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miércoles, 10 de febrero de 2010

LA QUINTA CORRIDA DEL CICLO TAURINO VALLADOLID 1973.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Era la tradicional corrida denominada de “El arte del rejoneo” en la que un público entusiasta del caballo, ocupó algo más de las tres cuartas partes del aforo del coso del Paseo de Zorrilla.
Presidencia ocupada como habitualmente por el Sr. Zalama a quien asesora en materia artística “Cigales”.
En los carteles se anuncian seis novillos-toros de la ganadería del Marqués de Domecq y Hermanos que fueron lidiados por los cuatro caballeros rejoneadores. Hermanos Peralta, don Álvaro Domecq y el portugués José Samuel Lupi.
La corrida estuvo amenizada por la Banda de Música Regional infantil de Valencia quien en los prolegómenos del festejo desfiló por el ruedo interpretando diversas composiciones musicales que finalizaron, al abandonar el ruedo, con la conocida "Valencia" del maestro Padilla que fue acompañada de las palmas de los espectadores.
Los cuatro rejoneadores conocidos como. “Los cuatro jinetes de la apoteosis” fueron recibidos y despedidos con aplausos tras el carrusel de exhibición realizado en los momentos previos a la lidia.

Sale el primer novillo y, tras fijarse en el caballo que monta D. Ángel Peralta, se arranca con prontitud en larga persecución en medio de los aplausos del respetable. El de Puebla del Río clava tres rejones de castigo, en el sitio, que son muy aplaudidos. Clava tres pares de banderillas a una mano, a las que siguen dos pares y medio de banderillas a dos manos, finalizando con la “rosa de la casa” que queda en todo lo alto.
Un rejón de muerte da con el novillo en tierra, siendo premiado tras ovación, con una oreja que pasea montado en su corcel al tiempo que realiza algunos ejercicios de alta doma.

D. Rafael Peralta clava también de salida tres rejones de castigo – el último extraordinario por la exposición - a un novillo distraído y de embestida incierta.
En banderillas con oficio y arte clava cuatro pares de banderillas y uno de las cortas.
La “rosa de la casa” se la brinda a la Reina de las Fiestas, dejándola en el sitio exacto del morrillo de su oponente recibiendo una gran ovación.
En la primera entrada para ejecutar el rejón de muerte la jaca es alcanzada por el novillo recibiendo un pitonazo corrido. Tras rejonazo que toca hueso, cae el novillo para ser levantado por el puntillero. Finalmente cae definitivamente y el caballero es premiado con ovación grande que propicia la vuelta al ruedo.

D. Álvaro Domecq se enfrenta a un novillo de gran clase a quien tras encelamiento torero y templado, clava tres rejones de gran precisión en todo lo alto.
Tres pares de banderillas a una mano extraordinarios uno de los cuales queda inhiesto hasta el final de la lidia. Dos pares de banderillas a dos manos uno de ellos en un terreno inverosímil.
Brinda la colocación de la flor a la Reina de las Fiestas y clava en el lugar exacto siendo ovacionado
Un rejón de muerte que resulta ligeramente caído. “Alvarito” baja del caballo y tomando la muleta, tras pedir permiso a presidencia, muletea a su oponente en medio de los aplausos del público que aumentan al interpretar un molinete ceñido.
Entra a matar al volapié con rectitud y logra un estoconazo hasta la gamuza de la que rueda el novillo sin puntilla. Las dos orejas son el premio a su labor, y con ellas el jerezano da la vuelta al anillo.

Vistiendo a la federica, el caballero portugués Samuel Lupi se enfrenta a un abanto novillo que tiene tendencia a irse hacia los adentros lo que indudablemente quitó lucimiento a la faena del luso.
Lupi demostró sus condiciones excepcionales de jinete y sus conocimientos taurinos.
Cuatro rejones de castigo, el último muy cerrado en tablas, compusieron su preparación del novillo para la lidia posterior.
Dos pares a una mano, uno de frente, donde todo fue suavidad y bien hacer.
Brinda a la reina de las Fiestas y deja un par superior al que siguen dos pares de banderillas cortas.
En la suerte d matar logra un pinchazo hondo y un rejonazo del que el toro cae cuando Lupi a descabellar. Lo levanta el puntilero para finalmente caer definitivamente.
Es premiado con una ovación que le motiva para dar la vuelta al ruedo mientras el novillo fue pitado en el arrastre.

El quinto novillo fue lidiado al alimón por los hermanos Peralta en la lidia denominada “por colleras” introducida por ellos en la tauromaquia de rejones, demostrando su dominio en la colocación de rejones y garapullos tanto a una como a dos manos. Uno de cuyos pares fue brindado por Ángel a la Reina de la Fiestas.
A la hora de matar Ángel toma el rejón de muerte y lo coloca muy bajo finiquitando al novillo. El premio es una gran ovación con la que dan la vuelta al ruedo.

En la actuación por colleras de Álvaro y Samuel, lucen extraordinariamente ya desde el primer rejón de castigo. Siguen luciendo en la colocación de banderillas. Uno de los pares fue brindado por Lupi a la esposa del empresario Angelita Rodríguez de Arce.
Muy ovacionados ambos caballeros a lo largo de su inmensa actuación.
Toma la responsabilidad del rejón de muerte Álvaro Domecq, quien tuvo la mala suerte de descordar al novillo que cae fulminado no obstante lo cual son premiados con una oreja que, tras partida por la mitad, portan en la mano mientras dan la vuelta al ruedo.

martes, 9 de febrero de 2010

EMILIO ORTUÑO DUPLAIX “JUMILLANO”.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Le conocí en el año 1961 cuando yo era estudiante de la carrera de veterinaria, y el hermano, de su entonces novia Angelita Rodríguez de Arce, (Domingo) era compañero mío de curso en la Facultad de Veterinaria de Madrid.
Coincidí con él en la casa de su futuro suegro el abogado D. Ángel Rodríguez sita en la calle de Carranza, cuando esta vía contaba con un paseo central dotado de árboles y bancos donde reposar plácidamente, y contemplar tanto el paso de los tranvías que iban desde la Glorieta de Bilbao a la de San Bernardo como, aparcado en uno de los laterales, el “haiga” que el famoso matador de toros de San Miguel de Valero (Salamanca) poseía como parte de las cuatro maravillas que lanzó al mercado la firma General Motor para ser adquiridas por el Presidente de los EEUU (de entonces), el famoso Trío "Los Panchos", Jorge Negrete y nuestro amigo Emilio.
Vivienda a donde me iba a estudiar con Domingo Rodríguez de Arce, o mejor dicho, a proporcionarle los apuntes que él, no había podido tomar en clase.
Emilio Ortuño Duplaix “Jumillano” era por aquel entonces un torero de élite recientemente retirado y Angelita Rodríguez de Arce, una de las más bellas mujeres de la alta sociedad madrileña.
Luego hubieron de pasar muchos años para que el mundo del toro nos proporcionara un nuevo encuentro al ser Emilio propietario y empresario de la Plaza de Toros de Valladolid, y un servidor de ustedes, comandante veterinario destinado en la Academia de Caballería de Valladolid.
Después el ex-torero empresario de la plaza de toros de Íscar y de Medina del Campo y el que suscribe veterinario taurino de ambas plazas. Más tarde “Jumillano” empresario de Valladolid y yo veterinario de dicha plaza.
Coincidíamos en todos los sitios donde hubiera toros. Tomábamos las copitas pertinentes, tras los reconocimientos de los toros, hasta la hora de la comida y luego, a veces, compartíamos burladero durante los eventos taurinos.
También solíamos coincidir en las tertulias taurinas de Valladolid a donde el bueno de Emilio era invitado por aquello de ser el dueño de la plaza de toros de la capital de Castilla.
Y frecuentemente nos veíamos en el Hotel Meliá Parque a donde se alojaba durante la Feria de Valladolid y siempre que iba a su plaza de toros por el motivo que fuera, ya que era íntimo amigo de Rafael (q.e.p.d) dueño del hotel, con quien también nos preciábamos de compartir amistad.
De igual manera, he compartido amistad con sus dos hijos varones, si bien hace bastantes años que no les veo al haberse desligado, tanto “Michel” como Isidro, del mundo taurino.
Es Emilio un hombre callado, reservado, pero amigo de sus amigos a quienes les trata con cariño cuando se encuentra con ellos. Se conserva muy bien y no aparenta los años que tiene sobre sus espaldas que no son pocos (pues no en balde nació en 1933, nueve años antes que yo), pero como le acompaña el tipo, al ser alto y delgado, fácilmente puede hurtar años a la realidad.
Tomó la alternativa en la plaza de Las Arenas de Barcelona en el año 1952, retirándose cinco años después, y según cuentan, habiendo ganado mucho dinero pues siempre su cotización fue altísima e hizo cinco campañas económicamente muy rentables en tierras americanas donde gozaba de un merecido gran cartel sobre todo en Méjico donde en su enorme plaza cortó dos rabos, tras su confirmación que tuvo lugar con el padrinazgo de Curro Ortiz y la actuación de Miguel Ángel García de testigo ante un toro de nombre “Gatito” perteneciente a la ganadería de Tequisquiapan.
A partir de ese momento, se dedicó a criar toros bravos y cuidar tanto de su ganadería brava salmantina, cómo de la de su mujer ubicada en tierras segovianas de El Espinar, compartiendo este quehacer, con el de empresario de su plaza y de otras limítrofes que eran llevadas por sus gerentes en actuaciones de “hombres de paja”.
De unos años a esta parte dejó el empresariado taurino limitándose su actividad a alquilar su plaza de Valladolid y a vivir de las rentas que no es mal negocio cuando se puede pervivir sin preocupaciones en lo que a uno le resta de vida.
En honor a nuestra amistad le he dedicado varios crónicas de corridas en su plaza, que fue la mía durante mi destino en Valladolid, hasta que la jubilación me trajo a este rinconcito de Tarifa donde tampoco se vive mal que digamos, pues yo también estoy libre de preocupaciones aunque vivo de la paga de pensionista nunca comparable a la de mi amigo Emilio Ortuño terrateniente salmantino. Seguro estoy que disfrutará leyéndolas y recordándolas pues nunca faltó a estas citas ocupando el palco de la meseta debajo de Presidencia que como propietario poseía.
También le recordaré un poco de su vida en la que lidió toros “con más raza, nervio y temperamento que los de ahora” como él dice, y de lo que posiblemente tenga algo de culpa en la involución de la selección de bravo en su faceta de ganadero.
Tras debutar con traje de luces en Burgos un 19 de mayo del año 1950, su carrera se hace imparable. Al año siguiente debuta con caballos en Zaragoza y actúa ocho tarde seguidas en Barcelona.
En la temporada del año 1952 surge la competencia entre dos grandísimos novilleros, Juan Martínez “Pedrés” y Emilio Ortuño “Jumillano” que no están dispuestos a dejarse ganar la partida en la plaza.
Ese mismo año se presenta en Madrid alternando con “Tacho” Oliete y Antonio Chenél “Antoñete” para seguidamente alternar con “Pedrés” y Juan Montero en la lidia de una novillada de Atanasio Fernández.
Ambos novilleros rayaban a tan gran altura que, por primera vez en la historia taurina, la Corrida de la Asociación de la Prensa, fue una novillada donde, en mano a mano, actuaron ambos novilleros.
Ese mismo año tomó la alternativa en la Plaza de Las Arenas barcelonesa, de manos de Agustín Parra Dueñas “Parrita” con Rafael Ortega de padrino.
Confirma al año siguiente en Madrid con Julio Aparicio de padrino y Juan Posada (q.e.p.d) de testigo.
Tras varias temporadas triunfales en América, torea por última vez en España el 21 de abril de 1957 en Málaga formando terna con Carlos Copas (q.e.p-d) (hermano de su cuñado) y el venezolano Curro Girón.
La última corrida de su vida fue la celebrada el día 18 de agosto de 1957 en la localidad francesa de Dax en la que contando con 24 años alternó con Julio Aparicio y Antonio Ordóñez.
Amigo Emilio: seguiré hablando de las ferias taurinas de Valladolid pues es mucha la información que tengo guardada al respecto sobre ese coso que compraste en el año 1956 a la Sociedad Taurina de Valladolid S.A. y en el que actuando en él, como torero, te llevaste dos trofeos San Pedro Regalado.

lunes, 8 de febrero de 2010

LA CUARTA CORRIDA DEL CICLO TAURINO VALLADOLID 1973.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Con un tiempo primaveral aunque con el cielo entoldado, se celebró la cuarta corrida de feria en la que los diestros Luis Miguel “Dominguín”, Diego Puerta y José Antonio Campuzano, se enfrentaron, debido al baile de corrales, a tres toros de don Antonio Pérez de San Fernando (primero, tercero y quinto) y a otros tres de doña Mercedes Pérez Tabernero de Montalvo.
Preside el Comisario del Cuerpo General de Policía señor Zalama auxiliado en materia taurina por Antonio Aguado “Larita”.
El aforo de la plaza se cubrió en sus tres cuartas partes, y en un palco se encontraban los americanos Mateo Carney, que es el primer yanqui que corre todos los encierros de España, y Carlos Scanlan que por el año 1958 era novillero en Méjico.
El placo número 11 ocupado por la Reina de las fiestas acompañada por sus damas de honor.

Sale al primer toro de la tarde que atiende por “Bragoso”, luce el número 26 en los costillares y pesa 486 kilos. Pertenece a la vacada de don Antonio Pérez y luce unas buenas defensas.
Luis Miguel “Dominguín” luciendo al traje que diseño Pablo Picasso, saluda a su oponente con unos lances jaleados y que remata con una media ajustada.
Tras dos entradas al caballo y los correspondientes puyazos, se cambia el tercio.
Diego Puerta no perdona su quite y se luce en chicuelinas merecedoras de una ovación.
En banderillas recibe dos pares de garapullos.
La faena de muleta la comienza el maestro Luis Miguel con unos pases por alto pegado a las tablas a los que siguen unos eficaces doblones.
Seguidamente el matador, ante un boyante toro, continúa con pases cambiados, un molinete de rodillas y redondos y naturales de buena factura que son rematados con un pase de pecho que levanta una gran ovación.
Tras una templada tanda de derechazos entra a matar pinchando en hueso sin soltar. Continúa toreando en artísticos muletazos que remata con un farol.
Entra nuevamente a matar con rectitud recetando una estocada que le permite descabellar “tocando la médula” lo que permite que el puntillero remate.
Una faena que al respetable ha parecido breve por la calidad del astado y que ha premiado al diestro con ovación y vuelta al anillo.

En su segundo Luis Miguel demostró todo su saber y conocimiento en una labor suave y mandona merecedora del trofeo concedido.
Era un toro que luciendo el número 4, atendía por “Fogata”, que pesaba 505 kilos, pertenecía a la vacada de doña Mercedes P. Tabernero de Montalvo, y que recibió tres varas tras lograr desmontar al piquero Domingo Rodríguez en la primera entrada, por lo que fue aplaudido.
El público solicita al matador que banderillee pero al no aceptar han de hacerlo los banderilleros quienes colocan dos pares.
Luis Miguel comienza la faena con seis pases sentado en el estribo, para ya fuera de las tablas continuar toreando por redondos en una tanda perfectamente ejecutada. Una buena tanda con mando y remate de naturales que abrocha con el de pecho.
Continúa con la derecha para dar dos series en las que alguno de los pases es un auténtico circular.
E público solicita la música pero el diestro manda parar a la banda.
Una serie de muletazos por alto a la que siguen unos naturales primorosos. Desplantes con teléfono incluido, que son merecedores de una gran ovación.
Entrando en rectitud consigue una estocada entera en el sitio de la que el toro se echa, para levantarse de inmediato y morir con la belleza que mueren los toros bravos.
Ovación, oreja y vuelta al ruedo, en el que una mujer le grita: “Viva los viejos”, con saludo desde los medios.

Diego Puerta no tuvo suerte con su lote, pero no obstante demostró en sus dos enemigos su gran valor y pundonor.
Su primer oponente marcado con el número 1, “Quebranto” de nombre y 454 kilos de peso, dio la impresión de ser un “toro avisado” que fue desarrollando sentido a medida que transcurría su lidia.
Diego Puerta lo lanceó de capa con valor, paliando las dificultades del toro y del viento y cercionándose que se le vencía por el pitón izquierdo.
En la faena de muleta puso el valor y el pundonor suficiente para plantar cara en medio de ovaciones del respetable que reconoció las dificultades que el astado planteaba.
Tras sufrir un desarme el toro le persiguió, pero el susto no pasó a mayores.
Una estocada ligeramente atravesada despena al de doña Mercedes que no obstante ha de ser descabellado. Ovación y saludos desde el tercio para Diego mientras que el toro es pitado en el arrastre.

Su segundo, que corresponde al quinto de la tarde, se llama “Amiguito” y está marcado con el número 40. Pesa 520 kilos y también es de doña Mercedes P. Tabernero.
La lidia de este toro transcurre en medio de las protestas del respetable que vio de salida una claudicación en la pata derecha. Claudicación que fue a menos a medida que la lidia transcurría.
Diego Puerta pidió el cambio de tercio con un solo puyazo en el que recibió duro castigo para comenzar su faena, brindando al público, tras un buen tercio de banderillas por parte de sus peones Carmona y “El Pirfo”.
Al iniciar la faena el animal hace un extraño y Diego sufre un peligroso desarme.
Continúa sobre la mano derecha en medio de las ovaciones y el sonido de la banda de música.
Como el animal se ha quedado en demasía Diego opta por la faena de porfía en la que intercala “espaldinas” y desplantes de rodillas. ¡Diego valor!
En la suerte suprema pinchazo que es escupido. Otro sin soltar y definitivamente una menos de media estocada ligeramente tendida.
Su labor es premiada con ovación y vuelta al ruedo.

José Antonio Campuzano, a pesar de su juventud, no desentonó de sus compañeros de terna.
De haber acertado con los aceros hubiera triunfado en Valladolid, pues su toreo se le puede calificar de excelente.
A su primer toro, número 41, “Esterillo” con 474 kilos de don Antonio Pérez, lo recibió con buenas maneras toreras que se hicieron patentes en el quite a base de lances de frente por detrás rematados con una revolera.
Brinda al público la faena de este toro que entra rebrincado y dando derrotes.
Comienza sentado en el estribo para salirse a los medios con doblones. Una vez allí continúa por redondos y naturales que van precedidos de molinetes, espaldinas y algún que otro pase cambiado.
En una serie sobre la derecha corre perfectamente la mano.
Necesita de cuatro pinchazos y estocada para que el toro doble y sea apuntillado por Alejandro Rodríguez.
Campuzano es premiado con una ovación y saludos desde el tercio.

El toro que cerró plaza que es el segundo de Campuzano, atiende por “Lucerito”, marcado con el número 17 y pesa 465 kilos. En él, el torero de Gerena demostró su buen arte y buenas maneras toreras. Quita por chicuelinas ajustadas que remata con un lance afarolado. Le da la réplica Luis Miguel “Dominguín” quien también es aplaudido.
En banderillas están de desastre tanto los dos Franciscos (Moreno y González) cómo José María Gordillo.
Y el chaval de “Serva la Bari” comienza su faena con unos redondos suaves pero mandones en dos tandas, para pasar seguidamente a los naturales que resultan muy toreros siendo ovacionados.
Es un buen muletero pese a quedarse sin toro, pero es un pésimo matador.
Necesita de tres pinchazos, una media perpendicular y descabello al asegundo intento para acabar con su oponente.
Al abandonar la plaza Luis Miguel y Diego Puerta son ovacionados mientras que Campuzano es aplaudido.
Los tres toros de don Antonio Pérez de San Fernando no ofrecieron dificultades. El que abrió plaza fue un toro superior. Complicados los tres de doña Mercedes Përez Tabernero de Montalvo.
CORRIDA DE REJONES EN LA I FERIA DE INVIERNO VISTA ALEGRE 2010.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Los tendidos del Coliseo Vista Alegre casi vacíos en esta primera corrida de rejones que abre el Ciclo Taurino de la “Primera Feria de Invierno en el Palacio de Vista Alegre”.
Preside el Decano de los Presidentes de la Plaza de toros de Las Ventas, don Manuel Muñoz Infante, auxiliado por su asesor artístico y por un veterinario femenino.
Voy a tratar de narrar lo más importante del festejo con al finalidad de no aburrirles con una descripción pormenorizada.
Diego Ventura a hombros tras cortar 3 orejas. Andy Cartagena una oreja y vuelta al ruedo de Antonio Domecq.

Antonio Domecq ha ido por delante y realizado dos faenas aseadas que no ha rematado con los rejones de castigo. Un triunfo más que se le escapa por aquello de no acertar con los aceros.
Ha sacado caballos nuevos que, dadas sus condiciones toreras, harán un buen papel en el panorama del rejoneo en la temporada que se avecina.
En su primero al ser aplaudido tras el arrastre de su colaborador enemigo, da la vuelta al ruedo por su cuenta sin que el público recrimine la acción. Vuelta que celebra montando un precioso caballo castaño muy oscuro.

Andy Cartagena sale al ruedo montando a “Bético” un caballo tordo rodado con 6 años para, tras calentar momentáneamente, ordenar que se abra el portón de los sustos.
Y sale un ejemplar de la ganadería de San Mateo que luce de manera horrorosa los dos crotales amarillos en sus orejas.
Tras unos recortes al toro en el centro del ruedo, realizados con toda tranquilidad, se hace con el toro. Clava un rejón de castigo ligeramente trasero para seguidamente torear con la banderola de manera templada y justa.
Coloca un segundo rejón de castigo en el sitio, para seguir toreando al toro de forma ajustada con la banderola del segundo rejón. Cambia de cabalgadura y sale “Maravilla” que es un tordo vinoso quien torea al toro dejándole llegar a las cercanías. Tras tomar unas banderillas sigue toreando con piruetas delante de la misma cara del toro para en el momento justo clavar un par al violín, y salir con una pirueta en la misma cara del toro.
Tras tomar un segundo par de banderillas se va hacia el toro para sacarlo de la querencia a tablas que éste muestra. Se aleja del toro y yendo hacia él, le coloca un excelente par en todo lo alto.
Un tercer par de banderillas que clava tras hacer unas piruetas delante de la cara, en una de las cuales resulta atropellado.
Saca ahora al ruedo a “Pericalvo”, un caballo castaño muy oscuro, espectacular de lámina y dotado de una gran flexibilidad que baila delante del toro moviendo acompasadamente en vaivén las extremidades anteriores.
Se va hacia el toro y deja un excelente par en todo lo alto.
Quien ahora sale a la arena es “Bisbal” un caballo bayo. Andy, tras tomar tres banderillas de las cortas, hace que el caballo suba sus extremidades anteriores al estribo para brindar la ejecución de la suerte a la concurrencia en medio de los aplausos entusiasmados de los espectadores de esa zona.
Las coloca de manera seguida para al finalizar adornarse tocando el testuz y haciendo el teléfono. Finalmente se aleja del toro y el caballo se arrodilla lo que enerva a los espectadores.
Andy toma el rejón de muerte que deja muy caído para que lo saque el hermano del rejoneador que actúa de auxiliar.
El toro acusa el rejonazo aculándose en tablas y amagando con echarse. Como no lo hace Andy echa pie a tierra, solicita la autorización para descabellar, y acierta al primer golpe de verduguillo.
Petición minoritaria de oreja que el presidente concede.

Diego Ventura en la arena montando a “Maletilla”, un caballo castaño, lusitano de 4 años que luce su hierro en su región femoral derecha.
Ordena que salga “Bailaor” con 530 kilos de la ganadería de la ganadería de San Mateo. El toro es parado en el mismo centro del ruedo con un recorte perfecto merecedor de una ovación. Diego torea al toro divinamente y con un ajuste sensacional en una serie de vueltas que rompe al cornúpeta.
Seguidamente le coloca un extraordinario rejón de castigo.
Saca a la arena un caballo tordo en fase blanca, de 7 años, que cabalga a dos pistas delante de la cara del toro y sale por fuera y por dentro de las tablas en una sincronización perfecta entre jinete y cabalgadura. ¡Maravilloso caballo!
En la colocación del primer par de banderillas, tras hacer la batida perfecta, no encuentra toro, no obstante lo cual recibe una gran ovación.
Se aleja del toro y a la vuelta bate perfecto y deja las banderillas en todo lo alto.
Sale un caballo tordo atruchado aguanta las embestidas del toro de manera temeraria y hace unos quiebros sensacionales en la misma cara del toro.
Quien ahora esta en el ruedo es el caballo “Califa” un castaño de 8 años, lusitano. Diego toma tres pares de banderillas cortas que clava de manera seguida en todo lo alto. Adornos de todo tipo, desde cogida del cuerno derecho del toro hasta el teléfono de manera repetida.
Un extraordinario rejonazo sin partir, en todo lo alto, para echar de inmediato el pie a tierra. Uno de sus auxiliadores le saca el rejón de muerte y Ventura ordena que se separen del toro en la seguridad de que va a doblar. Como se demora la echada, Ventura solicita el descabello y tras pedir permiso se dirige al toro para efectuarlo. No es necesario porque el toro dobla en ese momento. El puntillero acierta a la primera y los pañuelos salen en los tendidos para que el presidente conceda una oreja con la que Diego ventura recorre en vuelta triunfal el anillo.

Montando a la yegua “Vanidosa”, de capa torda rodada, AHa, Antonio Domecq espera al toro “Esmeralda” que con 523 kilos pertenece a la ganadería de San Mateo y sale corretón y distraído.
Coloca un excelente rejón de castigo para seguidamente torearle con la banderola midiendo la embestida con la finalidad de ver si cambia la suerte con un solo rejón o es necesario colocar el segundo.
Saca el caballo “Cacao” un tordo vinoso con el que coloca un excelente par de banderillas en todo lo alto para seguir con unos pases dando el pecho del caballo y seguidamente hurtar la grupa de muchísimo mérito.
Se aleja mucho del toro y nuevamente se acerca para colocar una banderilla en todo lo alto.
Coloca un par de banderillas a dos manos de manera perfecta y precisa que es ovacionado por los entendidos del tendido.
¡Toreo clásico por parte de Antonio Domecq fiel al toreo de la casa!
Excelente labor la realizada por Antonio Domecq que no obstante una vez más no acierta con el rejón de muerte desperdiciando un triunfo que tenía en sus manos.

Y estamos en el último toro de la tarde. Para lidiarlo Diego Ventura ha sacada a la arena una yegua muy campera de raza árabe con la cola recogida que mueve con garbo el mosquero. Se llama “Triana” y su capa es castaña.
Sale “Culebrito II” marcado con el número 23 y con 541 kilos del hierro de San Mateo.
Coloca un rejón de castigo que el toro acusa doliéndose en demasía ligeramente desprendido. Sigue toreándole con la banderola tratando de comprobar su estado de fuerzas. Cambia el tercio.
Sale a la arena “Nazari” un caballo castaño oscuro. Un preciso caballo que templa perfectamente la embestida del toro para evitar las cornadas que éste propina, siendo alcanzado ligeramente en alguna de ellas.
Quebrando en el momento preciso coloca un par de banderillas en todo lo alto. El toro está muy cerrado en tablas y allí Ventura coloca un excelente par de banderillas.
Saca a “Morante” un caballo tordo en fase blanca. ¡El caballo que muerde a los toros! Y con el que Ventura levanta a los espectadores de sus asientos.
Finalmente saca a la arena a “Califa” el caballo castaño con el que coloca de manera continuada y en un “pis pás” tres banderillas cortas en todo lo alto.
Un rejón de muerte en todo lo alto del cual el toro cae sin puntilla. Se piden las dos orejas que el presidente concede.
Resumen:
Antonio Domecq toreando de manera clásica. Difícil competir con los rejoneadores que, como Diego Ventura y Andy Cartagena, dan otra dimensión rejoneando. No digo que sea mejor o peor,simplemente digo que es distinta, porque en ella el lucimiento de los caballos está por encima del arte clavando rejones de los caballeros rejoneadores.
Todos los caballos lucieron a una altura rayana en la perfección.

La recessión económica se dejo sentir en la asistencia de público que no llegó a cubrir ni un tercio del aforo.

domingo, 7 de febrero de 2010

LA TERCERA DEL CICLO VALLISOLETANO DEL AÑO 1973.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Lleno hasta la bandera con el cartel previo en taquilla de NO HAY BILLETES.
Preside el Comisario del Cuerpo General de Policía D. Florentino Zalama que en este día es auxiliado por el que fue novillero Fernando A. Merino.
La terna compuesta por Santiago Martín “El Viti”, Sebastián Palomo Linares y Dámaso González que han lidiar un encierro del ganadero salmantino Lisardo Sánchez.
El público vallisoletano recibe con una gran ovación a los diestros cuando inician el paseíllo en una tarde soleada de animación extraordinaria.

Sale el primero de la tarde. Su nombre “Limoncillo”, está marcado con el número 44, es negro y pesa 472 kilos.
El Viti” con un hematoma en el rostro consecuencia del golpe sufrido días antes en Salamanca, es ovacionado al abrirse de capote para saludar a su oponente. Unas buenas verónicas que son rematadas con una media muy torera que merecen la ovación.
El toro recibe un puyazo fuerte con el que se cambia el tercio tras quitar “El Viti” en una serie de tres verónicas.
En banderillas reciben aplausos los subalternos Alfredo Fauró y el tercero Teodoro Fernández.
Tras brindar al público asistente, Santiago comienza la faena a su noble oponente con unos doblones superiores para continuar con una faena maestra donde el toro es perfectamente toreado. (Música).
Gran faena de mando y temple en medio de los gritos de ¡Así se torea!
Redondos, naturales completos, pases cambiados y ayudados por alto y trincherazos componen la faena del diestro de Vitigudino.
Lástima que no acierte con los aceros (ha de entrar cinco veces a matar) debido a que el toro no hace nada por él, por lo que pierde los trofeos quedando el homenaje popular reducido a ovación con vuelta triunfal al ruedo donde recibe ramos de flores hasta un enorme pan, pasando por un conejo.

En su segundo que corresponde la cuarto de la tarde se llama “Leñador”, pesa 437 kilos, lleva el número 59 y es negro de capa. “El Viti” lo lancea magníficamente por lo que es ovacionado.
Entra al caballo con fuerza y está a punto de derribar.
En banderillas medio par de Antonio Chávez Flórez y uno de Teodoro Fernández.
La faena a base de derechazos suaves y templados que son rematados con el de pecho o por ayudados por alto. (0vación y música).
Como el toro va perdiendo fuerza “El Viti” se acomoda a las condiciones del astado.
Unos pases de aliño para entrar a matar.
Mata de un pinchazo, cayéndose el matador al resbalar por pisar una banderilla. Gran susto que se aumenta al caer también su peón Teodoro Fernández al tratar de hacerle el quite.
Otro pinchazo, una estocada atravesada y descabello certero a la primera.
El público tributa silencio y algunas muestras de desagrado.
Ha estado “El Viti” hecho un "pinchaúvas" cuando se trata de un gran estoqueador y por ello ha perdido un sonado triunfo en su primero al que ha toreado de manera que será recordada por mucho tiempo en el coso del Paseo de Zorrilla.

Sebastián Palomo “Linares” saluda por verónicas a su primero que se llama “Garlito”, marcado con el número 65 que es de capa negra y tiene un peso de 451 kilos. Remata la serie con una media que es aplaudida.
Arrancándose con alegría al caballo recibe dos puyacitos. Palomo quita con lances de delantal que remata con una media. (Aplausos).
El toro acusa flojera de extremidades.
Sebastián comienza la faena con unos redondos mimando al toro para que no se le caiga. Sigue toreándole empleando para mantenerlo en pie la mano derecha y rematando los pases con afarolados y molinetes.
La faena no ha convencido al respetable.
Acaba con su oponente de un estoconazo merecedor de unas tibias palmas.

En su segundo, quinto de la tarde, marcado con el número 98, “Cañalito”, con 478 kilos, negro de capa y que califico como un soberbio toro, reunía todas las características para lograr un triunfo soñado.
En el tercio de varas se pasó el piquero que no debió oír el clarinazo de cambio de tercio.

Tras dos pares de banderillas, Palomo "Linares" se encuentra con un toro con poder al que inicia la faena con cinco pases rodillas en tierra en medio de la división de opiniones del público.
Lleva el toro a los medios y allí ejecuta redondos y naturales que por no tener quietud no llegan al respetable.
En un gesto de rabia el de Linares se quita las zapatillas y continúa toreando a un enemigo incómodo con el que no se encuentra a gusto.
Tras unos pases de castigo, entra a matar, y tras tres pinchazos logra una estocada caída que permite el remate del puntillero.
Protestas para el espada y aplausos para el buen toro de Lisardo.

El primero de Dámaso González respondía por “Malagueño” marcado con el número 9, negro de capa y un peso de 435 kilos.
Es recibido a la verónica por parte del diestro albaceteño.
En varas apretó incluso romaneó sobre las patas delanteras.
La faena de muleta la realizó Dámaso en terrenos del sol con pases de todas marcas, diestra y fácilmente ejecutados que fueron acogidos con clamor por parte de ls espectadores de aquella zona.
Unos pases circulares donde aguantó lo que no está en los escritos, al igual que en los que ejecutó con las rodillas en tierra con pases mirando al tendido y espaldinas. (Ovación y música).
Entra a matar y, tras un pinchazo sin soltar donde resbala y está a `punto de ser enganchado, logra media estocada con derrame.
Se le concede la oreja que pasea triunfalmente en medio de protestas por parte del público de sol por no haberle concedido el segundo apéndice.

En su segundo, sexto de la corrida que atiende por “Cuplé” y que pesa 493, ¡Un señor toro!, Dámaso González estuvo más convincente.
Lo recibe por verónicas ajustadas y valientes que levantaron una ovación unánime del público.
Una vara en todo lo alto donde el toro mete los riñones para apretar
Tres pares de banderillas, el último ejecutado superiormente.
Tras brindar a unos espectadores que ocupan el tendido 7, Dámaso realiza una faena de verdad con ambas manos donde corre la mano y remata tanto los redondos como los naturales. (Ovación y música).
Remata con espaldinas, adornos, desplantes y un espectacular jugueteo.
Mata de una estocada tendida de la que se echa el animal para ser apuntillado por el local Alejandro Rodríguez.
Una oreja es el premio concedido que Dámaso pasea en la vuelta al anillo.
Resumen:
Destacaron los subalternos Fauró y Francisco Membrilla.
D. Lisardo Sánchez presentó una corrida buena en general donde destacaron los toros lidiados en 5º y 6º lugar (“Cañalito” y “Cuplé”). Toros con preciosa lámina, con casta, bravos, nobles que llegaron al último tercio con poder para estar por encima de los de seda y oro.
Triunfaron “El Viti” que hizo una gran faena y Dámaso González que cortó dos orejas en el cómputo total.