Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Tampoco vemos que sea aprovechada taurinamente, una plaza tan cómoda espaciosa y bien acondicionada como lo es el coso de "Las Palomas", pues un ciclo de cuatro corridas en su feria, allá por el mes de junio, nos parece demasiado corto para una población de más de 100.000 habitantes a los que, si les agregamos los de la comarca, llegarían al cuarto de millón.
Hemos podido constatar cómo en la actualidad, la Plaza de Toros de Algeciras a pesar de su 2ª categoría ha pasado a ocupar el segundo puesto, en cuanto a número de festejos y eventos culturales taurinos en este Campo de Gibraltar, a favor de una plaza de 3ª, "La Montera", de la cercana localidad de Los Barrios.
¿Qué causas se pueden aducir? Se me ocurren las siguientes:
Ni un cartel tan "atractivo" y "mediático" como el compuesto por ENRIQUE PONCE, ALEJANDRO TALAVANTE Y CAYETANO RIVERA, aderezado con el postre de un encaste "tan dulce" como el de LAGUNAJANDA son suficientes para llenar esta plaza de toros.
¿Causas? Diversas pero mencionaré algunas:
Climatología: pues este viernes fue un día veraniego y la “gente no aficionada” -quien, por otro lado, es la encargada de llenar los tendidos-, se decantó por aprovechar el buen día surgido, tras semanas de viento frío de poniente, para disfrutar de la playa y broncear sus pálidos cuerpos en este verano afecto del tan cacareado "cambio climático".
Economía: que a pesar de lo que se dice, no está como para poder distraer bastantes euros en la adquisición de una entrada. La playa resulta, de momento mas barata y además se tiene contenta a la familia.
Exagerado aforo: pues hemos de tener en cuenta que 11.222 asientos, casi la mitad del aforo de "La Monumental de Las Ventas" es mucho para un Algeciras y comarca sin afición verdadera donde "el espectador y señora" con un día de asistencia a la plaza cumple con su función de lucimiento social.
Que salvo los verdaderos aficionados, no más de tres centenares, capaces de ver tres corridas todos los días del año, los que “visionan” corridas de toros, están más que saturados con el tormento a que se ven sometidos a través de la “caja tonta” por el ínclito Manuel Molés con la retransmisión de los festejos componentes de los ciclos completos de las ferias de Sevilla y Madrid en labor encaminada a aumentar sus intereses económicos y los de sus jefe Polanco.

Resumiendo:
Vimos a un veterano y cuajado Ponce que cortó la única oreja de la corrida y a "otros dos", pese a las crónicas efectistas, toreros “más que verdes” que tuvieron el bagaje (justo a sus méritos) de silencio y silencio en cada uno de sus astados a pesar de que el imponderable del viento estuvo en este día dispuesto a colaborar con ellos al no “mover una paja” en el ruedo de “Las Palomas”.



























