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domingo, 21 de febrero de 2010

LA PRIMERA CORRIDA A PIE DE LA FERIA DE INVIERNO VISTA ALEGRE 2010.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Primera corrida de a pie en el Coliseo de Vista Alegre donde tiene lugar la Feria de Invierno de la Comunidad de Madrid.
Santiago de la Fuente Ureña es el asesor veterinario del presidente César Gómez Rodríguez.
Por la lesión en la mano izquierda padecida en un apartado de toros por parte de “Jesulín de Ubrique”, Leandro le sustituye, quedando finalmente el cartel confeccionado, así:
Manuel Díaz “El Cordobés”, Francisco Rivera Ordóñez (azul pavo y oro) (azul pavo y oro) y Leandro (verde oliva y oro).
Una corrida cinqueña de herederos de don Luis Algarra Polera.

Sale el primer toro de la tarde. Luce el número 3. Responde por “Juguetón” y tiene un peso de 520. Negro bragado, meano, nacido el 03-05.
El toro de salida se da por su cuenta dos vueltas al ruedo. Llamado por un banderillero derrota violentamente en un burladero.
Sale suelto de los primeros capotazos con los que le saluda “El Cordobés”. A la vuelta lo saluda con unas verónicas, sigue por delantales y remata con una media buena.
El toro adolece de fuerzas tal vez consecuencia del encontronazo con el burladero.
En la suerte de picar Juan Francisco Peña se agarra perfectamente arriba llegando incluso a parar al toro que no llega a tocar el peto en principio. El toro pierde las manos a la salida del jaco, por lo que Manuel Díaz se desmontera para pedir el cambio de tercio.
El toro ha quedado con las fuerzas más que justas.
Con lidia de Vicente Yangúez ”El “Chano” parean, Raúl Caricol quien aguantado mucho al toro deja un excelente par arriba. Ismael Gonzalez, como tercero, prende también arriba y cierra Caricol con un par que cae bastante delantero.
En su deseo de cerrar al toro “El Chano” da un excelente capotazo después de haber corrido muy bien hacia atrás.
Manuel Díaz no brinda limitándose a pedir permiso a presidencia y depositando la montera en la contera de la barrera.
Comienza con unos pases por alto muy suaves a medida que lo va sacando fuera de la raya de picadores momento en que comienza a sonar la música.
Con la muleta portada por la mano derecha inicia un redondo bajo que hace que el toro clave los pitones en la arena. Sigue con redondos sin mucho ajuste que remata con un pase de pecho sobre la mano derecha. Ovación.
Continúa sobre la derecha por redondos sin ajuste, que remata con el doble pase de pecho comenzando con el realizado sobre la mano derecha.
Continúa sobre la derecha toreando a un toro al que no puede bajarle la mano so pena de que clave los pitones en la arena. Un toro nada fácil puesto que debido a su falta de fuerzas es tardo en la embestida, y cuando lo hace entra rebrincado y sin temple ni convición.
Muleta en la mano izquierda. Manolo se descalza porque deben molestarle las zapatillas. El toro entra gazapeando lo que dificulta la lidia. Los naturales son enganchados en el remate. Unos naturales donde el madrileño no ha tenido quietud. Es aplaudido cariñosamente.
Manolo vuelve a la carga con la muleta en la mano izquierda ante un toro que ahora lo está midiendo en cada muletazo, quedándose corto.
Cambia de mano para lograr los mejores muletazos de la faena, que remata, tras martinete, con el pase de pecho sobre la mano izquierda.
Tras cambiar el estoque simulado por el definitivo, vuelve al toro, dos pases contrarios para tratar de hacer un desplante de rodillas y el toro se le arranca.
En la suerte natural entra a matar y logra una estocada casi entera arriba, ligeramente trasera, que es escupida en la rueda de los peones.
Como el toro tarda en morir “El Cordobés” toma el descabello, le saca el estoque momento que el toro aprovecha para echarse. El puntillero entrando por detrás acierta a la primera.
Se pide la oreja en unos graderíos poco poblados, y naturalmente no es concedida.

Su segundo corresponde al cuarto de la tarde. Sale el cuarto. Número 19. “Capacitado” con 560 kilos. Negro mulato del 10/04.
Manuel Díaz se va a por el toro con decisión. Le administra una serie de siete verónicas, dos lances de delantal y remata con una media.
El encargado de picar es Manuel Sánchez que se agarra ligeramente caído y delantero. El toro pierde las manos a la salida de la suerte.
Manuel quita por chicuelinas. Unas chicuelinas muy "sui géneris" al igual que la revolera de remate.
“El Cordobés” se desmontera y don César cambia el tercio.
En banderillas “El Chano” aguantando mucho coloca un excelente par. El tercero, Ismael González las deja en todo lo alto. Cierra “El Chano” con un extraordinario par merecedor del demonterado.
“El Cordobés” brinda al público. Tira la montera al aire y cae boca abajo ante la hilaridad del público que lo celebra.
Comienza la faena de muleta con las dos rodillas en tierra. Tres muletazos por alto, y ya de pie, saliéndose le va ganado el terreno a base de muletazos por alto ante el delirio de sus seguidores.
Un molinete es la preparación para seguir toreando por redondos. Tres excelentes redondos a media altura que, tras cambio de muleta por la espalda, remata con el pase de pecho sobre la mano izquierda. Ovación.
Nueva tanda de redondos ganando un tiempo en cada pase que remata con el doble pase de pecho comenzando con el de la derecha.
Un toro pronto y noble. Redondo a pies juntos. Ahora abriendo el compás, un circular completo, y remata con el pase de pecho sobre la mano derecha con las rodillas en tierra.
Muleta en la mano izquierda. Una serie de naturales ayudados con el simulado. Nuevos naturales sin ayuda, que resultan enganchados en el remate, porque “El Cordobés” se precipita en la realización.
Muleta sobre la derecha. Buenos redondos demasiado rápidos.
Levanta al público con los saltos de la rana.
Y con el ambiente caliente entra a matar de muy largo en la suerte natural, logrando un pinchazo arriba sin soltar. En la suerte natural pinchazo hondo que el toro escupe. A la tercera entrada, más de media estocada en todo lo alto ligeramente perpendicular, que permite que el toro doble.
Se pide la oreja que el presidente no concede.
Cuando el toro dobla, "El Cordobés" al ser ovacionado, sale fuera de las tablas para saludar.

Sale el segundo, número 93. “Virrey” con 563 kilos. Un toro negro del 11/04 que sale con muchos pies rematando en los dos burladeros con los que se encuentra en su recorrido.
Se revuelve con gran agilidad. para rematar en el burladero nuevamente ahora con verdadera furia partiéndose la punta del pitón derecho.
Francisco Rivera Ordóñez lo saluda con unas buenas verónicas que son rematadas con una media también buena.
El toro es picado por Diego Peña que se agarra trasero. El toro aprieta el piquero que aguanta y ante los pitos de la concurrencia lo saca un banderillero y el toro pierde las manos en la salida del caballo.
Rivera lo prueba con dos lances y remata con una revolera para pedir el cambio de tercio.
El público le pide que banderillee y Francisco accede. Lidia Luis Miguel Calvo. Tres buenos pares de fácil ejecución para al final tratar de parar al toro, consiguiéndolo.
La faena de muleta la comienza por alto en cuatro excelentes pases. Dos pases más y ya tiene al toro fuera de las dos rayas.
Muleta en la mano derecha. Un buen redondo. En el remate del pase, el toro hace por él. En el siguiente al rematar el pase, el toro se cae.
Rivera ahora lo torea con mimo para evitar que se caiga. El toro carece de fuerza. Rivera pide con gestos ostensibles a la música que pare, mientras sigue toreando sobre al mano derecha a media altura, sin molestar lo más mínimo a un toro que no puede con su alma. Tras cambio de mano por la espalda, remata la serie de derechazos con el pase de pecho con la izquierda.
¡Rivera hace de enfermero! De enfermero bueno.
Continúa robándole muletazos redondos suaves que remata con pases de pecho sobre la mano derecha.
Como el toro parece que ahora no se cae, Rivera se lleva la muleta a la mano izquierda para torear por naturales ayudados. Dos ayudados con el simulado, a los que siguen otros dos sin ayuda que remata con el pase de pecho sobre la mano izquierda.
Vuelve a la mano derecha y como el toro comienza a escarbar le hace un desplante con toque del testuz y se va a por el estoque de verdad.
En la suerte natural, pinchazo arriba que el toro escupe de inmediato. Otro pinchazo hondo que permite el descabello, acertando Rivera al primer intento y recibiendo una ovación.

Su segundo corresponde al quinto de la tarde. Estamos en el quinto de la tarde. Número 82. “Vertiginoso”. 522 kilos. Un negro mulato del 11/04.
Sale también con muchos pies.
Francisco lo recibe con una larga cambiada en el tercio. El toro sale suelto. A la vuelta, el madrileño echándole el capote abajo, logra que doble.
El encargado de picar es Pedro Geñiz quien se agarra arriba. El toro hace sonar el estribo. A la salida del caballo el toro clava los pitones en la arena, estando a punto de dar la voltereta con el consiguiente quebranto.
Rivera se desmontera en petición del cambio de tercio que es concedido.
En banderillas con lidia de Rafael Rosa, parean, Luis Miguel Calvo quien clava arriba, saliendo perseguido. Juan García clava un buen par con exposición. Calvo cierra con par desigualado.
Rivera comienza doblándose a media altura al tiempo que le va ganado terreno hasta sacarlo fuera de las rayas de picar, rematando con un trincherazo y pase de pecho sobre la mano derecha.
Serie de redondos citando con la muleta retrasada que el toro no toma mal pero tampoco remata los muletazos.
Nueva serie de tres redondos que remata con el pase de pecho sobre la mano derecha.
Un toro que no trasmite y que remata los pases siempre con tornillazos por alto.
Con la muleta en la mano izquierda, trata de torear al natural. En el primer muletazo el toro no pasa. Toma distancia nuevamente y el toro se queda debajo de la muleta en el pase.
Serie de cinco naturales sin remate porque el toro no lo permite y remata con un pase de pecho sobre la mano izquierda en medio de un derrote del toro en el remate del pase.
Francisco Rivera trata de buscarle todas las vueltas a un toro que no colabora en absoluto.
En la suerte contraria, pinchazo arriba sin soltar. En la suerte natural, metiendo la mano con habilidad, logra una estocada entera que tumba al toro sin puntilla.
Pitos para el toro en el arrastre y ovación para el torero, que saluda desde el tercio.

Sale el tercero de la tarde. Es el número 111. “Comadrejo”. Un negro con 565, bragado y meano del 01/05.
Sale suelto de los dos primeros capotazos de recibo con los que le recibe Leandro.
Cuatro excelentes verónicas de pata adelante que remata con una media siendo muy ovacionado.
Lleva elegantemente el toro al caballo dejándole con un recorte a al altura de la raya de picadores.
Rafael Sauco se agarra perfectamente arriba mientras el toro aprieta hasta empujar al caballo contra las tablas.
En banderillas con lidia de Miguel Martín, Manuel Galán las deja ligeramente caídas. José Andrés González coloca un buen par. Cierra Galán con un buen par aunque ligeramente contrario.
Leandro brinda a la concurrencia siendo ovacionado.
Comienza doblándose en tres pases en el último de los cuales el toro está a punto de dar la voltereta tras clavar los pitones en la arena.
Con la muleta en la mano derecha da una serie de cuatro excelentes redondos que, tras cambio de muleta por la espalda, remata con el pase de pecho con la izquierda.
Deja reposar al toro con la muleta plegada sobre el antebrazo izquierdo, mientras comienza a sonar la música.
Otra buena tanda sobre la mano derecha.
Muletas sobre la mano izquierda. Tres excelentes naturales. El toro se para. Leandro toma distancia. Tres extraordinario naturales que remata con el pase de pecho sobre la mano izquierda. Gran ovación.
Unos buenísimos naturales que liga con un farol y el de pecho sobre la mano izquierda. Gran ovación.
Tras ligar unos excelentes redondos realiza un desplante torerísimo.
Finaliza su labor con unos excelentes ayudados que remata con unas trincheras que son verdaderos carteles de toros. Una gran ovación.
En la suerte contraria estocada hasta las péndolas de la que el toro no cae. Se acula en tablas y a pesar de la rueda de los peones el toro no dobla. Recorre un cuarto de ruedo bordeando las tablas. Leandro que ordena a sus peones que no le sigan. El toro que continúa su caminar mientras suena un aviso. El toro parece revivido. Leandro que solicita el descabello y, al estilo Roberto Domínguez en la preparación, falla en el primer intento, para acertar en el segundo.
Petición unánime de oreja que el presidente concede.
El toro es aplaudido en el arrastre.
Leandro con la oreja da la vuelta triunfal al anillo.

Su segundo corresponde al sexto de la tarde. Sale el sexto de la tarde. Número 129. “Juicioso”. 504 kilos. Nacido el 03/05 y como todos perteneciente al hierro de don Luis Algarra Polera.
Por su cuenta se da dos vueltas al ruedo, mientras Leandro mira atento las reacciones de su oponente. Es un toro como mucho cuello y feote de hechuras.
Lo saluda con unas buenas verónicas que remata con una excelente media.
Al caballo se arranca de largo y Agustín Sanz no logra agarrarse arriba y sí en un puyazo caído del que rectifica de inmediato. El toro aprieta y lo estampa contra las tablas. Un toro que aprieta sin cabecear en una vara excesivamente larga.
Tras cambiar el tercio Leandro intenta hacer su quite por verónicas que no logra porque el toro se le queda debajo del capote. Tras tres intentos ha de desistir.
Lidia Manuel Galán y da un capotazo extraordinario que es muy aplaudido antes de que Leandro trate de hacer su quite.
Miguel Martín coloca un buen par de banderillas lo mismo que el tercero José Andrés Gonzalo cerrando con uno excelente Miguel Martín.
Leandro brinda la muerte de su toro a Manuel Lozano que ocupa tendido.
Comienza con dos estatuarios, dos trincherazos extraordinarios y un redondo sensacional.
Saca al toro fuera de las rayas de picar, lo da distancia, monta la muleta sobre la mano derecha y lo cita desde lejos. Tres extraordinarios redondos que ha rematado con el pase de pecho sobre la mano derecha. Tres nuevos buenos redondos que remata con el doble pase de pecho comenzando con el de la mano derecha.
Nueva tanda de tres redondos que remata con el pase de pecho sobre la mano derecha.
El toro se va agotando a ojos vistos. Como ya carece de fuerza comienza defenderse y Leandro ya no puede ligar muletazos atractivos como los del comienzo de faena. Ahora ha de darle hueco al toro y así logra tres naturales buenos para rematar con una buena trinchera merecedora de una ovación.
Abaniqueo por la cara al estilo de José Fuentes.
Nueva tanda sobre la izquierda, tratando de conseguir la puerta grande, que resultan enganchados en el remate y que remata con el pase de pecho sobre la mano izquierda.
Tres manoletinas que remata con un pase de pecho sobre la mano derecha.
Cuando trata de igualarle el toro da un derrote y le arranca la muleta.
En la suerte natural pinchazo que el toro escupe. En la natural algo menos de media estocada arriba. Como el toro no dobla suena un aviso, rueda de peones tras estocada que ha hecho daño.
Acierta con el descabello y es ovacionado.

sábado, 20 de febrero de 2010

POESÍA TAURINA SEXTA.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
EDUARDO DE BUSTAMANTE.- Este poeta, cantor de la fiesta brava compuso este poema titulado “Despejo”:
“Quien quiera ver la gloria …corregida,
que se ponga una tarde en la Cibeles
al entrar o salir de la corrida!
Sinesio Delgado.

Ni hay cuadro en todo el orbe tan animado
ni pinceles que copien tanta alegría.
Perdónenme este rasgo de desenfado
las hermosas regiones de Andalucía.
Podrá tener la tierra donde he nacido
el cielo más hermoso del mundo entero,
las campiñas más ricas de colorido,
las hembras de más garbo, demás salero;
inundará el planeta de “cantaoras”,
nidos de ruiseñores con forma humana,
y será en todo tiempo y a todas horas
la cuna en que se mece la lira hispana.
Pero en punto a entusiasmo por las corridas
no hay quien, de los Madriles, raye a la altura,
y quedan las provincias oscurecidas
ante afición tan grande, que ya es locura.
Son las tres: se inaugura la temporada
con un cartel que colma las ambiciones,
y hacia el circo la gente va, desalada,
en el circo cifrando sus ilusiones.
El cielo despejado; la tarde fresca;
precios…los de costumbre; todo convida.
Salvo que de repente se arme la gresca,
promete ser la tarde muy divertida.
Ya no hay en el despacho ni un mal tendido;
los tienen los benditos revendedores,
que darán “una sombra” por un tendido
y aun dirán que hacen gracia de sus “valores”.
Pero el aficionado de pura raza
-y en Madrid lo son todos en sumo grado-
no dejará esta tarde de ir a la plaza
aunque saque el bolsillo descalabrado.
Y allá van los Madriles, a pie o en coche;
los pobres y los hijos de noble cuna;
desde el que de sus rentas hace un derroche,
al más desheredado de la fortuna.
Es un “sport” extraño, que da mareo,
de “ripperts”, de tranvías y de “simones”,
que termina en las puertas del coliseo,
lleno de peripecias y de emociones.
Y en rápida carrera tornan y vuelven
por la anchurosa vía que lleva al coso,
y entre nubes de polvo, que los envuelven,
van produciendo un ruido vertiginoso.
Entre tanto, la andante chulapería
fluye por todas partes con donosura,
y en brillante desfile va su alegría,
luciendo de consumo con su hermosura.
¡Hay que ver las mujeres que da la corte
cuando solas o en grupo van por la calle,
con su pisar menudo, su altivo porte
y el mantón de Manila ceñido al talle…!
La mujer madrileña triunfa ella sola;
de todas las mujeres del orbe entero,
es el tipo genuino de la española
que vuelve a todos locos con su salero.
Y al verla ir a los toros, pasito a paso,
balanceo de hechuras con tal desgaire,
el mismísimo cielo se queda raso
para decirla flores que lleva el aire.
¡No es posible que el mundo tenga pinceles
que de cuadro tan lindo den cabal traza,
y es preciso pasarse por la Cibeles
a la hora que sale o entra en la plaza!
… … … … … … … … … …
Ya ha ocupado su puesto la Presidencia;
clarines y timbales dan la salida,
y el público da muestras de su impaciencia;
con que, lector amigo, con su licencia,
me voy a ver los lances de la corrida.
LA QUINTA CORRIDA DEL CICLO FERIAL VALLADOLID 1974.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

La quinta corrida de feria, había despertado un interés inusitado, por lo que la reventa hizo su agosto con un mes de retraso.
Lleno hasta la bandera.
Y como siempre suele ocurrir: “Corrida de expectación, corrida de decepción”. Toros importantes y toreros jóvenes y animosos, pero… los astados de herederos de don Manuel Arranz, carentes de fuerzas, que rodaron alarmantemente por los suelos, dieron al traste con las ilusiones de “Palomo”, “Capea” y Domínguez quienes fueron incapaces de llevar el evento a las cotas presagiadas.
Como siempre preside el comisario jefe del Cuerpo General de Policía asesorado en esta ocasión por Fernando Merino y también, como casi siempre, el palco número 13 está ocupado por la Reina de las Fiestas acompañada por el cortejo de sus damas de honor.
Las nubes del cielo propiciaron una temperatura agradable para la corrida de toros.

Sale el primero, número 76, negro de capa, “Repollito” de nombre y 516 kilos de peso.
Su lidia corresponde a Sebastián Palomo “Linares” quien al salir al ruedo es recibido con una cálida ovación. Cinco verónicas componen el saludo del espada al de Arranz.
En la primera entrada al caballo lo derriba y el toro trata de subirse encima del caballo para coger a Paco Atienza que quedó en lo alto. Nueva entrada para recibir un picotazo, tras el cual el tercio es cambiado.
Con par y medio de rehiletes se cambia el tercio.
Palomo Linares brinda al público. Comienza portando la muleta en la mano derecha, con dos series de redondos que son aplaudidas. Nueva serie con la mano izquierda en naturales bien ejecutados y suaves. Música.
Nueva serie de naturales abrochados por un excelente pase de pecho. Ovación.
Adornos variados que son jaleados y entra a matar logrando una estocada ligeramente caída. Acariciando el testuz del toro lo lleva a las tablas del tendido 5, donde descabella al tercer intento.
Es premiado con ovación y vuelta la ruedo

Su segundo cuarto de la tarde. Es el número 55, otro negro que se llama “Generoso” y pesa 510 kilos. De salida sufre una espectacular voltereta de la que sale dolorido y por esta causa los dos primeros tercios transcurren en medio de una gran bronca, al pedir el público la devolución.
Palomo Linares comienza su faena de muleta en medio de un ambiente un tan hostil, para con faena porfiona y voluntariosa lograr unas buenas series de redondos y naturales, que rematados con adornos, fueron capaces de cambiar el ambiente y ser aplaudido al reconocer el mérito de lo conseguido.
El diestro de Linares se pasó en la duración de la faena.
Mató de estocada hasta la mano ligeramente trasera, que propició la echada. El puntillero lo levanta. "Palomo" se dispone a apuntillarle, momento en el que el de Arranz dobla definitivamente.
Se pide por parte del público el trofeo que la presidencia concede. “Palomo” da la vuelta al ruedo en medio de protesta de una sección del público de la sombra, por la concesión del trofeo.

Sale el segundo toro de la tarde cuya lidia corresponde al “Niño de la Capea”. Es un toro negro marcado con el número 55, de nombre “Generoso” y 480 kilos de peso.
Capea lo saluda con cuatro verónicas ajustadas que son aplaudidas.
Al recibir el primer picotazo el toro se cae por lo que Capea pide el cambio de tercio.
Fáciles en banderillas están Juan Cabello y Manuel de la Haba.
Pedro Gutiérrez Moya se encuentra con un oponente de media arrancada al que hay que provocarle desde un terreno cercano.
Buenas series de redondos y naturales que merecen los sones de la música.
Pedro demuestra valor y conocimiento en la faena realizada.
Nueva serie de tres naturales al final de la cual resulta achuchado.
Finaliza su faena con unas orteguinas ejecutadas a medias, y desplantes de rodillas.
En la suerte suprema, tras dos pinchazos, logra una estocada entrando recto que permite el descabello a la primera. Es premiado con ovación y vuelta al ruedo, mientas el toro es pitado en el arrastre.

Su segundo, número 91, “Gamonito”, negro de capa y con 520 kilos de peso, de salida se derrumba por dos veces y, ante este panorama, la lidia transcurre en medio de bronca por parte del respetable, y a pesar de que Pedro lo toreó siempre con la muleta por alto en pases suaves tratando de que no besara la arena, la faena no podía remontar. Las palmas premiaron la labor del salmantino que fue toda voluntad y buenos deseos.
Mata de pinchazo y estocada y recibe plamas.

Sale el tercero de la tarde. Luce el número 83. Se llama “Tendero” y es un toro negro con 481 kilos.
Roberto Domínguez que fue aplaudido al hacer el paseíllo, recibe al toro con cuatro verónicas superiores que son ovacionadas.
Tras la salida del caballo de picar realiza su quite que se compone de dos lances de delantal rematados con una media verónica, muy torera, merecedora de una ovación.
Buen tercio de banderillas a cargo de Federico Navallón y Manuel Cruz.
Brinda la faena al doctor Fernández Zumel que ocupa barrera del tendido 7, y comienza con tres estatuarios al filo de las tablas para continuar con dos pases por bajo y una serie de redondos muy toreros. Comienza a sonar la música.
Porfiando con el toro para que embista, logra una buena serie de naturales a la que sigue otra realizada con empaque y suavidad.
Trata de agradar a sus paisanos y por ello finaliza su faena de muleta en medio de desplantes y jugueteos vistosos ante un toro no propicio al lucimiento, pese a lo cual, Roberto estuvo muy torero toda la tarde.
En la suerte suprema ha de entrar dos veces a matar logrando una estocada perpendicular en la primera y otra entera en el sitio que hace doblar al astado y propicia el puntillazo de “Romerita”
Se solicita la oreja que es concedida, y que ante algunas protestas el diestro rechaza, dando la vuelta al ruedo en medio de clamorosas ovaciones.

El sexto y último de la tarde. Es el número 15, “Trapero” un negro de 470 kilos.
Roberto Domínguez le saluda con unas verónicas en las que el toro muy pegajoso le acosa y le compromete en el remate de las mismas. Se cierne mucho por el pitón derecho. Aplausos.
El toro demuestra una falta de fuerzas alarmante por lo que Roberto abrevia en una faena sin ligazón, con pases sueltos que demostraron al público que el toro no valía.
Lo pasaportó de estocada tendida y descabello a la primera.
Los toros de los herederos de Manuel Arranz bonitos de lámina demostraron falta de casta y tal vez por ello de falta de fuerzas.

viernes, 19 de febrero de 2010

POESIA TAURINA QUINTA.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

EDUARDO BUSTAMANTE.- Compuso estos versos titulados “Bronca en el 2”:
Se mataba el quinto toro
De una corrida muy mala,
pero que dio al empresario
si poca honra, mucha plata.
Mataba…, yo no me acuerdo
De quien era el que mataba;
uno de los grandes, de esos
que llevan gente a la plaza
y a los cuales debe
subvencionar la Arrendataria
por las muchas tagarninas
que en tal ocasión despacha.
Como mal, si lo hizo mal
la eminencia tauromáquica,
aunque cobró mil duros
y hubo que darle las gracias.
Cuatro reses-¡infelices!-
llevaba despabiladas
unas a campo traviesa
y otras a salto de mata,
cuando al son de los clarines
cogió el estoque de tanda
y hacia el quinto animalejo
se fue con bastante pausa.
No hablemos de la faena
que fue deslucida y zafia
como de quien se ha propuesto
encarecer las patatas.
Telonazos en el rabo,
recursos de …circunstancias,
pinchazos en el hocico
y en el testuz y en las ancas;
hasta que al fin de un sablazo,
no se si en quinta o en cuarta,
dejó descansar al bicho…
y escuchó pitos y palmas.
En el 2 se armó la bronca
del Siglo. Hubo bofetadas,
bastonazos, pateaduras,
chichones como naranjas,
y gritaron las mujeres
e intervinieron los guardias,
llevándose al “abanico”
a unos cuantos entusiastas
por si fue o no recibiendo
o a volapié la estocada…
Bueno, pues según me dijo
un revistero de fama
lo que hubo fue un bajonazo
de esos que tiran de espaldas
.
LA CUARTA CORRIDA DEL CICLO FERIAL VALLADOLID 1974.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

El presidente de la corrida, como siempre el comisario Sr. Zalama, esta vez se quedó sin ver a Diego Puerta que hubo de ser sustituido por Dámaso González que apareció anunciado en lugar equivocado en los carteles al ocupar el puesto del sustituido cuando era más moderno de alternativa que el gaditano (San Fernando), Francisco Ruiz Miguel.
Algo más de cuarto de entrada en el coso del Paseo de Zorrilla y es que a causa de la no comparecencia de Diego Puerta, muchos espectadores devolvieron sus entradas en taquilla.
La corrida de Juan Mari Pérez Tabernero Montalvo fue buena en general, pues únicamente careció de fuerzas el segundo.

Sale el primero de la tarde. “Manchego”, marcado con el número 48 y un peso de 516 kilos. Resultó ser un “buenazo” y sin nada de picante.
Francisco Ruiz Miguel no consigue lucirse en los lances de saludo, pero luego sí lo lleva al caballo con unos bonitos lances merecedores de los aplausos del público.
Un puyazo por parte del piquero con el que se cambia el tercio. En banderillas, el tercio es cambiado con un par medio arriba.
Ruiz Miguel tras brindar al público, comenzó su faena de muleta ante la “babosita” con unos pases por alto. De inmediato lo llevo a terrenos del sol para torear en faena voluntariosa tratando de agradar a la concurrencia de aquella zona.
Tras unas espaldinas y unos molinetes va a por la suerte suprema, pasaportando al animalito de tres metisacas, un pinchazo que escupe y descabello a la primera.
Premiado con saludos desde el tercio en medio de algunos pitos disidentes.

Su segundo, cuarto de la corrida, número 18, “Bolito” de nombre y un peso de 515 kilos, es un toro con trapío y fuerza.
Ruíz Miguel lo lance con perfección y arte en el saludo, para continuar toreando magníficamente en el quite que hace tras una vara de auténtico castigo.
En banderillas le colocan un par y medio de garapullos.
El de San Fernando brinda su faena de muleta a la esposa del gobernador civil de su provincia, señor De Santiago Juárez que ocupa barrera del tendido 8.
Y tras tantear al toro por ambos pitones en pases por bajo, se estira en una serie al natural de excelente factura merecedora de que la música trabaje.
Y en medio de los acordes musicales continúa por redondos en dos buenas series rematadas con excelentes pases de pecho.
Giraldillas y adornos son el final de la faena de muleta.
Mata de estoconazo que tira al toro sin puntilla por lo que se pide de manera unánime la oreja que la presidencia concede.

El primero del lote de Dámaso González, corresponde al segundo toro del encierro que lucía el número 10, se llamaba “Enfadado”.
Dámaso González lo lancea sin ajuste para seguidamente llevarlo al caballo donde el toro hace una buenísima pelea levantando repetidamente al caballo cuando el piquero se había agarrado en todo lo alto. La vara fue ovacionada.
Comienza embarcando al burel en una serie de redondos, muy molestado por el viento. Como resuelve con toda solvencia la papeleta, la música comienza a sonar.
Y con la muleta baja instrumenta otra buena serie de redondos que finaliza con un circular completo en medio del entusiasmo del público.
Un molinete y un cambiado dan por finalizada la faena.
Pinchazo sin soltar y estocada en todo lo alto de la que el toro dobla. Finiquita al astado el puntillero Víctor Rodríguez acertando a la primera.
Se pide la oreja que el presidente concede.

Su segundo, quinto de la corrida, atiende por “Amañado” y está herrado con el número 88.
Dámaso se estira en unas buenas verónicas cuyo remate resulta enganchado y está a punto de ser desarmado.
En el caballo recibe dos fuertes puyazos que le dejan cuasi maltrecho.
En la muleta el toro muy quedado se niega a embestir por lo que el albaceteño, tras unos pases sobre ambas manos ha de cortar la faena.
Deja reposar al toro con la finalidad de tratar de que se recupere pero al no conseguirlo tras intentarlo varias veces, entra a matar.
Pinchazo hondo en buen sitio. Rueda de peones que hacen que el toro doble. Interviene Víctor Rodríguez que acierta nuevamente a la primera.
Cuando el toro dobla, Dámaso es ovacionado y recoge esta ovación desde el burladero en un alarde de modestia torera.

Sale el tercero de la tarde. Se llama “Rumboso” y luce el número 112. Enorme arboladura. Su lidia corresponde al cordobés Antonio José Galán que salió decidido a lograr un triunfo.
Recibe a su enemigo con unas excelente verónicas a las que siguen unas chicuelinas con las dos rodillas en tierra. ¡El ambiente se ha calentado!
Sus deseos de triunfo le ponen en apuros en varias ocasiones de las que sale con valentía y elegancia.
Una faena meritoria, donde ha luchar con las molestias del viento que es un vendaval.
Buenos redondos y naturales sueltos que son abrochados con buenos pases de pecho.
A la hora de matar, se vuelca en la ejecución y logra una estocada ligeramente trasera que hace doblar al toro.
Se pide la oreja y el presidente la concede.

Y estamos en el sexto de la tarde. Un toro que atiende por “Cartuchero” y esta herrado con el número 121.
Corresponde su lidia a Antonio José Galán que sale dispuesto a lograr un triunfo grande.
Tras brindar a la esposa del matador de toros Rafael Ortega. Su faena de muleta la podemos considerar dividida en dos partes: la que dedicó a los espectadores de sombra donde hubo toreo de calidad a base de cuatro excelentes redondos que remató con el de pecho. Una nueva tanda sobre la mano diestra a la que siguieron dos tandas de naturales suaves, largos abrochados con un pase de pecho de los denominados de “pitón a rabo” merecedor de una gran ovación, y la segunda que dedicó a los espectadores de sol donde aparte de buenos redondos predominaron los pases efectistas, los adornos valientes y espectaculares en los que no faltaron los desplantes de rodillas en uno de los cuales alejó de sí la muleta y estoque en medio del delirio del público.
Como finiquita al de Juan Mari con algo más de media estocada en la yema que hace caer al toro sin puntilla se piden las dos orejas y el rabo que tras ser concedidas las coloca encima del toro cuando es arrastrado al desolladero. Luego..pasea triunfalmnte en dos vueltas al ruedo.

jueves, 18 de febrero de 2010

POESÍA TAURINA QUINTA.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

“DON CANDIDO” refirió en este versillo el mal momento por el que pasó la fiesta en una temporada madrileña que tituló.”Maldita sea mi suerte”:
Pues, señor, que mala pata
hace algún tiempo tenemos
todos los aficionados,
juntos con don Pedro Niembro.
Se va Guerrita de pronto
y huérfanos nos quedamos
de todas las filigranas
de aquel cordobés torero.
Del principal con la ausencia
se endiosan los subalternos,
y hacen lo que los tenores
que ya no dan el de pecho,
ni el natural, ni ninguno
con arte y con lucimiento;
allí trabajan de gola
y aquí como novilleros.
Para colmo de desdichas
también vota en contra el tiempo;
la risueña primavera
(¡olé por lo de risueño!),
en vez de cara de pascua,
nos pone cara de duelo.
Llovió ayer por la mañana
y, es claro, se suspendieron
los toros con ligereza,
como siempre, según veo,
y sin razón, pues ahora
conviene mojarse el pelo,
y…nos lo dirán el miércoles.
“¡M’alegro de verte güeno!”


“Don Cándido” era el pseudónimo con el que firmaba sus crónicas taurinas, Mariano del Todo y Herrero, quien en el año 1698 se hizo cargo de la revista taurina “La Lidia” que llevaba dos años de declive tras la muerte de su Director, D. Antonio Peña y Goñi.
Al cierre de la temporada taurina del mencionado año, escribió:
“El tono vital de la revista es bajo, convencido estoy que dejamos en el toreo dosis muy escasas de arte e inteligencia y por el contrario bastante imprudencia y temeridad con asomos de valentía y extraordinaria ignorancia”. Y esto, como comprenderán es muy poco.
LA TERCERA CORRIDA DEL CICLO FERIAL VALLADOLID 1974.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Bajo la presidencia del Comisario del Cuerpo General de Policía Sr. Zalama, asesorado en materia artística por Fernando Merino, se celebró la tercera corrida de feria.
Lleno hasta la bandera en una tarde en que no actuó el diestro de Barbate y fue sustituido por el albaceteño Dámaso González, con lo que el cartel definitivo, por el "baile de corrales" tras el reconocimiento veterinario, quedó así:
Cuatro toros de D. Rafael Peralta Pineda y dos de D. Francisco Galache para los diestros: Paco Camino, Dámaso González y Paco Alcalde.
El palco nº 9 ocupado por la reina de las Fiestas que estuvo acompañada de su damas de honor.
Sale el primero de la tarde perteneciente al hierro de don Francisco Galache. Se llama “Barquero”, luce el número 75 y tiene un peso de 474 kilos.
Su lidia corresponde a Paco Camino que es acogido con una fuerte ovación en el momento en que aparece en el ruedo con el capote.
Camino saluda a su enemigo con unas verónicas ajustadísimas que son rematadas con una media superior. Ovación.
Tras llevar artísticamente el toro al caballo, el piquero le infringe un puyacito con el que el de Camas pide el cambio de tercio que es concedido por la presidencia.
En banderillas se lucen tanto Manuel Rodríguez como el tercero José Vega.
Paco Camino instrumenta una faena suave a base de pases largos sin molestar al astado ante el miedo de que éste se derrumbe.
El toro se agota demasiado pronto por lo que Camino abrevia.
Mata de un pinchazo sin soltar y otro hondo que hace doblar al astado para que lo finiquite el puntillero al sexto intento.
Palmas para Camino mientras el toro es pitado en el arrastre.

Su segundo que atiende por “Extremeño”, luce el número 58 y pesa 545 kilos, pertenece al hierro de Peralta.
Camino le recibe con unos lances sin ajuste, y seguidamente lo lleva al caballo de picar. El piquero le administra un fuerte puyazo ante el empuje del toro que está a punto de mandar al picador al callejón. Nueva entrada y recibe otra larga vara.
En banderillas se cambia el tercio con dos pares.
La faena de muleta, Camino la comienza con unos pases de castigo a los que siguen dos buenos derechazos.
No se encuentra a gusto el de Camas y torea deshilvanado y sin ganas, siendo abroncado por el público. Camino toma el estoque de matar y despena al animal de un pinchazo. Dos más sin soltar y estocada contraria en medio de las protestas del público. En el arrastre, el toro es aplaudido mientras que aparece el “Huuuuuuu” del público en recriminación del torero sevillano.

El segundo toro de la tarde, se llama “Patinador”, luce el número 85 y pesa 466 kilos. Pertenece al hierro de Peralta. Un toro con trapío al que Dámaso González recibe muy cerrado en tablas con lances ajustados y ganando terreno en cada uno de ellos.
Llevado artísticamente al caballo recibe un puyazo trasero, tras el cual se cambia el tercio.
Dos pares de banderillas previos a que Dámaso comience su faena de muleta a base de doblones que ahorman la embestida del Peralta.
Dámaso lo torea por redondos de buena factura. Un cambiado, y más redondos que son rematados con un pase de pecho de los denominados de “pitón a rabo”. Ovación y comienza a sonar la música.
Una excelente serie al natural que es rematada con el de pecho de perfecta ejecución.
Una espaldina, un circular completo, tres molinetes de rodillas y vistosos adornos, preparan al toro para la suerte suprema.
Estocada contraria que remata el puntillero Víctor Rodríguez al primer intento. Ovación, dos orejas, petición de rabo y vuelta triunfal al anillo.

Su segundo, de nombre “Granadino”, herrado con el número 87 y un peso de 520 kilos, tuvo aún más clase que su primero.
Dámaso lo toreo magníficamente de capa para luego con la flámula, tras el brindis al público, instrumentar una faena donde estuvieron perfectamente representados los redondos, algunos convertidos en circulares, los naturales suavísimos y largos y los desplantes de rodillas seguidos de espaldinas y jugueteos. Ovación y música durante toda la faena.
Mata de media en el sitio y descabella al segundo intento.
El entusiasmo se desborda y el albaceteño es premiado con las dos orejas y el rabo que luce en la triunfal vuelta al ruedo.

El tercer espada del cartel se enfrenta a su primer enemigo. Es este de la vacada de Peralta. Se llama “Tórtolo”, luce el número 78 y tiene una romana de 528 kilos.
Paco Alcalde lo recibe con unas excelentes verónicas de manos baja que merecen el clamor del público. Cierra la serie con tres medias verónicas de perfecta ejecución. ¡Que bien torea el manchego!
Elegantemente lleva el toro al caballo de picar.
Un picotazo y Alcalde pide el cambio de tercio para dejar al toro con fuerzas para las banderillas.
Los rehiletes los coloca el diestro matador-banderillero.
Elegantemente coloca tres pares de banderillas de perfecta ejecución haciendo honor a la fama de rehiletero. Tres pares colocados en el circulo de una ”perra gorda”. Sobresale el segundo par, colocado tras arrancar del estribo.
¡Alcalde domina el segundo tercio de la lidia!
Su labor muleteril se caracterizó por la voluntariedad ante un toro muy quedado que no quería embestir. Labor por la cara, en uno de cuyos muletazos, al rematarlo, estuvo a punto de ser prendido.
Mató de una estocada que al presentar derrame le privó de algún trofeo por lo que su labor quedó premiada con saludos desde la barrera al negarse el torero al salir al tercio para recibir la ovación.

En su segundo que corresponde al sexto de la tarde perteneciente al hierro de don Francisco Galache, llamado “Farolillo”, marcado con el número 39 y 519 kilos de peso, Alcalde es aclamado por el público vallisoletano en unas magníficas verónicas.
Banderillea con acierto y artísticamente para, tras brindar la faena al respetable, comenzar con dos estatuarios, llevando después al toro a los medios para instrumentar una faena vistosa, muy torera y muy variada a pesar de la distracción del toro.
Alcalde puso en todo momento voluntad en la consecución de la faena estando a punto de ser cogido por arriesgar demasiado.
La valiente faena es refrendada con media estocada entrando mal, y varios intentos de descabellos, no obstante lo cual recibe: Ovación y vuelta al ruedo.