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sábado, 14 de febrero de 2009

MEDIO SIGLO DE EFEMÉRIDES EN LAS CORRIDAS DE FERIA DE VALLADOLID.
(Parte II).

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

1.911.-
Día 17.-
Al entrar a matar a su segundo toro “Manolete" padre, fue cogido resultando con un varetazo en el escroto.
Ese día formaba terna con Fuentes y el mexicano Rodolfo Gaona.
Día 18.- En la corrida de Veragua lidiada por los diestros, Vicente Pastor y “Cocherito de Bilbao”, sufrió una caída aparatosa el picador vallisoletano Pedro Fernández “Pegote” de la que resultó con fuerte contusión en la rodilla izquierda.
Día 24.- Fue el día en que tomó la alternativa el diestro de Tudela de Duero, Pacomio Peribañez de manos de “Manolete” padre y actuando como testigo Rodolfo Gaona con toros de Nandín.
En el toro del doctorado dio un ayudado por alto, otro de pecho y un ceñido molinete. En la primera igualada, entró recto y despacio a matar, logrando una gran estocada que refrendó con un certero descabello. El entusiasmo del público se desbordó, tributándole una grandísima ovación con caracteres de apoteosis.
Además de la concesión de una oreja, hubo suelta de aplomas y regalo de un reloj de oro por una comisión del Asilo de Caridad en representación de la Empresa.
Banderillearon los toros de Pacomio, su hermano Tomás y “Fresquito” de Madrid.
El sobrero de la corrida lo mató valientemente, Tomás Peribañez.

1.912.-
Día 22.- En la corrida de ese día resultó contusionado en un brazo el picador vallisoletano Antonio Martínez “El Cid”.
Día 23.-
El segundo toro de la corrida propinó una cornada de 6-8 cm al diestro cordobés Manuel Rodríguez “Manolete” padre.

1.913.-
Día 21.-
Es el día en que, con toros de Pablo Romero, se despide Antonio Fuentes (a pesar de estar contratado para dos corridas) y se presenta ante el público de Valladolid, “Joselito”.
Fuentes en esta primera corrida se retiró a la enfermería pretextando una distensión ligamentosa, lo que ocasionó un gran escándalo entre el público que trató con excesiva dureza al diestro sevillano.
En esta corrida fue “echado mano” el banderillero “Alvaradito Chico” quíen achacó el resultar ileso a la intercesión de una medalla de la Virgen de Begoña que llevaba cosida a la casaquilla y que el toro dejó al descubierto al destrozarle toda la indumentaria.
Día 23.- Vicente Pastor tuvo una de sus mejores tardes.

1.914.-
Día 18.- Desorejaron a los toros quinto y sexto de Veragua, los diestros Paco Madrid y “Joselito” saliendo por la puerta grande, mientras que Rafael “El Gallo”, que formaba terna, no tuvo una tarde inspirada.

1.915.-
Día 23.- Ese día con toros de Saltillo formaron terna, “Joselito”, Rodolfo Gaona y Belmonte.









Belmonte cortó las dos orejas al tercer toro de la tarde.
“Joselito” sin estar mal, no cosechó el triunfo y cuando acabó sus faenas se retiró mal estribo visiblemente disgustado e incluso alguien dijo que vio lágrimas en sus ojos.
Al salir el sexto toro, el público se dio cuenta de la presencia, en el balconcillo de encima de toriles, de Pacomio Peribañez y le dispensó una cariñosa ovación.
Día 26.- El novillero vallisoletano, Ramón Fernández “Habanero” mató un buey grande y cornalón que era el sobrero. Un toro difícil al que no obstante toreó muy bien de capote tanto en el saludo de salida como en el tercio de quites. Lo pasaportó de dos pinchazos y media estocada buena.

1.916.-
Día 18.-
Alternando con Rafael “El Gallo” y “Joselito”, Pacomio Peribañez, cuando toreaba a la verónica, fue empitonado por el pecho, volteado y vuelto a prender por el muslo. Una cogida impresionante que se saldó con una cornada grande de arriba abajo, en el muslo derecho.



1.917.-
Día 18.-
Era una corrida de ocho toros a lidiar por los espadas: Gaona, “Joselito”, Belmonte y el vallisoletano Félix Merino.
El séptimo toro de la tarde empitonó sin consecuencias graves a Belmonte
Día 20.- Volvió a ser cogido, al hacer un quite, y sin consecuencias, Belmonte.
Día 23.- Se lanzó al ruedo el entonces aficionado, Manuel Castillo, dando una serie de verónicas muy valientes y muy ceñidas que fueron muy ovacionadas.
Mató al sobrero, un buen mozo de Baeza, el elegante novillero vallisoletano, Ramón Fernández “Habanero”. Lo toreo magistralmente de capote tanto en el recibo como en el quite en medio de grandes ovaciones. Lo banderilleó con elegancia y después de una torerísima faena señaló tres pinchazos y media estocada en lo alto.
Fue lo mejor de la tarde en la actuaban con él, los matadores Luis Freg, “Fortuna” y Félix Merino con reses de Saltillo.

1.918.-
Día 19.- El picador Carriles sufrió una tremenda caída en el segundo toro que se saldó con una fuerte conmoción cerebral.

1.919.-
Día 19.-
A causa de sus mermadas facultades físicas, consecuencia de los graves percances sufridos, se despidió como matador de toros el diestro Pacomio Peribañez.
Mató el primer toro de Villagodio. Hizo una gran faena que mereció el premio de las dos orejas. Fue ayudado en la brega por Félix Merino, Sánchez Mejías y “Varelito”, así como por el banderillero Alfredo David (que había pertenecido a su cuadrilla) y por su hermano David Peribañez.

1.920.-
Día 18.-
La terna compuesta por “Fortuna”, Félix Merino y Sánchez Mejías lidia una corrida de Albaserrada, de la que el primer toro fue sustituido por uno de Villagodio.
La nota sobresaliente la dio Sánchez Mejías que cosechó grandes ovaciones por sus derroches de valor.


Día 26.-
"Chicuelo" (Manuel Jiménez) con toros de Veragua dio una gran tarde de toros, conquistando a la público de Valladolid.
En esta corrida el diestro vallisoletano “Finito” mató dos sobreros: uno de Albaserrada y otro de Villagodio. Al primero le propinó una gran estocada que le valieron la oreja y una gran ovación.

viernes, 13 de febrero de 2009

MEDIO SIGLO DE EFEMÉRIDES EN LAS CORRIDAS DE FERIA DE VALLADOLID.
(parte I).

Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.

Posiblemente, muchos de los seguidores de este blog se preguntarán como titulándose torostarifa escribo tanto de Valladolid. Sencillamente porque por espacio de más de veinte años, he residido y aún hoy resido, en esa bella ciudad castellana.
Ocurre que, cuando uno acaba su vida laboral, ya le desaparecen las obligaciones perentorias de residencia, con lo que puede viajar con libertad y acomodar su cuerpo al mejor clima ofrecido, de ahí que, temporadas largas las viva en mi casa de Tarifa y otras, cuando el turismo se hace dueño de la ciudad de Guzmán “El Bueno”, en Valladolid, por aquello de buscar la huída del mundanal ruido.
Y como uno se pasa la vida enredando entre papeles, a veces se encuentra con escritos interesantes.
Hoy voy a poner en conocimiento de ustedes, en varios capítulos, lo ocurrido como efemérides (hechos extraordinario de cada día) en las corridas celebradas en las ferias de Valladolid desde el año 1.901 hasta el año 1.950.
La plaza se había inaugurado en el mes de septiembre de 1890 con cuatro corridas según cartel adjunto.

1.901.- Un día 23, el primer toro de la corrida de Aleas, en la alternaban “Quinito”, “Algabeño” y Antonio Montes, alcanzó al banderillero sevillano Maera cuando resbaló al tratar de ganar la barrera en un día de lluvia intensa. Resultado: cornada profunda en el muslo derecho con orificio de salida por la ingle.
“Maera” (Manuel García López) un matador de toros nacido en el barrio sevillano de Triana que tras actuar años como banderillero y peón de confianza de Belmonte tomó la alternativa en la plaza del Puerto de Santamaría de manos de Rafael Gómez “El Gallo” con “Carnicerito” de testigo.

1.902.- Un día 20, cuando estaban haciendo el paseíllo las cuadrillas de Mazzantini, ”Quinito” y Fuentes, el toro que abría plaza de nombre “Temprano” perteneciente a la ganadería de Veragua, rompió la puerta del toril, saliendo por el callejón al patio de caballos. Mató a una mulilla y creó el pánico e hirió gravemente al carpintero de la plaza Sebastián Pascual.

El paseíllo se deshizo porque los diestros, con sus capotes de paseo, entretuvieron al toro evitando que ocurrieran más desgracias.
Sin lugar a dudas este fue uno de los momentos más emocionantes ocurridos en el coso del Paseo de Zorrilla.

1.903.- Un día 18, el segundo toro de Murube cogió, al salir de la suerte de matar, al diestro Antonio Fuentes quien sufrió un fuerte pitonazo en el brazo izquierdo. Formaba terno con “Quinito” y “Bombita II”.

1.904.- Un día 18, cuando tras doblar un toro de Murube, intentó apuntillarlo el hermano de “Machaquito”-que formaba cartel con Fuentes- el toro se levantó y cogió al puntillero, volteándole aparatosamente y lanzándole al callejón sin causarle lesión alguna.

1.905.- Un día 17, formando cartel “Algabeño” y “Bombita”, el primer toro de Aleas cogió, al salir de poner el par, al banderillero de “Algabeño”, José Bazán tras haber caído junto a la barrera.




En el segundo par de banderillas volvió nuevamente a ser derribado a la salida del par, el toro le lanzó tres hachazos sin que por fortuna llegara a alcanzarlo de lleno. En la enfermería se le apreció un fuerte varetazo en el muslo derecho.



1.907.- Un día 21, Manuel Rodríguez “Manolete” –padre de “Manolete”- fue cogido por uno de los toros sufriendo un puntazo leve en la región glútea. La res pertenecía a la ganadería de Herrero y Olea y alternaba con Fuentes y “Bombita”.

1.908.- Los diestros contratados para la Feria de este año eran: “Machaquito”, Rafael “El Gallo” y Vicente Pastor. Heridos Rafael y Vicente fueron sustituidos por “Cocherito de Bilbao” y “Mazzantinito".

"El Gallo” a pesar de su herida intentó torear en Bayona, pero enterado el gobernador civil ordenó fuera detenido el torero a su paso por Valladolid. Una vez detenido fue reconocido por el médico quien certificó que no podía torear.

El día 21 fueron cogidos dos diestros del cartel, “Lagartijillo Chico” y “Machaquito” que formaban terno con “Mazzantinito”.
El día 23 se lidiaba la corrida de Miura, unos toros que eran imponentes por su tamaño. “Cocherito” en su segundo toro, se cortó con el estoque ingresando en la enfermería para no volver a salir. “Mazzantinito” tuvo una tarde aciaga del todo.
“Machaquito” que empezó mal , alcanzo un enorme triunfo cortando una oreja a cada uno de sus toros.
Por la mañana el cuarto toro rompió las puertas del chiquero astillándose los dos pitones.

1.909.- Las corridas de esta feria fueron organizadas por los conocidos industriales vallisoletanos señores Bosquet y fueron de las de menos categoría celebradas en esta plaza, aunque pródigas en accidentes y desgracias.
Los cocos de la feria fueron los toros de Coruche que se corrieron en la cuarta corrida y que por su tamaño y cornamenta causaron gran pánico al tiempo que durante la lidia destrozaron la barrera y varios burladeros.
El día 19 en la primera corrida, resultó herido el picador Pagán y el matador de toros Gregorio Taravillo ”Platerito”, perdió los dientes a causa de un fuerte pitonazo en la mandíbula.
El día 20, en la segunda corrida de feria, recibió una cornada en el muslo derecho el diestro Enrique Vargas “Minuto” al intentar dar un recorte capote al brazo en el primer toro. En el quinto toro quiso quebrar de rodillas el diestro cordobés Fermín Muñoz “Corchaíto” pero el toro no obedeció al engaño y tras atropellar al torero le rompió la sexta costilla.
El día 22 en la cuarta corrida de feria se corrieron los toros de Coruche. Y con ellos se las vieron: “Pepehillo”, “Morenito” y Segura. Salió contusionado el picador “Melones” y Alejandro Alvarado, antiguo matador de toros que actuaba de banderilleo, mató el sobrero de corrida.

1.910.- Día 19. La corrida era un mano a mano entre “Machaquito” y Vicente Pastor, las reses eran de Concha y Sierra.
En el segundo toro se desencadenó una fuerte tormenta acompañada de fenómenos eléctricos. Hubo de suspenderse la lidia de ese toro, pero cuando la gente esperaba la suspensión de la corrida, el presidente ordenó que fueran abiertos los desagües de la plaza. Esta operación duró dos horas largas. Reconocieron el ruedo los matadores y ante la imposibilidad de continuar la corrida se suspendió, lidiándose los toros restantes en las siguientes corridas.

jueves, 12 de febrero de 2009

RECORDANDO A UN ARTISTA DEL ARTE DE “Cúchares”.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Ignacio Rafael García Escudero conocido en el mundo taurino por “Rafael Albaicín” fue un matador de toros que nació en Madrid el 5 de julio de 1919.
Tomó la alternativa en Madrid el 17 de octubre del año 1943. Ese día los gitanos celebraron su fiesta pues el doctorando era gitano, lo mismo que el padrino nada más y nada menos que Joaquín Rodríguez “Cagancho” y hasta el testigo Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”. ¡Podía pasar cualquier cosa!
Falleció en Madrid el 3 de septiembre del año 1981.
Fue la revelación de la temporada 1942. Del gitano se llegó a decir que:
“Poseía la egregia postura de Lagartijo, los ademanes elegantes de Fuentes, la exquisita belleza de algunos momentos de La Serna y la majestad de Cagancho”
En el ruedo siempre aparecía con la elegancia innata de la raza gitana como si hubiera sido arrancada de un cuadro.
Como todo torero gitano el valor lo tenía justito y había de paliarlo con el arte y plasticidad que imprimía a sus faenas. También, ¿cómo no? tuvo sus genialidades gitanas que hubo de perdonárselas en más de una ocasión.
Es uno de los toreros que con sus triunfos dorados dio brillo a los días grises del siglo que se nos fue, el más exigente de la historia de la Humanidad, como alguien llego a calificarlo.
Fue bengala que iluminó durante unos años las tertulias de café relacionadas con el mundo del toro.
En el caso de Rafael Albaicín, en vida, prefería no recordar el pasado taurino que le hizo famoso a pesar de que un crítico, concretamente “El licenciado Vidriera” publicara en la Gaceta del Norte que: “Rafael nació gitano y le “nacieron” torero”.
Estamos en los años cuarenta. Ignacio Rafael a pesar de ser gitano no había vivido nunca cerca del mundo del toro. Era un chaval con una planta impresionante en quien un día se fijo para plasmarlo en un cuadro taurino Ignacio Zuloaga que quería pintar un torero gitano que respondiera a las características que él tenía in mente como: “Alto, espigado, con rostro aceitunado y abundante callera azabache ensortijada” y dado que Ignacio Rafael las poseía, le contrató para posar.
No se si le pagaría mucho o poco, pero la cuestión es que lo enfundó en un viejo traje de luces, que en su día había diseñado el artista, y le tuvo tarde tras tarde haciendo de “torero imaginario” hasta que un día el modelo le dijo al pintor:
-Don Ignacio, yo lo que quiero es torear.
Y naturalmente D. Ignacio lo llevó a una influyente peña de amigos suyos y le presentó a la condesa de Quintanar, al doctor Oliver y a otros muchos que aceptaron al ahijado de Zuloaga como cosa suya y como caballeros de una tabla redonda se comprometieron a convertir al gitano en un torero de cartel.
Cuando estaba en la cumbre de la torería, llegó a cobrar setenta mil pesetas por corrida. Pesetas de las de los años 1942, cuando un cortijo mediano se podía comprar por 50.000 pesetas. Eran los tiempos en que su primer coche, un DKW descapotable, le costó 8.000 pesetas. Era esa época en la que uno era millonario cuando llegaba a juntar el millón de pesetas.
Rafael estuvo tres años de novillero y seis de matador de toros. Y en este tiempo sufrió cinco cornadas.
No le gustaba hablar de tiempos pasados pero cuando se le tiraba de la lengua en la tienda de alimentación que poseía en Guadarrama, narraba los buenos recuerdos de su etapa de matador de toros y refería la gran tarde de toros que dio en Pamplona o aquella otra que, aún mejor, dio en Sanlúcar de Barrameda.
Pero como buen calé también tuvo espantadas, reflejadas en aquella tarde aciaga de la Coruña donde formaba terna con los mismos que actuaron en su alternativa, “Cagancho” y “Gitanillo de Triana”. Como sería la magnitud del desastre taurino que como él mismo dice:
“A pesar de que pagamos bien al la prensa" “Ojo al dato” al día siguiente los periódicos despertaron la siguiente noticia: “Tres gitanos engañan a doce mil gallegos” lo cual no era empresa fácil ni mucho menos.
Una hermosa experiencia de que la opinión y la información no pueden ser compradas fácilmente.
Otra tarde de desastre se la proporcionó a los navarricos de Tudela, donde el público que sabía que tocaba el piano y que hablaba cuatro idiomas, le decía a grito vivo:
-“Que le den un piano”.
Como llevaba el pelo largo también se metían con él en este aspecto diciéndole:
-“Que le corten el pelo a ver si mejora.
Siempre le gustó olvidar el pasado taurino pues el mismo narra que:
-Su vida cambió cuando se clavó un estoque en el tendón de Aquiles y se quedó inútil para la profesión, por lo que se fue al cine donde los directores le buscaban para películas no solo de tema taurino.










Cuando era torero famoso, habló con Kennedy, almorzó en varias ocasiones con Ali Khan y con la Begún. Tuvo romances amorosos con famosas artistas mundiales, por su condición de torero gitano. Toreó con Manolete.
Y como actor de cine conoció al entonces príncipe D. Juan Carlos, a Silvana Pampanini etc.
Pero a él lo que le gustaba era bajar a la tienda para vender latas de conserva o jamón de York.
"El Gitano" como le llamaban en Guadarrama era una persona querida, por su bondad y amabilidad y en este pueblo serrano vivió, hasta que murió su compañera, con Agustina la gitana más guapa del siglo de la que Rafael decía:
-Siempre habíamos estado juntos. Primero, yo vivía con ella; luego ella vivió conmigo.

martes, 10 de febrero de 2009

LA SEXTA DEL CICLO TAURINO VALLADOLID 1972.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.











Con una plaza casi llena, se celebró la última corrida del ciclo taurino 1972.
Presidió el comisario del Cuerpo Nacional de Policía Sr. Zalama que estuvo asesorado en materia taurina por “Larita”.
En un burladero del callejón presenció la corrida el Presidente de las Cortes Sr. Rodríguez Valcárcel acompañado por el gobernador civil.
Hay algunos toreros que han tenido mala suerte con las cogidas a lo largo de su trayectoria taurina. Están como gafados. Y uno de ellos es el diestro de Villalpando Andrés Vázquez que actuaba como director de lidia en la última corrida del ciclo ferial Valladolid 1972.
Y no es porque no conociera su oficio, perfectamente aprendido en esas plazas de talanqueras y con toros que sobrepasaban los seis años, sino por ese destino que nos viene marcado desde el nacimiento.
Lo cierto es que el bueno de Andrés fue atrapado por esos duendes, que de continuo le rondan, y el astifino pitón del toro que abrió plaza encarnó en los músculos del muslo izquierdo del diestro zamorano.
El primer toro de la tarde que, como toda la corrida, pertenecía al hierro del torero ganadero Diego Puerta, fue saludado por Andrés Vázquez con unas verónicas que al ser rematadas con una media superior merecieron que la ovación manara espontáneamente del corazón de los vallisoletanos.







Cuando tras ser picado el astado, Andrés se disponía a realizar en su quite, el tercer lance en una serie de chicuelinas, tropezó delante del toro, cayó al suelo y como su oponente tenía bravura y casta, se fue a por él, lo zarandeó, lo elevó como quien eleva una pluma y mientras caía comenzó a tirarle cornadas hasta que una de ellas acertó. Andrés Vázquez pasó, en manos de las asistencias, a la enfermería.
En la enfermería de la plaza fue operado por el doctor D. Ángel Palencia auxiliado por su equipo quirúrgico, quien al final de corrida emitió el siguiente parte facultativo:
“El diestro Andrés Vázquez fue asistido de herida por asta de toro en el muslo izquierdo con trayecto subcutáneo y descendente de unos ocho centímetros de longitud. Pronóstico grave".
Con esta tragedia, la corrida quedó en un mano a mano entre el diestro de Fuengirola, Miguél Márquez y Julián García que hubieron de entendérselas con una extraordinaria corrida, brava, encastada y que fue muy aplaudida en conjunto cuando los seis ejemplares de Diego Puerta iban camino del desolladero.
Una ganadería que hacía su presentación en el coso del Paseo de Zorrilla y que de haber caído en otras manos que les hubieran dado distancia, hubieran evitado esa blandura con que llegaron a la muleta.
Fue para mí, la corrida de esta feria. La corrida de más y mejor trapío, la de más bravura, no exenta de nobleza.

En el toro que “echó mano” a Andrés Vázquez, el encargado de lidiarlo, Miguel Márquez, realizó una faena encimista, pero carente de aguante, con pases sobre ambas manos tanto en pie como de rodillas.
Mató de una estocada caída que le valió el premio de una oreja.

El segundo oponente, tercero de la corrida llegó bastante aplomado a la muleta debido a que de salida se estrello destrozando materialmente la barrera para seguidamente saltar al callejón cayendo de mala manera.
Por si encima esto fuera poco, el picador se agarró en las dos entradas en la paletilla, destrozándo el cartílago de prolongación escapular con lo que el animalito hubo de realizar verdaderos esfuerzos para seguir la muleta a causa del dolor experimentado.
Miguel Márquez tras brindar al público, realizo un faena de amor propio que llegó al público vallisoletano prolijo en valorar las ganas de triunfo.
Recibió aplausos y salida al tercio cuando acabó con el astado de pinchazo y media estocada.

Al quinto de la tarde Miguel Márquez lo lanceo con brillantez de salida.
Tras brindar a la Reina de la Fiestas y damas de honor, realizó una faena a base de tandas aseadas de redondos y naturales donde el encimismo fue la nota predominante. Nunca dio distancia al astado tratando de aliviarlo. No obstante el público lo aplaudió durante la faena y le concedió por la misma una oreja a pesar de que lo finiquitó de varios pinchazos y una media estocada final.

Julián García, tiene de todo como en “botica”. Unas veces estuvo demasiado torpe, otras valiente y otras aseado.
En su primero, que lucía unos enormes pitones, no se arredró y lo toreo incluso con cabeza para que la música sonara durante sus serie de pie y de rodillas.
Finalizó de pinchazo, descabello y pitos.

A su segundo, un toro de enorme trapío, lo lanceo con brillantez y torería.
Su faena transcurrió entre lances de rodillas en silla y sobre la arena. Faena en la cercanía a base de derechazos, naturales, giraldillas que encandilaron a parte de la solanera, al transcurrir la faena en la zona de toriles.
Mató de una estocada, donde realizó perfectamente la suerte, y un descabello, pidiéndose la oreja.

Al último de la tarde, Julián García, le realizó una faena meritoria sobre la mano izquierda. Todo valor, exceso de barullo y falta de estilo.
Al matar de tres pinchazos, uno hondo, fue despedido con aplausos.

No estuvieron bien los del castoreño. Destacó en banderillas Miguel Montenegro.
En la información gráfica de la corrida destacaron unos apuntes rápidos a lápiz que por su interés reproduzco para que lo vea mi buen amigo Andrés Vázquez a quien el veterinario de su pueblo se lo enseñará a través de Internet cuando entre en este blog del que me consta que es seguidor. Un abrazo para ambos amigos.

lunes, 9 de febrero de 2009

LA QUINTA DEL CICLO TAURINO VALLADOLID 1972.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.






Unos momentos antes de la cuatro de la tarde, amainó el temporal, cesó la lluvia, se abrió el cielo, salió un sol radiante y se acabó con la incertidumbre de suspensión de corrida. Únicamente, el vendaval tormentoso quedó un una ligera brisa que si bien estorbó en ocasiones a los coletudos no molestó a los espectadores.
El ruedo hubo de ser arreglado convenientemente hasta unos momentos antes del comienzo del espectáculo.
Y se llegó a casi rozar el lleno absoluto en esta corrida de expectación porque la terna compuesta por Diego Puerta, “Curro Rivera” y “El Niño de la Capea” se iban a enfrentar a un encierro del hierro salmantino de doña María Lourdes Marín de Pérez Tabernero.
Preside el comisario de siempre Sr. Zalama con el asesoramiento de “Cigales”.
Asistieron a la corrida el gobernador civil Sr. Ibáñez Trujillo y el Jefe Superior de Policía Sr. Lamas acompañados de diversas personalidades.
Como en todo lo que va de ciclo en el palco número 9 la Reina de las Fiestas acompañada de sus damas de honor.
En una barrera estaba el matador de toros Santiago Martín “El Viti”


El primer toro de la tarde, que atiende por “Canestero”, negro, herrado con el número 1 y con un peso de 450 kilos, sale con mucha fuerza. Diego Puerta lo saluda con unas excelentes verónicas que son aplaudidas.
Con un solo puyazo, bien ejecutado, se pide el cambio de tercio que el usía concede.
Tres pares en todo lo alto, de los cuales dos extraordinariamente prendidos por “Almensilla”.
Un toro bravo que el diestro de San Bernardo aprovecha toreando por ambos pitones lo que sirve para corregirle el defecto de colarse por el pitón izquierdo, en medio de música y ovaciones.
Por poner un pero a la faena, la caída en varias ocasiones del toro que empaña una labor preciosista y perfecta de Diego Puerta.
Cuando está finalizando la faena por molinetes y manoletinas, en un desplante el toro está a punto de “echar mano” al diestro.
Mata de más de media estocada trasera y descabello a la segunda.
Ovación y saludos desde el tercio que al acentuarse le obligan a dar la vuelta al ruedo.

En su segundo enemigo de nombre “Canastillo” herrado con el 50, negro y con 477 kilos, Diego Puerta sale decidido a redondear la tarde no conforme con lo realizado en su primer oponente. Lo cuidó desde el principio para que llegase entero a la faena de muleta.
Tras el único puyazo de castigo le instrumentó una serie de chicuelinas superiores a pesar de verse comprometido en la primera.
Con dos pares de banderillas en el que destacó en uno de ellos Manolo Carmona se cambia el tercio.
Ante un enemigo que ha llegado superior al último tercio Diego Puerta instrumenta una faena sobre ambas manos muy torera que remata con los clásicos molinetes, giraldillas y el pase la firma después de haber comenzado con un pase cambiado todo ajuste y perfección.
Mata de un pinchazo sin soltar al que sigue una estocada entera y descabello al tercer intento, siendo premiado con ovación, una oreja y vuelta al anillo.
Diego Puerta ha estado muy bien en su catorce cumpleaños de alternativa.

Curro Rivera que había actuado en el coso de Zorrilla en el mes de junio, a su primero que atendía por “Huron” marcado con el número 13, negro de capa y con 456 kilos, le realizó una faena discreta a pesar de ser molestado por el viento.
Un pinchazo sin soltar y estocada defectuosa hacen doblar al escaso de fuer zas toro, con el que termina el puntillero.
El silencio es el premio a la labor realizada por el espada mientras el toro es pitado en el arrastre.

En su segundo, el número 48, llamado “Castillo”, negro bragado de 470 kilos, Curro Rivera lo recibe con una serie de verónicas sin enmendarse que levantaron una fuerte ovación.
Un solo puyado para que el tercio se cambie ante las protestas del público por caída del animal.
Dos buenos pares de banderillas a cargo de “Solanito” y de Félix Saugar “Pirri”.
Tras brindar al respetable el mexicano inicia la faena con cuatro estatuarios para seguir con series de naturales cerradas con apretados pases de pecho.
Con la muleta en la mano izquierda varias series de naturales que abrochadas por los ajustados pases de pecho levantan los aplausos del públicos y los sones de las charangas.
Finaliza con pase de adorno de rodillas, desplantes y diversos jugueteos ante el toro.
Mata de un pinchazo en lo alto entrando recto y un estoconazo que hace doblar al toro para que acabe finalmente el puntillero.
Se le conceden las dos orejas. Hay petición de rabo. Con los apéndices cortados da la vuelta al anillo en medio de la ovación del público.

Mucho público de la vecina Salamanca, trajo al coso de Zorrilla el salmantino Pedro Gutiérrez Moya “Niño de la Capea” al llegar precedido de la forma triunfal de llevar la temporada.
A su primero que atendía por “Hormiguero” herrado con el número 58, negro entrepelao y un peso de 461 kilos, “El Niño de la Capea” lo lancea meritoriamente de salida.
Con un solo puyazo y dos pares de banderillas se llega a la faena de muleta que Pedro G. Moya comienza con tres pases estatuarios. Ha de cambiar de terreno al toro para no ser molestado por el viento. En el nuevo terreno, más propicio, pases con ambas manos rematados con excelentes pases de pecho que levantan al público de los asientos.
Finaliza su faena con pases de adorno a base de molinetes, desplantes, espaldinas y manoletinas en medio del clamor del público.
En un momento Pedro resbala y está a punto de ser cogido.
Acaba con el toro de media estocada en el sitio que hace doblar al astado para que acabe con él finalmente el cachetero.
Entusiasmo general, dos orejas, vuelta triunfal, donde le lanzan un monumental pan y saludos desde los medios en medio de una cerrada ovación.
Ha estado excepcional "El Niño de la Capea" en esta su primera actuación en el coso de Valladolid.

En el toro que cerro corrida, que era el número 57 “Rabicorto”, un negro con 485 kilos. Pedro Gutiérrez Moya, estuvo un poco “a la deriva” como consecuencia de que el toro tenía mucho sentido y el chaval salmantino no acertó a darle la lidia requerida por no dominarlo de principio.
A destacar el par de banderillas prendido por el ex-matador de toros José Luis Barrero.
El morlaco a cada pase se frenaba, esperaba y buscaba por lo que en varias ocasiones “El Niño de la Capea” estuvo en peligro de cornada.
Acabó con este incómodo enemigo de un pinchazo que escupe, una estocada delantera y tres intentos de descabello, por lo que afloraron algunas muestras de desagrado.
Los toros de bonita lámina pero de desigual bravura. Todos demostraron nobleza a excepción del sexto que pudo resultar así a causa de un tercio de varas defectuoso en calidad y cantidad.
LA CUARTA DEL CICLO TAURINO VALLADOLID 1972.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.









El cuarto festejo del ciclo ferial del año 1972 se desarrolló en una tarde totalmente antitaurina por la gran cantidad de agua que cayó y el frío que hubimos de sufrir, impropio de la estación en que nos encontramos.
No obstante y gracias a lo interesante del cartel ofrecido, acudimos para llenar algo más de los tres cuartos de aforo.
Una terna interesante formada por Luis Miguel Dominguín, Francisco Rivera “Paquirri” y Eloy Cavazos dispuesta a lidiar seis toros de los Herederos del Conde de Ruiseñada.
El presidente de todos los días auxiliado en esta ocasión por “Larita”.

El primer toro de la tarde responde por “Gavillero”. Se trata de un toro negro herrado con el número 78 y que arrojó un peso de 446 kilos , al que Luis Miguel, que luce un traje diseñado por Pablo Picasso, lo recibe con una larga cambiada de rodillas que es muy aplaudida, a la que siguen unas verónicas garbosas y con estilo.
Una vara muy aplaudida por aquello de que el toro se arranca de largo nada más ver al caballo y el piquero se agarra en todo lo alto.
En banderillas el toro en los dos pares que recibió midió el suelo en ambos, no sabemos si por falta de fuerzas o porque el albero se encontraba resbaladizo.
Tras brindar al público, Luis Miguel comienza su faena con cuatro estatuarios al final de los cuales el toro vuelve a caerse, de ahí que el madrileño lo toree por alto por aquello de aliviarlo de su manifiesta falta de fuerzas.
Tras una excelente serie con la mano derecha, Luis Miguel ejecuta un pase cambiado para continuar toreando por naturales que abrocha con el pase de pecho.
La banda de música comienza su pasodoble pero como es protestada por algunos espectadores, Luis Miguel hace un gesto al director de la misma para que cese su actuación.
Viendo que es difícil el lucimiento ante semejante marmolillo, el matador decide ir a por el estoque de herir y con él recetar una estocada defectuosa que tiene la virtud de haber entrado en derechura. Descabella al primer intento y con ello logra ser premiado con una ovación que al aumentar le obliga a dar la vuelta al ruedo.
El toro fue pitado en el arrastre.

La faena a su segundo enemigo, transcurrió en medio de una lluvia torrencial no obstante lo cual Luis Miguel lanceó con buen estilo a “Cebollero” que marcado con el número 62 tenía un peso de 465 kilos. Con dos varas se cambia el tercio para pasar al de banderillas donde únicamente se clava un par.
Luis Miguel en los medios, realiza su faena a base de una buena tanda de derechazos que hacen sonar la música a la que nuevamente Luis Miguel manda parar su concierto. ¡No está el maestro madrileño para músicas con la que está cayendo!
Despena a su enemigo de una estocada ligeramente desprendida que hace doblar al toro. El puntillero lo levanta y ha de atronarlo definitivamente su matador al segundo intento con el descabello.

El segundo de la terna era el gaditano Francisco Rivera “Paquirri” que en definitiva fue el triunfador de la tarde.
Su primer enemigo un toro muy abierto de cuerna y astillado en su defensa izquierda, de nombre “Comilón” herrado con el número 43 y con un peso de 455, lo recibe con buenas verónicas en medio de aplausos. Aplausos que aumentan cuando lleva al toro al caballo por chicuelinas al paso.
Se arranca de largo al caballo para seguidamente dormirse debajo del peto, con lo que el de Barbate pide el cambio de tercio que la presidencia concede.
El público insiste para que “Paquirri tome las banderillas” y éste finalmente accede. Brinda el primer par al público y queda ligeramente traserillo. Los dos siguientes son dos enormes pares que son merecedores de dos ovaciones cerradas.
Tras brindar al publico se da cuenta en los primeros compases que no tiene enemigo, no obstante lo cual logra sacar dos tandas de redondos de excelente factura para seguir con un gran pase cambiado y uno de pecho de los denominados de “pitón a rabo”.
Continúa sobre la derecha para abrochar la serie con uno de pecho excelente que le vale una gran ovación.
En medio de los sones de las charangas continúa por naturales mirando al tendido lo que promueve el entusiasmo de los espectadores de los tendidos 4 y 5 que son los correspondientes a donde hizo la faena.
Un pase casi circular del todo, al que siguen desplantes de rodillas, jugueteos y alardes de tocar los pitones en medio de la ovación general.
Mata de media estocada ligeramente tendida y acierta al segundo golpe de verduguillo. Es premiado con una gran ovación y con una oreja con la da la vuelta al anillo.

En su segundo de nombre “Botonero” marcado con número 47, negro y con peso de 454 kilos, “Paquirri” es jaleado con ¡Oles! cuando lo lanceó de salida.
Castigado con una vara, un marronazo y otra vara protestada al temer que el toro se derrumbara.
Banderillean los subalternos de “Paquirri” que dejan arriba dos pares y medio.
Una brillante faena caracterizada por la justeza en la medida de los muletazos extraordinarios ejecutados sobre ambas manos en medio de las ovaciones y la música, rematados con desplantes y jugueteos delante de la cara del toro.
Mata de un estoconazo en todo lo alto que tumba al astado sin puntilla por lo que es premiado con las dos orejas que pasea triunfalmente por el ruedo en medio de una gran ovación.

Eloy Cavazos actuaba por primera vez en nuestra plaza e inmediatamente se hizo con las simpatías del respetable.
A su primero un toro llamado “Miluco” número 35, negro y con 512 kilos de peso lo saluda con verónicas rematadas con una media muy ajustada que es aplaudida.
Un puyazo recargado y dos pares de banderillas dan paso a la faena de muleta que Eloy tras brindar al respetable desde el centro del ruedo, cita al toro de lejos, lo aguanta en dos pases de tanteo, para seguir con un molinete un pase de rodillas. Sigue con muletazos por redondos y naturales en los denota su deseo de triunfar.
Mata de pinchazo y estocada en el sitio a cambio de un pitonazo en el pecho. Su labor es premiada con ovación y saludos desde el tercio.

Durante la lidia de su segundo que correspondía con el último de la corrida, un toro llamado “Bordador” herrado con el 48 y de 441 kilos de peso, jarreaba agua en el coso del paseo de Zorrilla.
Los espectadores se refugiaron en las dependencias internas de la plaza tras llenar la parte cubierta, mientras el mejicano lancea con voluntad a su enemigo en medio de las palmas de los valientes que no temen al agua.
Un puyazo en el que está a punto de derribar para después caerse debajo del caballo ante las protestas del público.
Con un par de banderillas pasa a la jurisdicción del “manito” que brinda a un espectador que ocupa barrera en el tendido 2.Ante la lluvia hace una faena breve donde no obstante se puede apreciar que es un buen torero con ambas manos. Acaba con desplantes cara a la galería y entra a matar para lograr dos pinchazos, una estocada bien colocada y descabello al primer intento.
Es premiado con muchos aplausos, petición de oreja y vuelta.
La corrida de los Herederos del conde de Ruiseñada de excelente lámina en cuanto a su presentación, pero todos demasiado justitos de fuerza.
Fue acabar la corrida y dejar de llover como si la lluvia hubiera querido aguarnos la Fiesta.