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martes, 8 de enero de 2013

HISTORIA DE LA ANTIGUA PLAZA DE TOROS DE VALLADOLID.

HISTORIA DE LA ANTIGUA PLAZA DE TOROS DE VALLADOLID.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Desde muy antiguo Valladolid ha sido una ciudad con una gran afición por la fiesta de los toros. Las primeras celebraciones datan del año 1497 cuando el mismo monarca Carlos V tomó parte en una de ellas. Luego, cuando la corte de Felipe III estuvo establecida en la ciudad, fueron muchas las fiestas que se realizaron.
En principio no existían lugares específicos para la celebración, de ahí que se celebraran en espacios reutilizables para usos diversos tales como la plaza Mayor, el campo Grande o la plaza de los Leones. No se trataba de una actividad aislada sino que formaba parte como complemento de los festejos populares que se hacían por diversos motivos.
Durante muchos años las corridas de toros tuvieron lugar en la plaza Mayor de ahí que los propietarios de las casas y los vecinos de las viviendas alquilaran los balcones durante las fiestas de tal suerte que, cuando el Ayuntamiento en el año 1634 suprimió las corridas, dichos vecinos interpusieron un pleito al Ayuntamiento que finalmente ganó la institución en 1636.
No eran las corridas de toros las únicas fiestas de toros sino que había otras como El Despeño de los toros que arrancó el día 18 de enero de 1660 con motivo de la entrada de Felipe IV en Valladolid y que se repitió hasta el siglo XIX. El Despeño tenía lugar en la Huerta del Rey donde se construyó una pendiente de madera cuya parte inferior terminaba en el río Pisuerga. Por la pendiente se arrojaban a los toros que terminaban en las aguas del río donde les esperaban los lidiadores armados de rejones, lanzas y espadas. Los toros que lograban salir a tierra, eran muertos por otros lidiadores que les esperaban a pie o a caballo. Cuando acabó el festejo se quemó una torre de castilla sostenida por góndolas empavesadas en medio de vistosos fuegos artificiales y globos de luz disparados desde las orillas.
Al día siguiente se celebró una corrida de toros en la Plaza Mayor a la que asistió el monarca. Finalizó el festejo con un juego de cañas.
En el año 1833 se construyó la Plaza del Viejo Coso de Valladolid, antigua plaza de toros y reconvertida hoy en una tranquila zona de viviendas particulares estilo corralas. .
La Plaza del Coso se construyó en el siglo XIX, en 1883, y albergó festejos taurinos durante sesenta años. Hasta ocho mil personas cabían en su interior. En los años 80 se rehabilitó y los palcos se convirtieron en viviendas. El coso, asimismo, quedó transformado en una tranquila y silenciosa plaza octogonal en el que podemos encontrar una de las pocas corralas que quedan en la ciudad. Se construyó en el solar que antes ocupaba la casa de las Salinas, entre las actuales calles de San Ignacio y San Quince y colindante con el palacio de Fabio-Nelli actual mueso Arqueológico provincial. Plazas octogonales que tienen su origen en el barroco francés y que describió en 1787 el humanista Vitrubio quien estructuraba la ciudad lineal a partir de la plaza de ocho lados orientadas según la rosa de los vientos. En el siglo XVIII se acrecentó el gusto por las plazas octogonales, influenciado por la vida cortesana francesa que trajeron los Borbones a España,
La puerta principal (puerta grande) y las taquillas de despacho de entradas (entonces billetes) estaban donde esta ahora el segundo cuerpo, fabricado en ladrillo y piedra, del cuartel que da a la plaza de Fabio-Nelli.
Esta plaza de toros estuvo funcionando como tal desde el 1833 a 1891. Entre el millar de corridas celebradas en estos 58 años de existencia tuvieron especial relieve las protagonizadas por Pepete Villavilla y Raimundo Valladolid en las que asistía el público de manera masiva. Pero también en este coso se llevaron a cabo otras actividades tales como: en el año 1843 cuando tras dividirse las cortes accedió al poder el ministro López, se celebraron grandes fiestas con fuegos artificiales y tres de los cuatro bailes populares celebrados (el cuarto fue en la casa teatro).
En este último año alternó en la celebración de festejos con la plaza de toros actual acabada en 1890 e inaugurada 20 de septiembre. En ese día y en los tres siguientes los empresarios del Viejo Coso, en competencia con la nueva plaza, dieron una corrida por la mañana y otra por la tarde con lo que se alcanzó la cifra espectacular de celebrarse 12 corridas en 4 días donde la afluencia de público llenó las dos plazas.
Tras dejar de funcionar permaneció así hasta el año 1899 en que se transforma en Cuartel de la Guardia Civil quien la ocupa en el año 1900 en calidad de arrendamiento al propietario D. Romualdo Martín quien autoriza las siguientes transformaciones: desmontado de las gradas y cierre de la plantas bajas; transformación de las segundas plantas de palcos en 41 pabellones independientes para los guardias casados compuestos por gabinete, dormitorio, comedor y cocina; la planta baja se transformó en cuadras, comedor, salón de armas y despacho para el comandante de guardia; el antiguo ruedo se convirtió en jardín y se le dio el nombre de Plaza del Duque de Ahumada donde de construyó un edificio de ladrillo y finalmente se cambió la barandilla corrida de madera de la primera planta por una de hierro.
Cuando la Guardia Civil se trasladó a su nuevo cuartel de la carretera de Segovia, la plaza comenzó a ser destrozada por la gente, e incluso ocupada por indigentes, y como el tejado no estaba en buenas condiciones comenzaron las goteras a hacer estragos lo que motivó que el Grupo Ecologista tomara cartas en el asunto y tras ser declarada Monumento Artístico instó al Ayuntamiento a que evitara la ruina basándose en la Ley de mayo de 1933 artículo 36: “todos los municipios españoles están obligados a velar por la perfecta conservación del patrimonio histórico artístico existente en el término municipal”
“Además deberán denunciar a la junta local del Tesoro Artístico los peligros que corren los edificios u objetos históricos por derrumbamiento, deterioro o venta, acudiendo en caso de urgencia a tomar las primeras medidas para evitar el daño”
El gobernador civil tiene capacidad para expropiar la plaza, según el artículo 93 de la Ley 26/IV/57 de expropiación forzosa.
Al mismo tiempo este Colectivo propuso una serie de alternativas tales como:
- Dedicar las antiguas viviendas de la Guardia Civil para locales de alquiler barato de personas o grupos dedicados a la artesanía, cerámica, artes plásticas, teatro, música, marionetas etc. Las personas que alquilasen el local se podrían encargar de arreglarlo partiendo de unas bases sencillas y concretas y generales en cuanto a estructura exterior existente.
-  Que se declare Plaza Pública el antiguo ruedo taurino.
- Suponiendo que el gobernador civil no la expropiase, se podía intentar plantear las soluciones directamente con los propietarios, caso en el cual habría que ver formas de organizar festivales de apoyo y una serie de actividades que sirvieran para arreglar la plaza y que entroncarían con todo el significado popular que ha tenido siempre.
Posteriormente en el año 1980 fue reconvertida en viviendas particulares según proyecto, respetando la estructura original, de los arquitectos D. Manuel Finat y D. Javier López Uribe y Laya.
Fue la Plaza de Toros Antigua, la gran desconocida como monumento artístico vallisoletano debido a su ubicación. Se encuentra situada entre las calles Expósitos, San Quince y San Ignacio, prácticamente escondida a cualquier persona que pase sin conocer su existencia, pues da la sensación que se trata de una entrada a un edificio.
Consideramos de sumo interés visitar lo que queda de ella.

viernes, 4 de enero de 2013

ALGUNAS DISQUISICIONES SOBRE LA TIENTA DE HEMBRAS.



ALGUNAS DISQUISICIONES SOBRE LA TIENTA DE HEMBRAS.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

A los ganaderos de linaje, siempre les he oído comentar sus preferencias porque a sus tentaderos, para ayudarles a la selección de sus eralas, acudan banderilleros o matadores  modestos, porque son más maleables a los requerimientos que se les pida desde el burladero de dirección.

En la tienta, el papel de los toreros se reducirá a llamar a la erala desde lejos con el capote tratando de colocarla en el sitio señalado por el ganadero para que desde allí acuda al caballo de picar; a hacer el quite en caso de caída; colear si es preciso, y, cuando no hay más remedio,  dar unos capotazos suaves y siempre por alto, para fijar a la res y ponerla en suerte.

¡Es en el caballo donde el buen ganadero sacará las conclusiones para seleccionar a la erala para madre o mandarla al desecho!

Después…si la erala va al desecho no importa que la toreen todos los que colaboran a la selección, mientras que las seleccionadas hay que cuidarlas para que no se desgracien con unos muletazos de prueba por alto, por bajo, contrarios, naturales, etc con cites desde larga, media y corta distancia y ¡se acabó! que aquello no es un juego para que el torero se luzca.

Cuando acuden toreros "figurones del escalafón" con la finalidad de entrenarse, generalmente solamente actúan en las eralas bravas y desde el comienzo ya se estiran de capote con lo que la erala no acude al caballo  con las fuerzas intactas lo que puede equivocar al ganadero en la selección.

Cuando sale una verdadera vaca grande, con pitones y con poder (como las solía tentar mi amigo el ganadero de “El Rejón”, Santiago Muñoz Represa que tenía la finca en Benavente con encaste contreras y que acabó quitándola  porque los matadores "hacían ascos" de sus toros por exceso de bravura) y conminaba a torearla, todos, tras calzarse los zahones, invitaban al compañero a que fuera por delante, en un "alarde de falsa cortesía"  y finalmente quien salía era, como decía anteriormente, el torero de menor entidad, por aquello de que posiblemente fuera la única oportunidad que tuviera en el tentadero.

Por otro lado los "toreros figurones" suelen influir en las decisiones de selección del ganadero por aquello de que luego matarán las corridas de éste, de tal manera que si una becerra le plantea dificultades en la lidia con muleta, le deja sin aire y medio le obliga (para justificar el apuro sufrido), a comentar: “a esta de toro, no hay quien se ponga delante”, el ganadero posiblemente la ponga un asterisco en la ficha, caso de que no la mande directamente al desecho, para seguir la trayectoria de su descendencia y procurar que no se cruce en el camino de este matador de toros. Indudablemente, con este proceder, han trastocado el orden de lidia de la tienta que siempre será llevada por el ganadero en forma de instrucciones concretas: “Tócala”, “Dale dos capotazos”, “Tápate”

Ganaderos que luego…suelen acceder en primer lugar a la petición de los toreros figurones que matan sus corridas, por eso del interés crematístico y porque cuando ellos acuden, la prensa especializada da difusión al acontecimiento y naturalmente les sirve de propaganda.

La tienta en plaza es más propia y eficaz para las hembras, pues a la comodidad de análisis se une el que puedan ser toreadas una vez vistas en el caballo y haber enjuiciado la bravura por parte del ganadero. Con este toreo, de muleta principalmente, se ven las características de sus embestidas y su posible comportamiento en la suerte de muleta de sus hijos, al admitirse como indiscutible el hecho de que la bravura es un carácter hereditario aunque se ignore el mecanismo genético de la transmisión.

He dicho posible comportamiento por aquello de que la observación nos ha hecho ver como una vaca después de haber dado seis crías superiores nos da un “piciazo” (cómo de dice en estas tierras ganaderas) y como hay madres de excelentes comportamiento en la muleta durante la tienta que dan solo toros buenos, lo que nos lleva a pensar que: muchas de las eralas que fueron desechadas en tienta podían haber dado toros bravísimos. ¡Un verdadero galimatías!

Ante tanta incertidumbre los ganaderos deberían, a pesar de los inconvenientes que éste procedimiento comporta, retentar las hembras al cabo de unos meses. Para evitar que se acuerden de la anterior pelea la faena debe hacerse en plaza de tientas distinta.

Las conclusiones que se pueden sacar de todo lo expuesto es que:

¡La prueba de la tienta no es una prueba definitiva para la selección de las hembras madres, es solo una aproximación!

Por ello algunos ganaderos buscan correlaciones de caracteres:

-       - La bravura va ligada a la finura: un toro fino de hechuras es un producto selecto (esqueleto ligero, delgadez de la piel, pezuña pequeña, astas finas etc.).

-        La bravura va ligada al tipo: cada ganadería tiene su valor modal, de ahí que se especule con que no embista cuando se aparta del tipo. Este criterio tiene una base menos firme que el anterior, si bien no debemos despreciarle.

-        La bravura va ligada al tamaño del animal: generalmente en cada vacada embisten más los toros más pequeños que son los que encajan más al temperamento sanguíneo-nervioso del toro bravo.

En los tiempos actuales el toreo determina al toro, ya que los ganaderos seleccionan al toro en el sentido de hacerle más apto para la faena de muleta que es la fundamental en el toreo moderno. ¡Faena de muleta! preferencia del público asistente y que los toreros imponen.

Imposición que no es de ahora, pues ya “Guerrita” optó por los toros de Saltillo y estas preferencias siguen imponiéndose por los actuales toreros figuras, que prefieren a los toros bravitos, suaves y pastueños procedentes del tronco originario: Murube-Ybarra-Parladé que viene a representar el 80% de los lidiados.

Toros que son genéticamente idénticos tanto en sus virtudes como en sus defectos y que, como consecuencia de haber llevado a eliminar los encastes problemáticos para los “toreros figurones”, se ha reducido de manera ostensible el número de troncos originarios necesarios para sacar de ellos la materia prima en caso de podredumbre de la “especie mejorada”, pues como bien dicen los genetistas:

“el provocar la erosión genética con especies mejoradas, es como quitar las piedras de los cimientos para reparar el tejado de una casa”

Y este desastre lo vimos hace algunos años en la Comunidad de Castilla-León cuando en connivencia con los políticos se trató de crear el Centro Tecnológico del Toro de Lidia que luego de implantarse en tierras de Salamanca (estaba previsto instalarse en principio en tierras del Monasterio de la Espina) no pasó de ser un proyecto en las misiones principales de preservar encastes en fase de extinción y estudio genético del toro de lidia, pero la política, una vez más, había destrozado algo importante en el mundo del toro bravo.

jueves, 3 de enero de 2013

LO QUE DEBEMOS TENER SIEMPRE PRESENTE DEL TORO DE LIDIA

LO QUE DEBEMOS TENER SIEMPRE PRESENTE DEL TORO DE LIDIA.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Visto lo visto en el comportamiento de los toros lidiados en el año que se nos fue, he creído conveniente que mi primer artículo del año 2013 se base en este bonito y extraordinario ser.
Para un servidor de ustedes la primera condición exigible en el toro de lidia es que sea BRAVO, naturalmente partiendo de la base que sea un toro-toro.
No obstante he de matizar que sacrificarlo todo a lo que los toreros y sus adláteres consideran como bravura que no es otra cosa que la nobleza para evitarse problemas y buscar el lucimiento, nos ha llevado a que la Fiesta pierda su emoción que esa sí es su base principal.
En otros momentos he escrito que la bravura es: “el crédito de la divida, el lucimiento del espada, la garantía de la satisfacción del público y la razón de ser del espectáculo” lo que la hace que sea un carácter básico y fundamental en la corrida de toros.
Los ganaderos buenos ponen empeño en mejorar, mediante una infatigable selección, sus vacadas. Es una tarea ardua por complicada que incluye tres clases de selección:
- por carácter morfológico.
- Por carácter económico.
- Por carácter anímico.
Donde el último carácter anímico, que en realidad es la bravura, es difícil de evaluar “a priori” puesto que hay que adivinarlo al no poderse comprobar con la lidia ya que el toro ha de salir a la plaza virgen de capotazos y muletazos.
La razón es que el toro se cuida caprichosamente durante cuatro años en una vida pacífica para luego exigirle en un cuarto de hora el máximo rendimiento en bravura y en nobleza (dejarse engañar).
El toro enfrascado en lucha enconada por coger las telas, acude una y otra vez al engaño hasta que finalmente recibe la estocada y con ella la muerte. Pero si se le torease solamente y se le perdonara la vida, y al cabo de tres años se le volviera a torear, se acordaría de cuando fue burlado y ahora buscaría, solamente y con ahínco, el modo de herir al lidiador.
¿De que se vale el ganadero para esta adivinación? De la tienta que no es otra cosa que el laboratorio de la bravura. Consiste en dar al eral o erala la querencia (sitio a donde tiende a dirigirse el animal) para ver si despreciándola consiente en pelear a contraquerencia.

La tienta de machos, denominada a campo abierto, consiste en llevar a los erales machos a un sitio alejado en unos cuatrocientos o quinientos metros de su querencia. Allí se les retiene mientras los mansos que les ha llevado allí regresan a la querencia (suele ser el lugar donde tienen el agua, se les dan los alimentos o donde las reses se encuentran a gusto sesteando). Se les va soltando de uno en uno y cuando van en busca de la querencia, la collera (formada por dos garrochistas denominados “amparador” y “acosador”) le persiguen hasta que el acosador, tras apoyar la punta de su garrocha sobre el anca del animal y apretar con fuerza, lo derriba.
Si la res es brava, se levanta y se va contra los garrochistas que le llevan a terreno del picador quien le administra los puyazos correspondientes hasta que el ganadero determina que ha probado su bravura.
Cuando es mansa se levanta y sigue su camino hacia la querencia desentendiéndose de los agresores y ni siquiera pasa por la prueba del picador.
La tienta de hembras, generalmente realizada en plaza de tienta, consiste en ir sacando de una en una a las eralas a probar a la plaza de tientas. La erala a todo esto ha recibido una serie de refilonazos de puya. Tras fijarla de capote al lugar elegido por el ganadero, la cita el picador desde el caballo primero a larga distancia y contraquerencia, para seguir citándola a media distancia y a media querencia. Tras varias entradas el ganadero se hace idea de su bravura sopesando su entrada por derecho al caballo, la humillación en el momento del embroque, si mete los riñones cuando aprieta al peto
Si la erala es brava, ella sola se pone en suerte y recibe puyazos hasta que el ganadero la considera probada.
Seguidamente ve otras características de su comportamiento con la muleta que al fin a cabo es la base de la faena en plaza (prontitud de arrancada, afectividad, fijeza, recorrido etc).
De esta prueba salen las aptas para madres y las no aptas que serán para desecho.
Así es como se tientan en la actualidad a los padres y madres de los toros bravos que se lidian en las plazas, pero no siempre ha sido así, pues en los tiempos de “Frascuelo” cuando podíamos considerar a la tienta en la “edad de piedra” don Eulogio Oñoro que no era ganadero sino tratante de ganado bravo, hacía sus tientas de la siguiente manera:
“Montado a caballo se acercaba lentamente a las ancas del animal bravo y le lanzaba con fuerza el sombrero a las patas. Si el animal era bravo se revolvía furioso al tiempo que le tiraba un par de derrotes; mientras que si era manso salía corriendo como alma que lleva el diablo". Entre prueba y prueba uno de los vaqueros al servicio de don Eulogio le devolvía el sombrero tirado para que repitiera acción con otro animal.
Y otro criador de Guadix usaba el llamado “procedimiento de la gualdrapa” que consistía en lo siguiente:
“Dado que cuando construyó su placita de tientas conservó una vetusta higuera que crecía entre los mampuestos y se asomaba por medio de una de sus gruesas ramas al redondel en uno de los laterales. En ella se subía un hombre y hacía colgar unas mantas de forma que simularan un caballo. Las eralas acudían a embestir a esas mantas y desde arriba el picador las propinaba los puyazos".
Con cualquiera de estos procedimientos se trataba de averiguar el comportamiento de los padres y madres del toro bravo.
Hoy día prácticamente en las tientas se prescinde de la prueba del caballo de picar porque se están seleccionando los toros únicamente para el tercio de muleta que es el que da o quita triunfos de ahí que se expriman a las madres en el tentadero de hembras pues a los padres únicamente se les pudo ver en la suerte de varas en campo abierto y si esta fue positiva se les pasó a lidiarles, jugándosela el ganadero, puesto que si luego no sirvió en la prueba de muleta ha de mandarle al matadero pues no puede salir a la plaza en corrida una vez lidiado en tienta.
Actualmente al público apenas le interesa la suerte de varas y por el contrario quiere que se luzca el torero.
Pero además ocurre que:
- La bravura no es constante para cada individuo más que entre ciertos límites. El toro no todos los días tendrá las mismas ganas de pelea y la calificación dependerá de las ganas mostradas en la tienta.
- La bravura positivamente varía con le edad. Pues se ha comprobado que toros de determinadas ganaderías que vienen saliendo mansotes y traicioneros, si se lidian de novillos resultan bravitos y nobles. Y la hipótesis contraria también se da. Es que en el toro de lidia la personalidad evoluciona. La prueba de la tienta se hace con madres eralas y luego resulta que sus hijos los toros se lidian adultos de ahí que las conclusiones sacadas en la tienta pueden resultar erróneas.
- La bravura en su concepto es puramente subjetiva, La manifestación de la bravura en una erala que se tienta varía de momento a momento, puesto que después de tomar dos puyazos excelentes, se duele en el tercero, mejora en el cuarto y afloja en el quinto y sexto. Este concepto depende de quien lo juzgue, pues mientras a algunos aficionados les gusta la bravura sostenida desde el principio al fin, a otros les satisface cuando la res se crece al castigo. La bravura es la mezcla de muchos ingredientes muchos de ellos difícilmente definidos tales como nobleza, temple, suavidad, temperamento, nervio, casta, codicia, etc.
- El concepto de la bravura para el público, que al fin y al cabo es el consumidor, está en evolución. En tiempos antiguos la bravura se enjuiciaba por el tercio de varas y de forma cuantitativa, tanto por el número de varas tomadas como por el número de caballos muertos. Pero este concepto fue perdiendo rango e importancia hasta llegar a los tiempos actuales en que la suerte de varas es considerada como cosa accesoria, mientras la faena de muleta ha pasado de ser considerada como suerte de preparación para la estocada a ser suerte central del toreo.
En estas estamos y quiera Dios que no desaparezcan: la suerte de varas por innecesaria ante la falta de poder de los toros y la suerte suprema por mor de los animalistas que llevan tiempo concienciando a las masas para que los toros de lidia no se maten.

martes, 1 de enero de 2013



El Veterinario D. LUIS ALONSO HERNÁNDEZ creador

Del blog: www.torostarifa.blogspot.com, desea a todos

sus seguidores una feliz salida del año 2012 y una no

menos feliz entrada del Nuevo Año 2013.


lunes, 31 de diciembre de 2012

LA SEPTIMA Y ÚLTIMA CORRIDA DE LA FERIA MATEA VALLADOLID 1980.

LA SEPTIMA Y ULTIMA CORRIDA DE LA FERIA MATEA VALLADOLID 1980.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Los toros de Victorino Martín que pastan en Galapagar (Madrid) despertaron gran expectación y por ello la plaza se llenó hasta la bandera a pesar de que el cielo entoldado presagiaba lluvia.
Y estos astados compusieron una corrida terciada donde destacaron los cuatro primeros toros bravos y nobles. Solamente el quinto presentó algunos problemas y el sexto fue el marrajo de la corrida al acusar sentido.
Estos “inteligentes “ toros de Albaserrada que los hermanos Escudero Calvo vendieron a Victorino Martín, hicieron una buena pelea en varas y tras arrastrar el morro por los suelos durante los lances y muletazos, murieron en los medios con la boca cerrada. Estuvieron con casta casi sobrada a pesar de lo cual fueron verdaderos bombones para el toreo. Toros que llevaban las orejas prendidas con alfileres.
Manolo Cortés (tabaco y oro) en su primero que dio un peso de 489 kilos tras brindar a Paco Camino que se encontraba en un burladero del callejón, realizó una faena carente de quietud, donde solamente consiguió con quietud tres o cuatro muletazos, que acreditaron el arte que atesora..
Mató de pinchazo y media estocada delantera. Su labor fue silenciada.
En su segundo que pesó 471 kilos tampoco el gitano de Gines asentó las zapatillas en la arena, no obstante lo cual estuvo más seguro si bien pecó de ayudarse con el simulado en los naturales. Mató de estocada delantera y descabello al segundo intento. Ovación y Saludos desde el tercio.

Francisco Ruiz Miguel (rosa palo y oro) en su primero un toro con 449 kilos de peso, realizó una faena vibrante en medio de un aguacero que el público aguantó estoicamente porque tenía los "congojos en el cuello" nada más ver a un toro corniveleto al que el diestro de San Fernando recibe con verónicas ajustadas a las que va ganado terreno hasta rematar con una excelente media en el centro del ruedo.
Tras dos varas y dos pares de banderillas Ruiz Miguel sin zapatillas, tras brindar la muerte del toro al respetable, se va a por el astado, atornilla los pies en el barrizal y se pasa una y otra vez al victorino por la barriga en unas series de pases largos y profundos. Cuando se paran toro y torero la ovación es atronadora. Otra nueva serie en medio de la angustia de los espectadores que temen el resbalón y la cornada. Al rematar la serie otra gran ovación. El público angustiado pero Ruiz Miguel como si fuera un novillero que empezara, más series de muletazos metido entre los pitones. Cuando al final dobló el victorino de un estoconazo en las péndolas el público pidió las dos orejas que presidencia concedió justamente. Se pidió el rabo que fue intercambiado por dos vueltas al ruedo sin que nadie del público abandonara las localidades de los tendidos a pesar de calarse hasta los huesos. ¡Había merecido la pena ver una faena emotiva y seria de un torero con agallas!
En su segundo un toro con 517 kilos, bastote y fuera de tipo que suscitó rumores entre los buenos aficionados de los tendidos que vieron la implantación del hierro demasiado reciente y pensaron que Victorino había repescado un toro de otra ganadería. El toro carecía de codicia y se dejaba hacer, por lo que Ruiz Miguel se metió entre los pitones y acabó asustando a público y al toro.
Mató de un estoconazo hasta las péndulas en el sitio y se le concede una oreja que pasea triunfalmente en medio de la lluvia pertinaz.
“El Niño de Aranjuez” (azul purísima y oro) a su primero que dio en tablilla 487 kilos, después de pararle bien de capote le instrumentó una buena faena de muleta en varias series que fueron aplaudidas. ¡Un gran toro! que estuvo por encima del torero
Mató de pinchazo y gran estocada en la yema que le valió la oreja que presidencia concedió tras petición unánime del público.
En su segundo que pesó 471 kilos y que fue el marrajo de la corrida bastante hizo con estar delante y aliñarle. Mató de pinchazo y estocada siendo aplaudido.
También Ruiz Miguel Y “El Niño de Aranjuez” brindaron a Paco Camino que ocupaba burladero junto al Excmo Sr. D. Ángel Campano Capitán General de la VII Región Militar y Pablo Barrigón amigo del diestro de Camas.

sábado, 29 de diciembre de 2012

LA SEXTA CORRIDA DE LA FERIA YAURINA SAN MATEO DE VALLADOLID 1980.



LA SEXTA CORRIDA DE LA FERIA TAURINA SAN MATEO DE VALLADOLID 1980.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
La corrida estrella de este ciclo taurino fue, salvo en el aspecto económico, (lleno hasta la bandera) un verdadero fiasco. ¿Culpable? El veedor de la casa Chopera, que no supo elegir para los pupilos de su cuadra de matadores, los toros adecuados para que pudieran lucir el arte que indudablemente atesoran.
Los toros de doña Eusebia Galache de Cobaleda conformaron una corrida seria, gorda y difícil que se les indigestó a estos "figurones del escalafón" acostumbrados a torear babositas que no les miden de manera sorda y que son dechado de nobleza en las embestidas. Los galaches fueron toros bien presentados y con pitones, que pelearon en caballos más de lo habitual y que al llegar a la muleta, se tornaron es ásperos e inciertos.
Con este material estos toreros, calificados como figuras, que han sido molestados en algunos momentos por el viento, no han podido con ellos acostumbrados como están a torear de continuo toros pochos y tontorrones. Los toros con problemas les saca sus miserias que no son otra cosa que su carencia de recursos para solventar las dificultades presentadas. Si a todo esto se suma la falta de ganas, pues...eso: ¡Desencanto general que acaba en almohadillazos desde los tendidos!
Dámaso González (azul eléctrico y oro) en su primero, un bonito toro de 523 kilos, se mostró muy desconfiado en todo momento. Muy lejos de esas faenas encimistas que le hemos visto cuando el material es el adecuado.
A la hora de la verdad, pinchazo hondo y descabello al segundo intento. La música de viento apareció en los tendidos.
En su segundo, un toro astifino con 490 kilos, se asustó del todo, cuando hirió, en banderillas, a su hermano Julio González que sufrió “Una herida inciso contusa en escroto que disecó ambos testículos” y pendiente de confirmar posible fractura de costillas, el diestro albaceteño cortó por lo sano y comenzó a aliñar a su enemigo para seguidamente recetarle una estocada que acabó con el astado. El silencio fue la nota dominante.
José María Manzanares (azul y oro) en su primero un toro de 529 kilos, estuvo sin quietud y con excesivo miedo. Falto de sitio daba penita ver al alicantino a merced de su enemigo. Mató de un bajonazo y la bronca fue de época.
En su segundo con un peso de 552 kilos la faena transcurrió en medio de almohadillazos por parte del público que se indignó con el comportamiento del alicantino, al que siguió acosando durante la faena del Capea al último toro de la corrida, lanzándole almohadillas al callejó desde las localidades próximas a él. Fue una faena de toreo por la cara. Mató al toro de un pinchazo sin soltar y media al encuentro. Grandísima bronca.

Pedro Gutiérrez Moya “Niño de la Capea” (turquesa y oro) en su primero un toro con 470 kilos, que era el de menos peso de la corrida, no logró acoplarse con el toro, ¡un toro! que le correspondió en turno.
Lo mató de media estocada y escuchó pitos.
En su segundo, último de la tarde con 576 kilos, “El Capea” salió a jugársela a pesar de que el enemigo se paraba, medía y probaba en cada embestida. La decisión inicial duró poco y acabó aliñándole al ver el peligro que representaba. Lo mató de media estocada en lo alto y fue premiado con una bronca porque el público consideró que había estado muy por debajo de su oponente.
A la salida de la plaza el sentir general del público es que estos figurones del toreo son unos pegapases a los toritos de carril, pero que demuestran no ser matadores de toros, cuando se enfrentan a verdaderos toros con poder y dificultades.

jueves, 27 de diciembre de 2012

LA QUINTA CORRIDA DE LA FERIA MATEA VALLADOLID 1980.


LA QUINTA CORRIDA DE LA FERIA MATEA VALLADOLID 1980.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Cualquiera que se limite a leer los titulares de los periódicos locales de Valladolid respecto a la corrida del día 18 de septiembre seguro que recurrirá al aserto tan taurino de: “No hay quinto/a malo”, pero si después pregunta a los buenos aficionados “caerá del guindo” y verá que las SEIS orejas cortadas a los blanditos toros sevillanos de Ramón Sánchez, fue un puro espejismo.
En medio de un ligerísimo vientecillo que en parte mitigó el insoportable calor de la tarde, la plaza se llenó hasta la bandera. Llenó que propició el diestro Francisco Rivera “Paquirri” por eso de ser un torero mediático que encanta a las féminas.
Las  mujeres acudieron en masa a ver al diestro barbateño de los ojos verdes y, naturalmente muchas de ellas arrastraron a sus parejas aunque no fueran ni unas ni otros aficionados a esta Fiesta.
Con esta “gente” en la plaza, los trofeos se prodigan como rosquillas aunque los merecimientos de los toreros no fueran los adecuados para conseguirlos. Aparecen los pañuelos de manera masiva y el presidente no tiene más remedio que conceder el primer trofeo por aquello de que “Es del público que lo pide”. Luego aparece el jolgorio en los tendidos. Éste se contagia y por simpatía, como de una traca de explosivos de tratare, va de mujer a mujer, de fila a fila, y finalmente toda la plaza se contagia y los trofeos van cayendo hasta completar un número que nada tiene que ver con lo realizado en la arena.
Siempre se ha dicho que el valor de las faenas va acorde con los toros que se tiene delante y ayer concretamente los toros eran terciaditos, pobres de cabeza, pochitos de salud y derrengaditos, aunque con la virtud de ser nobles y bravos. Según el ganadero, el causante de las caídas era un semental viejo que no ligó con determinadas vacas y que únicamente trasmitió sus virtudes a un toro de la corrida, concretamente a el 5º.
Las reacciones de torero y toro en las mentes de mujeres no aficionadas son de lo más curioso. Si el torero se pone de rodillas: “que valiente es el tío”, si el toro se cae:”que bondadoso es el toro, que no quiere coger al torero”.
El tercio de banderillas fue de los más celebrado por este público “lerdo en tauromaquia” donde dieron valor a las carreras de los toreros banderilleros ya que “debieron cansarse mucho” y seguro que cobrarían más que Emílio Muñoz al que consideraron como “un flojo” por no poder garapullos.
Francisco Rivera “Paquirri” (azul y oro). En su primero, un toro con un peso de 467 kilos, tras poner tres pares de banderillas, en medio de carreras desenfrenadas que encantaron a la concurrencia, pasó a la faena de muleta que fue efectista pero donde no hubo un solo pase bueno. Mató de una estocada tendida. El público pidió la oreja de manera mayoritaria y el presidente como no podía ser de otra manera, la concedió.
El delirio de las mujeres en la vuelta al ruedo donde hubo gritos de ¡Guapo!,¡Guapo!
En su segundo con un peso de 455 kilos, protagonizó otro tercio espectacular de banderillas invitando a que su compañero Esplá pusiera su par vestido con los papelillos blancos, mientras “Paquirri” pareó con las banderillas vestidas con los colores de la bandera nacional. Carreras a todo gas para ir al encuentro del toro, en las que ganó el alicantino.
Brindis al señor alcalde de la ciudad y una faena de muleta con muchos pases en los que no hubo uno solo con calidad. Sus fans entusiasmadas y vociferando piropos en cada pase. En la primera entrada logra una estocada atravesada. En la segunda media estocada en el sitio que tumba al toro.
Petición mayoritaria de oreja y el presidente que nuevamente concede.
Luis Francisco Esplá (tabaco y oro). Nada de capote a su primero un toro con 440 kilos. Banderillas puestas a velocidad supersónica, con carrera hacia delante, hacia atrás, parones, arreones etc etc que enloquecieron a la masa.
Con la muleta serie de trapazos sin quietud alguna que aburren a los aficionados pero que entusiasman a los espectadores. Mata de estocada en la yema de efecto fulminante. Saluda desde el tercio.
Su segundo con 466 kilos de peso. En banderillas invita a “Paquirri” y ambos protagonizan un tercio de banderillas que vuelven a encandilar a la masa.
Con la muleta trapazos y más trapazos instrumentados a toda velocidad. Como mató de media estocada en la yema la concurrencia pidió la oreja que presidencia concede.
Emílio Muñoz (tabaco y oro) en su primero un toro con 472 kilos, a pesar de equivocarse en la elección del terreno, logró algunos muletazos buenos.
A medida que iba transcurriendo la faena, el toro que tenía casta, pedía la pela en los medios de ahí las dificultades en que puso al torero sevillano que no pudo con su oponente después de dos desarmes. Un pinchazo hondo tumbó al toro. La gente encandilada pidió la oreja que presidencia concede.
En su segundo con un peso de 468 logró cinco naturales limpios si bien fueron ejecutaos fuera de cacho.
Serie de pases regulares junto a otros sin calidad alguna. Nunca mandó al toro peo como mató de una estocada que tumbó al toro se pidieron las dos orejas que presidencia concede.
¡Sucedió como les cuento así que ustedes juzguen!

martes, 25 de diciembre de 2012

LA CUARTA CORRIDA DE TOROS DEL CICLO FERIAL SAN MATEO VALLADOLID 1980.

LA CUARTA CORRIDA DE TOROS DEL CICLO FERIAL SAN MATEO VALLADOLID 1980.
Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.
Cuando estábamos en el bar de la plaza de toros del Paseo de Zorrilla en espera de conocer las características de la corrida recompuesta a lidiar por la tarde, Alfonso Navalón nos comunicó la muerte, en la tarde de ayer, del crítico taurino D. Antonio Díaz Cañabate. Ese abogado que tras aprobar las oposiciones de Secretario Judicial no encontró acomodo en ninguno de sus destinos, porque sencillamente no le gustaba la profesión que estudió, como él decía,. “por no saber que estudiar”.
Contactó con el pintor y escritor francés André Villeboeuf quien como corresponsal de el periódico “Le Figaró” había venido para escribir unos artículos sobre el momento político español y como le faltaba tiempo se los encargó a Antonio momento en que comienza a colaborar con la prensa francesa.
Al acabar la guerra civil española Antonio Díaz Cañabate no tiene más remedio que trabajar para poder sacar adelante a la familia y comenzó a escribir instigado por su gran amigo José María de Cossío con quien colaboraría en el quinto tomo de Enciclopedia “Los toros” de Espasa.
“Historia de una taberna” e “Historia de una tertulia” son sus primeras obras antes de entrar en el mundo del toro, hacerse partidario de los toreros Vicente Pastor y Domingo Ortega y comenzar a escribir crónicas taurinas para el periódico “ABC” que leía ante los micrófonos de Radio Madrid por petición de su primo Antonio Garrigues, peso pesado de la cadena de radio.
Descanse en paz el inventor de “el rincón de Ordóñez” o la “mandanga de Paco Camino” que formó parte de ese repoker de ases de críticos taurinos integrado por Gregorio Corrochano, “Clarito”, Federico Alcázar y Celestino Espinosa Capdevila.
Por la tarde la corrida del miércoles 17 de septiembre con 4 toros de los Hermanos Martínez Uranga y 2 de Antonio Pérez será lidiada por los diestros Sebastián Palomo Linares, Tomás Campuzano y Juan Antonio Ruiz “Espartaco” que se presentaba en este coso como matador de toros.
Había habido cambios importantes en el cartel anunciador puesto que desde el día anterior se sabía que no vendría “El Cordobés” consecuente a que la herida sufrida en Quintanar de la Orden no termina de curar y ha retrasado la recuperación, no pudiendo actuar ni ayer en Salamanca ni hoy en Valladolid. Los toros tampoco son los anunciados, pues de los seis de D. Antonio Përez solamente quedaron 2 y los otros cuatro serán de los Hermanos Martínez Uranga.
Casi lleno en una tarde calurosa.
Una corrida en la que al final aparecieron en la arena tres ganaderías ya que el segundo toro de la tarde perteneciente a la ganadería de D. Antonio Pérez con 440 kilos al saltar al ruedo era tan corto de trapío que hubo de ser devuelto ante las protestas del público y sustituido por otro de la ganadería de doña Eusebia Galache. Toros desiguales en presentación, pitones y bravura y que únicamente coincidieron en recibir un solo puyazo.
Palomo Linares (blanco y plata) en su primero que mostró en tablilla un peso de 491 kilos, realizó una faena de muchos pases de los cuales solamente merecieron la pena dos o tres por resultar limpios y artísticos. El toro era muy soso pero noble.
A la hora de matar Palomo se volcó en el morrillo y salió rebotado del encuentro, por lo que el público le obligó a dar la vuelta al ruedo tras el saludo desde el tercio.
En su segundo con un peso de 510 tomó excesivas precauciones ante un toro que tenía verdadero peligro. Lo mato de pinchazo hondo y descabello al tercer intento por lo que recibió pitos.
Tomás Campuzano (verde y oro) en los comienzos de faena a su primero de 530 sobrero de Eusebia Galache que brindó al actor Tomás Zori, hubo buenas maneras que hicieron concebir esperanzas para desvanecerse pronto ya que los pases no dijeron nada. Una faena de medio centenar de pases en la que el toro se fue sin torear como lo demostró al presentar enormes dificultades para cuadrar en la suerte suprema.
Horrendo en la suerte suprema donde necesitó de cuatro pinchazos, estocada atravesada y descabello al tercer intento. Aviso y saludos. Recordaron la buena actuación del dñía anterior.
En su segundo con 535 kilos de peso, estuvo a la defensiva en todo momento. Ni un pase.
Mato de pinchazo y media estocada y su labor fue silenciada.
“Espartaco” en su primero un toro con 470 kilos faena de aliño Mató de un bajonazo y su labor fue silenciada.
En su segundo un torazo con 610 kilos. Calentó al público en los tres muletazos de rodillas con que inicio la faena de muleta Luego estuvo voluntarioso por lo que tras acabar con su enemigo de pinchazo, estocada caída y descabello fue aplaudido.