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lunes, 28 de enero de 2008

LOS TROFEOS TAURINOS "El Corte Inglés".

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ.- Veterinario y escritor.

Estos almacenes modélicos en su género, en casi todas las capitales de provincia donde están ubicados, anualmente colaboran a la difusión de nuestra Fiesta más nacional, entregando sus trofeos a matadores, picadores, banderilleros y ganaderos por la labor desarrollada en el coso de la ciudad.


El acto cuenta con personas, rigurosamente invitadas, relacionadas con el mundo del toro en distintas facetas. Siempre representativas y, por ende, conocidos en la capital, a quienes el patrocinador suele obsequiar, previa presentación de la invitación, con algún regalo en forma de cartel antiguo reproducido y una cinta de vídeo que, la televisión local ha grabado con las faenas de los galardonados y que proyectan, en el momento de la entrega del trofeo, en grandes pantallas instaladas al efecto.


Finalmente hay un ágape generoso donde las tapas de calidad suelen ser regadas con un buen vino de la tierra y bebidas de todo tipo a gusto del consumidor.
Y tras el abandono del Centro comercial por parte de los invitados, en itinerario controlado por los agentes de seguridad, la dirección de “El Corte Inglés”, autoridades, jurado y galardonados cenan en el Restaurante del centro en acto más privado.
Encuentro anual interesante, porque los aficionados se ven de cerca e incluso pueden entablar conversación con las, en condiciones normales, inaccesibles autoridades de la capital y hacerse fotografías con los galardonados para luego presumir de ser “amigos de toda la vida”.


La gente acude “de punta en blanco”, al constar en la invitación, y esto es digno de valorar en estos tiempos de informalidad en el vestir.
Naturalmente, estas entregas de trofeos sirven, además de promoción del Centro comercial, también para lucimiento de los regidores de los almacenes, de las autoridades, de los jurados y de los que declaman poesías taurinas que suelen ocupar un estrado muy por encima del suelo ocupado por los asistentes.

¡Qué alegría!. ¡Hemos conseguido un trofeo!
Así solían expresarse los galardonados cuando conseguían su primer trofeo como “profesionales” de algo relacionado con el mundo taurino.
¡Qué coñazo! .¡Tenemos que ir a 200 Km. a recoger otro trofeo!
Así se expresan los “practicantes” de cualquier oficio (que no, profesión) cuando, consecuencia de haber tenido la “suerte” de llegar a “figura”, les sobran estos detalles de reconocimiento a su labor desarrollada.
Mientras, la entidad concesionaria del trofeo las ha pasado “canutas”, en su afán de acomodarse a la fecha en que los “figurones galardonados” tienen a bien dignarse a recoger el premio concedido.
¡Qué difícil es que asistan todos los galardonados figuras! ¡Cuantas obligaciones tienen! ¡Ni que tuvieran que dar algo!
Ese día, luego, todo son parabienes. Lectura del acta de concesión del trofeo, por un alto empleado de la entidad, con posterior enumeración de los componentes del jurado. Glosas de la labor realizada merecedora del trofeo en boca de cuantos tienen alguna representatividad y “pasamanos del trofeo” de la azafata a la autoridad “entregadora” y de esta, al “artista”.
Y así en idéntica secuencia para cada uno de los galardonados.
El trofeo final, que es el más importante, al triunfador de la Feria Taurina, y que naturalmente es entregado por el Director del Centro comercial.
Luego, las palabras de los galardonados en sentido creciente a la representatividad. Palabras que por otro lado van en sentido decreciente de parquedad y sinceridad, hasta llegar a las del “divo” en que ensalza aún más su labor realizada a base de quitar méritos a las condiciones de su oponente (nunca colaborador) y de guardarse en su “faltriquera” las ventajas de que se valió para confundir a las masas asistentes al acontecimiento e incluso a muchos de los miembros del jurado calificador.
Como es natural hay aciertos y equivocaciones en la concesión, pues la justicia en este complicado mundo del toro es difícil. ¡Demasiado difícil por imperar tantos intereses de todo tipo!
¡No es oro todo lo que reluce!
Pues a veces resaltan más las “irisaciones argénticas” por haberse realizado con toda autenticidad al faltar ese “oficio extenso” que exalta lo superfluo y encandila al lerdo público asistente.
Trofeos conseguidos con verdad por esos hombres de plata llamados “subalternos” porque todo lo hicieron bien. Desde “enseñar a embestir a un toro” durante su labor de brega, hasta parear metiendo las manos entre los pitones. Estar pendientes de todo lo que la lidia conlleva, presto a “quitar” a su jefe de filas cuando fue cogido, “sacar” con habilidad y prontitud ese estoque colocado con ignominia que propiciara la estocada “merecedora” de triunfo.
Y menos mal que al final esa labor fue premiada porque alguien del jurado se fijó en ella y la puso “sobre el tapete” el día de las deliberaciones, ya que su torero de oro no le autorizó a “destocarse” en el momento preciso y puso en “tela de juicio” lo bien realizado.
Pero ese hombre, que también se jugó la vida, agradeció de veras el trofeo que le concedieron e incluso dos lágrimas resbalaron sobre sus mejillas mientras expresaba su agradecimiento con palabras bellas de verdad, por su sinceridad, llegando a eclipsar al “figurón” que ni siquiera se emocionó con los aplausos que acompañaron a la recepción del enorme trofeo concedido, pero que acaparó las “palmaditas en la espalda” de complacencia por parte de los “ensalzadores de turno” quienes, a pesar del “filtro” de la invitación, se las “apañan” para estar presentes en primera fila de espectador y de recepción de los camareros encargados de distribuir las viandas.

domingo, 27 de enero de 2008

EL INDULTO.


Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.

Estamos en una fase donde los toros son más bravos que nunca como han asegurado ganaderos de prestigio quienes entienden por bravura: “el que el toro siga los engaños de manera repetitiva, con nobleza y no tratando de “echar mano” a quien le está agrediendo por interponerse en sus querencias”.


Y esto es absolutamente cierto. Pero esta condición del toro se ha logrado mediante selección, a partir de aquellos animales denominados “psicópatas bélicos” por aquello de que atacaban a todo lo que se interponía entre ellos y su querencia natural.
Con ello se logró la primera premisa: que tuvieran intención de atacar. Luego, había que conseguir que lo hicieran siempre, descartando a los mansos. Y finalmente fijar estos caracteres logrando el toro bravo.
Una vez conseguido esto, que en definitiva era la “materia prima”, los ganaderos tuvieron que adaptar sus productos a las preferencias de los toreros “mandones en el escalafón taurino”, que no eran otras que: tener bondad, lentitud y largura en la embestida, que durante ella, arrastraran el hocico por el suelo, y que carecieran de fiereza y de acometividad demasiado repetitiva.
¡Demasiados condicionantes para unos animales que en definitiva procedían de bóvidos pacíficos y gregarios que en la selección tenderían de manera natural hacía la característica de su comportamiento original que era la tranquilidad y la mansedumbre!
Y este es el problema con el que se encuentran los ganaderos, puesto que, en el momento en que se equivocan lo más mínimo, en cualquiera de los condicionantes de la cría, el toro a “velocidad de vértigo” se va del lado de la mansedumbre y sacarlo de ella cuesta años, sapiencia, selección y sumo cuidado con todo lo que rodea a la cría del toro bravo.

Y como se cree que los toros que han tenido un comportamiento excepcional en su lidia en plaza, serían unas excelentes sementales, pues todo el mundo (administración, presidentes, legisladores de nuevos reglamentos taurinos y público, que no aficionados) comenzaron una carrera de cien metros lisos en busca del INDULTO como piedra filosofal de la bravura, obviando que la bravura: "es una condición muy complicada donde influyen factores genéticos, ambientales, alimenticios, manejo, orden de salida de chiqueros, recibo, suerte de varas y lidia"
Lo cierto es que ahora se indultan más toros que nunca y luego muchos de ellos no llegan a la finca de procedencia como semilla salvadora de la bravura, sencillamente porque no han sido atendidos debidamente en las primeras y fundamentales horas que siguen al perdón de su vida, motivo por el cual me he permitido incluir en este blog un protocolo que considero interesante para el ganadero y empresario puesto que en muchas ocasiones, al no contar con profesionales veterinarios especializados en estos menesteres en el momento preciso, se convierten en veterinarios por aquello de que este intrusismo no está penalizado.
Si con ello conseguimos colaborar en salvar la vida a un animal, nos damos por satisfechos, pues cumplimos con nuestra función profesional
¡Va por ustedes!

PROTOCOLO DE ATENCION A TOROS INDULTADOS.


Por LUIS ALONSO HERNANDEZ.-Veterinario y escritor.


Cuando el toro ha sido lidiado padece un estado de SHOCK.
Estado que se caracteriza por los siguientes parámetros:
- Glucemia: Disminuida. Su valor 0,3 % frente al 0,5% normal.
- Acido láctico: Muy aumentado. Su valor 65-75% frente al 5-20 % normal.
- Lípidos totales: Aumentados. Su valor 656 mlgr frente a los 350 mlgr normales.
- Hematócrito: Aumentado. Su valor 59-70 frente a 35-55 del toro normal.
Es una fase peligrosa puesto que el toro puede morir en ella

Si este estado de SHOCK es superado viene la fase de CONTRASHOCK que está caracterizada porque la liberación de adrenalina estimula al hipotálamo liberándose hormona adrenocorticotropa (ACTH) que acelera la producción de glucocorticoides (cortisol y y corticoesterona).
Se caracteriza por los siguientes parámetros:
- Aumento de la temperatura
- Hiperglucemia.
- Leucocitosis.

Al cabo de los 2 días se pasa a la fase de RESISTENCIA en que vuelven a la normalidad todos los parámetros a no ser que este equilibrio se rompa por una infección o por reabsorción de productos tóxicos procedentes de los focos traumáticos.

Finalmente viene la fase de AGOTAMIENTO con infección generaliza, postración y muerte.

¿Qué debemos hacer?

1º.- Llevarlo a un sitio tranquilo lo ideal sería introducirlo en un chiquero que tuviera buena ventilación.

2º.-Darle agua en abrevadero de agua corriente donde añadiremos azúcar y electrolitos con la finalidad de contrarrestar la hipoglucemia y hemoconcentración y combatir el estado de acidosis.

3º.- Si es posible quitarle los arpones y espolvorear las heridas con antibióticos y sulfamidas. No mojar las heridas. Aplicar suero glucosalino y aminoácidos con vitaminas B. Si hay hemorragia taponar las heridas.
Nunca transfundir sangre.
Aplicar analépticos (Remeflin). Aplicar corticoide a dosis pequeñas (Voren).

4º.- Esperar 24 horas para la primera intervención quirúrgica. l
NO UTILIZAR NUNCA ANESTESIA GENERAL.
Tratar de llegar al fondo de las heridas que miran al cielo tratando de darlas salida hacia el suelo mediante sondaje, dejando implantadas las sondas.
Inyectar un antibiótico de amplio espectro.
5º.- Al cabo de las 48 horas, renovar los drenajes y ver procedimiento de curas. Conveniencia de lavar las heridas drenadas con solución de sulfato de cobre mediante jeringa a presión.


Finalmente seguir evolución de las heridas día a día hasta total extracción de sondas y luego hasta curación completa.

sábado, 26 de enero de 2008

LA VUELTA DE LOS TOREROS CONSIDERADOS FIGURAS.

Por LUIS ALONSO HERNANDEZ.- Veterinario y escritor.

Como ya escribí en su día, allá por el año 2003, cuando dejó los ruedos no supe que tendría “in mente” José Tomás pero cuando volvió el 17 de junio del 2007 si pude hacerme una idea de lo que en su entorno se habría maquinado.


Se habló de que su reaparición sería “con todas sus consecuencias, pues no piensa eludir plazas importantes ni ferias grandes” si bien si se hacía la matización de que: “solamente torearía en ese año de 15 a 20 corridas teniendo en cuenta que su temporada comenzaba el 17 de junio en Barcelona”
¿Y porqué en Barcelona?. La respuesta: “como agradecimiento a la plaza que tanto ha significado para él y sobre todo teniendo en cuenta el delicado momento por el que atraviesa la Fiesta en Cataluña”
Se intentó dar un tinte político cuando Boix dijo: “si los políticos hicieron de Barcelona una ciudad antitaurina, José Tomás va a convertirla en el centro del universo taurino”.
Y a decir verdad que “con todas las consecuencias” no se ha cumplido, pues J.T ha actuado en las plazas siguientes:

Fecha


Plaza
Ganadería
Trofeos
17/6
Barcelona
Núñez del Cuvillo
oa/oo
21/6
Alicante
Garcigrande/D.Herdz
ova/ova
23/6
Algeciras
Luis Algarra
pl/oo
28/6

Burgos
Núñez del Cuvillo
o/ova
22/7
Avila
Zalduendo
ov/o/ov
4/8
Pontevedra
El Torreón
Oo/ov
11/8
Dax
Antonio Bañuelos
o/oo
12/8




El Puerto


Núñez del Cuvillo
o/ov
16/8
San Sebastián
Garcigrande
o/oo
18/8
Málaga
Núñez del Cuvillo
o/o
22/8
Almería
Torrealta
Oo/v
29/8


Linares

Núñez del Cuvillo
oo
12/9
Salamanca
El Pilar
Oo/o
15/9
Murcia
El Pilar
Oo/oo
16/9
Nimes
Garcigrande
Oo/o
23/9


Barcelona
Núñez del Cuvillo
Ovaa/va


Hablo de maquinaciones, sí. Pero ¿quienes son los artífices de ellas?:

Un periodista, el corresponsal en Barcelona de la Revista taurina “6 Toros 6” que no es otro que Salvador Boix quien junto a su hermano Jaime escribió el libro Reflexiones sobre José Tomás. La verdad es que estoy convencido que las grandes figuras no necesitan un apoderado profesional, pues una operadora telefónica haría el mismo papel al recoger las múltiples llamadas recibidas que posteriormente deberían ser estudiadas por el economista, hoy día imprescindible en cualquier negocio del tipo que sea, para realizar las pretensiones económicas y contraofertas. Por otro lado viene bien un jefe de prensa (antes era una señora vinculada a Espasa Calpe) que si encima es periodista, mejor que mejor ya que sabe perfectamente, por conocer prácticamente a todos, con los “bueyes que ara”

Un empresario y apoderado taurino joven y emprendedor que aprendió de su padre el oficio y que culminó haciéndose con la plaza de toros de Barcelona, Antonio Matilla, quién "se apuntó al carro", creo yo (que conste que es mi opinión personal) que José Tomás había decidido de antemano a pesar de esas declaraciones de: “tenía la intuición de que quería reaparecer. Cuando estuve este invierno en México vi que no paraba de torear, estaba haciendo una preparación muy a fondo. Así que lancé el guante, y me lo recogieron. Desde luego tuve que ir a buscarlo, pero aquí está”.
Por este rinconcito del Campo de Gibraltar todo el mundo estaba seguro que José Tomás volvería a los toros ya que prácticamente había tentado todas las madres de la camada de Núñez del Cuvillo que mataría en su vuelta, a pesar de que únicamente dejaba que lo vieran en la placita de tientas de “El Grullo” los ganaderos propietarios.

Medios de comunicación importantísimos quienes, por tener el torero amigos íntimos trabajando en ellos, se han encargado de la función mediática tan fundamental en los tiempos que corremos para “sofronizar” a las masas en los temas de interés programados.

Y con estos “mimbres” se construye el “cesto” que se convierte en caja fuerte de los enormes emolumentos que entran en esas pocas corridas toreadas y que resultan infinitamente más rentables que todas las toreadas en temporadas anteriores de más exposición y riesgo.
Efectivamente, José Tomás “reventó las taquillas” de la Plaza de Toros de Barcelona, cuando desde hacía varias temporadas los asistentes a las corridas de toros de la Monumental barcelonesa “estaban en familia” en los vacíos tendidos.
Para esta temporada que se avecina el caché y condiciones de el de Galapagar se ha "subido al cielo" y esperemos que la “gallina de los huevos de oro” no se quede “clueca” pues los otros dos compañeros de terna, deberán hacer el “paría” lo cual no es para nada edificante para quienes también se juegan la vida.

Pero es que resulta que los empresarios, sin la “inyección televisiva”, no van a poder afrontar los presupuestos de una corrida que, como los toros han de ser de "ganadería preferida", rebasará con creces lo 400.000 euros.

Lo nunca visto en el mundo del toro:
La "acción" de los maquinadores: crear un club para la compra de entradas y los desplazamientos a los socios. Les aseguran dos entradas para cada una de las 17 actuaciones. Para ello han de adelantar 1000 euros a cuenta.
Derechos:
-Un carné acreditativo.
-Cada festejo al que acuda le costará 50 euros.
-Imágenes de todas las actuaciones del diestro para un álbum.
Finalmente se cerrara el libro de cuentas y se hará balance.
Resumiendo:¿Que es lo que se busca con estas desapariciones y reapariciones? Sencillamente, subir el caché del figura para ganar más dinero.
Y que conste que en el caso de José Tomás se lo gana porque se “arrima” como nadie.


En la temporada que se avecina el trío torero, empresario, ganadero tendrán que discutir muy mucho sobre la “parte de pastel a repartir” pues tantísimo dinero como se baraja es imposible aquilatarlo justamente.
De momento La Maestranza se queda sin J.T, pues la televisión privada (léase Canal +) tiene formalizado su contrato y por otro lado uno de los encastes preferidos de José Tomás de momento tampoco va a Sevilla por aquello de que su parte del pastel le parece demasiado pequeño.

Así que sin televisión, sin los toros del hierro que en la reaparición estuvieron seis tardes presentes y tal como está la economía, a los rectores de la maquinación puede que no les salgan tampoco las cuentas

viernes, 25 de enero de 2008

NI EL 13 ES TAN MALO…NI ES ORO TODO LO QUE RELUCE.


Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.

Ocurrió en el coso del Paseo de Zorrilla de Valladolid. Era un 13 de septiembre, pero viernes, y.. sabíamos, por haberlos visto en dos ocasiones anteriores en esa temporada, que los toros de “El Torreón” (aunque con las fuerzas justitas, consecuencia de esa selección llevada a dejar a los toros en ese “filo de la navaja” que separa la bravura de la mansedumbre) embisten con suavidad sedosa. De ahí nuestra certeza que sería la “corrida estrella” de San Lorenzo 2002.
Y si bien en la suerte de varas, solamente apretó (aunque lo justito) “Palatino” el cuarto de la tarde, los toros “juanpedrinos” cumplieron en el tercio para el que su creador convirtió en los “toros artistas”. Tercio, que no es otro, que el que propicia el triunfo de los toreros, ¡el tercio de muleta! Allí, con candidez desesperante para aficionados, enervaron a los espectadores con sus idas y venidas a los cites de los muleteros, en medio de una locura colectiva que obligó al presidente del festejo a “regalar algún que otro trofeo” lo que finalmente propició la salida del terno en volandas por la “puerta grande” que en este coso no difiere de las multiples con las que cuenta.
¿Cómo estuvieron los de indumentaria en “oro”?. Pues... bien ante “bureles chochones” y sin fuerza, y a los que mataron…a la última. Pero la gente, como ahora se dice, “salió toreando” y a la postre, la Feria se vino arriba y… todos tan contentos.
PONCE comenzó y continuó sus faenas como siempre a base de derechazos, posturas, inhibiciones de naturales, “pico, mucho pico de muleta”, pases del “cartucho de pescao” (solo en la preparación) dados al final de la faena (que ya carecen de emoción) emulando al "Litri" quien los daba cuando el toro tenía brío y…¡apoteosis final en el cuarto de la tarde! en faena de 15 minutos que el presidente obvió y al que equivocó los terrenos a la hora de ejecutar la antes considerada como “suerte suprema”.
JOSE TOMAS toreó en ese sitio, que él solamente pisa, donde los toros le quitan en cada lance hilos de oro de los bordados de su taleguilla ayer en verde botella y oro. Color nada favorable a su “look”. Planteó la faena a base de naturales ¡como debe ser! Pues los redondos para él son complemento y nunca base de faena. A su segundo le propinó un “espadazo” pero al segundo intento. El único “pero” el hacer el “paseíllo por libre”, adelantándose “tres pueblos” (como ahora se dice) al resto de la comitiva.
LEANDRO MARCOS demostró sus progresos y también sus carencias. Es torero a tener en cuenta, pues ayer no desentonó ante estos dos “monstruos sagrados”. Hay que atribuirle la mejor estocada de la tarde (también al segundo intento para no desentonar) cuando su peón de confianza le abrió los ojos en el terreno a ejecutarla.
Y ahora una de las lecciones que más me gustó de la tarde. Lo que suele pasar desapercibido a el público asistente, pero importante para quienes degustamos de lo bien hecho. “No es oro todo lo que reluce” pues al lado de los auríferos, uno hombre vestido de plata por su condición de subalterno, estuvo en torero toda la tarde. Todo lo hizo bien. Lidió a su primer toro que era el tercero de la corrida con precisión, temple exquisito y sin molestarle. Por delante ¡Como hay que hacerlo! Estuvo pendiente de la salida de sus compañeros al parear. En el 6º banderilleó en dos pares asomándose al balcón donde eclipsó a sus compañeros banderilleros de otras cuadrillas y solo la cicatería (tal vez por nerviosismo) de su “jefe de filas” le impidió, al no autorizarlo, desmonterarse y con ello, tal vez, quitarle el trofeo al mejor subalterno de la feria.

Finalmente y, a pesar de lo referido, el argéntico le pagó bien por mal; cuando le quitó en la cogida, le sacó con habilidad, rapidez y riesgo el estoque mal colocado que propició la segunda entrada y la estocada contundente y perfecta, que le propició el triunfo a quien cuando iba “en volandas” camino de la puerta grande, le quitó las zapatillas en un detalle más de estar en todo momento pendiente de quien le lleva de 1º en su cuadrilla.
¡Ojo a este banderillero “Juanín” para los amigos, y Juan Bautista Martín Soto para quienes deseen degustar lo bueno que hace un subalterno que además….es de Valladolid.
A VUELTAS CON "CARGAR LA SUERTE"

LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.

La realización de una suerte del toreo empieza en el momento en que el diestro “llama la atención del toro” y termina cuando “la remata”.
Esto que es un todo continuo, tiene unos tiempos que según la "Teoría del Toreo" de D. Amós Salvador, son tres y a los que bautizó en orden cronológico como: CITAR, CARGAR LA SUERTE y REMATARLA.
Hay un tiempo, "el del centro", que corresponde al de CARGAR LA SUERTE en el que no siempre los conceptos están claros, cuando por definición estriba en que: “una vez arrancado el toro, no hay más remedio que desviarle en su trayectoria para quitarle del cuerpo del lidiador, para “echarle fuera”, señalándole un terreno y una salida”. Seguidamente habrá que dejarlo a la distancia más conveniente para iniciar la nueva suerte".
Hemos de tener en cuenta que: “cuando los tres tiempos no se señalan ni observan en toda clase de lances, la suerte está mal hecha y ya no es ni eficaz, ni elegante, ni clásica”
Este tiempo central ha variado con la evolución del toreo, pero por ser el centro y culminación de la suerte, en la actualidad tiene mayores exigencias técnicas y estéticas que nunca.
En el momento del “embroque” es cuando es preciso desviar al toro de su dirección para que no haya cogida, y esto se consigue: “jugando los brazos pero con la participación y colaboración de todo el cuerpo”.
Hasta aquí los conceptos estaban más o menos claros, pero aparece un libro titulado “Los arquitectos del toreo moderno” escrito por José Alameda y allí da una lección teórica sobre el tiempo CARGAR LA SUERTE.
Comienza diciendo que: “al ser el tiempo central de la suerte viene solo por el mero hecho de ejecutar la suerte” lo que nos hace deducir que: “UN PASE POR EL MERO HECHO DE DARLO VA CON SU “SUERTE CARGADA””.
Para Alameda “cargar la suerte” es “el movimiento de adelantar el brazo, o los brazos, y por ende, el engaño, al llegar al centro de ella, para lo cual el movimiento fundamental ha de ser el de los brazos mismos; y el primer movimiento coadyuvante –en orden de necesidad -, el de cintura; quedando el de piernas, o apertura de compás, en tercer término”.
Naturalmente que sabemos (hasta ahí si llegamos), Sr. Alameda, que “cargar la suerte” no es espatarrarse. Pero…para adelantar los brazos con arte ¿no es más artística la acción si se hace más natural con la colaboración de adelantar la pierna contraria ganando terreno y así hacer más fácil el cambio de trayectoria del toro para que no arrolle al diestro ejecutor?
Pero parece ser que: “la suerte se extiende menos, se alarga menos, se carga menos cuando la pierna contraria se adelanta” porque según el Sr. Alameda la pierna adelante en principio desplaza la embestida del toro hacia fuera, lo que la acorta máxime cuando, como ahora, el muletero termina por rematar el pase hacia adentro.
La verdad es que tras leer las teorías de Alameda, me he liado del todo en la cuestión de “cargar la suerte”, por lo que he recurrido a los conceptos que sobre esta teoría tienen diestros tan importantes como “Antoñete” o ManoloVázquez, expertos en naturales.

El natural para Antonio Chenel “Antoñete”, es el pase más puro y fundamental, dice de él: “en él hay que avanzar la pierna contraria, dar el pecho al toro, adelantar la muleta y, finalmente hasta detrás lo más despacio posible".
“La mano no debe ir baja en exceso, sino en lo justo para conducir la embestida atrás y rematar el muletazo quedándole colocado para que surja el segundo pase”
“El compás abierto (las piernas abiertas lo justo) y el medio pecho por delante. Al echar la pierna adelante cargar el peso del cuerpo en el muslo izquierdo, peso que antes, en el cite estaba descargado sobre el derecho. Circunstancia esta que te obliga a “meter los riñones””.
“En el muletazo natural, la suerte se carga en el juego de movimientos al ir pasando el peso del cuerpo de una pierna a otra. El momento justo es cuando se embarca al toro y, el torero, girando su cintura, cambia la pierna de apoyo”.
Termina diciendo que: “todo esto surge como consecuencia de saber aplicar la distancia: el darle mucho aire a los toros, porque cada animal tiene la suya que te la marca muy claramente”.

El natural para Manolo Vázquez que creó el pase natural de frente, se basa en la colocación y la distancia. Habla de los tres tiempos que él denomina cómo: traer al animal, llevarle toreado y vaciarle.
Y el lance le realiza de la manera siguiente:
“Colocarse de frente, dando el pecho, para poder echarle al toro la muleta y vaciarlo con un suave giro de muñeca, de cintura, del pecho y sobre todo con sentimiento”.
“Al toro hay que vaciarlo detrás, no en línea recta, sino describiendo una semicircunferencia en la que se obliga a que el toro gire y se enrosque alrededor de uno”.
“Para él la suerte se hace con el pecho, la cintura y los brazos, pero en absoluto adelantado siempre la pierna”.
“Al toro se le empieza a vaciar aproximadamente a la mitad del muletazo, con suavidad, temple y acompasado movimiento de muñeca. El brazo sirve para traerse al toro pero no para rematar el pase, porque hay un momento en que éste no da más de sí y debe ser la muñeca la que adquiera un papel protagonista”
“Al toro hay que embarcarle con el pico – lo que no quiere decir que se esté metiendo el pico- para luego llevarle con la panza y finalmente rematar el muletazo detrás otra vez con el pico”.
También he querido contrastar la opinión de un gran capotero cual fue Manolo Escudero quien dice:
“En ejecución de este lance hay tres tiempos que son: parar, templar y mandar. Para parar no hay que esperar que el toro llegue a nuestra jurisdicción, a nuestras piernas, porque entonces ya no se puede parar, ni templar y menos mandar”
Nada habla de “cargar la suerte”.
Y como sigo sin tener la ideas claras recurrí a los dos textos sagrados tenidos por tal por los puristas de siempre: “El Arte del toreo” de Domingo Ortega y a ¿Qué es torear” de Gregorio Corrochano, pero resultó que ambos no se ponen de acuerdo en la manera de “cargar la suerte”.
Con el tiempo si aprendí una cosa, que: “para que las vacas no me cogieran (pues es lo máximo que he toreado) las toreaba al pitón contrario y cuando se arrancaban a mi muleta adelantada las metía la pierna contraria con la finalidad de alejarlas de mí, que era lo que siempre he entendido como cargar la suerte”
Total que al final me he quedado con la teoría que tenía antes de tanta indagación.
Y, ustedes…¿Han llegado a algo en concreto?
EL CADA VEZ MÁS FRECUENTE CAMBIO DE TERCIO

Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.


Hay veces que las verdades que se dicen en los “chats”, son tomadas por ciertos contertulios como notas de humor que transmite quien las escribe, al que tildan de “guasón”
Y como no había nada de “burla” en lo aducido pues…trataré de aclararlo convenientemente para general conocimiento y muy en particular para que cambie el concepto que de mí tiene, quién me tomó, no por una persona seria, que es lo que en realidad soy, aunque eso sí con cierto sentido del humor.
Porque estar todas las noches con el manido tema de los toros “descafeinados” procedentes del encaste que está “in mente” de todos, de los toreros que no saben lidiar y de las figuras, también “in mente”, que se lo “llevan crudo”, resulta cargante. De ahí que se opte en ocasiones puntuales por las anécdotas taurinas como elemento enriquecedor de nuestros conocimientos en el tema tauromaquia en general, a la vez que como elemento censor que evite que los “chateadores” se vayan por derroteros de “prensa del corazón” en vez de ajustarse a la temática que el “chat” propugna en su título y por ende demanda.
Optamos finalmente por no volver a entrar en estos portales engañosos donde personas por completo ajenas al mundo del toro buscan otros fines muy alejados a los que sus creadores, amantes de nuestra Fiesta, iniciaron para promoción de la afición común de tantas personas en el ámbito mundial.
Que “Santa Lucía conserve la vista” al contertuliano no creyente (de el cual no voy a decir su “nick”) que seguro se identificará cuando lea estas notas, por su buena psicología para juzgar al compañero informador.

¡Va por ti, Santo Tomás!

Lo que en cierta ocasión fue una equivocación por parte de un Presidente, hoy está legalizado. Me refiero al “monterazo” cuyo origen no es otro que:
“En cierta ocasión, un espada novel se desesperaba al ver como a consecuencia del castigo infligido en la suerte de varas, sus toros se venían a “cero”, con lo que era imposible triunfar. Y estaba el hombre tan preocupado que la sangre le afluía en demasía a su cabeza. Por ello, al congestionársele las sienes decidió quitarse la montera al tiempo que estaba mirando al palco presidencial. El presidente creyó que era un saludo y correspondió agitando lo que más a mano tenía, que no era otra cosa que el pañuelo, con lo que de forma involuntaria cambió el tercio.
Y como ese toro no se agotó y ello propició el triunfo del torero, los demás compañeros le imitaron en su afán de triunfar y la casualidad del acierto del cambio, se hizo ley”
Siempre hemos creído que con la petición se desairaba al Presidente y asesores, al tener como que “abrirles los ojos para el cambio de tercio” la sapiencia del matador.
Así debió creerlo también el diestro Pepe Luis Vázquez, quien de forma excepcional quiso en Madrid que un toro suyo fuera privado de castigo excesivo en varas. Para ello le dijo a su apoderado:
“Voy a salir con el toro hacía las afueras. Cuando esté lejos de las tablas, haz que telefoneen al Presidente diciéndole que le ruego cambie el tercio”
¡Elegante manera de “salirse con la suya” sin restar autoridad a la presidencia!.
Hoy los diestros suelen hacerlo con normalidad en todos los toros quizá; para “cargarse” la competitiva y a la vez bonita suerte de quites, o para “alardear” de conocimientos taurómacos. Y claro, ¡las equivocaciones están a la orden del día!, porque muchos toros se “vienen arriba” después de la suerte de banderillas – por algo se los llama “avivadores”-, porque hay toros muy bravos que no demuestran lo que son hasta que han entrado al caballo tres o cuatro veces, circunstancia que, en la actualidad donde predomina la “monovara”, es una utopía, y finalmente porque el castigo moderado pero progresivo descongestiona (según dicen algunos) a los toros que, para disimular su falta de años, están demasiado “regordíos”
Hay muchos presidentes que prefieren sea el profesional quien se equivoque con su petición hecha a la vista de todos los asistentes, máxime cuando hoy el cambio se pide de manera descarada y cuenta con el beneplácito del lerdo público asistente. Estos presidentes que declinan su responsabilidad y la de sus asesores, diez minutos más tarde deberían tener en cuenta las escasas dotes aportadas por el toro y minimizadas por el espada oponente, para naturalmente condicionar la concesión de trofeos posteriores a las incapacidades tauricas para rebasar ese fielato de trapío, poder y bravura inherente al toro bravo.

martes, 22 de enero de 2008

EL USO DE LA MANO DERECHA EN EL TOREO.


Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.



No estoy totalmente en contra del uso de la mano derecha en el toreo, pero eso sí. ¡Señores toreros! ¡Üsenla con moderación! Y nunca como base de faena.
El público debe saber que los pases con la mano derecha son pases ventajistas y engañosos:
Ventajosos: porque la mano derecha (salvo en los zurdos) es la mano más adiestrada y además porque cuando se torea con la derecha suele ayudarse con el estoque (ahora simulado) que alarga la muleta de manera ostensible.

El torero cuando torea por “redondos” o “derechazos” no está de frente al toro sino de perfil con lo que ha ganado un tiempo al pase, lo que le proporciona la ventaja de poder enmendarse y salirse de la suerte cuando lo crea oportuno.
Además esta forma de torear es antinatural, o mejor dicho lo era antes cuando la suerte fundamental era la “suprema” o suerte de matar, porque ya no deja virgen el pitón que hay que salvar en la suerte reina que no es otro que el derecho salvo en el caso de que quien ejecute la suerte sea el diestro de la Seca (Valladolid) Jorge Manrique.
De ahí que lo noble, lo gallardo y lo valeroso, como alguien escribió en cierta ocasión, sea el torear con la mano izquierda, citando de frente, con la muleta plana y cogiendo la muleta por el centro del palillo llamado “estaquillador”.
Recuerdo haber leído en alguna ocasión que los pases ejecutados con la mano derecha no son en realidad verdaderos pases, sino muletazos complementarios y de recurso con los que, el torero incapaz, trata de salir airoso y arrancar el aplauso.

Tras analizar esta lectura, la verdad es que tenía toda la razón puesto que cuando nos hemos “puesto delante” de alguna becerra, siempre hemos tratado de tomar la muleta con la derecha para dar más tamaño y con la ventaja que suponía quitarnos un poco de miedo.
En realidad éramos unos ventajistas al igual que los diestros que son demasiado “derechistas” en sus faenas, aunque sean considerados como máximas figuras del toreo por haber permanecido allí, en todo lo alto, por espacio de casi dos décadas. Lo que es explicable que allí estuvieran al haber vivido de las rentas de la no exposición y con ello de indemnidad de las cornadas.

Si nos paramos a analizar la mayoría de las faenas de muleta realizadas por prácticamente todos los toreros, podemos ver que generalmente comienzan con “pases contrarios” con la diestra mano, por aquello de que al taparse ante la cara del toro con la denominada “pañosa”se sienten más seguros en los pases iniciales cuando no están seguros de cual es el “pitón bueno” de su oponente, ni de las reacciones del bravo animal.
Así comienzan doblándose por ese lado, para seguidamente “despedir”con cierta largura al cornúpeta en tanto pasan el momento de “angustia de iniciación de faena de muleta” por no haber podido ver con toda exactitud las reacciones del enemigo debido a esa costumbre impuesta por el público (nunca por los verdaderos aficionados) de tener que parar al toro el matador y por este motivo no ver las reacciones frente a los lances realizados por su peón de confianza.
Luego…a la menor oportunidad se echan la muleta a la mano diestra y ayudándose del estoque simulado aumentar en más de un metro la superficie a embestir, que si encima poseen técnica (proporcionada por actuar muchas tardes en la temporada) utilizan el “pico de la muleta” para pasarse el toro a una distancia de la faja tal, que resulta imposible sufrir un pitonazo a no ser que el toro se desprenda de su cuerno y se lo tire.
Con esta mano, realizan la base de la faena. Luego una tandita de dos o tres naturales (sin tomar el estaquillador por el centro) y tras la justificación, vuelta a la mano diestra para calentar a la gran masa ignorante que vibra con esta adulteración del buen toreo.
Que el toro haya aprendido por ese pitón a librar en la suerte de matar, ¡Importa poco! Pues saben que aun “echándose descaradamente fuera de la rectitud de la suerte” con que el toro sea derribado van a tener premio de trofeos, que redundarán en aumento de contratación y del “caché” económico.
Con este proceder cada vez más generalizado, los aficionados de verdad se han visto privados de: el toreo a una mano del subalterno de confianza, de la suerte de varas por imperar el monopuyazo, de los bonitos y variados (en otros tiempos) quites entre los diestros actuantes, y de esos naturales que siempre han sido, junto a la verónica la columna vertebral del toreo, rematados respectivamente con el obligado de pecho y la media verónica.

viernes, 18 de enero de 2008

LO QUE VA DE AYER A HOY

LO QUE VA DE AYER A HOY.

Por LUIS ALONSO HERNANDEZ.-Veterinario y escritor.

Entre los aficionados de antes y de ahora hay una diferencia no solo de sensibilidad, gusto y época, sino de materia y de objeto. Están tan distantes que la comunicación entre ellos, a pesar de que ahora se suele ser más dialogante, es imposible.


Y todo dimana que los de antes eran y son TORISTAS, y los de ahora son sobre todo TORERISTAS. Unos y otros son incapaces de comprender que en la Fiesta de los toros son tan necesarios el toro como el torero puesto que al fin y a la postre son los que van a dilucidar la “batalla” a librar.
De las preferencias por el torero, ha venido el desinterés por la suerte de varas, lo que ha llevado a la decadencia de una de las suertes más viriles y gallardas del toreo que por mor de las preferencias del “público asistente” se ha convertido en un espectáculo bochornoso, sangriento y carente de emoción y grandeza.
Pues la suerte de varas por, innecesaria en los momentos actuales, ha propiciado la llegada al mundo del toro de mucho jinete que casi “no se tiene a caballo” y que ha visto la vara de picar “antes de ayer por la tarde”. Y claro, con estos condicionantes los agonistas se suben al “blindado” y desde allí con clavar la “monovara”, donde caiga.¡ Misión cumplida!.
Para qué imitar a “Badila” o a “Trigo” aprendiendo a hacer girar a un caballo, andarle a un toro y mucho menos saber como ha de picarse acorde con su distinta condición y bravura.
Ellos decían que para ejecutar bien la suerte de picar: “el picador se coloca en derechura de la fiera, cuarteando un poco al llegar cerca para darle salida, porque claro es que si no se desviase un poco, el encontronazo no permitiría ejecutar la suerte”.
“En el momento en que humilla, el picador pone la puya en el morrillo y carga sobre el palo, debiendo despedir a la res por la cabeza del jaco, al cual vuelve por la izquierda, evitando así que el derrote del toro alcance al caballo”
“Vuelve a tomar el terreno que le corresponde y se prepara otra vez, claro está que ayudado por el capote del peón, que nunca debe faltar de junto del estribo izquierdo para llevarse al toro así que ha tomado la vara”
“Cuando el toro ha tomado querencia a las tablas hay que realizar la llamada suerte al sesgo. En ella el picador nos e coloca de frente sino que le presenta el costado derecho; ya en esta posición, le obliga, y cuando da el derrote, mete el palo el picador y juega la mano izquierda, para que el animal salga de la pelea”

También estos dos varilargueros dieron las siguientes máximas: “Nunca se debe picar un toro en las puertas fingidas, ni en la de chiqueros, porque allí los toros pesan más”
“Tampoco en aquellos sitios del redondel donde la fiera se ha hecho pegajosa en la suerte; pues allí el picador siempre lleva las de perder”.
“A todos los toros se les picará con mucho palo, pues con poco no se puede evitar la cornada de la caballería”. “El poco palo cuando se quiere apurar el caballo ya herido, pero cargando siempre y empujando para evitar que el toro remate al caballo en el encontronazo, aun antes de que el picador pueda afirmar bien la garrocha"
En la actualidad prácticamente no hay que defender al caballo porque ya este está lo suficientemente protegido por esa raza traccionadora y ese blindaje, con lo que únicamente ha de preocuparse de clavar, alargando un poco la puya, en los “blandos” y acabar en un “pis pas” con las escasísimas fuerzas que tienen los bureles actuales al carecer de casta y edad., y dejar “para el arrastre” al oponente de quien le paga por hacer las cosas rematadamente mal.
Alguien dijo, y no le faltaba razón, que: “los picadores de toros son los únicos trabajadores que cobran por no hacer las cosas bien”


Antes de aquella imposición de Primo de Rivera derivada de los condicionamientos de la Exposición de París, los piqueros habían de ir al toro con gallardía de buen jinete; de verle llegar a su dominio; de alargarle la vara; de retenerle a fuerza de “brazo consistente” y finalmente sesgar la cabalgadura y “echarse el toro por delante” para que salga por la derecha mientras el jaco a base de brida va a la izquierda. Pues de no hacerlo así la cabalgadura sería corneada.
Con una "jaquita" que no pesaba ni trescientos kilos, picaban toda una señora corrida de toros de las geniudas ganaderías de entonces y regresaban después del trabajo perfectamente ejecutado, a casa, montados en ella. Pero es que los picadores, eran profesionales de los de verdad, conocedores de su oficio y con la dignidad intacta como para no dejarse influir ni por quien les llevaba en su cuadrilla.
Hoy todo esto es una utopía ya que de tratar de hacerlo como “mandan los cánones” es seguro que la bronca sería aún más sonora que de costumbre, porque también los públicos actuales dejan bastante que desear, en cuanto a saber de toros se refiere.
Y desgraciadamente estos son “los mimbres con los que hemos de reconfeccionar la cesta de la corrida de toros”.

jueves, 17 de enero de 2008

LA SEGUNDA ESPANTADA DE “MORANTE DE LA PUEBLA”.


Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.

He de comenzar justificando el título, para nada peyorativo, ya que si miramos el diccionario, espantada = “abandono repentino de una actividad, ocasionado por el miedo” que a su vez, miedo es = “una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente o futuro” o también = “una perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario”.
Y ocurre que en estos personajes definidos por alguien como: “sensibles, pasionales y fascinantes”, la vida discurre, según el mismo analista, “por unos parajes repletos de sensibilidad y sentimientos que les hacen tomar decisiones desconcertantes”.
Pero vayamos al análisis, totalmente personal por supuesto, del por qué la espantada del torero.
José Antonio en esta temporada ha tenido algunos problemas:
Cambió de apoderado, para irse con Rafael de Paula y dejar en la cuneta a un hombre como José Luís Peralta que era todo sosiego y bondad, capaz de defender, ratificado durante los años que permanecieron juntos, sus intereses de todo tipo como nadie. Si bien reconocemos que quien se la juega en los ruedos es el torero y está en el perfecto derecho de elegir quien le apodere.
En el aspecto artístico no le rodaron bien las cosas en las dos plazas más importantes del orbe taurino español cual son la Maestranza y Las Ventas.


En la cita de Abril sevillana hubo de hacer un gran esfuerzo al ver que la Feria se le escapaba y no podía conformarse con ver triunfar a sus rivales de albero. Se fue a portagayola y ese esfuerzo, en un torero de arte donde el “cuarto de kilo” no está concebido para ello, a la larga… se paga.
Y luego hizo otro sobrehumano esfuerzo al encerrase en Madrid con la corrida a seis de la Beneficencia, donde tras el estrepitoso fracaso en cinco toros con cogida incluida, una figura como él, tenía que salir a lidiar el último toro. El de Núñez del Cuvillo en el que tenía confianza plena, pues no en balde había tentado media camada del ganadero de "El Grullo", conocía perfectamente el "patrón de comportamiento" del encaste con él que había trinfado en varias corridas de la temporada. Se trataba de "Hatero" un "núñez-osborne" que incluso podía conocer de antemano el torero de La Puebla.

Total que en la Monumental de Las Ventas otra vez sometió su corazón a un esfuerzo rayano en el infarto, tratando de conseguir un mermado triunfo que el sensiblero público madrileño, que no la verdadera afición, casi le regala.
¡Morante es humano! Y como tal, siente miedo. Miedo que a veces es insuperable sobre todo cuando en los momentos de soledad visionas las escenas que viviste de un pitón empujado por más de quinientos kilos que te golpea en el entrecejo y luego te busca en el suelo bajo el filtro enrojecido por la sangre que se interpuso entre la imagen real y la retina.
Y creo que fue en la enfermería de la Plaza de Las Ventas, mientras las hábiles manos cirujanas del doctor Máximo García Padrós, suturaba su herida del entrecejo, cuando José Antonio Morante tumbado en la camilla, analizó la tragedia que para el mundo del toro podía haber supuesto si ese pitonazo se hubiera desviado 2 centímetros hacia abajo y basculado hacía izquierda o derecha.
La cornada hubiera sido idéntica a la que el 7 de mayo de 1922 acabó en la arena con la vida del diestro valenciano Manuel Granero a cuernos del ve ragüeño Pocapena.
“Morante de la Puebla” tuvo la hombría de salir a matar su último toro de la tarde, si bien el parte médico firmado por el Dr.García Padrós, textualmente decía: "Herida por asta de toro en región supercial izquierda. Puntazo corrido en espina ilíaca derecha. Pronóstico leve que no le impide continuar la lidia" pero que de no haber estado en su ánimo salir fácilmente hubiera podido simular conmoción que lo hibiera llevado directamente al Hospital para exploración neurológica.

Morante hubo de padecer un esfuerzo más que sobrehumano vivido durante las fases de inactividad de la lidia donde su rostro paso por muecas de indecisión, seguridad, padecimiento, entusiasmo, y luego en pleno fulgor de la pelea, por las de impotencia, rabia y llanto.

Y a "Hatero", que arrastró el hocico por la arena de La Monumental, lo lanceó, con el arte que atesora, por verónicas y luego quitó también por verónicas que remató con la media. Y hasta puso banderillas. Con la "pañosa" faena variada pero atropellada (tal vez porque la afrenalina acumulada estaba haciendo su efecto) y finalmente una estocada desastrosa, y oreja final ??? con lo que logró, aunque sin convencerse a si mismo, que los "sensibleros" reconocieran el esfuerzo de los mimados, que suelen ser los que están tocados con la “varita mágica del arte” al ser capaces de componer una figura de “riñones metidos” y manejo de “manos acompasadas y bajas”.

Pero Morante en su fuero interno se autocrítica como fracasado en las dos citas verdaderamente importantes de la temporada y, eso para toda una figura como es él, es de todo punto insoportable. Para no recordarlo todos los días cuando se vista de luces y mirándose al espejo vea la cicatriz en el entrecejo, ¡se va! y a esperar que los que ahora "aprietan" se cansen o el valor se les vaya con la sangre manada de alguna herida, porque como dijo Faico. “Es la sangre de los valientes las que se va, mientras que la que queda es la de los cobardes”.
En cualquier caso tú has decidido lo que más te conviene. ¡Se feliz! Que por las tardes que nos has proporcionado viendo tu arte , ¡Te lo mereces!

miércoles, 16 de enero de 2008

TOREROS QUE TOREEN EN ESPAÑA:¡NO SE ALARMEN!

Hemos visto en burladerodos, como Juan Antonio de Labra desde México, queda "maravillado" y expone la "Novedosa técnica para operar cornadas" utilizada por el cirujano jefe de la plaza de toros de Méjico.

Y como réplica, constructiva por cierto, se nos ocurre el siguiente artículo por aquello de "dar al César lo que es del César y a Dios, lo que es de Dios".


¡Va por ustedes!





TOREROS QUE TOREEN EN ESPAÑA:¡NO SE ALARMEN!



Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.






¡Toreros españoles que ejercen su oficio en España!. ¡No se alarmen en el caso de sufrir cornada!, pues también los cirujanos taurinos españoles utilizan las técnicas que el doctor Rafael Vázquez Bayod aplica en México, por la sencilla razón de que estos profesionales se reunen cómo mínimo anualmente y celebran Jornadas donde cada uno expone ante sus colegas los progresos conseguidos en esta especialidad médica.
Por eso, estas técnicas, se aplican en cualquier enfermería de plaza de toros donde haya un cirujano taurino. Pues al fín y a la postre, la irrigación/succión no deja de ser más que una limpieza exhaustiva de la herida, absolutamente necesaria desde los tiempos más remotos en que el hombre fue "echado mano" al enfrentarse al toro.
¿Qué muchos toreros murieron de infección de cornada, antes de la aportación que en el año 1.929 hizo el Nobel de Medicina, doctor Alexander Fleming?. No tenemos la menor duda.
En aquellos tiempos no sólo morían de la infección consecuente a los detritus causados, pasadas unas horas, por los cuerpos extraños contaminados (arena, estiercol, parásitos, lascas de madera procedentes de derrotes sobre burladeros y portadas en cuernos sanos y escobillados) que el pitón había depositado en el fondo de la herida, sino que también morían a consecuencia de la neurotoxina que el Clostridium tetani (gérmen saprofito habitual en el intestino de los équidos) habría diseminado con sus heces en la arena de los ruedos de las plazas de toros.
E incluso, ahondando más, en el asunto, por la misma neurotoxina que el pitón hubiera adquirido al herir a los caballos sin peto y luego inyectar al torero a través de la herida producida en la cogida. Herida que de no tener comunicación con el exterior (por no haber sido conveniente drenada) propiciaba la multiplicación de este gérmen anaerobio.
Por todo lo expuesto se deduce que ante herida por asta de toro, lo primero que hace cualquier cirujano (incluso cualquier médico no especialista) es limpiar a conciencia "por dentro" la herida, para que no quede ni una sola brizna de posible material contaminante.
Es la primera regla que igualmente seguimos los veterinarios que operamos a los caballos heridos en los festejos de rejones, cuidando además muy mucho de afeitar los bordes de la herida para que ningún pelo impida la cicatrización.
El periodista menciona los cursos impartidos en La México a monosabios y personal de Plaza para auxiliar a los toreros en caso de cogida, que nos parecen de maravilla, si bien se nos ocurre que deberían hacerse extensivos a los subalternos de las cuadrillas en general, por ser los primeros que auxilian al herido ante el inminente peligro que supone el toro en el ruedo.


Después, el traslado del diestro a la Enfermería lo puede dirigir el mismo Cirujano Jefe, quién es conveniente vea la corrida bien desde el burladero de médicos o bien desde la enfermería a través de circuito cerrado de TV como lo hace D. Máximo García Padrós en la Monumental de Las Ventas, para poder ver con todo detalle la "biomecánica" y la "cinemática" que le ayudarán a calcular de antemano las posibles trayectorias y profundidad de las heridas, y llevar una idea preconcebida de actuación para cuando el torero esté en la mesa de operaciones.
Lo de la camilla para traslado del herido lo consideramos una utopía, puesto que la rapidez impera por encima de todo lo demás, si bien no está mal, si es posible su utilización, para cuando no hay herida y sí complicada caída en la voltereta sufrida, con repercusiones neurológicas.
Los fondos de saco" de las heridas, hay que eliminarlos siempre. ¿Cómo?. Pues sacándolos a la luz con la técnica más adecuada, bien mediante el empleo del "abordaje en puente" o bien introduciendo una sonda fenestrada en tramos y aspirando cada cierto tiempo, si el drenaje no es posible por si mismo.
La utilización de desinfectantes no agresivos sobre la herida, de suero fisiológico a presión, asi como de oxigeno es muy conveniente para limpieza y reactivación de células adormecidas. Técnica que se hace en cualquier enfermería de plaza de toros.
Y finalmente, me van a permitir un consejo como veterinario:
¡Toreros en general: Vacúnense todos los años contra el Tétanos! pues un simple pinchazo les puede evitar muchos disgustos. Yo cuando trataba con animales, siempre lo hacía, y de veras que deje de precouparme ante cualquer herida intempestiva.