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sábado, 18 de julio de 2020

HISTORIA DE LOS TOROS EN TARIFA.-Entrega 65


JUAN NAVARRO CORTECEJO.



Nace en Tarifa en el año 1950 en la calle Guzmán El Bueno. En el seno de una familia de seis hermanos con paridad de género, 3 varones y tres hembras, (Juani, Paqui, Juan, Pepe, Antonio y Gloria) que se formaron trabajando en distintos departamentos de Casa Villanueva, para posteriormente enfocar sus vidas en distintas actividades.
Casado felizmente con Manoli quien le ha dado dos hijas: Gloria y Raquel de quien una de ellas le ha dado un nieto Abraham.
Nuestro personaje de hoy, realizó sus estudios primarios, cómo prácticamente todos los chiquillos de aquella época, en el Colegio de las Monjas y seguidamente fue el maestro D. Alfonso Rodríguez quien le preparó para ingreso en el Bachillerato.
Juan inició sus estudios de Magisterio pero a falta de algunas asignaturas abandonaría, porque había que ayudar a su padre en el trabajo de hostelería para el sustento de la familia. Actividad que desempeñó durante cincuenta años. Dice que es una actividad muy sacrificada  pues abrían a las 5 de la mañana  y estaban todo el día en pie tras una barra hasta las 10 de la noche. Sus clientes de madrugada eran los basureros, los municipales y otros operarios del Ayuntamiento quienes le estaban esperando, a que abriera, en Acapulco.
Juan, muy taurino que digamos, no es, pero sí ha visto todas las corridas de toros que se dieron en la Plaza de Toros de Tarifa cuando junto a su padre llevaba el ambigú de la plaza, lo que le llevó a recortar y archivar, todo lo que se encontraba hablando de Nuestra Fiesta más Nacional.
Su verdadera afición era escribir, pero escribir de su ciudad, Tarifa. En temas tan dispares como fiestas (Carnaval, Feria, Semana Santa, Navidad), personajes tarifeños tales como Joaquín Abreu, José Fuentes o María Gómez), o Historia futbolística de Unión Deportiva Tarifa, porque también regentó el ambigú del antiguo campo de fútbol de Tarifa sito junto al Matadero y hoy convertido en polideportivo.
Cuando le preguntamos de donde sacaba la información para configurar sus escritos nos dice que de libros, revistas, archivos y de conversaciones con los mayores, pues le ha gustado leer y sobretodo escribir. Pero recalca, siempre de temas locales.
Múltiples trabajos impresos en las páginas de todos los periódicos y revistas tarifeñas tales como; “Europa Sur”, “Tarifa, la Voz de un Pueblo”, “Aljaranda”, “Gualdalmesí”, “Vox Populi”, “Herald Tarifa” etc, así como en artículos para programas de Feria.
Formó parte del Consejo de Redacción de la Revista Aljaranda de ahí que tuviera relación con el Ayuntamiento y facilidad para investigar en los Archivos del Consistorio. Cuando la revista cambió de formato, dejó de aportar sus escritos por las imposiciones normativas que le exigían, muy dispares con la máquina de escribir que siempre utilizó.
Tiene afición por el Cine a raíz de conocer al director de cine Carreño que es un tarifeño del que hizo su biografía y que trata de publicar en la Revista Aljaranda
¡Para él lo importante es la Historia y sobre todo la Historia de Tarifa!
Considera que la historia de una ciudad engloba muchos campos, música, cine, fútbol, toros, fiestas, carnavales, actividades de todo tipo por eso indaga y escribe sobre cualquier actividad.
Ha realizado exposiciones en la Sala Cárcel Real sobre “Documentos Tarifeños” y sobre fotografías de “Más de un siglo de la Hostelería tarifeña”.
Todas estas actividades le llevaron a que le fuera concedido el Premio “Isidro de Peralta” por la Asociación Mellaria debido a su Archivo y su contribución a la Cultura Tarifeña.
Su padre fue un pionero en La historia de la Hostelería de Tarifa, ya que llevó los bares que se instalaban en la Feria de Tarifa, en las Romerías y en las Verbenas. También fue quien introdujo en esta ciudad los Campeonatos de Mus, que los organizaba en el Bar Acapulco con participación de hasta 200 parejas. Introdujo las Quinielas en esta ciudad cuando regentaba el Café Central. Luego traspasó la actividad a su hija  Gloria que lleva un despacho en los tiempos actuales.
Cortecero padre  fue el empresario de la Hostelería en Tarifa  llevando los bares de las casetas de Feria de Tarifa. Llevaba el Bar Acapulco y el Balneario tarifeño donde puso de moda las ortigas de mar de las que preparaba de madrugada hasta 400 docenas para ofrecérselas como aperitivo a sus clientes.
Esta entrevista tuvo lugar en el garaje de su casa que ha convertido en archivo de todos los libros y recortes ordenados en carpetas y que pone a disposición de quien se lo solicite.
Le conocí atendiéndome en el bar de su propiedad cuando le visitaba en compañía de mi amigo Gonzalo el excelente mecánico de bicicletas (q.e.p.d), si bien no mantuvimos conversación larga hasta que un día se dirigió a mí en un descanso de la última  edición de las Jornadas de Historia de Tarifa, para ofrecerme recortes taurinos que tenía almacenados para que escribiera la Historia de los Toros en Tarifa, seguramente movido porque le había gustado el libro que escribí sobre mi buen amigo Paco Ulloa boxeador.


Estoy acabando el libro taurino “Historia de los Toros en Tarifa” que espero le guste, pues es él con sus aportaciones, el alma de este proyecto.


viernes, 17 de julio de 2020

HISTORIA DE LOS TOROS EN TARIFA. Entrega 64


JUAN LUIS MUÑOZ ALONSO.  

 
Nace en el verano del año 1943 en Facinas. Hijo de José Muñoz natural de Vejer de la Frontera, a la sazón Sargento de Infantería que estaba destinado en el Campamento de dicha ciudad y Josefina Alonso natural de Asturias.
Su primer trabajo vendedor de pasteles en el cine. El segundo cuidador de cerdos y el tercero como camarero en la tasca de Pepe Moreno con un sueldo de una peseta diaria..
A los once años y con motivo de venir a Tarifa su padre a desempeñar el puesto de policía municipal en el Ayuntamiento Juan Luis entró a trabajar en Casa Villanueva con un sueldo de 2 pesetas y media diarias.
En el año 1959 sin saber la verdadera causa de esta decisión tomó el camino del Convento del Corazón de María de Jerez de los Caballeros (Badajoz) donde permaneció durante dos años y medio
Volvió a Tarifa para nuevamente entrar a trabajar en Galerías Villanueva donde su disco duro cerebral fue acumulando anécdotas que luego contaría una y mil veces  a los muchos escuchantes de sus ocurrencias donde siempre había una frase referida a quienes fueron sus jefes comerciales.
Pasa algo más de año y medio y toma la decisión de montar un bar en la calle de La Luz al que denominó “El Coto” que le sirvió para hacer el doctorado de la licenciatura que había comenzado en la tasca de Facinas e  instalar un nuevo bar en la calle San Francisco, después de pasar por un establecimiento de comestibles en la calle Santísima Trinidad.
Juan Luis era una verdadera esponja capaz de absorber todas las vivencias de sus trabajos; bares, cuidador de cerdos, fraile y dependiente de comercio y con todo esto lo metió en una coctelera y surgió el negocio definitivo de lo de Juan Luis en la calle San Francisco que en principio fue la sucursal de la Venta denominado “El Ombligo” sito en terrenos de la Peña y a orillas dela carretera nacional 340 que une Cádiz con Barcelona.
Después, Casa Juan Luis  se puso de moda por aquello de que las anécdotas del dueño eran graciosas y a escucharlas acudían muchos algecireños que venían a degustar las hamburguesas de Juan Luis en un bar muy estrecho, incómodo al máximo pero donde la calidad de los productos del cerdo eran de calidad. Las anécdotas haciendo alusión a los Villanueva y al cerdo del que solía repetir una y mil veces que le gustaban hasta los andares le llevaron a la fama y a que personajes del mundo de la radio y televisión se interesaran por ellas
Bar caro, muy caro carente de precios fijos donde la misma consumición difería acorde con la categoría del consumidor y que hizo rico al propietario quien en 1980 compró el edifico de enfrente y lo convirtió en un comedor de lujo donde Juan Luis imitó en sus maneras de servir a los restauradores de Castilla que él había absorbido de sus visitas a Valladolid donde traía el vino Yllera del que era representante para Andalucía y el truco de colocar el jamón bien cortado en el plato para que al darle la vuelta no se cayera.

Este gracejo e inventiva le llevaron de la mano de La Morena a la radio, Cadena SER de Algeciras  para hablar de fútbol y de la de Jesús Quintero ()el fresador metido a presentador de programas tales  
como: “El Lobo estepario”, “El perro verde” o “los ratones coloraos” entre otros) a Canal Sur Andalucía  para tomar una copa de fino (asiéndola de la base, en pose copiada de la Feria de Sevilla)) mientras soltaba sus ocurrencias preconcebidas y, aun hoy, no comprendemos como Manuel Molés  Imagen.
que también degustó en varias ocasiones su buen jamón de tres J en su restaurante nuevo,  no le fichó como asesor taurino de sus retransmisiones, ya que Juan Luis sabía de todo de ahí el sobrenombre de El Sabio de Tarifa.



Tuvo muchos amigos porque se favorecían de su rumbosidad en el restaurante, pero Juan Luis nunca perdía dinero ya que lo que regalaba a quien le podía dar categoría social, se lo sacaba al cliente que cotidianamente acudía a su negocio.
Uno de sus amigos fue Antonio Burgos quien, como buen andaluz, quedó prendado de la interpretación que Juan Luis hacía de las Bodas de Canáan y se quedó con  el sabor del buen jamón 5 J bellota pata negra de Sánchez Romero Carvajal que Juan Luis traía de Huelva y las muletillas con las que siempre eludía los momentos dialécticos de compromiso el bautizado como Filósofo Eólico que no eran otras que: ¡Ya lo creo! y ¡Hombre por Dios!

 


Rieron sus chascarrillos muchos personajes conocidos tales como: Felipe González, Jaime Mayor Oreja, Javier Arenas (quien a la postre fue el único político de altura que asistió a su sepelio) y un largo etcétera de políticos que aterrizaban por su restaurante en busca de las preciadas viandas porcinas que les proporcionaba y servía un personaje que fue “fraile antes que cocinero”.
En la faceta taurina, presumió siempre de tener grandes amigos en el mundo del toro cuando en realidad su faceta taurina quedó reducida a asistir a las corridas que se daban en Tarifa, asistir anualmente a la Feria de Algeciras de la que era abonado, y protagonizando en una corrida de feria la acción de repartir manojos de romero en la corrida toreada por el Faraón de Camas lo que le reportó el premio al Mejor aficionado de ese año, ir a alguna corrida en la Feria de Sevilla y de El Puerto de Santa María en la temporada de verano.

Asistieron a su restaurante figuras del toreo tales como Curro Romero acompañado de su esposa Carmen Tello llevados de la mano de Luis Escribano, José Tomás, Fernando Cepeda, Óscar Higares, Manolo Moles y Antoñete



Luis Escribano, Manuel Pérez y Juan el dueño del Restaurante La Codorniz en Palco de la plaza de tientas de Los Derramaderos.





Como era un excelente relaciones públicas supo estar en el sitio adecuado en el momento oportuno como en esta ocasión en que D. Álvaro Domecq disertara en el Casino de Tarifa

.
Falleció en el año 2012 y ese mismo año fue protagonista de dos acontecimientos: nombrado post-mortem Hijo Predilecto de Tarifa y con fecha 11 de octubre quedó inaugurado en el Paseo de la Alameda, el más representativo de la ciudad, un busto en bronce obra del escultor Nacho Martín con la inscripción siguiente:


“La Fundación El Larguero, el pueblo de Tarifa, sus amigos y las buenas gentes del mundo, a Juan Luis Muñoz Alonso, “El Sabio de Tarifa” 1943-2012”

jueves, 16 de julio de 2020

HISTORIA DE LOS TOROS EN TARIFA. Entrega 63


SEBASTIÁN TRUJILLO MARTÍNEZ.

   


Con seguridad que éste nombre nada dirá a muchos de los taurinos de Tarifa porque el amigo Sebastián es conocido como “Chan  el del Castillo”.
Para realizar este reportaje me acerco al Castillo de Guzmán “El Bueno” que es su lugar de trabajo. En la caseta de madera donde se expenden los billetes pregunto a la expendedora por Chan. Comunica con él por walkie talkie y al momento, como si del propio alcalde de la fortaleza, Alonso Pérez de Guzmán se tratara, baja las escaleras de la zona norte con sus andares pausados y me saluda con palabras comedidas y certeras imitando el lento transcurrir de la Historia. Pues Chan es un historiador como dejo ver en las últimas III Jornadas de Historia de Tarifa donde matizó  detalles en las ponencias de muchos comunicantes cuando trataban de temas relacionados con el Castillo y de Baelo Claudia.
Desconozco cuanto habrá leído Chan, pero lo que sí puedo constatar es que posee una memoria fuera de lo común recordando fechas con claridad meridiana.
Mi entrevista es de tema taurino y al respecto, me refiere que comenzó a ir a la plaza de toros de Tarifa a la edad de 12 años de la mano de su tío que era peón del Ayuntamiento y ejercía las funciones de arenero en dicho coso y le “colaba” para ver los festejos.
El primero que vio fue el Festival de Antonio Ordóñez del año 1965 del que guarda el recuerdo de estar en la plaza como las “sardinas en lata” por la afluencia de aficionados venidos de todos los rincones de España. A partir de ese día vio todos los festivales  que se dieron hasta el último que refiere fue en el año 1976 cuando ya era un mozalbete con novia y todo. En él vio un mano a mano entre Antonio Ordóñez y Diego Puerta y ambos toreros estuvieron extraordinarios.
Recuerda que la afición a los toros en esos años era enorme, pero que después fue decayendo a causa de que únicamente se daban toros por la feria de septiembre con una corrida como mucho y donde los toreros eran del montón lo que dejó de interesar a los buenos aficionados.
También me refiere que recuerda las novilladas sin caballos que se daban los viernes y sábados en las noches estivales  durante el mandato del TAIF en el Ayuntamiento y que organizaba el teniente alcalde de Pepe Fuentes, Casado.
Y se lamenta de que este año que finaliza no hubiera corrida de toros en el día de la Virgen de la Luz porque en este consistorio hay un edil del tripartito que no quiere saber nada de toros y de procesiones y que cómo es llave en la gobernabilidad de la ciudad hace pasar por el aro al Alcalde y al otro partido componente del tripartito.
Según su opinión el Consistorio debe subvencionar los toros con una cantidad, que no resulte onerosa para el Ayuntamiento, y que el empresario que se aventure sea quien apechugue con las ganancias o pérdidas sin exigirle, por parte del Consistorio, un determinado y elevado número de localidades gratis para repartir entre sus votantes y simpatizantes ya que los ediles no suelen ir a estos festejos al no ser de su gusto.
Es consciente que los toros con buenos carteles suelen traer a aficionados que ese día dejan sus euros en los establecimientos de nuestra ciudad como lo hacen la “ruta del ibérico” y “la ruta del atún” al tiempo que promocionan la ciudad como puede hacer el Festival del Cine Africano que es subvencionado con sumas importantes y que, sin embargo, es una ruina económica.
Cómo verán tiene las ideas muy claras este “Chan el del Castillo” que por otro lado es una verdadera enciclopedia  de la Historia de Tarifa y sobre todo de la relacionada con la del Castillo de Guzmán el Bueno donde ha transcurrido parte de su vida laboral.
Me refiere que antes de construirse la actual plaza de toros de Tarifa, los festejos taurinos se celebraban en la Plaza de Santa María que es la plaza donde está ubicado el Ayuntamiento de la milenaria ciudad y que los toros se encerraban en unos corrales del Pósito de grano donde actualmente está ubicado el edificio que alberga la Televisión Tarifa.
Para ello cerraban las tres calles que daban acceso a la citada plaza y que no son otras que: la denominada calle de la Amargura que procedente de la denominada Plaza del Viento sube por la fachada principal de la Residencia de Oficiales. Esta calle antes de llegar a la plaza se bifurca en la denominada calle San Juan hacia la derecha por la parte sur de la mencionada Residencia  y tras rodear al edificio que hoy ocupa la Biblioteca (antiguo Colegio de la Ranita) accede a la plaza en una segunda entrada. La tercera es la denominada  calle Almedina que procedente de la ciudad accedía mediante una rampa por donde hoy están ubicadas las escaleras con una especie de ducha.
Indagué sobre estas matizaciones de Chan y comprobé que efectivamente en 1607 en la mencionada plaza se dieron corridas de toros a la jineta y que por esas fechas había en Tarifa un ganadero de bravo  llamado Gerónimo Gatón y que en la citada plaza un boticario tarifeño llamado Diego de Ávila y Arnaya a mediados del siglo XVII construyó un mirador corrido y cubierto con sus barandas de hierro dotado de 24 asientos divididos que arrendaba a las personas pudientes para que vieran las fiestas cómodamente. Con el dinero recaudado fundó una capellanía para la ordenanza sacerdotal de su sobrino Luís de Ávila.
Los carros y talanqueras complementaban el cerramiento y servían de acomodo a los espectadores del pueblo.
También me expone que  el matadero ocupaba los terrenos donde actualmente está ubicado el Asilo de Ancianos entre las calles Guzmán El Bueno y la Calzada (Sancho IV El Bravo) por donde había un arroyo denominado Arroyo de Papel) que durante el invierno llevaba agua limpia pero que en la época estival era un pestilente arroyo por donde discurrían las aguas fecales.
Me explica con enorme claridad de ideas que ese castillo fortaleza surgió en el siglo X cuando Tarifa (Al-Yazirat Tarif) se fortificó con una edificación que mandó construir y acabó Abderramán III en el año 960 después de Cristo para defender al pueblo de los invasores.
Una ciudad Tarifa que había entrado en la Historia en el año 710 d de C cuando Tarif Abu Zara  comandante del general Tarik desembarcó en la Isla de Las Palomas, inspeccionó la costa e informó a su superior de la ausencia de defensas militares, lo que llevó a que un año después desembarcaran en el Peñon de Gibraltar 9000 hombres para iniciar la conquista de la Península.
 


Conoce al detalle todos los recovecos del Castlllo pues no en vano ayudó a Francisco Javier Criado  Atalaya en la recuperación de papeles abandonados y, por ende, desordenados y mohosos, que quedaban después de haber sido vendidos al peso como papel sin valor, cuando en realidad eran verdaderas joyas para el conocimiento de la historia de la ciudad.
En la actualidad hace de restaurador, devolviendo al estado primitivo todo lo que se deteriora tanto por las inclemencias del tiempo como por la destrucción humana.
Diariamente recorre el recinto al finalizar la jornada laboral para dejar todo en orden y finalmente cerrar las puertas del recinto.
Durante el día ocupa una especie de oficina que los mandatarios le han habilitado en medio de un pasillo donde no entendemos como las corrientes de aire no han acabado con su persona.
Chan, el “Guardián del Castillo” que con fecha de julio del año que acabamos de estrenar dejará de serlo al pasar a jubilado con sus 65 años acuestas
Atrás quedarán; sus 13 torres robustas que recorrió diariamente, las almenas de punta de diamante que la conquista castellana añadió a lo largo de toda la barbacana de mampostería que partiendo de la fortaleza rodeaba a la antigua y pequeña ciudad compuesta por el Castillo, almediana con la mezquita (Iglesia de  Santa María), primitiva ciudad y Aljaranda o arrabal.
También el suceso histórico del año 1293 protagonizado por Alonso Pérez de Guzmán que no entregó el Castillo a los musulmanes y sí el puñal con el que sacrificaron a su propio hijo.
Chan dejará todo esto pero podrá ir a Algeciras a ver alguna que otra corrida de toros pues aquí no podrá matar el gusanillo de su afición mientras permanezca en el gobierno de la ciudad esta tripartito antitaurino inconsciente de lo que la Fiesta de los toros, “la Fiesta más nacional” como Ortega y Gasset definió, representa tradicionalmente en el desenvolvimiento cultural de las ciudades.
Y de vez en cuando mirará con nostalgia la placa que la organización de las III Jornadas de Historia en Tarifa tuvo el detalle de entregarle en la clausura de las mismas.

HISTORIA DE LOS TOROS EN TARIFA.- Entrega 62


MIGUEL PIÑERO ALCAIDE “CAYETANO”.

Es Miguel Piñero, un tarifeño que se ha caracterizado por su afición al “arte de Cúchares”. Uno más de tantos españoles que un día soñaron con la fama que proporciona el traje de luces, y ¿por qué no decirlo? con las fincas que se pueden
Comprar cuando las “cosas ruedan”
También es uno más de esos toreros que no llegó más allá de los primeros “pinitos”, porque es muy difícil llegar a los más alto, al estar esta cima reservada para unos cuantos privilegiados de la legión que forman los matadores de toros de todos los tiempos.
Otro andaluz más que vio como sus ilusiones de ser torero de carteles de feria, quedaron en el baúl de los recuerdos por los imponderables de este abigarrado mundo de los toros.
Miguel adoptó un nombre artístico, nada menos de “Cayetano”, pero para su desgracia, no prevaleció como para eclipsar al nuevo triunfante de la familia Rivera Ordóñez, sino que aquel "Cayetano" no pasó de torear algún que otro festival con mayor o menor éxito, y de trastear en los tentaderos las vacas que, las figuras toreras invitadas por el ganadero, dejaban para los que “hacían tapia”, o bien entrar en nuestro círculo familiar donde teníamos vacas compradas de desecho que, antes de llevarlas al matadero, aprovechábamos su bravura para “matar el gusanillo de la afición” dando unos capotazos o muletazos ejecutados con más o menos arte. “Cayetano” era avisado del evento al que acudía puntual con su capote y muleta que nunca faltaron en su “ajuar taurino”.


                                                  

Después, sí ha conseguido integrarse en el “mundo del toro” y colaborar con empresarios y ganaderos en las funciones propias de sus trabajos hasta llegar a la amistad con los mismos debido a su efectividad, agrado y diligencia en el trabajo encomendado.
¿Afición?, ¡toda!, incluso hoy a sus 74 años, cuando tiene oportunidad de ponerse delante de una vaca en cualquier tentadero, lo hace y sin dudar un momento.
Su contacto con el mundo del toro, comenzó de mozalbete, trayendo a cuerda dos becerros desde Conil hasta el matadero de Tarifa, contratado por los carniceros de la Ciudad de Guzmán “El Bueno”, por el módico precio de 25 duros, (algo más de 0,60 céntimos de euro) que no era un “capital” si tenemos en cuenta que tuvo que dormir debajo de un puente a la altura de la “Venta de Retín”, en este su viaje más largo.
Normalmente solía traer los becerros desde las fincas ganaderas de bravo "Larraez" o "Iruela" por un precio de 10 duros (0,30 céntimos de euro). Los dejaba en la plaza de toros y una vez allí les encerraban en cualquiera de los ocho chiqueros con que contaba la plaza, puesto que el Matadero Municipal era el desolladero de la misma plaza.
También condujo toros a cuerda desde la campiña tarifeña hasta “El Guijo” que era donde estaba la báscula. El precio de esta conducción, era de 20 duros (0,60 céntimos  de euro).
Como muchos de estos bóvidos transportados eran bravos, alguno de ellos, como un colorao de la Viuda de Román, se escapó y se metió en la oficina del Cuartel de la Guardia Civil, ubicada en aquel entonces en la calle Batalla del Salado que era carretera nacional 340.
En una ocasión trajo una vaca de la costa ("Parque del Estrecho" entre Algeciras-Tarifa) amarrada con una cuerda que iba desde una pata a uno de los cuernos. La vaca se soltó y cogió a "Cayetano". En la noche fue toreada en la plaza por Pepe Moya “El Cartero” muriendo el animal de un “berrenchín”
En la plaza de toros, "Cayetano" toreó por la noche animales bravos destinados al sacrificio junto a los hermanos Núñez (Luis y Javier) y el primo de estos, Carlos Núñez de Troya, mientras que el día le dedicaban a jugar al futbol (él denomina pelota) en la playa. Era por aquellos veranos que venían estos ganaderos a veranear a Tarifa, huyendo del calor sevillano, acompañados por su profesor para no “perder comba” en sus estudios.
Cuenta que cada carnicero tenía su matarife. Célebres los matarifes: Fernando Rodríguez Ortiz que estuvo 52 años en el matadero.. O Paco Madrid o “Pepín”. Por aquellos tiempos había media docena de carnicerías tales como: las de los hermanos Joaquín y Curro Castro. José Escribano, Antonio Chamizo, Pepe “El Cartero” y la madre de Paco Madrid.
La carne desde el “matadero” de la plaza de toros, era distribuido por el basurero “Chicharera” en un carro dotado de ruedas de madera tirado por dos mulas  que con había tomado un cajón de transporte de toros como caja
En 1968 alquiló, por 50 duros, un taxi a Rafael Garrido (que tenía un coche que había comprado al matador de toros ecijano, Jaime Ostos), para ir al festival que en Tahivilla organizó Antonio Rivera (padre de “Paquirri”) donde actuaron Francisco Rivera y su hermano José, y llevar al “Tarifeño” que al final iba a lidiar unas vacas de D. Carlos Des Allymes.
Compatibilizaba esta actividad para-taurina con otras como era el llevar los “pitracos” de carne (recorte del saneamiento de los canales de carne) desde el matadero a las fábricas de pescados de Salvador Pérez, Rafael Utrera, Peralta, "Los Valencianos", "Feria", Juan Aranda, Carranza y Diego Piñero, para alimento de los perros que las cuidaban. Fábricas que estaban ubicadas, la mayoría de ellas, en la actual Avenida de Andalucía concretamente desde en donde ahora está ubicada la tienda de Fotos Rojas hasta el final de la Avenida más allá de donde en la actualidad está el "Edificio Andalucía". Otras estaban en la calle San Sebastián y otra en la Chanca.



                                               

Al actuar como torilero, y cabestrero en ocasiones, en las plazas emblemáticas del Campo de Gibraltar tales como Algeciras, San Roque o Tarifa le ha hecho ser conocido por todos los diestros, famosos y menos famosos, que han actuado en estas plazas y como él tiene afición por toneladas disfruta fotografiándose con ellos, de ahí que conserve un importante álbum fotográfico.



Como también ha colaborado con las empresas taurinas en el trabajo de pegar carteles anunciadores de los festejos, posee una amplia colección de los mismos que pasados los años tendrán cotización en el mercado del coleccionismo.
La primera vez que toreó fue en el año 1954 en un Festival de la Virgen de la Luz. Se enfrentó a unas becerras de D. Carlos Des Allymes que vinieron a cabestros desde la finca ganadera "Tapatana". Al llegar a Tarifa se desmandaron y una de ellas se encontró con el trío D. José el maestro, D. José Torres y "Cayetano". Éste hizo el quite a D. José el maestro, y tras refugiarse detrás de un palo de teléfonos, la becerra le echó mano y le hirió en un brazo siendo curado por D. Mariano Vinuesa, el practicante emblemático de la ciudad de Tarifa. En este festival intervinieron como espadas: D. Benito Flores, Pepe Falucho, Pepe Donda y naturalmente, pese a la herida, Miguel Piñero “Cayetano”.


En la plaza de toros de Tarifa, su plaza, se tiró dos veces como espontáneo: la primera en una novillada con caballos organizada por el empresario D. Luis Escribano, en la que actuaban la rejoneadora Paquita Rocamora y los novilleros, Luis Escribano y Salvador Mateo. “Cayetano” que estaba en el tendido de sol acompañado por sus colegas de correrías taurinas, “El Cigarrón”, “El Liaillo”, Mermesa y Manguilla, se tiró portando una muleta y no llegó a dar un pase porque el novillo le “echó mano” nada más pisar el ruedo. Los subalternos lo retuvieron tras recogerlo del suelo, y la guardia civil lo llevo al Hospital donde estuvo hospitalizado tres días a consecuencia de las magulladuras sufridas. La segunda vez fue en otro festival en el que toreaba Luis Serrano (aficionado con unas portentosas facultades de conocimiento y dominio de las reses con quien departimos tentaderos en varias ocasiones) a un toraco palurdo al que le hizo una gran faena.





                                               

En el año 1964 formó parte como torero en la parte seria en el espectáculo del Bombero Torero. Actuó de luces junto al sobresaliente “El Cañailla” de San Fernando con trajes alquilados a “El Vito” de San Fernando.
En el año de 1969 actuó en una novillada con erales de Sánchez y Sánchez de Olvera, junto a, Joaquín dos Santos, “El Tarifeño” y el “Chato de Málaga”
En el año 1971 volvió a vestirse de luces en su pueblo natal para actuar junto a los novilleros, Salvador Fernández, Antonio Cantero y “El Tarifeño” con erales de Ybarra.
 




En el año 1973 con novillos de Ana Romero, siendo empresario Antonio Román actuó junto a Eusebio Fernández “El Insólito” ( que desapareció y no le encontraron por mucho que le buscaron), el sobrino de Pilar Barrera de Jerez y otro novillero de El Puerto de Santa María, cuyos nombres no recuerda .
En 1980 actuó en Tarifa junto a “Macareno” de La Línea, El Insólito (quien tras parar al novillo sufrió una lipotimia no pudiendo llevar a cabo la faena de muleta), siendo finiquitado el novillo por el hoy matador de toros retirado José María Núñez, tras haberse arrojado un espontáneo. Las reses eran de Miguelín.
Ha formado parte de numerosos Festivales taurinos que arrancan del primero celebrado  en San Fernando cuando era soldado de Infantería de Marina y se lidiaron tres vacas con motivo de la celebración de la Virgen del Carmen patrona de la Marina, junto a otros dos novilleros; uno de Algeciras y otro de San Fernando que servían en la Marina.

 



Festival de la Sociedad del Caballo de Tarifa, donde era Director de Lidia, actuando al lado de aficionados tarifeños.
Festival de la Guardia Civil de Tarifa en el año 1973.
Festival de Caritas  del año 1998 que fue un tentadero en la plaza con vacas de D. Joaquín Núñez del Cuvillo que arrojó un beneficio de 500.000 pesetas.
Festival en el año 1994 en pro de la Cruz Roja que no llegó a celebrarse  porque a última hora el Alcalde que gobernaba D. Antonio Ruíz no concedió la cesión de la plaza de toros.
Como las cosas taurinas no le rodaron hubo de buscarse la vida en la pintura, pero no en la pintura de cuadros con fines expositivos, sino en la pintura de brocha gorda encalando la mayoría de las fachadas de las casas de Tarifa en aquellos tiempos en que el Ayuntamiento exigía el encalado anual para mantener la ciudad decente.

 
 


Hoy vive de una pensión no contributiva heredada de su madre.
Es Miguel una persona agradable, simpática y está siempre dispuesto a colaborar en la preparación tanto de un Festival Taurino como de un escenario taurino digno con cualquiera que organice un evento de tipo taurino, aportando sus carteles, capote, banderillas y cuadros con sus fotos de torero.
El año,pasado le tocó un cupón de la ONCE que le ha sacado de sus apuros.