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viernes, 19 de febrero de 2010

LA CUARTA CORRIDA DEL CICLO FERIAL VALLADOLID 1974.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

El presidente de la corrida, como siempre el comisario Sr. Zalama, esta vez se quedó sin ver a Diego Puerta que hubo de ser sustituido por Dámaso González que apareció anunciado en lugar equivocado en los carteles al ocupar el puesto del sustituido cuando era más moderno de alternativa que el gaditano (San Fernando), Francisco Ruiz Miguel.
Algo más de cuarto de entrada en el coso del Paseo de Zorrilla y es que a causa de la no comparecencia de Diego Puerta, muchos espectadores devolvieron sus entradas en taquilla.
La corrida de Juan Mari Pérez Tabernero Montalvo fue buena en general, pues únicamente careció de fuerzas el segundo.

Sale el primero de la tarde. “Manchego”, marcado con el número 48 y un peso de 516 kilos. Resultó ser un “buenazo” y sin nada de picante.
Francisco Ruiz Miguel no consigue lucirse en los lances de saludo, pero luego sí lo lleva al caballo con unos bonitos lances merecedores de los aplausos del público.
Un puyazo por parte del piquero con el que se cambia el tercio. En banderillas, el tercio es cambiado con un par medio arriba.
Ruiz Miguel tras brindar al público, comenzó su faena de muleta ante la “babosita” con unos pases por alto. De inmediato lo llevo a terrenos del sol para torear en faena voluntariosa tratando de agradar a la concurrencia de aquella zona.
Tras unas espaldinas y unos molinetes va a por la suerte suprema, pasaportando al animalito de tres metisacas, un pinchazo que escupe y descabello a la primera.
Premiado con saludos desde el tercio en medio de algunos pitos disidentes.

Su segundo, cuarto de la corrida, número 18, “Bolito” de nombre y un peso de 515 kilos, es un toro con trapío y fuerza.
Ruíz Miguel lo lance con perfección y arte en el saludo, para continuar toreando magníficamente en el quite que hace tras una vara de auténtico castigo.
En banderillas le colocan un par y medio de garapullos.
El de San Fernando brinda su faena de muleta a la esposa del gobernador civil de su provincia, señor De Santiago Juárez que ocupa barrera del tendido 8.
Y tras tantear al toro por ambos pitones en pases por bajo, se estira en una serie al natural de excelente factura merecedora de que la música trabaje.
Y en medio de los acordes musicales continúa por redondos en dos buenas series rematadas con excelentes pases de pecho.
Giraldillas y adornos son el final de la faena de muleta.
Mata de estoconazo que tira al toro sin puntilla por lo que se pide de manera unánime la oreja que la presidencia concede.

El primero del lote de Dámaso González, corresponde al segundo toro del encierro que lucía el número 10, se llamaba “Enfadado”.
Dámaso González lo lancea sin ajuste para seguidamente llevarlo al caballo donde el toro hace una buenísima pelea levantando repetidamente al caballo cuando el piquero se había agarrado en todo lo alto. La vara fue ovacionada.
Comienza embarcando al burel en una serie de redondos, muy molestado por el viento. Como resuelve con toda solvencia la papeleta, la música comienza a sonar.
Y con la muleta baja instrumenta otra buena serie de redondos que finaliza con un circular completo en medio del entusiasmo del público.
Un molinete y un cambiado dan por finalizada la faena.
Pinchazo sin soltar y estocada en todo lo alto de la que el toro dobla. Finiquita al astado el puntillero Víctor Rodríguez acertando a la primera.
Se pide la oreja que el presidente concede.

Su segundo, quinto de la corrida, atiende por “Amañado” y está herrado con el número 88.
Dámaso se estira en unas buenas verónicas cuyo remate resulta enganchado y está a punto de ser desarmado.
En el caballo recibe dos fuertes puyazos que le dejan cuasi maltrecho.
En la muleta el toro muy quedado se niega a embestir por lo que el albaceteño, tras unos pases sobre ambas manos ha de cortar la faena.
Deja reposar al toro con la finalidad de tratar de que se recupere pero al no conseguirlo tras intentarlo varias veces, entra a matar.
Pinchazo hondo en buen sitio. Rueda de peones que hacen que el toro doble. Interviene Víctor Rodríguez que acierta nuevamente a la primera.
Cuando el toro dobla, Dámaso es ovacionado y recoge esta ovación desde el burladero en un alarde de modestia torera.

Sale el tercero de la tarde. Se llama “Rumboso” y luce el número 112. Enorme arboladura. Su lidia corresponde al cordobés Antonio José Galán que salió decidido a lograr un triunfo.
Recibe a su enemigo con unas excelente verónicas a las que siguen unas chicuelinas con las dos rodillas en tierra. ¡El ambiente se ha calentado!
Sus deseos de triunfo le ponen en apuros en varias ocasiones de las que sale con valentía y elegancia.
Una faena meritoria, donde ha luchar con las molestias del viento que es un vendaval.
Buenos redondos y naturales sueltos que son abrochados con buenos pases de pecho.
A la hora de matar, se vuelca en la ejecución y logra una estocada ligeramente trasera que hace doblar al toro.
Se pide la oreja y el presidente la concede.

Y estamos en el sexto de la tarde. Un toro que atiende por “Cartuchero” y esta herrado con el número 121.
Corresponde su lidia a Antonio José Galán que sale dispuesto a lograr un triunfo grande.
Tras brindar a la esposa del matador de toros Rafael Ortega. Su faena de muleta la podemos considerar dividida en dos partes: la que dedicó a los espectadores de sombra donde hubo toreo de calidad a base de cuatro excelentes redondos que remató con el de pecho. Una nueva tanda sobre la mano diestra a la que siguieron dos tandas de naturales suaves, largos abrochados con un pase de pecho de los denominados de “pitón a rabo” merecedor de una gran ovación, y la segunda que dedicó a los espectadores de sol donde aparte de buenos redondos predominaron los pases efectistas, los adornos valientes y espectaculares en los que no faltaron los desplantes de rodillas en uno de los cuales alejó de sí la muleta y estoque en medio del delirio del público.
Como finiquita al de Juan Mari con algo más de media estocada en la yema que hace caer al toro sin puntilla se piden las dos orejas y el rabo que tras ser concedidas las coloca encima del toro cuando es arrastrado al desolladero. Luego..pasea triunfalmnte en dos vueltas al ruedo.

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