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miércoles, 8 de julio de 2020

HISTORIA DE LOS TOROS EN TARIFA. Entrega 56



RAFAEL ÁLVAREZ ARDAYA.
 


Tras la inauguración de la nueva Plaza de Toros Las Palomas de Algeciras, se acordó en pleno municipal que la asistencia técnica de la plaza fuera llevada a efecto por un funcionario municipal al que se denominó Mantenedor Oficial.
El primero que ocupó este cargo fue el Delineante Proyectista Municipal D. Joaquín Serrano Martín quien se avecindo en Algeciras tras finalizar el servicio militar en el Gobierno Militar y que tenía grandes conocimientos taurinos derivados de su gran afición taurina que le llevó incluso a vestirse de luces. 
Fue quien diseñó la decoración de la parte exterior de la Plaza de Las Palomas con los dos bisontes que finalmente están dispuesto a uno y otro lado de la Puesta Grande y que en un principio iban a recorrer toda la parte exterior de la plaza. Bisontes que fueron sacados de un paquete de cigarrillos del mismo nombre que existían por aquellas fechas.
A la muerte de D. Joaquín, le sustituyó el nuevo Delineante Proyectista de Algeciras que era el amigo Rafael también con gran afición taurina derivada de su tío Fernando Ardaya Iglesias que fue mayoral de la ganadería de D. Carlos Núñez Manso en Los Derramaderos Fallecido el 8 de junio de 1960 en Nimes (Francia).

Actualmente está jubilado y desconocemos quien se hará cargo del puesto de Mantenedor.


Es de obligación mencionar a su hermano Gaspar que fue funcionario de correos en nuestra ciudad. Le he visto participar, junto al que suscribe, en tentaderos en San José del Valle. Muy aficionado a la fotografía cuenta con importante colección de fotos de acontecimientos taurinos importantes de nuestra plaza de toros.

HISTORIA DE LOS TOROS EN TARIFA. Entrega 55


D. JOSÉ SÁNCHEZ GARCÍA (D. José “El Gordo”).

 

Había estudiado Magisterio y sacó su plaza como maestro de la enseñanza pública en tiempos de la República pero, el régimen franquista lo desposeyó de su título y plaza por lo que hubo de ejercer por “libre” en nuestra ciudad tras venirse de San Fernando (Cádiz) ciudad de su nacimiento.
La primera clase que montó fue en el propio salón de su casa que, además constaba de cocina y un pequeño dormitorio.  Clase que no tenía más luz y ventilación que la proporcionada por la puerta de entrada.
Luego, a medida que el alumnado creció hubo de trasladarse al Retiro a un garaje en los terrenos que hoy ocupa la Casa del Mar. Allí tenía una pileta en la que solía afeitarse.
Con el tiempo abrió una sucursal en la calle de La Luz en los altos de un patio donde impartía clases nocturnas de Comercio y de Mecanografía a los alumnos que trabajaban durante el día. .La clase de mecanografía tenían una duración de media hora, pero si había máquinas libres, D. José no ponía pegas para que el alumno que lo deseara pudiera seguir practicando para poder lograr mejores puestos en el mercado laboral.
Incluso en sus clases había pre-recreo, consistente en partidos de fútbol antes del comienzo de las clases en la plazuela que daba a la Caleta con la participación de D. José quien siempre jugaba de defensa central, donde, a decir verdad le costaba revolverse  con rapidez por lo que de vez en cuando se caía y exageraba la lesión. 
Cuando los alumnos lograban ponerlo en pie D. José daba por terminado el partido y, seguidamente en la clase narraba las incidencias del mismo en lenguaje cervantino, lo que hacía que los alumnos se revolcaran de risa en medio de los improperios del maestro que les llamaba “follones” y “malandrines” mientras pedía a un alumno cualquiera que le trajera de la repisa de la cocina el bálsamo de Fierebas” que no era otra cosa que el frasco de Floid que usaba para después del afeitado.
A D. José su gordura no le venía del cielo, pues el maestro era un verdadero “tragón” y lo que ganaba consecuente de su intenso y continuo trabajo, cómo era soltero y vivía con estrecheces,se podía permitir el lujo de degustar  en aquellos tiempos de los años 50, incluso JAMÓN, prohibitivo para la mayoría de los humanos. Jamón que pendía colgado de una garrucha sujeta al techo de la pequeña cocina  que había llegado allí tras tirar de la cuerda que la sustentaba y que los alumnos veían mientras las bocas se les “hacía agua”
Cuando a D. José se le abría el apetito, soltaba la cuerda amarrada a un cáncamo de la pared y descendía la pata de jamón, como si de una bandera arriada se tratara, mientras los alumnos  entonaban las notas del himno nacional. Notas que repetían cuando, tras cortar unas lonchas, izaba nuevamente la pata hasta reintegrarla a su lugar de procedencia.
Cuando los alumnos le pedían “un cachito” D. José les obsequiaba  con unas lonchitas muy finas que, previamente había cortado, y que iba depositando sobre las lenguas de los alumnos como si de una hostia de comunión se tratara.
Aparte de ser un virtuoso del billar, capaz de hacer 200 carambolas en una tacada, presumía de sus dotes y conocimientos taurinos. Su ídolo era su paisano el matador de toros Rafael Ortega que era un consumado estoqueador hasta el extremo se ser conocido con el sobrenombre de “El Rey de espadas”.
D. José tenía a gala el haber sido el maestro del matador en sus comienzos taurinos enseñándole desde como posicionarse ante el toro, el vaciado de las embestidas y hasta como rematar las tandas de pases tanto de capote como de muleta y sobre todo la manera de matar que realizaba de manera teórico práctica ante el alumnado al final de las clases en medio del jaleo y aplausos en momentos de diversión fuera de la seriedad de las clases  donde era un maestro serio, exigente y eficaz.
Siempre contaba la siguiente anécdota:
“Un día en una corrida de toros en la que actuaba Rafael Ortega, ante la imposibilidad de matar al astado, tras siete u ocho pinchazos, Ortega miró al tendido y al ver que D. José se encontraba entre el público asistente, ,le preguntó.
-       ¿Pepe por dónde, crees tú, que debo entrar a matar el toro?
En palabras de Miguel Piñero “Cayetano”, D. José sufrió un revolcón frente a la plaza de toros cuando una vaca brava se escapó del matadero y tras embestir a varios transeúntes que lograron escapar de sus acometidas se encontró con D. José “El Gordo” que no tuvo la agilidad necesaria para escapar y recibió una soberana paliza de la vaca, afortunadamente sin consecuencias graves.
¡En esta ocasión no le sirvieron para nada sus conocimientos taurinos!
D. José ejerció en Tarifa por espacio de 28 años.
Fue un hombre afable que se hizo querer a pesar de que era muy exigente en el estudio sobre todo en gramática donde no perdonaba las faltas de ortografía y en la sintaxis. Hacía muchos dictados  sobre el Quijote, dictándoles de memoria
De vez en cuando daba algún que otro "pescozón" a los alumnos díscolos como eran los hermanos Blanco que, como dato curioso ocurría que cuando pegaba a uno de ellos lloraban los tres. Considerado con los que usaban gafas pues se las hacía quitar antes de darle el "remosquete".
Murió a los 60 y pico años en su ciudad natal San Fernando de una “cosa mala” tras operación, recuperación y recaída final.
Lo escrito se trata de un resumen de una glosa que José Araujo Balongo publicó en la revista Aljaranda además de narraciones de personas que conocieron a D. José

martes, 7 de julio de 2020

HISTORIA DE LOS TOROS EN TARIFA.- Entrega 54


ANTONIO DELGADO MOYA.

 


Fue uno de los grandes aficionados a los toros en Tarifa  que llegó a la cúspide taurina al  ocupar durante muchos años el palco presidencial de nuestra bicentenaria plaza de toros, como asesor artístico sin haber sido torero practicante.
Con su mujer María de la Luz Lara Ríos concibió una familia numerosa integrada por 7 hijos; cuatro varones (Curro, Aurelio, Antonio y Manolo) y tres hembras (Antonia, Carmen y Luz María) los mismos que hermanos componían la descendencia de sus padres.
Murió a los 76 años el día 7 de noviembre del año 2011 desfilando por el Tanatorio tarifeño prácticamente muchos vecinos de la milenaria ciudad y el completo de la campiña tarifeña a la que Antonio pertenecía y mantenía relaciones desde su nacimiento.
¡Cual fue el trabajo de Antonio?. Cuando le pregunté a su cuñado Manuel Lara Ríos, éste me responde con la poesía que refería un maestro que les educó de pequeños:
“Cuando fuiste almadrabero,
muy poco tú, prosperaste,
luego una instancia echaste,
para ser carabinero,
consumista, segador, comerciante de habichuelas,
y ahora maestro escuela,
mi vida es una canción”.
Cuando Antonio comenzó a pretender a su novia, el padre Francisco Delgado Pelayo tenía un huerto en renta en Los Majales cuyo propietario era Alfonso Delgado.
Francisco poseía 6 fanegas de tierra en el Cerro del Rey (lo que hoy es El Mastral donde Luis Escribano, carnicero y aficionado a los toros hizo un cortijo al que trató de incorporar las tierras de Francisco. No lo consiguió al principio pero al final vendió todo de manera mancomunada a Gregorio Quesada Márquez “Canito” un malagueño que se hizo multimillonario cuando se realizó el aeropuerto de Málaga y le compraron sus tierras para llevarlo a efecto.
Luis Escribano hizo sus pinitos en el empresariado taurino llevando al torero Pepe Osuna y luego a su sobrino Luis Escribano en asociación con su hermano Manuel, padre del torero y abuelo del titular de la Peña Taurina Manuel Escribano.
Ya de novio de María de la Luz trabajó y vivió en casa del suegro Manuel Lara Petisme ayudando a éste en las funciones del trabajo del que vivía, para sacar adelante a sus diez hijos  que era el de rentar al Ayuntamiento los pastos y montanera de las fincas de su propiedad: La Peña, Caheruela, Puertollano, Longanilla, Los Zorrillos,la Ahumada, el Bujeo, Betis, y Tierra Plata que se denominaban los Baldíos, y que posteriormente arrendaba a todos a aquellos que llevaban sus ganados equinos, bovinos, caprinos, ovinos y de cerda a alimentarse de los pastos y bellotas de los montes.
Luego, una vez casado, Antonio ha arado con tractores, con yunta de mulos y de caballos. Ha segado,  trillado y aventado el trigo. Ha hecho carbón. Boniatos ha puesto lo que no está en los escritos y  cargas de naranjas ha traído a Tarifa (ayudado por su hermano Chan) todas las del mundo. Fue conductor de una camión de reparto que, en la ladrillera- almacén de al lado del cementerio de Algeciras poseía D. Luis Cervera Abreu con quien también trabajaba su hermano Chan como encargado de la finca “El Jaramillo”
Trabajó, por lo menos diez años, en la gasolinera del barrio de fuera, (Zafer), siempre  en el turno de noche  para aprovechar el  día trabajando de sol a sol.  Pero como de siempre trató de trabajar para él mismo, intentó comprar la gasolinera.
También tuvo una tienda en Tarifa cuyos productos los distribuía por la campiña con un automóvil  con el que transportaba a los camperos a la ciudad. Posteriormente compró un Land Rover apto para transportar desde el campo, a sus vecinos sin que los taxistas, con coches más modernos no aptos para estos difíciles caminos, consideraran competencia desleal.
Antonio Delgado fue un gran trabajador y una gran persona.
Su afición a los toros le viene de herencia puesto que tanto su padre como su suegro, que eran vecinos en “los Majales” le llevaban a ver corridas de toros cuando era un niño. Afición que se vio reforzada a consecuencia del trato con ganado palurdo de la zona, poseedor de algo de sangre brava en sus venas.

 


Participó en herraderos y en las capeas que seguían a tales faenas camperas y así su afición fue “in crescendo” hasta convertirse en veedor de la Escuela Taurina de Tarifa cuando esta fue creada por iniciativa del que fuera teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Tarifa con el gobierno del TAIF, el militar cordobés Antonio Casado. Proporcionó becerros a la Escuela para prácticas de alumnos procedentes de unas vacas que su consuegro Mateo Silva tenía procedentes de Los Derramaderos, al ser parte interesada (puesto que uno de sus hijos, Antonio hoy Policía Municipal en el Ayuntamiento,  estaba en la misma y llegó incluso a actuar con traje de luces en varias novilladas y como subalterno a las órdenes de los compañeros de la Escuela, “Gallito” y “El Monaguillo”.

   


     


En los comienzos de la creación de la Escuela Taurina y, concretamente en los años 1996, 97 y 98, todos los viernes de los meses de junio y julio se celebraban a las 22,00 unas becerradas con actuación, vestidos de luces, de novilleros de la escuela taurina de Tarifa a la que invitaban a otros becerristas de las escuelas taurinas del Campo de Gibraltar.
Tuve la ocasión de asistir a alguna de las celebradas en el mes de julio que coincidían con mis vacaciones en Tarifa. Se lidiaban erales de las ganaderías de la zona mediante convenio verbal con el creador de la Escuela Taurina. La entrada era gratuita y naturalmente la plaza se llenaba hasta la bandera por familias enteras que con su prole acudían a pasar parte de esas noches espectaculares de clima en Tarifa. La presidencia era ocupada en su asesoría artística por Antonio Delgado que fue ganando aprendizaje y méritos para escalar la cima de asesorar en los festejos serios que se dieran en Tarifa.
 


Con el gobierno socialista en Tarifa, durante dos legislaturas, la presidencia fue ocupada por Antonio Escribano asesorada en materia artística por su cuñado que no era otro que Antonio Delgado con la aprobación del público asistente a la gestión desarrollada.
Antonio Delgado era asiduo, como abonado, a las ferias taurinas de Algeciras, La Línea, San Roque, Los Barrios, El Puerto y  Sevilla. También asistía a las corridas de su interés en Málaga y en cualquier ciudad que se le pusiera en el entrecejo.
Con la irrupción de Manuel Escribano Nogales en el mundo taurino fue uno de los creadores de la Peña Taurina de este matador de toros en Tarifa y por descontado que no se perdió ninguna de las corridas que toreaba este torero y a algunas de las cuales acompañé una vez fijada mi residencia, tras mi jubilación en esta ciudad.
  
  


Nunca tenía pereza para coger su coche, siempre de alta gama, y desplazarse a cualquier evento taurino de interés.
Cuando murió le dediqué un artículo que acababa de este manera:
“Antonio seguro que en el cielo, ganado tras los enormes sufrimientos que le ha deparado su enfermedad, estará tratando de convencer  a San Pedro para que organice una corrida de toros y le ponga de asesor artístico”.
Amigo Antonio. ¡Descansa en Paz!

sábado, 4 de julio de 2020

HISTORIA DE LOS TOROS EN TARIFA. Entrega 53


FRANCISCO ULLOA GARCIA.
Viene aquí como un buen aficionado a los toros a pesar que, en la parcela donde destacó fue en la deportiva y concretamente en la faceta del boxeo. En ella  llegó a proclamarse Campeón de Andalucía de Boxeo Amateur en la categoría de los Plumas.
I


El autor de este blog le escribió un libro su vida, titulado: El ayer y el hoy de Paco Ulloa editado por Editorial Imagenta en los talleres de Estugraf Impresores de Ciempozuelos  (Madrid) en el año 2016.

La afición a los toros le llegó, consecuente con los célebres Festivales de Ordóñez que, celebrados en su ciudad natal en la década de los años 60 y 70, acapararon la atención mundial del mundo taurino.
¡Era la época en que todos los chavales toreaban por las calles de la milenaria ciudad!
A partir de ahí, Paco nos acompañó, en alguna que otra ocasión a los tentaderos que celebrábamos los aficionados practicantes en la finca de San José del Valle antes de que fuera comprada por el señor D. Gonzalo López Larraínzar del que se decía era el sastre de cabecera del Rey D. Juan Calor I y otros personajes tales como  el Rey Simeón de Bulgaria, Ronald Reagan, Emilio Botín o Plácido Domingo.
Su sastrería ocupaba un primer piso de la calle Conde de Aranda de Madrid y por esta circunstancia era lugar discreto para ser visitado por estos emblemáticos personajes.
Este gran sastre, Aprendió el oficio de manos de su padre y su tío que eran los hijos de Manuel López Larraízar quien procedía del Valle de Irache (Navarra).
En esta placita de tientas, el carnicero y aficionado practicante Luis Serrano Escribano solía tentar, antes de llevarlas al matadero, las becerras bravas desecho de tienta que compraba al ganadero D. Calos Núñez Moreno de Guerra.
Como Luis era, por aquel entonces, Presidente de la Unión Deportiva Tarifa, invitaba a todos los directivos y componentes de la plantilla, así como a sus familiares de Sevilla que como su tío D. Manuel Escribano había sido empresario taurino en tierras albaceteñas  durante el ejercicio de secretario de Ayuntamiento en el pueblo de Pozo-Lorente.
Allí actuábamos, con distinta suerte y arte,  varios aficionados prácticos tratando de imitar a los profesionales del “arte de Cúchares”, si bien, el bueno de Paco no paso de ser un buen aficionado, pero ¡No practicante! Que permanecía sentado tan ricamente en la ancha pared que circundaba la placita.

Los toros le dan respeto y miedo, muy al contrario a que su hermano mayor Manuel quien, también nos ha acompañado a varias corridas toreadas por el matador de Gerena Manuel Escribano y, me ha confesado en varias ocasiones que su mayor frustración en la vida, es no haberse puesto delante de un toro bravo, aunque fuese una vaquilla, para sentir las sensaciones que experimentan  los toreros, pues es un amante de nuestra Fiesta más Nacional.

Siempre ha querido venir conmigo a algún tentadero, pero la verdad es que unas veces por una contingencia y otras por otras, no se ha llevado a término.
Ahora soy yo quien, no quiero por quererlo demasiado como amigo, exponerlo a un porrazo de una becerra, al ser consciente que sus facultades físicas no están en plenitud.
Seguro estoy que de haberlo intentado en sus años mozos no hubiera desentonado en el escalafón taurino, pues es un artista en cualquier faceta que intenta y en esta, no iba a ser menos.

Posiblemente si en los años mozos de estos hermanos Ulloa, la ciudad de Guzmán El Bueno hubiera contado con Escuela Taurina otro gallo hubiera cantado en las preferencias de estos artistas.
Volviendo a Paco diré que: en la actualidad, está jubilado y se dedica a pasear sus perros de caza, bretón y podenco (liberándoles de jaula)  todas las mañanas por terrenos de las tablas de la “ruta del colesterol”, mientras  los fines de semana, tras realizar limpieza general del taller auxiliado por su esposa  Maricarmen Santamaría  su actividad se torna en  acompañar a su nieto, montado en su mobilett Velosolex, en la ruta ciclista del chiquillo por el carril bici y prolongación por el paseo marítimo hasta la  emblemática playa chica, y recorrido inverso en busca del final del trayecto en el Taller del Polígono donde aparcan sus “vehículos” de transporte.
Ya está inculcando a su nieto la afición a los toros de ahí que lo lleve a alguna que otra corrida.

Alguna que otra tarde suele ir al Casino  (entidad socio cultural de la que es socio desde hace muchos años) a jugar sus partidas de dominó o  mus con sus amigos: Fernando Villanueva (q.e.p.d), Jorge Vázquez, Manolo Serrano, Isidoro Rodríguez y Diego Domínguez “Yeye”, donde se convierten en centro de atención  por ser unas partidas sonoras donde las voces inundan el silencio de este serio y, tranquilo lugar.
Suele acudir en su vehículo Seat 600 del que está enamorado y mima como si de un antiguo nieto se tratare.

No se pierde acontecimiento taurino que se celebre en nuestra plaza de toros confundido entre el gentío en las gradas de pizarra de la singular plaza, tratando de pasar desapercibido pues, una de las virtudes principales de este personaje es la modestia en todas las facetas de su vida.



Le encanta el ambiente taurino y conocer a personajes emblemáticos de este mundo que alguna que otra vez le hemos presentado cuando nos ha acompañado a corridas celebradas en plazas importantes.


La gozó de lo lindo cuando estuvimos en el Hotel Colón, santuario taurino de Sevilla, igual que cuando le presentamos al Diamante Rubio en el bar de Las Piletas otro lugar emblemático del mundo taurino sevillano.

Ahora jubilado no tiene inconveniente alguno para poner su excelente automóvil Mercedes 220 importado de Alemania, al servicio de cuatro aficionados más para asistir a las corridas de toros que se celebren  en los alrededores de Tarifa e incluso desplazarse al Puerto de Santa María, Sevilla o Málaga.
Al haber cesado en su trabajo activo como chapista en su taller de El Polígono La Vega ocupa su tiempo libre a asistir a los combates de Boxeo que se celebren en las proximidades de la zona de residencia si bien no pone inconveniente alguno en desplazarse a Málaga e, incluso, en avión hasta Bilbao para ver en vivo y en directo a sus ídolos actuales.
Y los momentos de ocio, les dedica a construir barcos miniatura afición heredada de su padre que era un artista en esta faceta, únicamente superado por el hijo Manuel que ha llegado al súmmum de perfección en esta faceta.
El amigo Paco; extraordinario boxeador, no peor chapista y buen aficionado taurino, siempre está dispuesto,  a hacer un favor a cualquiera de la manera más altruista pues es su condición personal heredada de esa gran familia que constituye la Saga de los Ulloa.

domingo, 28 de junio de 2020

HISTORIA DE LOS TOROS EN TARIFA.Entrega 52


Seguidamente colgaré en el blog una serie de personajes, aficionados taurinos que, he considerado con méritos suficientes, por sus actividades de todo tipo para ser incluidos en el libro HISTORIA DE LOS TOROS EN TARIFA y pasar a la posteridad.
AFICIONADOS DE TARIFA.

FRANCISCO PÉREZ GÓMEZ.
  


En Tarifa todo el mundo le conoce por Paco Pérez, pero Paco es conocido en todo el Campo de Gibraltar consecuencia de sus polifacéticas actividades.
Nacido en Tarifa es el único de todos los hermanos que permanece en esta ciudad pues el resto de la prole se fue a buscar trabajo y finalmente se ubicaron en Algeciras, Sevilla, Málaga y Valencia. Pero Paco se quedó aquí para trabajar por espacio de 18 años en Casa Villanueva  que posteriormente creó en Algeciras el centro comercial denominado Galerías Villanueva.
Por aquél entonces era la única empresa, fuera de la actividad conservera, existente en la ciudad con capacidad laboral para contratación de trabajadores. Competía con la otra empresa de menor entidad,  denominada Tejidos Trujillo.
Esta empresa familiar Casa Villanueva, ocupaba, además de muchas casas de la población, el edificio más emblemático de la Calzada, por sobresalir en altura de los edificios circundantes y donde cualquier usuario podía adquirir de todo; desde un tornillo hasta un crecepelos, pasando por un traje de señora o caballero.
Empresa de 60 trabajadores dirigida por los Hermanos Villanueva, personas culturalmente preparadas que llevaron su actividad comercial a altas cotas de rentabilidad al expansionarse  en cualquier actividad de necesidad del pueblo que, entonces contaba con un Regimiento de Infantería, el “Álava 22”, ubicado en la Isla de las Palomas con Plana Mayor en el Castillo de Guzmán El Bueno y central telefónica en lo que hoy es el chalet de “Chato Utrera” que, junto con la Base Naval de Fuerzas Sutiles dotada de tres lanchas torpederas (30,32 y 33) eran de importancia capital en el desarrollo económico de la muy noble ciudad de Tarifa.
Luego, con el paso del tiempo esta empresa se fue a Algeciras y el edificio se convirtió en el Hotel Misiana, si bien Paco pidió el cese meses antes del traslado aduciendo que iba a presentarse a unas oposiciones  a banca, lo que nunca llevó a efecto y, por contra,  las tablas adquiridas en ventas las llevó a la práctica, montando su propia empresa en forma de tienda de comestibles en el momento que le ofrecieron un local comercial. Tienda que fue ampliando al introducir productos que él había tocado como dependiente, hasta convertirla en un Supermercado que un amigo de Madrid bautizó como “El pequeño Corte Inglés” al vender desde pinturas, hasta productos alimenticios, pasando por confecciones y artículos de regalo.

Por aquel tiempo su esposa Mari Luz Ulloa era la directora de la mejor peluquería de Tarifa con importantes ingresos que subvenían las necesidades tanto de sus padres como de sus hermanos. Era Mari Luz el complemento ideal de Paco en la actividad empresarial.

 
El coleccionismo es otro de  sus “vicios”. Colecciona todo lo que cae en sus manos que almacena en la bodega-museo que en realidad es el garaje de su casa. Allí hay de todo; desde un órgano electrónico Farfisa hasta un especiero de bronce antiquísimo, pasando por numerosas reliquias encontradas en las excursiones de submarinismo por las costas de Tarifa junto a todo objeto que la mayoría de los tarifeños le regalan cuando quieren desprenderse de algo que no les vale.
Paco recoge todo. Lo acondiciona y seguidamente busca hueco en el escasísimo  espacio que queda dentro de su local. También su casa es un museo donde sobre todas las colecciones de objetos que posee, destaca un barco velero realizado a mano por su suegro el patriarca Ulloa que es una maravilla de precisión y detalle que en la actualidad tendría un valor incalculable.
  


La afición taurina surge en Paco a través de Juan Luis Muñoz “El Sabio de Tarifa” con el que compartió durante muchos años; trabajo, alegrías, penas diversiones, viajes e incluso negocios de vinos y jamones traídos de tierras de Castilla y León (el famoso Yllera) y de Huelva (los famosos JJJ de Jabugo).
Un día Juan Luis le llevó a los toros a Algeciras y desde ese momento el gusanillo arraigó en un ser. Gusanillo que se acrecentó cuando en la Romería de “El Rocío” donde conoció a unos alemanes muy aficionados a los toros que venían todos los años a la Feria de Abril de Sevilla donde eran abonados. Un día le invitaron a la Feria de Nimes y a partir de ese momento rebasó en afición a su maestro Juan Luis pues sus viajes son de más recorrido en la asistencia a corridas de toros incluso fuera de España a la muy taurina Francia.
     



Nosotros hemos coincidido con él  en las distintas plazas  de toros tanto de la provincia de Cádiz  como limítrofes. De ahí nuestra amistad dimanada de una afición común.
Como no podía ser de otra manera es socio junto con su esposa de la Peña Taurina tarifeña Manuel Escribano de ahí que asista a todas las corridas en las que participa el torero de Gerena con ascendencia tarifeña.
Este tarifeño casi octogenario no representa los años que tiene, pues como ha sido un buen deportista se conserva con una juventud impropia de su edad y con una agilidad, fuera de lo común, recorre todos los días la ciudad, atendiendo a sus numerosos clientes, a pie o en una vespa de los años sesenta que cuida como si de su propia hija se tratara.

                                             
 
No hay evento en Tarifa, del tipo que sea, donde no se encuentre colaborando el amigo Paco. Procesiones, carnavales, representaciones teatrales o lo más impensado que se nos ocurra forma parte de la actividad de Paco Pérez que a fuerza de trabajo ha logrado una hacienda importante  y aun así, porque le gusta trabajar, hoy en día sigue preparando por Navidad, desde el despacho de su bodega museo una especie de cestas donde acomoda vinos de categoría junto a buenos jamones y magníficas conservas que hasta el momento siguen siendo muy celebradas  por los buenos gourments.


Carnavalero, actor, nazareno, rociero, caballista, submarinista e incluso poeta. Todas estas facetas las practica Francisco Pérez Gómez que es un personaje; amable, dicharachero, simpático y sobre todo taurino feliz.