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jueves, 16 de julio de 2020

HISTORIA DE LOS TOROS EN TARIFA.- Entrega 62


MIGUEL PIÑERO ALCAIDE “CAYETANO”.

Es Miguel Piñero, un tarifeño que se ha caracterizado por su afición al “arte de Cúchares”. Uno más de tantos españoles que un día soñaron con la fama que proporciona el traje de luces, y ¿por qué no decirlo? con las fincas que se pueden
Comprar cuando las “cosas ruedan”
También es uno más de esos toreros que no llegó más allá de los primeros “pinitos”, porque es muy difícil llegar a los más alto, al estar esta cima reservada para unos cuantos privilegiados de la legión que forman los matadores de toros de todos los tiempos.
Otro andaluz más que vio como sus ilusiones de ser torero de carteles de feria, quedaron en el baúl de los recuerdos por los imponderables de este abigarrado mundo de los toros.
Miguel adoptó un nombre artístico, nada menos de “Cayetano”, pero para su desgracia, no prevaleció como para eclipsar al nuevo triunfante de la familia Rivera Ordóñez, sino que aquel "Cayetano" no pasó de torear algún que otro festival con mayor o menor éxito, y de trastear en los tentaderos las vacas que, las figuras toreras invitadas por el ganadero, dejaban para los que “hacían tapia”, o bien entrar en nuestro círculo familiar donde teníamos vacas compradas de desecho que, antes de llevarlas al matadero, aprovechábamos su bravura para “matar el gusanillo de la afición” dando unos capotazos o muletazos ejecutados con más o menos arte. “Cayetano” era avisado del evento al que acudía puntual con su capote y muleta que nunca faltaron en su “ajuar taurino”.


                                                  

Después, sí ha conseguido integrarse en el “mundo del toro” y colaborar con empresarios y ganaderos en las funciones propias de sus trabajos hasta llegar a la amistad con los mismos debido a su efectividad, agrado y diligencia en el trabajo encomendado.
¿Afición?, ¡toda!, incluso hoy a sus 74 años, cuando tiene oportunidad de ponerse delante de una vaca en cualquier tentadero, lo hace y sin dudar un momento.
Su contacto con el mundo del toro, comenzó de mozalbete, trayendo a cuerda dos becerros desde Conil hasta el matadero de Tarifa, contratado por los carniceros de la Ciudad de Guzmán “El Bueno”, por el módico precio de 25 duros, (algo más de 0,60 céntimos de euro) que no era un “capital” si tenemos en cuenta que tuvo que dormir debajo de un puente a la altura de la “Venta de Retín”, en este su viaje más largo.
Normalmente solía traer los becerros desde las fincas ganaderas de bravo "Larraez" o "Iruela" por un precio de 10 duros (0,30 céntimos de euro). Los dejaba en la plaza de toros y una vez allí les encerraban en cualquiera de los ocho chiqueros con que contaba la plaza, puesto que el Matadero Municipal era el desolladero de la misma plaza.
También condujo toros a cuerda desde la campiña tarifeña hasta “El Guijo” que era donde estaba la báscula. El precio de esta conducción, era de 20 duros (0,60 céntimos  de euro).
Como muchos de estos bóvidos transportados eran bravos, alguno de ellos, como un colorao de la Viuda de Román, se escapó y se metió en la oficina del Cuartel de la Guardia Civil, ubicada en aquel entonces en la calle Batalla del Salado que era carretera nacional 340.
En una ocasión trajo una vaca de la costa ("Parque del Estrecho" entre Algeciras-Tarifa) amarrada con una cuerda que iba desde una pata a uno de los cuernos. La vaca se soltó y cogió a "Cayetano". En la noche fue toreada en la plaza por Pepe Moya “El Cartero” muriendo el animal de un “berrenchín”
En la plaza de toros, "Cayetano" toreó por la noche animales bravos destinados al sacrificio junto a los hermanos Núñez (Luis y Javier) y el primo de estos, Carlos Núñez de Troya, mientras que el día le dedicaban a jugar al futbol (él denomina pelota) en la playa. Era por aquellos veranos que venían estos ganaderos a veranear a Tarifa, huyendo del calor sevillano, acompañados por su profesor para no “perder comba” en sus estudios.
Cuenta que cada carnicero tenía su matarife. Célebres los matarifes: Fernando Rodríguez Ortiz que estuvo 52 años en el matadero.. O Paco Madrid o “Pepín”. Por aquellos tiempos había media docena de carnicerías tales como: las de los hermanos Joaquín y Curro Castro. José Escribano, Antonio Chamizo, Pepe “El Cartero” y la madre de Paco Madrid.
La carne desde el “matadero” de la plaza de toros, era distribuido por el basurero “Chicharera” en un carro dotado de ruedas de madera tirado por dos mulas  que con había tomado un cajón de transporte de toros como caja
En 1968 alquiló, por 50 duros, un taxi a Rafael Garrido (que tenía un coche que había comprado al matador de toros ecijano, Jaime Ostos), para ir al festival que en Tahivilla organizó Antonio Rivera (padre de “Paquirri”) donde actuaron Francisco Rivera y su hermano José, y llevar al “Tarifeño” que al final iba a lidiar unas vacas de D. Carlos Des Allymes.
Compatibilizaba esta actividad para-taurina con otras como era el llevar los “pitracos” de carne (recorte del saneamiento de los canales de carne) desde el matadero a las fábricas de pescados de Salvador Pérez, Rafael Utrera, Peralta, "Los Valencianos", "Feria", Juan Aranda, Carranza y Diego Piñero, para alimento de los perros que las cuidaban. Fábricas que estaban ubicadas, la mayoría de ellas, en la actual Avenida de Andalucía concretamente desde en donde ahora está ubicada la tienda de Fotos Rojas hasta el final de la Avenida más allá de donde en la actualidad está el "Edificio Andalucía". Otras estaban en la calle San Sebastián y otra en la Chanca.



                                               

Al actuar como torilero, y cabestrero en ocasiones, en las plazas emblemáticas del Campo de Gibraltar tales como Algeciras, San Roque o Tarifa le ha hecho ser conocido por todos los diestros, famosos y menos famosos, que han actuado en estas plazas y como él tiene afición por toneladas disfruta fotografiándose con ellos, de ahí que conserve un importante álbum fotográfico.



Como también ha colaborado con las empresas taurinas en el trabajo de pegar carteles anunciadores de los festejos, posee una amplia colección de los mismos que pasados los años tendrán cotización en el mercado del coleccionismo.
La primera vez que toreó fue en el año 1954 en un Festival de la Virgen de la Luz. Se enfrentó a unas becerras de D. Carlos Des Allymes que vinieron a cabestros desde la finca ganadera "Tapatana". Al llegar a Tarifa se desmandaron y una de ellas se encontró con el trío D. José el maestro, D. José Torres y "Cayetano". Éste hizo el quite a D. José el maestro, y tras refugiarse detrás de un palo de teléfonos, la becerra le echó mano y le hirió en un brazo siendo curado por D. Mariano Vinuesa, el practicante emblemático de la ciudad de Tarifa. En este festival intervinieron como espadas: D. Benito Flores, Pepe Falucho, Pepe Donda y naturalmente, pese a la herida, Miguel Piñero “Cayetano”.


En la plaza de toros de Tarifa, su plaza, se tiró dos veces como espontáneo: la primera en una novillada con caballos organizada por el empresario D. Luis Escribano, en la que actuaban la rejoneadora Paquita Rocamora y los novilleros, Luis Escribano y Salvador Mateo. “Cayetano” que estaba en el tendido de sol acompañado por sus colegas de correrías taurinas, “El Cigarrón”, “El Liaillo”, Mermesa y Manguilla, se tiró portando una muleta y no llegó a dar un pase porque el novillo le “echó mano” nada más pisar el ruedo. Los subalternos lo retuvieron tras recogerlo del suelo, y la guardia civil lo llevo al Hospital donde estuvo hospitalizado tres días a consecuencia de las magulladuras sufridas. La segunda vez fue en otro festival en el que toreaba Luis Serrano (aficionado con unas portentosas facultades de conocimiento y dominio de las reses con quien departimos tentaderos en varias ocasiones) a un toraco palurdo al que le hizo una gran faena.





                                               

En el año 1964 formó parte como torero en la parte seria en el espectáculo del Bombero Torero. Actuó de luces junto al sobresaliente “El Cañailla” de San Fernando con trajes alquilados a “El Vito” de San Fernando.
En el año de 1969 actuó en una novillada con erales de Sánchez y Sánchez de Olvera, junto a, Joaquín dos Santos, “El Tarifeño” y el “Chato de Málaga”
En el año 1971 volvió a vestirse de luces en su pueblo natal para actuar junto a los novilleros, Salvador Fernández, Antonio Cantero y “El Tarifeño” con erales de Ybarra.
 




En el año 1973 con novillos de Ana Romero, siendo empresario Antonio Román actuó junto a Eusebio Fernández “El Insólito” ( que desapareció y no le encontraron por mucho que le buscaron), el sobrino de Pilar Barrera de Jerez y otro novillero de El Puerto de Santa María, cuyos nombres no recuerda .
En 1980 actuó en Tarifa junto a “Macareno” de La Línea, El Insólito (quien tras parar al novillo sufrió una lipotimia no pudiendo llevar a cabo la faena de muleta), siendo finiquitado el novillo por el hoy matador de toros retirado José María Núñez, tras haberse arrojado un espontáneo. Las reses eran de Miguelín.
Ha formado parte de numerosos Festivales taurinos que arrancan del primero celebrado  en San Fernando cuando era soldado de Infantería de Marina y se lidiaron tres vacas con motivo de la celebración de la Virgen del Carmen patrona de la Marina, junto a otros dos novilleros; uno de Algeciras y otro de San Fernando que servían en la Marina.

 



Festival de la Sociedad del Caballo de Tarifa, donde era Director de Lidia, actuando al lado de aficionados tarifeños.
Festival de la Guardia Civil de Tarifa en el año 1973.
Festival de Caritas  del año 1998 que fue un tentadero en la plaza con vacas de D. Joaquín Núñez del Cuvillo que arrojó un beneficio de 500.000 pesetas.
Festival en el año 1994 en pro de la Cruz Roja que no llegó a celebrarse  porque a última hora el Alcalde que gobernaba D. Antonio Ruíz no concedió la cesión de la plaza de toros.
Como las cosas taurinas no le rodaron hubo de buscarse la vida en la pintura, pero no en la pintura de cuadros con fines expositivos, sino en la pintura de brocha gorda encalando la mayoría de las fachadas de las casas de Tarifa en aquellos tiempos en que el Ayuntamiento exigía el encalado anual para mantener la ciudad decente.

 
 


Hoy vive de una pensión no contributiva heredada de su madre.
Es Miguel una persona agradable, simpática y está siempre dispuesto a colaborar en la preparación tanto de un Festival Taurino como de un escenario taurino digno con cualquiera que organice un evento de tipo taurino, aportando sus carteles, capote, banderillas y cuadros con sus fotos de torero.
El año,pasado le tocó un cupón de la ONCE que le ha sacado de sus apuros.

lunes, 13 de julio de 2020

HISTORIA DE LOS TOROS EN TARIFA.- Entrega 61

MANUEL LARA RÍOS.

Es el cuarto de la familia numerosa que logró reunir el matrimonio compuesto por Manuel Lara Petisme y Antonia Ríos Delgado en una de las 11 casas que componían el poblado de "Los Majales" situado en el término municipal de Tarifa (Cádiz). 

Siendo esta zona asiento de ganado dotado de bravura natural, no es de extrañar que Manuel se “pusiera delante”. Y lo hizo por primera vez ante una becerra de su propiedad que tras meterla en una pajera la sacaba para torearla un día sí y otro también. Según sus propias palabras la becerra embestía que era un primor. Un buen día quiso probar lo que ocurriría si se dejaba coger y el resultado fue un varetazo corrido que escocía como si un cigarro hubiera quemado su muslo.

 

Siguió con sus pinitos toreros enfrentándose, junto a otros chiquillos del pequeño poblado, a cuatro becerras que su padre compró de desecho de tienta a uno de los ganaderos de bravo de la zona. Estas becerras bravas embestían de lejos y eran paradas, cogiéndolas por los cuernos con gran habilidad, por su hermano pequeño José. Continuó su andadura torera enfrentándose esta vez a una utrera que finalmente perdió uno de los cuernos al meterle en un boquete y derrotar en ese momento. Utrera que finalmente fue domada para dedicarla a formar yunta para el arado, porque entre los camperos siempre se coligió que las más bravas eran las más nobles para este menester. si bien presentaba dificultades de uncido por la parte del “zoquetillo” que le quedó como cuerno.Sus andaduras prácticas del toreo acabaron tras realizar una gran faena con una improvisada muleta a base de saco y vara a un eral de los que D. Luis Cervera Abreu había dejado para asueto de los que habían ayudado en el herradero del ganado en su finca denominada "El Cortijo del Viento".


Solía ser acompañado por otro chaval del poblado que ya sabía de experiencias nocturnas de saltos de alambradas y toreo de erales que apartaban en las fincas bravas del término municipal. Este era su amigo Juan Ribera González que llegó a torear en varios tentaderos y finalmente se fue a México donde toreo de novillero con caballos.

Un Juan Ribera que, en los “Derramaderos”, santuario del bravo tarifeño, tuvo problemas con Antonio Ordóñez a causa de que éste no le dejo dar un solo capotazo en un tentadero al que había sido invitado por D. Carlos Núñez Manso. El muchacho recriminó con palabras insultantes al maestro de Ronda, que estaba acompañado por su hermano Alfonso y Rafael de Paula, y Antonio Ordóñez envió a su hermano y al diestro de Jerez para que “carmenearan” al enojado mozalbete, resultando que la fortaleza del campero pudo con los presuntos matones, teniendo que finalizar el combate el maestro rondeño con una fuerte patada en dicha sea la parte, cuando Juan Ribera iba ganando el combate a los puntos tras haber derribado a los toreros.

La afición, según sus propias palabras, le venía de ojear las revistas de "El Ruedo" a la que su padre estaba suscrito y ésta se fue acrecentando porque cuando era un zagalillo dedicado a cuidar todo tipo de ganado en su poblado, le llevaban a ver alguna corrida de la Feria de la Línea y de Algeciras su vecino Francisco Delgado Pelayo su tío Juan Lara Petisme e incluso en ocasiones su otro tío Ignacio Duarte que era el padre del picador Ignacio Duarte y abuelo del hoy eficiente banderillero Daniel Duarte.

Fue precisamente su tío Juan, quien le metió por primera vez en brazos a la plaza de Tarifa en una corrida de toros en el año 1942, donde actuaron como espadas: Cayetano Ordóñez “Niño de la Palma”, José Blanco “Blanquito” y Diego Gómez Láinez, y a partir de ese momento, siempre que su trabajo no se lo ha impedido, ha asistido a cuantos acontecimientos taurinos se han celebrado tanto en Tarifa como en los pueblos del entorno alcanzando sus excursiones a las ciudades de Sevilla y Málaga.

Manuel nunca fue a la escuela, pues su maestro fue Vicente Santana Sánchez que se dedicaba a este menester en el poblado de su residencia de "Los Majales". Allí aprendió a leer, escribir y algo de cuentas, que luego fue perfeccionando por su cuenta. Tiene una gran memoria quedándose con todo cuanto lee. Me recita de corrido los nombres de los cabezas de familia que vivían en su poblado así como a lo que se dedicaban (maestro, agricultor, carbonero, ganadero o albañil): Vicente Santana Sánchez que fue el maestro de los niños, Sebastián Rojas Quiñones, Luis Benítez Valencia, Francisco Delgado Pelayo, Antonio Rojas Torremocha, José Araujo Escribano, Baltasar Serrano Román, Francisco Escribano Meléndez, Sebastián Rojas Torremocha, Juan Lara Petisme y su padre Manuel Lara Petisme.

                                

                

Por descontado que asistió acompañado de su mujer a las becerradas nocturnas que, bajo el mandato político, en Tarifa del TAIF en los años 1996, 97 y 98, se daban todos los viernes de los meses de julio y agosto de forma gratuita en la plaza de toros de nuestra ciudad y de la cual salieron una serie de becerristas alguno de los cuales llegaron a torear con caballos.

Me habla de “El Monaguillo”, de “Gallito”, de “Faiquera” y de otros muchos que actualmente están en activo como banderilleros (Francisco Javier Sánchez Araujo., “Corruco de Algeciras” etc) e incluso de su sobrino Antonio Delgado que actuaba de peón a las órdenes de “Gallito” y que en Chiclana sorprendió a su mujer cuando, desconocedora de su afición, vio al sobrino en la arena.

Fue a ver a "Gallito" que actuaba con Juan José Padilla de novilleros en El Puerto de Santa María en una nocturna donde su anécdota es que tuvieron dificultades para encontrar la taquilla en una plaza tan grande.

Aun reconociendo que “Gallito” era un artista y que “El Monaguillo” era todo valentía, sus preferencias taurinas se decantan del lado de “Faiquera”, un marinero muy valiente quien a pesar de ser tremendista, estaba dotado de arte y le convenció en una actuación en Estepona donde a un toraco de más de cinco años le hizo una faena increíble.

Manuel fue por muchos años hasta su jubilación, el guarda de las aguas de suministro a Tarifa y se encargaba de vigilar los depósitos, abrir y cerrar las llaves de paso convenientemente para que el agua fuera al depósito preciso para, tras cloración conveniente, realizar la distribución por la ciudad. Fue un eficaz trabajador del Ayuntamiento. Con posterioridad pasó a formar parte de la plantilla de Aqualia cuando esta empresa se quedó con la concesión de la distribución de agua potable a la ciudad
De aguas, de su distribución, de las obras realizadas bien o mal, se las sabe todas y aún hoy podría ser un excelente asesor para cualquier acondicionamiento que sobre aguas tanto de suministro como residuales se tratara. 


Da gusto hablar con él en la sede de la Peña Taurina Manuel Escribano de la que es propietario del local que la alberga. Una sede que consta de: salón (con numerosas fotografías y carteles taurinos, presidido por la cabeza del toro de la vacada del Conde de la Maza que fue determinante en su carrera de matador de toros), secretaría y bar donde todo es limpieza y cocina de calidad llevada por su esposa y por sus hijos Francisco Javier y María de los Milagros.

                                   

Manuel Lara Ríos no se ha perdido ninguna de las actuaciones de Manuel Escribano Nogales desde que es titular de la Peña. Le considera un gran torero que de momento no ha tenido suerte, pero que coincide con nosotros en que esta temporada, que va a comenzar, puede ser la del despegue del torero rubio de Gerena.


domingo, 12 de julio de 2020

HISTORIA DE LOS TOROS EN TARIFA. Entrega 60


MARIA VILLANUEVA BENÍTEZ.

Si a cualquier vecino de Tarifa le preguntamos si conoce a María de los Ángeles Villanueva Benítez, la mediana de los tres hijos del matrimonio Villanueva-Benítez (los otros son Luis el mayor, empleado de Galerías Villanueva y Marcos el pequeño, empleado en la Cía marítima Transmediterránea  es muy posible que le conteste con un no rotundo. Pero si le preguntamos por “Maria la de la Fonda Villanueva” no solo la conoce sino que además este conocimiento se amplía a muchísimas personas de España y la mayoría de los residentes en el Campo de Gibraltar quienes, con seguridad algún fin de semana han comido en su cualificado restaurante.
    
                                        
Una casa de comidas muy antigua regida por su abuela, a la que sucedió su padre y a éste María quien trabajó desde niña en el negocio familiar con la interrupción del periodo en que, tras casarse con José Torres Jiménez, trabajó por espacio de tres años como gobernanta del “Hostal La Peña” donde el bueno de Pepe estaba de encargado del mismo.

Pepe, conocido como “Pepe el francés” por aquello de su idioma. Un bizarro mozo natural de Casablanca que pasó por Tarifa de manera circunstancial camino de un viaje turístico por España en compañía de su hermano que tenía novia en la muy noble y leal ciudad. D. José, creó el sin vivir en las mocitas del pueblo, pero vio a Maria, se enamoró de ella y concretó matrimonio en un año.
María a la muerte de su padre, tomó las riendas del negocio familiar fijando su residencia en la fonda y desde ese momento de convirtió en el alma de La Fonda Villanueva. Un restaurante donde por precios módicos se podían degustar generosos platos cocinados por esta excepcional cocinera heredera de las virtudes de su padre, mientras Pepe con su medio español se ocupaba del mantenimiento, de la caja y de llevar a su esposa diariamente a Algeciras para efectuar las compras de las materias primas componentes de sus excelentes platos de comida. De Algeciras, que de siempre ha contado con un completo mercado, procedía todo menos la carne que le compraba a Antonio Escribano.
   


                                    
¡Que rica estaba y está, esa urta a la roteña! sin duda el plato estrella de Casa Villanueva donde, también destacan en la carta los entremeses variados junto a otros muchos platos, todos caseros y cocinados con gran amor y técnica por María. De siempre contó la fonda con un menú turístico que por su excelente calidad y cantidad era consumido, tras llevárselo a casa, por muchos hogares tarifeños.
Esa urta (Pagrus auriga) pescado azul de agua salada perteneciente a la familia de los Sparidae, que María ha convertido en la verdadera especialidad de la casa.
Recordamos las enormes colas esperando mesa los fines de semana cuando era “Casa Villanueva” el único restaurante de Tarifa adonde venían los “domingueros” de los pueblos limítrofes a degustar los platos de Mariquita Villanueva, una mujer simpática, dicharachera, trabajadora hasta la extenuación y sobre todo excelentísima cocinera., que con su trabajo y dedicación a este negocio, logró cambiar el antiguo aspecto de la fonda de su padre en el moderno hotel-restaurante de la actualidad, aún a costa de que sus hijos de pequeños tuvieran que estar en los brazos de una aya que María elegía cuidadosamente entre las mujeres de confianza de Tarifa.
El inmovilismo del padre contrasta con la inquietud de María quien convirtió, las siete habitaciones sin agua corriente y sin servicio, dotadas de lavabo de madera sustentador de jofaina, la jarra con el agua y de orinal bajo la cama dotada de colchón de lana de oveja, en la docena de habitaciones con todas las modernidades de los tiempos actuales (cuarto de baño incorporado, teléfono, aire acondicionado televisión digital con canal + y ADSL) que, con la comodidad del buen restaurante en la planta baja anexa, hacen las delicias de quienes vienen a Tarifa a disfrutar de los deportes del viento y buscan el reposo recuperador de energía.

                                                                                     
  
     
También el restaurante fue ampliado, con incorporación al negocio de una nueva sala restaurante sustraída a los primitivos dormitorios familiares. Sala donde todo es luz y limpieza. Y finalmente, tras la compra de una terraza a una vecina, se amplió la cocina convirtiendo la primitiva en una amplia y diáfana, donde al lado de María trabajan un cocinero profesional y el hijo Carlos, mientras en el restaurante actúa de maitre “Yeyo” el hijo pequeño del matrimonio Villanueva-Torres que hace las funciones que su padre desempeño en su día
     


                  

                                   
Cuadros de fotografías antiguas de Tarifa en blanco y negro realizadas por el fotógrafo Juan Villalta y modernas fotos del Estrecho y del mar que circunda a Tarifa, realizadas por el fotógrafo Manuel Rojas cubren las paredes de los comedores, mientras la sala de recepción del hostal cuenta con cuadros familiares de los que destaca el óleo de la abuela fundadora de Casa Villanueva.
El resto de los hijos han tomado otros derroteros distintos a la restauración, pues el mayor José Luis es Profesor de EGB, el tercero Marcos es industrial y la hembra, María del Mar, no ha optado por ser continuadora de las virtudes restauradoras de su madre.
  I


Su afición a los toros arraigó en María desde muy pequeña, ya que el padre era muy aficionado a este arte y siempre la llevaba con él a cuantos festejos acudía que eran muchos. Prácticamente todos los que se celebraban en los alrededores, desde Jerez hasta La Línea de la Concepción, pasando por El Puerto de Santamaría, Chiclana, Algeciras, Los Barrios, San Roque y naturalmente Tarifa, por citar a los pueblos dotados de plazas permanentes. También, una vez al año iban a una corrida de Sevilla, y otra de Málaga.
El medio de transporte utilizado, el taxi del que era propietario y conductor Isidoro Villalta un personaje peculiar. Luego con el paso del tiempo se hizo abonada de la feria de Algeciras y desde hace muchos años no se ha perdido ninguna corrida de esta Real Feria taurina, ocupando la contrabarrera del tendido 3.
De los toreros antiguos la gustaba sobre todos Antonio Ordóñez al que conocía personalmente a raíz de los Festivales que el rondeño organizó y toreo en Tarifa. De los actuales ha sentido que deje los toros Cayetano Rivera Ordóñez porque era su ídolo actual. Pero como nuevamente volvió a los ruedos está tan contenta
La pregunto si la gusta Ponce y me dice que es fino toreando pero…acaba con un mueco de su boca. Morante también la gusta mucho, pero a “El Fandi” solamente lo aprecia en el tercio de banderillas. ¡Indudablemente la gustan los toreros de arte!
Por su restaurante han pasado muchos toreros y también muchos artistas del espectáculo que paraban aquí cuando iban camino de Ceuta y Tánger en la época de Diego Piñero que era quien les traía. Algunos hacían noche pero la mayoría lo que hacían es comer tanto a la ida como a la vuelta al continente de enfrente.
Suelo verla en la contrabarrera de la plaza de toros “Las Palomas” algecireña, acompañada de uno de sus hijos, Carlos del que dice que no es aficionado pero que va a los toros simplemente por acompañarla.
Y ha venido aquí porque los toros y la restauración siempre han marchado unidos. Madrid y José Luis el de los huevos fritos. Valladolid y Paco el de la Criolla, San Sebastián y Arzak, Algeciras y Restaurante Montes y Tarifa- La Fonda de María Villanueva.

sábado, 11 de julio de 2020

HISTORIA DE LOS TOROS EN TARIFA.-Entrega 59


DIEGO PIÑERO MORENO.

 


Nace el 22 de mayo de 1888 en Tarifa. De bolichero llegó  a crear la industria conservera de Tarifa en el año 1946. Llegó a elaborar diariamente 8000 kg de conservas.
Más tarde se convirtió en Administrador General de las Almadrabas.
Sabía estar con marineros, artistas, toreros, políticos, estraperlistas y contrabandistas.
Mujeriego como no podía ser de otra manera en un hombre con mucho dinero que le proporcionaba la flota de 9 barcos dedicados a la pesca de traiña (red grande).
Sus  barcos fueron bautizados con los nombres siguientes; Juan Piñero, María Moreno, Juan Luis, Pedro Morón, Generalísimo, José Antonio, Trinidad Piñero y 18 de Julio. La pesca la realizaban en aguas de Larache, Melilla y Málaga..
En los bares principales con que contaba Tarifa en aquellos tiempos tales como: “El Central”, “Antonio Rodríguez” y “Donda” Diego Piñero disponía de una caja de buenos puros  que consumía con su séquito.
En el bar Donda celebraba reuniones con artistas flamencos  tales como: Juanito Valderrama, Pepe Palanca, Carbonerillo, Pastora, Pepe Pinto etc donde consumían codornices, perdices y conejos.
Ayudaba a los necesitados de todo tipo y a los enfermos necesitados de la cara penicilina con cartera larga y rápida, motivo por el que Juanito Valderrama le dedicó un fandango cuya letra decía:
Virgen de la Luz
vela por Diego Piñero
que no le falte la salud
que reparte su dinero
haciendo el bien como Tú.
Hombre llano, semianalfabeto que no se dejó deslumbrar por el éxito de “ganar dineros a saco”. Ganancias que repartía, tras hacer balance, con sus marineros en el bar Serrano.
Luego a trabajar para llevar a término sus responsabilidades como Administrador General de Almadrabas con el consorcio de Marruecos-España para el pescado pequeño y ocuparse de sus trabajadores que eran tantos como: 270 marineros (30 por barco), 80 mujeres que ejercían las funciones de lavado de pescado además  de los mantenedores de redes de pesca, empaquetadores etc, etc.
                                      
Piñero era muy aficionado a los toros. No se perdía ninguna corrida de feria importante de Andalucía donde acudía a ruedas de su automóvil Packard 1938.
Fue mecenas de toreros y y gente del mundo del toro. En los años 20 fue accionista  de las corridas que se celebraban en Tarifa, contribuyendo en 1927 con 75 pesetas tras D Epifanio Barragán y D. Antonio Romero,
Curro Núñez cuenta que cuando toreó en Tarifa con  Rebujina brindó un novillo a Diego Piñero y a su mujer y, ambos le echaron en la montera 500 pesetas cada uno con la condición de que diera algo a la cuadrilla.
Luego Curro ya  retirado fue durante muchos años asesor taurino en la Plaza de Toros Las Palomas de Algeciras.
Diego murió el 3 de marzo de 1955, llevándose tras de sí, las canciones que compositores le escribieron y que interpretaron sus artistas amigos entre ellos Juanito Valderrama.
El maestro Gordillo le dedicó un pasodoble  cuya letra se expresaba así:
Diego Piñero
con su flota pesquera y sus marineros
por generoso
en un rincón de Cádiz
el más famoso.