torostarifa.blogspot.com

sábado, 31 de octubre de 2026

 
MIS VIVENCIAS SOBRE LA CELEBRACIÓN DE LAS BODAS DE ORO.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ.
En esta visita a Madrid hice cosas que no había realizado en mis visitas anteriores donde también las motivaciones y el lugar de alojamiento fueron diferentes.
Viajé en el tren que quiere imitar al AVE pero que en realidad se limita a utilizar las vías de éste desde Antequera a Madrid si bien la verdadera velocidad de 200 Km/hora la lleva a efecto a partir de Córdoba mientras que el trayecto de Algeciras hasta esta localidad malagueña la realiza a paso de burra tirado por una locomotora que también cambian en este nudo ferroviario andaluz.
Como uno no está acostumbrado a este medio de transporte pues, a pesar de que llegué a la estación de origen (Algeciras) con dos horas de antelación al haberme desplazado en su coche mi hijo que iba a incorporarse a su trabajo en La Línea de la Concepción, perdí el tren de la manera más tonta al fiarme del reloj que pendía del techo de la sala de espera y que alguien se había olvidado de ponerle en la hora correcta.
Cómo aún faltaban 10 minutos para la salida del convoy y me entró la necesidad (aunque por el momento no padezco problemas de próstata) de vaciar la vejiga, con mi maletín me fui a los servicios que estaban retirados de la sala de espera.
Al regresar un funcionario me grita:
-¡Corra, corra que el tren se va!
Y por mucho que corrí no pude alcanzar al tren que ya había iniciado la salida. De haber sido el de hacía 20 años atrás por descontado que le hubiera “echado mano” y me hubiera subido a la plataforma.
Fallé en fiarme del reloj de una estación andaluza y de no haber consultado la hora en el móvil que es el que desde que vine a Andalucía rige mi horario ya que el reloj de muñeca me da calor y prescindí de él.
La “cara de haba” que me quedó os la podéis imaginar. Perdí el tren y el billete pues en taquilla me dijeron que no me podían devolver el importe al haberlo sacado por Internet y sin utilización de la Tarjeta Dorada que me proporcionó el empleado del despecho de billetes cuando saqué el nuevo billete para seis horas después, previo pago en efectivo de 6 euritos que había que satisfacer en mano.
Claro que cómo dice el refrán: “Mal de muchos consuelo de tontos” a otra señora le ocurrió lo mismo y estaba preguntando en taquilla si tomando un taxi había posibilidad de alcanzar el tren. Como el taquillero le respondiera que de ninguna manera, pues.... como dice otro puto refrán: “Agua, ajo y resina” cuya traducción no es otra que: “A joderse y a resignarse”.
Los 72 y pico euros a la puta alcantarilla que es lo que menos me importó, pues por el momento he llegado al convencimiento que, lo que se pueda arreglar con dinero no es problema a pesar de que cómo jubilado y sin negocios uno no nada en la abundancia. ¡Vive que no es poco!
Cómo podréis deducir el L Aniversario de salida de la Facultad de Veterinaria o lo que es lo mismo la celebración de las Bodas de Oro de la Promoción Veterinaria 1961-67 no había comenzado, para mí, con el mejor pie que digamos.
Llegué a Madrid y la tarde noche de ese día transcurrió con toda normalidad al vivirlo en familia. Cena y tertulia hasta pasada la media noche en que nos fuimos a la cama y el cansancio del madrugón me sumió en un sueño placentero.
A primeras horas del día siguiente, tras desayunar, mi hermano me llevó a ver el Wanda Metropolitano que cómo alguno de vosotros sabéis es el club de mis amores. Estaba en obras, de ahí que estuviera el paso cortado hacia las instalaciones internas. Sí visité la tienda que estaba sin luz a consecuencia de una avería eléctrica pero las luces de emergencia permitían la visión de los productos ofrecidos. Mejores instalaciones que las que presentaban los dos anteriores campos: Metropolitano y Vicente Calderón.
Estaba en el día H y quedé con los compañeros Raúl Bombín y Rafa Campos en una cafetería cerca del Club 31 donde se iba a celebrar la comida de las Bodas de Oro.
Para el desplazamiento tomé el autobús que, desde la Ciudad Lineal me llevaría a la confluencia de Gran Vía con la calle de Alcalá, pero he ahí que, cuando íbamos a llegar a Cibeles el conductor recibió la orden de desviarse por Recoletos hasta tomar Raimundo Fernández Villaverde y posteriormente aparecer en Gran Vía tras bajar por la calle San Bernardo. Naturalmente le conminé a que en la próxima parada me avisase para bajarme y tras hacerlo ir a patita hasta la parada que tenía previsto bajarme.
La causa de esta desviación era una manifestación de cuatro mierdas que portaban carretillas con todo tipo de verduras. Cuando atravesé el paseo de Recoletos los coches comenzaron a tomar nuevamente Gran Vía arriba, cuando los policías municipales que, daban protección a los manifestantes, normalizaron el tráfico.
Bueno, bueno, ¡segunda circunstancia fuera de lo previsto!, menos mal que en la cafetería del Hotel NH Collecction Madrid Suecia sito en la calle del Marqués de Casa Riera, pegado al Círculo de Bellas Artes donde habíamos quedado, estaban Raúl y Rafa además de Serna y Alberto. Tomamos una cerveza y salimos camino del Restaurante ubicado en la calle Jovellanos 5, donde ya nos encontramos con el resto de la manada que era muy cortita compuesta por Toni, César, Pantoja y Gou hasta completar los 9 que asistimos a esta celebración.
¡No habíamos logrado completar el equipo de fútbol programado de antemano!
Los abrazos de rigor. La dificultad de identificación de los compañeros a los que hacía tiempo que no veía.
Una vez en el comedor reservado nos colocamos en los diferentes sitios que proporciona una mesa ovalada y que ocupamos de la siguiente manera:
Cabecera de mesa, a mi instancia, Toni. A su izquierda, César y en orden correlativo hacia su izquierda; Alberto seguido de Raúl, Joaquín, Góu, Campos, Pantoja y Luis, quien ocupaba puesto a la derecha de Toni.
Conversaciones diversas y cruzadas entre componentes con pildoretazos taurinos por parte de Alberto Gómez hacía Luís durante toda la comida que finalizó con el postre elegido por César al que siguió unos chupitos que ofreció la casa pero que Toni rehusó cambiándolos por unos de Ron añejo y selectísimo de la marca Applenton Estate 21 jamaicano de 21 años con 43% de alcohol que nos subió la cuenta final en unos 20 euros por barba y que en principio me resultó más fuerte que el demonio, pero que luego al igual que los cigarros de Winston le dejaba a uno con ganas de repetir.
Los momentos emotivos de la comida la tuvieron: César que portó una fotografía en que, varios de los allí presentes estaban en una cena de smoking y que al final no se supo con que motivo y Luís que, en una de las tarjetas del menú, dedicó unas letras a la viuda del compañero Carlos Luis de Cuenca Esteban, seguidas de las firmas de los presentes y que, una representación de quienes viven en Madrid, encabezada por el tándem Raúl-Campos, entregarían, cuando les fuera posible, adjuntándola a una placa conmemorativa de la efemérides.
Del Restaurante salimos camino de El Casino de Madrid donde Toni nos invitó a una ronda de ron de alta gama venezolano, no era un Wray y Nephew jamaicano de 1940, pero era de lo mejor que he degustado, que hizo las delicias de la concurrencia y seguidamente enseño las extraordinarias y lujosísimas dependencias a quienes se apuntaron a tal menester que fueron Rafa y Pantoja y al que con bastante retraso se incorporó Luis mientras el resto, o pasó o no se enteró del ofrecimiento. Solo vi el salón principal, la biblioteca y la sala de convenciones pero era espectacular.
Y después, algunos entre ellos el anfitrión y Gou, abandonaron el recinto mientras el resto permanecimos en él degustando una nueva copa, que ahora afortunadamente no fue ron, pagada por el siempre espléndido Raúl.
Salimos ya de noche y… cada mochuelo a su olivo, no cómo cuando éramos jóvenes que no había forma humana de recogernos.
Al día siguiente el trío Raúl-Rafa-Luís después de unas cervezas degustadas en una terraza del Paseo de Rosales compartieron una segunda comida, y a eso de las seis de la tarde, nueva recogida con el cansancio en el cuerpo pues quien esto escribe pudo comprobar que éramos muy mayores y que Madrid le era desconocido completamente por innovado.
Comprobó que tomar el metro ahora representa una empresa casi insuperable, pues cuando lo intentó vio con asombro que no había taquillas que dispensaran un billete suelto y que las máquinas expendedoras tampoco lo proporcionaba ya que la generalidad de los usuarios llevan una especie de carnet en forma de tarjeta plastificada y que gracias a que me acompaño mi hermano a la estación del metro me proporcionó y como se fue de inmediato pasé por el apuro de tener que esperar a que la utilizara un usuario pues no encontraba la ranura por donde introducirla. Comprobé que era de las de acercamiento a una especie de promontorio que estaba en lo alto de la torreta donde estaba la barrera que impedía el paso.
Y me sentí un paleto del todo mientras veía como algunos jóvenes se saltaban limpiamente dicha barrera ahorrándose el billete que al final me quedé sin saber, cuanto costaba..
Ya en el vagón del metro una señorita me ofreció el asiento que naturalmente rehusé y agradecí, mientras nuevamente me sentí viejo por semejante acción de la educada joven.
Permanecí en pie durante el largo trayecto que me separaba de las estaciones Ciudad Lineal-Argüelles en la plataforma central del vagón con la espalda pegada al lateral de la puerta que no se abría.
Y en un momento entró portando una guitarra colgada un enorme mocetón de raza negra que en un momento comenzó a rasgar las cuerdas del guitarra y a dar voces siguiendo una canción en inglés que casi me deja sordo del todo. Al final del trayecto entre estación y estación paso la gorra y se cambio de vagón en busca de dar la tabarra a nuevos usuarios de este social medio de transporte urbano.
Transcurridas unas estaciones un nuevo músico, ahora portando una trompeta nos acabó de aturdir con las notas de la canción de Machiné, mientras nadie se coscaba.
Al llegar a Argüelles, nuevos apuros para salir a la calle en busca del Corte Inglés a donde habíamos quedado el “trío de la bencina”. Escaleras y más escaleras que no tenían fin. Hasta que pregunté a un señor afecto de minusvalía quien, amablemente me dijo que él seguía el mismo camino y que podía seguirle en su itinerario. Me introduje tras él en un ascensor. Salimos e hicimos transbordo de ascensor hasta que por fin al final del túnel vimos la calle.
¡Con las miles de veces que pateé esta estación de metro durante mis años de estudiante!
Mi regreso a Tarifa también lo realicé en el tren vía Algeciras.
Suelo viajar en preferente por aquello de contar con más espacio entre asientos y por seleccionar los viajeros usuarios pero en esta ocasión me equivoqué nuevamente, pues resulta que el departamento en que estaba mi asiento está compuesto por una serie de asientos individuales y una serie de dos especies de corralitos formados por cuatro asientos cada uno enfrentados de dos en dos con mesas en el centro.
Corralitos que estaban ocupados por OCHO mujeres, que no señoras, más que cincuentonas, quienes se desplazaban hasta Ronda a una boda y se pasaron el viaje hablando a voz en grito, jodiendo la puerta de los servicios del tren, comiendo como energúmenas imitando a nuestros abuelos cuando viajaban en aquellos trenes que precisaban de jornadas de casi dos días para llegar a su destino y rajando de sus maridos sobre cuestiones que, en ocasiones, rayaban la pornografía.
Una de las pasajeras les pidió que bajaran el diapasón de las conversaciones y la respondieron:
“No se preocupe que ya solamente faltan tres cuartos de hora para llegar a Ronda que es la estación en que nos bajamos”
¡La madre que las parió!
Por fin llegué a casa donde encontré la PAZ.

 ALGUNAS MATIZACIONES SOBRE LA BRAVURA DEL TORO.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinaerio y escritor.
La bravura del toro, es el crédito de la divisa, el lucimiento del espada, la garantía de la satisfacción del público y la razón de ser de este luminoso espectáculo.
Los ganaderos están en una continua mejora de sus vacadas mediante la selección.
Tienen dos inconvenientes:
El público de determinadas plazas que exigen toros fuera del prototipo de toro de lidia.
Los toreros figuras que exigen toros adecuados a su tauromaquias.
De ahí que hayan de jugar con las tres clases de selección:
-Por carácter morfológico
-Por función económica.
-Por cualidad anímica.
La primera es la más sencilla de realizar y la dificultad aumenta a medida que avanzamos en el tipo de selección.
Los comentaristas taurinos suelen basarse en el caráter morfológico del toro de lidia elipométrico en principio (manos cortas, cuello largo y encornaduras que quepan en la muleta) pero, a mi entender cómo veterinario, ignoran que con estas cortas matizaciones son muy probables las equivocaciones a la hora de preveer la bravura.
La zootécnia ha matizado que el toro de lidia debe tener: una cabeza de tamaño reducido, cuello breve y potente sin gran papada y con potente almohadilla cervical. Tronco cilíndrico de costillares arqueados y de gran profundidad. Línea dorso-lumbar recta o con ligera tendencia al combado. Grupa recta y amplia con nacimiento de la cola en la misma línea d prolongación del sacro; la cola, asimismo, debe ser fina y extensa y terminada en un gran mechón de crines que suele llegar al suelo. Las nalgas serán redondas, el vientre recogido, pechos amplios y espaldas ligeramente oblicuas y las extremidades con aplomos perfectos y gran finura de huesos
¡Debe tener armonía!
Pues bien, ya tenemos un toro morfológicamente perfecto. Tiene muchas posibilidades de que embista pero…?, hemos de contar con que:  la acometividad se muestra en un alto grado de fluctuación aún dentro de los individuos componentes de una misma familia y que esta acometividad está influida por factores extrínsecos (hora, sitio, luminosidad, climatología, integridad fisiológica) y lidia a que haya sido sometido en los comienzos).
No hemos de olvidar que la embestida del toro de lidia es un acto psíquico y temperamental que el toro muestra cuando tiene afectividad de embestida.
Tampoco que, para saber si un toro es bravo la única manera de comprobarlo es lidiarlo previamente y esto es lo que no se puede hacer, por eso la bravura del toro es una práctica de adivinación después de cuatro largos años de cuidados y vida de relax para que en veinte minutos demuestre su bravura en un rendimiento al máximo con la máxima nobleza es decir debe dejarse engañar.
La máxima prueba que se le ha podido hacer de eral es la prueba de acoso y derribo donde se le prueba solamente con el caballo sin recibir un solo capotazo por lo que nos quedamos sin saber como acude al engaño del toreo a pie.
Pero si, tras esta prueba seleccionamos a los mejores, podemos retenerlos para cuando tengamos que reponer sementales y someterlos a su tienta completa como hacemos con las madres. Luego… a esperar los resultados de su comportamiento como semental transmisor de la bravura. Espera que requiere como mínimo cuatro años para poder ver el comprtamiento de sus hijos en plaza.
El buen semental no es el más bonito ni el de mejor pedigrée sino el que procrea los hijos más bravos.
Se presupone que si la medre ha sido buena en la tienta él heredará esta condición pero..??? hay una serie de puntos que hemos de considerar tales como:
1.- La bravura no es constante para cada individuo. Esto es hipotético ya que no hay posibilidad de lidiar completamente al mismo toro en dos días distintos para ver si daba el mismo juego al jugar los imponderables (estados de ánimo para la pelea).
2.- Varía con la edad. Aquí ya no hay hipótesis sino observaciones. Los toros que vienen siendo mansotes y traicioneros cuando fueron lidiados de jóvenes, se mostraron bravitos y noblotes, mientras por el contrario; toros que habían hecho una lidia reposada y buena cuando llegan a adultos se tornaron revoltoso, corretones y un manojo de nervios al ser lidiados de jóvenes, porque en estos animales la personalidad tiene su evolución.
De ahí lo importante que es sacar conclusiones de la lidia de erales en novilladas sin caballos.
3.- Que la apreciación del concepto bravura es eminentemente subjetiva.
Veamos unos ejemplos:
Llevemos un grupo de aficionados a un lugar donde hubiese un solo toro y les pidiésemos opinión individual sobre el tamaño. Seguro que no habría unanimidad de criterios al respecto a pesar de que el toro no crece ni mengua.
Ahora llevemos el mismo grupo a una plaza de tientas para que cada uno anotara su opinión sobre la calificación de cada vaca tentada donde la manifestación de la bravura de cada una de ellas varía de momento a momento. A unos les gustaría la bravura sostenida desde el principio al fin. A otros les gustaría ver como la res se crece al castigo y finalmente otros disculpen el hecho de que al prolongar la prueba el animal vaya a menos.
La bravura es la mezcla de varios ingredientes algunos de difícil definición (nobleza, temple, suavidad, temperamento, nervio, casta, codicia etc.
4.- Que si nos adaptamos al gusto del consumidor el concepto está en evolución marcadísima.
En este sentido he de recordar la siguiente anécdota de Luis Fernández Salcedo.
“En medio de un diluvio presenció junto a otros cinco espectadores más, la tienta de cuatro erales para escoger un semental.
Hubo dos buenos y dos superiores, pero la media docena de espectadores no fuimos capaces de ponernos de acuerdo en la elección.
Luis abogó por uno que le pareció sobresaliente, pero el comprador optó por no elegirle porque entre puyazo y puyazo el animalito venía junto al palco y berreaba y según el señor eso era síntoma de quejarse, cuando a lo mejor lo que hacía es desafiar con rabia”
Y que nosotros achacamos a que existe una bravura abstracta y una bravura comercial.
Este articulo se lo dedico  a Miguel Vilalta vecino de Valladolid, amigo de mi hijo Javier  aficionado taurino que está interesado en artículos de investigación de este tipo.