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miércoles, 8 de enero de 2014

LA MONUMENTAL DE LAS VENTAS.



LA MONUMENTAL DE LAS VENTAS.-
La construcción de la plaza se debe a la iniciativa de “Joselito” José Gómez “Gallito” junto a la de su amigo el arquitecto José Espelius y Anduaga quien también fue autor de los planos del Ministerio de Marina de Madrid.
José Espelius era un gran aficionado que estaba abonado  a un balconcillo de la grada 9 de la desaparecida plaza de Felipe II. Bombista acérrimo, defensor del arte y valor de Ricardo Torres y por lo tanto enemigo taurómaco de Rafael “El Gallo” que era el rival por entonces del diestro de Tomares.
Cómo era un gran aficionado, nada más darse de baja del escalafón taurino “Bombita”, se dio de alta en las filas de “Joselito” al considerar a este torero como una continuación corregida y aumentada de Ricardo.
Un día fueron presentados en un hotel de San Sebastián por el empresario donostiarra Sabino Ucelayeta y desde entonces los dos Pepes, se profesaron sincera amistad.
Era empresario del viejo coso madrileño el bilbaíno D. Julián Echevarría “Julianón” y “Joselito” siempre se
lamentaba de la escasa capacidad del coso que no permitía la asistencia a las corridas de las clases modestas. Causa por la que continuamente estuviera lanzando misivas al arquitecto para que éste se hiciera eco en su idea de construir una nueva plaza de toros.
Hubo discusiones entre ellos porque Espelius abogaba por una ampliación de la vieja plaza mientras “Joselito” insistía en:
“Nada, nada, don José ¡Hay que  “haser” en Madrid una “plasa monumentá”, y esa plasa la tengo que inaugurar yo!”
Ante las dificultades que el arquitecto planteaba, “Joselito” le decía:
¡Pues es “usté” un mal “afisionao” y no quiere ser amigo mío!
En al año 1918, hallábase “Joselito” con Isidro Amorós en su casa  de la calle Arrieta, cuando se presentó todo alborozado José Espeliu y le dijo a “Joselito”:
-Oye José. ¡Te vas a salir con la tuya! ¡Madrid va a tener una plaza como la que tú quieres, monumental!
“Joselito” al tiempo que saltaba de alegría dijo:
- ¿Qué me dice usté?
-Que unos amigos míos tienen el propósito de constituirse en sociedad para explotar como empresa el negocio taurino al finalizar el contrato que tiene celebrado Echevarría con la Diputación Provincial ofreciendo a esta, a cambio de la actual plaza, otra como la que tú deseas, pues tu idea  les ha parecido estupenda.
Y desde ese momento, ambos se reunían para estudiar proyectos y examinarlos detenidamente. Se discutió el emplazamiento, acordándose fuera construida el final del Paseo de la Castellana. Se celebraron continuas conferencias con el ceramista Guijo, estando presente en alguna el apoderado de “Joselito”, don Manuel Pineda.
Y llegamos al año 1919 y al día 28 de junio en que ante la Corporación Provincial, se presenta una instancia firmada por al arquitecto D. José Espelius y Anduaga acompañada de una memoria, planos y presupuesto para construir una plaza de toros monumental en terrenos situados no en la Castellana, sino en la parte izquierda  final de la calle de Alcalá que ocupaba una superficie de 800.000 pies  cuadrados  y que era propiedad de D. Manuel Padrillo.
En la memoria se dedicaba un respetuoso recuerdo a los arquitectos D. Lorenzo Álvarez Crapa y D. Emilio Rodríguez Ayuso autores de la plaza aún existente y se hacía constar que el nuevo edificio conservaría igual estilo arquitectónico que el de la plaza que iba a desaparecer.
Accedió la Diputación a las pretensiones del arquitecto Espeliu y éste subrogó todos sus derechos a favor de la Sociedad Anónima Nueva Plaza de Toros de Madrid, y cuando esta venía ya explotando la vieja, siendo consejero delegado el arquitecto, se formalizó entre el organismo oficial y la expresada sociedad una  escritura ante el notario D. Alejandro Arizcun y Moreno, comprometiéndose  la última a construir la monumental plaza a cambio de explotarla durante 50 años.
Ocurría esto el 6 de agosto de 1921 cuando ya “Joselito” había fallecido el año anterior. En la mañana del 19 de marzo del año 1922 se celebró en el día del santo de “Joselito” el acto de colocación de la primera piedra. Las obras comenzaron en el año 1920 y terminaron diez años después.
Los obreros dirigidos por el maestro constructor D. Andrés Blanco cavaron un hoyo de metro y medio de profundidad en el  centro del proyectado redondel y allí se enterró una copia del acta levantada en unión de los diarios que se habían ocupado del suceso. Estaban presentes el arquitecto Espelius (que también murió antes de ver terminada la plaza) el gerente de la sociedad D. Federico Blanco y el abogado de la entidad D. Gregorio Fraile.
Cuando murió el arquitecto Espelius le sucedió en la dirección de las obras el también arquitecto D. Manuel Muñoz Monasterio que acabó la plaza por un montante económico de 12 millones de pesetas.
La inauguración de la Monumental de Las Ventas a pesar de que figura en la fecha del 24 de octubre de 1934, la verdad es la siguiente:
Fue inaugurada el día 17 de junio de 1931, año en que la plaza se encontraba en condiciones de abrir sus puertas pero con el inconveniente del acceso hasta la plaza. Tras gestiones laboriosas se subsanaron las dificultades. En el palco de autoridades estaba D. Niceto Alcalá Zamora, presidente de la República.
El cartel fue el siguiente:

Espadas actuantes.                                                              Ganadería del toro lidiado.                       
Diego Mazquiarán "Fortuna"                                                 Juan Pedro Domecq (Veragua) Jerez.
Marcial Lalanda.                                                                   Julián Fernández (V Martínez) Colmenar. 
Nicanor Villalta.                                                                     Manuel García (Aleas) Colmenar.  
Fausto Barajas.                                                                     Concha y Sierra. Sevilla.          
Luis Fuentes Bejarano                                                           Graciliano P Tabernero Salamanca  
Vicente Barrera                                                                     Sánchez de Coquilla Salamanca 
Fermín Espinosa "Armillita chico"                                           Agustín de Mendoza Zafra (Badajoz) 
Manuel Mejías "BIenvenida"                                                    Indalecio García Córdoba
                                                                                                                                                                   
                                                      
Tanto toreros como ganaderos contribuyeron sin cobrar.
El primer toro que piso el ruedo fue “Hortelano” de Domecq.

El tercero que correspondió a Villalta fue devuelto al desriñonarse tras derrotar sobre un capote caído. Le sustituyó uno de Moreno López de Villena.
El séptimo de “Armillita” fue sustituido  por otro de Villena.
El primer toro fogueado fue  el de “Bienvenida” de nombre “Milagroso”.
El primer capotazo lo dio Morato que también puso el primer par de banderillas.
La primera vara la propinó Anguita.
El primer presidente de corrida fue D. Pedro Rico Alcalde de Madrid, asesorado por “Guerrita”, Fuentes, “Bombita”, “Machaquito”, Vicente Pastor y “Bienvenida”.    

LOS TOROS EN MADRID.



LOS TOROS EN MADRID.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Desde incluso antes de ser Madrid Cortes de las Españas, fue una ciudad de las consideradas como de mayor tradición taurina.
En el año 1418 entra en la Villa el rey Juan II y para agasajarlo el Concejo levantó una plaza cuadrada de madera entre las puertas de La Vega y de Segovia en la que el rey mató un novillo con puntilla.
Al año siguiente cuando, las Cortes Generales reunidas en el Alcázar le declaran mayor de edad, se erige una plaza  en el Campo del Rey (hoy Jardines de Sabatini) donde amparado por D. Álvaro de Luna y el conde de Benavente el rey alanceó un toro.
En el año 1442 tanto por el nacimiento como por la jura de Dª Juana la “Beltraneja” se celebraron corridas en el Soto de Luzón.
En una de las estancias del rey Enrique IV en Madrid en el año 1463, se dio una fiesta de toros en el Campo del Moro en honor del embajador  del duque de Bretaña donde alancearon toros la flor y nata de los caballeros.
Cuando acabaron la lucha con la “Beltraneja”, los Reyes Católicos vinieron a Madrid y la villa les obsequió con una Fiesta de toros y cañas en la plazuela de San Andrés y en los últimos días del mes de enero del año 1493 D. Álvaro García Diez de Rivadeneira, que fue maestresala del rey Enrique IV, les dio una fiesta de toros y cañas en una plaza que mandó construir en el Prado de San Jerónimo.
Al siglo siguiente y en el reinado de Carlos V las primeras corridas de toros tuvieron lugar en el año 1528 en el Campo del Moro en una de las cuales el rey quebró tres lanzas, concretamente en la celebrada el día 20 de abril en la que se celebraba la jura de Felipe II como Príncipe de Asturias.
En el año 1562 apenas establecida la Corte en Madrid, Felipe II en el mes de junio dio una corrida  en la plaza del Arrabal (actual plaza Mayor) a la que asistió el rey con su esposa Isabel de Valois.
La jura de los tres hijos de Felipe II, fueron festejadas con toros. En la de D. Fernando en 1573, se corrieron toros  en el Prado de San Jerónimo. Lo mismo en la jura  del príncipe D. Diego Félix. Y el 12 de noviembre de 1584 también hubo toros en el prado de San Jerónimo con motivo de la jura de Felipe III en la iglesia de los Jerónimos. En esta corrida se lucieron los caballeros rejoneadores.
Durante el reinado de Felipe III hubo muchas corridas de toros. Comenzaron en 1599 con la entrada de su esposa Dª Margarita. En este reinado se concluyó la reforma de la Plaza Mayor  y así se encontró un lugar fijo donde celebrar las suntuosas corridas de toros. Con su aforo de 50.000 espectadores permitía que acudieran a ella los muchos aficionados.
En el año 1623, siendo rey de España Felipe IV,  se celebraron importantes corridas  en honor del príncipe de Gales, así cómo en el año 1629 con motivo del nacimiento  del príncipe Baltasar Carlos.
Pero aparte de las corridas reales, todos los años se celebraban en la Villa y Corte las llamadas corridas ordinarias  que eran costeadas por el Ayuntamiento y que festejaban al Patrón San Isidro, a San Juan y a Santa Ana.
Cuando se concluyó la plaza de toros del Buen Retiro se dieron en ella muchos festejos siendo las primeras corridas las de los días 5, 6 y 11 de diciembre del año 1633 con motivo del nacimiento del príncipe Fernando sobrino del Monarca.
En los tiempos de Carlos II se inauguran las corridas con la celebrada en la Plaza Mayor el día 7 de febrero de 1680 con motivo del cumpleaños de la reina María Luisa, en la que destacaron como rejoneadores el duque de Medina-Sidonia  y el de Zea  que mataron respectivamente dos y un toro de otros tantos rejonazos. Merecen especial mención las celebradas con motivo del segundo matrimonio del último de los Austrias y la función de toros dada en una plaza del Palacio del Buen Retiro llamada del Juego de la Pelota.
En el reinado del primer Borbón, también se dieron festejos taurinos tanto en el Buen Retiro como en la Plaza Mayor.
Cómo Felipe V era poco amigo de esta clase de festejos y rehusara presenciarlos, los nobles abandonaron casi completamente el ejercicio del toreo siendo sustituidos por los toreadores del pueblo. El advenimiento de hidalgüelos asalariados  para rejonear y de vaqueros del campo andaluz para picar con vara larga, dio lugar a la transformación de las corridas que pasaron de ser motivo de fiestas conmemorativas de algún acontecimiento político o cortesano a celebrarse con frecuencia regular. Por este motivo el rey Felipe V autorizó el levantamiento de una plaza de madera  cerca de la puerta de Alcalá. Y en ese mismo sitio mandó construir el rey Fernando VI (a sus expensas) una plaza que fue inaugurada en el año 1749, regalada para el sostenimiento de los hospitales madrileños y que duró 125 años.
En tiempos del rey Carlos III, éste monarca autorizó dos festejos en la Plaza Mayor: uno con motivo de su entrada pública en diciembre de 1760 y otra en septiembre de 1764 con la llegada de su nuera María Luisa de Parma.

Durante el reinado de Carlos IV se celebraron las siguientes funciones reales: en 1789 por la exaltación al trono del propio Carlos IV y en el año 1803  corrida en la Plaza Mayor con motivo del matrimonio del príncipe, después Fernando VII.
Las funciones reales de toros de los Borbones diferían en algunos aspectos de las realizadas en tiempos de los Austrias: ya no rejoneaban los nobles sino que se erigían en padrinos de los hidalgos que toreaban a caballo y como peones o "chulos" no les ayudaban hombres anónimos sino los espadas más famosos de cada época.
Lo mismo sucedió en las últimas funciones reales efectuadas en la Plaza Mayor: los días 16 y 17 de octubre de 1846 con motivo de las bodas de Isabel II en las que actuaron como chulos los espadas “El Morenillo”, “El Chiclanero”, Juan León y Francisco Montes.
Aunque por algún tiempo los picadores fueron los protagonistas de la Fiesta de los Toros, pronto cedieron su importancia a favor de los matadores tales como: Melchor Calderón, “Lorencillo”, “Martincho”  José Cándido y  las tres grandes figuras de la Tauromaquia  del  último tercio del siglo XVIII: “Costillares”, Pedro Romero y “Pepe Hillo”.
En Madrid  debido a la pasividad de un rey tuvo lugar la transformación de las corridas de toros y cómo la plaza más importante del mundo que es, ha sido y es escenario de las proezas de los diestros y del perfeccionamiento de su arte tan español como es el de lidiar toros.



sábado, 4 de enero de 2014

LOS BOLETOS DE LOS TOROS.



LOS BOLETOS DE LOS TOROS.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Las entradas de los toros de siempre fueron artísticas. Representaban escenas de los distintos lances de la lidia. Desde la salida del toro de chiqueros, pasando por la irrupción en el ruedo, su comportamiento  en distintos tercios ante los lidiadores a pie o a caballo hasta su muerte y posterior arrastre.

 






 









 









 









 







 









 









 









 









 
 









 








 








 
Se solía  plasmar en las entradas del día, un cuadro taurino de famosos pintores taurinos junto  a un texto de un artículo del Reglamento taurino que generalmente era el 60 por ser el que prohibía pasar a la localidad o abandonarla durante la lidia de cada toro.

Actualmente se ha cambiado lo artístico por lo funcional al convertir el arte de los toros en negocio. El cuadro artístico ha dado paso al logotipo  de autenticidad para evitar la falsificación del boleto.

Las entradas de los toros tienen su historia que no es otra que:

“Aunque no muy aclarada, parece ser que en un principio, cuando las corridas de toros se celebraban en las plazas mayores de las ciudades (acondicionadas para tal fin), para presenciar el espectáculo, había de pagarse a la entrada con las monedas de entonces (reales de vellón) que con el precio justo se iban depositando en las bolsas que en - cada puerta de entrada – portaban los cobradores.

Al construirse las plazas de toros estables, ante la necesidad de reserva de determinadas localidades - destinadas a ser ocupadas por las autoridades -, y al establecerse diferencias de situación y comodidad, surgieron los diferentes precios.

Mientras las localidades sin numerar se iban pagando como siempre, las de abono (que en aquel entonces eran las numeradas) que comprendían los llamados balcones, cajones y tarimón, al acceder a ellas  desde fuera de la plaza, se hacía imprescindible la presentación a los porteros, de unos boletines que, previamente, se habían comprado en los sitios designados al efecto.

Así era como se hacía en la plaza de Sevilla en el año 1838. Y así debía ser también en Madrid, hasta que José Bonaparte hubo de cambiar la normativa  con la finalidad de dar las máximas facilidades al público (para que asistiera a las corridas) que había perdido la costumbre de asistir debido a las prohibiciones  a que había sido objeto la fiesta de los toros  en los años 1804 y 1805. Se retorna a lo antiguo en cuanto a la manera de entrar en la plaza, decir, pagando en el momento, con los reales de vellón que depositarán en las bolsas.

En el año 1836, Francisco Montes en su Tauromaquia, preconiza la numeración de las localidades tratando de conseguir una ocupación racionalizada de la plaza y evitar los inconvenientes de las aglomeraciones que, lógicamente, traerían rencillas con repercusiones en la alteración de orden público.

Y llegamos al año 1840 en el que desaparecen los cobradores de la plaza de toros de Madrid, porque varios empresarios  de la capital establecieron los billetes que se vendían en las calles Carreteras y Alcalá  en unos despachos acondicionados al efecto.

Al principio eran muy sencillos: formato rectangular, con tamaño de 5 X 4 centímetros e iban pegados a un cartón que en el dorso tenía unas contraseñas para evitar falsificaciones. En el año 1850, fueron sustituidos por otros entalonados, cuya parte talonada quedaba en la caja que portaban los porteros  de la plaza, con fines de control.

Luego ha ido progresando, como todo, la confección del billetaje de la mano de Regino Velasco, impresor que murió en el callejón de la plaza de toros de Madrid al ser corneado por un toro que saltó la barrera. Y no estamos muy lejos de que se implante el billetaje con cinta magnética para control recaudatorio y evitar falsificaciones.

Para más detalles pueden entrar en mi libro: “Incursión por el mundo de los toros” Editado por Quirón Ediciones en 1997.

martes, 31 de diciembre de 2013

LAS INOCENTADAS QUE NUNCA DEBERÍAN GASTARSE.



LAS INOCENTADAS QUE NUNCA DEBERÍAN GASTARSE.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Leemos en Burladero.com que al no haberse avenido a relaciones entre la empresa Pagés de Sevilla y los seis matadores de toros agraviados por las declaraciones de los señores Eduardo Canorea y Ramón Valencia, los toreros han realizado una contraofensiva en el sentido de no torear en la Maestranza pero sí desviar sus actuaciones en 210 Km para realizarlas en La Malagueta. Ambas son plazas de 1ª categoría si bien La Maestranza tiene 1.300 localidades menos que la Malagueta. La distancia a Madrid es muy similar pues hay una diferencia de 6 kilómetros a favor de Sevilla. Ambas cuentan con AVE. Objetivo a cumplir: Movilizar 14.000 aficionados lo que, "con la que está cayendo" se nos antoja harto difícil. Si bien José Tomás puede lograr el milagro.

No sabemos si creernos la noticia pues Burladero.com nos gastó a sus lectores una inocentada al publicar los carteles de la Feria de Valencia, cuando en realidad aún no se han confeccionado.

¡Con esas cuestiones no se debe jugar!, pues ¡Pierden credibilidad! Y luego…recuperarla cuesta un tiempo.

Nos extraño sobre manera que no estuviera incluido en los mismos, el matador de toros Manuel Escribano recientemente fichado por el empresario de la plaza Simón Casas, pero… ya sabemos como es el francés.

Imagino que monsieur Casas, como buen “coq de combat” que es, se habrá querellado contra el portal, aunque en las relaciones portales taurinos-empresarios-apoderados siempre se llega a un “entente cordiale” por aquello de los intereses que priman.

La verdad es que la falsa noticia tuvo su repercusión entre los socios de la Peña Taurina “Manuel Escribano” de la ciudad de Tarifa que se lamentaron de la exclusión de su torero y echaron de menos a Campuzano como apoderado.

En fin de ser cierta esta noticia por parte de Burladero.com en su noticia “Figuras en la Malagueta”, hemos de considerar como una contraofensiva torera a la empresa Pagés y el cuarteto de ases toreros, está barajando combinaciones para las corridas del Sábado de Gloria y el Domingo de Resurrección en el sentido de dos mano a mano entre Morante-Manzanares y José Tomás-El Juli, o bien dos corridas de terna de matadores donde habría que dilucidar que diestros actuarían una sola tarde. Veremos si se ponen de acuerdo entre ellos. Fácil no es, pero...el no ceder ante la empresa Pagés, a lo mejor les pone de acuerdo.

José Cutiño como cabeza visible en la empresa taurina Coso de Badajoz ha de lidiar este TORO nada fácil, con dos cuernos astifinos: uno con predominio del montante económico que estas corridas supondrían y el otro donde abiertamente se enfrentaría a la empresa de Sevilla por su falta de solidaridad.

Hay cosas que no comprenderemos, ni comprenderemos nunca, pues como decía Rafael “El Gallo”: “Lo que no pue sé, no pue sé y… además es imposible” si bien en este caso y de llevarse a efecto, pues….???

Resulta:
Que la anterior empresa que gestionaba la Malagueta no quiso seguir con el contrato por haber perdido en la temporada 2013 la friolera de 700.000 euros. ¡La afición había dado la espalda a la gestión empresarial.
Que los propietarios de la Malagueta, en este caso la Diputación de Málaga, no accedió a rebajar el canon, ni a disminuir el número de festejos exigidos en el pliego de condiciones.

Que los toreros se enfadan con la empresa de Sevilla cuando sus empresarios declararon que los toreros no estaban dispuestos a bajar sus honorarios y que José Tomás pedía el “oro y el moro”.

Que ahora están casi todos (faltan Perera y Talavante) con sus cachéts y Cutiño si puede con este montante económico.

Pues permítanme que no me lo crea, independientemente de que Burladero.com no nos haya tratado de meter otro gazapo de inocentada, a no ser:

Que los toreros hayan llegado al acuerdo de gestión de las corridas al 33 % con el empresario, pues lo que no me creo es que hayan renunciado a su cachet por aquello de dar en las narices a la Empresa Pagés.

Ahora hay que ver las ganaderías en liza que no serán difíciles de adivinar: ¿tal vez Núñez del Cuvillo y Victoriano del Río?

Esperemos acontecimientos para esta nueva temporada que se avecina


martes, 24 de diciembre de 2013

LUIS ALONSO HERNÁNDEZ como creador y mantenedor del blog taurino www.torostarifa.blogspot.com, desea a todos su seguidores y amigos unas
FELICES NAVIDADES.
Espero seguir manteniendo este altruista blog durante el próximo año 2.014.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

PRINCIPALES COMPONENTES DE LA FIESTA DE LOS TOROS.



PRINCIPALES COMPONENTES DE LA FIESTA DE LOS TOROS.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
EL TORO, principal protagonista de la Fiesta,  que llega a través de un productor quien no es otro que su criador, el ganadero. Ese hombre que se juega su prestigio y su dinero en la consecución y juego de su producto. Producto que ha de dar juego en la lidia, en cuanto a brillantez se refiere, con bravura sostenible y duradera, no  exenta de nobleza, para que sea de las preferencias de los figurones del escalafón que son los que prestigian la ganadería, al solicitarla para la lidia, haciendo subir la cotización.
Luego…condicionaran al ganadero en la producción del toro tanto fenotípicamente como en cuestión temperamental y, en muchas ocasiones le obligan en una selección dirigida, a sacar de tipología a su encaste involucionándole y devaluándole con el paso del tiempo al hacerle caer en un abismo quitaesenciado del que a veces es imposible salir.
Son esas gráficas en picos de sierra que cíclicamente sufren las ganaderías, en cuanto a bravura se refiere, al haber estado seleccionando en el "filo de la navaja" bravura-mansedumbre y olvidarse que, el toro bravo como tal nunca existió, sino que fue una consecuencia del manso seleccionado acorde con unas bases de psicopatía bélica.
EL TORERO, es el segundo protagonista de esta tragicomedia que es la corrida de toros. Ese hombre que, poniendo en juego su vida va a tratar de domeñar a esa fiera de manera artística, sirviéndose de unas telas movidas con oficio y conocimiento de las reacciones, no siempre lógicas, de un animal bravo.
Arte tasado en un precio elevado que es el precio incalculable de una vida al que hay que sumar la regularidad para dar el cómputo final de la cotización.
El torero es un ser que lleva una vida de estrés máximo, derivado de esos viajes agotadores, de ese jugarse la vida, de esa responsabilidad de tener que triunfar cada tarde para que su cachet se mantenga. Estrés que en la plaza se nota en ese sudor nervioso que al quedarse frío, tras la conclusión de la faena, le recorre el cuerpo como si de un fuerte escalofrío se tratare.
Estrés que ahora no tiene tregua puesto que la temporada española se empalma con la americana sureña y continúa en los tentaderos de preparación, donde también el torero se estresa porque ensaya las faenas a realizar en los ruedos ante vacas que también pueden cornear y llevarse la vida.
El torero ha de tener un corazón a “prueba de bomba” porque en la plaza le late a unas aceleraciones fuera de lo normal. Momentos de casi 200 pulsaciones por minuto son demasiadas para no sufrir un infarto. Y así día tras día durante su vida laboral activa que, salvo casos excepcionales como el de “Antoñete” (q.e.p.d) o de “Curro Romero”, suele rondar los veinte años.
EL EMPRESARIO, es el tercer protagonista de la Fiesta de los toros. Se trata de aquel señor o sociedad de señores que exponen su dinero en la ruleta de la corrida de toros a las que seleccionan su montaje con criterios económicos donde tratan de buscar el interés en el aficionado y público asistente y han de jugar con el toro adecuado a las preferencias de los toreros contratados.
Su nombre les viene de que para ellos el montaje de un espectáculo taurino es un negocio, como otro cualquiera, que realiza a través de una empresa creada acorde con las exigencias de la Administración.
La iniciativa privada en la gestión y administración del negocio de los toros arranca el 27 de enero del año 1612, cuando el rey Felipe III concede el privilegio de dar funciones de toros  en cosos cerrados a don Ascanio Manchino en la plaza de toros de Valencia. Pasados tres años este empresario delega su privilegio a favor de su esposa María Bermúdez quien, con fecha 5 de julio de 1622, vende por 22.400 maravedís su privilegio a don Felipe Salas que era el camillero mayor  del Real Consejo de Indias. En el año 1647 el privilegio pasa a manos del Hospital de Valencia por un periodo de veinte años.
Con posterioridad la figura el empresario pasó de “localista” a “generalista” al llevar varias plazas de toros situadas incluso fuera de su provincia como hizo por primera vez  don Bartolomé Muñoz Pichardo alias “Bartolo”. Fue imitado por otros empresarios como don Eduardo Pagés, quien en 1944 llevaba las plazas de toros de Sevilla, Málaga, Algeciras, San Sebastián, Salamanca, Valladolid y Cáceres.
Actualmente no se concibe la explotación de una plaza importante por un empresario solo, sino que está en manos de empresas en que la actividad taurina es una más de un paquete que la constituye. Ahora se juega con los avatares económicos por los que pasa cada empresa. Unas veces pierden, otras ganan; otras no les importa perder porque lo justifican adecuadamente con beneficios. En fin, un verdadero “lío financiero” en el que juegan multitud de factores, en este caso, para-taurinos.
El empresario actual forma parte de una sociedad empresarial formada por una serie de accionistas de los cuales, el más competente en cuestiones taurinas, se erige en presidente,
En síntesis el negocio del empresario taurino consiste en lo siguiente:
-Comprar 6 toros.
-Contratar 3 toreros.
-Dar el festejo.
-Se cobra, se paga.
-Si sobra “algo” son ganancias.
-Si por el contrario, falta dinero, pues…pérdidas.
No es fácil su función, pues ha de lidiar a: ganaderos, toreros, público, propietario o propietarios de la plaza y a las corporaciones municipales.
Naturalmente ha de ganar dinero al ser el organizador del espectáculo.
NOTA: Todos estos datos y otros más precisos y extensos pueden verlos en mi libro titulado “De pronóstico reservado” editado por la Diputación de Valladolid  en al año 2009.
¿A que viene este artículo?
Pues para que los lectores no avezados en este mundo taurino, tengan una guía en que basarse y poder interpretar las vicisitudes por las que pasa la Empresa taurina Pagés de Sevilla, a raíz de las declaraciones realizadas por sus  gerentes; don Eduardo Canorea y don Ramón Valencia en el almuerzo con los medios de comunicación celebrado el 27 de noviembre, donde se analizaba la situación actual del sector taurino de la Maestranza de Sevilla y que el programa taurino de la Cadena Ser saco a antena en una serie de cuñas grabadas tales como:
“No se pueden reducir el precio de las entradas,porque los figurones del escalafón taurino no quieren”
“Tampoco lo quieren sus representantes; Fundi, Gómez Escorial y Juan Diego que para esta empresa no son representativos"
“Juli, Morante, Manzanares, Perera y Talavante eran quienes tenían que haber negociado, pero algunos no tienen los pies en la tierra”
“Los ganaderos lo están pasando mal, pero los más representativos tampoco quieren bajar nada”
“Las cuadrillas de banderilleros se han negado a hablar del tema”
“TVE quiere retransmitir alguna corrida pero gratis”
“Canal + se niega a subir el contrato para retransmisiones”
Tampoco los empresarios logramos unirnos para hacer fuerza, más por el contrario, somos como los alacranes que se pican a si  mismos”
Con estos antecedentes: “Es imposible bajar los precios”
La única solución es: “Disminuir el número de festejos, pero hasta cierto punto”.
Los cinco toreros mencionados se sintieron “agredidos” y decidieron no torear en la Maestranza de Sevilla mientras siguiera al frente de la misma la empresa Pagés.
Eduardo Canorea en nueva rueda de prensa se retracta de lo dicho, pide perdón a quien más ofendió verbalmente, José Tomás y ahora a esperar la reacción de los toreros.
Esperemos que se avengan a razones no sea que les vaya a pasar lo que les ocurrió a los figurones de entonces; “Bombita” y “Machaquito” en el año 1910 en la plaza de toros de Madrid cuando trataron de abusar económicamente del empresario Indalecio Mosquera.
El "repoquer de ases toreros" ha de ponerse las pilas bien cargadas porque por detrás vienen apretando toreros como Manuel Escribano, Juan del Álamo, Joselito Adame, “Morenito de Aranda” y un largo etc que junto a los consolidados David Mora e Iván Fandiño les pueden poner las peras al cuarto.
Cuando la situación económica pinta bastos, todos hemos de apretarnos el cinturón para pervivir y naturalmente el mundo del toro no puede llamarse andana.