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viernes, 25 de enero de 2008

NI EL 13 ES TAN MALO…NI ES ORO TODO LO QUE RELUCE.


Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.

Ocurrió en el coso del Paseo de Zorrilla de Valladolid. Era un 13 de septiembre, pero viernes, y.. sabíamos, por haberlos visto en dos ocasiones anteriores en esa temporada, que los toros de “El Torreón” (aunque con las fuerzas justitas, consecuencia de esa selección llevada a dejar a los toros en ese “filo de la navaja” que separa la bravura de la mansedumbre) embisten con suavidad sedosa. De ahí nuestra certeza que sería la “corrida estrella” de San Lorenzo 2002.
Y si bien en la suerte de varas, solamente apretó (aunque lo justito) “Palatino” el cuarto de la tarde, los toros “juanpedrinos” cumplieron en el tercio para el que su creador convirtió en los “toros artistas”. Tercio, que no es otro, que el que propicia el triunfo de los toreros, ¡el tercio de muleta! Allí, con candidez desesperante para aficionados, enervaron a los espectadores con sus idas y venidas a los cites de los muleteros, en medio de una locura colectiva que obligó al presidente del festejo a “regalar algún que otro trofeo” lo que finalmente propició la salida del terno en volandas por la “puerta grande” que en este coso no difiere de las multiples con las que cuenta.
¿Cómo estuvieron los de indumentaria en “oro”?. Pues... bien ante “bureles chochones” y sin fuerza, y a los que mataron…a la última. Pero la gente, como ahora se dice, “salió toreando” y a la postre, la Feria se vino arriba y… todos tan contentos.
PONCE comenzó y continuó sus faenas como siempre a base de derechazos, posturas, inhibiciones de naturales, “pico, mucho pico de muleta”, pases del “cartucho de pescao” (solo en la preparación) dados al final de la faena (que ya carecen de emoción) emulando al "Litri" quien los daba cuando el toro tenía brío y…¡apoteosis final en el cuarto de la tarde! en faena de 15 minutos que el presidente obvió y al que equivocó los terrenos a la hora de ejecutar la antes considerada como “suerte suprema”.
JOSE TOMAS toreó en ese sitio, que él solamente pisa, donde los toros le quitan en cada lance hilos de oro de los bordados de su taleguilla ayer en verde botella y oro. Color nada favorable a su “look”. Planteó la faena a base de naturales ¡como debe ser! Pues los redondos para él son complemento y nunca base de faena. A su segundo le propinó un “espadazo” pero al segundo intento. El único “pero” el hacer el “paseíllo por libre”, adelantándose “tres pueblos” (como ahora se dice) al resto de la comitiva.
LEANDRO MARCOS demostró sus progresos y también sus carencias. Es torero a tener en cuenta, pues ayer no desentonó ante estos dos “monstruos sagrados”. Hay que atribuirle la mejor estocada de la tarde (también al segundo intento para no desentonar) cuando su peón de confianza le abrió los ojos en el terreno a ejecutarla.
Y ahora una de las lecciones que más me gustó de la tarde. Lo que suele pasar desapercibido a el público asistente, pero importante para quienes degustamos de lo bien hecho. “No es oro todo lo que reluce” pues al lado de los auríferos, uno hombre vestido de plata por su condición de subalterno, estuvo en torero toda la tarde. Todo lo hizo bien. Lidió a su primer toro que era el tercero de la corrida con precisión, temple exquisito y sin molestarle. Por delante ¡Como hay que hacerlo! Estuvo pendiente de la salida de sus compañeros al parear. En el 6º banderilleó en dos pares asomándose al balcón donde eclipsó a sus compañeros banderilleros de otras cuadrillas y solo la cicatería (tal vez por nerviosismo) de su “jefe de filas” le impidió, al no autorizarlo, desmonterarse y con ello, tal vez, quitarle el trofeo al mejor subalterno de la feria.

Finalmente y, a pesar de lo referido, el argéntico le pagó bien por mal; cuando le quitó en la cogida, le sacó con habilidad, rapidez y riesgo el estoque mal colocado que propició la segunda entrada y la estocada contundente y perfecta, que le propició el triunfo a quien cuando iba “en volandas” camino de la puerta grande, le quitó las zapatillas en un detalle más de estar en todo momento pendiente de quien le lleva de 1º en su cuadrilla.
¡Ojo a este banderillero “Juanín” para los amigos, y Juan Bautista Martín Soto para quienes deseen degustar lo bueno que hace un subalterno que además….es de Valladolid.
A VUELTAS CON "CARGAR LA SUERTE"

LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.

La realización de una suerte del toreo empieza en el momento en que el diestro “llama la atención del toro” y termina cuando “la remata”.
Esto que es un todo continuo, tiene unos tiempos que según la "Teoría del Toreo" de D. Amós Salvador, son tres y a los que bautizó en orden cronológico como: CITAR, CARGAR LA SUERTE y REMATARLA.
Hay un tiempo, "el del centro", que corresponde al de CARGAR LA SUERTE en el que no siempre los conceptos están claros, cuando por definición estriba en que: “una vez arrancado el toro, no hay más remedio que desviarle en su trayectoria para quitarle del cuerpo del lidiador, para “echarle fuera”, señalándole un terreno y una salida”. Seguidamente habrá que dejarlo a la distancia más conveniente para iniciar la nueva suerte".
Hemos de tener en cuenta que: “cuando los tres tiempos no se señalan ni observan en toda clase de lances, la suerte está mal hecha y ya no es ni eficaz, ni elegante, ni clásica”
Este tiempo central ha variado con la evolución del toreo, pero por ser el centro y culminación de la suerte, en la actualidad tiene mayores exigencias técnicas y estéticas que nunca.
En el momento del “embroque” es cuando es preciso desviar al toro de su dirección para que no haya cogida, y esto se consigue: “jugando los brazos pero con la participación y colaboración de todo el cuerpo”.
Hasta aquí los conceptos estaban más o menos claros, pero aparece un libro titulado “Los arquitectos del toreo moderno” escrito por José Alameda y allí da una lección teórica sobre el tiempo CARGAR LA SUERTE.
Comienza diciendo que: “al ser el tiempo central de la suerte viene solo por el mero hecho de ejecutar la suerte” lo que nos hace deducir que: “UN PASE POR EL MERO HECHO DE DARLO VA CON SU “SUERTE CARGADA””.
Para Alameda “cargar la suerte” es “el movimiento de adelantar el brazo, o los brazos, y por ende, el engaño, al llegar al centro de ella, para lo cual el movimiento fundamental ha de ser el de los brazos mismos; y el primer movimiento coadyuvante –en orden de necesidad -, el de cintura; quedando el de piernas, o apertura de compás, en tercer término”.
Naturalmente que sabemos (hasta ahí si llegamos), Sr. Alameda, que “cargar la suerte” no es espatarrarse. Pero…para adelantar los brazos con arte ¿no es más artística la acción si se hace más natural con la colaboración de adelantar la pierna contraria ganando terreno y así hacer más fácil el cambio de trayectoria del toro para que no arrolle al diestro ejecutor?
Pero parece ser que: “la suerte se extiende menos, se alarga menos, se carga menos cuando la pierna contraria se adelanta” porque según el Sr. Alameda la pierna adelante en principio desplaza la embestida del toro hacia fuera, lo que la acorta máxime cuando, como ahora, el muletero termina por rematar el pase hacia adentro.
La verdad es que tras leer las teorías de Alameda, me he liado del todo en la cuestión de “cargar la suerte”, por lo que he recurrido a los conceptos que sobre esta teoría tienen diestros tan importantes como “Antoñete” o ManoloVázquez, expertos en naturales.

El natural para Antonio Chenel “Antoñete”, es el pase más puro y fundamental, dice de él: “en él hay que avanzar la pierna contraria, dar el pecho al toro, adelantar la muleta y, finalmente hasta detrás lo más despacio posible".
“La mano no debe ir baja en exceso, sino en lo justo para conducir la embestida atrás y rematar el muletazo quedándole colocado para que surja el segundo pase”
“El compás abierto (las piernas abiertas lo justo) y el medio pecho por delante. Al echar la pierna adelante cargar el peso del cuerpo en el muslo izquierdo, peso que antes, en el cite estaba descargado sobre el derecho. Circunstancia esta que te obliga a “meter los riñones””.
“En el muletazo natural, la suerte se carga en el juego de movimientos al ir pasando el peso del cuerpo de una pierna a otra. El momento justo es cuando se embarca al toro y, el torero, girando su cintura, cambia la pierna de apoyo”.
Termina diciendo que: “todo esto surge como consecuencia de saber aplicar la distancia: el darle mucho aire a los toros, porque cada animal tiene la suya que te la marca muy claramente”.

El natural para Manolo Vázquez que creó el pase natural de frente, se basa en la colocación y la distancia. Habla de los tres tiempos que él denomina cómo: traer al animal, llevarle toreado y vaciarle.
Y el lance le realiza de la manera siguiente:
“Colocarse de frente, dando el pecho, para poder echarle al toro la muleta y vaciarlo con un suave giro de muñeca, de cintura, del pecho y sobre todo con sentimiento”.
“Al toro hay que vaciarlo detrás, no en línea recta, sino describiendo una semicircunferencia en la que se obliga a que el toro gire y se enrosque alrededor de uno”.
“Para él la suerte se hace con el pecho, la cintura y los brazos, pero en absoluto adelantado siempre la pierna”.
“Al toro se le empieza a vaciar aproximadamente a la mitad del muletazo, con suavidad, temple y acompasado movimiento de muñeca. El brazo sirve para traerse al toro pero no para rematar el pase, porque hay un momento en que éste no da más de sí y debe ser la muñeca la que adquiera un papel protagonista”
“Al toro hay que embarcarle con el pico – lo que no quiere decir que se esté metiendo el pico- para luego llevarle con la panza y finalmente rematar el muletazo detrás otra vez con el pico”.
También he querido contrastar la opinión de un gran capotero cual fue Manolo Escudero quien dice:
“En ejecución de este lance hay tres tiempos que son: parar, templar y mandar. Para parar no hay que esperar que el toro llegue a nuestra jurisdicción, a nuestras piernas, porque entonces ya no se puede parar, ni templar y menos mandar”
Nada habla de “cargar la suerte”.
Y como sigo sin tener la ideas claras recurrí a los dos textos sagrados tenidos por tal por los puristas de siempre: “El Arte del toreo” de Domingo Ortega y a ¿Qué es torear” de Gregorio Corrochano, pero resultó que ambos no se ponen de acuerdo en la manera de “cargar la suerte”.
Con el tiempo si aprendí una cosa, que: “para que las vacas no me cogieran (pues es lo máximo que he toreado) las toreaba al pitón contrario y cuando se arrancaban a mi muleta adelantada las metía la pierna contraria con la finalidad de alejarlas de mí, que era lo que siempre he entendido como cargar la suerte”
Total que al final me he quedado con la teoría que tenía antes de tanta indagación.
Y, ustedes…¿Han llegado a algo en concreto?
EL CADA VEZ MÁS FRECUENTE CAMBIO DE TERCIO

Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.


Hay veces que las verdades que se dicen en los “chats”, son tomadas por ciertos contertulios como notas de humor que transmite quien las escribe, al que tildan de “guasón”
Y como no había nada de “burla” en lo aducido pues…trataré de aclararlo convenientemente para general conocimiento y muy en particular para que cambie el concepto que de mí tiene, quién me tomó, no por una persona seria, que es lo que en realidad soy, aunque eso sí con cierto sentido del humor.
Porque estar todas las noches con el manido tema de los toros “descafeinados” procedentes del encaste que está “in mente” de todos, de los toreros que no saben lidiar y de las figuras, también “in mente”, que se lo “llevan crudo”, resulta cargante. De ahí que se opte en ocasiones puntuales por las anécdotas taurinas como elemento enriquecedor de nuestros conocimientos en el tema tauromaquia en general, a la vez que como elemento censor que evite que los “chateadores” se vayan por derroteros de “prensa del corazón” en vez de ajustarse a la temática que el “chat” propugna en su título y por ende demanda.
Optamos finalmente por no volver a entrar en estos portales engañosos donde personas por completo ajenas al mundo del toro buscan otros fines muy alejados a los que sus creadores, amantes de nuestra Fiesta, iniciaron para promoción de la afición común de tantas personas en el ámbito mundial.
Que “Santa Lucía conserve la vista” al contertuliano no creyente (de el cual no voy a decir su “nick”) que seguro se identificará cuando lea estas notas, por su buena psicología para juzgar al compañero informador.

¡Va por ti, Santo Tomás!

Lo que en cierta ocasión fue una equivocación por parte de un Presidente, hoy está legalizado. Me refiero al “monterazo” cuyo origen no es otro que:
“En cierta ocasión, un espada novel se desesperaba al ver como a consecuencia del castigo infligido en la suerte de varas, sus toros se venían a “cero”, con lo que era imposible triunfar. Y estaba el hombre tan preocupado que la sangre le afluía en demasía a su cabeza. Por ello, al congestionársele las sienes decidió quitarse la montera al tiempo que estaba mirando al palco presidencial. El presidente creyó que era un saludo y correspondió agitando lo que más a mano tenía, que no era otra cosa que el pañuelo, con lo que de forma involuntaria cambió el tercio.
Y como ese toro no se agotó y ello propició el triunfo del torero, los demás compañeros le imitaron en su afán de triunfar y la casualidad del acierto del cambio, se hizo ley”
Siempre hemos creído que con la petición se desairaba al Presidente y asesores, al tener como que “abrirles los ojos para el cambio de tercio” la sapiencia del matador.
Así debió creerlo también el diestro Pepe Luis Vázquez, quien de forma excepcional quiso en Madrid que un toro suyo fuera privado de castigo excesivo en varas. Para ello le dijo a su apoderado:
“Voy a salir con el toro hacía las afueras. Cuando esté lejos de las tablas, haz que telefoneen al Presidente diciéndole que le ruego cambie el tercio”
¡Elegante manera de “salirse con la suya” sin restar autoridad a la presidencia!.
Hoy los diestros suelen hacerlo con normalidad en todos los toros quizá; para “cargarse” la competitiva y a la vez bonita suerte de quites, o para “alardear” de conocimientos taurómacos. Y claro, ¡las equivocaciones están a la orden del día!, porque muchos toros se “vienen arriba” después de la suerte de banderillas – por algo se los llama “avivadores”-, porque hay toros muy bravos que no demuestran lo que son hasta que han entrado al caballo tres o cuatro veces, circunstancia que, en la actualidad donde predomina la “monovara”, es una utopía, y finalmente porque el castigo moderado pero progresivo descongestiona (según dicen algunos) a los toros que, para disimular su falta de años, están demasiado “regordíos”
Hay muchos presidentes que prefieren sea el profesional quien se equivoque con su petición hecha a la vista de todos los asistentes, máxime cuando hoy el cambio se pide de manera descarada y cuenta con el beneplácito del lerdo público asistente. Estos presidentes que declinan su responsabilidad y la de sus asesores, diez minutos más tarde deberían tener en cuenta las escasas dotes aportadas por el toro y minimizadas por el espada oponente, para naturalmente condicionar la concesión de trofeos posteriores a las incapacidades tauricas para rebasar ese fielato de trapío, poder y bravura inherente al toro bravo.

martes, 22 de enero de 2008

EL USO DE LA MANO DERECHA EN EL TOREO.


Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.



No estoy totalmente en contra del uso de la mano derecha en el toreo, pero eso sí. ¡Señores toreros! ¡Üsenla con moderación! Y nunca como base de faena.
El público debe saber que los pases con la mano derecha son pases ventajistas y engañosos:
Ventajosos: porque la mano derecha (salvo en los zurdos) es la mano más adiestrada y además porque cuando se torea con la derecha suele ayudarse con el estoque (ahora simulado) que alarga la muleta de manera ostensible.

El torero cuando torea por “redondos” o “derechazos” no está de frente al toro sino de perfil con lo que ha ganado un tiempo al pase, lo que le proporciona la ventaja de poder enmendarse y salirse de la suerte cuando lo crea oportuno.
Además esta forma de torear es antinatural, o mejor dicho lo era antes cuando la suerte fundamental era la “suprema” o suerte de matar, porque ya no deja virgen el pitón que hay que salvar en la suerte reina que no es otro que el derecho salvo en el caso de que quien ejecute la suerte sea el diestro de la Seca (Valladolid) Jorge Manrique.
De ahí que lo noble, lo gallardo y lo valeroso, como alguien escribió en cierta ocasión, sea el torear con la mano izquierda, citando de frente, con la muleta plana y cogiendo la muleta por el centro del palillo llamado “estaquillador”.
Recuerdo haber leído en alguna ocasión que los pases ejecutados con la mano derecha no son en realidad verdaderos pases, sino muletazos complementarios y de recurso con los que, el torero incapaz, trata de salir airoso y arrancar el aplauso.

Tras analizar esta lectura, la verdad es que tenía toda la razón puesto que cuando nos hemos “puesto delante” de alguna becerra, siempre hemos tratado de tomar la muleta con la derecha para dar más tamaño y con la ventaja que suponía quitarnos un poco de miedo.
En realidad éramos unos ventajistas al igual que los diestros que son demasiado “derechistas” en sus faenas, aunque sean considerados como máximas figuras del toreo por haber permanecido allí, en todo lo alto, por espacio de casi dos décadas. Lo que es explicable que allí estuvieran al haber vivido de las rentas de la no exposición y con ello de indemnidad de las cornadas.

Si nos paramos a analizar la mayoría de las faenas de muleta realizadas por prácticamente todos los toreros, podemos ver que generalmente comienzan con “pases contrarios” con la diestra mano, por aquello de que al taparse ante la cara del toro con la denominada “pañosa”se sienten más seguros en los pases iniciales cuando no están seguros de cual es el “pitón bueno” de su oponente, ni de las reacciones del bravo animal.
Así comienzan doblándose por ese lado, para seguidamente “despedir”con cierta largura al cornúpeta en tanto pasan el momento de “angustia de iniciación de faena de muleta” por no haber podido ver con toda exactitud las reacciones del enemigo debido a esa costumbre impuesta por el público (nunca por los verdaderos aficionados) de tener que parar al toro el matador y por este motivo no ver las reacciones frente a los lances realizados por su peón de confianza.
Luego…a la menor oportunidad se echan la muleta a la mano diestra y ayudándose del estoque simulado aumentar en más de un metro la superficie a embestir, que si encima poseen técnica (proporcionada por actuar muchas tardes en la temporada) utilizan el “pico de la muleta” para pasarse el toro a una distancia de la faja tal, que resulta imposible sufrir un pitonazo a no ser que el toro se desprenda de su cuerno y se lo tire.
Con esta mano, realizan la base de la faena. Luego una tandita de dos o tres naturales (sin tomar el estaquillador por el centro) y tras la justificación, vuelta a la mano diestra para calentar a la gran masa ignorante que vibra con esta adulteración del buen toreo.
Que el toro haya aprendido por ese pitón a librar en la suerte de matar, ¡Importa poco! Pues saben que aun “echándose descaradamente fuera de la rectitud de la suerte” con que el toro sea derribado van a tener premio de trofeos, que redundarán en aumento de contratación y del “caché” económico.
Con este proceder cada vez más generalizado, los aficionados de verdad se han visto privados de: el toreo a una mano del subalterno de confianza, de la suerte de varas por imperar el monopuyazo, de los bonitos y variados (en otros tiempos) quites entre los diestros actuantes, y de esos naturales que siempre han sido, junto a la verónica la columna vertebral del toreo, rematados respectivamente con el obligado de pecho y la media verónica.

viernes, 18 de enero de 2008

LO QUE VA DE AYER A HOY

LO QUE VA DE AYER A HOY.

Por LUIS ALONSO HERNANDEZ.-Veterinario y escritor.

Entre los aficionados de antes y de ahora hay una diferencia no solo de sensibilidad, gusto y época, sino de materia y de objeto. Están tan distantes que la comunicación entre ellos, a pesar de que ahora se suele ser más dialogante, es imposible.


Y todo dimana que los de antes eran y son TORISTAS, y los de ahora son sobre todo TORERISTAS. Unos y otros son incapaces de comprender que en la Fiesta de los toros son tan necesarios el toro como el torero puesto que al fin y a la postre son los que van a dilucidar la “batalla” a librar.
De las preferencias por el torero, ha venido el desinterés por la suerte de varas, lo que ha llevado a la decadencia de una de las suertes más viriles y gallardas del toreo que por mor de las preferencias del “público asistente” se ha convertido en un espectáculo bochornoso, sangriento y carente de emoción y grandeza.
Pues la suerte de varas por, innecesaria en los momentos actuales, ha propiciado la llegada al mundo del toro de mucho jinete que casi “no se tiene a caballo” y que ha visto la vara de picar “antes de ayer por la tarde”. Y claro, con estos condicionantes los agonistas se suben al “blindado” y desde allí con clavar la “monovara”, donde caiga.¡ Misión cumplida!.
Para qué imitar a “Badila” o a “Trigo” aprendiendo a hacer girar a un caballo, andarle a un toro y mucho menos saber como ha de picarse acorde con su distinta condición y bravura.
Ellos decían que para ejecutar bien la suerte de picar: “el picador se coloca en derechura de la fiera, cuarteando un poco al llegar cerca para darle salida, porque claro es que si no se desviase un poco, el encontronazo no permitiría ejecutar la suerte”.
“En el momento en que humilla, el picador pone la puya en el morrillo y carga sobre el palo, debiendo despedir a la res por la cabeza del jaco, al cual vuelve por la izquierda, evitando así que el derrote del toro alcance al caballo”
“Vuelve a tomar el terreno que le corresponde y se prepara otra vez, claro está que ayudado por el capote del peón, que nunca debe faltar de junto del estribo izquierdo para llevarse al toro así que ha tomado la vara”
“Cuando el toro ha tomado querencia a las tablas hay que realizar la llamada suerte al sesgo. En ella el picador nos e coloca de frente sino que le presenta el costado derecho; ya en esta posición, le obliga, y cuando da el derrote, mete el palo el picador y juega la mano izquierda, para que el animal salga de la pelea”

También estos dos varilargueros dieron las siguientes máximas: “Nunca se debe picar un toro en las puertas fingidas, ni en la de chiqueros, porque allí los toros pesan más”
“Tampoco en aquellos sitios del redondel donde la fiera se ha hecho pegajosa en la suerte; pues allí el picador siempre lleva las de perder”.
“A todos los toros se les picará con mucho palo, pues con poco no se puede evitar la cornada de la caballería”. “El poco palo cuando se quiere apurar el caballo ya herido, pero cargando siempre y empujando para evitar que el toro remate al caballo en el encontronazo, aun antes de que el picador pueda afirmar bien la garrocha"
En la actualidad prácticamente no hay que defender al caballo porque ya este está lo suficientemente protegido por esa raza traccionadora y ese blindaje, con lo que únicamente ha de preocuparse de clavar, alargando un poco la puya, en los “blandos” y acabar en un “pis pas” con las escasísimas fuerzas que tienen los bureles actuales al carecer de casta y edad., y dejar “para el arrastre” al oponente de quien le paga por hacer las cosas rematadamente mal.
Alguien dijo, y no le faltaba razón, que: “los picadores de toros son los únicos trabajadores que cobran por no hacer las cosas bien”


Antes de aquella imposición de Primo de Rivera derivada de los condicionamientos de la Exposición de París, los piqueros habían de ir al toro con gallardía de buen jinete; de verle llegar a su dominio; de alargarle la vara; de retenerle a fuerza de “brazo consistente” y finalmente sesgar la cabalgadura y “echarse el toro por delante” para que salga por la derecha mientras el jaco a base de brida va a la izquierda. Pues de no hacerlo así la cabalgadura sería corneada.
Con una "jaquita" que no pesaba ni trescientos kilos, picaban toda una señora corrida de toros de las geniudas ganaderías de entonces y regresaban después del trabajo perfectamente ejecutado, a casa, montados en ella. Pero es que los picadores, eran profesionales de los de verdad, conocedores de su oficio y con la dignidad intacta como para no dejarse influir ni por quien les llevaba en su cuadrilla.
Hoy todo esto es una utopía ya que de tratar de hacerlo como “mandan los cánones” es seguro que la bronca sería aún más sonora que de costumbre, porque también los públicos actuales dejan bastante que desear, en cuanto a saber de toros se refiere.
Y desgraciadamente estos son “los mimbres con los que hemos de reconfeccionar la cesta de la corrida de toros”.

jueves, 17 de enero de 2008

LA SEGUNDA ESPANTADA DE “MORANTE DE LA PUEBLA”.


Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.

He de comenzar justificando el título, para nada peyorativo, ya que si miramos el diccionario, espantada = “abandono repentino de una actividad, ocasionado por el miedo” que a su vez, miedo es = “una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente o futuro” o también = “una perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario”.
Y ocurre que en estos personajes definidos por alguien como: “sensibles, pasionales y fascinantes”, la vida discurre, según el mismo analista, “por unos parajes repletos de sensibilidad y sentimientos que les hacen tomar decisiones desconcertantes”.
Pero vayamos al análisis, totalmente personal por supuesto, del por qué la espantada del torero.
José Antonio en esta temporada ha tenido algunos problemas:
Cambió de apoderado, para irse con Rafael de Paula y dejar en la cuneta a un hombre como José Luís Peralta que era todo sosiego y bondad, capaz de defender, ratificado durante los años que permanecieron juntos, sus intereses de todo tipo como nadie. Si bien reconocemos que quien se la juega en los ruedos es el torero y está en el perfecto derecho de elegir quien le apodere.
En el aspecto artístico no le rodaron bien las cosas en las dos plazas más importantes del orbe taurino español cual son la Maestranza y Las Ventas.


En la cita de Abril sevillana hubo de hacer un gran esfuerzo al ver que la Feria se le escapaba y no podía conformarse con ver triunfar a sus rivales de albero. Se fue a portagayola y ese esfuerzo, en un torero de arte donde el “cuarto de kilo” no está concebido para ello, a la larga… se paga.
Y luego hizo otro sobrehumano esfuerzo al encerrase en Madrid con la corrida a seis de la Beneficencia, donde tras el estrepitoso fracaso en cinco toros con cogida incluida, una figura como él, tenía que salir a lidiar el último toro. El de Núñez del Cuvillo en el que tenía confianza plena, pues no en balde había tentado media camada del ganadero de "El Grullo", conocía perfectamente el "patrón de comportamiento" del encaste con él que había trinfado en varias corridas de la temporada. Se trataba de "Hatero" un "núñez-osborne" que incluso podía conocer de antemano el torero de La Puebla.

Total que en la Monumental de Las Ventas otra vez sometió su corazón a un esfuerzo rayano en el infarto, tratando de conseguir un mermado triunfo que el sensiblero público madrileño, que no la verdadera afición, casi le regala.
¡Morante es humano! Y como tal, siente miedo. Miedo que a veces es insuperable sobre todo cuando en los momentos de soledad visionas las escenas que viviste de un pitón empujado por más de quinientos kilos que te golpea en el entrecejo y luego te busca en el suelo bajo el filtro enrojecido por la sangre que se interpuso entre la imagen real y la retina.
Y creo que fue en la enfermería de la Plaza de Las Ventas, mientras las hábiles manos cirujanas del doctor Máximo García Padrós, suturaba su herida del entrecejo, cuando José Antonio Morante tumbado en la camilla, analizó la tragedia que para el mundo del toro podía haber supuesto si ese pitonazo se hubiera desviado 2 centímetros hacia abajo y basculado hacía izquierda o derecha.
La cornada hubiera sido idéntica a la que el 7 de mayo de 1922 acabó en la arena con la vida del diestro valenciano Manuel Granero a cuernos del ve ragüeño Pocapena.
“Morante de la Puebla” tuvo la hombría de salir a matar su último toro de la tarde, si bien el parte médico firmado por el Dr.García Padrós, textualmente decía: "Herida por asta de toro en región supercial izquierda. Puntazo corrido en espina ilíaca derecha. Pronóstico leve que no le impide continuar la lidia" pero que de no haber estado en su ánimo salir fácilmente hubiera podido simular conmoción que lo hibiera llevado directamente al Hospital para exploración neurológica.

Morante hubo de padecer un esfuerzo más que sobrehumano vivido durante las fases de inactividad de la lidia donde su rostro paso por muecas de indecisión, seguridad, padecimiento, entusiasmo, y luego en pleno fulgor de la pelea, por las de impotencia, rabia y llanto.

Y a "Hatero", que arrastró el hocico por la arena de La Monumental, lo lanceó, con el arte que atesora, por verónicas y luego quitó también por verónicas que remató con la media. Y hasta puso banderillas. Con la "pañosa" faena variada pero atropellada (tal vez porque la afrenalina acumulada estaba haciendo su efecto) y finalmente una estocada desastrosa, y oreja final ??? con lo que logró, aunque sin convencerse a si mismo, que los "sensibleros" reconocieran el esfuerzo de los mimados, que suelen ser los que están tocados con la “varita mágica del arte” al ser capaces de componer una figura de “riñones metidos” y manejo de “manos acompasadas y bajas”.

Pero Morante en su fuero interno se autocrítica como fracasado en las dos citas verdaderamente importantes de la temporada y, eso para toda una figura como es él, es de todo punto insoportable. Para no recordarlo todos los días cuando se vista de luces y mirándose al espejo vea la cicatriz en el entrecejo, ¡se va! y a esperar que los que ahora "aprietan" se cansen o el valor se les vaya con la sangre manada de alguna herida, porque como dijo Faico. “Es la sangre de los valientes las que se va, mientras que la que queda es la de los cobardes”.
En cualquier caso tú has decidido lo que más te conviene. ¡Se feliz! Que por las tardes que nos has proporcionado viendo tu arte , ¡Te lo mereces!

miércoles, 16 de enero de 2008

TOREROS QUE TOREEN EN ESPAÑA:¡NO SE ALARMEN!

Hemos visto en burladerodos, como Juan Antonio de Labra desde México, queda "maravillado" y expone la "Novedosa técnica para operar cornadas" utilizada por el cirujano jefe de la plaza de toros de Méjico.

Y como réplica, constructiva por cierto, se nos ocurre el siguiente artículo por aquello de "dar al César lo que es del César y a Dios, lo que es de Dios".


¡Va por ustedes!





TOREROS QUE TOREEN EN ESPAÑA:¡NO SE ALARMEN!



Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.






¡Toreros españoles que ejercen su oficio en España!. ¡No se alarmen en el caso de sufrir cornada!, pues también los cirujanos taurinos españoles utilizan las técnicas que el doctor Rafael Vázquez Bayod aplica en México, por la sencilla razón de que estos profesionales se reunen cómo mínimo anualmente y celebran Jornadas donde cada uno expone ante sus colegas los progresos conseguidos en esta especialidad médica.
Por eso, estas técnicas, se aplican en cualquier enfermería de plaza de toros donde haya un cirujano taurino. Pues al fín y a la postre, la irrigación/succión no deja de ser más que una limpieza exhaustiva de la herida, absolutamente necesaria desde los tiempos más remotos en que el hombre fue "echado mano" al enfrentarse al toro.
¿Qué muchos toreros murieron de infección de cornada, antes de la aportación que en el año 1.929 hizo el Nobel de Medicina, doctor Alexander Fleming?. No tenemos la menor duda.
En aquellos tiempos no sólo morían de la infección consecuente a los detritus causados, pasadas unas horas, por los cuerpos extraños contaminados (arena, estiercol, parásitos, lascas de madera procedentes de derrotes sobre burladeros y portadas en cuernos sanos y escobillados) que el pitón había depositado en el fondo de la herida, sino que también morían a consecuencia de la neurotoxina que el Clostridium tetani (gérmen saprofito habitual en el intestino de los équidos) habría diseminado con sus heces en la arena de los ruedos de las plazas de toros.
E incluso, ahondando más, en el asunto, por la misma neurotoxina que el pitón hubiera adquirido al herir a los caballos sin peto y luego inyectar al torero a través de la herida producida en la cogida. Herida que de no tener comunicación con el exterior (por no haber sido conveniente drenada) propiciaba la multiplicación de este gérmen anaerobio.
Por todo lo expuesto se deduce que ante herida por asta de toro, lo primero que hace cualquier cirujano (incluso cualquier médico no especialista) es limpiar a conciencia "por dentro" la herida, para que no quede ni una sola brizna de posible material contaminante.
Es la primera regla que igualmente seguimos los veterinarios que operamos a los caballos heridos en los festejos de rejones, cuidando además muy mucho de afeitar los bordes de la herida para que ningún pelo impida la cicatrización.
El periodista menciona los cursos impartidos en La México a monosabios y personal de Plaza para auxiliar a los toreros en caso de cogida, que nos parecen de maravilla, si bien se nos ocurre que deberían hacerse extensivos a los subalternos de las cuadrillas en general, por ser los primeros que auxilian al herido ante el inminente peligro que supone el toro en el ruedo.


Después, el traslado del diestro a la Enfermería lo puede dirigir el mismo Cirujano Jefe, quién es conveniente vea la corrida bien desde el burladero de médicos o bien desde la enfermería a través de circuito cerrado de TV como lo hace D. Máximo García Padrós en la Monumental de Las Ventas, para poder ver con todo detalle la "biomecánica" y la "cinemática" que le ayudarán a calcular de antemano las posibles trayectorias y profundidad de las heridas, y llevar una idea preconcebida de actuación para cuando el torero esté en la mesa de operaciones.
Lo de la camilla para traslado del herido lo consideramos una utopía, puesto que la rapidez impera por encima de todo lo demás, si bien no está mal, si es posible su utilización, para cuando no hay herida y sí complicada caída en la voltereta sufrida, con repercusiones neurológicas.
Los fondos de saco" de las heridas, hay que eliminarlos siempre. ¿Cómo?. Pues sacándolos a la luz con la técnica más adecuada, bien mediante el empleo del "abordaje en puente" o bien introduciendo una sonda fenestrada en tramos y aspirando cada cierto tiempo, si el drenaje no es posible por si mismo.
La utilización de desinfectantes no agresivos sobre la herida, de suero fisiológico a presión, asi como de oxigeno es muy conveniente para limpieza y reactivación de células adormecidas. Técnica que se hace en cualquier enfermería de plaza de toros.
Y finalmente, me van a permitir un consejo como veterinario:
¡Toreros en general: Vacúnense todos los años contra el Tétanos! pues un simple pinchazo les puede evitar muchos disgustos. Yo cuando trataba con animales, siempre lo hacía, y de veras que deje de precouparme ante cualquer herida intempestiva.

martes, 15 de enero de 2008

El diestro José Tomás en decisión impensada había decidido "cortar su temporada" e irse de los toros por tiempo indefinido.
Sorprendió a todo el orbe taurino.
Escribimos el artículo que, ahora actualizado, reproduzco a continuación



EL RETIRO DE JOSE TOMAS.

Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.



¿Qué les pasa a los pordedantes de Enrique Martín Arranz?.

Pregunta que nos hacemos, porque revisando hechos pasados, resulta que: el de “a caballo” (en ese momento apoderaba a Pablo Hermoso de Mendoza) tras incidentes con el empresario Herrerías cambió de “cuadra” (perdonen el término boxístico) y se fue con un trust, y los de “a pie” (llevaba a "Joselito" y a José Tomas): el de más tiempo en la casa, se tomó un “año sabático”, mientras el más moderno, parece que se retira definitivamente tras un contrasentido como es el querer hacerlo, tras dos actuaciones, en la plaza que regenta el mayor enemigo de su apoderado.

¿Lo entienden ustedes? ... Yo...tampoco.

¿Problemas en su apoderamiento?. No creemos que sea esta la causa, máxime cuando J.T le dio “vara alta” en sus decisión de no “bajarse los pantalones” ante la televisión de sus corridas en directo, aún a costa de grandes pérdidas económicas. Además...si algún apoderado defiende los intereses de sus toreros, preocupándose al máximo por todos los detalles aunque tuviera que pelearse con el mismísimo “Cúchares”, ese era y es el señor Martín Arranz
De ahí que tengamos que buscar “otras causas” en esa decisión del torero de las “cero pulsaciones” y de la “máxima concentración”.

¿Podía haber sufrido algún desengaño derivado de la falta de reconocimiento a su labor?. Pues... él era consciente que sus faenas, mejor o peor rematadas, las realizaba en ese difícil terreno que no pisaba ninguno de sus compañeros y, luego el premio la mayoría de las veces, no estaba acorde con sus merecimientos.
Recientemente asistimos a negaciones absurdas de trofeos en plazas de Coruña, Málaga y a como en Valladolid, mientras a su compañero de terna, que toreó despegado y de mentira en “faena derechista” se le aclamaba con voces de ¡¡Torero!!, ¡¡Torero!!, a él en “faena natural y expuesta” se le aplaudía solamente, debido a que los buenos aficionados cada vez abundan menos.
¡¡Indudablemente que ello debe pesar en el ánimo de un artista!!

¿Podía estar afecto de perturbación angustiosa de ánimo por un riesgo real en este caso (puesto que pisaba terrenos peligrosísimos) y que le habían llevado a sufrir dos graves cornadas en esta temporada?. Podía ser, ya que como "Faico" torero sevillano dijo en cierta ocasión:
“la sangre que se va por las cornadas es la sangre de los valientes y la que queda y se repone es la de los cobardes”.
¿Podía estar hastiado de tanto viaje, de tanto ajetreo, de tanta exposición, de tanta expectación, de la responsabilidad de llevar detrás de él a toda una “corte celestial” que le aconseja y limita libertades? Es posible que haya decidido poner fin a tanto misterio como le rodea o que ya no disfrute en el ejercicio de su profesión. ¡Es posible!.
¡Cualquiera sabe lo que puede haber pasado por su cabeza!. Lo cierto es que últimamente su cara era inexpresiva semejante a la del “Rey pasmado” de Torrente Ballester aunque tal vez la motivación sea distinta. Estaba como “ausente” y en el paseíllo se adelantaba excesivamente a sus compañeros de terna como si tuviera prisa por acabar cuanto antes con la “tarea de ese día”.

Lo lamentable es que con su ida de los toros, ha frustrado a muchos seguidores (catadores de lo bueno) al habérseles apagado la “única llama de toreo puro y en el sitio” que mantenía la Fiesta viva., porque José Tomás es torero poco comunicativo, pero al aficionado lo que le interesaba era esa quietud, esa despedida del burel a base de brazos acompasados, esa “zocata” que en la interpretación del pase natural sublimaba por su pureza y....ese “pasarse el toro tan cerca” que acongojaba al "respetable" emocionado.
Pues habrá toreros que entretengan por ser “más largos” de conocimientos y que por ello luzcan más en cualquier momento de la lidia, pero torero que, tanto de capote como de muleta, llegue al fondo del espectador, le emocione, le asombre, le deje estupefacto, ese... ¡solo hay uno en la actualidad y ese es José Tomás! porque compite consigo mismo abogando por la naturalidad del toreo causa por la que basa sus faenas en la mano izquierda que es la ¡mano de la verdad! Al prescindir de la ayuda que el estoque simulado representa. Naturalidad en poder al toro, cogiéndole adelante y llevarlo a la cadera para rematarlo sin preocuparse de lo que pueda pasar durante el trayecto. Naturalidad sin alardes de posturas y sucedáneos del toreo.
Se nos va sin decirnos la causa una gran figura del toreo que seguro que sí sabrán sus allegados, su jefa de prensa y un periodista deportivo quien, por descontado a nadie contará la verdadera causa.
Una sola persona estará tan contenta con su decisión, su santa madre que también merece vivir sin tanto sobresalto.
Aunque hayas dejado a la Fiesta huérfana de arte. Disfruta de la vida, de tus amigos, y de tus posesiones ganadas a ley. ¡¡TORERO!!
LOS PRESIDENTES DE LAS CORRIDAS DE TOROS.

LUIS ALONSO HERNANDEZ .Veterinario y escritor.

Con demasiada frecuencia estamos asistiendo a un protagonismo desmesurado por parte de ciertos Presidentes de palcos de cosos taurinos, al negar sistemáticamente la segunda oreja por tomarse demasiado "a pecho” ese artículo del Reglamento taurino que le faculta como único capacitado para su concesión.
De nada vale que el público asistente, demasiado torerista en la actualidad, saque con reiteración y constancia sus pañuelos o almohadillas blancas (proporcionadas por la empresa, pero solamente en cuanto a color se refiere) solicitando los máximos trofeos. Este señor, único que en los tiempos actuales goza de una presidencia en funciones, debe creerse infalible en cuestiones taurinas y no hay manera humana posible de que conceda trofeos anexos a lo que su conciencia taurina le haya dictado.

Hemos tratado de analizar el por qué de estas negaciones y sinceramente no encontramos explicación. Si no conceden trofeos, es seguro que serán denostados por los empresarios de los cosos de su presidencia ávidos de que la prensa "cacaree" los trofeos conseguidos que, redundarán en el éxito artístico de su ciclo taurino. La escasez de trofeos, cicateados por estos presidentes, no les proporciona ningún favor en sus relaciones con los propietarios temporales del recinto donde se celebra el evento.
Hemos podido constatar, desde nuestro puesto de asesor veterinario, que temen demasiado a las opiniones de la “prensa especializada” que, al igual que ellos, siempre ven lo malo que haya podido haber en la labor del diestro en su afán de creerse más “papistas que el propio Papa” en su ególatra sapiencia taurina. Por eso niegan los trofeos para, como ellos dicen: “no salir en los papeles” y disgustar con esa benevolencia mal interpretada a su Jefe Superior que es quien en verdad manda y decide sobre su presidencia. Hay que ser “duro” en las concesiones para demostrar a su superior que es hombre de opiniones recias y defensor a ultranza del orden establecido, aunque a veces seconvierta en el principal instigador de la alteración de orden público que tanto salvaguarda.
En el caso de no pertenecer al Cuerpo Superior de Policía, siempre hay alguien por encima que trata de llevar a la plaza de toros al umbral máximo de dureza (en cuanto a concesión de trofeos) por eso de que da categoría a la feria al menos para los “puristas del arte” que son los que no ven nada bueno sobre el albero.
¿Para qué sirven esos cursillos que anualmente celebran y que tienen como fin primordial el “aunar criterios”? Creo que para poco, pues mientras unos conceden “la Biblia celestial” otros parece que la concesión de un trofeo es como si de su oreja se tratara. Ni que hubieran visto el corte de oreja que un toro de Domecq propinó a Daniel Ruíz cuando saltó al callejón de la Plaza de toros de Valladolid, en una feria de los 90.
Hace unas temporadas han sido criticados (no sin cierta razón pues hemos presenciado los ciclos taurinos) los presidentes de los palcos de las plazas de toros de Coruña, Málaga y Bilbao, que han sido de lo más cicatero en cuanto a concesión de trofeos legalmente ganados por los lidiadores, pero son muchos los intereses creados que imperan en este mundo de los toros y..... en ocasiones “hay que ser bien mandados” para prestigiar una feria que de antemano estaba confeccionada para un ganador y cualquier trastoque “daría al traste” con el fin buscado desde el día de la confección de los carteles.
Muchas veces he pensado si estos “barros” no vendrán de “aquellos lodos” que tanto revuelo causaron en aquel, lejano ya, 22 de mayo del año 1972 cuando un Presidente de nombre José Antonio Pángua ordenó cortar el rabo de “Cigarrón” y hacer que el alguacilillo de Madrid (vestido a base de un engendro con trastoque de épocas y usos) lo depositara en las manos de Sebastián Palomo Linares.
Por lo que se vio, Pángua había cometido la “mayor blasfemia” contra la “sacratísima cátedra critico-taurina de las Ventas” y que antinaturalmente pagó con la salida de la Presidencia.
(Con posterioridad otros fueron cesados, aunque por motivos diferentes).
Todas las plumas en posesión de cualificación crítica se cebaron con el “transgresor de la tradicción” salvo Alfonso Paso que le defendió en un articulo en el periódico “El Alcazar” y que el comisario Pangua agradeció en forma de carta que el mismo diario publicó bajo el título de: ”Gracias don Alfonso” y que me voy a permitir el lujo de reproducir al considerar que no tiene desperdicio.
¡Va por ustedes!

“La sociedad de consumo ha construido una selva, cuidando de eliminar a la fauna noble y valiente y dejando como amo y señor al sapo. Y el sapo es el que impera en todas las actividades y como sapo se comporta. Mancha todo lo que toca y lo impurifica con su hedionda baba. Y no digamos donde llega esta impurificación cuando el sapo coge un lápiz aunque sea de dos pesetas y le da por escribir. El sapo es cobarde y asqueroso. Le salva su pervivencia en esta ultima cualidad: nadie quiere mancharse el zapato para aplastarlo”
Tras este párrafo agradece que don Alfonso haya interpuesto su escudo entre él y la banda de los sapos al igual que San Jorge – un santo que también ha dejado de serlo- lo hiciera con el dragón legendario.
Luego asegura que: "estos barbilampiños (críticos taurinos que se metieron con él) ganan más de 200.000 pesetas al mes (de las de los años 70) y que por ese dinero el que podría hacer las crónicas es el “simpático y cordial Marqués de Lozoya” recientemente cesado en el Instituto de España. Y sigue diciendo que “estos sapos escupen y escupen sin cesar como sus antepasados lo hicieron al rostro del rabí de Galilea”.
En el “segundo tercio” de la carta, el señor Pangua dice que se va a reír y dice: “el mejor antídoto contra la baba del sapo es la carcajada”. "Ahora fuera del mundo taurino voy a reírme. Y mi venganza es esa: REÍRME".
"La vida de los sapos durará hasta que Mariano Medina
(el hombre del tiempo en aquellos tiempos) anuncie “sequedad del vivir honesto”. Y cuando esta llegue la piel de los sapos se resquebrajará. Por las aberturas sangran sus vísceras".
Y sigue: “Don Alfonso, usted es periodista y le ruego que le diga a D. Torcuato Luca de Tena que regrese pronto de su viaje pues como tarde mucho el heredero de la silla de D. Antonio Díaz Cañabate que ya cree estar sentado en ella, va a dejar la sección taurina peor que dejaron a doña Ana de Pantoja”.
“Don Alfonso, dígale a D. Emilio Romero que pula el mal estilo de su crítico favorito”.
“Don Alfonso diga a D. Gregorio Marañón Moya que no haga el caldo gordo a los audaces que le rodean, pues el Colegio de Presidentes y Asesores sería un verdadero “gangs” que convertiría la fiesta en el Chicago de los años 20 pero con Alcapones antipáticos y sosos. A mí el verdadero Alcapone me resulta simpático...

lunes, 14 de enero de 2008

FESTIVAL TAURINO NAVIDAD CON AMOR ALGECIRAS 2008

Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.

El 12 de enero a las 16,30 horas estaba anunciado el anual Festival Taurino de la Navidad algecireña.

Ya sabemos que ni el día ni la hora, son para nada taurinos, pero como la tradicción hace costumbre y así año tras año ha venido sucediendose ( con desigual suerte acorde con la climatología reinante), el mes de enero de este 2008 ha sido protagonista taurino en Algeciras.

Cita a la que no debemos faltar los que nos consideramos aficionados por tres motivos de peso: el primero, por dar una lección de solidaridad a los detractores de nuestra Fiesta más nacional; segundo porque debemos dar ejemplo de solidaridad con aquellos que, de una u otra forma, pero siempre de manera desinteresada, contribuyen a esta labor humanitaria, y tercero, porque debemos estar presentes con el amigo "Miguelete" en esa empresa que, año tras año en acción digna de encomio lleva afecto en esas fechas de amor y paz que conocemos por Navidad.

Lució el sol en el día del evento, sin duda porque también quiso colaborar a que sus rayos secaran la Plaza de "Las Palomas" para que el peligro ante la cara del toro no empeorara con un albero embarrado y resbaladizo.

Nuestro desplazamiento desde Tarifa nos impidió llegar a tiempo. Escuchamos el pasodoble del paseíllo, interpretado por la Banda de Música Amando Herrero, desde nuestro puesto en la cola de taquilla.

Una vez dentro, pudimos ver desde la bocana del tendido a uno de los aguacilillos y la entrega de placas por parte del del Director de la cadena SER, Alcalde y Concejala de Festejos del Consistorio algecireño, a Fernando Gallego. Eran siete toros pertenecientes a las vacadas de D. Álvaro Domecq, D. Marcos Núñez y "La Palmosilla" quienes serían lidiados y estoqueados por riguroso orden de antigüedad por los matadores de toros, José Cantero de Los Barrios, Juan Pedro Galán de Jerez, Sánchez Vara de Guadalajara, Javier González de Alacalá la Real y un novillo de D. Salvador Domecq para el novillero barreño, Juan Antonio Medina que hacia su presentación en Algeciras.

Un festival que se hizo demasiado largo, no porque resultara tedioso, sino porque la humedad acumulada en los tendidos conse cuencia de la lluvia del día anterior y el frío que hizo su aparición nada más ponerse el sol, no invitaba a estar ahí a los aproximadamente 1.500 verdaderos aficionados que con su presencia estimularon a todas estas personas que con su trabajo personal y aportación física en el albero, hacen posible esta acción humanitaria.¡Por ellos merecía la pena quedarse hasta el final, para compartir sus sufrimientos que indudablemente superaban a los nuestros!Suenan clarines y timbales y el torilero abre la puerta de chiqueros para que aparezca el primer astado de la tarde.

Toro que con su presencia hace brotar un ¡Ohhhhh! de las gargantas de los espectadores, pues se trata de todo un señor toro con trapío y romana. U n ejemplar que de haber tendio las defensas intactas podía haber figurado en corrida seria de cualquier palza de 1ª categoría.

Estaba marcado con el número 61 y pertenecía a la vacada de "La Palmosilla" y cuya lidia y muerte correspondía a José Cantero ("El Pavero" de los años mozos) quién demostrando ansias de novillero se presto a recibirlo de salida. El toraco salió suelto de cada contacto con el capote de el de Los Barrios.Finalmente fue "El Chano" quien domeño al nuñez-osborne.

Apretó en varas.José se peleó con él en su quite sin lograr estirarse porque la violencia del morlaco no estaba para faenas artísticas. Hizo su quite por verónicas Juan Pedro Galán que fue ovacionado.

José Cantero lo lidió con aseo y lo mató con pulcritud, si bien se puso "demasiado pesado" con el verduguillo hasta conseguir que algunos disconformes hicieran sonar "música de viento" (totalmente fuera de lugar en estos casos).Cuando el toro quedó atronado el diestro recibió palmas de los que reconocieron su voluntad y las dificultades de su oponente. Posiblemente, muchos de los "figurones del escalafón taurino actual" hubieran pasado dificultades ante este toraco.



Su segundo lucía el número 71 en el costillar. Correspondía al 5º de la tarde y era de la ganadería de D. Marcos Núñez.















José Cantero ha de vérselas con un toro de "muchos pies" no obstante lo cual José está vañliente en unas verónicas, no muy ajiustadas, pero efectivas. Las remata con una especie de "larga cordobesa" que por su peculiaridad causa hilaridad en los tendidos.

En la primera entrada al caballo la puya quedó enhebrada y al no poder quitarla el picador, el toro en sus ansias de derribar, sufre excesivo castigo, no obstante lo cual es llevado nuevamente al caballo en una segunda entrada.


En banderillas destaca "El Chano" con dos pares muy buenos. Este sublaternos banderilleó a cuatro de los siete toros, demostrando estar en plenitud. No en balde está en activo y siempre ha militado en cuadrillas de matadores de la categoría especial. Bregó en casi todos los toros y estuvo siempre pendiente de lo que la lidia demandaba. Fue un excelente diredtor de lidia desde su papel de subalterno.

José brinda su faena al cantaor Manuel Orta que ocupa un tendido de sol.

Comienza por doblones de rodilla genuflexa a los que siguen redondos largos y ejecutados con una tranquilidad impropia de su edad y estado, demostrando a las claras que se ha preparado a conciencia para este acontecimiento.

Finaliza su faena con pases mirando al tendido y un desplante muy torero. Supo el torero en todo momento estar a la altura de un buen toro núñez, haciendo gala de un conocimiento poco común de terrenos y querencias del toro.

Encomiable su entrega y deseos de ofrecer lo mejor a la concurrencia de la Plaza de Algeciras, de jugarse la vida de esta forma tan altruista en espera de que llegue el proximo año para nuevamente volver a desatar su afición desmedida en un homnbre que no llegó a alcanzar la cumbre del toreo pero que siempre la conquistó por corazón y entrega como hoy ha demostrado sobradamente.

En la suerte contraria y cerca de donde está el brindado, estocada entera que derriba al toro sin puntilla. Se piden las dos orejas, que el Presidente concede.

Imaginamos lo orgulloso que estará José con el triunfo conquistado que es fruto del entrenamiento, la preparación psicológica y el tesón a lo largo de un año de espara soñando con la gloría que hoy un hombre a su edad ha conquistado.

¡Enhorabuena José por tu hombría de hombre de bien!

El toro es aplaudido en el arrastre, mientras José Cantero desde el tercio, pedía al Usía la vuelta al ruedo de su colaborador que éste no concedió.


El segundo espada de la tarde es el jerezano Juan Pedro Galán, aquel "niño prodigio del toreo" de los años 70. El mismo que hubo de irse a México a triunfar porque la legislación española en cuestión taurina no permitía torear a los menores de 15 años. Allí llenó por dos veces la Monumental de México, cobrando de becerrista los honorarios de las figuras del toreo.

Hoy, a sus 37 años solamente torea festivales benéficos, mientras comparte sus aficiones por la hípica, el boxeo y la veterinaria.

Galán se estiró en las primeras verónicas ante el toro marcado con el número 31 del hierro de "La Palmosilla". Lances que tuvieron plasticidad pero no quietud debido a la violencia del toro. Después de una lidia llevada con cierto decoro, la fena de muleta la comienza con doblones para seguir con redondos y naturales que a pesar de ser frecuentemente enganchados y abusar del "pico de la muleta" gustaron a los asistentes por su colocación de inicio y plasticidad.














Como detalle curioso el fandango con que le obsequió durante su faena de muleta el cantaor Orta desde la "solanera" que en el día de hoy era la preferida.

Acertó al segundo intento con la espada y le fue concedida la oreja que el público pidió y que él paseó por el anillo en medio de complacencia del "respetable".


Su segundo oponente es un precioso ejemplar de capa melocotón que lucía el número 69 y el hierro de D. Álvaro Domecq. Galán lo recibe con una serie de verónicas ajustadas.

Lo lleva al caballo. El piquero lanza la vara y se agarra arriba por lo que es aplaudido.

Galán realiza su quite por "navarras" que no resulta brillante por resultar achuchado el diestro al no haber podido acoplarse a la velocidad de embestida del toro.

Nuevamente lleva el toro al caballo y en esta segunda entrada el burel es masacrado.

En banderillas se luce Muriel mientras que Romero cumple con dificultad.

Brinda a los matadores de toros Juan José Padilla y Canales Rivera que ocupaban un tendido y comienza la faena de muleta de manera atropellada y con muchas prisas. NO deja reposar al toro y lo atosiga demasiado en series contínuas y seguidas de redondos y naturales a consecuencia de los cuales el toro acaba rajándose y busque las tablas al final de la larguísima faena.

A la hora de la "suerte suprema" se empecina en hacerlo en la suerte contraria cuando el toro había apretado siempre hacia las afueras, por lo que marra en el primer intento y acierta con estocada entera, aunque desprendida en el segundo que irremisiblemente hace doblar al burel.

Suena un aviso demasiado riguroso, en cuanto a tiempo por parte del Sr. Cerrillo, y el toro inmediatamente se atrona por si mismo con el descabello que, tras el primer fallo, el espada dejó apoyado sobre el testuz.

Se pidió la oreja que el Presidente no concede con lo que el jerezano dejó entornada la Puerta Grande del coso de "Las Palomas".


El tercero de los espadas es de Guadalajara, su nombre Sánchez Vara y el toro que le tocó en suerte está marcado con el número 22 y luce el hierro de "La Palmosilla".

Lo recibe por verónicas de perfecta ejecución y remate.


El toro tras llevarlo al burladero denominado de "la suerte de picar" remata con tal fuerza que saca todas las tablas del mismo elevándolas a gran altura con el consiguiente susto por parte de los dos sublaternos que se encontraban en el mismo.

Demuestra fuerza y poder con los montados de ahí que el matador, a pesar de ser de los que pone banderillas, lo lleve dos veces al caballo de picar.

En banderillas lidia Muriel y parea por partida triple Sánchez Vara, quien coloca el primer par trasero debido aque el toro dotado de "muchos pies" le cortó el terreno, para seguidamente colocar dos pares perfectos de ejecución y colocación que fueron ovacionados.
















Comienza la faena a base de redondos y naturales de buen corte si bien abusando de utilizar el "pico de la muleta" en alguna que otra ocasión. Los pases de pecho (que no obligados) fueron los mejores.

Tras tomar el estoqure de matar, dos doblones muy estéticos dan paso a una estocada en la suerte natural donde se le "va la mano" propinando un "bajonazo" que apesar de que los sublaternos estuvieron "listos" en sacr el estoque, el toro dobló de inmediato.

Se pide la oreja que el Presidente, ahora sí concede.


Su segundo enemigo es un precioso y bien criado burraco de D. Marcos Núñez que porta el número 42 en los costillares. Es un toro dotado de mucha fuerza y por ende, violento.

Sánchez Vara lo recibe con una larga cambiada en el tercio. Cuando sale del picador que lo castiga fuerte, se dirige al burladero de "matadores" donde tras derrotar violentamente, mete la cabeza por la entrada lateral del protector y queda aprisionado durante un corto espacio de tiempo.

El matador, aún consciente de la dificultad que conlleva un toro violento y sin fijeza alguna, se decide a banderillear, colocando tres pares de mérito debido a que el toro no se desplaza de manera armónica y esto dificulta enormemente la ejecución de la suerte.

Tras brindar a alguien ¿Tal vez el hijo de "Miguelín"? que debido a la lejanía en que nos encontrábamos no pudimos identificar, comienza su faena sentado en el estribo, para seguidamente de rodillas salirse con el morlaco hasta más allá de las dos líneas que delimitan el tercio de varas, justo en el mismo terreno donde propinó la larga cambiada.

Muchos pases con la diestra y siniestra mano que más que estéticos son de defensa ante enemigo nada fácil y que sin duda le servirán como preparación a los próximos compromisos que, como todos los años últimamente, le esperan en esas terroríficas corridas del denominado "Valle del terror". Por eso y no por otro motivo prolonga en exceso su faena un torero más bien de corte clásico.

Ha tenido mérito lo ejecutado porque el toro le podía "echar mano" en cualquier momento. Y esto el público lo valoró a pesar de la estocada caída pidiéndole la oreja que el Usía concedió.

El cuarto matador es Javier González de Alcalá la Real (Jaén) a quien le corresponde el toro número 20 de "La Palmosilla". Lo recibe con unas buenas verónicas sin enmendar la postura inicial. ¡Quieto!.¡Haciendo la estátua! por lo que es ovacionado con fuerza.

El toro aprieta mucho en la suerte de varas, si bien , a pesar de coger los pechos del caballo, no derriba porque el picador es un buen jinete y hace muy bien la suerte. Recibe una fuerte ovación.

Javier quita el toro por chicuelinas ajustadas y de bella ejecución que son jaleadas.

En banderillas vuelve a destacar "El Chano" que pone dos perfectos pares cuadrando en la cara.

El matador comienza su faena por "estatuarios" para, tras distanciarse del toro, seguir por redondos, en uno de los cuales es cogido aparatosamente.

Cuando logra levantarse le propina 5 redondos magníficos que son abrochados con un pase de pecho de "pitón a rabo". Fuerte ovación.

Por el pitón izquierdo el toro se ciñe. Está a punto de cogerle nuevamente. Suena la música mientras ejecuta una serie de cuatro naturales que han de ser realizados de uno en uno debido a que el toro se para en cada remate. Son abrochados con un buen pase de pecho.

El toro ahora se ha ahormado e incluso hace "el avión". Humilla tanto que por ello el torero se crece y le instrumenta otras dos series de naturales, ¡buenas de verdad! a un toro que embiste como un "carretón de entrenamiento".

Tan contento y confiado está el torero que se olvida de la primera máxima del "arte de Cúchares" le pierde la cara, el toro se le arranca y el ¡Ay! del público lo libra de cornada segura.

Tres "ayudados por alto" preceden a la suerte de matar que ejecutada en la suerte contraria, propicia una estocada desprendida que hace doblar al toro en la misma puerta de chiqueros.

Se piden las dos orejas que, quien preside el festejo, concede.


A estas alturas del festejo, mucho público había abandonado la plaza porque la humedad y el frío hacian mella en los cuerpos. Se fueron sin ver la actuación del neófito torero

Y el largo Festival Benéfico acaba con la presentación en esta Plaza del novillero barreño Juan Antonio Medina ante un escuálido y "mocho" (novillo atrasado o eral adelantado), que no obstante lucía el guarismo 6.

Dudamos si sería picado, pero nos sacaron de dudas la presencia de los picadores en la plaza. Naturalmente fue un simulacro de "suerte de varas" ante semejante bichejo que pertenecía a la ganadería de D. Salvador Domecq.

El novillero juega los brazos bien aunque con hay que limarle defectos. Mejor. como es natural, con la "pañosa" donde demuestra los progresos que proporcionan las escuelas taurinas.

La fotografía ilustrativa exhibida supliran las palabras que no quiero emitir sobre un novillero que no sabemos si servira o no para este difícil arte del toreo. Suerte si le deseamos al espigado chaval.

Un perfecto y magno Festival que nos obliga a Felicitar a los Organizadores y muy especialmente al matador de toros Miguel Ramos "Miguelete" como "alma mater" del proyecto.

Una tarde entretenida por un módico precio que disfrutamos dialogando con unos aficionados que ocuparon asiento contiguo a la localidad que libremente elegimos en esta más que cómoda plaza, denominada de "Las Palomas" con la que cuenta la ciudad de Algeciras.

¡FELICIDADES A TODOS!