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viernes, 19 de febrero de 2010

LA CUARTA CORRIDA DEL CICLO FERIAL VALLADOLID 1974.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

El presidente de la corrida, como siempre el comisario Sr. Zalama, esta vez se quedó sin ver a Diego Puerta que hubo de ser sustituido por Dámaso González que apareció anunciado en lugar equivocado en los carteles al ocupar el puesto del sustituido cuando era más moderno de alternativa que el gaditano (San Fernando), Francisco Ruiz Miguel.
Algo más de cuarto de entrada en el coso del Paseo de Zorrilla y es que a causa de la no comparecencia de Diego Puerta, muchos espectadores devolvieron sus entradas en taquilla.
La corrida de Juan Mari Pérez Tabernero Montalvo fue buena en general, pues únicamente careció de fuerzas el segundo.

Sale el primero de la tarde. “Manchego”, marcado con el número 48 y un peso de 516 kilos. Resultó ser un “buenazo” y sin nada de picante.
Francisco Ruiz Miguel no consigue lucirse en los lances de saludo, pero luego sí lo lleva al caballo con unos bonitos lances merecedores de los aplausos del público.
Un puyazo por parte del piquero con el que se cambia el tercio. En banderillas, el tercio es cambiado con un par medio arriba.
Ruiz Miguel tras brindar al público, comenzó su faena de muleta ante la “babosita” con unos pases por alto. De inmediato lo llevo a terrenos del sol para torear en faena voluntariosa tratando de agradar a la concurrencia de aquella zona.
Tras unas espaldinas y unos molinetes va a por la suerte suprema, pasaportando al animalito de tres metisacas, un pinchazo que escupe y descabello a la primera.
Premiado con saludos desde el tercio en medio de algunos pitos disidentes.

Su segundo, cuarto de la corrida, número 18, “Bolito” de nombre y un peso de 515 kilos, es un toro con trapío y fuerza.
Ruíz Miguel lo lance con perfección y arte en el saludo, para continuar toreando magníficamente en el quite que hace tras una vara de auténtico castigo.
En banderillas le colocan un par y medio de garapullos.
El de San Fernando brinda su faena de muleta a la esposa del gobernador civil de su provincia, señor De Santiago Juárez que ocupa barrera del tendido 8.
Y tras tantear al toro por ambos pitones en pases por bajo, se estira en una serie al natural de excelente factura merecedora de que la música trabaje.
Y en medio de los acordes musicales continúa por redondos en dos buenas series rematadas con excelentes pases de pecho.
Giraldillas y adornos son el final de la faena de muleta.
Mata de estoconazo que tira al toro sin puntilla por lo que se pide de manera unánime la oreja que la presidencia concede.

El primero del lote de Dámaso González, corresponde al segundo toro del encierro que lucía el número 10, se llamaba “Enfadado”.
Dámaso González lo lancea sin ajuste para seguidamente llevarlo al caballo donde el toro hace una buenísima pelea levantando repetidamente al caballo cuando el piquero se había agarrado en todo lo alto. La vara fue ovacionada.
Comienza embarcando al burel en una serie de redondos, muy molestado por el viento. Como resuelve con toda solvencia la papeleta, la música comienza a sonar.
Y con la muleta baja instrumenta otra buena serie de redondos que finaliza con un circular completo en medio del entusiasmo del público.
Un molinete y un cambiado dan por finalizada la faena.
Pinchazo sin soltar y estocada en todo lo alto de la que el toro dobla. Finiquita al astado el puntillero Víctor Rodríguez acertando a la primera.
Se pide la oreja que el presidente concede.

Su segundo, quinto de la corrida, atiende por “Amañado” y está herrado con el número 88.
Dámaso se estira en unas buenas verónicas cuyo remate resulta enganchado y está a punto de ser desarmado.
En el caballo recibe dos fuertes puyazos que le dejan cuasi maltrecho.
En la muleta el toro muy quedado se niega a embestir por lo que el albaceteño, tras unos pases sobre ambas manos ha de cortar la faena.
Deja reposar al toro con la finalidad de tratar de que se recupere pero al no conseguirlo tras intentarlo varias veces, entra a matar.
Pinchazo hondo en buen sitio. Rueda de peones que hacen que el toro doble. Interviene Víctor Rodríguez que acierta nuevamente a la primera.
Cuando el toro dobla, Dámaso es ovacionado y recoge esta ovación desde el burladero en un alarde de modestia torera.

Sale el tercero de la tarde. Se llama “Rumboso” y luce el número 112. Enorme arboladura. Su lidia corresponde al cordobés Antonio José Galán que salió decidido a lograr un triunfo.
Recibe a su enemigo con unas excelente verónicas a las que siguen unas chicuelinas con las dos rodillas en tierra. ¡El ambiente se ha calentado!
Sus deseos de triunfo le ponen en apuros en varias ocasiones de las que sale con valentía y elegancia.
Una faena meritoria, donde ha luchar con las molestias del viento que es un vendaval.
Buenos redondos y naturales sueltos que son abrochados con buenos pases de pecho.
A la hora de matar, se vuelca en la ejecución y logra una estocada ligeramente trasera que hace doblar al toro.
Se pide la oreja y el presidente la concede.

Y estamos en el sexto de la tarde. Un toro que atiende por “Cartuchero” y esta herrado con el número 121.
Corresponde su lidia a Antonio José Galán que sale dispuesto a lograr un triunfo grande.
Tras brindar a la esposa del matador de toros Rafael Ortega. Su faena de muleta la podemos considerar dividida en dos partes: la que dedicó a los espectadores de sombra donde hubo toreo de calidad a base de cuatro excelentes redondos que remató con el de pecho. Una nueva tanda sobre la mano diestra a la que siguieron dos tandas de naturales suaves, largos abrochados con un pase de pecho de los denominados de “pitón a rabo” merecedor de una gran ovación, y la segunda que dedicó a los espectadores de sol donde aparte de buenos redondos predominaron los pases efectistas, los adornos valientes y espectaculares en los que no faltaron los desplantes de rodillas en uno de los cuales alejó de sí la muleta y estoque en medio del delirio del público.
Como finiquita al de Juan Mari con algo más de media estocada en la yema que hace caer al toro sin puntilla se piden las dos orejas y el rabo que tras ser concedidas las coloca encima del toro cuando es arrastrado al desolladero. Luego..pasea triunfalmnte en dos vueltas al ruedo.

jueves, 18 de febrero de 2010

POESÍA TAURINA QUINTA.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

“DON CANDIDO” refirió en este versillo el mal momento por el que pasó la fiesta en una temporada madrileña que tituló.”Maldita sea mi suerte”:
Pues, señor, que mala pata
hace algún tiempo tenemos
todos los aficionados,
juntos con don Pedro Niembro.
Se va Guerrita de pronto
y huérfanos nos quedamos
de todas las filigranas
de aquel cordobés torero.
Del principal con la ausencia
se endiosan los subalternos,
y hacen lo que los tenores
que ya no dan el de pecho,
ni el natural, ni ninguno
con arte y con lucimiento;
allí trabajan de gola
y aquí como novilleros.
Para colmo de desdichas
también vota en contra el tiempo;
la risueña primavera
(¡olé por lo de risueño!),
en vez de cara de pascua,
nos pone cara de duelo.
Llovió ayer por la mañana
y, es claro, se suspendieron
los toros con ligereza,
como siempre, según veo,
y sin razón, pues ahora
conviene mojarse el pelo,
y…nos lo dirán el miércoles.
“¡M’alegro de verte güeno!”


“Don Cándido” era el pseudónimo con el que firmaba sus crónicas taurinas, Mariano del Todo y Herrero, quien en el año 1698 se hizo cargo de la revista taurina “La Lidia” que llevaba dos años de declive tras la muerte de su Director, D. Antonio Peña y Goñi.
Al cierre de la temporada taurina del mencionado año, escribió:
“El tono vital de la revista es bajo, convencido estoy que dejamos en el toreo dosis muy escasas de arte e inteligencia y por el contrario bastante imprudencia y temeridad con asomos de valentía y extraordinaria ignorancia”. Y esto, como comprenderán es muy poco.
LA TERCERA CORRIDA DEL CICLO FERIAL VALLADOLID 1974.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Bajo la presidencia del Comisario del Cuerpo General de Policía Sr. Zalama, asesorado en materia artística por Fernando Merino, se celebró la tercera corrida de feria.
Lleno hasta la bandera en una tarde en que no actuó el diestro de Barbate y fue sustituido por el albaceteño Dámaso González, con lo que el cartel definitivo, por el "baile de corrales" tras el reconocimiento veterinario, quedó así:
Cuatro toros de D. Rafael Peralta Pineda y dos de D. Francisco Galache para los diestros: Paco Camino, Dámaso González y Paco Alcalde.
El palco nº 9 ocupado por la reina de las Fiestas que estuvo acompañada de su damas de honor.
Sale el primero de la tarde perteneciente al hierro de don Francisco Galache. Se llama “Barquero”, luce el número 75 y tiene un peso de 474 kilos.
Su lidia corresponde a Paco Camino que es acogido con una fuerte ovación en el momento en que aparece en el ruedo con el capote.
Camino saluda a su enemigo con unas verónicas ajustadísimas que son rematadas con una media superior. Ovación.
Tras llevar artísticamente el toro al caballo, el piquero le infringe un puyacito con el que el de Camas pide el cambio de tercio que es concedido por la presidencia.
En banderillas se lucen tanto Manuel Rodríguez como el tercero José Vega.
Paco Camino instrumenta una faena suave a base de pases largos sin molestar al astado ante el miedo de que éste se derrumbe.
El toro se agota demasiado pronto por lo que Camino abrevia.
Mata de un pinchazo sin soltar y otro hondo que hace doblar al astado para que lo finiquite el puntillero al sexto intento.
Palmas para Camino mientras el toro es pitado en el arrastre.

Su segundo que atiende por “Extremeño”, luce el número 58 y pesa 545 kilos, pertenece al hierro de Peralta.
Camino le recibe con unos lances sin ajuste, y seguidamente lo lleva al caballo de picar. El piquero le administra un fuerte puyazo ante el empuje del toro que está a punto de mandar al picador al callejón. Nueva entrada y recibe otra larga vara.
En banderillas se cambia el tercio con dos pares.
La faena de muleta, Camino la comienza con unos pases de castigo a los que siguen dos buenos derechazos.
No se encuentra a gusto el de Camas y torea deshilvanado y sin ganas, siendo abroncado por el público. Camino toma el estoque de matar y despena al animal de un pinchazo. Dos más sin soltar y estocada contraria en medio de las protestas del público. En el arrastre, el toro es aplaudido mientras que aparece el “Huuuuuuu” del público en recriminación del torero sevillano.

El segundo toro de la tarde, se llama “Patinador”, luce el número 85 y pesa 466 kilos. Pertenece al hierro de Peralta. Un toro con trapío al que Dámaso González recibe muy cerrado en tablas con lances ajustados y ganando terreno en cada uno de ellos.
Llevado artísticamente al caballo recibe un puyazo trasero, tras el cual se cambia el tercio.
Dos pares de banderillas previos a que Dámaso comience su faena de muleta a base de doblones que ahorman la embestida del Peralta.
Dámaso lo torea por redondos de buena factura. Un cambiado, y más redondos que son rematados con un pase de pecho de los denominados de “pitón a rabo”. Ovación y comienza a sonar la música.
Una excelente serie al natural que es rematada con el de pecho de perfecta ejecución.
Una espaldina, un circular completo, tres molinetes de rodillas y vistosos adornos, preparan al toro para la suerte suprema.
Estocada contraria que remata el puntillero Víctor Rodríguez al primer intento. Ovación, dos orejas, petición de rabo y vuelta triunfal al anillo.

Su segundo, de nombre “Granadino”, herrado con el número 87 y un peso de 520 kilos, tuvo aún más clase que su primero.
Dámaso lo toreo magníficamente de capa para luego con la flámula, tras el brindis al público, instrumentar una faena donde estuvieron perfectamente representados los redondos, algunos convertidos en circulares, los naturales suavísimos y largos y los desplantes de rodillas seguidos de espaldinas y jugueteos. Ovación y música durante toda la faena.
Mata de media en el sitio y descabella al segundo intento.
El entusiasmo se desborda y el albaceteño es premiado con las dos orejas y el rabo que luce en la triunfal vuelta al ruedo.

El tercer espada del cartel se enfrenta a su primer enemigo. Es este de la vacada de Peralta. Se llama “Tórtolo”, luce el número 78 y tiene una romana de 528 kilos.
Paco Alcalde lo recibe con unas excelentes verónicas de manos baja que merecen el clamor del público. Cierra la serie con tres medias verónicas de perfecta ejecución. ¡Que bien torea el manchego!
Elegantemente lleva el toro al caballo de picar.
Un picotazo y Alcalde pide el cambio de tercio para dejar al toro con fuerzas para las banderillas.
Los rehiletes los coloca el diestro matador-banderillero.
Elegantemente coloca tres pares de banderillas de perfecta ejecución haciendo honor a la fama de rehiletero. Tres pares colocados en el circulo de una ”perra gorda”. Sobresale el segundo par, colocado tras arrancar del estribo.
¡Alcalde domina el segundo tercio de la lidia!
Su labor muleteril se caracterizó por la voluntariedad ante un toro muy quedado que no quería embestir. Labor por la cara, en uno de cuyos muletazos, al rematarlo, estuvo a punto de ser prendido.
Mató de una estocada que al presentar derrame le privó de algún trofeo por lo que su labor quedó premiada con saludos desde la barrera al negarse el torero al salir al tercio para recibir la ovación.

En su segundo que corresponde al sexto de la tarde perteneciente al hierro de don Francisco Galache, llamado “Farolillo”, marcado con el número 39 y 519 kilos de peso, Alcalde es aclamado por el público vallisoletano en unas magníficas verónicas.
Banderillea con acierto y artísticamente para, tras brindar la faena al respetable, comenzar con dos estatuarios, llevando después al toro a los medios para instrumentar una faena vistosa, muy torera y muy variada a pesar de la distracción del toro.
Alcalde puso en todo momento voluntad en la consecución de la faena estando a punto de ser cogido por arriesgar demasiado.
La valiente faena es refrendada con media estocada entrando mal, y varios intentos de descabellos, no obstante lo cual recibe: Ovación y vuelta al ruedo.

miércoles, 17 de febrero de 2010

POESÍA TAURINA CUARTA.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Como explicación de un delicioso y documentado dibujo de Perea publicado en una página central de “La Lidia”, se hacía este comentario en verso, como era costumbre en aquella época, tan pródiga en versificadores:

“Aconseja Montes
en su Tauromaquia
que cuando los toros
no doblan las patas,
ya heridos de muerte
por una estocada
deben los peones
procurar que caiga
dando capotazos
secos y en la cara,
unos por un lado
y otros a otra banda,
y que algunas veces,
si las circunstancias
(también Montes manda)
que se les maree
pronto sin tardanza,
Haciendo que vueltas
detrás de las capas
que, formando el corro,
por doquier le llaman
Esto, dicho queda
que se hará en contadas
ocasiones, cuando
las reses lo marcan;
pero que se emplee
esta marejada
como hoy a diario
vemos en la plaza
y que fiel traduce
“La Lidia” en su lámina,
es más que insufrible
y en pro del espada,
que impávido mira
tales zaragatas
dice…lo que dice
saben de pasada.
Firmaba estos versos tan exactos – y que parecen escritos hoy en día, en que los “enterradores” siguen haciendo de las suyas- L. Vázquez que, además de manejar zumbona rima, era un excelente e insobornable aficionado a la fiesta más española, tan ensalzada por “La Lidia”.
Daniel Perea y Rojas fue un pintor sordomudo (1834-1909) considerado como uno de los más hábiles dibujantes, cartelista taurino y litógrafos de la segunda mitad del siglo XIX.
SEGUNDA CORRIDA DEL CICLO TAURINO FERIAL VALLADOLID 1974.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

La Presidencia del Sr. Zalama, con el auxilio en materia artística de Antonio Aguado “Larita”, vio desde lo alto del palco el naufragio torero de los diestros camero y jerezano respectivamente, mientras que hubo de premiar al diestro de la tierra que cortó dos orejas. Estuvo acompañada de el Alcalde y varios concejales del Ayuntamiento vallisoletano.
La apatía, la desgana y la falta de pundonor torero fueron los aromas desagradables que inundaron el coso del Paseo de Zorrilla, cuando "a priori" se presumía como una de las corridas de la temporada. Había mimbres para ello, pero luego…fue un festejo para bostezar y protestar.
Y es que el aserto no falla: ¡Corrida de expectación, corrida de decepción!
Los palcos adyacentes al de Presidencia estuvieron ocupados por la Reina de las Fiestas señorita de Martín Llorente acompañada de su corte y por el Presidente de la Diputación Sr. Mosquera a quien acompañaban diversas autoridades.
Los toros salmantinos de don Francisco Galache de Villavieja de Yeltes, fueron bonitos de lámina, bien presentados, con trapío, cabezas y buenos de condición, como lo demostró el que en su mayoría fueran aplaudidos en el arrastre. El único complicado fue el último de la tarde a quien no obstante Roberto Domínguez hizo una faena de lidiador. El sobrero pertenecía a don Gabriel Arranz, herrado con el número 46 y un peso de 463 kilos.

Sale el primer toro de la tarde al que para y corre “Solanito” en lances que son aplaudidos. Se trata del número 58, “Perritón” de nombre y 506 kilos de peso.
Curro lo recibe con verónicas precavidas a pesar de la buena condición del toro.
Tras entrar tres veces al caballo, Roberto Domínguez no perdona su quite muy torero que es aplaudido.
Tres pares de banderillas donde sobresalió el último prendido por “Solanito”
Curro Romero con la muleta instrumenta una faena breve y desconfiada en medio de las protestas del público asistente. Mantazos y finaliza con pases de pitón a pitón.
Entra a matar a paso de banderilla y tras dos pinchazos bajos, descabella a la primera. Es despedido con protestas ruidosas y bronca.

En su segundo que corresponde al cuarto de la tarde, número 35, “Novelisto” de nombre y 519 kilos de peso.
Curro se estira por verónicas que son jaleadas.
Tras una vara con recargue, el matador pide el cambio de tercio que la presidencia concede.
Curro comienza su faena con unos muletazos de perfecta ejecución que son jaleados, pero al momento el camero se desconfía y sigue su faena con pases anodinos sin intentar el toreo por el pitón izquierdo que era el bueno del toro. ¡El miedo había podido con el de Camas!
En la suerte suprema, un metisaca, un pinchazo, media estocada y descabello a la segunda.
Su labor es “premiada” con pitos y nueva bronca..

Rafael de Paula, hacía su presentación en Valladolid. Y en su primero que respondía por ”Algabarero”, marcado con el número 84 y 495 kilos de peso, estuvo desastroso. Tanto que incluso se negó a matar el toro tras unos muletazos sueltos, a la carrera y huyendo. Nuevo intento de toreo para nuevamente refugiarse en las tablas y negarse a salir en medio de las protestas airadas del público.
Ha de intervenir Emilio Ortuño “Jumillano” como empresario, para convencer al diestro jerezano que mate el toro. ¡Lo consigue!
Paula se va a por el toro y le pincha varias veces de mala manera sin cuadrar ante la cara ni preparación alguna. ¡Comienzan a caer almohadillas al ruedo! Paula deja que el tiempo transcurra. Suenan los tres avisos, tras los cuales el toro entra por propia voluntad a los corrales.
¡Bronca monumental al torero! que no se muestra afectado.

Su segundo toro, número 30, 512 kilos y que atiende por “Parriego”, Rafael de Paula trata de “sacarse la espina”.
Unas buenas verónicas que son jaleadas.
Tras la suerte de varas, a la que el Galache acude por dos veces, y las banderillas que transcurren sin pena ni gloria, el de Jerez, logra algunos excelentes muletazos con quietud y enjundia. Comienza a sonar la música.
El toro tiene pocas fuerzas y se cae repetidas veces, por lo que el gitano corta la faena con desplantes y adornos.
En la suerte suprema, ¡El Calvario! Dos pinchazos sin soltar, dos más al filo de las tablas, hasta que logra una estocada atravesada hasta los gavilanes.
Finalmente el balance es de división de opiniones con predominio de las de en contra.

Sale el tercero de la tarde. Su nombre “Galán”, marcado con el número 44 y un peso de 489 kilos.
En el momento de ir a por su enemigo recibe una ovación. Dos verónicas de saludo resbalando en la tercera y pasando momentos de apuro.
Con lances artísticos lleva al toro al caballo. El piquero, que es el vallisoletano Jaime Rodríguez se agarra perfectamente arriba y es aplaudido.
Roberto en su quite lo hace por delantales que son ovacionados.
En banderillas destaca un buen par de “Romerita”.
Roberto Domínguez, tras brindar a la reina de las fiestas, comienza su faena de muleta doblándose en dos pases por bajo para continuar con pases artísticos que son ovacionados y merecedores de la música.
Una excelente serie de naturales rematados con el de pecho, seguida de adornos toreros y elegantes desplantes.
En la suerte suprema logra una media superior que tumba al toro. El premio, las dos orejas que pasea triunfalmente por el anillo.

En su segundo, último de la corrida, el número 38. Atiende por “Escritor” y pesa 540 kilos. Dotado de unas velas impresionantes.
Fue picado por Victoriano Caneva quien fue aplaudido
Este toro echó el “borrón” de la buena corrida enviada por el sr. Galache. Un toro difícil y quedado al que Roberto le hizo una faena para aficionados “firmada” con el sello del empaque, la torería y el valor.
Unos pases por alto, un molinete y una serie de redondos en los que el toro se “desinfla”.
Tras dejarle reposar, continúa con redondos y naturales midiéndolos en cantidad, pero de excelente calidad, para que el toro no se derrumbe definitivamente.
En la suerte de la verdad, entra en rectitud para lograr un pinchazo que el toro escupe. Estocada al segundo intento, entrando siempre en derechura y arriba. Dos descabellos le privaron de la oreja ganada.
Su labor es premiada con ovación y vuelta al ruedo.
Al abandonar la plaza Curro Romero recibió una fenomenal bronca. Rafael de Paula fue detenido entre barreras y Roberto Domínguez alió a hombros.
Las ilusiones fallidas:
¿Alguien pensó que los toreros de “Pá alla abajo, iban a triunfar”? ¡Creería en los milagros!, pues lo normal es que Curro sea despedido con bronca, y su cuasi paisano Rafael de Paula, con bronca y media.
¡El miedo, que en algunos toreros es insuperable, pudo con ambos diestros!
Al de Camas le entró el “canguelo” porque el toro “movió una oreja en un momento inapropiado” y al de Jerez, porque apreció en el toro “comportamiento de estar avisado al mirarle a los ojos en la cercanía de la faena de muleta”.

martes, 16 de febrero de 2010

PRIMERA CORRIDA DEL CICLO TAURINO FERIAL VALLADOLID 1974.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

La primera corrida del Ciclo Taurino de la Feria Septembrina de Valladolid, fue una corrida del Arte del rejoneo que estaba fuera del abono.
Presidió en una tarde de excelente temperatura aunque entoldada, el comisario del Cuerpo General de Policía D. Florencia Zalama, que estuvo acompañado en el palco, por el Alcalde de la ciudad de Valencia, señor Hernández Díez y una representación municipal valenciana. Fue su asesor artístico el ex-novillero Fernando Merino.
Hacen el paseíllo y carrusel subsiguiente los caballeros rejoneadores: Ángel y Rafael Peralta, Fermín Bohórquez y Gregorio Moreno Pidal.
Medio aforo cubierto.
Toros de la vacada sevillana de don Ramón Sánchez que lucen divisa oro viejo y verde botella.

Sale el primero de tarde que no quiere saber nada de caballos, quizá porque esté acostumbrado al trato con ellos en las labores de la finca. Ángel Peralta lo llama, cita con las cercanías de su jaca y el toro no acude a la cita. Con gran voluntad por parte del centauro de Puebla del Río, logra clavar tres rejones de castigo en medio de los aplausos del respetable a los deseos de triunfo del jinete.
Tres pares de banderillas que son aplaudidos, a la salida de uno de los cuales el toro arremete contra la barrera rompiendo las tablas de los terrenos del tendido 8.
Tras brindar al público las tres rosas que porta en la mano derecha, las coloca de manera perfecta en todo lo alto.
Pinchazo y rejón de muerte de efecto rápido por el que es aplaudido. Adornos con su jaca mientras el toro agoniza.
Su labor es premiada con una oreja que pasea triunfalmente por el ruedo tras el arrastre del toro que es pitado.

El segundo de la tarde corresponde al menor de los Peralta. Rafael prende cinco rejones de castigos hasta considerar al toro apto para el siguiente tercio de banderillas.
Tres pares de banderillas de buena ejecución, a las que sigue la colocación de la rosa de la casa.
No estuvo acertado con el rejón de muerte, necesitando de varias entradas hasta lograr que el toro doblara, por lo que su labor fue premiada solamente con aplausos.

Fermín Bohórquez, brida el primer rejón de castigo del tercero de la tarde, a la esposa del gobernador civil de Cádiz, señor De Santiago y Juárez que ocupaba barrera del tendido 8.
Seguidamente el toro se hace ilidiable, por lo que el caballero rejoneador tras múltiples intentos por acabar con el astado ha de ver como entra por su propio pie, en corrales, tras barbear las tablas.
El jerezano es abroncado por el respetable.

El cuarto de la tarde es para el madrileño Gregorio Moreno Pidal que acostumbrado a lidiar los toros en puntas no tuvo dificultad para encelar al que le correspondió en sorteo en una carrera espectacular alrededor del anillo.
Clava excelentes rejones, uno de los cuales queda enhebrado, tras el cual prende uno por los adentros que es muy aplaudido
Excelentes pares de banderillas que son ovacionados.
El rejón de muerte le cae bajo por lo que el público le tributa una ovación que es seguida con la vuelta al ruedo.

El quinto de la tarde es un sobrero que ha regalado Fermín Bohórquez. Lo recibe junto a toriles para de inmediato colocarle un rejón de castigo. Dos nuevos rejones para quitarle fiereza al astado.
Dos pares de banderillas a una mano y otros dos a dos manos merecedores de ovación.
Necesita de tres rejones de muerte para acabar con su enemigo el puntillero.
Su labor es silenciada.

El quinto bis de la tarde corresponde a la lidia por colleras de los hermanos rejoneadores.
Ambos clavan rejoncillos y banderillas con limpieza y de manera primorosa.
Los tendidos entusiasmados al ver la maestría y destreza de los hermanos sevillanos.
¡Que pena! Que fallaran con el rejón de muerte ante el bravo animal que les había tocado en suerte.
Ángel echa pie a tierra y tras varios pases de castigo descabella al segundo golpe de verduguillo.
Perdieron las dos orejas que tenían ganadas antes de la suerte suprema.
Cuando el toro dobla es ovacionado al igual que los rejoneadores. Ovacionados con clamor lo que les motiva para dar la vuelta triunfal al ruedo.

Y sale finalmente el sexto y último del encierro que corresponde lidiar, por colleras, a los rejoneadores Fermín Bohórquez y Gregorio Moreno Pidal.
Realizan una perfecta labor tanto en rejoncillos como en banderillas a una y dos manos. La música comienza sonar y ello motiva aún más a los caballeros rejoneadores.
Tres rejones de muerte prendidos por ambos, el último a cargo de Moreno Pidal que tira al toro sin puntilla.
Se les conceden las dos orejas que pasean en triunfo por el ruedo del coso del Paseo de Zorrilla.
Perdí las localidades por eso no se las muestro, Tampoco en esta ocasión el empresario Emilio Ortuño “Jumillano” hizo carpetas especiales para cada festejo, pero si pueden ver el precio de las localidades en el reverso del programa.

lunes, 15 de febrero de 2010

LOS TOROS SON CULTURA. UNA PRUEBA MÁS.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Corría el año 1999 cuando el entonces Secretario de Estado de Cultura, el vallisoletano D. Miguel Ángel Cortés Martín, prologaba un libreto con el título LA COLECCIÓN DE TOROS Y TOREROS DEL MUSEO NACIONAL DE ESCULTURA que había escrito D. Jesús Urrea.
D. Miguel Ángel justificaba la adquisición por parte del Ministerio de Educación y Cultura del importante lote de esculturas que representan la Corrida de Toros, a propuesta de la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español quien, además consideró como lugar idóneo de ubicación expositiva las salas del Museo Nacional de Escultura de Valladolid, y que desde el 4 de julio del 2008 pasó a denominarse Museo Nacional Colegio San Gregorio, ciudad que además cuenta como patrón, desde 1746, con el patrón de los toreros san Pedro Regalado.
D. Jesús Urrea Fernández, vallisoletano nacido el 21 de diciembre de 1946. Licenciado en Filosofía y Letras. Doctor en Historia del Arte y Jefe del departamento de esta especialidad en el Museo del Prado. Adjunto (desde 1992 al 96) a la Dirección de la Pinacoteca Nacional y autor de numerosas publicaciones y artículos sobre el Renacimiento y el Barroco.
Secretario de la Real Academia de Bellas Artes de Valladolid, de la de Historia de San Fernando de Madrid, Santa Isabel de Hungría de Sevilla y San Jordi de Barcelona a la vez que Comisario de varias exposiciones pictóricas.

En este libreto el señor Urrea nos dice que D. José Sánchez de Neira cuando publica en 1896 su libro titulado “Gran Diccionario Taurómaco” se lamenta de no haber sabido cual era el nombre del escultor de las figuras de talla que representando a toreros y caballos tiene en su palacio "La Alameda" cerca de Madrid el excelentísimo señor duque de osuna y del Infantado
Son las que se han adquirido y que se atribuyen al escultor granadino Pedro Antonio Hermoso (1763-1830), sin que estén de acuerdo en este padrinazgo el académico D. Agustín Cea Bermúdez, ni Ossorio y Bernard, ni el conde de Vinaza, ni el historiador de escultura Enrique Serrano Fatigati, que nos la catalogan dentro de minuciosa lista de su producción.
Sí le considera como padre de las mismas, el conde de las Almenas cuando las cataloga en su Catálogo de la exposición "El arte de la tauromaquia" que la Sociedad Española de Amigos del Arte del año 1918, donde dice que el artista granadino las hizo bajo la dirección de Goya.

Posteriormente en el catálogo de la exposición dedicada al "Arte del Toreo" organizada por el Ayuntamiento de Sevilla en 1945, donde figuraron cinco de las esculturas que componen estos siete grupos, se las describió como “figuras de tallas vestidas de la época de Goya”.
Estudiados posteriormente en el año 1951, estos grupos policromados con escenas taurinas, por la historiadora de la escultura española María Elena Gómez Moreno las incluye dentro del catálogo del artista granadino considerándolas como una “nota original aunque no por el sabor clasicista de su interpretación” y en el mismo año hace lo mismo el especialista escultórico Enrique Pardo Canalís en su libro “Escultores del siglo XIX” donde reconoce que Hermoso “dio una nota de sabor casticista con sus pequeños grupos de de temas taurinos” y a él pertenecen los Grupos de tema taurino propiedad del duque del Infantado.
María Elena Moreno vuelve a estudiar en el año 1993 la figura del escultor Hermoso y le atribuye las figuras que posee el duque del Infantado donde encuadra las representaciones de 50 centímetros de altas correspondientes a “Pedro Romero entrando a matar”, “Costillares después de una estocada” o “El picador Morilla sorprendido por el toro al ir a ejecutar la suerte”, Esculturas que, según la historiadora, “responden a un gusto muy granadino por la escultura pequeña y preludian los barros románticos de los talleres de Granada y Málaga”
Pero hasta el momento actual nada hay categórico respecto a quien fue el autor de las esculturas.
Procedencia de las esculturas: Según Sánchez de Neira las figuras fueron adquiridas por el coleccionista de obras de arte D, Pedro Téllez Girón en la venta de los bienes que fueron embargados, por real decreto de 17 de octubre de 1833 al infante de España D. Carlos María Isidro de Borbón hermano del monarca Fernando VII al no acatar las disposiciones sucesorias de éste. Posiblemente el infante las recibiera de su padre Carlos IV como herencia.
D. Pedro Téllez las llevó a su Quinta de Canillejas conocida como la “Alameda de Osuna” hasta que al arruinarse, sus colecciones fueron dispersadas, adquiriendo parte de ellas el duque del Infantado que las llevó a su "castillo de Viñuelas" (Madrid).
Igualmente Sánchez de Neira nos identifica a los toreros representados en las esculturas: son Joaquín Rodríguez “Costillares”, Pedro Romero, José Delgado Hillo el picador Laureano Ortega de Isla natural de Puerto de Santa María y el banderillero Manuel Rodríguez Nona “Nonilla”. Todos ellos participantes en las corridas reales celebradas en la Plaza Mayor de Madrid y organizadas por el corregidor D. José Antonio de Armona con motivo de la exaltación al trono del monarca Carlos IV y la jura del príncipe heredero el futuro Fernando VII.
Según Sánchez de Neira dice en su libro que todo el conjunto escultórico se componía “de cinco grupos de a tres toreros en tres suertes de matar y dos de varas con un grupo de mulillas arrastrando al toro, y un alguacil a caballo”.
Los grupos se hallan integrados por un total de veintisiete figuras, diez y ocho de las cuales son toreros, tres son caballos, dos mulillas y los restantes toros.
-El alguacilillo a caballo acompañado de dos toreros.
-El banderillero Manuel Nonilla acompañado de otro peón.
-La suerte de varas del picador Laureano ortega de Isla.
-Un picador con el caballo herido.
-El matador Pepe-Hillo herido acompañado por dos toreros.
-Pedro Romero entrando a matar el toro.
-Pepe-Hillo señalando la muerte del toro ante Costillares y otros dos toreros.
-Dos peones preparan el enganche del toro muerto.
-Las mulillas fustigadas por un mozo.
Hay que destacar que todas las figuras humanas aparecen vestidas con trajes que responden a los atuendos toreriles de la época y los caballos y las mulillas se encuentran enjaezadas apropiadamente.
El tamaño medio de las figuras de a pie es de 60 centímetros, mientras que las montadas a caballo alcanzan 1 metro de altura. Figuras proporcionadas tanto humanas como de animales. Talladas en madera y policromadas sus cabezas y manos, alguna tiene sus brazos articulados lo que permite distintas posiciones.
Como anécdota curiosa, cuenta Sánchez de Neira, que de la colección que poseía el duque del infantado en la finca “La Alameda de Osuna” fue sustraída una escultura que era la que representaba a Pepe-Hillo, que apareció en el "Rastro" madrileño y fue localizada por el restaurador Sr. Fonseca quien la adquirió por 2.000 reales. Estaba sin el traje original. El nuevo traje lo confeccionó el sastre del Teatro Real Sr. París.
¡Esculturas que ningún vallisoletano aficionado a nuestra Fiesta debe dejar de admirar!
POESÍA TAURINA TERCERA.
Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.
Esta poesía en realidad es una charada.
Las charadas fueron un entretenimiento, un pasatiempo muy de moda a finales del pasado siglo en los periódicos, donde alternaban algunas veces con el arrollador crucigrama en sus diferentes variedades. Una charada taurina inspiró estos versos a Arturo Ramos, y “¡Una Charada!” se titulan:

El picador de toros
Niño Bonito,
según dicen algunos,
es un bendito;
pero a mí, con franqueza
se me figura
que tiene tanto de eso
como de cura.
El hombre ha demostrado
que es ocurrente,
y aunque se exprese dificultosamente,
si dirige sus finos
ataques hacia
cualquiera, lo hace siempre
con mucha gracia, y si discute alguna
cosa importante,
¡lo hace con un gracejo
desesperante!
Se reúne los domingos
en la montaña
con varios amigotes
de mucha maña
para hacer charaditas
y jeroglíficos,
que, a veces, resultan
archimagníficos.
Anteayer dijo uno
de estos autores
de charadas y saltos
y otros primores:
Niño Bonito nunca
quiere hacer nada,
¡Hoy tiene que escribirnos
una charada!
Quedó El niño confuso,
y exclamó luego:
Señores, yo declaro
que no me niego,
y aunque “iznoro” esas cosas
cómo se miden,
veré si “pueo jáseles”
lo que me piden.
Estuvo haciendo cálculos
una hora entera
y después dijo El niño
de esta manera:
La prima- tres la tienen
todos los días
en las tiendas de paños
y sastrerías.
La primera la suben
hasta los ciegos,
es el lenguaje impropio
de los borregos.
Y el todo es un oficio
para cualquiera
que tenga deshaogo
y algo “e moyera”
Los amigos cogieron
y entre renglones
formaron diferentes
combinaciones,
y estuvieron en lucha
desesperada
¡dos horas tras el todo
de la charada!
-¡Yo no sigo adelante!
-¡Ni yo tampoco!
-¡Es inútil! ¡No atino!
-¡Me vuelvo loco!
Así hablaban aquellos
aficionados
a descifrar asuntos
tan complicados,
dando buen testimonio
de su impotencia
¡ya agotada la suma
de su paciencia!
Y el Niño que escuchaba
sin inmutarse
exclamó: -“¡cabayeros!”,
no hay que apurarse!
Ya que ustedes no sirven
para adivinarla
y es hora, me parece,
de “desfrisarla”,
es inútil que acudan
a otro registro.
¡Que diga el todo! ¿El todo?
Pues es “menistro”.
Luis Arturo Ramos nació en Minatitlán, Veracruz el 9 de noviembre de 1947. Su obra literaria abarca desde la novela a la literatura infantil pasando por la poesía narrativa o prosa poética, crónicas y ensayo
Sus compañeros del Instituto de Investigaciones Lingüístico-Literarias le han definido así:
El “autor de la memoria” (Teresita García Díaz), el “autor de las historias” de los “no lugares” (hoteles, trenes, tranvías) que es donde se desarrollaban, el “ex-director de la Editorial UV", o el “autor de los cuentos para niños” (José Luis Martínez Suarez), quien dice:
“Su obra propone desarrollar la imaginación y la fantasía como facultades por excelencia para que los lectores infantiles participen de la tarea de descifrar, reinterpretar y transformar el mundo”.

domingo, 14 de febrero de 2010

POESÍA TAURINA SEGUNDA,
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ। Veterinario y escritor.

ÁNGEL CAAMAÑO “EL BARQUERO.- Fue un cronista de toros muy popular y fácil poeta, como se aprecia en esta composición suya titulada. “¡Resumen!”

Salvo mejor opinión
entiendo, amables lectores,
que todos los lidiadores
merecen una ovación.
Si es la noble compasión
por todos enaltecida
cuando sencilla y sentida
a la caridad se ofrece
¿qué galardón no merece
si hay riesgo para la vida?
…..
Sobre la candente arena
gallardo el diestro aparece
y al cornúpeta embravece
su inteligencia serena.
Nutrido aplauso resuena
del circo en toda la anchura
Más ¡ay!, que muy poco dura,
pues cambiando de repente
ante la luz refulgente
se interpone nube oscura
……….
Vida, juventud bravía,
aspiraciones honradas
mil y mil dichas soñadas
con infantil alegría.
¡Todo acabó! Flor de un día
Fue, no más, vana quimera.
De la terrenal espera
abandona un ser la escoria
y llorando su memoria
queda una familia entera.
……
Después..; después la explosión
Del humano sentimiento
de caridad el lamento
nacido en el corazón.
Uno…dos...,veinte…un millón
de amigos del que ha caído
¿Qué hace falta? ¿El decidido apoyo del compañero?
¡Ahí va que nunca el torero
la ingratitud ha sentido!
……
Esto ha pasado. Esto es
lo que unos y otros han hecho
presentando el rudo pecho
a la furia de una res.
No con mezquino interés
sí con cariño y verdad
y mostrando la bondad
en el trabajo encarnada,
y solamente inspirada
en la santa caridad.
…..
Ignoro, pues la opinión
que el pueblo aficionado
de la plaza habrá sacado
en la taurina afición.
Yo, atendiendo al corazón
caritativo que tiene
el que a luchar se previene
prensando en una obra buena,
mi pluma de gozo llena
hoy la critica contiene.
…..
Reciban mi parabién
los valientes matadores;
peones y picadores
que lo reciban también.
Gozosos todos estén
por la obra realizada.
Del pobre Juan ya no hay nada;
más nuestro acto valiente
recordará eternamente
su memoria idolatrada
.

Esta composición se dedicó a los diestros que, con desinterés, torearon a beneficio de la familia del infortunado matador de toros Juan Gómez de Lesaca, muerto por un toro.

Ángel Caamaño Izquierdo “El Barquero”, nació y murió en Madrid en los años 1821 y 1927. De joven fue banderillero y matador de toracos en aquellas plazas pueblerinas de carros y talanqueras. Luego de mayor se convirtió en intruso periodista taurino y excelente versificador para entrar a trabajar en el prestigioso periódico “El Heraldo” de Madrid donde sus crónicas taurinas se caracterizaban además de por su rigor y veracidad, por su amenidad.
Su apodo surgió de que Ángel como crítico estuvo siempre dispuesto a decir a los toreros de aquellas época, denominada “edad romántica del toreo” las “verdades del Barquero”.
Cuando murió “Frascuelo” la crónica de “El Barquero” finalizó así:
“Frascuelo" ha muerto. Reciba usted, “Lagartijo” el pésame más sincero”
Dos paradojas de su vida fueron:
El quedarse con las ganas de conocer personalmente a Maolillo “El Espartero” por falta de tiempo, cuando se le iban a presentar en el Café Inglés precisamente la mañana de su muerte.
La segunda que habiendo abandonado la escuela cuando apenas sabía escribir, luego el destino hizo que su pluma fuera el principal sustento de su familia.

viernes, 12 de febrero de 2010

POESIAS TAURINAS.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

El tema de exaltar poéticamente lo español relacionado con el toreo y amoríos es frecuente encontrarlo en publicaciones taurinas, como en estos versos titulados “¡De España!”.
Versos que pertenecen a ADELARDO CURROS VÁZQUEZ que fue un periodista y poeta fallecido el 2 de marzo del año 1968.
Fue este poeta menos conocido que su padre MANUEL CURROS ENRIQUEZ quién nació un 15 de septiembre del año 1851 en el pueblo orensano de Celanova sito en la carretera N-540 y que surgió en torno al importante y majestuoso Monasterio de San Salvador fundado en el siglo X por San Rosendo que es un abadía con iglesia de porte catedralicio con una de las mejores sillerías de coro de España en sus versiones gótica y barroca obra de Francisco Castro Causeco en el siglo XVIII y con un pequeño oratorio de arte mozárabe muestra de la influencia cultural andalusí en tierras gallegas.
Celanova cuenta con el "Museo dos Poetas" donde, junto a otros hijos ilustres, está representado el poeta.
En la actualidad y tras la exclaustración del siglo XIX, los claustros pasaron a tener uso de cuartel, cárcel y casa consistorial entre otros.
Manuel Curros muy joven, y huyendo de las malas relaciones con su padre D. Xosé María a causa de su carácter brutal e ideas carlistas, se fue a Madrid a casa de su hermano Ricardo para cursar el bachillerato y la carrera de Derecho. Tras ingresar como escribano en el Ayuntamiento y comenzar su carrera literaria, se hizo masón y republicano.
En el año 1880 publica “Aires de miña terra” siendo denunciado por el Obispo por “herejías y ataques a la religión”. El juzgado ordenó el secuestro de todos los ejemplares y la destrucción de los moldes. Perdió su puestro administrativo en Orense y se fue a Madrid a trabajar en la redacción del periódico republicano “El Porvenir”.
En 1894 emigra a Cuba donde dirige los periódicos, "La tierra Gallega", "El dierio de las familias" y "El diario de la Marina".
Tras su muerte el 7 de marzo de 1908 fue traído a Galicia para ser enterrado en el Panteón de Gallegos Ilustres de Santiago de Compostela.
La poesía de su hijo Adelardo dice asi:

Ponte el mantón de flecos,
requetrechera,
sobre el airoso cuerpo
que Dios te ha dado,
cuya esbeltez envidia
da a la palmera
y a la Venus que Fidias
ha modelado.
¡Luzca el sol tus encantos
y tus hechizos,
que son los de la bella
Patria española!
Así que el viento ondee
tus negros rizos
¡Olé ya en los andares
de mi manola!
Y el astro rey del día,
por ti en honores,
adornará de galas
el firmamento
do quiera con sus rayos
“fulguradores”.
Rabiarán contemplando
tanta hermosura
la Indalecia, la Paca,
la Sinforosa,
la Tomasa, la Trini,
Patro y la Pura,
y rabiará de celos
la Primorosa.
Al ver de tu belleza
la maravilla
y esa simpatía
y ese salero,
brillarán más las luces
de la cuadrilla.
Que es tu lindo palmito
lo que yo adoro,
y ese gitano garbo
por lo que anhelo.
¡Porque vale mi niña
por todo el oro
que se acuña en la tierra
y hay en el cielo!
El coche nos espera;
ven presurosa,
y a la plaza marchemos,
que hay gran corrida;
pues si falta en el circo
tu faz hermosa,
¡adiós primores bellos
de Andalucía!
Si tú vas será todo
luz, movimiento,
y envidia tendrá el orbe
de tu chispero.
¡Luzca el sol tus primores
y tus hechizos,
que son los de la bella
Patria española!
Así, que el viento ondee
tus negros rizos
¡Olé ya en los andares
de mi manola!
Así se mezcla el toreo, lo español y la galantería castiza para la mujer en tiempos en los que iba poco a los toros.