LA COLECCIÓN DE TOROS Y TOREROS
DEL MUSEO NACIONAL DE LA ESCULTURA.Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ.
Veterinario y escritor.Cuando llegó mi edad de jubilación
y, dado que mi mujer es de Tarifa, cambié mi residencia de
Valladolid, una ciudad excelente y, como capital de la Comunidad de
Castilla y León, con muchos eventos culturales interesantes, por un
pueblo que en el invierno está prácticamente muerto, tanto cultural
como en el comercio y que, únicamente levanta cabeza en el verano
donde el turista acude en masa y colapsa toda la ciudad contribuyendo
a encarecer la vida sin otra ventaja para los que somos vecinos de la
ciudad más meridional de la península ibérica, que encarecernos la
vida hasta límites insoportables para los que vivimos de la paga que
la jubilación nos ha deparado.Por estas circunstancias eche de menos
eventos que pude admirar, como la exposición que Miguel Ángel
Cortés por entonces Secretario de Estado de Cultura montó en el
Museo Nacional de Escultura con el importante lote de
esculturas que adquirió a propuesta de la Junta de Calificación,
Valoración y Exportación de Bienes de Patrimonio Histórico
Español, el Ministerio de Educación y Cultura que representaban una
Corrida de Toros interpretada por sus protagonistas a través
de las diferentes suertes de la lidia y que permanecerá de manera
permanente en el Museo y que reforzarán las colecciones que
alberga el edificio del palacio de Villena con las colecciones de
los siglos XVIII y XIX.Y sigo con la exposición.Cuando José Sánchez de Neira publica
su libro Gran Diccionario Taurómaco, refundación
de otro anterior editado llamado El Torero, lamenta
no haber podido averiguar a pesar de haberlo intentado denodadamente
el nombre del escultor a quien deben las bellas artes la más
original, acabada, e inmejorable colección de figuras de talla que
representando a toreros y caballos, tiene en su palacio llamado
Alameda.Fue esta la primera ocasión en que se
citan las esculturas representativas de diferentes suertes taurinas.Se
vienen atribuyendo al escultor granadino Pedro Antonio Hermoso aunque
en determinadas obras no se le cita como autor de las mismas, si
bien aparece su nombre por primera vez en el Catálogo de la
exposición El arte en la tauromaquia, organizada
en 1918 por
la Sociedad Española de Amigos del Arte, en la que por falta de
espacio se exhibieron solamente tres grupos y que el Conde de las
Almenas afirma que fue el granadino el autor de las mismas bajo la
dirección de Goya.En el Catálogo de la exposición
dedicada al Arte del Toreo, organizado por el Ayuntamiento de
Sevilla en 1945 en la que figuran cinco de las siete
que componen estos siete grupos, se prefirió describirlas
tan solo como figuras de talla, vestidas y de la época de Goya sin
formular ninguna precisión.Estos grupos policromados con escenas
taurinas, fueron estimadas en 1951 por la prestigiosa
historiadora de escultura María Gómez Moreno como una nota
original dentro del catálogo del citado escultor granadino.Hermoso dio una nota de sabor
casticista con sus pequeños grupos de temas taurinos.En la exposición titulada Toros y
Toreros en la escultura españolas, celebrada en Madrid en 1987,
se expusieron cuatro de estas escenas detallando Álvaro
Martínez Novillo autor del catálogo, que en realidad se conservan
cerca de una treintena de figuras talladas en
madera; toreros, caballos, mulillas, y demás intervinientes con el vestuario original de
la época, lo que constituye una muestra de valor etnográfico de
primer orden, aparte del mérito artístico con el que están
talladas todas las figuras. Apreciando este autor que las citadas
esculturas reproducen las auténticas efigies de los grandes toreros
del momento y que conceptualmente responden a la corriente artística
taurófila a la que pertenecieron los pintores Francisco de Goya y
Antonio Carnicero o el grabador Juan de la Cruz Olmedilla.Cuando María Elena Gómez Moreno en
1993 estudió la figura del escultor Hermoso subrayó que su
limitada estimación se redime por los pequeños grupos de barro
policromado con escenas taurinas que posee el Duque del Infantado
con figuras de unos 50cm de alto representando escenas reales como
la de Pedro Romero entrando a matar; Costillares después de una
estocada o el picador Morilla sorprendido por el toro al ir a
ejecutar la suerte, ya que según la historiadora responden a un
gusto granadino por la escultura pequeña y preludian los barros
románticos de los talleres de Granada y Málaga.PROCEDENCIA DE LA COLECCIÓN.Puede sospecharse que todos estos
grupos hayan formado parte de un conjunto destinados a instalarse en
el interior de un salón, de forma similar a los belenes
napolitanos o españoles contemporáneos, reproduciendo parcial o
totalmente el interior de una plaza o coso o bien montadas en
escaparates o vitrinas de manera independientes cada una de las
suertes representadas.Tampoco se sabe si en origen el número
de figuras, tanto las de animales como las humanas, sería mayor
aunque dado el argumento genérico se podría fácilmente ampliar;
todo depende de lo que contratara el autor y de lo que se quiso
representar en la historia narrada, sin duda directamente relacionada
con un hecho real. Para averiguar éste resulta imprescindible
conocer la procedencia de todo el conjunto.Sánchez Neira dice que el
coleccionista de obras de arte D. Pedro Téllez Girón (m.1884)
adquirió las figuras en la venta de los bienes que fueron
embargados, por real decreto de 17 de octubre de 1833, al infante de
España D. Carlos María Isidro de Borbón (1788-1855) hermano del
monarca Fernando VII (m.1833), al no acatar las disposiciones
sucesorias de éste. Trasladadas por el nuevo propietario a la
famosa Quinta Canillejas, conocida popularmente por Alameda
de Osuna permanecieron allí hasta que con motivo de la
bancarrota que sufrió aquél título nobiliario, sus colecciones
artísticas se dispersaron y fueron adquiridas por el nuevo Duque
del Infantado que las instaló en el Castillo de Viñuelas (Madrid).IDENTIFICACIÓN DE LOS
PROTAGONISTAS.Sánchez Neira sobre la identificación
de los protagonistas dice que los toreros representados con trajes de
de la época del primer tercio del siglo XIX son retratos originales
de los célebres Joaquín Rodríguez
“Costillares”, Pedro
Romero y José Delgado Guerra Pepe Illo” lo
mismo que el del afamado picador Laureano Ortega y del aventajado
banderillero Nonilla.Como en 1789 Joaquín Rodríguez
Costillares (1746?-1800?)y su discípulo “Pepe Hillo”
(1754-1801)coincidieron en Madrid con Pedro Romero
(1754-1801) y que las restantes figuras de toreros que se han
identificado son las del banderillero andaluz Manuel Rodríguez
Nona apodado Nonilla, miembro desde 1782 de
la cuadrilla de Costillares y que participó en todas las corridas
importantes que se celebraron en la Corte, y del picador Laureano
Ortega de la Isla, natural del Puerto de Santa María, puede
sospecharse que el argumento de este conjunto escultórico coincida
con lances sucedidos durante una determinada corrida de toros.Todos ellos intervinieron en las
funciones reales organizadas en la Plaza Mayor de Madrid por el
Corregidor José Antonio de Amona los días 17,22,24 y 28 de
septiembre de 1789 para celebrar la coronación del monarca
Carlos IV y la jura del príncipe heredero el futuro Fernando VII.
Que además de por las crónicas se se hicieron de las mismas fueron
recordadas por una acuarela muy bella conservada en el año 1926
atribuida al pintor Luís Paret y un grabado más modesto del
mismo festejo propiedad de la colección de P. VindelEn una carta de Pedro Romero se cuenta
un detalle sucedido durante lidia de un toro lidiado en las
mencionadas corridas reales donde se cuenta: acorralado el animal
en el Rincón del Peso Real de la plaza madrileña Pepe Hillo se fue
directo al toro y viendo yo el sitio que estaba le dije: compañero
deje usted, lo sacaremos de ahí. Volvió la cara y me miró sin
contestarme; yo que advertí esto, me retiré un poco y lo deje ir;
el resultado fue que lo cogió y lo hirió muy mal; lo agarramos y
lo llevamos al balcón de la Excma señora duquesa de Osuna.
El traslado del matador herido, inspiraría al artista uno de los
grupos procedentes procedentes de la Colección Infantado, que
tanta relación presenta su composición con las creadas por
Francisco de Goya tituladas: El albañil herido, el albañil
borracho éste último pintado para la Alameda de Osuna,Hemos de aclarar que el torero fue
banderillero y no picador por lo que su figura no se debe reconocer
con la del jinete que actúa en el grupo: Sorpresa del picador
Monilla.Se deduce que la realización de las
figuras se produjera a partir de la celebración de los citados
festejos taurinos con motivo de la jura de Carlos IV lo que no
podría sostener la noticia de que fuese su primer propietario el
Infante D. Carlos María Isidro ya que éste contaba con una año de
edad cuando se celebraban esos festejos si bien pudo adquirirlas
muchos años después.De ahí que se suponga que fue el
propio monarca Carlos IV quien encargara las figuras al artista ya
que las corridas regias se celebraron en honor de propio monarca y de
su hijo el Príncipe Fernando y que éste se limitase a heredarlas
de su padre lo que se podría comprobar estudiando el testamento de
Carlos IV.LOS GRUPOS ESCULTÓRICOS.Sánchez Neira
precisa que todo el
conjunto se componía de cinco grupo
de tres toreros realizando distintas actitudes :tres suertes de matar
y dos de varas con un grupo de mulillas arrastrando al toro, y un
alguacil a caballo todo el grupo tallado por una persona sumamente
entendida en el arte de torear.Todos los que han tratado este tema
no han precisado de cuantas figuras constaba este conjunto ni
tampoco sus medidas. Al desconocerse como fue su montaje original, ni
haberse expuesto anteriormente todos los grupos conjuntamente, su
colocación puede resultar caprichosa ya que algunas de las
actitudes de los actores no está bien definidas o pueden ser
ambivalentes, multiplicándose las dificultades para su correcta
distribución expositiva.Los grupos se hallan integrados por
un total de veintisiete figuras, dieciocho de
los cuales con toreros, tres son caballos, dos mulillas
y los restantes toros.Dados sus respectivos argumentos
podrían denominarse: “el alguacilillo a caballo acompañado
de dos toreros “la suerte de varas del picador Laureano Ortega de
Isla”; el banderillero Manuel Nonilla acompañado de otro
peón”; “un picador con el caballo herido””el matador Pepe
Hillo herido acompañado por dos toreros”; “Pedro Romero entrando
a matar el toro”; “Pepe Hillo señalando la muerte del toro ante
Costillares y otros dos toreros”; y “dos peones
preparan el enganche del toro muerto”; “las
mulillas fustigadas por un mozo”.Todas las figuras humanas aparecen
vestidas con trajes que responden a los atuendos toreriles de la
época y los caballos o las mulillas se encuentran enjaezadas
apropiadamente.El tamaño medio de las figuras
de a pie es de 60 cm, mientras que las montadas a caballo
alcanzan 1 metro de altura.Lógicamente los toros son los
que presentan mayor tamaño.Todas las figuras están talladas en
madera y sus cabezas y manos está policromadas y
algunas tienen sus brazos articulados permitiendo diversas
posiciones.Esta representación escultórica de
la Corrida de Toros, auténtico asunto popular tomado del natural
puede relacionarse con la disposición dictada para utilizar como
argumentos de los tapices trabajados en las manufacturas de la
Corte temas o motivos inspirados en la vida del pueblo , figurando
entre ellos, naturalmente, las escenas taurinas tal y como las
pintaron Ramón Bayeu o su cuñado Goya , suscitándose
a partir de entonces una gran interés por los asuntos de la lidia
y de sus protagonistas que se convierten en modelos de pintores y
dibujantes tal como se aprecia en los retratos de Costillares
y Romero, de cuerpo entero y vestidos de toreros,
grabados por el madrileño Juan de la Cruz.Sánchez Neira cuenta que cuando todo
el conjunto de figuras pertenecían al Duque del Infantado el
administrados de la finca La Alameda de Osuna D. José María
Díaz de Ceballos advirtió la desaparición de la escultura que
representaba a Pepe Hillo y no fue capaz de averiguar cuando fue
sustraída ni por quien por lo que encargó a persona competente para
que buscase por todos los medios a cualquier precio.La figura fue encontrada en El
Rastro de Madrid por el señor Fonseca que la adquirió por la
suma de 2.000 reales y como era restaurador y, dado que a la
figura la habían despojado de su traje lo reemplazó por otro que
hizo el señor París, sastre del Teatro Real.La importancia de estos grupos les
hace incomparables con cualquier obra conocida a pesar de que su
originalidad pueda ser pareja con los grupos de la Matanza de los
Inocentes modelados por el escultor José Ginés para el Belén
del Príncipe procedentes del secuestro de los bienes del
Infante D. Carlos que se conservan en la Real Academia de San
Fernando.Algún entendido en arte calificó a
estas figuras como: “la gracia de su actitudes , concebidas casi
como pases de una danza interpretada por modelos pintados por
Camarón o Carnicero, la delicadeza del acabado de sus rostros
policromados evocadores de las figuras de porcelana o los
bizcochos del Buen Retiro, su cánon esbelto o el pormenorizado
estudio de los elegantes atuendos toreriles, contrastan con la
violenta furia expresada por las embestidas de los
toros o el apurado estudio anatómico de los restantes animales”.


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Espero haya sido de interés para los seguidores de mi blog. GRACIAS por segurile.






