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jueves, 29 de octubre de 2026

INFLUENCIA DEL ORDEN DE SALIDA DE CHIQUERO DE LOS TOROS, EN EL COMPORTAMIENTO EN LA LIDIA.

INFLUENCIA DEL ORDEN DE SALIDA DE CHIQUEROS EN EL COMPORTAMIENTO DEL TORO DE LIDIA.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Puede parecer algo baladí, pero vamos a analizarlo en detalle.
El primer toro sale de chiqueros virgen de sensaciones sin haber oído apenas ruido. Solo ha oído el pasodoble del paseillo y pare usted de contar, mientras que el sexto ha oído además los clarines y timbales, las ovaciones, los silbidos, las broncas del respetable e, incluso a veces los cencerros de los mansos encargados de meter al compañero devuelto al corral y, que le han hecho añorar la tranquilidad de la dehesa, el recuerdo de los jugosos pastos, el sol y el aire puro y limpio que contrasta con el viciado de ese chiquero en el que ha sido recluido, oprimido entre cuatro paredes que apenas le permiten moverse.
¿Cómo operan estas anormalidades en su mundo interior?
Influencia indudablemente tendrá pero, lo que ignoramos es como estos agentes externos operan en el interior del toro y en la psicosis de un toro bravo.
Naturalmente dependerán del “carácter” del animal ya que mientras unos toros necesitarán estos estimulantes para sentirse irritados y con ganas de guerra ya, que sin ellos se mostrarían pacíficos y gregarios, otros normalmente valientes y tranquilos, ante tantos factores disgenésicos se tornarán asustadizos, aterrorizados, sin afectividad de embestida y más bien huidizos a pesar de que el toro es bravo por temperamento, herencia y por raza y lo es durante toda su vida al igual que el manso lo es mientras viva.
Cierto que el toro bravo puede salir de chiqueros bajo el peso de accidentes extraños que le hagan comportarse como manso por no dejarle manifestar su bravura y, al revés el manso consecuente de una irritación nerviosa le haga parecer bravo.
Una dolor de cabeza puede quitar las ganas de pelea a un toro bravo y excitar y convertir en belicoso a un toro manso si bien esto suele ser excepcional ya que de darse con frecuencia sobrarían las tientes y los libros genealógicos. Lo que ocurre es que la lógica a veces falla y por esos no se puede asegurar el buen comportamiento de un toro fijándose en que tanto su padre como su madre fueran bravísimos cuando se les tentó.