Este matador de toros nació en Cretas
una población de Teruel un 20 de noviembre de 1897 y murió un 7 de
marzo de 1980 En Madrid.
En principio cuidaba ovejas en el
monte, pero como su padre había querido ser torero él también
también lo sería.
Se fueron a Méjico donde su padre,
Joaquín Villalta y Odena alquiló un rancho viviendo de lo que
producía hasta que la madre se puso muy enferma y tuvimos que dejar
el rancho en busca de un clima más favorable para su salud.
En el nuevo lugar mis padres pasaron a
regentar una fonda que rotularon como La Española.
Dado que mi padre era muy amigo de
Nicanor Villa “Villita” por este motivo me pusieron el
nombre de Nicanor porque mi padre se lo prometió un día, cuando
eran solteros, al decirle que si un día tenía un hijo le pondría
su nombre. Y lo cumplió en mi persona.
La primera vez que Nicanor se pudo
delante de un novillo fue, en una plaza de madera en la capital
mejicana. Mató dos novillos que él mismo se pagó.
Ya de luces mató vacas en la plaza de
Querétano.
Cuando mi padre por motivos de trabajo
se fue a Cuba se cortó mi oficio taurino.
Desde Cuba me volví a Mejico. Allí
conocí a Pancho Villa y a los hermanos Zapata. Hube de venir a
España para cumplir el servicio militar.
Aquí su oficio torero se inicia
debutando con los auténticos Charlots en Zaragoza. Su toreo prende
en el público destacando su ejecución de la suerte suprema.
El espaldarazo definitivo como torero
tiene lugar en Madrid el día 2 de mayo de 1922 cuando corta
la primera oreja al 2º toro de la tarde del hierro de Tovar
lo que precipitó la toma de la alternativa ese mismo año en la
fecha del 6 de agosto en la plaza de toros de San Sebastián donde
su padrino fue Pablo Lalanda y como testigo Marcial Lalanda.
La confirmación en Madrid.
En la década de los años 20 toreó
una media de 50 corridas por temporada.
En el año 1927 sufrió una cornada en
el escroto.
En el año 1929 hizo la película: El
suceso de anoche pues Nicanor fue un actor interesante que actuó
en la película Juguetes rotos en 1966.
Es el matador de toros que más
trofeos ha cortado en Madrid con un bagaje total de 52
orejas y 3 rabos que cortó en La
Monumental de Las Ventas Madrid con toros donde destacaban los
del encaste Miura.
Eran toros complicados pero que se
adaptaban a su forma de torear de ahí que le gustaran. Toros
encastados que es lo que se necesitaba según él que también era
un torero encastado.
Él toreaba y ejecutaba la suerte de
matar con efectividad, de ahí que cortara orejas y alternando con
toreros encumbrados tales como: Félix Rodríguez, Cagancho,
Niño de la Palma, Rafael Ortega y Juan Belmonte.
Dice que se embelesaba viéndoles
torear.
En el año 1934 el número de
corridas toreadas bajó a 18 y, como el número siguió
bajando, decidió retirarse temporalmente hasta el 1939 en que
reaparece actuando hasta 1943 en que se retira
definitivamente en la Feria del Pilar de Zaragoza formando terna
con Morenito de Talavera y Manolete.
En
estas cinco temporadas toreó una media de 20
corridas por
temporada actuando en plazas de la importancia
de Madrid, Barcelona, Sevilla
y Valencia.
Considerado como torero valiente,
excelente muletero y gran estoqueador. Un torero de “machos bien
apretados”.
En una entrevista se le preguntó si
tenía miedo y respondió:
-El miedo se pasa antes de ir a la
plaza; más que miedo, responsabilidad, pero se me quitaba en el
momento que pisaba la arena.
Después en casa, en la cama
mientras descansaba, repasaba la corrida y la volvía a torear con la
imaginación viendo lo que había hecho mal y lo que había hecho
mejor tras repetir la corrida entera.
Era muy popular y por ello la gente le
paraba y lo saludaba.
En cierta ocasión hizo un excelente
quite a Miguel Fleta cuando, tras brindarle un toro él le
devolvió la montera con una tarjeta dentro donde ponía:
Vale
por una comida.
-Quedamos un día y nos fuimos a comer
juntos a un restaurante y cuando la gente lo reconoció, se
arremolino en su torno y le pidió que cantara.
Miguel me confesó que estaba cansado
de la popularidad y me dijo:
-Tú para torear necesitas una
plaza y un toro, pero yo llevo la plaza y el toro en la garganta y
me hacen cantar en todos los sitios.
Le dije:
-Te voy a salvar la situación.
En el restaurante donde comimos, pedí
un mantel , salí a la calle donde estaba la gente y le dí unas
pesetas a unos niños para que me embistiesen .
La gente me reconoció y, en cuanto
vieron que me ponía a torear con el mantel, corearon la faena y,
mientras tanto, Fleta se fue sin que nadie se diera cuenta.
Cuando estaba en la cumbre de la fama
ganaba cuatro, cinco o seis mil pesetas que no dice se iba en
viajes, cuadrilla, publicidad.
-Se ganaba muy poco.
- Las cornadas eran más grave. Yo
afortunadamente solo sufrí tres aunque me cogían mucho los toros.
De las tres cornadas lo más horrible
las curas pues eran como otra cornada, lo que ahora afortunadamente
no pasa.
Nicanor es un hombre muy risueño que
ríe de continuo hasta cuando recuerda que:
Un negocio acabó conmigo.
Después de la guerra volvió a torear
por necesidad y luego hubo de retirarse porque le faltaban los
contratos. No porque no interesara a los empresarios sino porque
algunas figuras le vetaba al ser incómodo en la plaza, tener carisma
y hacerse pronto con la plaza.
Ante la pregunta de si le hubiera
gustado ser torero hoy, dice:
-Hombre claro. Siendo
como yo era hoy hubiera ganado más que nadie.
Fue un figura indiscutible .
La gente le para y le saluda.
A pesar ser un torero baturro su
plaza Zaragoza no le fue favorable.
Habla con respeto y admiración de
todos los compañeros pues siempre fue un hombre de bien.
El único matador de toros que ha
cortado 53 orejas en Madrid.
El conocido como Coloso de
Cretas.