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jueves, 21 de febrero de 2008

LA CUARTA CORRIDA DEL CICLO TAURINO VALLADOLID 1979.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

La corrida de hoy se anuncia así:

Se trata de una corrida de rejones que, en estas tierras donde hay mucho amante de caballo por aquello de ser necesario para los encierros, llenarán con toda seguridad el coso del Paseo de Zorrilla.
Las previsiones del tiempo son de riesgo de chubascos, que esperemos no nos molesten demasiado durante la hora de la corrida prevista para las cinco y media de la tarde.
LOS CABALLEROS REJONEADORES.

ALVARO DOMECQ.
Hijo del caballero jerezano D. Álvaro Domecq. Comenzó su andadura en el mundo del rejoneo allá por los años sesenta, cuando era costumbre rejonear a los toros en puntas. Formó parte de aquél cuarteto compuesto por los hermanos Peralta y el portugués José Manuel Lupi, que se conocieron con el nombre de los “Jinetes de la Apoteosis”, quienes introdujeron la actuación por colleras en los dos últimos toros de la tarde.
Auxiliado por:
José Rodríguez y Angelino Donet.

MANUEL VIDRIÉ.
El rejoneador de Madrid que se ha convertido en la máxima figura de este arte, desde que un jurado le proclamara como el mejor rejoneador de la temporada anterior. Sus armas son la seriedad, precisión y el temple.

En Madrid se le recuerda por aquél quiebro que a "porta gayola" hizo a un toro y que levantó de sus asientos al entendido público de "Las Ventas".
Auxiliado por:
Máximo González y Antonio Briceño.

ANTONIO IGNACIO VARGAS.
Rejoneador sevillano que goza, merced a sus triunfos, de gran fama en su tierra de Despeñaperros hacia abajo.
Rejoneador bullidor y expectacular que seguramente sea quién más llegue al público amante del caballo vallisoletano.
Se entrega en cada actuación, porque trata de llegar a "lo más alto" en este difícil mundo del rejoneo y en estos momentos es el más necesitado del poker actuante.
Auxiliado por:
José García y José Puerto.
JOAO MOURA.
Uno de los más importantes jóvenes rejoneadores portugueses. El “Niño Moura” que con quince años cautivó, hace tres años, a la afición de Madrid.
Gran conocedor de este arte al ser la base del toreo en Portugal, hace "fácil, lo difícil", si bien su "talón de Aquiles" es la suerte suprema, por aquello de que en su país no se lleva a efecto.
Auxiliado por:
Javier Elbal y Amancio Grosa.
LOS TOROS.
Son de D. Ángel Rodríguez de Arce, suegro del empresario.Su procedencia Villamaría + Albaserrada a los cuales agregó sangre procedente del Conde de Mayalde.
Su divisa es amarilla, azul y rosa. Señal: horquilla en ambas orejas y pastan en El Espinar (Segovia).

DESARROLLO DE LA CORRIDA.
Consideramos acertada la idea de introducir en la mitad del ciclo taurino una corrida de rejones, para que el público se olvide un poco de la monotonía de los repetidos lances de capote y los no menos repetidos muletazos. Pues así cuando mañana vuelvan los toros de a pié, el público de siempre volverá a ocupar su sitio en la plaza con renovados ánimos, máxime cuando mañana actúa el polémico Manuel Benítez "El Cordobés".
Hoy los toros de D. Ángel han demostrado toda la mansedumbre que atesoran (alguno incluso quiso ver el piso del callejón) y otros no lo hicieron por carecer de fuerzas. Todos barbearon las tablas y dotados de gran bondad para los caballeros.
Los rejoneadores que otrora lidiaran toros en puntas hoy no han "hecho ascos" a los excesivamente desmochados toros, cuyos derrotes no llegaban a la diana.
El peso de los mismos: 490, 435, 436, 480, 452 y 500.
A decir verdad, tras ser fijados, todos han acudido con presteza a los caballos sin crearles dificultades a pesar de que Moura se dejó tropezar demasiado.
Dice el refrán: "Lo bueno si breve, dos veces bueno" que traducido a la corrida de hoy se convierte en: "Si lo insulso es breve, se convierte en bueno". Y así fue pues la corrida se liquidó en menos de hora y tres cuartos.
ALVARO DOMECQ.
En el que lidió en solitario no se acopló de ahí que su intento de faena fuera, frío, breve e insulso.
En el que lidio en collera con Moura, tampoco “estuvo por la labor” dejando la iniciativa al portugués que ha logrado lucimiento.
¿Cómo se puede venir con esa predisposición a Valladolid?
MANUEL VIDRIÉ.
Ha realizado un toreo serio y reposado que no llega a este público festivo que gusta más de las cabriolas de las cabalgaduras que de un rejoneo clásico.
En su toro de colleras se inhibió, como hizo su amigo Álvaro, dejando la iniciativa al sevillano tal vez por aquello de que dos rejoneadores frente a un solo toro es multitud.
JOSE IGNACIO VARGAS.
Ha sido el único que ha logrado encandilar al público vallisoletano con sus quiebros delante de la cara del toro. Ha dado espectacularidad al rejoneo y de ahí su triunfo. Cortó una oreja en el que lidio en solitario.
También se empleó en el toro de colleras, al inhibirse su compañero Vidrié.
JOAO MOURA.
Ha estado con ganas. Se ha arrimado el que más, pero sus caballos resultan demasiado tropezados con los toros. De haber tenido algo más de pitones sus oponentes, alguno de sus caballos hubiera resultado herido de consideración. Falla en la suerte de matar, tanto en el que lidió en solitario como en el que lidió en collera con Domecq.
La verdad que el público caballista ha salido un tanto decepcionado de esta corrida donde por la categoría del cartel se presumía apoteósica.
Y es que ya lo dice el dicho:
“Días de expectación, días de decepción”
LOS APODERADOS.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

En todos los sectores de la Fiesta de los Toros no ejercen la tiranía los toreros, ni los ganaderos.
Bien que según el escalón que ocupen en la escalera preferencial del público asistente a las plazas, se lleven un trozo más o menos grande de esa tarta económica (cómo explico en artículo anterior), pero los verdaderos tiranos de la fiesta son los apoderados de uno o de varios toreros considerados figuras.
De anomalía en anomalía han llegado a un enorme predicamento de cargos que en un principio eran subalternos, pues la acción del apoderado se estima más feliz cuanto más se aparte de los principios básicos en que la Fiesta se ha fundamentado.
Es el apoderado el primero que comienza a hablar sobre cuestiones de "negocio" y "conveniencia" de sus pordedantes. Los mismos que se toman el lema de "después de mí, el diluvio".
El cordobés Rafael Guerra Bejarano "Guerrita", quien "comercializó" la Fiesta de los toros, caso de que llegara a tener apoderado, cosa que no he podido constatar, éste nunca llegaría a gozar de privilegio alguno, porque la personalidad la tenía el propio torero, como demostró en aquella frase de "En Madrid que toree San Isidro" al no estar dispuesto a que el público no reconociera su supremacía taurina, que sin duda alguna tenía.
Menuda soberbia poseía "Guerrita". ¡Cómo para aguantar a alguién que le pusiera "cortapisas" en hacer lo que le viniera en gana!

Este apoderado moderno, hasta los tiempos de "Joselito" y Belmonte, tenía tan escasa relevancia que apenas eran conocido por los íntimos de los toreros.
"Joselito" y Belmonte tuvieron apoderados con funciones que no estuvieron nunca en oposición a las ambiciones artísticas de cada uno. Por eso en ocasiones se vieron desautorizados.
Recordemos el caso del apoderado de "Joselito", nada más y nada menos, que el día que hizo su debut en Madrid. El apoderado habia escogido, de acuerdo con el ganadero, SEIS NOVILLOS. Cuando el ganadero invitó al torero a que fuera a verlos en el campo, éste dijo:
-Don Manuel he estado viendo los novillos de Madrid y los he desechado en absoluto. En su lugar irán los otros seis del cerrado contíguo.
.....
-Pero... si esos son una corrida de toros...!
-Pues aquellos D. Manuel y no se hable más del asunto.
Al lado de esta, hay otra anécdota que se atribuye al matador de toros Manuel Varé García "Varelito" y que no quiero dejar en el tintero, pues también los menos relevantes eran capaces de tener "vergüenza torera":
El torero comprobó que no había sido incluído en el cartel de la Corrida de miura que siempre había toreado, debido a las gestiones llevadas a cabo por su apoderado que le proporcionó otra corrida más suave. De inmediato se puso en contacto con el empresario y le dijo:
-He sabido que no toreo la corrida de Miura.
-En efecto. Tu apoderado...
-Mi apoderado habrá dicho lo que quiera. Pero el que manda y sabe lo que me conviene soy yo. ¡De modo que ya me está poniendo con los miuras!
- Lo siento, pero ya no puede ser, están hechos los carteles por completo.
-Pues si no puede ser, vaya buscando quien me sustituya en los otros días. Hoy el torero ha perdido personalidad, como la ha perdido el toro. De ahí que se considere figura del toreo a cualquiera que se vista el traje de luces más de veinte veces en la temporada. ¡Sí! porque todo se ha empequeñecido lamentablemente y ello ha favorecido que apareciera la figura del apoderado, quién sin criar ni matar toros, ni exponer dinero, manda en los que los crían, en quién los mata e incluso en quién financia las relaciones entre unos y otros.
¡La cosa tiene su guasa!
En la actualidad el apoderado lucha por hacer millonario cuanto antes a su pordedante, porque para ellos la Fiesta solo ofrece un interés comercial, al igual que para los ganaderos y empresarios. Además cuanto antes su torero se haga millonario, antes lo será él también. ¡Es pura lógica!
Permítanme unas elucubraciones
¡Dinero! ¡Dinero! ¡El dichoso dinero! .
Lo que ahora, más que nunca parece ser la base de la vida, por aquello de que: "no dá la felicidad pero sí tranquilidad, y una persona tranquila es una persona feliz" en estos tiempos tan fluctuantes, tan envidiosos, tan inestables y tan fáciles de ganarlo, según se dice.
Claro que si lo miramos de otra manera, podemos ceñirnos al refrán de: "hay gente tan sumamente pobre, que solo tiene dinero".
Y digo yo, ¿por qué estar tan "aperreado" por el dichoso dinero si: "en la vida hay que escoger entre ganar dinero o gastarlo, pues no hay tiempo suficiente para ambas cosas".
Claro que al vecino hay que darle con él en las narices.
En fin, sigamos con el tema.
Las facultades motivo de contratación de un apoderado son:
Suelen adoptar la forma legal de mandato y son especificadas en escritura pública.
Suele haber dos clases:
SUJETOS A LA PATRIA POTESTAD: en este caso el otorgante es el padre del torero.
NO SUJETOS A LA PATRIA POSTESTAD: el otorgante es el torero mismo.
Actualmente este personaje, que antes solía proceder del mundo del toro a través de la faceta de matadores, banderilleros, empresarios, carniceros, aficionados etc, etc, ha cambiado de procedencia y ahora o lo es del mundo de las finanzas o del mundo informativo ya que el torero ahora está programado como si de un ordenador se tratare y la labor de marketing ha de ser realizada por quien entiende de ello, donde normalmente no están integrados la "gente del mundo del toro".
¿Donde iremos a parar?.
Esa es para mí, la pregunta del millón.

miércoles, 20 de febrero de 2008

LA EMPRESA COMÚN.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
¡Los toros son caros! Y esto lo ratifican empresarios como Eduardo Pagés y toreros como Pepe Luis Vázquez, cuando al ver una plaza medio vacía dijo:
-El que gana tres duros de jornal no puede gastarse cuatro en toros. Ni siquiera tres.
De ahí que la única forma de abaratar los toros es hacer la EMPRESA COMÚN con un reparto equitativo de beneficios.
Algunos toreros como Domingo Ortega, "Manolete" y Pepe Luis Vázquez ensayaron, en más de una ocasión con positivo éxito la co-empresa taurina.
Empresa que ha de tener dos fundamentos ineludibles: primero el mérito del iniciador y segundo, la intención de llevarse del negocio lo justo, dejando una parte en beneficio del público.














Los toreros de "postín" adulados por sus incondicionales, son predispuestos a que han de aprovecharse todo lo que puedan mientras dure su predicamento de mando.
Claro que al lado de "estos" hay OTROS como puede ser el caso de Salvador Sánchez Povedano "Frascuelo" que era un diestro desprendido como lo demostró cuando donó 30.000 reales para repartirlos entre los pobres de su pueblo (Churriana de Granada) y otros 3.000 para arreglo de la ermita de la Virgen de la Cabeza y el campanario de la Iglesia.
Vean otro detalle:
"Frascuelo" fue contratado en una ocasión para Valencia en compañia de un torero de segunda fila, que no era otro que Manuel Hermosilla. El contrato abarcaba dos corridas de toros de ocho toros cada una. En la primera de ellas el tercer toro hirió de consideración a Hermosilla.
El representante de la Junta organizadora llamó "entrebarreras" a "Frascuelo" para que le diera el nombre del mejor sustituto para la siguiente corrida. "Frascuelo" dijo:
-Esperen ustedes el resultado de la corrida de hoy. Si la corrida se da bien y el público se muestra contento con mi actuación no hay necesidad de avisar a nadie. Yo solo mataré los toros de mañana.
Ni que decir tiene que triunfó apoteósicamente en la corrida.
Al día siguiente toreó solo y triunfó nuevamente.
A la hora de cobrar le entregaron los honorarios de Hermosilla que "Frascuelo" rechazó de inmediato al tiempo que decía:
-Este dinero es de Manuel. Si no ha podido torear no ha sido por culpa suya. Llevénselo ustedes de mi parte.
¡Detallazo de torero de antes!
De justica es que el empresario que es quién se juega el dinero, no debe perder nunca. Pero tampoco debe equiparar sus beneficios a los del torero y menos, superarlos.
En la empresa común, los "certificados médicos" con seguridad que no serían tan frecuentes.
La base de la empresa común estaría integrada por los personajes siguientes:
Propietario de la plaza que aporta el recinto. Ganadero que aporta el ganado. Torero que aporta su arte y Empresario que aporta su actividad.
Si los beneficios se cifran en DIEZ, la distribución no es difícil si previamente se ha fijado la importancia de cada uno de los elementos de la corrida, empezando naturalmente por el torero.
El propietario de la plaza ha de obtener un beneficio fijo por cada espectáculo, cómo se hace desde tiempo inmemorial en la Maestranza de Sevilla, que se estableció a primeros de enero del año 1.945, por un periodo de cinco años, fijándose un número mínimo de corridas de toros y novilladas.
Los toreros que han entrado en la empresa común han sido los que más han ganado.
Cuando la atención del público se decanta del lado del torero, como normalmente ocurre, al mitificar al diestro por parte de ese público "torerista", éste se convierte en el máximo exponente de la Fiesta y de lógica es, que se lleve la parte más importante de esa "tarta" perfectamente desgajada.
Mientras que al contrario, cuando la atención del público (ahora más selectivo por ser aficionado) se decanta del lado del toro, es decir cuando el público es "torista" es lógico que la ganancia del ganadero se eleve de manera ostensible.
Actualmente al igual que se hiciera en Barcelona en los años 1.945 existe otra forma de negocio que consiste en que los toreros llevan una participación por ENTRADA VENDIDA.
LA FIESTA NO EMPIEZA NI TERMINA EN NINGUNA PERSONA DETERMINADA. TODAS, AUN LAS MÁS REPRESENTATIVAS DE CADA ÉPOCA O PERIODO DE ELLA, NO SON SINO LOS CONTINUADORES DE UNA TRADICIÓN MÁS FUERTE QUE LA VOLUNTAD DE LOS HOMBRES DE LA QUE SI DEPENDIERA, QUIZÁ NO EXISTIRÍA YA.
LA TERCERA CORRIDA DEL CICLO TAURINO VALLADOLID 1979.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

La corrida estaba anunciada así:
El servicio de metereología anuncia riesgo de chubascos, si bien alternarán más los claros que las nubes y la temperatura será agradable. No soplará el viento lo cual es un alivio para la terna actuante.
La temperatura será más benigna que la soportada en la corrida de ayer.
Hay expectación por ver a José María Manzanares, que está considerado como uno de los "gallitos" del escalafón taurino actual.
JOSE MARIA MANZANARES.
Nació en Alicante el 14 de abril de 1953 doctorándose en la ciudad de nacimiento el día 24 de junio del año 1.971 de manos de Luis Miguel Dominguín y con “El Viti” de testigo. Confirmó en Las Ventas el 18 de mayo de 1.972. En la actualidad es considerado como primera figura del toreo, si bien los éxitos no se han prodigado a lo largo de la temporada que está a punto de finalizar.
Picadores:
Rafael Atienza y Alfonso Barroso.
Banderilleros:
Guillermo Gutiérrez, Rafael Corbelle y Lorenzo Saugar.
"EL NIÑO DE LA CAPEA".
Nació en Salamanca el 17 de septiembre del año 1.952. Toma la alternativa el 19 de junio de 1.972 en Bilbao de manos de Paco Camino con Francisco Rivera “Paquirri” como testigo. Confirmó en el año 1.974 siendo su padrino Sebastián Palomo Linares y de testigo nuevamente “Paquirri”. Tras retirarse el 14 de septiembre de 1988, reaparece en Málaga el 31 de marzo de 1.991. Torero bullidor y valiente.
Picadores:
Enrique Silvestre y Juan Mari García.
Banderilleros:
Juan Cabello, José Luís Barrero y Manuel Fernández.
EMILIO MUÑOZ.
Nacido en Sevilla el 23 de mayo del año 1.962. Ha tomado este año la alternativa en Valencia el 11 de marzo de la mano de Francisco Rivera “Paquirri” y con Dámaso González como testigo. Hasta el momento no ha confirmado en Madrid.
Picadores:
Manuel Carrasco y Francisco Reyes.
Banderilleros:
Manuel Luque, Rafael Sobrino y Juan Pérez Gutiérrez.

LOS TOROS.
Pertenecen a la ganadería de D. Ramón Sánchez (Antes de Manuel Arranz). Pastan en Sevilla. La divisa es oro viejo y verde botella. Señal: hendido en ambas orejas.
DESARROLLO DE LA CORRIDA.
En el reconocimiento veterinario fue desechado un toro de los titulares que fue sustituido por uno del hierro de Salvador Guardiola.
Durante la lidia, el tercero fue devuelto por claudicación manifiesta y le sustituyó uno de “El Jaral de la Mira” que, por correr turno, se lidió en sexto lugar,convirtiéndose finalmente en el toro de la corrida, tras ser protestado de manera ruidosa durante gran parte de su lidia.
Lleno hasta la bandera en tarde calurosa con chaparrones intermitentes que descargaron con moderación en el cuarto toro y con intensidad en el sexto.
La corrida resultó manejable pero flojísima, tal vez debido a la paliza sufrida durante el "desmoche" que a "ojos vistos" fueron sometidos los bureles, incluido el sobrero, que parecía repescado de la corrida de mañana anunciada de rejones.
El peso de los toros fue el siguiente: 437, 482, 540, 455, 458 y 524.
JOSE MARIA MANZANARES:
(Morado y oro) Faena aburrida en su primer marmolillo desarrollada entre las protestas del público, por su falta de presencia, de cuernos y de fuerza. Lo mató de una estocada que “hizo guardia” seguida de un bajonazo ignominioso (Pitos).
En su segundo, toreo por la cara. Y nuevo bajonazo (Gran bronca).
Defraudó totalmente el torero alicantino que venía considerado como base de la corrida.
“EL NIÑO DE LA CAPEA”:
(Azul marino y oro) En su primero hubo de dedicarse a cuidar al animalito que le tocó en suerte para que no se cayera. Fatal con los aceros (tres pinchazos y cuatro descabellos) por lo que hubo división de opiniones incluso entre los numerosos paisanos que ocupaban los tendidos del coso de Zorrilla.
En el quinto se premió, más a su tenacidad que a lo artísticamente realizado, con un oreja, tras un pinchazo hondo y dos golpes de verduguillo.
EMILIO MUÑOZ.
(Azul y oro) para no desentonar de sus compañeros en su primero vulgar de todo. Mata de un bajonazo a pesar de lo cual cosechó aplausos.
En su segundo que comenzó lidiando en medio de una gran bronca porque el toro claudicaba de manera ostensible, de buenas a primeras y en medio de muchas almohadillas que habían caído a la arena consecuencia de las protestas, el toro empieza a meter la cabeza en los engaños y Emilio que se centra y en el centro del anillo, en el espacio de una baldosa, instrumenta una faena que pone la plaza “boca abajo”. Culmina de una gran estocada y con acierto en el primer golpe con el descabello que hace que se pidan las dos orejas conseguidas en medio de almohadillas, lluvia y malhumor del público asistente.
Y al final el sevillano que salió en “volandas” por la Puerta Grande, mientras sus compañeros de terna: el que abría plaza demostró muy poca vergüenza torera y el segundo demostró ganas pero no las suficientes para haber intentado hacer algo más con estos borregos inválidos a uno de los cuales la concurrencia y el paisanaje sobre todo, le arrancó una oreja que fue a las manos de Capea, tras haber recorrido por dos veces el anillo completo toreando al burel en los terrenos que el cornúpeta impuso.
Dificil lo tuvo Cacho para poder hacer su reportaje fotográfico.

martes, 19 de febrero de 2008

LA SEGUNDA CORRIDA DEL CICLO TAURINO VALLADOLID 1979.

Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.

La corrida se anunció así:


Si bien ante la imposibilidad de actuar, por una inoportuna lesión Juan Antonio Ruiz “Espartaco” fue sustituido por quién en el día de ayer cortó un apéndice, Luís Francisco Esplá.
La terna al final quedó compuesta por:

DÁMASO GONZÁLEZ.
JULIO ROBLES.
LUIS FRANCISCO ESPLÁ.


DÁMASO GONZÁLEZ.
Nace en Albacete el 11 de septiembre de 1948. En sus primeros tiempos se apodó “Curro de Alba” nombre con el que actuó en Valladolid en alguna novillada económica. Los grandes éxitos conseguidos en 1969 en Barcelona le llevaron a tomar la alternativa en Alicante el día de San Juan del mismo año. En mayo de 1970 confirma doctorado en Madrid. Torero de enorme valor que le hace ocupar los primeros puestos del escalafón. Se rumorea su posible retirada.
Auxiliado por:
Picadores: Aurelio García y Juan Cantos.
Banderilleros: Julio González, Francisco membrilla y Francisco Parra.


JULIO ROBLES.
Nace en Fontiveros (Ávila) un 4 de diciembre de 1951, si bien se ha formado taurinamente en Salamanca. Alternativazo en Barcelona el 8 de julio de 1972 de manos de Diego Puerta y con Paco Camino como testigo. La confirmación en Madrid el día 22 de mayo de 1973 con Antonio Bienvenida de padrino y Palomo Linares como testigo.
Considerado como un artista del capote.
Auxiliado por:
Picadores: José Luís Canela y Mariano Rubio.
Banderilleros: Manuel Ca- y Antonio Martínez Moreno “Rondeño”.


LUIS FRANCISCO ESPLÁ.
Nace en Alicante el 19 de junio de 1958. Hijo de un novillero, Paquito Esplá que sonó mucho en los años 50. Actuó en sus primeros momentos en las novilladas nocturnas de Valladolid de hace algunos años. Tomó la alternativa en Zaragoza en mayo de 1975 y la confirmó en Madrid en 1977. Tras un bache, este año es figura cotizada por sus tercios de banderillas.
Auxiliado por:
Picadores: Victoriano Canela y Manuel Cid.
Banderilleros: Jesús Murciano, Alejandro García y Vicente Navarro.
LOS TOROS DE HOY.
Pertenecen a la ganadería de “La Guadamilla” que pastan en la finca “Montenuevo” del pueblo abulense de Arenas de San Pedro.
Divisa: amarilla y negra.
Señal: descuarte en ambas orejas.
DESARROLLO DE LA CORRIDA..
La temperatura, casi primaveral, unida al “boca a boca” de lo acontecido en el desencajonamiento del día anterior, propició una gran entrada.
Había curiosidad por ver el comportamiento del toro que en el desenjaule estuvo a punto de ser abatido a tiros por la Policía Nacional después de 80 minutos de trabajosos esfuerzos por enchiquerarlo.
Y la curiosidad duró poco tiempo puesto que el famoso toro cárdeno, salió en primer lugar. Atendía por “Chamorrito” y pesó 510 kilos. Fue un toro con comportamiento bravo y noble, si bien adoleció de fuerzas, causa por la cual solamente recibió un puyazo. Suficiente para llegar a la muleta en las perfectas condiciones de trasteo. Y exactamente igual a él se comportaron sus cinco siguientes hermanos de camada. Solamente el sexto de la corrida, bajó un poco en comportamiento. Corrida de las añoradas, puesto que todos los toros fueron aplaudidos en el arrastre. Y triunfo para el propietario del hierro de la “Guadamilla”. Los pesos de los toros fueron: 510, 505, 480, 470, 545 y 508 kilos.

DÁMASO GONZÁLEZ.
(Burdeos y oro). Es considerado como “el rey del temple” de ahí su faena templadísima. Media delanterilla. (Dos orejas).
En su segundo prácticamente calca la faena realizada en su primer toro. Si bien éste adoleció de fuerzas. Se puso pesado con los aceros (tres pinchazos, media y tres descabellos) no obstante lo cual logró la vuelta al ruedo.

JULIO ROBLES.
(Celeste y oro).A su primero le realiza una extraordinaria faena con pases estéticos y bellos. Pinchazo y estocada hasta el puño. (Dos orejas).
Acusó el esfuerzo y a su segundo no quiso ni verlo. Estoconazo. (Vuelta).
LUIS FRANCISCO ESPLÁ.
(Morado y cabos negros). Faena anodina. Dos pinchazos, tres descabellos. (Vuelta).
En el segundo, desconfiado ante el incierto y peor toro de la tarde. Dos pinchazos y dos descabellos. (Palmas cariñosas de despedida).
Banderilleó a sus dos enemigos. En el primero, después del lucido tercio, dio la vuelta al ruedo.

¿Cómo fue la corrida?
Profundizando un poco en lo acontecido, hemos de decir que ha resultado una corrida entretenida. ¿Causa? Pues indudablemente los distintos que eran los toreros componentes de la terna.
Cada uno en su estilo ha dado variedad al toreo, tanto con el capote como con la muleta.
Dámaso maneja muy bien el capote al igual (si bien éste con más clase) que Julio Robles y Francisco Esplá, sin ser un dechado de arte, tiene un capote variado con suertes de las antiguas que ha resucitado en el coso del Paseo de Zorrilla.
Y esta variedad unido a los tercios de banderillas ha encandilado al público que como se suele decir ahora,”ha salido toreando de la plaza”.
Por eso la gente se entretiene porque se ve más la variedad que la calidad, aunque indudablemente también la hubo en algunas facetas puntuales de faenas.
El público está cansado de ver derechazos y naturales por más que estos últimos sean la base de la faena de muleta, como la verónica lo es de la de capote.
Una vez más nos hemos quedado con las ganas de ver un tercio de quites capoteriles en parte por culpa de estos toros que,a regañadientes, no aguantan más que un puyazo .
Hemos podido constatar como el “rey del temple” lo es de verdad, pues en las dos faenas de muleta sus trebejos no fueron alcanzados en ningún momento. ¿En que lo basa?, en un valor sereno, que le permite estar en el sitio exacto para que su extraordinaria muñeca le permita llevar a los toros prendidos a ella y dejarlos en el sitio exacto para poder ligar los pases.
Es una pena que sea tan poco elegante toreando, pues de componer la figura en cada lance, sería una figura indiscutible del toreo.
Julio Robles, tampoco es que componga mucho la figura, pero su toreo tiene profundidad. Por eso se lució con el bravo y noble toro que le tocó en sorteo y que salió en segundo lugar. Enardeció a la masa e incluso a los críticos vallisoletanos que hablaron de emborracharse con su arte. En su segundo enemigo, quizá conformista con lo realizado al primero, no quiso ni verlo de ahí que no se acoplara con él, es más, lo toreó distanciado.
El último de la terna, Luís Francisco Esplá repitió su actuación de ayer. Con el capote estuvo mejor que primera actuación. Llevó el toro al caballo a una sola mano, lo que gustó a la concurrencia. En la muleta estuvo demasiado precipitado de ahí que no sometiera a ninguno de sus toros.
En el tercio de banderillas nos demostró sus facultades físicas, pero también nos mostró sus ventajas a la hora de colocar los rehiletes. Y eso es lo que llega al público que va a los toros a que le vean.
José Luis Lera en su crónica de la corrida dijo:
“Recordemos al físicamente mermado y disminuido Belmonte. El toreo es cosa de sentimiento, corazón, brazos, cabeza. De todo menos de piernas. Eso es para los saltibanquis”
“Paquito Esplá debe saber, y lo sabrá, porque su padre también Paquito en sus tiempos de novillero por los años cincuenta, le habrá contado que Pepote Bienvenida y Arruza y “Morenito de Talavera” clavaban los seis pares en el círculo de un duro. Y que iban al toro dejándose ver. Y que cuadraban en la cara del toro y, asomándose al balcón, dejaban los rehiletes. Y que casi siempre daban las ventajas al toro”.

No podemos dudar que tiene toda la razón, pero la verdad es que alguno de los pares que puso tuvieron exposición, porque el medir la embestida de un toro en plena carrera, de fácil no tiene nada. Y los toros, aunque con poca fuerza tuvieron pies en el tercio de banderillas.
Y el público se lo pasó en grande durante el tercio de banderillas que protagonizó el alicantino.

lunes, 18 de febrero de 2008

EL SIGLO XIX Y LA TAUROMAQUIA.

Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.

Indudablemente existe una vinculación estrecha entre “vida española” y “vida taurina”, hasta el extremo de que se haya considerado la fiesta de los toros como la Fiesta más nacional de España.

Comenzamos el estudio en los comienzos del siglo XIX el día 11 de mayo de 1801 cuando el toro "Barbudo" de la vacada peñarandina de don Joaquín Rodríguez tras coger en la suerte suprema a José Delgado Guerra “Pepe-Hillo” lo remata en el suelo con una cornada que le atravesó el estómago y que en media hora acabó con su vida en la misma enfermería de la plaza de Madrid. Se suspendieron las corridas del ciclo de mayo.
En el mismo mes había encontrado la muerte en la plaza de toros de Granada, Antonio Romero hermano de Pedro Romero quien se había retirado dos años antes. Fue una cornada que prácticamente le destrozó la pierna derecha tras citar a recibir.
La Fiesta se había quedado sin líderes.
En el año 1805 el rey Carlos IV decreta la prohibición de las corridas de toros. Prohibición que se mantuvo durante tres años consecutivos.
La prohibición la levanta el rey Fernando VII tras la Guerra de la Independencia en el año 1808. Los toreros que actúan por aquel entonces son: Antonio Ruiz “El Sombrerero” y Juan León "Leoncillo" quienes rivalizan más políticamente que taurinamente en los ruedos, pues mientras “El Sombrerero” era absolutista, Juan León era liberal.
También eran distintos en su comportamiento, pues mientras Juan León era pendenciero y camorrista “El Sombrerero” era hombre cabal.
A “El Sombrerero”, sevillano y a quien hizo torero Curro Guillén, le hicieron la vida imposible los liberales hasta el extremo de que fue vetado en la plaza de toros de Madrid, (en dos periodos por espacio de 4 y 7 años) donde actúo muy poco. Murió pobre en un hospital el 20 de junio de 1860.
Fernando VII fue un rey aficionado a los toros. Tuvo su propia ganadería y fue el creador de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, en años de crisis de la Fiesta, donde puso como Director de la misma a Pedro Romero desempeñando las funciones de Subdirector, Jerónimo José Cándido. Estamos en el año 1830.
De esta escuela salieron diestros tan importantes como: Francisco Montes “Paquiro” y “Curro Cúchares”.
Ocurren cosas transcendentales en este siglo XIX, tales como la modificación del traje de torear, la sustitución de la redecilla por la coleta y la sustitución también del sombrero de tres picos por la montera.
En la década de los treinta de este siglo se presenta en Madrid el chiclanero Francisco Montes “Paquiro” que era un torero físicamente poderoso y variado. No artístico. Formó parte de aquél cántico que decía:
Para sabio, Salomón
“Paquiro” para torero;
para gobernar España,
don Baldomero Espartero
.
Otro competidor fue el torero aristocrático Rafael Pérez de Guzmán militar del regimiento de Caballería de Sevilla que dejó la profesión de las armas convirtiéndose en un torero ortodoxo, sobrio y con correctas maneras de trato. Murió a manos de unos bandoleros disfrazados de carlistas cuando montando un caballo, con la finalidad de estirar las piernas, se alejó de la diligencia en que también iba “Paquiro” camino de Sevilla procedentes de Madrid. Fue en el paso del toledano pueblo de La Guardia.
Y el tercero en discordia fue Juan Pastor “El Barbero” de Alcalá de Guadaira que se hizo torero de la mano de Juan León, pero que no pasó de ser un torero vulgar en el ruedo.
Aparece en este siglo, año 1836, la famosa Tauromaquia de “Paquiro” redactada por Santos López Peregrín donde trata los preceptos sobre la organización del espectáculo, los accesos a la plaza, el resguardo del viento y la implantación de los asesores taurinos en auxilio del Presidente de la Corrida.
Y once años más tarde 1847 Melchor Ordóñez jefe político de Málaga hace su primer ensayo de legislación taurina en la fecha del 1 de junio como autorización para las dos corridas de toros que se celebrarían los días 1 y 13 de junio y en las que exigía que los toros fueran de ganadería de primera clase y que los años fueran más de cinco y menos de ocho. Con posterioridad cuando fue gobernador civil de Madrid con fecha 30 de junio de 1852 aprobó el primer reglamento taurino que afectaba únicamente a la plaza de toros de Madrid. Constaba de 41 artículos en cuatro capítulos.
Hablando de la personalidad de los españoles, también en el siglo XIX hubo dos bandos con repercusiones políticas (derechas e izquierdas) y taurinas (“Cúchares” y “El Chiclanero”)
En la cuestión taurina se formaron dos bandos irreconciliables entre los partidarios de “Cúchares” y los de “El Chiclanero”.

“Cúchares” el madrileño criado en Sevilla con abolengo taurino (antepasado suyo fue Joaquín Rodríguez “Costillares” y tío carnal suyo fue Curro Guillén). Cuando trabajaba en el matadero de Sevilla, su madre le apuntó en la Escuela de Tauromaquia. Debido a sus extraordinarias condiciones taurinas, tanto el Director como el subdirector de la Escuela le protegieron hasta que él decidió dejar la Escuela porque ya había aprendido lo que necesitaba par empezar a innovar en el arte de la lidia de los toros.
Era un buen capotero y muletero que se caracterizaba porque sabía “andar muy bien a los toros” a los que dominaba y sometía con facilidad, de ahí que él prefiriera a los toros grandes de edad, peso y cornamenta y dijera: “los toros mayores, para los toreros mejores”. Excepcional puntillero.
Su competidor era José Redondo “El Chiclanero” a quien la vanidad le hizo creerse mejor que su propio maestro,Francisco Montes “Paquiro” Era un excelente banderillero, además de un buen torero clásico y elegante. Una de sus frases: “Yo soy redondo como mi apellido”. Muy querido por el público de Madrid como lo prueba la comitiva que acompañó a su entierro cuando murió de tuberculosis a las 34 años.
Ahora viene un periodo de decadencia artística taurina, que está ocupada por toreros que, en general, “atropellan la razón”, al tratar de ser más brutos que el toro. Son ellos: Antonio Sánchez “El Tato”, Antonio Carmona “El Gordito”, “Pepete”, Manuel Domínguez “Desperdicios” Y Cayetano Sanz, aunque naturalmente dentro de ellos hay excepciones. Se trata de una época donde la predilección por los toros baja a favor de las preferencias del público por la ópera, el teatro y las carreras de caballos.
Naturalmente hay parejas enfrentadas. Caso de Cayetano Sanz el aprendiz de zapatero a quién recomendó el duque de Veragua al banderillero “Capita” para que le enseñara el oficio. Al final se hizo un buen torero con sentido de la colocación y el temple. Frente a él, “Pepete” el típico torero considerado como “carne de toro” y que cómo todos los toreros con estas características gozó de las simpatías del público.
“Pepete” fue el padrino de pila de Rafael Guerra Bejarano “Guerrita”. Murió en 1862 a cuernos del toro miureño llamado “Jocinero” cuando trató de quitar al picador Antonio Calderón que había caído al descubierto El toro tras cogerle por una pierda lo lanzó al aire y lo remató con el otro cuerno en una cornada en el pecho que lo atravesó el corazón.
Antonio Sánchez “El Tato” torero mezcla de personalidades dimanadas de los toreros titulares de las cuadrillas de las que había formado parte (Juan Lucas Blanco, “Cúchares” y de otros por los que toma preferencias como “El Chiclanero” “Desperdicios”. Buen capotero, extraordinario matador al volapié y vulgar banderillero. Sufrió la amputación de la pierna tras contraer gangrena caseosa tras cornada del toro “Peregrino” de Vicente Martínez. Operación que soportó sin anestesia, fumándose un habano. La pierna fue metida en alcohol y expuesta en un escaparate de una botica de la madrileña calle Desengaño.
Su competidor fue Manuel Domínguez “Desperdicios” que nació en Gelves y que por ser alumno de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, su director viendo sus “buenas maneras” dijo de él: “este muchacho no tiene desperdicio”, de ahí su apodo. Perdió un ojo alternando con “El Tato” en la plaza de toros de El Puerto de Santamaría a consecuencia del pitonazo que le propinó un toro de Concha y Sierra. Llevó el ojo sujeto con un pañuelo mientras colgaba del nervio óptico fuera de la órbita. Cuando llegó ala enfermería dijo: “Bah no son más que desperdicios”.Toreo hasta los 60 años y no consintió aceptar el homenaje que se le quería dar a pesar de vivir en la indigencia. Dicen que fue el inventor del farol y del toreo de rodillas.
Antonio Carmona “El Gordito” fue el inventor del quiebro de banderillas que estrenó en la plaza de Madrid en 1858.
Pero el enfrentamiento más espectacular es el protagonizado por los diestros: Rafael Molina Sánchez “Lagartijo” y Rafael Sánchez Povedano “Frascuelo”. El enfrentamiento entre la elegancia y el buen estilo con el valor seco y el dramatismo.
El cordobés “Lagartijo” ha sido uno de los toreros más largos y completos de todos los tiempos del toreo. Dominaba todos los tercios y únicamente bajaba un poco en la suerte suprema, donde sus estocadas delanterillas se denominaron “medias lagartijeras”.
Era tal su empaque que se llegó a decir que: “se podía pagar el precio de la entrada sólo por verle hacer el paseíllo”.
Fue un torero muy seguro pues en sus 5000 toros estoqueados solamente recibió una cornada. Además el mismo solía decir:”si alguna vez me coge un toro será bravo y noble”.
Su oponente fue el granadino de Churriana “Frascuelo” todo valor y torpeza, de ahí sus treinta cornadas.
El enfrentamiento entre estos dos toreros fue tal que en una ocasión el Presidente de la corrida hubo de llamarlos al orden para que cesaran en sus temeridades, porque “Lagartijo” se arrodilló ante la cara del toro, “Frascuelo” lo hizo pero de espaldas, hasta acabar los dos tumbados en la arena ante la cara del toro.
Pudo haber otro torero capaz de competir con estos dos. Se trataba de Francisco Arjona “Currito” el hijo de “Cúchares” pero su indolencia se lo impidió.
Finalmente he de decir que fue el siglo de los Reglamentos Taurinos pues además de el de Melchor Ordóñez se dictaron: el de Sevilla en 1858, el de Guadalajara en 1862, el de Logroño en 1963, el de Jaén en 1967, el de Cádiz en 1972.

jueves, 14 de febrero de 2008

UNA PERSONALIDAD TAURINA.
(D. José María de Cossío y Martínez Fortún).

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Don José María de Cossío, fuera de sus muchas facetas (escritor, investigador, académico, bibliófilo y literato) por la que más se le conoce es por su obra “LOS TOROS”, en definitiva la obra magna de la Tauromaquia.
He tenido la oportunidad de conocer muchas cosas de él a través de mí respetado y buen amigo D. Emilio Casares Herrero, quién al ser vallisoletano y por tanto paisano de él, durante muchos años fue amigo y tertuliano de D. José María.
De un pensamiento común, surgió mi último libro titulado ”De pronóstico reservado” actualmente en la Diputación de Valladolid pendiente de publicación. Libro en el que analizo la incongruencia de esa frase tan manida de: “La Fiesta se hunde” que no deja de ser una apreciación de los pesimistas, pues...nuestra incomparable Fiesta ha tenido a lo largo de los tiempos tantos “altos y bajos” que hundirse, lo que se dice hundirse...ni se ha dado, ni se dará mientras haya un solo aficionado.
Y partiendo de esta premisa, me puse "manos a la obra" para escribir la cronología de esta evolución.
Así lo pensaba también D. José María, pues D. Emilio me decía que en una entrevista que le hizo Vizcaíno Casas vino a decir más o menos que: “no creía que pudiera hablarse de un momento determinado, bueno o malo, pues los había habido extraordinarios; después llegó el bajón y de inmediato se dijo que los toros se acababan, hasta que de nuevo entraban en una fase brillante”.
Palabras que a decir verdad, las decía allá por los años 70 cuando los toreros que había en el mundo del toro eran nada más y nada menos que: Paco Camino: al que consideraba “un lidiador fenomenal”, Diego Puerta “el torero más valeroso” para él y Manuel Benítez “El Cordobés” del que reconoció se trataba de “un fenómeno muy interesante al que había que analizar con toda atención, al tener una gran personalidad dentro de un estilo poco ortodoxo, pero único y original”
D. José María nunca se atrevió a tomar partido por el “valor” o el “arte” de ahí que no se decantara ni por “Machaquito” que era “todo valor”, ni por “Cagancho” que era “un lujo de la Fiesta”, pues sus preferencias se basaban en que: “el torero domine al toro, le mande, le lidie porque eso es lo fundamental”
Era consciente, como yo lo soy ahora, que los toreros de categoría procuran escoger toros con menos dificultades porque como él decía: “los toreros no son tontos y al estar arriba, exigen”.

D. Emilio me transmitió la opinión que D. José María tenía de “Manolete” al que consideraba como un “torero corto”, si bien dentro de esa limitación era extraordinario. Era para él, “poco variado” pero reconocía que lo que hacía, tenía una calidad excepcional.
En el Museo Taurino que D. Emilio posee en una de las edificaciones de su chalet de Viana de Cega (Valladolid), no muy conocido por la desidia de los políticos en no promocionar los valores de su región, hay una viga del techo que alberga la secuencia de los 15 pases básicos de la faena de “Manolete”. Faena que era calcada en todas sus actuaciones, pero que tenía el mérito de hacerla a toros diferentes de patrón de conducta, de comportamiento y condición.
¡“Manolete”! que contaba entre sus virtudes la de ser estoico, responsable, valeroso y un gran estoqueador.
Coincido con D. José María y D. Emilio, en que la Fiesta no ha cambiado tanto como algunos preconizan, pues al examinar a los protagonistas de la misma, vemos que: el toro, a lo que a él se refiere, siempre les hubo grandes (para los toreros modestos) y chicos (para las figuras del escalafón); el torero, del que hemos visto que cuanto más arriba está, menos riesgo conlleva su actuación y en cuanto al tercer protagonista, el público, pues unas veces está aburrido a causa de la monotonía de la Fiesta y otras se “viene arriba” llenando las plazas cuando aparece un torero interesante, hasta que pasado un tiempo se harta de él, lo defenestra, y busca otro que lo reemplace en esta cadena sin fin.
Opinaba el académico que, para ser figura del toreo había que proceder de una extracción baja, al tratarse de una profesión muy dura por su aprendizaje terrible y su vocación y entrega absoluta. Los viajes, la tensión nerviosa, el agotamiento físico constante es demasiado fuerte para quienes no necesitan ser toreros para vivir cómodamente.
Si D. José María levantara la cabeza y viera en que se han convertido los cuatro Tomos primitivos de su monumental obra "LOS TOROS", posiblemente no le haría mucha gracia, pues él escribió lo fundamental con una mínima intención de aficionado taurino, al procurar ser objetivo y hasta frío en sus apreciaciones, para que nunca se le acusara ni de entusiasta ni de destructor.
Son estas líneas, mi recuerdo de una verdadera autoridad literaria que amaba también el fútbol, llegando a ser Presidente del Rácing de Santander y entendido en fichajes y tácticas como no podía ser de otra manera en una persona de vastos conocimientos
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miércoles, 13 de febrero de 2008

A partir de este momento, si bien intercalaré a medida que vayan ocurriendo eventos importantes, voy a analizar las Ferias Taurinas de Valladolid ocurridas en los lejanos años de la década de los 70.
Es una especie de homenaje a aquellos aficionados mayores que han compartido conmigo corridas de toros y coloquios taurinos.
Y he comenzado al azar con lo que ocurrió en el Ciclo del año 1979.
¡Va por ustedes!
FERIA TAURINA SEPTEMBRINA VALLISOLETANA DEL AÑO 1979.

Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.

Actuando como empresario el propietario de la plaza del paseo de Zorrilla, Emilio Ortuño “Jumillano” ofrece a la afición vallisoletana un ciclo taurino compuesto por SIETE corridas de toros y un espectáculo cómico-taurino-musical.













Como es costumbre en estos pagos, comenzó con un desencajonamiento que aparte de servir; para que el público conozca el material a lidiar, estos animales fijen querencias nada aconsejables, proporcionen una inyección económica al empresario suficiente para afrontar los gastos del personal auxiliar que la empresa necesita para atender el ruedo, las taquillas y los honorarios de médicos, veterinarios y ese largo etc que el público en general desconoce.
Desencajonamiento que por otro lado trajo “en vilo” a los espectadores, cuando tras entrar la corrida de “La Guadamilla” en el patio del desolladero camino de los corrales que comunican con los chiqueros, uno de los componentes, cárdeno de capa y marcado con el número 46, se rezagó de la manada y quedó solo en el ruedo. Sin el auxilio de cabestros y tras largo tiempo de permanencia en la arena se logró que entrara al patio señalado.
Pero tras el Oooh! y aplausos de los asistentes al evento, nuevamente el toro apareció en el ruedo tras romper las puertas que comunicaban con el patio del desolladero. Ímprobos esfuerzos para llevarlo al redil, lo que se consiguió tras un periodo prolongado de tiempo.
En esta ocasión el público no aplaudió porque estaba aburrido de la tardanza en realizar dicha labor por parte de los incompetentes cabestreros y auxiliadores.
¡He hicieron bien! pues nuevamente el toro, rompió la puerta recién reparada por los servicios de carpintería y ya cundió el sobresalto en los espectadores que, temiendo que el toro entrara por alguno de los vomitorios al tendido, comenzó a refugiarse en las localidades altas. Fue un momento de psicosis colectiva.
Se adosó el camión encargado del transporte a la puerta para evitar que el toro, de quien el público desconocía el paradero, pudiera reaparecer por tercera vez en el ruedo. Así, durante una hora y veinte minutos de espera. Cuando ya la Policía Nacional se disponía a acabar con la vida del díscolo animal, éste tomó la decisión de entrar en el chiquero.
Esta fue la corrida que más gustó al respetable, pues las anteriores en el desencajonamiento fueron la de rejones (Ángel Rodríguez de Arce) y la de Ramón Sánchez que careció de movilidad.
La última corrida desencajonada fue la de Lamamié de Clairac que es la más bonita de las exhibidas en el día de hoy. También el encierro de esta fue una nueva odisea. A las diez de la noche la megafonía de la plaza conminó a los espectadores a que la abandonaran por orden gubernativa tras cuatro horas de espectáculo y mientras lo hacían, en el ruedo quedaron dos toros de Lamamié.
Lleno hasta la bandera de un público educado que ha pagado sin rechistar unas entradas demasiadas caras y resignado con las torpezas de los encargados de enchiquerar a los astados.
Y comenzó el ciclo con la primera corrida de toros que se anuncia así:
LOS TOREROS DE HOY.
SANTIAGO MARTÍN “EL VITI”.
Nace en Vitigudino (Salamanca) un 18 de julio de 1938. Se presenta en Madrid un 18 de julio de 1960 y tomó la alternativa en Madrid un 13 de mayo de 1961 de manos de Gregorio Sánchez con Diego Puerta como testigo. Los toros, de Alipio Pérez Tabernero Sanchón. Sin retirarse interrumpió su carrera en los años 1972 y 1975.
Su retirada definitiva está anunciada para el próximo día 22 de septiembre en la feria de Logroño.
Auxiliado por:
Picadores: José Manuel Vicente y Salvador Herrero.
Banderilleros: Antonio Cháves Flores, Clemente Antolín “El Millonario” y Félix Saugar.
ROBERTO DOMÍNGUEZ.
Nace en Valladolid el 21 de febrero de 1951. Tomó la alternativa en Palma de Mallorca el 20 de agosto de 1972 de manos de José María Manzanares y con Julio Robles de testigo. Los toros, de Cebada Gago. Confirma en Las Ventas el 19 de mayo de 1975 de manos de Ángel Teruel y con Julio Robles de testigo. Los toros, de Martín Berrocal..
Es el único torero que actúa dos tardes en la feria.
Auxiliado por:
Picadores: José Alonso y José González.
Banderilleros: Pablo Sáez, Francisco Álvarez y Antonio Pollán.


LUIS FRANCISCO ESPLÁ.
Nace en Alicante el 19 de junio de 1958. Hijo de un novillero, Paquito Esplá que sonó mucho en los años cincuenta. Actuó en sus primeros momentos en las nocturnas vallisoletanas de hace algunos años. Tomó la alternativa en Zaragoza en mayo del año 1975 y la confirmó en Madrid en mayo del 1977. Tras un bache, este año es figura cotizada por sus tercios de banderillas.
Auxiliado por:
Picadores: Victoriano Caneva y Manuel Cid.
Banderilleros: Jesús Luciano, Alejandro García y Vicente Navarro.


LOS TOROS DE HOY.
Pertenecen a la ganadería de D. Leopoldo Lamamié de Clairac que pastan en el pueblo salmantino de La Moral de Castro.
Divisa: Morada, verde y encarnada
Señal: Hendidas ambas orejas.








DESARROLLO DE LA CORRIDA.
Tarde calurosa y gran entrada pues se rozó el lleno absoluto.
Presidió el comisario de policía D. Luís Quintanilla asesorado por Fernando Merino.
Uno de los toros fue rechazado en reconocimiento por cojera manifiesta, también su sustituto de Sánchez Arjona por falta de “presencia” ,lidiándose finalmente uno de Jaral de la Mira que salió en quinto lugar. Los pesos de los toros fueron: 436, 470, 492, 495, 520 y 437.
Únicamente sirvió el toro que salió en tercer lugar. Los demás, mansos en varas y a la muleta llegaron rebrincados, probando y dando tarascadas. El sobrero, insuficientemente picado, no obstante tuvo un aceptable pitón izquierdo.
"EL VITI".
(Carmín y oro). Aseado en el primero al que logró domeñar, a base de inteligencia y oficio, en varias series de derechazos subrayados con aplausos y música. Ha matado de pinchazo y estocada. (Ovación).
En el segundo. Desarmado dos veces en el capote, ha estado tan correcto que para muchos han pasado inadvertidas las dificultades de la res. El toro era un regalito que buscaba las ingles del salmantino y éste se le ha quitado de encima con el decoro y la prontitud que las circunstancias requerían. Bajonazo (Pitos). El público no ha sido justo con el maestro. Público que ha demostrado su desconocimiento taurino aplaudiendo al toro en el arrastre.
ROBERTO DOMÍNGUEZ.
(Nazareno y oro). Animoso y entregado ha expuesto mucho ante un toro peligroso debido a sus derrotes por alto. Lanceó en medio de aplausos, pero se equivocó al cambiar el tercio de varas. Faena de muleta que comenzó con doblones rodilla en tierra para seguir con derechazos en medio de aplausos y música. Estocada desprendida y otra hasta el puño. Suena un aviso en el momento de doblar el toro. (Vuelta al ruedo con algunos votos en contra).
En el segundo, el sobrero de El Jaral, se desconfió después de un extraño de la res y ya no consiguió centrarse. Se equivocó al no castigarlo más en varas de ahí que la faena resultara deslavazada. Comenzó con tres estatuarios al hilo de las tablas siguiendo con varias series de naturales que el público premió con aplausos y música. Tres viajes con el estoque y dos descabellos. (División de opiniones).
LUIS FRANCISCO ESPLÁ.
Ha sido el triunfador de la tarde al cortar la única oreja, primera de la feria y para él han sido las mayores ovaciones conseguidas al banderillear a sus enemigos. Además ha tenido la suerte de corresponderle el único toro que ha metido con clase la cabeza en la muleta. ¡Perdidito con el capote! En banderillas demuestra unas facultades físicas portentosas y ha traído un nuevo estilo a esta suerte. Clavó dos pares y medio a los que siguieron tres restallantes ovaciones. Ha dado muchos pases pero no ha toreado, pues solamente son dignos de reconocimiento uno con la izquierda y uno de pecho, que han tenido temple, sosiego y maneras. Los demás una zarabanda de trapazos a diestro y siniestro sin el menor sentido estético. Mató de una estocada en los bajos y se le concedió una oreja con vuelta al ruedo si bien el público pidió las dos con fuerza.
En su segundo peor, pues peor era su enemigo. Con los rehiletes se mete en el bolsillo al público que ya no deja de prestarle su aliento. Más espectacular que ortodoxo, confiere a la suerte alegría y emoción. Pero banderillear no es solo eso. Con la muleta logró algunos muletazos porfiados y recibió palmas cuando se cargó al manso de una estocada caída saliendo por pies.
El Presidente debía desconocer al artículo 66 del Reglamento taurino pues ha de sentarse en el centro de la Presidencia entre los dos asesores: veterinario y artístico. Luego no obstante actuó con rigor y acierto en la dirección de la lidia.
Hubo coloquios taurinos dirigidos por Fernando Machado y Fernando Fernández Román retransmitidos en directo por Radio Valladolid de la Cadena SER desde el Salón de Convenciones de la Feria Nacional de Muestras de Castilla y León.