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miércoles, 22 de diciembre de 2010

¿QUIEN DEBE ESTAR A CARGO DEL CAMBIO DE LA SUERTES DE VARAS?
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Permítanme una serie de consideraciones sobre la reacción al castigo de las reses de lidia:
“El toro bravo es agresivo y cauto por saberse defender de las fieras y del hombre” (Vidal Munne).
“El toro bravo tiene como misión principal conservar su ser y perpetuar la especie, de ahí que se defienda y ataque a quien le moleste” (Sanz Egaña).
“El toro bravo está dotado de agresividad y acometividad consecuencia del enfurecimiento producido por la excitación y la irritabilidad en la que intervienen factores intrínsecos: secreciones hormonales y el sistema neurovegetativo” (Gómez Aparicio).
¿Cómo se le excita?
Fundamentalmente por: el movimiento, los colores y el dolor.
Movimiento:
“Ante los toros hay que andar sin aspavientos, hablarles sin gritos y con voz templada, ya que si se les habla de forma desordenada se encampanan y se arrancan”
Colores:
“El color rojo les llega a producir irritación y dolor en el órgano de la visión”
“En la suerte de varas se arrancan más fácilmente a los caballos de capa torda en fase blanca, seguida de los de capa negra y luego a los de capas compuestas (castaños y alazanes).
Dolor:
“Esta sensación molesta, producida en cualquier parte de su anatomía, cuando llega al cerebro le produce un enfurecimiento con la finalidad de defenderse y por ello embiste”.(Francisco Abad Boyra).
“Los grandes traumatismos producidos en la suerte de varas producen copiosas hemorragias que de no ir seguidas de una rápida coagulación con la consiguiente retractilidad de los vasos, consecuencia de que su fiereza es debida a que su sangre es muy rica en fibrina, le llevarían a la muerte” (Aristóteles).
“La pérdida de sangre produce una disminución de la presión sanguínea en el cerebro lo que motiva pérdida de sensibilidad consciente en 3-5 segundos” (Dembo).
¿A qué viene todo esto?
Pues a demostrar la importancia enorme que para el mayor lucimiento del matador tiene el que los toros lleguen bien picados al último tercio. Picados de manera rápida y efectiva con la finalidad de que no se den cuenta de su próximo fin.
Pero desgraciadamente ocurre que hoy día los matadores suelen ser los culpables de que suerte tan esencial haya venido tan a menos.
Y la derivación?... pues que en la actualidad cualquiera puede picar toros aún carente de facultades físicas, valor, afición, conocimiento y lo que es más grave sin ser un consumado jinete que, en otros tiempos cuando los toros tenían poder eran condiciones  imprescindibles en el picador, pues éste esperaba al toro en el ruedo procurando no hacerlo a la izquierda de chiqueros que es la salida natural del toro y por ende el lugar más perjudicial.
Hoy es el toro quien, normalmente una vez fijado, espera la salida de los picadores quienes con toda seguridad buscan el lugar de la contraquerencia de toriles.
Seguidamente deberá citar al toro en su rectitud y a una distancia de la barrera que no ha de sobrepasar los tres metros, y al acometer el astado debe procurar que al mismo tiempo que coloca la puya en lo alto del morrillo, cargarse sobre el palo y refrenar al caballo sesgándole hacia la izquierda, a fin de que el toro tenga salida para que el castigo de puya y quebranto del peto no sean excesivos. Antes hacían todas estas maniobras para defender al jaco de cornadas.
Hoy, como no hay que defender la vida del caballo (convertido en un blindado), los picadores se limitan a tratar de poner la puya donde caiga y apretar hasta que el toro se rinde o sale medio muerto para la hora final.
Antes, el plato fuerte de la Fiesta era la suerte de varas por ser la que servía para contrastar el mérito y la valía de las reses.
Y al respecto ahí van unas anécdotas:
“El famoso toro “Catalán” de Miura. Lo reunía todo. Tenía tipo, edad, nobleza, bravura y poder. Tomó nueve varas, dio seis caídas y mató seis caballos. Llegó completamente agotado al último tercio y “Bombita” que era el matador de turno se limitó a descabellarlo puesto que no podía hacer otra cosa. El público abroncó a Ricardo Torres. La culpa fue del Presidente de la corrida que entusiasmado con el comportamiento del animal dejó correr el tercio hasta que el toro e rindió por agotamiento”.

“Cuando Pagés firmó la exclusiva a Juan Belmonte y éste toreó la primera corrida en Madrid, recurrió a la amistad que un periodista tenía con Salerí que era asesor  del presidente de la plaza para que le dijera:
-Dile a Juan Sal (Saleri) que tenga cuidado con los toros de Juan Belmonte, no vaya a hacer un desaguisado y los apure en perjuicio del matador.
Salerí dijo al periodista:
-¿Cómo quiere los toros mi tocayo? ¿Con una vara más o más sueltos y con facultades?
El periodista replicó:
-Mira Juan: hazte cuenta que tú eres el que los tiene que torear de muleta y cuando les veas a tu gusto, entonces cambias el tercio.
Belmonte tuvo un éxito enorme debido a que Salerí era un torero magnífico y de una gran finura hasta el extremo de que cuando Guerrita lo vio torear de novillero alternando con Vicente Pastor, exclamó: “Madrid ya tiene un torero, ¡y bueno!, pero Salerí fue perdiendo valor con el número de actuaciones y acabó de asesor de los buenos.
Finalmente les diré a ustedes que, durante los muchos años que he actuado de asesor veterinario en las plazas de toros  de tercera categoría de la provincia de Valladolid, siempre aconsejé al presidente del festejo que en los momentos previos del acontecimiento taurino hablara con los matadores y les sugiriera la posibilidad de que fueran ellos quienes solicitaran el cambio de tercio tanto en la suerte de varas como en banderillas con la finalidad de hacernos una idea desde el palco presidencial de sus preferencias y posibilidades. Luego…naturalmente obraríamos en consecuencia si comprendíamos que su decisión era precipitada o errónea, pero en principio la responsabilidad de su acierto o fracaso ante el público, era del propio matador.

jueves, 28 de febrero de 2008

ENTONCES SI NOS QUERIAN.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

En todos los tiempos, los toreros han ayudado con su trabajo a todo necesitado, de ahí que siempre fueran queridos por el pueblo español.
Esta vez voy a hablar de aquella corrida que organizó D. José Ortega y Munilla, director de "El Imparcial" a Beneficio de los soldados heridos y enfermos en Cuba y Filipinas, donde también, cómo tantas y tantas veces, el público taurino colaboró y contribuyó no sólo con su aportación económica sino que, en este caso, el elemento femenino engalanó la calle de Alcalá con sus mantillas y mantones de Manila al son de los cascabeles de los caballos que tiraban de los carruajes que las portaba a la Plaza.
La antigua plaza de toros de Madrid con lleno "hasta la bandera" en ese día 12 de noviembre del año 1896, en una tarde que parecía primaveral porque también el tiempo quiso colaborar al éxito de esta obra humanitaria.
El público tributó un gran aplauso a los maestros retirados Rafael Molina “Lagartijo” y Salvador Sánchez “Frascuelo” primero cuando les vió en los carruajes separados. Aplausos que se tornaron en ovación al contemplar como tras parar sus carruajes a la altura de la Cibeles, se reunieron en uno de los vehículos al tiempo que se abrazaban efusivamente Y finalmente ovación atronadora cuando aparecieron en Presidencia para actuar de asesores del Gobernador civil que actuo de Presidente.
Un público taurino y patriota que continuó aplaudiendo al ver aparecer en el palco número 5, engalanado con banderas de España, a un grupo de soldados heridos en la guerra. Para rematar sus aplausos a la salida de las cuadrillas, del mejor terno que se podía dar en aquel momento, encabezadas por Rafael Guerra “Guerrita”, Antonio Reverte y Emilio Torres “Bombita” quienes hicieron el paseíllo a los acordes de la “Marcha de Cádiz” seguidos de sus cuadrillas de auxiliares que, respectivamente, estaban formadas por: Picadores: “Formalito” y “Zurito”, Molina y “Charpa” y “Cigarrón” y “El Inglés”. Banderilleros: Juan Molina, Antonio Guerra y “Pataterillo”, “Pulguita de Madrid”, “Currincha” y “El Barquero” y Moyano, "Ostioncito" y “Pulga de Triana”.
Prolegómenos que como vemos resultaron brillantes, si bien no lo estuvieron en su obligación los seis toros de Pablo Benjumea que resultaron mansos a pesar de tomar 36 varas, propiciar 12 caídas y matar 5 caballos. Toros a los que se hubo de "echar mano" al ser lo único disponible a estas alturas de temporada y pertenecientes al dicho popular de: "Benjumea que los mate quién lo quiera".
El desarrollo de la corrida lo contaron así:
“Guerrita” de verde y oro. Actuó en los toros: donde estuvo magnífico, donde dio el salto del transcuerno, al que hizo una gran faena y al que colocó dos magníficos pares de banderillas, el primero de los cuales fue subastado en 100 pesetas.
Reverte de tabaco y oro. Actuó con una herida abierta a pesar de lo cual muleteó al de la tarde tan cerca que fue atropellado en varias ocasiones. A sus dos enemigos les pasaportó de pinchazo y dos estocadas superiores. Actuó también en el en un quite con el capote al brazo que era su especialidad
“Bombita” de café y oro. Mató a su primero de una gran estocada que fue la estocada de la tarde. Y estuvo aseado en su segundo. Actuó también en los dos primeros toros de la corrida quitando las cintas de las divisas y en el al que puso un gran par de banderillas.
El producto líquido de la corrida fue de más de noventa mil pesetas y entre los donativos se destacaron los siguientes: de la Reina regente = 1000 pesetas. De D. Francisco Recux = 10.500 pesetas para pago de los toros. De D. Mariano Nuez = 2.125 pesetas para el del servicio de caballos. La Sociedad de Revendedores de Billetes = 4.000 pesetas y de los señores condes de San Bernardo y Peñalver y marqués de Comillas = 250 pesetas cada uno. Y a todo esto hay que añadir el detalle del empresario Bartolo Muñoz al renunciar al importe del piso de plaza.
¡Los taurinos respondieron una vez más porque el pueblo español lleva en su sangre la afición a los toros!

martes, 26 de febrero de 2008

TOROS Y TAXIDERMIA.

Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.

Industria económica floreciente dentro de lo que mueve el mundo del toro.
“Disecar una animal muerto o planta para que conserve la apariencia de vivo” es la definición que el Diccionario de Real Academia de la Lengua hace de Taxidermia.
Mi padre me refirió que cuando era estudiante en Madrid, conoció a un salmantino disecador hijo de padres italianos apellidado Severini que había montado un taller disecador allá por los años 1.876. Luego llegó a tener, por aquello del paisanaje, amistad con él. Su nombre, si mal no recuerdo, era el de Ángel.
Cuando me fui a estudiar a Madrid mi carrera de Veterinaria en el año 1.961, un buen día tropecé al pasar por la calle Zorrilla con un taller de esta índole que resultó ser el de Ángel Severino, si bien lo regentaba un sobrino suyo llamado Luis Gutiérrez Ravé, quién heredó las habilidades y maestría de su tío. Al referírselo a mi padre, se llevó una gran alegría a pesar de que ya no conocía al nuevo disecador.
En el año de 1.966 cuando estaba a punto de finalizar mi carrera nuevo tropiezo con una revista taurina en la que venía un reportaje sobre este taller de taxidermia. Reportaje que guarde y que hoy me ha servido para este reportaje.
En el taller trabajan dos hermanos: Luis y Mariano quienes en su tarjeta de visita hacen constar que son Disecadores-Taxidermistas y sobrinos de Severino.
El alma del taller es Luis quién dice que: “disecar como Dios manda es un secreto profesional que nadie ha “localizado” todavía”.
Su principal actividad la dedican a disecar cabezas de toros de lidia que, por una u otra circunstancia, los matadores, empresarios, ganaderos e incluso particulares adinerados han querido perpetuar.
Nosotros consideramos que el secreto de un buen taxidermista está en saber dar vida a esa cabeza del toro después del trabajo.
Toreros de todos los tiempos han solicitado su trabajo a la saga Severini, desde “Machaquito” hasta “Manolete” pasando por “Joselito” y Belmonte.
La media de cabezas disecadas por temporada la cifran en unas 60 a 70 cabezas.
Los motivos de la solicitud depende del solicitante: el ganadero lo hace con la finalidad de conservar la cabeza del toro que fue un “fuera de serie” por su bravura en el ruedo; el torero por tratarse del toro de su alternativa, confirmación, triunfo importante en plaza de máxima categoría o de su retirada; el empresario cuando se trata del primer toro lidiado en su plaza el día de la inauguración.
Dentro de los toros que despidieron a toreros están disecadas las cabezas de los de: la retirada de César Girón en Madrid y que era del Pizarral de Casatejada (2 de octubre de 1.965); el de la despedida de Pedro Martínez “Pedrés” en Albacete de la ganadería de Arauz de Robles (14 de septiembre de 1.965); el de la despedida de Antonio Ordóñez en Lima.
Entre los toros de grandes triunfos, figuran: la de “Rabanito” de Pinto Barreiros lidiado en sexto lugar en Madrid en la Corrida de la Asociación de la Prensa el 6 de junio del año 1.944 en la que “Manolete” le cortó las dos orejas; la de “Fino” de D. Félix Cameno lidiado el 8 de agosto en Madrid y con el que Antonio Chenel “Antoñete” obtuvo un gran triunfo.
Entre los toros que causaron tragedias en la Fiesta están: la de “Bailaor” toro de la viuda de Ortega que el 16 de mayo de 1.920 mató a “Joselito” en Talavera de la Reina. Estas cabezas son las que más falsificaciones han sufrido por la trascendencia del hecho. De “Bailaor” circula por ahí una falsificación. Lo mismo que de la cabeza de “Islero” el toro que mató a “Manolete” cuando la verdad es que no fue disecada.

Actualmente las falsificaciones son prácticamente imposibles ya que todas las cabezas son registradas y selladas por la Dirección General de Seguridad inmediatamente después de finalizar la corrida.
El torero que más encargos ha realizado es Santiago Martín “El Viti” con 22 cabezas y el que menos Manuel Rodríguez “Manolete” con una la de el ejemplar de Pinto Barreiro.
Finalmente Luis refiere una anécdota:
Un toro de Muriel lidiado en San Sebastián de los Reyes el 29 de agosto de 1.963 parecía que embestía después de muerto, pues manipulando sus astas le cortó dos venas de la muñeca al escapársele de la mesa. Cuando se repuso del percance se le cayó de donde le tenía colgado y le rompió una costilla.
Y es que dan tanto realismo a su trabajo que casi, casi llegan a embestir.
LA FRASE DE “FAICO”.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

En varios de mis escritos han podido leer la frase de:
“la sangre que se pierde por la herida tras cornada es la sangre de los valientes y la que queda es la de los cobardes”
que indudablemente encierra un contenido digno de analizar, pues da la verdadera medida del valor de un torero.
¡Cuantos han “desaparecido de la circulación”,tras cornada!
Y,¿quién pronunció tan acertado aserto?
Pues el matador de toros sevillano Francisco González Ruiz “Faico” quién con 12 años capitaneó allá por el año de 1.885, junto a Enrique Vargas “Minuto”, una cuadrilla de “niños sevillanos” que actuó con mucho éxito en las principales plazas españolas y que llegó incluso a presentarse en Madrid el 15 de agosto de 1.887.

Se trataba de un torero más que notable a quién “Don Ventura” definió como: “dotado de arte fino, extenso, gracioso y de la mejor calidad”, pero que como era un “pincha uvas” no llegó a triunfar en aquella época donde la estocada era primordial.
Era un capotero variado y con la muleta destacaba tanto que incluso se le llegó a comparar con nada más y nada menos que con el patriarca de la dinastía torera de "Los Gallo", el señor Fernando.
Fue uno de los tres Franciscos que compusieron la terna de la Corrida que se celebró en Lima el 20 de octubre del año 1.912 y que se anunció y conoció como “La Corrida de los 3 Franciscos” que fueron: Francisco González Ruiz “Faico”, Francisco Carrillo y Ordóñez y Francisco Soriano “Maera” en la que estoquearon seis toros de D. Vicente Camacho.
“Faico” tomó la alternativa en Zaragoza un 2 de abril del año 1.893 de manos de Rafael Bejarano “Torerito” con Antonio Arana “Jarana” de testigo.
Acabó en América donde fue olvidado poco a poco.

viernes, 8 de febrero de 2008

RECORDANDO A UN GRAN ESTOQUEADOR.
(NICANOR VILLALTA).

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Nicanor Villalta, en palabras de Manuel Mejías “Bienvenida” fue: “el mejor estoqueador de toros de aquellos tiempos” al reconocer en el de Cretas (Teruel), “pureza y regularidad en la ejecución de la suerte suprema”.
Nicanor mataba a los toros bien, tarde tras tarde.

Ganó dinero. El que se ganaba entonces, pero lo perdió en un negocio desafortunado.
Cuando estaba en la cumbre de la fama, ganaba cuatro, cinco y seis mil pesetas por corrida, que no era mucho dinero, pero la vida también estaba más barata.
Como tantos otros toreros al final de su vida la situación económica no era buena pues había liquidado lo que ganó durante su actividad taurina más lo que le proporcionó el Festival que le montó quién veraneaba con nosotros, cuando aún yo era un crío, en Las Navas del Marqués, Tomás Martín “Thomas”.
Posteriormente Vicente Zabala y José María Jardón le organizaron otro homenaje en la Monumental de Las Ventas que tuve la suerte de ver.
De pequeño su primer oficio fue pastor de ovejas y cabras tanto aquí cómo cuando su padre se fue a México y alquiló un rancho para vivir de lo que producía. Más tarde la enfermedad de su madre les hizo abandonar el lugar y el trabajo para regentar una fonda llamada “La Española”.
Su curioso nombre de Nicanor le viene de que su padre era muy amigo del torero, Nicanor Villa “Villita” a quien prometió que si tenía un hijo le pondría su nombre.
Comenzó su carrera taurina en México, matando dos novillos, que el mismo se costeó, en una plaza de madera de la capital de Estado. Luego, de luces mató 4 vacas en Querétano.
Pero su carrera quedó interrumpida cuando su padre encontró trabajo en Cuba y hubo de acompañarle. Volvió a México y de allí a España para cumplir sus deberes militares.
Conoció a Pancho Villa y a los hermanos Zapata.
Acá en España debutó con los “Charlots auténticos” en Zaragoza.
Su recuerdo más emotivo: la primera oreja que cortó en Madrid el 2 de mayo de 1922. Luego, ganó la oreja de oro de la Asociación de la Prensa y la también de oro de la Plaza de México.
Se trataba de orejas cortadas a: “toros duros, con casta”, que es según él, “lo que hace falta en el toreo, ¡casta! Tanto en el toro como en el torero”.
Alternó con los figurones del toreo de su época: Félix Rodríguez, “Cagancho”, Marcial Lalanda, “Niño de la Palma”, Domingo Ortega, Belmontey,“se embelesaba viéndolos torear”.
En una entrevista que le hicieron en “El Dígame” el 4 de enero del año 1980 se expresó de esta manera:
“Aunque respeta los tiempos actuales del toreo, le gustaban más los suyos, donde salir al ruedo con aquellos torerazos y aquellos toros era algo sublime”.”Eran tiempos donde el público que asistía a las corridas estaba muy preparado taurinamente hablando. Sabía lo que veía. Mandaban los aficionados sobre la masa”
Dado que él era el número 1 en la suerte suprema le preguntaron:
¿Por qué lleva tanto tiempo en crisis la suerte del volapié? Y contestó diciendo:
-“Por un problema de colocación. La mayoría de los toreros de hoy se ponen de perfil para el volapié, casi lo mismo que para dar el pase natural. Y claro no les puede salir bien ni lo uno ni lo otro. La estocada es un auténtico pase d pecho, no un pase de costadillo”.

Ha sido el torero que más orejas ha cortado en la plaza de toros de Madrid, 53 orejas que es todo un record y es que la verdadera historia del toreo está hecha por hombres como éste, en los que el oro, la seda, la sangre y el sol de la Fiesta se mezclan con gallardía.
En cierta ocasión, 27 de abril de 1933 y en la Corrida de la Beneficencia: Hubo de matar siete toros en Madrid de D. Bernardo Escudero, pues alternando con Manolo "Bienvenida", Domingo Ortega y Antonio García Bustamante “Maravilla” (que confirmaba alternativa), los tres toreros se fueron “al hule” y al quedarse solo obtuvo un gran éxito.
Otra vez también hubo de matar seis toros en Madrid al resultar cogido, en el mano a mano, Marcial Lalanda en una corrida de Coquilla, con éxito al canto.
Fue un torero de escasas cornadas. Solamente tres, recuerda la Bilbao que dice:
“Esa sí fue hermosa, el toro no se podía desprender de mí, y haciendo un esfuerzo yo me quité el pitón de la barriga”
“De las tres cornadas lo que recuerdo más horrible eran las curas. Metían las gasas, cada cura era como otra cornada”
Como otros muchos compañeros también fue vetado por una figura al ser incómodo en la plaza.
Murió soltero pues como el mismo decía:
“No sé lo que es el amor. Porque no creo en él. No tuve la suerte de encontrar a la mujer soñada”
Aunque eso sí, para él el nombre
de mujer ideal es el de Pilar que: “es la única mujer que he amado y siempre me ha correspondido: mi virgen de Zaragoza”
Murió a los ochenta años considerando como el mejor torero de todos los tiempos a Juan Belmonte, como el mejor de su época a Félix Rodríguez, y como figuras después de su época a Pepe Luis Vázquez, Antonio “Bienvenida” y a Pepín Martín Vázquez.

martes, 22 de enero de 2008

EL USO DE LA MANO DERECHA EN EL TOREO.


Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.



No estoy totalmente en contra del uso de la mano derecha en el toreo, pero eso sí. ¡Señores toreros! ¡Üsenla con moderación! Y nunca como base de faena.
El público debe saber que los pases con la mano derecha son pases ventajistas y engañosos:
Ventajosos: porque la mano derecha (salvo en los zurdos) es la mano más adiestrada y además porque cuando se torea con la derecha suele ayudarse con el estoque (ahora simulado) que alarga la muleta de manera ostensible.

El torero cuando torea por “redondos” o “derechazos” no está de frente al toro sino de perfil con lo que ha ganado un tiempo al pase, lo que le proporciona la ventaja de poder enmendarse y salirse de la suerte cuando lo crea oportuno.
Además esta forma de torear es antinatural, o mejor dicho lo era antes cuando la suerte fundamental era la “suprema” o suerte de matar, porque ya no deja virgen el pitón que hay que salvar en la suerte reina que no es otro que el derecho salvo en el caso de que quien ejecute la suerte sea el diestro de la Seca (Valladolid) Jorge Manrique.
De ahí que lo noble, lo gallardo y lo valeroso, como alguien escribió en cierta ocasión, sea el torear con la mano izquierda, citando de frente, con la muleta plana y cogiendo la muleta por el centro del palillo llamado “estaquillador”.
Recuerdo haber leído en alguna ocasión que los pases ejecutados con la mano derecha no son en realidad verdaderos pases, sino muletazos complementarios y de recurso con los que, el torero incapaz, trata de salir airoso y arrancar el aplauso.

Tras analizar esta lectura, la verdad es que tenía toda la razón puesto que cuando nos hemos “puesto delante” de alguna becerra, siempre hemos tratado de tomar la muleta con la derecha para dar más tamaño y con la ventaja que suponía quitarnos un poco de miedo.
En realidad éramos unos ventajistas al igual que los diestros que son demasiado “derechistas” en sus faenas, aunque sean considerados como máximas figuras del toreo por haber permanecido allí, en todo lo alto, por espacio de casi dos décadas. Lo que es explicable que allí estuvieran al haber vivido de las rentas de la no exposición y con ello de indemnidad de las cornadas.

Si nos paramos a analizar la mayoría de las faenas de muleta realizadas por prácticamente todos los toreros, podemos ver que generalmente comienzan con “pases contrarios” con la diestra mano, por aquello de que al taparse ante la cara del toro con la denominada “pañosa”se sienten más seguros en los pases iniciales cuando no están seguros de cual es el “pitón bueno” de su oponente, ni de las reacciones del bravo animal.
Así comienzan doblándose por ese lado, para seguidamente “despedir”con cierta largura al cornúpeta en tanto pasan el momento de “angustia de iniciación de faena de muleta” por no haber podido ver con toda exactitud las reacciones del enemigo debido a esa costumbre impuesta por el público (nunca por los verdaderos aficionados) de tener que parar al toro el matador y por este motivo no ver las reacciones frente a los lances realizados por su peón de confianza.
Luego…a la menor oportunidad se echan la muleta a la mano diestra y ayudándose del estoque simulado aumentar en más de un metro la superficie a embestir, que si encima poseen técnica (proporcionada por actuar muchas tardes en la temporada) utilizan el “pico de la muleta” para pasarse el toro a una distancia de la faja tal, que resulta imposible sufrir un pitonazo a no ser que el toro se desprenda de su cuerno y se lo tire.
Con esta mano, realizan la base de la faena. Luego una tandita de dos o tres naturales (sin tomar el estaquillador por el centro) y tras la justificación, vuelta a la mano diestra para calentar a la gran masa ignorante que vibra con esta adulteración del buen toreo.
Que el toro haya aprendido por ese pitón a librar en la suerte de matar, ¡Importa poco! Pues saben que aun “echándose descaradamente fuera de la rectitud de la suerte” con que el toro sea derribado van a tener premio de trofeos, que redundarán en aumento de contratación y del “caché” económico.
Con este proceder cada vez más generalizado, los aficionados de verdad se han visto privados de: el toreo a una mano del subalterno de confianza, de la suerte de varas por imperar el monopuyazo, de los bonitos y variados (en otros tiempos) quites entre los diestros actuantes, y de esos naturales que siempre han sido, junto a la verónica la columna vertebral del toreo, rematados respectivamente con el obligado de pecho y la media verónica.

jueves, 10 de enero de 2008

LAS FOTOS PARA EL RECUERDO.

Por LUIS ALONSO HERNANDEZ.Veterinario y escritor.


En la "muy noble y heroica ciudad de Tarifa (Cádiz)" hace algún tiempo se habló de la construcción de un coliseo multiusos cubierto, que daría cobijo a una nueva plaza de toros. Era el trueque llevado por nuestro Consistorio Municipal a cambio de los terrenos que actualmente ocupa el Estadio Municipal "Antonio Pua".
Según pudimos escuchar la ubicación iría a las proximidades del Cementerio de siempre, pero el tiempo pasa y el silencio sobre el tema ha hecho su aparición
Por eso hemos querido hacernos eco de la cuestión y publicar estas fotos de la preciosa y particular Plaza de Toros de Tarifa, que como reliquia pensamos debiera conservarse y dedicarse a otros usos más en consonancia con los tiempos modernos.
¿Podría albergar, tal vez, un Museo, Escuela o Peña taurina? o ¿tal vez un Aula Cultural Taurina donde conferenciar sobre el “Arte de Cúchares?.
¿Sería muy difícil ponerla una especie de sombrero que la habilitara como plaza de temporada?. ¡No lo creemos! pues esta plaza de toros tiene de particular que la entrada se realiza por donde en otras estan ubicadas las denominadas gradas. Para que se entienda, la calle está a la altura de las gradas y el ruedo está allá abajo sumido en las profundidades.
La plaza de toros de Tarifa construída en el año 1889 sobre una muralla mozárabe que actúa como cerramiento en la cara sur.Muralla que puede observarse cuando se entra al albero de la misma por la única puerta disponible,lo que imposibilitaría la realización de corridas de toros si se cumpliera el Reglamento Taurino Español vigente, pero que el Andaluz ha suavizado en estructuras tan importantes como la necesidad de que al menos haya dos puertas, la de arrastre que comunicará con el desolladero y corrales, y la denominada de cuadrillas que generalmente comunica con el patio de caballos.

Dos puertas como mínimo, absolutamente necesarias para que los picadores no tengan que entrar y salir por la misma puerta con el consiguiente peligro de que en un descuido se vaya también el toro y pueda salir directamente a la calle con el consiguiente riesgo para el personal que suele abundar en los aledaños de las plazas en días de corrida.Y no digamos en las corridas de rejones donde el cambio de cabalgadura es como mínimo de tres por toro. ¡Peligro inminente!

El Reglamento Andaluz, siempre tan contemplativo, ha bordeado sin pudor alguno la Disposición Transitoria Primera que forma parte del apartado Adaptación de Plazas de Toros Permanentes concretamente en el apartado 5, limitando el cumplimiento a las plazas de reciente construcción y dejando fuera a aquellas que tendan más de cincuenta años en la fecha en que entra en vigor este Reglamento (Decreto 68/2006 de 21 de marzo) por considerarlas plazas históricas. ¡Históricas en contravenir reglamento tras reglamento y, en poner en peligro muchas cosas que, gracias a Dios y a la Providencia, no han ocurrido.
Vean la tibieza de este apartado:"Las plazas de toros permanentes que en la fecha de entrada en vigor de este decreto dispogan de las correspondientes licencias o autorizaciones deberán adaptarse a las condiciones que en el mismo se establecen en el plazo de cinco años, pero cuando se trate de plazas históricas (por tener más de cincuenta años a la entrada en vigor del presente Decreto) se podrán admitir solucciones diferentes siempre que quede garantizada la seguridad de los espectadores".

Lo cierto es que su utilización, desde que desapareció la Escuela taurina que estuvo dirigida por el matador de toros algecireño, José María Núnez Postigo que fue alternativado por Antonio Chenel "Antoñete" y con José María Manzanares de testigo en el año 1985 ante un toro de Antonio Gavira, se limita a dos corridas por temporada a celebrar en los meses de agosto y septiembre.
En el año 1999 se cumplió el centenario de la plaza y se celebró una corrida de toros con reses de Hermanos Núñez que fueron estoquedas por la terna compuesta por Pepe LuísVázquez, Fernando Cepeda y Pedro Castillo y se pretendió una vez más lograr la consideración como Monumento Artístico Nacional de esta peculiar plaza con un aforo de 2.800 localidades que es propiedad del Ayuntamiento.
¡En fin, las preguntas están sobre el tapete en espera que algún político las recoja y las haga suyas!¡Sería una credencial electoral importante!
Por si algún irresponsable le da por autorizar el “trabajo de piqueta”, ahí van esas fotos que puedan quedar para el recuerdo.
Verdaderamente sería una pena que esta coqueta plaza de toros, tan original en su diseño, quedara en el recuerdo de las fotos adjuntas y no pudiera ser admirada en su estructura arquitectónica.

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miércoles, 9 de enero de 2008

LAS MUJERES TORERAS.

Por LUIS ALONSO HERNANDEZ Veterinario y escritor.

De siempre la mujer española ha sido aficionada a asistir a las corridas de toros. Un antiguo exponente gráfico de ello lo encontramos en una de las pinturas del techo de alfarje del claustro de Santo Domingo de Silos, donde una mujer arroja un arponcillo a un toro para enfurecerlo.
Y no solo la afición se encontraba en las mujeres del pueblo sino que las aristócratas también se decantaban por uno u otro torero. Así: la duquesa de Benavente era partidaria de Pedro Romero, mientras que la de Alba lo era de Joaquín Rodríguez “Costillares”.
Había rivalidad en todos los ámbitos de la sociedad, por eso desde el escenario del Corral de la Cruz, la tonadillera “La Caramba” cantaba seguidillas que ensalzaban sucesivamente a Pedro Romero y a “Costillares”:


Cuando Pedro Romero
pisa la plaza,
No hay otro hombre en el mundo
de mejor planta.
¡Anda moreno,
que te quita la novia
Pedro Romero!.
……………………
Encima de la cama
tengo un retrato,
donde está “Costillares”
con plante majo.
Cuando me duermo,
el majo que me vela
me quita el sueño.


Era Felipe IV quien reinaba en aquél lejano año de 1654, cuando en el día 25 de junio debutaba como picadora la primera mujer-torero, según comunicación al Consejo de Castilla que nos da fe de este hecho: “S.M mandó que se diesen cuatro toros a los tres de las tres lanzadas de a pie, y a la labradora que la dio a caballo y porque a los lacayos de S.M cuyos son los toros no se les siga tanto perjuicio me ha mandado S.M decir a V.S.J que ordene V.S.J al corregidor que a los que dieron las cuatro lanzadas se les haga bueno su dinero, lo mismo en que se vuelvan los toros, que creo son catorce o diez y seis ducados”
Y es que en aquella época no había problemas para dejar que las mujeres toreasen, pues el rey nacido en Valladolid en el año 1605 y fallecido en Madrid en el año 1665, dejó las cuestiones del reino en manos del valido Conde Duque de Olivares que bastante tenía con los problemas que le reportaron sus ansias de mantener la hegemonía en el Continente, lo que le llevaron a: que le salieran “respondonas” Inglaterra y Francia; que España pasara por 4 bancarrotas de la Real Hacienda que; tras el intento de subir los impuestos, acabara con huelgas en el reino de Aragón , el principado de Barcelona y Portugal, llevándole finalmente a la caída y posterior sustitución por Luis de Haro.
El rey al que casaron a los diez añitos de edad con Isabel de Borbón, dos años mayor que él, y más tarde a los 43 años con Mariana de Austria, se limitó a “hacer niños” tanto a sus esposas como a toda moza que por ahí pillara, reuniendo un total de doce hijos legítimos, de los que únicamente sobrevivieron tres: María Teresa, Margarita Teresa y Carlos II y otros naturales de los que el más conocido fue Juan José de Austria, fruto de su relación con la actriz Josefa Calderón. Apodada “La Calderona” a quien el monarca asignó un balcón con vistas a la Plaza Mayor de Madrid, para que desde él pudiera presenciar las corridas de toros.

Apareció la picadora nacida en Valdemoro (Madrid), Nicolasa Escamilla apodada “La Pajuelera”, por aquello de ser vendedora de alguaguidas o pajuelas de azufre. Inmortalizada por Goya en uno de sus aguafuertes sobre la tauromaquia y contra la cual el padre Sarmiento escribió:
”Este fenómeno ha sido la ignominia del devoto femíneo sexo, que tiene adherente la compasión, y la afrenta del indiscreto sexo barbado, que toleró y dio licencia para que saliese al público semejante monstruosidad. Cotéjese esa Pajuelera con el ejercicio de las niñas gallegas, que, puestas a la frente de una vaca o buey manso, están hilando todo el día y cuidando que ese ganado no eche la lengua a las mieses que tiene a boca. ¿Qué ha sido aquello sino ridiculizar la fiesta de los toros?. No dudo que apuraría todos los equívocos sobre el significado de toro toreado por una mujer a la vista de tanto marido”.
Un siglo después existe la referencia de una linajuda señora de la Corte que “mandó soltar en el jardín de su casa una furiosa ternera y ejecutó y desahogó con ella su robusta afición”, según cuenta José Daza en su libro “Preciso manejo y progresos…del arte del toreo”.
Y en ese mismo siglo, y en el año 1749, salió en la plaza de Antequera a quebrar garrochones una granadina que cuando lo logró con brillantez fue expulsada de la plaza por las gentes del andamio.
En Andalucía frecuentemente la mujer intervenía en acosos y encierros junto a los hombres. Es el caso de doña Antonia Bretendona que en su hacienda picó a varios toros con singular acierto.
Existe el caso curioso de una monja que abandona el convento para dedicarse al toreo. Se trata de la hermosa y bella dama llamada doña María de
Gaucín quien tras actuar por varios años en los ruedos españoles volvió a la paz conventual.
Cuando José Bonaparte ("Pepe Botella") reinó en España, autoriza la actuación pública de las mujeres-torero y aparecen las cuadrillas de la alicantina Francisca Coloma, de la sesentona Martina García y de Dolores Sánchez apodada “La Fragosa” que viste de hombre y con ellos se asiste en su cuadrilla.
En una de las primeras corridas celebradas por su iniciativa se anunció un cartel para el día 28 de julio de 1811 en el que se anunciaba a la rejoneadora Teresa Alonso. El ministro del Interior se niega a conceder la autorización para la actuación con este argumento:
“Las mismas razones porque no se permite a los niños y a los ancianos salir a torear a la plaza, hay para impedírselo a las mujeres; pero sobre todo debe atenderse a las de decencia y decoro público que se violan con semejante espectáculo cuyo influjo en lo moral es manifiesto, según dije a V.S cuando me propuso esta idea”.
Cuando a las cinco de la tarde comienza la corrida, uno de los componentes del cartel, Curro Guillén, de acuerdo con Teresa entrega un memorial a José Bonaparte, que preside la corrida, pidiendo autorización para que pueda actuar Teresita. Bonaparte, consulta al Corregidor si hay precedentes de actuación femenina, al haberlas aunque de muy antiguo, accede a la petición.
También aparece la famosa cuadrilla barcelonesa denominada “Las señoritas toreras” quienes debutaron en el año 1895 y actuaron por espacio de doce años y María Salomé Rodríguez Tripiana apodada “La Reverte”, protagonista del primer caso de travestismo, ya que era un hombre de pelo en pecho llamado Agustín Rodríguez guarda jurado jiennense.
El 2 de julio de 1908 el Ministro de la Gobernación del Gobierno de Maura, a la sazón don Juan de la Cierva promulga una Real Orden que prohíbe la actuación de las mujeres en los ruedos.
El preámbulo de la citada Ley decía: “La opinión pública ha protestado en varias ocasiones contra la práctica que se va introduciendo en las plazas de toros de que algunas mujeres tomen parte en la lidia de reses bravas, y si bien se alega que la ley no lo prohíbe expresamente, el hecho en sí constituye un espectáculo impropio y tan opuesto a la cultura y a todo sentimiento delicado que en ningún caso deben las autoridades gubernativas permitir su celebración como acto que ofende a la moral y a las buenas costumbres”.
Ley en la que seguramente habían influido negativamente las opiniones de los ilustrados antitaurinos tales como Sarmiento, Feijoo, Meléndez Valdés, Cadalso, Jovellanos, etc y de los teólogos y moralistas que no veían con buenos ojos que concurrieran a las corridas entreverados mujeres y hombres y los sociólogos que veían una pérdida de horas de trabajo por la asistencia a las corridas de toros: “ya que la pasión de los españoles por la fiesta hace que pierdan tres días de trabajo por corrida y malbaratan y empeñan su ajuar si no encuentran otro medio de agenciarse dinero para asistir”.
El Artículo 124 del Reglamento Taurino del año 1930 mantenía tal prohibición.

Pero en el año 1934 el Ministro de la Gobernación, Salazar Alonso, dejó sin efecto esta Real Orden, por lo que Juanita Cruz pudo hacer el paseillo en la Monumental de Las Ventas en 1936.
Real Orden que es ratificada por la Ley del 22 de julio de 1961, y derogada más tarde por Ley del 10 de agosto de 1974.
La Ley 56/1961 de 22 de julio reconocía a la mujer los mismos derechos que a los hombres para ejercer toda actividad profesional excepto su participación en la lidia de reses bravas, según recoge el artículo 49 del Reglamento de Espectáculos Taurinos.



Contra esta Ley luchó denodadamente, junto a su abogado José Briones, una torera alicantina de nombre María de los Ángeles Hernández apodada “Ángela” cuya verdadera vocación era el toreo a pie que estaba prohibido en España, pero que ella practicaba en Francia. hasta lograr derogarla por Orden del 10 de agosto de 1974.
En ese mismo año con fecha 15 de septiembre debutó como torero a pie en Jerez de los Caballeros.
Fue lesionada de consideración en muchas ocasiones a lo largo de sus más de 300 novilladas, hasta que tomó la alternativa en México en el año 1979 de manos de Manolo Martínez.

LA MUJER TORERO PROFESIONAL.

En Andalucía las mujeres que se distinguieron por su valor y destreza fueron las de las aristócratas de Jerez de la Frontera junto a las del Ducado de Medina Sidonia. Las primeras, acostumbradas a enmaromar los toros que sacaban a la plaza del Arenal para rejonearlos desde el estribo de sus coches,. Destacó en esta faceta, por su destreza con el rejón, doña Brianda Pavón.
Entre las profesionales hay que destacar a la rejoneadora Francisca García natural de Motril (Granada) que tras haber demostrado sus habilidades en plazas como la de Cádiz, Valencia, Murcia, Granada y otras capitales, fue vetada para actuar en Pamplona. Elevó instancia ante el Ayuntamiento pamplonés en los años 1774 y siguiente, donde hacía constar sus actuaciones en plazas como Tudela y Estella. No logró resultado positivo al encontrar el consistorio indecorosa la petición por su condición femenina y a pesar de estar casada con el banderillero Francisco Gómez que actuaba a las órdenes del torero navarro Matías Serrano.
Poco se podía lograr en aquellos tiempos, que eran peores aún por ser anteriores, a los que nos reflejó Pérez Galdós en su novela “Tristana” donde analiza las tres carreras de la mujer del siglo XIX cuando dice:
“Sólo tres carreras pueden seguir las que visten faldas: o casarse, que carrera es, o el teatro…vamos, ser cómica que es un buen modo de vivir, o…no quiero nombrar lo otro. Figúreselo”.
Como podemos constatar, en un principio la mujer actúa en los ruedos como rejoneadora.
Más tarde los empresarios tratan de inmiscuirla en pantomimas y mojigangas, donde predominan los trajes vistosos que incluso se anuncian de antemano en los carteles. Así un 27 de diciembre de 1818 la rejoneadora Andrea Cazalla sale vestida de sultana y el día 6 de agosto de 1820, Antonia Fernández sale vestida de turca. El traje causó impacto.
Antonia Fernández repite actuación con el mismo traje el 8 de diciembre de 1822 acompañada de Benita Fernández que vestía traje de china.
Con posterioridad las mujeres irrumpen en la suerte de picar toros si bien ataviadas de los trajes regionales de su procedencia como lo demuestra el cartel del 11 de diciembre del año 1836 en el que actúan como picadores: la zaragozana Magdalena García y la valenciana Mariana Duró que no debían hacerlo tan mal ya que cobraron la sustanciosa cifra de 240 reales cada una.
Hay una referencia a Petra Kobloski, como pionera de las cuadrillas femeninas. Un 5 de octubre se presentó en Tarragona y a causa de su escasa preparación taurina crearon un verdadero altercado de orden público que acabó con la cárcel para ellas y el empresario.
En el año 1839 aparece la primera cuadrilla en serio de mujeres toreras dirigida por la alicantina Francisca Coloma y en la que figuraban la asturiana Jorja García y Ramona Castelló.
Para ya el 26 de enero del año 1845 aparecer en Madrid, una importante cuadrilla femenina encabezada por Martina García, que permaneció en los ruedos hasta la edad de 60 años, con las picadoras: Teresa y Magdalena García con trajes regionales castellano y gallego respectivamente y con las banderilleras: Rosa Inard y Manuela Renaud que vestían de aldeana y pasiega respectivamente.
En 1886 aparece Dolores Sánchez “La Fragosa” que es la que por primera vez sale al ruedo vestida con traje masculino y se rodea de una cuadrilla de hombres. Toreó con éxito durante seis años.
Otras toreras famosas de este época fueron: Carmen Lucena “La Garbancera”, “La Frascuela”,La Mazzantina”, Laura López Cívico etc, sin que ninguna de ellas hiciera sombra a "La Fragosa”.
En el día 1 de enero del año 1895 aparece en Barcelona la cuadrilla femenina más importante de todos los tiempos la famosa “Señoritas toreras” adiestradas y puestas en escena por el periodista Mariano Armengol y Castañe “Verduguillo” En esta ocasión lidiaron un becerro.
La docena de muchachas presentadas a Armengol estaban capitaneadas por Julia Carrasco.


Pero el debut serio de esta cuadrilla tuvo lugar en Barcelona el 10 de marzo del año 1895 con tal éxito que se ganaron la repetición de actuación en las fechas del 17 y 24 del mismo mes. De ahí recorrieron las ciudades de Valencia, Cádiz, Jerez de la Frontera, Alicante, Cartagena, Valladolid, Bilbao, Játiva, Castellón, San Sebastián, Logroño, Murcia, Sevilla etc.
La cuadrilla de “Las señoritas toreras” estaba compuesta por:
Matadoras: Dolores Pretil “Lolita”y Providencia Jornaler.
Sobresaliente: Ángela Pagés “Angelita”.
Banderilleras: Encarnación Simó, Rosa Simó, Julia Carrasco, Isabel Jerro, María Pagés, y María Mambea.
· Nota: En la quinta corrida se retiro la espada Providencia Jornaler, siendo sustituida por “Angelina” que continuó hasta el año 1902.
· Posteriormente la cuadrilla se dividió en dos: una de ellas capitaneada por “Pepita” y “Herrerita” y la otra por “Angelita” y “Lolita”(denominada "Cuadrilla de Las Noyas”


Actuaron con enorme éxito en España, Francia, Portugal y América
Los éxitos por espacio de 12 temporadas no pasaron desapercibidos para el diestro “Guerrita” que llegó a comunicar a las empresas taurinas que:
“No torearía en ninguna plaza si un mes antes de él hacerlo actuaba la famosa cuadrilla femenina”.
Se trataba de mujeres con gran valentía como demostraron:
“Angelita” herida en Logroño. A pesar de manar abundante sangre de la herida se negó a entrar en la enfermería.
Lolita”el 19 de julio de 1897 fue herida en Oviedo en la mejilla izquierda y a los doce días reapareció en Huelva.
Otras mujeres toreras de esa época fueron: “Herrerita”, “La Solanita” y “Pepita” que actuaron por Barcelona. En Madrid lo hizo: Ignacia Sánchez “La Guerrita” que finalmente se fue a México. Eugenia Baltes “La Belgicana”. Quienes al lado de Jenara Gómez, Juana Castro, Francisca Gisbert, Juana Calderón “La Frascuela”, Manuela Capilla, Antonia Macho, Josefa Ortega, Francisca Coloma, Benita Fernández y un largo ect, constituyeron el elenco de toreras de esa época, quienes se vieron rodeadas por picadoras como Mariana Curo y banderilleras como Ángela Magdalena y María Aguirre “Charrita Mejicana”





Célebre fue María Salomé Rodríguez Tripiana, “La Reverte” primer caso de travestismo, que llegó a alternar con “Lagartijo” y “Machaquito” y que en la fecha del 11 de noviembre de 1900 mató con enorme éxito un utrero en la plaza de Madrid. Estaba dotada de grandes facultades y con razón pues cuando descubrió su identidad se trataba de un hombre llamado Agustín Rodríguez, quien por despecho reveló su identidad ante la aparición del Real Decreto de 1908 en que La Cierva prohíbe el toreo femenino.
De entre todas destacó Juanita Cruz, quien por nacer cerca de la antigua plaza de toros de Madrid entabló amistad con las hijas de los conserjes y esto le permitió ver todas las corridas que se daban al tiempo que practicar el toreo de salón. Se presentó como novillero en León el 24 de junio de 1932.


El 5 de abril del año 1933 estoqueó dos reses de Gamero Cívico en Cabra alternando con “Bebe Chico” y “Manolete”.
En el año 1935 debuta con picadores en Granada y en el mes de julio se presenta en Vista Alegre, cortando una oreja a un novillo de Pérez Tabernero.
El día 2 de abril de 1936 hace su presentación en la plaza de Las Ventas cortando una oreja a su primer enemigo que era de la ganadería de García Aleas. Al estallar la Guerra civil se va a Venezuela y desde allí como plataforma torea en diversos países americanos, hasta tomar la alternativa el 17 de marzo de 1940 en el Fresnillo (México).
Toreó con “Manolete”, Arruza, “Calesero”, Fermín Espinosa “Armillita” y “Carnicerito de México” quienes la avalaron para poder torear en México.
Falleció en Madrid el 18 de mayo de 1981 a causa de una lesión cardiaca.
Con posterioridad ha habido mujeres importantes en el mundo del toro, como lo fue la chilena Concepción Cintrón Verrill más conocida como Conchita Cintrón a la que no se pudo ver en corridas de a pie por no estar autorizado este toreo a las mujeres. Fue una bellísima y extraordinaria rejoneadora.
Ya en los años de 1975 aparece una torero albaceteña llamada María Isabel Atiénzar Sarría Maribel Atiénzar, que en la temporada siguiente toreó una gran número de festejos al estar incluida en el espectáculo femenino llevado por el empresario Francisco Rodríguez.

Tras formarse debidamente en estos festejos el 10 de abril de 1977 hace su debut con picadores en una novillada de Beca Belmonte donde alterna con dos novilleros. Corta tres orejas y sale a hombros.
El 23 de abril de la temporada siguiente hace su presentación en la plaza madrileña de Vista Alegre alternando con “Miguelín” y Antonio José Galán, escucha dos avisos en el primero y corta una oreja del segundo de los novillos de Manolo González..

Al domingo siguiente en el mismo coso actúa con Joaquín Bernardó y Juan José cortando también otra oreja.
Triunfos en Las Ventas, Barcelona, Valencia, Sevilla. El 28 de noviembre de 1981 toma la alternativa en la plaza mexicana de Machuca.
Tras su vuelta a España en el año 1985 renunció a la alternativa y actuó como novillero.

Quiza la que más altas cotas ha alcanzado como torero haya sido la madrileña Cistina Sánchez Palacios, nacida el 20 de febrero de 1972. Torero de la Escuela Taurina de Madrid que actuó en numerosos festejos sin picadores.

Cristina tomó la alternativa en Nimes (Francia) el 25 de mayo de 1996 de manos de Curro Romero y con José María Manzanares como testigo.Cortó una oreja al toro de su alternativa llamado "Pocabarba" de Alcurrucén.

Las palabras de Curro a Crisitna fueron. "El toreo es caricia y ¿quién mejor para eso que una mujer?.

Según ella misma afirma se fue de los toros: "porque los hombres no querían torear con ella", pero es que Cristina tal vez desconocía el consejo cláscio para los actores que viene a decir: "No trabajar con niños ni aniamles porque estos monopolizan a la atención y eclipsan al resto", lo que traducido al mundo del toro viene a decir que: la mujer torero monopoliza la atención del público y convierte a sus compañeros de terna , en teloneros".

No queremos dejar de citar a la malagueña, afincada en Zaragoza, Mari Paz Vega Jiménez (Mari Paz Vega).

Mari Paz vistió por primera vez el traje de luces en Cariñena (Zaragoza) en 1990. Se presentó con picadores en Fuengirola (Málaga) actuando con Cristina Sánchez y Yolanda Carvajal ante un novillo de Joaquín Buendía al que cortó una oreja.
En el año 1994 triunfó con rotundidad en Zaragoza cortando una oreja en cada uno de sus oponentes que eran de la ganadería de Fermín Bohórquez, convirtiéndose en la primera mujer que salía por la Puerta Grande de una Plaza de Toros de 1ª categoría.
Tomó la alternativa en 1997 en Cáceres de manos de Cristina Sánchez y con Antonio Ferreras como testigo, con lo que se convirtió en la primera mujer alternativada en España.
Finalmente hemos de mencionar a Raquel Sánchez quien el 27 de mayo del 2005 tomó la alternativa en Toledo de manos de Eugenio de Mora y actuando como testigo Manuel Amador.
Actualmente se encuentra por tierras mejicanas. donde está cimentando su carrera taurina al igual que lo ha hecho Mari Paz Vega quien goza de fama en Méjico.
A pesar de las numerosas novilladas de promoción que patrocinan las televisónes autonómicas de momento no incluimos a ninguna de las mujeres toreros que van surgiendo, porque ninguna ha superado los límites establecidos para figurar en este trabajo.
Esperemos lo logren para un futuro.