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miércoles, 4 de febrero de 2026

EL TORO EN LAS RELIGIONES.

EL TORO EN LAS RELIGIONES.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
El toro es el tótem tanto en las culturas mediterráneas como orientales.
En la mediterránea fue victima que se inmolaba y sacrificaba a la deidad al representar fuerza generativa y sexual.
Al final de la era glacial, se fueron formando sociedades agrícolas en el norte de África, Mesopotamia, Palestina, Siria y Asia Menor.
La adoración del Toro Sagrado era común en el mundo antiguo.
En ciertas fiestas o acontecimientos de conquista a otros pueblos, para agradecer a los dioses hacían sacrificar a uno de estos animales nobles y fuertes en sus rituales como sinónimo de prosperidad y fortaleza, y acto seguido, se bañaban en la sangre del animal sacrificado. 
Tanto el pueblo nómada como el sedentario, conviven de cerca con este animal, que se agrupa a su lado y del cual el hombre, muchas veces, depende para su supervivencia.
En la mitología egipcia fue venerado el toro Apis, considerado la encarnación de Ptah y más tarde de Osiris. Una larga serie de toros, ritualmente perfectos, fueron identificados por los sacerdotes del dios, hospedados en el templo toda su vida, embalsamados y enterrados en grandes sarcófagos. Numerosos sarcófagos monolíticos se guardaron en el Serapeum de Saqqara, que fue descubierto por Auguste Mariette en 1851. Otros toros venerados fueron Mnevis o Merur, la encarnación de -Atum, en Heliopoliis ; Bujis o Baj, el toro sagrado de Montu, en Hermontis; y el toro del dios Min, en Coptos. En el  Antiguo, Egipto  Ka era tanto un concepto religioso de la fuerza vital, como la palabra que designaba al toro.
Cuando los héroes de la nueva cultura indoeuropea llegaron a la cuenca del Egeo, se enfrentaron con el antiguo Toro Sagrado en muchas ocasiones, y siempre lo superaron, en la forma de los mitos que han sobrevivido.
Para los griegos, el toro estaba fuertemente relacionado con el  Toro de CretaTeseo de Atenas tenía que capturar al antiguo toro sagrado de Maratón antes de enfrentarse al toro-hombre, el Minotauro (en griego ‘toro de Minos’), al que se imaginaba como un hombre con cabeza de toro en el centro del laberinto. Los antiguos frescos y cerámicas minoicos representan rituales de taurocatapsia, en los que los participantes de ambos sexos saltaban por encima de los toros agarrándose a sus cuernos. A pesar del aviso constante de Burkert es que «es peligroso proyectar la tradición griega directamente en la Edad de Bronce»,​ sólo se ha hallado una imagen minoica de un hombre con cabeza de toro, un diminuto sello actualmente en el Museo Arqueológico de La Canea.
El toro es uno de los animales relacionados con el culto sincrético romano y helenístico tardío de Mitra, en el que la muerte del toro astral, la tauroctonía, era tan central en el culto como la crucifixión en el cristianismo de la época. La tauroctonía estaba representada en cada mitreo (compárese con el muy parecido sello tauróctono de Enkidu). Una sugerencia muy discutida relaciona los restos del ritual mitraico con la pervivencia o auge de la tauromaquia en Iberia y el sur de Francia, donde la leyenda de san Saturnino de Tolosa y su protegido en Pamplona, san Fermín, está inseparablemente relacionada con los sacrificios de toros por la vívida forma que adoptaron sus martirios, fijados por la hagiografía cristiana en el siglo III, que también fue el siglo en el que el mitraísmo estuvo en su apogeo.
Los bovinos aparecen en numerosas ocasiones en el arte a lo largo de la historia e intervienen en numerosas creencias y religiones. Generalmente simbolizan la fuerza, la virilidad, la energía, el vigor o incluso la fertilidad.
En Occidente el arte rupestre se desarrolla sobre todo en el Paleolítico Superior. La mayor parte de las muestras se conservan en paredes y techos de cuevas o abrigos rocosos, pero también hay pequeños objetos confeccionados de cuerno, marfil o hueso. El 60 % de los animales representados en las pinturas rupestres de este período en el sudoeste de Europa son bóvidos y équidos, y en el 60 % de los yacimientos europeos de transición entre el Paleolítico Superior y el Mesolítico existen representaciones de bueyes y corzos. La aparición de algunos bóvidos en los yacimientos natufienses de Israel y Mesopotamia sugiere que la ganadería y la agricultura eran ya incipientes en aquella zona. Se calcula que el comienzo de la cría de ganado doméstico en el sur de Francia y de la península ibérica comenzó en torno al año 8000 a. C. Hay registros que testimonian su uso doméstico en Tesalia en el séptimo milenio antes de Cristo, en Anatolia e Israel en el sexto, en Irán en el quinto, en Egipto en el cuarto y en Europa a partir del tercero y segundo milenios. Los animales criados eran de tipo brachyceros, de menor tamaño que los de tipo uroide.​
En lamitología egipcia , la diosa Hathor, considerada hija de Ra y asociada al dios Horus, se representa como una vaca con cuernos que sujetan un disco solar o como una mujer con cuernos de vaca. Hathor es la diosa del amor, de la alegría y del baile, y la protectora de los recién nacidos. La vaca, símbolo de fecundidad, también se asociaba con las crecidas del Nilo, que fecundaba la tierra. También existían varios toros sagrados, entre los que destacaba el culto de Apis.​
El dios Dioniso, hijo de Zeus y Níobe, fue a Egipto, donde fue conocido bajo el nombre de Apis y se casó con Isis. La denominación Serapis apareció en el siglo II y se generalizó, sobre todo en latín, procedente de Usar-Hape (Osiris-Apis), es decir, la conjunción del dios Osiris y el toro Apis, que recibía culto en Menfis por lo menos desde el cuarto milenio antes de Cristo. Apis es la representación animal de las potencialidades de la diosa de la tierra, Isis, del mismo modo que Osiris es su representación humana. Aparecido a comienzos del siglo III a. C., Serapis llegó a suplantar a Osiris en el culto, sobre todo en el oficial.​
Cuando los sacerdotes encontraban un toro que reunía todas las características del dios Apis (una mancha blanca en la frente, la figura de un águila pintada en el cuerpo, etc.) lo alimentaban con leche durante cuarenta días y luego lo llevaban por barco hasta Menfis y era conducido al templo de Osiris. Allí tenía dos cuadras, de las cuales no salía casi nunca, y siempre con séquito y escolta. También tenía dos santuarios; si entraba en uno de ellos había buenos presagios, si entraba en el otro los había malos. Según la liturgia egipcia, este toro sagrado solo debía vivir un tiempo determinado, al cabo del cual era trasladado al Nilo y ahogado. Entonces se entraba en un período de luto en el que se lamentaba su muerte como si fuera el propio Osiris el que había muerto. Cuando se encontraba un nuevo toro para sustituir al anterior se celebraba la resurrección de Osiris.​
En la literatura del Antiguo Egipto se utilizaron diversos epítetos relativos al toro, resaltado sus características. Así, «Toro victorioso» o «Toro poderoso» se usan como epíteto de faraón.​ El dios Amón fue denominado Kamutef «El toro de su madre» o «Toro del desierto».
En Creta la ceremonia con toros conocida como tasurokathapsia se hacía en público y en un lugar destinado apara ese fin exclusivo. Parece ser que hacía con ánimo de diversión tratando de demostrar destreza y riesgo lo cierto es que era un rito con el que se pretendía conseguir el poder genésico del toro, de ahí que en el gran fresco del palacio de Cnosos aparezcan las primeras toreadoras (dos) y un toreador dando un salto mortal cuando en realidad el toro es la victima que sacrificaban las sacerdotisas para conseguir el favor divino.
En la península ibérica el primer mito táurico nos lleva hasta Gerión que era un tirano avaro rico que contaba con innumerables rebaños de toros y vacas que pastaban en la Bética a orillas del Guadalquivir que, posteriormente sirvieron para ubicación de muchas de las ganaderías de bravo actuales.
En el Vaso de Liria se representa frente a hombres armados y a caballo, en lo que podría ser una corrida primitiva
Mucho más llamativo es la Estela de Clunia en la que se ve a un hombre con una espada
y un escudo frente a un toro.
En otras ocasiones lo que representaban es una protección para el ganado como son los llamados Toros de Guisando de Ávila.
Y en otras ocasiones fueron utilizados para la guerra como lo hizo Ánibal que utiizó 2000 toros con sarmientos encendidos en los cuernos para abrirse paso ante el enemiigo.
MITRA.
Una de las divinidades más arcaica se enfrenta a un toro salvaje asiéndole por los cuernos. El toro emprende el galope y el héroe le sujeta por los cuernos hasta rendirle.
Cuando el toro huye al campo el sol envía a su mensajero el cuervo ordenando a su aliado que mate al toro y Mitra aún contra su voluntad obedece y ayudado de su perro persigue ala bestia sujetándola con la mano izquierda mientras con la derecha hunde el cuchillo en su anatomía. Momento en que se produce del prodigio de que del cuerpo de la victima nacen todas las hierbas y plantas saludables que cubren la tierra; de su carne surge el cereal; y de su sangre , ola vid. Así con este sacrificio, nace una nueva vida más rica y fecunda.
LOS TAUROBOLIOS.
Es una ceremonia del siglo II, en honor de las diosa Cibeles que, en España está documentada en lápidas encontradas en Mahón. Consiste en la purificación de la persona a través de la sangre del toro.
LAS CORRIDAS VOTIVAS.
La afición taurina de los españoles unida a la tradición cristiana llevó a la celebración de este tipo de corridas en cumplimiento de alguna promesa der carácter religioso. Se generalizaron en la Edad Media. Era una mezcla de espectáculo lúdico y religioso y de la afición y la devoción. La finalidad era la de evitar algún tipo de desgracia o para honrara a algún santo patrón.
VESTIGIOS RESIDUALES.
Muchas suertes de la lidia pueden interpretarse como vestigios de determinadas civilizaciones en las que intervenía el toro.
El que el toro acabe muriendo tiene como precedente la inmolación de la res en honor de la divinidad.
Los saltos que se dan ante el toro tiene su representación con e los plasmados en en el fresco del palacio de Cnosos.
Los saltos dados por los toreros franceses en la corrida landesa donde los ejecutantes vuelan materialmente sobre las astas de los toros.
La suerte de mancornar es el precedente de los forçados portugueses
En varias localidades españolas tales como: Abejar (Soria). Los Molinos (Madrid) y Atienza (Guadalajara) pervive un ritual donde uno de los mozos del pueblo se disfraza de toro mientras los demás le siguen danzando hasta que se finge la muerte del toro y se bebe la ,sangre (representada por el vino tinto) ,
La carne del toro a la que se atribuyen poderes se reparte a la población.
Mitología clásica
Los bovinos están muy presentes en la mitología clásica. El ejemplo más conocido es sin duda la leyenda del Minotauro, criatura medio hombre medio toro nacido de la reina Pasífae y de un toro que Poseidón había ofrecido a Minos. Este monstruo, encerrado en un laberinto creado por Dédalo, se alimentaba de carne humana; Teseo lo venció y salió del laberinto gracias al hilo que Ariadna le tenía entregado. Uno de Los doce trabajos impuestos por Euristeo a Hércules (Heracles) consistió en capturar al terrible Toro de Creta, al que Hércules dominó y que llevó sobre sus hombros hasta Grecia.​Pero los bovinos no son siempre unos monstruos que hay que combatir. Así Zeus, rey de los dioses, se metamorfosea en toro blanco para seducir a Europa, la hija de Agénor, rey de Fenicia. En otra de sus numerosas aventuras amorosas, Zeus transforma a Ío en becerra para evitar los celos de su mujer Hera (Juno en la mitología romana).​ El toro también es el símbolo de Baco (Dioniso), dios del vino.
Mitología nórdica
En la mitología nórdica, el gigante Ymir, el primer ser vivo, es alimentado por la vaca primigenia Audhumla; de su ubre vertían cuatro ríos de leche de los que se alimentaba Ymir. Audhumla nació del hielo y de la aurora del tiempo. Del hielo salado que ella lamía continuamente apareció un ser, Buri, que dio a luz a Bor, el cual tuvo tres niños con la hija de un gigante de hielo llamado Bestla. Sus hijos se llamaban OdínVili y Ve, quienes mataron a Ymir y utilizaron su piel para crear el mundo.​
Religiones monoteístas
En las abrahanicas , el culto del becerro de oro, según la Biblia un ídolo, un «falso dios» adorado por los israelitas, es una representación de la idolatría y la inmoralidad.​ En el Corán, la sura 2 se denomina de la vaca (Al-Baqarah). En la tora se menciona como José le explica al faraón el significado del sueño de las siete vacas gordas y las siete vacas flacas salidas del río,​ y el ritual del Parah Adamah, o de la vaca roja​ El buey es el símbolo de san Lucas, uno de los cuatro autores de los Evangelios del Nuevo Testamento.​ El buey aparece en las representaciones de la Natividad, ya en el siglo IV calentando al Niño Jesús con su aliento.​ Como uno de los Diez Mandamientos, en el libro del Éxodo y en el del Deuteronomio se cita al buey como ejemplo de los bienes que no se deben codiciar del prójimo.
Hinduismo
En la India, la vaca es adorada y protegida como un símbolo de fuerza, riqueza, generosidad y de una vida terrenal plena.
Sin duda es en la civilización hindú donde el culto de los bovinos es más importante y arraigado. Es un animal consagrado desde el siglo V a. C.; los hinduistas los consideran como la encarnación de todos los dioses, y prohíben matarlos. En la tradición religiosa de la India, Krishna, uno de los dioses más venerados, fue educado en medio de un rebaño de vacas; también se lo conoce bajo el nombre de Go, que surgió del «mar de leche» primordial. El dios Visnú, el salvador cósmico, también recibe el nombre de Govinda, «el vaquero».]​ En el hinduismo, matar a una vaca es como matar a un brahmán.​
En la actualidad, todavía una gran parte de la población considera las vacas como animales sagrados. Incluso los terneros tienen derecho a una bendición religiosa, como cualquier nuevo niño en la familia. Existen restricciones legales sobre la matanza de bovinos en la India, a excepción de los estados de Bengala Occidental y Kerala.​ En la India, las vacas son libres de pasear por las calles, interrumpir caminos o detener trenes, y no tienen como finalidad servir como alimento antes de su muerte natural. Se utiliza su leche, la leche cuajada (yogur), la mantequilla y el ghi (mantequilla clarificada), sus boñigas y hasta su orina. Una vez muerta de vejez, accidente o enfermedad, su piel puede ser utilizada por ciertas castas para confeccionar cuero y los parias pueden comer su carne.
Representación en las artes
Julien Dupré (1851-1910), Mujer y vacas junto al agua. Los bovinos son un tema recurrente en la pintura naturalista.
Los bovinos fascinan al hombre desde tiempos remotos, como demuestran las diversas representaciones de bovinos salvajes descubiertas en cuevas prehistóricas como la de Lascaux, en Francia, o la de Altamira, en España, que contienen una importante muestra de pintura rupestre prehistórico y donde uros y bisontes son una de las imágenes más comunes. Durante toda la Edad Media pueden verse en los bajorrelieves, las vidrieras y los frescos, y hasta el Renacimiento con la multiplicación de los lienzos dedicados a este tema. La Epifanía de Giotto di Bondone, la Natividad de Tintoretto o la Adoración de los pastores de Hugo van der Goes son testimonios de esta época cuando lo divino prevalecía sobre la naturaleza. El mito del rapto de Europa se ha representado en múltiples formas a lo largo de los siglos y por numerosos artistas, como RembrandtErasmus Quellinus IIFrançois Boucher Fernando Botero. Los pintores paisajistas de los siglos XVI y XVII, particularmente los holandeses, hicieron de los bovinos un elemento de decoración de sus obras, y menos a menudo el tema principal, como Jacob Jordaens o Paulus Potter con El toro. Los paisajes campesinos se convierten entonces en un tema recurrente explotado por artistas como Jean-Honoré Fragonard con El establo o La carreta atascada. En el siglo XIX y a principios del siglo XX, esta temática es recuperada por pintores animalistas como , Julien Dupré. También artistas de la talla de Mariano FortunyIgnacio Zuloaga o Francisco de Goya han representado a estos rumiantes. Los pintores contemporáneos no los dejarán de lado: en 1966 Andy Warhol multiplica la cabeza de una vaca al estilo del arte pop, y Henri Cueco y Jacques Dereux les dedican parte de su obra.]​ La CowParade es una exhibición internacional pública de arte contemporáneo que ha sido expuesta en grandes ciudades de todo el mundo desde 1999 mostrando esculturas de fibra de vidrio con forma de vaca creadas por artistas locales.​
Cerámica china de la dinastía Han (siglo I a. C.).
Este animal también fue fuente de inspiración para los escultores, y no es un fenómeno reciente, como demuestran los cinco toros alados del siglo I a. C. provenientes del palacio de Dur Sharrukin, actualmente expuestos en el Museo del Louvre; estas inmensas estatuas, de cuatro metros de altura y diez toneladas de peso cada una, muestran la importancia que podían tener los bovinos entre los asirios. Entre las obras del pintor y escultor Pablo Picasso existen numerosas representaciones artísticas de toros, y están representados, entre otros, en una serie de bronces de Henri Bouchard. La fotografía es otra de las artes que incluye a estos animales, como en el caso del fotógrafo Yann Arthus-Bertrand.​
En el cine, la película Vacas del director español Julio Medem muestra la historia de dos familias de un pequeño valle guipuzcoano, y en La vaquilla, de Luis García Berlanga, se ofrece una visión de la guerra civil española a través de una comedia protagonizada por un grupo de soldados. Clarabelle es un personaje de animación de Disney caracterizado por una vaca, y que apareció por primera vez en 1928. También están presentes en la publicidad y son el símbolo de conocidas marcas comerciales como Milka o La vaca que ríe.