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domingo, 23 de diciembre de 2012

JUAN JOSÉ PADILLA, TRIUNFA EN MÉXICO.

JUAN JOSÉ PADILLA TRIUNFA EN LA MÉXICO.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Tras recibir la noticia de que su ojo no va a recuperar la visión y que es necesario, para evitar complicaciones, enuclearlo, Juan José Padilla fue a cumplir sus compromisos americanos y en la primera comparecencia en la Monumental de México de la calle Insurgentes, triunfó con rotundidad.
Se trataba de la novena coorida dee la temporada mexicana. Una buena corrida de Villa Carmela en la que alternaba con dos diestros mexicanos; Federico Pizarro y Joselito Adame.
Luce un terno nazareno y oro.
A su primero lo torea magníficamente por verónicas para, tras recibir un puyazo, ir a banderillas con dos pares en las manos adornados con los papelillos de los colores de Jerez (blanco y azul) y otro con papelillos blancos. Uno se lo ofrece a Joselito Adame.
Va por delante Padilla quien en el momento en que toma el par el público reacciona con entusiasmo, luego el par resultaría caído. Joselito Adame con unas banderillas adornadas con los papelilllos blancos prende un excelente par y cierra tercio Padilla con un excelente par al violín. Al final ambos matadores son despedidos con una gran ovación.
Padilla, tras solicitar el permiso a Presidencia, se va al centro del ruedo para brindar la faena al público de la Monumental. Tras depositar con mimo la montera sobre la arena del ruedo, se va en busca de su enemigo.
La faena la comienza muy cerrado en tablas con cuatro pases por alto con la pierna izquierda flexionada, que remata, tras esperar mucho la embestida del toro, con un pase de pecho.
Saca al toro con pases de tirón fuera de las dos rayas dispuesto a iniciar el toreo al redondo. Excelente serie de tres redondos que remata con el de pecho sobre la mano derecha.
Tras distanciarse del toro, se va acercando a él artísticamente con la muleta portada en la mano derecha. Un molinete a la salida del cual se queda posicionado para seguir el toreo al redondo. Serie de tres excelentes redondos que, tras martinete, remata con un pase de pecho en el que el toro se para debajo de la axila del de Jerez, pero que Padilla aguanta sin inmutarse.
Muleta en la mano izquierda dispuesto a torear al natural. Excelentes naturales dados de uno en uno porque el toro no repite. Remata con un pase de pecho sobre la mano izquierda seguido de un desplante colocando el estaquillador sobre el testuz del toro.
Toro nada fácil pero con el que Padilla ha estado sobrado.
Un pase de pecho sobre la mano derecha y se queda muy quieto a la salida aguantando al toro para seguir toreando con la derecha. Metido prácticamente entre los pitones el toro da un arreón y Padilla ha de esquivarle para que no se lo lleve por delante . El "ciclón de Jerez"se envalentona y le administra un redondo lentísimo que remata, tras martinete, con el pase de pecho sobre la mano derecha. Cuando se retira del toro recibe una clamorosa ovación.
Nuevamente se va en busca del toro. Un trincherazo a la salida del cual queda colocado para el toreo al redondo. Un invertido completo que enardece al público. Circular completo finalizando haciendo el péndulo ante la cara del toro. Muy valiente Padilla aguantando cuando el toro se le para en medio de la suerte. Finaliza con un martinete al que sigue un desplante de rodillas que emociona a los tendidos de la México.
Serie de naturales mirando al tendido en medio de los olés del público. Molinete y desplante besando el testuz del toro.
Cuando se dirige a buscar el estoque de matar recibe una gran ovación. Toma el estoque le hace el asiento sobre la contera de la barrera y se va a por el toro. Serie de cuatro manoletinas finalizadas con un excelente derechazo al que sigue un abaniqueo y un adorno torero. Nueva grandísima ovación.
Padilla busca la igualada del toro. En terrenos muy cerrados a tablas y en la suerte contraria entra muy derecho y logra un pinchazo hondo que uno de los banderilleros saca por medio del capote. Nueva entrada en la suerte contraria y ahora consigue una estocada casi entera ligeramente tendida, de la que el toro dobla. Se pide el trofeo de manera mayoritaria y el presidente concede la oreja.
Padilla en el primer toro de Josetio Adame, al ser invitado a poner un par de banderillas, arranca subido en el estribo..Ccuando el toro se arranca, le gana la cara y coloca un excelente par de banderillas.
En su segundo que es también de Villa Carmela, Padilla lo recibe con cuatro largas cambiadas de rodillas en distintos terrenos del ruedo, ya que el toro de momento ha salido excesivamente abanto. Seguidamente lo ha toreado a la verónica seguidas de chicuelinas en el mismo centro del ruedo que ha levantado aplausos clamorosos en el público.
Lleva el toro al caballo de picar por chicuelitas al paso y finaliza cuando el astado está en terreno del caballo, con lances muy templados sin cruzar. El piquero se agarra arriba. El toro aprieta y Padilla, que lo quiere entero para el tercio de banderillas, solicita el cambio de tercio que el presidente concede.
Toma un par de banderillas con los papelillos de los colores de la bandera de Jerez y se va al centro del ruedo para brindársele al público, quien le tributa una gran ovación.
Cita al toro desde el mismo centro del ruedo. El toro se arranca y va a por él. Padilla le gana la cara y clava el par en todo lo alto.
Toma el segundo par de banderillas. Se sube en el estribo, la cuadrilla le cierra el toro hasta un burladero. Sale hacia las afueras, le gana la cara y clava el par en todo lo alto.
El tercer par lo clava al violín. Al finalizar el tercio, el público le tributa una grandísima ovación.
Padilla brinda a su amigo "El Zotoluco" que ocupa barrera del tendido.
La faena de muleta la comienza de rodillas muy cerrado en tablas con pases por alto en serie de cuatro. Remata con el pase de pecho sobre la mano derecha seguido de un redondo.
Se distancia del toro y con la muleta portada en la mano derecha se acerca al burel. Serie de cuatro excelentes redondos que, tras martinete a un toro que entra bastante rebrincado, remata con el pase de pecho sobre la mano derecha.
Nuevo distanciamiento del toro. Con la muleta en la mano derecha, administra una  nueva serie de tres redondos a un toro muy molesto y peligroso por entrar rebrincado. Sigue con la muleta sobre la diestra y logra una buena serie de cuatro redondos que remata con el pase de pecho sobre la derecha. Gran ovación.
Un pase de las flores le deja posicionado para seguir con el toreo al redondo. Un circular completo que, tras martinete, remata con el de pecho sobre la mano derecha. Gran ovación.
Muleta en la mano izquierda. Serie de buenos naturales a un toro distraído que se niega a embestir. Finalmente remata con el pase de pecho sobre la izquierda y dobla con el de pecho sobre la derecha. Acaba con un desplante torero.
Metido materialmente entre los pitones, trata de seguir la faena toreando al redondo ante un toro que puntea y se niega a embestir. Dos pase por alto y el astado finalmente se raja y toma el camino de las tablas. Padilla se interpone en su camino y lo saca hasta las dos rayas. Allí con la muleta portada en la mano derecha, le administra dos redondos y seguidamente de rodillas, realiza el péndulo para continuar con una serie de pases encadenados por alto y desplante con cabezazo al testuz del toro.
Muy cerrado en tablas va a entrar a matar en la suerte contraria mientras el toro escarba por lo que Padilla lo cambia de terreno. Entra a matar muy cerrado en tablas y muy en corto. Logra más de media estocada de la que el diestro está tan convencido de que el toro está mortalmente herido que no permite que sus peones le capoteen.
El toro dobla y Padilla se va a la centro del ruedo para encandilar al público. Gritos de ¡Torero! ¡Torero! en toda la plaza al tiempo que aparecen los pañuelos en los tendidos de manera mayoritaria. El presidente concede la oreja.
Padilla considerado en México como un torero valiente y cumplidor aunque no muy artista que digamos.
"Los toreros son los últimos héroes antiguos que nos quedan" según frase de José Saramago y Padilla es por el momento el último con que contamos.
Reportaje gráfico de lo realizado por Juan José Padilla en la corrida.





















































































































































































miércoles, 19 de diciembre de 2012

TERCERA CORRIDA DEL ABONO SAN MATEO VALLADOLID 1980.

TERCERA CORRIDA DEL ABONO SAN MATEO VALLADOLID 1980.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
En una tarde bochornosa por el cielo encapotado, casi se llenó la plaza para ver la lidia de los toros de Salvador Gavira que iban a lidiar los diestros: Curro Vázquez (perla y oro), Roberto Domínguez (burdeos y oro) y Tomás Campuzano (azul y oro) quien realiza el paseíllo desmonterado por tratarse de su primera aparición en el coso del paseo de Zorrilla.
Los aficionados de verdad estaban con la “mosca detrás de la oreja” con el comportamiento de los toros de Gavira ya que, en las anteriores ocasiones en que habían venido por estos lares, se habían caído en demasía, pero en esta ocasión no fue así porque don Salvador está cuidando a sus pupilos para que los mareantes transportes no los acusen en el comportamiento en plaza. El remedio meterlos en jaulas, subirlas a camión y hacer unos cuantos kilómetros en los días previos al viaje definitivo para que se acostumbren al estrés del viaje. Un remedio para andar por casa, pero que parece que da resultado. Algún día imagino que tratarán al toro como el atleta que es en cuanto a ejercicio se refiere y no cebar a los animales en predios cercanos a la finca en la fase de acabado.
Curro Vázquez en su primero con 458 kilos que manseó en exceso recorrió el ruedo en dos oportunidades corriendo detrás del toro, cosa que por otro lado es lo que suele gustar a los toreros ya que es más fácil que correr delante cuando los toros aprietan.
La gran clase que atesora no la saca a la plaza, donde no hace otra cosa que aprovechar los viajes del toro aliviándose en exceso y no dejando los pies quietos.
Como mató rematadamente mal, cuatro pinchazos y tres descabellos, recibió los pitos de la concurrencia.
En su segundo con 461 kilos, tampoco dejó las zapatillas fijas en la arena, no obstante lo cual logró algún pase aceptable. Como mató con prontitud de una media estocada, su labor fue silenciada.
Roberto Domínguez en su primero un toro con 492 kilos realizó, tras unos doblones de cartel de toros, una extraordinaria faena, llena de estética y torería que a pesar de finalizar con una estocada atravesada y descabello a la primera, fue premiado con una oreja, si bien hubo petición unánime de las dos por parte del público. El presidente acertó en la concesión pero el público obligó al paisano a dar dos vueltas al ruedo en medio del entusiasmo.
En su segundo con el peso más alto de la corrida 510 kilos. Roberto Domínguez realizó una faena temeraria dotada de bellos momentos.
Se trataba de un toro probón que embestía a arreones y siempre buscando las femorales del vallisoletano. Faena en medio de la tragedia, pues cada pase era un sin vivir, un camino hacia el hule. Al final triunfó la inteligencia frente a una agresividad de un manso con mucho peligro, por lo que el público tributó la ovación más grande de la tarde cuando Roberto se fue a por el estoque de matar.
Falló a espadas y necesitó cinco entradas convertidas en cinco pinchazos y un descabello y por ello perdió los trofeos., pero la faena quedó para la historia de ahí que el público lo reconociera y lo premiara obligándole, tras saludar desde el tercio, a dar la vuelta al ruedo.
Tomás Campuzano en su primero un toro con 450 kilos estuvo valiente y realizó una faena de mérito ante un toro que presentó bastantes problemas. Faena fácil, variada en medio de sonrisas hacia el publico. Faena carente de profundidad, de muleta retrasada y sin mando sobre el toro. Como la culminó con una gran estocada, hubo petición unánime de orejas y presidencia concedió, acertadamente, una.
En su segundo con 490 kilos de peso, realizó una buena faena, si bien menos meritoria que la realizada en el primero, pero como el toro era otro, los pases fueron más profundos y más limpios. También mató de una gran estocada y se volvieron a pedir las dos orejas que en esta ocasión presidencia, excesivamente dadivosa, concedió. Las paseó en triunfo en las dos vueltas al ruedo que el público le obligó a dar.
Una corrida terciadita, igualada en cuanto a hechuras, pocos pitones y mansita. No apretó en varas y algunos buscaron la querencia tablas. En general fueron nobles y se dejaron torear, salvo el quinto que tenía un pitón izquierdo que era un peligro constante.

sábado, 15 de diciembre de 2012

SEGUNDA CORRIDA DE TOROS DE LA FERIA MATEA 1980 EN VALLADOLID.

SEGUNDA CORRIDA DE TOROS DE LA FERIA MATEA 1980 EN VALLADOLID.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Ante la presidencia del Comisario Sr. Quintanilla, en día caluroso y con tres cuartos de entrada, los diestros; Ángel Teruel, Julio Robles y Ortega Cano van a lidiar cinco toros de César Moreno de Navarra y uno de Eusebia Galache de Salamanca.
Ángel Teruel que vestía un terno blanco y oro, se enfrenta a su primer toro de la tarde, un colorado de 444 kilos. No logra fijarlo de capote. Tampoco lo lleva con maestría al picador. En banderillas clava tres vulgares pares.
La faena de muleta no existió al comprobar Teruel las pocas posibilidades de triunfo que le daba su oponente. Pases de aliño y entra a matar pasaportando al toro de pinchazo y media estocada. El público silencia la labor del madrileño.
En su segundo. Un toro negro de 495 kilos, la lidia en los primeros compases transcurre en medio de un desbarajuste total.
La faena de muleta la inicia doblándose artísticamente por ambos pitones. El toro ahorma la embestida y Teruel lo torea magníficamente aunque sin entregarse y arrimarse debidamente, motivo por lo que lo realizado no llega con entusiasmo a los tendidos.
En la suerte suprema logra un pinchazo desprendido que fulmina al toro por lo que algunos espectadores solicitan la oreja que el presidente concede. En la vuelta al ruedo hay pitos de disconformidad en los que mayoritariamente no consideraron suficientes méritos para el trofeo.
Julio Robles en su primero. Un toro colorado de 590 kilos que lucía el hierro de Eusebia Galache. Carecía de bravura y de ahí que no embistiera si bien tampoco el diestro salmantino puso empeño en conseguirlo.
Con los aceros, un verdadero desastre. Media estocada que el toro escupe. Pinchazo. Pinchazo hondo y descabello. Y a pesar de esto las ovaciones del público le sacan al tercio a saludar.
En su segundo un negro de 506 kilos, Julio Robles lo torea magníficamente a la verónica. Lleva elegantemente el toro al caballo y realiza un quite por chicuelinas ajustadas que reciben una gran ovación.
La faena de muleta la comienza improvisando ante la arranca del toro, cuando estaba brindando con la muleta plegada y sin tiempo a desplegarla le administró una trinchera que fue un verdadero cartel de toros. Siguió con unos ayudados por bajo andándole muy toreramente. La faena continúa con excelentes series de redondos y de naturales.
Con la plaza entregada, en la suerte suprema, hubo de descabellar después de una estocada delantera. Los tendidos se vistieron de blanco y presidencia concedió las dos orejas.
José Ortega Cano está luchando por no tener que conformarse con torear las migajas que otros dejan, por eso demostró voluntad de triunfo, valor y ganas en su primero un colorado de 482 kilos. Le cortó la oreja que fue la primera que se cortó en esa tarde.
En su segundo un toro negro con 557 kilos, estuvo extraordinario y de no haber ido por delante Julio Robles y haber cortado esas dos orejas, no hubiera habido comparaciones y con seguridad de no haber fallado con los aceros podía haber salido por la puerta grande, pues logró faena ante un toro que carecía de clase a pesar de que dejó hacer.
Al final un cómputo de cuatro orejas que no siempre se cortan en una corrida de toros.

viernes, 14 de diciembre de 2012

PRIMERA CORRIDA DE LA FERIA MATEA VALLADOLID 1980.

PRIMERA CORRIDA DE LA FERIA MATEA VALLADOLID 1980.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
La primera corrida de la Feria Matea vallisoletana 1980, fue un festejo mixto donde vimos toros, novillos y toreo a caballo. Según nos dicen este fue un invento de Martín Berrocal.
Y la experiencia resultó rentable para la "Empresa Jumillano" al llenarse prácticamente la plaza (solo unos claritos en los tendidos de sol y sombra) porque la innovación despertó interés en el público vallisoletano. Mucho calor en Valladolid.
Los toros de “El Campillo” que correspondieron a Roberto Domínguez y que tanto gustaron en el desencajonamiento, se vinieron abajo demasiado pronto.
Roberto Domínguez (rosa y oro con los cabos negros) estuvo buscando el triunfo toda la tarde. En su primero que resultó noble, lo toreó bien de capote, pero tras topar al caballo comenzó el calvario propio de estos toros escurialenses de “El Campillo” especilistas en “rodar por los suelos” y dando trabajo al fornido peón Aurelio Calatayd que lo levantó en varias ocasiones con facilidad.
Naturalmente con estos mimbres Roberto Domínguez en la muleta le corrió la mano con temple en dos series al redondo e incluso le probó y aguantó con la zurda, pero un toro que no se tiene en pie, da pocas facilidades.. Lo mató bien de un estoconazo y el público no valoró debidamente su labor, quedando la cosa en una fuerte ovación con saludos desde el tercio
En su segundo, lo toreó excelentemente a la verónica a pesar de que el toro apretaba y se revolvía con prontitud. El público entusiasmado le tributó una gran ovación.
Lo llevó elegantemente a la suerte de varas y una vez realizada esta, el toro quedó para el arrastre a pesar de que no se le castigó lo más mínimo. Trabajó coleando Aurelio Calatayud.
Nuevamente se encandilarón los paisanos cuando Roberto quita por navarras y remata con una larga cordobesa.
Roberto inicia su faena de muleta. Dos muletazos por alto. Al final del último el toro cae al suelo y cuesta un mundo levantarlo. A la segunda caída ni los esfuerzos de Calatayud logran levantarlo
Comienzan las protestas del público que llegan a un escándalo monumental donde piden al torero que no mate al toro. El ruedo se llena de almohadillas. Roberto Domínguez trata de tranquilizar a los espectadores diciéndolos que matará el sobrero si presidencia se lo concede, pero el escándalo va en aumento hasta que finalmente Roberto Domínguez acaba con el inválido de un pinchazo hondo y un descabello. El público ovaciona a su torero.
Roberto Domínguez solicita matar el sobrero y Presidencia se lo concede. Sale un toro de Antonio Pérez excesivamente manso y distraído. De salida, tras recogerlo, le administra cuatro extraordinarias verónicas que remata con una media superior, merecedoras de la ovación que el público le tributa. El toro con mucha sosería no planteó ningún problema.
Con temple exquisito en lances sin cruzar, lleva el toro al caballo de picar. Con un puyazo y un par de banderillas se llega a la faena de muleta.
Tras brindar al público, comienza la faena con pases en el estribo seguidos de pases de rodillas al tiempo que le va ganando terreno hasta llevarlo a los medios. Allí con la muleta siempre en la cara, insiste e insiste Roberto tratando de que el manso embista en una faena falta de vibración y continuidad, donde no obstante el vallisoletano mostró sus dotes de lidiador consumado.
Tras pelearse con el toro para que se fijara en la muleta, entra a matar y logra una media lagartijera. El toro dobla, pero cuando se le acerca, para apuntillarlo, Aurelio Calatayud el toro se levanta. Aparecen los pañuelos de manera mayoritaria en los tendidos pero el presidente, Sr Quintanilla concede una oreja en decisión que nos parece justa.
Pepe Luis Vázquez no está dotado, ni con mucho, de las esencias de su padre. Y si esto fuera poco, encima carece de afición que es lo mínimo que debe tener alguien que se pone delante de un astado.
Estuvo toda la tarde abúlico haciendo de un oficio de afición uno de obligación y naturalmente…así las cosas no pueden rular, porque no siempre el arte se hereda.
Tuvo como oponentes dos auténticas cabrillas de Antonio Pérez donde no nos deparó ni unas gotitas de arte tanto con el capote como de muleta. ¡Un auténtico fiasco!
Labor anodina en el primero y descompuesta en el segundo que le apretó un poquito.
Como mató rematadamente mal, fue abroncado.
El padre en esta plaza logró una tarde de las más gloriosas que se le recuerdan, pero el hijo va por otro camino.
Joao Moura. El rejoneador portugués dio una de cal y otra de arena.
En su primero que era muy bravo y le comía el terreno, pasó apurillos al ser alcanzadas sus jacas en varias ocasiones. Esto motivó el que no se ajustara e hiciera los quiebros a considerable distancia del astado. Tiró al toro de un rejón de muerte mal colocado, tras haber fallado en dos entradas anteriores, que no obstante le proporcionó una vuelta al ruedo.
En su segundo el joven y gran rejoneador luso con un toro también bravo pero con menos afectividad de embestida que el anterior, se lució de verdad en tres pares de banderillas donde quebró perfecto y se ajustó en el momento de prender al estribo. ¡Extraordinario caballo de capa negra! Dos rejones de muerte, de los cuales el segundo de perfecta colocación, acabaron con el burel en muerte espectacular. Se pidieron los trofeos de manera mayoritaria pero el presidente no concedió la segunda oreja que le correspondía dar.
Parece ser que en esta edición de 1980 el señor comisario Quintanilla está por revalorizar, en cuanto a concesión de trofeos se refiere, la plaza de toros del Paseo de Zorrilla, lo que nos parece de perlas, pues la plaza de Valladolid requiere toros con más trapío, concesión de trofeos justos  y aplicación de Reglamento de manera estricta.

lunes, 10 de diciembre de 2012

LOS PROLEGÓMENOS DE LA FERIA TAURINA VALLADOLID 1980.

LOS PROLEGÓMENOS DE LA FERIA TAURINA VALLADOLID 1980.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Los elevados gastos que supone la organización de un ciclo taurino de cierta entidad como es el caso de la Feria Taurina Matea de la ciudad de Valladolid, requiere que la empresa se "busque la vida" para por medio de eventos menores, como pueden ser el DESENCAJONAMIENTO y las GALAS DE ARTE TAURINAS, ayudar a pagar a esas “pecata minutas” que representan un buen pico.
Independientemente de lo que cuestan los toreros y los toros, hay que contar con: cartelería, personal de plaza, caballos de picar y de arrastre, banderillas, transporte de reses, honorarios médicos y veterinarios, mayoral, tasas de sanidad, hacienda, menores, tasa de colegios médicos, veterinarios y aparejadores, música etc etc.
La empresa Emilio Ortuño "Jumillano" ha contado para esta ocasión con un DESENCAJONAMIENTO acorde con el cartel adjunto.
Evento en que la plaza se llenó hasta la bandera y que se desarrolló de manera bastante rápida pues no llegó a las 2 horas de duración. Media hora antes del comienzo del evento las taquillas colocaron el cartel de “No hay billetes”
La primera corrida desencajonada fue la de Antonio Pérez que corresponde a la cuarta corrida de feria Una corrida pareja y bonita que tiene las cabezas más que justas y que entró del tirón en los corrales casi con el tiempo justo para ser vistos. Los seis toros de capa negra.
Acto seguido, vimos en la arena la corrida de Salvador Gavira a lidiar el martes de feria. Seis toros también negros de capa. Tres toros bien presentados y otros tres escasillos de presentación. Esta corrida ha sustituido a la de Dª Amelia Pérez -Tabernero.
Los terceros en salir al ruedo fueron los que lucían el hierro de César Moreno que se van a lidiar en la segunda corrida de feria en vez de en la tercera como estaban anunciados. Tres toros negros y otros tres, castaños. Toros navarros de hechuras no de "carriquiris" sino que son toros altos y musculados que fueron aplaudidos en la arena del coso del Pº de Zorrilla. Como uno de ellos se rezagó de la manada, el público le aplaudió por poder gozar de él un poco más que de lo visto hasta el momento. No obstante, entró de inmediato al corral.
Finalmente correspondió el turno a los toros a lidiar por el rejoneador portugués Joao Moura en la primera corrida de feria. Son dos toros grandes y feotes Seguidamente salieron los dos novillos para el novillero Pepe Luis que son dos cabrillas con cuernos.
Como colofón final los toros a lidiar por el diestro vallisoletano Roberto Domínguez. Cuando salió el primero de “El Campillo” con mucho gás, levantó una polvareda y los aplausos del público retumbaron en la plaza. Aplausos que aumentaron de tono cuando el toro arremetió contra una talanquera. El delirio llegó, en cerrada ovación, cuando nuevamente embistió contra las maderas que protegían al camión.
Cuando salió el segundo toro de Roberto volvieron las ovaciones. Son estos dos toros los de más trapío de todas las corridas vistas.
El segundo evento se desarrollará el sábado día 20 acorde con el siguiente cartel y del que por el momento no podemos dar resultado, pero que presumimos será otro lleno pues los padres suelen obsequiar a sus pequeños con este divertimento cómico-taurino-musical introductor de afición taurina.