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lunes, 2 de febrero de 2009

LA 5ª CORRIDA DE FERIA DEL AÑO 1971 EN VALLADOLID.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.










Esta quinta corrida de la Feria 1971 se caracterizó por una faena magnífica de Paco Camino, el valor de Miguel Márquez y las buenas maneras toreras de “El Puno”.
Un nuevo lleno, que colmará las ilusiones de “Jumillano” en el coso del Paseo de Zorrilla. Y nuevamente este sempiterno Presidente, el señor Zalama Herrero, auxiliado en esta ocasión en materia taurina por Faustino Gómez Cayón “Gigales” que repartió orejas y rabos a granel.
En esta ocasión varias bellas muchachas vestidas con traje típico y tocadas con el clásico sombrero cordobés ocupaban localidades preferentes en el tendido del 8, mientras el palco de la Reina era ocupado por la titular acompañada de sus damas de honor.
Para el recuerdo del aficionado la enorme faena realizada al segundo de su lote por el sevillano Paco Camino que dejó sobre al albero del coso de Zorrilla lo mejor de su inspiración, dominio y gracia torera.

Cuando Paco Camino aparece en el ruedo para recibir a su primer enemigo herrado con el nº 105 que tiene por nombre “Jabato” y que es un negro de capa con 452 kilos perteneciente como el resto de sus hermanos a la ganadería de D. Joaquín Buendía Peña, es recibido con una gran ovación.
Y ante el cornalón toro realiza unas extraordinarias verónicas que remata con una media de excelente factura.
Recibe una vara en la que empuja con la que se pasa a banderillas donde Joaquín Camino prende un buen par al igual que su compañero de cuadrilla Manolo Rodríguez.
Pocos pases de tanteo sirven al “sabio de Camas” para saber las características de su oponente de ahí que de inmediato comience su toreo por naturales sobre la zurda mano. El toro se cierne, de ahí que pase la muleta a la mano derecha para seguir por redondos.
De manera inesperada el toro “viene a menos”, “pierde gas” y Paco Camino se queda sin toro.
Ya los naturales se quedan sin el debido remate por lo que se decide despenar, al falto de fuerzas, de un pinchazo en hueso, otro más en el mismo sitio, otro sin soltar y finalmente una estocada trasera y certero descabello a la primera que suscitaron en el público la división de opiniones mientras el toro era pitado en el arrastre.

En su segundo oponente Paco Camino se desquitaría. Era un toro de nombre “Campesino” marcado con el número 142, negro entrepelado y con 496 kilos. Al que recibe con unas verónicas de mano baja que son ovacionadas largamente y con una atronadora ovación cuando remata con una media verónica primorosa.
Como el toro se emplea en la primera vara, Paco Camino pide el cambio de tercio porque quiere un enemigo con movilidad de ahí que cuide el tercio de banderillas para que no se le de un capotazo de mas. ¡Camino dispuesto a hacer faena!
Tras brindar a su íntimo amigo Pablo Barrigón se va al centro del ruedo desde donde cita al astado para recibirlo con un pase cambiado. Sigue por alto para seguidamente instrumentar unas tandas de redondos suavísimos, naturales del más puro sabor torero que son aclamados de manera unánime al son de la música y las charangas.
El toro como domesticado sigue el camino que traza la mano diestra del maestro de Camas de manera rítmica y acompasada.
Una faena justa y medida que es rematada de estocada hasta la gamuza realizada “dejándose ver”.
El entusiasmo es unánime y una ovación cerrada premia el mérito de una faena que ha sido un compendio de estética taurina.
Las dos orejas y el rabo es el premio pedido y concedido por presidencia con las que Paco Camino da la vuelta triunfal al anillo.
Parte del público pide la vuelta al ruedo para el Buendía que el usía no concede.

El primero de Miguel Márquez es un toro cárdeno lucero que está herrado con el número 102, que responde por “Mediano” y que pesa 458 kilos. Toro de mucho nervio a quien el diestro de Fuengirola recibe con una serie de buenas verónicas a las que siguen unas chicuelinas que se jalean unánimemente.
Una vara en la que se le pega de lo lindo es el prologo de un refilonazo que hiere al astado.
Con cuatro rehiletes en lo alto se cambia el tercio de banderillas.
Tras brindar a la concurrencia Miguel Márquez demuestra que está dispuesto a todo con tal de triunfar.
La primera parte de su faena se caracteriza por el toreo con gusto y arte.
La temeridad es la nota que caracteriza la segunda parte de su faena, arrancando gritos angustiosos del público ante el peligro en que se encontraba el matador con sus pases de rodillas, sus desplantes de espaldas y de rodillas, sus muletazos donde la quietud y proximidad hacen que los alamares sean acariciados por los cuernos de su enemigo.
Mató al Buendía de un estoconazo entrando a ley que como tumba al toro sin puntilla merecen la petición y concesión de las dos orejas. Petición de rabo que no es concedido y dos vueltas al ruedo.

En su segundo herrado con el número 30. “Primero” de nombre, cárdeno de capa y 512 kilos de peso, se estira de salida a un toro que comienza apretando.
Es pegado en exceso en suerte de varas por lo que llega demasiado quedado a la muleta.
Miguel Márquez no encuentra colaboración ya que el toro trata de irse en cada muletazo.
Decide entrar a matar y logra una media estocada bien colocada.
Hay división de opiniones, con ligero predominio de las palmas que obligan a que el diestro salude desde dentro del burladero.

Había en Valladolid expectación por ver a “El Puno” y el público no resultó defraudado.
Se trata de un diestro colombiano que tiene muy buenas maneras toreras.
A su primero número 90, “Soñador” de nombre, negro entrepelado y con 460 kilos lo recibe con dos largas cambiadas para seguir veroniqueando de manera muy ajustada.
Hay contento en los graderíos que se reproduce a través de muchos aplausos para premiar dos chicuelinas cerradas con medias verónicas del mejor estilo.
La faena de muleta la inicia con dos buenos estatuarios seguidos de tandas de derechazos donde algunos de ellos se convierten en circular.
Sigue por naturales bien iniciados y magníficamente rematados que acaban en afarolados, molinetes, pedresinas y el martinete como encandilamiento del ambiente.
Mata pronto de más de media estocada bien colocada que hace doblar al astado logrando una oreja con la que da la vuelta al anillo.

En el que cierra plaza “Torrijaño” de nombre, herrado con 155 cárdeno y 500 kilos de peso, de salida remata en tablas en un burladero del 6 y aprisiona contra ellas al peón que perseguía que no es otro que Juan Bellido Romero “Chocolate” sufriendo una contusión glútea y hematoma inguinal de pronóstico leve.
Como entra por dos veces a los montados propicia que Paco Camino realice un extraordinario quite.
Pero a partir de ese momento el toro se apagó repentinamente y el colombiano no pudo sacar un solo pase. No le faltó voluntad a Jaime González, pero se estrelló contra un toro castigado en exceso en la suerte de varas.
Entra a matar y logra una estocada delantera que hace doblar al astado. Es despedido con muchos aplausos.
Destacaron entre el peonaje: el picador José Márquez y los peones Joaquín Camino, Miguel Martín Montenegro y “Zurito”.
En cuanto a la corrida enviada por Joaquín Buendía Peña (antes Santa Coloma) presentó casta, si bien el quinto y sexto se apagaron para el último tercio a causa de exceso de castigo en varas.
LA 4ª CORRIDA DE FERIA DEL AÑO 1971 EN VALLADOLID.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.











Hubo cambio en el cartel, al ser sustituido Francisco Ribera “Paquirri”, no reintegrado a sus actividades taurinas, por Curro Romero.
También hubo “piciazo” (como se dice por allá abajo) en la confección del cartel pues se colocaron indebidamente la antigüedad de la terna actuante.
Tarde espléndida para poder seguir una auténtica tarde de toros, no obstante lo cual, no se llenó, quedando el aforo cubierto en las tres cuartas partes de plaza.
Preside en comisario del Cuerpo general de Policía señor Zalama Herrera al que auxilia como asesor artístico Antonio Aguado Puertas “Larita”.
Como en días anteriores la Reina de las Fiestas señorita Marta Lorente ocupó su palco en compañía de su corte de honor vestidas con el típico atuendo rondeño.
Presenció la corrida, desde un burladero, el gobernador civil señor Ibáñez Trujillo acompañado por el Jefe Superior de Policía señor Navarro.
Los toros pertenecen a la ganadería de doña María Lourdes Martín de Pérez Tabernero del campo de Salamanca.

El primer toro de la tarde tiene por nombre “Menudito” es negro lucero, luce el número 9 y 501 kilos de peso.
Es el peón “Navarrito” el encargado de recogerlo con efectividad.
El maestro Curro Romero lo lancea con desgana lo que enerva al público asistente que siempre espera lo mejor del torero de Camas.
Con dos entradas al caballo se cambia el tercio para pasar al de banderillas donde los peones de Curro colocan tres buenos pares de rehiletes.
El toro no presenta dificultad alguna, pero no se que es lo que vería Curro que se limita a instrumentar una faena brevísima a base de pases por bajo y por la cara entre las protestas y el abucheo del público.
Los ánimos se soliviantan cuando Curro se dispone a matar al toro de un pinchazo hondo sin cruzar y otro sin molestarse en sacar el estoque de la forma más antirreglamentaria conocida. El puntillero se encarga de rematar el desaguisado en medio de una lluvia de almohadillas que llegan hasta la arena del ruedo. Una gran bronca es el ruido general que inunda el coso del Paseo de Zorrilla.
Todavía los seguidores del torero esperaban su reconciliación en el segundo enemigo confiados en que Curro destapara el “tarro de su esencias toreras”.

Sale el cuarto de la tarde que es el segundo de Curro Romero. Un toro con un excelente trapío llamado “Violetero” herrado con el número 32, cárdeno de capa y con peso de 443 kilos.
Aprieta en las dos veces en que se enfrenta al montado.
Con tres palitroques en lo alto se cambia el tercio.
Curro Romero comienza su faena a base de doblarse por ambos pitones para seguidamente a medida que le ha ganado terreno y lo ha sacado al tercio, estirarse en unos derechazos que hacen concebir esperanzas de algo grande.
Comienza el rum-rum de la plaza. En uno de los pases el toro le pega un “gañafón” y aquí se acabó todo.
Curro vuelve a la inhibición con la repulsa de los espectadores.
Abaniqueo por la cara y dos entradas a matar que propician dos estocadas delanteras y caídas con descabello al quinto intento.
Bronca sonora e improperios hacia el diestro que se ha reído descaradamente del público de Valladolid al inhibirse totalmente y “darle todo igual”.
Fue despedido con almohadillazos al abandonar el coso de Zorrilla.
Y hasta aquí el primer Curro de la terna. El Curro nuestro. El artista Romero. El irregular Romero, que hoy en nuestro coso ha dado la de arena.

El segundo de la terna era el mexicano Curro Rivera. El otro Curro, el bueno en el día de hoy. El que tuvo el santo de cara, porque aparte de andar muy bien con los toros pone de manifiesto su voluntad y deseos de agradar lo que ayer consiguió plenamente. El otro Curro. La otra cara de la moneda.
Su primer toro marcado con el nº 21, “Perruno” de nombre y negro de capa con 438 kilos de peso, era un toro muy bravo.
Curro se estira en unos lances buenos que remata con una media, que arrancan la primera ovación de la tarde.
Por chicuelinas corridas lleva al toro al caballo por dos veces recibiendo un buen castigo en ambas entradas. A la segunda salida, Dámaso González hace su quite por chicuelinas.
En banderillas parea con lucimiento “Solanito” que en su día fue matador de toros.
Es un toro de carril propicio al lucimiento con el que el mexicano saca todo su variado repertorio a base de redondos completos, circulares, pases de pecho, ayudados por alto y por bajo, pedresinas, manoletinas, acabadas en espectaculares desplantes. Todo en medio de alegría torera. Pases que llegan al público pero que a pesar de su bien inicio y remate pecan, a mi juicio, de excesiva rapidez.
Mata de una gran estocada hasta la gamuza que hace doblar al astado para que el puntillero acierte a la primera.
Estruendosa ovación con petición y concesión de las dos orejas y el rabo con las que da dos vueltas al ruedo.
También el toro es premiado con la vuelta al ruedo.

El quinto de la tarde, es el nº 30 “Fogonero” negro de capa y con 496 kilos. Se trata del segundo de Curro Rivera. Un toro con más dificultades que su primero, no obstante lo cual el mexicano salió a redondear un triunfo completo, venciendo las dificultades con vista y tesón.
El toro salió con muchos pies y el manito lo lanceó con artísticas verónicas que remató con la media clásica.
Una sola entrada a los montados a petición del matador y dos pares de banderillas propician el cambio de tercio.
Brinda su faena al gobernador señor Ibáñez Trujillo y comienza doblándose en pases de tanteo para seguidamente seguir por redondos rematados con el de pecho sobre la derecha. Dos series de naturales, rematadas con el de pecho, para pasar seguidamente a torear para la galería con pases redondos, circulares completos, adornos y desplantes espectaculares que llevan la euforia a los graderíos al tiempo que hace sonar la música.
Una faena alegre que llega al público por la vistosidad y las ganas de triunfo demostradas.
Nuevamente despacha al astado con una gran estocada hasta la bola lo que desató el entusiasmo en el publico con la petición de las dos orejas que la presidencia concedió.
Tras la vuelta al ruedo triunfal pasó a la enfermería donde fue asistido de un puntazo leve producido por una banderilla.

El tercero de la terna era Dámaso González, quien había despertado una gran expectación en Valladolid.
Su primer oponente de nombre “Torreato” herrado con el nº 37 de capa negra entrepelada y con 469 kilos de peso es un toro que podemos considerarlo como bravo.
Así lo demostró en los primeros compases con la capa a la que acudió con prontitud y codicia. El de Albacete se estiró en verónicas de buena factura.
En su encuentro con el jaco recibió un excesivo castigo en las dos entradas que realizó.
Dámaso González tras brindar al público realiza una faena de gran categoría.
Comienza con tres pases por alto continuando con la muleta en la mano derecha toreando por redondos bien rematados.
Buenas labor con la muleta en la zurda con naturales bien iniciados, ejecutados y rematados que son muy aplaudidos por la concurrencia.
El toro se va apagando consecuente al exceso de castigo en varas.
Dámaso en su afán de agradar, continúa en ese terreno de cercanía que tanto le gusta porfiando en una serie de circulares. En uno de ellos, estuvo a punto de sufrir un desaguisado. Dominando completamente al toro, haciéndolo el péndulo y realizando un desplante metiendo la cabeza entre los cuernos e incluso dándole cabezazos en el testuz. Todo esto es indudable que gusta al público asistente aunque desespere al verdadero aficionado.
Un pinchazo hondo bien colocado y descabello al segundo intento, acaban con la vida del toro de Salamanca.
El público pide la oreja y el presidente la concede, en una faena muy en torero.

El último toro de la tarde se llama “Dichoso” esta marcado con el nº 24. Es un toro negro de 455 kilos.
Se trata del toro con más cabeza del encierro.
Con dos entradas al caballo Dámaso pide el cambio que el usía concede.
Dos pares de banderillas, perfectamente colocados, propician el cambio de tercio.
En el comienzo de la faena de muleta el de Albacete se ve comprometido en el primer pase. Lo mismo le ocurre en los siguientes ya que el toro se cuela con mucho sentido. El toro se vence por ambos pitones pero Dámaso no se arredra continuando tratando de conseguir faena.
Cuando se convence de que "no hay nada que hacer ante semejante alimaña", continúa con pases de aliño sabiamente administrados en cuanto a duración de la faena.
Entra a matar. Dos pinchazos sin soltar y una estocada contraria ponen fin al cuarto festejo de feria, donde Dámaso González no ha defraudado a la expectación despertada.
Una corrida desigual en comportamiento y pareja en presentación con la que doña María Luisa Martín de Pérez Tabernero se ha lucido como ganadera.

sábado, 31 de enero de 2009

LA TERCERA DE FERIA DEL AÑO 1971 EN VALLADOLID.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.













Expectación extraordinaria en esta corrida donde actuaban dos veteranos maestros junto a un joven diestro de Linares. Expectación que llevó a que nuevamente se llenará el coso del Paseo de Zorrilla.
Preside el comisario del Cuerpo General de Policía señor Zalama Herrera que es auxiliado en materia taurina por el que fue novillero Fernando Merino.
La Reina de las Fiestas, un día más ocupando su sitial en el palco reservado a su mandato.
Euforia desde el comienzo del espectáculo que no decayó a lo largo del todo el desarrollo del festejo por aquello de ir de menos a más.

Abre plaza un toro de capa negra marcado con el número 105 que se llama “Capirote” y que pesa 470 kilos. El maestro Antonio Bienvenida lo lancea a la verónica de forma extraordinaria, rematando la serie con una media verónica clásica y una graciosa revolera merecedoras de una enorme ovación.
En la primera entrada al caballo, el jaco es corneado. Nueva entrada al piquero, quien se agarra arriba y le administra una excelente vara.
El toro en el quite que realiza el maestro de Caracas demuestra nobleza y embestida pastueña lo que propicia la consecución de una gran faena.
Antonio Bienvenida brinda al público vallisoletano y comienza su faena con dos pases sentado en el estribo a los que siguen unas series de redondos y naturales suavísimos de ejecución, rematados con los consabidos pases de pecho para, una vez conseguida la faena, deleitar a la concurrencia con graciosos y elegantes estatuarios, ayudados por alto y por bajo, que arrancaron las notas de la Banda de Música, los sones de las charangas y las ovaciones de los graderíos.
Especial entusiasmo levantaron los pases de “kikiriki” que más que ejecutar, dibujó.
Una faena de gran altura artística, a un toro bueno y sin dificultad alguna, que perfectamente asimilada por el entendido público vallisoletano, hizo que la plaza se viniera abajo ante la enorme labor de un maestro de la torería todo arte y sapiencia taurina.
Mató al de Juan María Pérez Tabernero de una estocada caída que al doblar el toro y ser atronado al primer intento por el puntillero mereció, a juicio de la presidencia, y ante la petición del público, la concesión de las dos orejas con las que dio la vuelta al anillo.

A la salida de su segundo oponente que era el número 14 “Alineado”, negro bragado y con 484 kilos sobre los costillares, el maestro Bienvenida se dio cuenta de la dosis de mansedumbre que atesoraba.
Lo sacó de su querencia a tablas para instrumentarle una serie de verónicas de gran clase que remató con una media verónica muy ceñida. Recibe una gran ovación.
Ha de trabajar el piquero para consumar su función, pues el toro en vez de ir al caballo se va en busca de un monosabio que afortunadamente libró el aprieto.
Banderilleado deprisa, para que no aprendiera más de la cuenta, de inmediato Antonio Bienvenida comienza doblándose, para seguidamente continuar con series sobre ambas manos ejecutadas con maestría y efectividad en el dominio del manso, en medio de los sones de la música y los aplausos de la concurrencia.
Dos series de naturales, no sin exposición, finalizan con pases de trinchera y cambios de mano de muleta delante de la cara con la gracia más propia de la escuela sevillana, en medio de las dificultades del viento.
En la suerte natural una media estocada seguida de certero golpe de descabello despenan al toro que se va al desolladero sin una oreja que, a petición del público y con el beneplácito de la presidencia pasó a manos del diestro para dar la vuelta al ruedo en medio de una gran ovación.

El primero de Luis Miguel Dominguín es un toro negro de bonita lámina que responde por “Quebrado” marcado con el número 60 y un peso de 485 kilos.
Muy aquerenciado a tablas. Tanto que le cuesta trabajo al diestro madrileño sacarlo al tercio, haciendo imposible el lucimiento con la capa.
Con una sola vara en la que el astado, recarga, se pasa al tercio de banderillas que es cambiado con tres palitroques en lo alto.
De muleta y a pesar de las dificultades que el cornúpeta presenta, Luis Miguel le templa con la flámula en pases en redondo que remata con pases cambiados y desplantes toreros. (Gran ovación en medio de los sones de la música).
Serie de naturales que ha de provocar dándole rodillazos en los cuernos para que el toro se arranque, lo que no es muy torero pero sí encandila a las masas.
Pases artísticos seguidos de desplantes con caricia de testuz, ponen fin a una faena caracterizada por la voluntad del torero.
Media estocada trasera propicia la concesión de una oreja con la que da la vuelta al ruedo.

Su segundo corresponde al quinto de la tarde herrado con el número 37. Es negro listón de capa. Responde por “Avalancha” y pesa 439 kilos.
Luis Miguel lo recibe con una larga cambiada demostrando que sale a “revienta calderas”.
Un toro todo dificultades al que Luis Miguel Dominguín en una faena antológica dejó la impronta de su saber y su dominio en un quite por verónicas pura estética y buen remate, que abrochó con una media antológica.
Tras brindar la faena al Alcalde de la ciudad don Antolín de Santiago y Juárez, que ocupaba su barrera del tendido 8, se va en busca del astado a los terrenos del 2 para comenzar una faena por estatuarios y seguir con una serie de redondos abrochados por el obligado de pecho, ceñidísimo. Nueva serie sobre la derecha donde el temple y el remate a la cadera son la nota dominante.
La muleta sobre la zurda para instrumentar una serie de naturales perfectos de ejecución y remate. Y finalmente los pases de relleno y adorno a base de afarolados, circulares completos y desplantes todos ejecutados con sencillez y limpieza de maestro en el arte de Cúchares.
Un molinete de rodillas ajustadísimo fue la guinda del pastel que culminó la faena de Luis Miguel en Valladolid. Se pide la oreja antes de que el maestro entre a matar.
Una estocada que cae baja y que el propio Luis Miguel saca limpiamente. Unos pases, los justos para cuadrar nuevamente al toro y ¡ahora sí! un estoconazo en todo lo alto que propicia el que se pidan las dos orejas que la presidencia concede y con las que el diestro madrileño da dos vueltas al ruedo.

Y en medio de estos ilustres veteranos, un joven torero. Es de Linares y se llama Sebastián Palomo que deleitó al publico de Valladolid con dos faenas rabiosamente toreras, profundamente efectistas y estéticamente perfectas para deleite de la vista.
Su primero toro que respondía por “Barullo” herrado con el número 19, negro y de 481 kilos, de salida demostró mansedumbre y como fue muy protestado por el público, el presidente devolvió a los corrales.
Palomo Linares hace correr el turno y sale a la arena el que estaba encargado de ser su segundo oponente dejando el sobrero para el final de corrida.
Es el toro nº 70. “Tostado” de nombre. Negro de capa y con 475 kilos de peso.
Sebastián lo recibe con lances muy apretados que hacen surgir los primeros aplausos de la concurrencia.
Tras los dos primeros tercios que transcurren sin nada digno de mención, Palomo comienza su faena de muleta con cuatro pases rodilla en tierra que abrocha con el de pecho, derechazos, un circular completo que enerva a los graderíos.
Sigue por redondos suaves, largos y bien rematados. La muleta sobre la izquierda dibuja unos naturales perfectos de ejecución que son rematados con trincherillas y molinetes en cadena.
¡El público entusiasmado ante la magistral obra del joven torero jienense!
La suerte suprema trata de realizarla recibiendo, pero encuentra hueso en su ejecución al igual que en otras dos ocasiones más. Finalmente tampoco estuvo acertado con el verduguillo lo que le privó de los máximos trofeos, no obstante lo cual el público, entusiasmado con su labor, le obligó a dar dos vueltas al ruedo cuando el toro pasó al desolladero en medio de la ovación del público.
Como era el intermedio de la corrida a petición del público los tres espadas saludaron desde el tercio en medio de ovación unánime.

Y sale el último astado de la tarde. El anunciado como sobrero que pertenece al hierro de doña María Lourdes Martín de Pérez Tabernero que lleva al número 44 y tiene por nombre “Matapotros”.
Sebastián Palomo Linares le recibe por verónicas entre los aplausos del público.
La suerte de varas transcurre en medio de cierto desbarajuste y como entra varias veces al caballo de picar propicia un quite de Antonio Bienvenida que fue muy aplaudido.
En banderillas un excelente par de Antonio Martín Caro.
Sebastián Palomo Linares brinda a sus dos maestros de terna para comenzar la faena con tres ayudados por alto, perfectos de ejecución y quietud.
Acto seguido la muleta a la izquierda para ejecutar dos tandas de naturales perfectas de ejecución y remate (Gran ovación).
Continúa por redondos citando al toro de lejos y aguantando estoicamente la llegada del astado. Remata con afarolados, orteguinas y jugueteando con el toro.
¡Extraordinaria y bonita faena! la realizada por Palomo.
Mata de menos de media estocada en el sitio y como el toro dobla de inmediato, se le conceden las dos orejas y el rabo con lo que sale a hombros de la plaza en solitario, pues sus dos compañeros de cartel se negaron y consiguieron salir por su propio pie. Palomo aunque también quiso acompañar a pie a sus dos compañeros, no pudo librarse de salir a hombros.

Con un público y Presidencia así, debe dar gusto torear en Valladolid.

jueves, 29 de enero de 2009

LA SEGUNDA CORRIDA DE FERIA DEL AÑO 1971 EN VALLADOLID.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Una carpeta artística es el obsequio del empresario Emilio Ortuño “Jumillano” a quienes sacaron el abono, conteniendo las entradas y carteles de cada corrida.









En medio de una tarde desagradable a consecuencia de un frío cortante que sopló durante toda la corrida, con amenaza de lluvia, que ¡a Dios gracias quedó en eso!, se celebró la segunda corrida de feria con un lleno hasta la bandera, en parte por la presencia de Manuel Benítez “El Cordobés” y de la alternativa del torero de la tierra “Luguillano Chico”.
Preside el festejo el comisario del Cuerpo Nacional de Policía don Florencio Zalama asesorado en cuestión taurina por Faustino Gómez Cayón “Cigales”.
Como efemérides a destacar, la presencia de la Reina de la Fiestas, señorita Marta Lorente Moore acompañada de su corte de bellas damas.
Ambiente de fiesta por todo lo alto en la plaza que coge con aplausos a la terna actuante en el momento de hacer el paseíllo.
La corrida pertenece al hierro de la ganadería de D. Salvador Guardiola Fantoni que pastan en la finca “El Toruño” de la localidad sevillana de Utrera y cuya procedencia es Villamarta.

El primer toro de la tarde atiende por “Capachica” herrado con el número 131 y que presenta una capa negra con lucero. Su peso, 470 kilos.
En medio de un fuerte y gélido viento, Juan Carlos Castro Sanz, recibe a su enemigo con unos buenos lances a la verónica que remata con una media verónica de magistral factura. Es ovacionado.
Lleva el toro al caballo que monta Jaime Rodríguez, para que reciba una vara en toda regla, finalizada la cual, el diestro de Mojados hace un vistoso quite que merece la ovación del paisanaje.
Con tres palitroques arriba en tres entradas, se fija al toro en el burladero de suerte de picar para llevar a efecto la ceremonia de alternativa.
Es Diego Puerta, “Diego Valor” el encargado de doctorar a Juan Carlos bajo la mirada pensativa de la máxima figura del toreo en ese momento, Manuel Benítez “El Cordobés”. Un Juan Carlos muy nervioso. El abrazo del toricantano con su padrino y testigo, cierra la ceremonia en medio de una gran ovación. ¡Valladolid cuenta con otro nuevo maestro en tauromaquia! que pasará a los anales con el nombre de “Luguillano Chico” por aquello de haber sucedido a sus hermanos Clemente “Luguillano El Grande” (que no llegó a matador de toros) y Santiago “Luguillano” que salió varias veces por la puerta grande de la Monumental de las Ventas. Todos componentes de la saga Castro Sanz.
Juan Carlos Castro Sanz vestido de verde y oro tras brindar al respetable se va por el toro comenzando la faena con los pases de tanteo para seguir sobre las dos manos en pases de buena factura ante un toro de calidad en la embestida.
La muleta en la zurda para torear por naturales. En uno de ellos está a punto de sufrir un disgusto. Repuesto del susto, continúa por naturales sobre el lado bueno del toro finalizando con un alegre jugueteo entre los aplausos de los vallisoletanos.
Un pinchazo que el toro escupe. Otro en el que encuentra hueso y finalmente una estocada bien colocada que hace doblar al astado para que acabe el puntillero con acierto. Ovación y vuelta al ruedo protestada por cierto sector del público.
Como anécdota curiosa lo sucedido durante el arrastre del toro en que las mulillas debido a un defecto en el enganche se fueron de vacío para el desolladero mientras dejaron su mercancía en el ruedo. A la vuelta y ante la hilaridad del público cumplieron su cometido con efectividad.

Su segundo enemigo portaba el número 8 y se llamaba “Rionuevo”. Su peso 448 kilos y era un negro bragado que de salida saltó al callejón por los terrenos de los tendidos 4 y 5.
“Luguillano Chico” lo capotea con verónicas elegantes en medio de los aplausos del público.
Una entrada al caballo y cambio de tercio para que banderilleen, con dos excelentes pares de “El Chulo” y Fernando Gómez.
Juan Carlos brinda a la Reina de la fiestas y se dirige al astado para comenzar una faena compuesta, torera y valiente sobre ambas manos, intercalando molinetes, manoletinas y demás pases de relleno. Alegría y variedad que al tiempo que encandila el ambiente hace sonar la música.
Menos de media estocada tendida, seguida de descabello a la primera, despenan al animal.
La presidencia concede la oreja pedida por unanimidad y con ella da dos vueltas al ruedo, negándose a salir a hombros cuando pretendían elevarlo algunos de sus partidarios, mientras era felicitado por Diego Puerta, su padrino de alternativa.

El diestro del barrio de San Bernardo hizo dos faenas caracterizadas por el valor que es y ha sido el sello característico de este sevillano.
Su primer enemigo llamado “Batanegra” está marcado con el número 210. Tiene un peso de 436 kilos y su capa es la negra. Es un ¡toro bravo!
Diego Puerta lo lancea superiormente por verónicas, cerrando la tanda con una media verónica extraordinaria que arranca una cerradísima ovación del entendido público vallisoletano.
Dos entradas al caballo de picar entrando de largo, lo que vuelve a enardecer al público quien responde con otra gran ovación.
En banderillas destacada actuación, en sus dos entradas, de Antonio Fernández Ramos que son premiadas con sendas ovaciones.
Los doblones de sometimiento con que inicia su faena arrancan las primeras palmas del público. Ovación que se repite y acentúa cuando los pases de pecho y los afarolados, llenos de gracia y sabiduría pinturera, rematan las series de redondos.
Seguidamente se lleva al astado hasta la solanera y allí pone en práctica toda su amplia gama de jugueteos, pases de adorno y vistosos desplantes que hacen vibrar a la concurrencia.
El silencio es el premio de una labor embadurnada por una espada que se negó a entrar por donde debía y que se hizo reiterativa en varios intentos sin soltar. Finalmente un pinchazo en el sitio, dio paso a un acertado descabello.

Su segundo oponente que corresponde al cuarto de la corrida es el que responde por “Tapista” herrado con el número 187 de capa negra y el de más peso de la corrida con sus 510 kilos.
Es aplaudido el valiente torero sevillano en los lances pintureros con el capote por verónicas.
Después, cuando el piquero, que agarrándose bien y pegándolo en exceso, mermó las condiciones del toro, éste llegó demasiado quedado a la suerte de muleta, por lo que Diego Puerta hubo de echar mano de su maestría y valor para a base de porfía y afán tesonero, lograr una serie de pases circulares, donde el valor fue la nota dominante. Luego, la gracia sevillana de este valiente, pusieron la nota de colorido en los molinetes, manoletinas y demás pases de enardecimiento de masas.
Un pinchazo sin soltar, media un poco defectuosa y descabello al cuarto golpe acabaron la vida del animalito que al final llevaron al sevillano a la ovación y saludos desde el tercio, negándose a dar la vuelta al ruedo que el público pidió con insistencia.

“El Cordobés” pasó por Valladolid con más pena que gloria.
En su primero el número 199, negro girón de 438 kilos y que se llamaba “Fielino” lo lanceó de manera más que aceptable.
Después en la faena de muleta, tras los consabidos pases de trasteo, lo toreó con la mano diestra, para seguir con unas "espaldinas" que al ser protestadas por los graderíos llevaron a que el diestro cordobés, incomodado, “cortara por lo sano” y tras unos pases por la cara, sin motivación alguna, se va a por el estoque de matar y de dos pinchazos sin soltar y media estocada desprendida seguida de descabello al primer intento manda a su oponente, un toro encastado, al desolladero en medio de la bronca del respetable al de Villalobillos. Bronca que se acentúa cuando el toro es arrastrado en medio de ovaciones.

En su segundo de nombre “Zarcillero”, marcado con el 201, un negro de buena estampa y de 495 kilos, cuando el público esperaba el desquite del diestro cordobés, se vio nuevamente defraudado ante la inhibición total de Manolo. No “quiso saber nada de nada” lo que encrespó al público que insultó al diestro y éste demostró “estar al pairo de todo”.
Despenó a su enemigo de tres pinchazos “echándose fuera descaradamente en la suerte suprema”, media estocada contraria y atravesada y descabello al primer golpe de verduguillo en medio de las protestas del público que se hacen amenazantes para Manuel Benítez “El Cordobés” que tuvo como único mérito en la tarde de ayer, el haber llenado el coso del Paseo de Zorrilla.
¿Qué le pasó al Cordobés? Que estuvo indolente, sin el menor atisbo de deseo de agradar y que no supo encajar la repulsa, ¡con toda razón!, por parte de los que se habían pasado por taquilla con la ilusión de ver al monstruo sagrado del toreo, que quedo desmitificado del todo en Valladolid, ante toros encastados, pero que ninguno ofreció dificultades para lidia al no tirar una sola cornada.

miércoles, 28 de enero de 2009

LA PRIMERA CORRIDA DE FERIA DEL AÑO 1971 EN VALLADOLID.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Una tarde encapotada que dejó caer unas gotas al comienzo de la corrida para seguidamente abrir y dejar la temperatura propicia para una buena tarde de toros.
Una carpeta artística que el empresario ofreció a quienes sacaron el abono de las corridas del ciclo.








Medio aforo cubierto en corrida que preside el comisario del Cuerpo Nacional de Policía don Florencio Zalama que es auxiliado en materia taurina por el ex subalterno Antonio Aguado “Larita”.
Asisten a la corrida la Reina de las Fiestas acompañada de su corte de honor y el excelentísimo señor Alcalde de la ciudad don Antolín de Santiago y Juárez que acompañado de su esposa ocupa barrera en el tendido del 8.
El diestro José Mari Manzanares por enfermedad se ha visto obligado a cortar la temporada y ha sido sustituido por Julián García.



Sale el primer toro de la tarde de nombre “Encofradito” y con el número 58 en los costillares. Porta una capa negra y su cornamenta es gacha. Pertenece como el resto de sus hermanos a la ganadería de Hermanos Ramos Matías.
Un toro codicioso al que Julián García lo recibe con unos lances moviditos. En uno de ellos lo “echa mano”, derribándole sobre el estribo y recibiendo un fortísimo golpe que a pesar de reflejarlo en su rostro no permite ser llevado a la enfermería.
El toro en el caballo recibe un refilonazo para terminar con dos buenas varas, en el intermedio de las cuales Julián realiza un quite a base de dos buenas chicuelinas que abrocha con una excelente media verónica.

Tras un tercio de banderillas sin nada digno de destacar, el valenciano comienza su faena con unos doblones por bajo para seguir con tandas de redondos y naturales rematados con el de pecho en medio de aplausos del respetable y los sones de la música.
El toro se vence por el pitón izquierdo, de ahí que en uno de los naturales esté a punto de volver a cogerlo, al igual que en unos molinetes demasiados entablerados. Acaba adornándose con “pedresinas” y desplantes de valor.
Tumba al toro colaborador, de una media contraria y la Presidencia le concede una oreja como premio a su voluntad con la que da la vuelta al ruedo.

En su segundo enemigo, de más trapío, cambió la decoración. “Pañito” con el número 67, mal picado y peor banderilleado se vino arriba y el torero valenciano no logró acoplarse en una faena que resultó breve y desligada en medio de las protestas del respetable.
Acaba de estocada defectuosa lo que hace arreciar las protestas del público contra el diestro, al tiempo que el toro es aplaudido en el arrastre, más por importunar al diestro que por merecimientos del animal. Labor pitada.

El segundo diestro de la terna era el mañico Raúl Aranda que era esperado con esperanza debido a lo bueno que realizó en la feria del año anterior.
Comenzó brillantemente con el capote en una serie de buenas y largas verónicas que fueron aplaudidas, pero se equivocó al cambiar el tercio, con un solo puyazo, a “Crucero” marcado con el número 8 y dotado de capa negra.

Tras brindar la faena al respetable. Comienza con unos muletazos de tanteo donde se vio comprometido, no obstante lo cual, siguió con series sobre ambas manos que lograron arrancar los primeros compases de la música.
No estuvo a la altura de las cualidades del toro al que despachó, tras una larga faena, de una estocada hasta la gamuza, que fue premiada con una ovación y vuelta al ruedo.

Su segundo que responde por “Fibroso”, herrado con el número 23 y también negro de capa, tiene una cabeza acabada en astas terroríficas.
En su primer encuentro con los montados logra derribar y nuevamente Raúl se equivoca pidiendo el cambio de tercio con una sola vara. A partir de ahí…¡el desastre! pues a la falta de eficacia de los rehileteros (a pesar de encontrarse entre ellos el eficaz Gregorio Jordá) se une el aprendizaje del astado que en el primer muletazo empitona al diestro de Zaragoza y luego lo vuelve a recoger dramáticamente del suelo, para resultar milagrosamente ileso sin duda por la intercesión de la Pilarica.
Tras el palizón logra tumbar al enemigo de una media estocada en el sitio y tres golpes de descabello.
Estuvo muy por debajo de su enemigo el diestro Raúl Aranda.

El tercero de la tarde lleva el número 33 y se llama “Famoso”. La capa es negra. Desde el momento de su aparición en la plaza el diestro de El Puerto de Santamaría, José Luis Galloso se fue por él con decisión para demostrar su depurado arte con el capote en una serie de verónicas ceñidísimas que le valieron la primera ovación cerrada de la tarde. Ovación reiterada cuando llevó el toro al caballo con esa particularísima gracia de los toreros de “Despeñaperros para abajo”.
Con una sola vara manda cambiar el tercio tras ejecutar un precioso quite por chicuelinas de torerísima factura que fueron premiadas con una gran ovación.

Brinda al público desde los medios del ruedo, para seguidamente irse a por el toro para doblarse con él, en pases seguidos hasta acabar en los mismos medios de la plaza.
Allí comienza una faena llena de plenitud torera, de sabor, de encanto, de conocimiento y dominio. Cimentada sobre ambas manos, donde el toro es llevado toreado y rematado perfectamente para encandilar al público vallisoletano. Pases clásicos junto a otros donde predomina la gracia sevillana en los denominados “tres en uno” que son rematados con vistosos adornos y desplantes.
Un estocada tendida y un certero descabello ponen fin a la vida de su oponente y la Presidencia lo premia (quizá de manera excesiva) con las dos orejas y el rabo.
En el último de la tarde que responde por “Cabrito” marcado con el número 41, el astado hace honor a su nombre. De salida barbeó las tablas y siguió con cabezazos continuos queriendo coger las telas que con gracia le ofrecía Galloso.
Estuvo el diestro gaditano,más que aseado con semejante morlaco en una faena que se cimentó sobre ambas manos, tras un encontronazo con los montados, y que terminó tras desplantes y jugueteos con una media estocada un tanto trasera y descabello al primer intento.
Antes de salir José Luis Galloso a hombros de la plaza del Paseo de Zorrilla un voz surgió del público:
¡El que sabe, sabe!
Y la verdad es que no le faltaba razón al gritador.
(¿Recuerdan que haciendo clic sobre las fotos se amplían para ver detalles?).

martes, 27 de enero de 2009

EL TEMA DE LAS FUNDAS DE LOS CUERNOS DE LOS TOROS DE LIDIA.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Uno que brujulea por internet con la finalidad de enterarse de cosas del mundo del toro, tropieza con elchofre.com por aquello de que Bilbao es importante por su trayectoria torista.
En este portal encontramos un artículo titulado: “El tema de las fundas en los programas de radio” fechado en 12 de diciembre del año 2007 y escrito por Juan Antonio Hernández.
Al considerar la posibilidad de aportar mi “granito de arena” al respecto, es por lo que cuelgo en mi blog, que es el de todos ustedes, mis opiniones.
Yo al igual que Juan Antonio, tampoco escuché los dos programas, que a consecuencia de su artículo según él confiesa, aparecieron en dos emisoras importantes de la comunicación, COPE y Radio Nacional de España.
Si conozco al Director del Programa de Radio Nacional de España, por ser compañero de profesión. Es el doctor en Veterinaria D. Adolfo Rodríguez Montesinos que además es periodista, escritor, ganadero, alma mater del libro genealógico del toro bravo etc etc. Una persona muy preparada y con bagaje científico, cultural y humano por encima de lo normal.
Las personas que menciona como intervinientes en el programa todas ellas me parecen de toda solvencia al menos a los dos que conozco, Paco Delgado y mi compañero de profesión Antonio Gómez Peinado veterinario experto en toro de lidia que ha realizado importantes trabajos en el mundo del bravo como puede verse si uno se suscribe, para documentarse, a la Revista que edita la Unión de Criadores del Toro de Lidia.









En cuanto a lo que Juan Antonio denuncia y analiza hay un problema que viene preocupando desde tiempos atrás tanto al ganadero como al empresario y al mismo lidiador. No es otro que el astillado que en su estado más grave lleva al despitorrado tras pasar por la fase del escobillado en el cuerno del toro de lidia, debido a que en ocasiones incapacita al astado para la lidia y cuando esta se lleva a efecto supone un peligro serio para el torero, en caso de cornada, por la anfractuosidad de la herida que este pitón deteriorado produce.





El colocar unas fundas protectoras de fibra de vidrio es una ocurrencia, según me ha manifestado Ricardo Gallardo, de su mayoral con la finalidad de proteger al cuerno y que éste llegara íntegro a la plaza donde iba a ser lidiado.
Si esta operación es una manipulación o una protección serán los que interpretan las leyes quienes tendrán que dirimir la cuestión, pues los demás lo máximo a que podemos llegar es a tomar el diccionario y ver las definiciones que da sobre el particular y que no son otras que:
Manipular: "Trabajar con las manos". En este caso si es una manipulación pues las fundas no se ponen por “arte de magia”.
Manipular: “control de la actividad del toro determinando su conducta e impidiendo que actúe natural y libremente” pues…también puede ser manipulación.
Pero si para ser manipulación, esta forma: "ha de conllevar un proceder deshonesto", como en este caso, lo que se pretende es simplemente proteger con toda honestidad el apéndice con el que el toro se defiende y ataca en su misión final que es la corrida en plaza, no parece ser sea manipulación.
Luego tenía que ser un juez quien debería haber estado en la mesa del debate para dirimir y sentenciar. Si bien la legislación en materia taurina peca de demasiadas lagunas jurídicas.
Después hay una serie de elucubraciones que a nada nos conducen. Las fundas se colocan a los toros debido a que el pitón, que es la parte final del cuerno, está pocho, desde que apareció como una anomalía en un determinado encaste base de muchas ganaderías de bravo, como maca degenerativa ligada al sexo macho. Pitón afecto de una enfermedad, mitad fúngica, mitad carente de biotina en las primeras fases de alimentación del becerro.
Enfermedad que comienza en forma de aparición de un pelo que sale del pitón y que, en su progresión, va deshilvanando al mismo, acabando por astillarse con facilidad.
Las fundas se colocan tras la introducción del toro en el mueco. En este potro si intervienen una serie de factores psicológicos que indudablemente perjudicarán al toro, puesto que éste es al fin y al cabo un psicópata bélico conseguido por selección, y de lo cual cualquiera puede documentarse con la lectura de los estados y aptitudes del toro de lidia que darán la respuesta sobre las repercusiones que conllevan la inmovilización de un toro bravo.
Hay una cuestión muy clara:
“El toro se somete al torero cuando éste lo ha dominado” y el mueco indudablemente domina al toro.
Los toros tienen una gran memoria y esta dominación no la olvidan fácilmente.
La conclusión es:
Las fundas protegen el cuerno del toro durante su vida en el campo hasta el acabado para la lidia, pero nunca refuerzan el pitón, debido a que esa maca genética cuando el toro derrote en un burladero o en el peto de un caballo de picar, aflorará esa “enfermedad escayolada” hasta ese momento.
Un pitón sano es capaz de perforar una tabla de olivo, del que antes constituía la base del burladero, de 6 cm de grosor y eso solo se logra con pitones sanos y libres de toda manipulación.
La protección del pitón con las fundas surgió, desde mi punto de vista, cuando algunos ganaderos de élite fueron sancionados por presunta manipulación de astas y recurrieron con argumentos como que los toros se deterioran los pitones al restregarlos contra las piedras, árboles y otros objetos de la finca donde se crían de ahí que traten, con la colocación de las fundas, de evitar esta manipulación por parte del mismo toro.
En un debate que tuvo lugar en el programa radiofónico El Albero el domingo 7 de diciembre del 2008 con intervención de Lázaro López Jurado y María Ángeles Moya Geromi veterinarios del Ministerio del Interior de la Sección Análisis de Astas, se sacaron algunas conclusiones importantes respecto a este tema de las fundas de los pitones.
Aquí se dio por sentado que la colocación de las fundas es una manipulación que está prohibida por la legislación vigente, pero que a pesar de ello su práctica se está universalizando, cuando debería ser el ganadero quien debería velar por cumplimiento de la ley.
Como no se hicieron estudios previos a los efectos que la colocación pudiera acarrear en los cuernos, sino que fue iniciativa de un mayoral que convenció a un ganadero recién llegado a este mundo del toro, no de dinastía, pues…adelante con los faroles y aquí “to er mundo es güeno”.
Y ocurrió que las resinas base en un principio de las fundas, abrasaban a la cutícula externa de las astas lo que dificultaba los análisis de las astas, ante presunta manipulación en el laboratorio de referencia.
Por otro lado como al final del pitón se solía colocar un cartucho de caza (artilugio poco científico por cierto) para sobre éste empezar a colocar las distintas capas de la de la funda, la longitud del cuerno se alarga en 6-8 cm, lo cual no deja de ser un afeitado psicológico pues el toro pierde completamente la distancia de alcance de su objetivo que es la base de la corrida. Los ganaderos arguyen que las fundas se quitan 14 días antes de que los toros vayan a embarcarse, y se nos ocurre argumentar que en esos días los toros pueden pelearse y matarse, que luego en los corrales de las plazas a lidiar puede ocurrir lo mismo. El problema se agrava cuando hay baile de corrales y hay que sustituir toros por otros que llegan con los pitones libres de fundas desde hace unas horas y naturalmente sin el tiempo de adaptación a la toma de las distancias.
Se ha perdido lo tradicional en detrimento de lo que llaman la humanización de una fiesta que siempre ha basado su razón de ser en el dramatismo y que por lo derroteros que va está desacreditando al torero.
Fuente Ymbro fue el creador de las fundas y Fuente Ymbro ha sido el primer transgresor de la ley en este aspecto, así como el que primero en pagar las consecuencias de ir contra natura en el mundo del toro. Un toro de Fuente Ymbro en la feria de Pamplona pasada perdió el cuerno al entrar al caballo de picar a consecuencia de la trombosis causada en los vasos que irrigan la membrana queratógena por falta de oxígeno al impedirlo la “escayola del cuerno”. Algo a lo que nunca se atrevieron ganaderos de dinastía porque conocen la esencia del toro bravo.
La cara de los toros con los pitones escayolados es una cara de idiocia consecuencia de que el animal bravo es consciente de haber perdido su arma de defensa que al fin y a la postre es el fin de su existencia.
Estas son a grandes rasgos las consecuencias de las fundas en los cuernos del toro bravo, pero seguro que surgirán muchas más a medida que los agonistas de la Fiesta sigan haciendo experimentos que aplaudan quienes tienen la misión de castigar las transgresiones de la Ley.

lunes, 19 de enero de 2009

PANORAMA POCO HALAGÜEÑO (II).

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

En esta segunda parte he querido analizar la repercusión de la recesión económica en la ganadería brava.
Las asociaciones ganaderas de bravo han demostrado, por aquello de que cuentan con personas de gran capacidad, tanto intuitiva como intelectual, que son capaces de solucionar con éxito total cualquier contingencia que surja. Lo demostraron cuando los ingleses nos introdujeron la enfermedad de “las vacas locas” que de no haber actuado con tanta precisión hubiera podido ser el holocausto de la cabaña brava.







Por eso ahora ante esta recesión (disminución de ventas, producción e inversiones) los verdaderos ganaderos de bravo saldrán adelante entre otras cosas porque como dice en refrán: “los problemas susceptibles de arreglar con dinero, son menos problemas” y todos sus miembros, sin excepción, son ricos y se verán menos afectados que el resto de los ciudadanos de a pie por la caída del PIB que el ministro Solbes ha cifrado para este año en el 2,1 %, siempre que no suban los tipos de interés, ni el precio del crudo, ni el pago del diferencial de los bonos ni se modifique la calidad del rating de la deuda.
¡Saldrán adelante! ¡Faltaría más!
Cierto que en la temporada anterior, sobraron toros, pero ya en esta, según datos de la Unión de Criadores de Toro de Lidia, la camada de cuatreños es más corta a pesar de haber sido programada con cuatro años de antelación, cuando la crisis ni se olía.
Por ello creemos que a pesar de que disminuirán el número de festejos reglamentados en los pueblos importantes de nuestra geografía taurina, sobrarán pocos toros, pues muchos de ellos, en forma de toros de calle, irán a surtir el aumento de los festejos populares que serán los encargados de rellenar las ferias a falta de corrida en plaza.









Si puede haber un cambio en cuanto a la calidad del ganado, pues muchas ferias se verán afectadas por una tendencia hacia “corridas de cabeza de camada de ganadero sin fuerza” en detrimento de “cola de camada de ganadería cotizada”. Si bien a veces el resultado del comportamiento del "sucedaneo" mejora al "original".
No creemos que la solución del ganadero esté en disminuir el número de corridas para el año siguiente, lidiando las previstas como novilladas, puesto que el panorama de novilleros interesantes no es muy halagüeño que digamos. Si vemos como arma de reajuste la venta de erales que irán a llenar el espacio dejado por los festejos mayores en las ferias de pueblos y ciudades de escasa tradición taurina, donde aumentarán las novilladas sin picadores.
Para este año es muy posible que se venda todo, si bien pueden quedarse alguna corrida en los ganaderos de campanillas que no quieran bajar el caché adquirido, en algunas plazas de 1ª. Pues esos toros sabemos que tienen dificultades de colocación en otras plazas inferiores por trapío y precio.
Si habrá una paralización en cuanto a la formación de nuevas ganaderías, puesto que el “dinero del ladrillo” no abundará de momento.
En definitiva que los ganaderos tendrán de margen hasta el 2013, que es cuando se acaban las subvenciones agrarias de la Comunidad Europea, para autorregular camadas y dar salida a la comercialización de la carne procedente de vacas y terneras bravas que es una carne ecológica del todo, pero que tiene la dificultad de manejo de estos adustos animales.
De todas formas espero acertar en estas previsiones lo que iría en beneficio de nuestra querida Fiesta.

jueves, 15 de enero de 2009

PANORAMA POCO HALAGÜEÑO (I).

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

¡Ya tenemos la temporada taurina 2009 encima!
¡Se va ha desarrollar en medio de una recesión económica por fin reconocida!
Los Empresarios banqueros estos años de atrás estuvieron ofreciendo intereses remunerados al impositor de verdadera vergüenza (2%) mientras ellos pedían a los que necesitaban sus dineros por encima del 7%. Consecuencia: ¡Se hicieron ricos! por mor del poder que da el dinero.
Cuando explota la “burbuja inmobiliaria” y se ven con dificultades para “colocar” los “productos derivados de sus requisas” a los acreedores por incumplimiento de sus contratos, ¡Piden árnica! Y lo curioso es que el Gobierno de España les presta su apoyo.
Los Empresarios taurinos, durante estos años pasados han estado abusando del aficionado-espectador hasta límites rayanos en la ilegalidad. Vean:
¿Por qué nunca había localidades para jubilados (todos aficionados de verdad) cuando se presumía lleno en la plaza?
¿Por qué una localidad de jubilado, cuando lograba conseguirla en taquilla valía 38 euros en una plaza de 3ª?
¿Por qué a última hora siempre se caía del cartel alguna figura de las anunciadas en el abono sin motivo aparente aunque siempre justificado?
¿Por qué tanto toro “pocho” y descastado?
Pues sencillamente, porque durante muchos años han sido verdaderos dictadores en su parcela, en un negocio donde los empresarios banqueros también han colaborado con sus aportaciones de préstamos por unas horas o unos días (los que representaban la venta de entradas). Ahora tratan de poner el “parche” antes de que salga el “grano”, conscientes como son de que la Administración ni les ayudó ni les ayudará a pesar de la buena tajada que saca del cobro de IVA, porque es consciente que difícilmente tendrá que recurrir a ellos en su carencias económicas con fines electoralistas, ya que cuenta con los bancos para solucionar el problema.
Total que finalmente han de seguir auto gestionándose y aportando los cerca 1.800 millones de euros en concepto de impuestos, además de colaborar en el florecimiento de las ciudades en concepto de ganancias derivadas de los negocios de restauración durante la duración del ciclo taurino.
Sí, es posible, que consigan alguna rebajita en el pliego de condiciones de las nuevas contrataciones por aquello de que las plazas de propiedad municipal cuenta con esos ingresos y necesitan arrendarlas con la finalidad de cubrir presupuestos. E incluso algún empresario avispado, si en los años precedentes ha dejado contenta a la Corporación Municipal en cuestión de festejos taurinos, pueda lograr la rebaja del contrato que aún tiene en vigor y ha de cumplir.
También es posible que logren rebajitas en el precio de los toros y en los servicios de los toreros, pero eso sí de los toros procedentes de las nuevas ganaderías que han surgido consecuencia de aquellos adinerados con afán de proyección social y de los toreros que no están en la “cresta de ola”.

































Nunca podrán con los ganaderos propietarios de los toros que dan espectáculo por aquello de ser demanda de las figuras taurinas con las que tampoco podrán puesto que son los que llevan público a las plazas.
Lucharán por ello puesto que es su “modus vivendi” y no tendrán más remedio que acudir a los concursos de adjudicación, si bien habrá una depuración de empresarios como habrá depuración de ganaderos, quedando los más fuertes entre los primeros y los de dinastía entre los segundos, por aquello de ser los propietarios de la verdadera semilla brava. ¿Será beneficioso a la larga? Puede que sí, pues depurará muchos males de nuestra Fiesta.








Dependerá su pervivencia de cómo transcurran los primeros encuentros taurinos de la temporada. Los festejos de Ajalvir y Valdemorillo serán el termómetro que marque la temperatura de lo que ocurrirá en las ferias de los pueblos de España y las ferias de Valencia y de Castellón, marcarán las pautas de las ferias taurinas de las capitales de provincia españolas, debido a que las ferias de Sevilla y de Madrid no sirven de medida comparativa por aquello de vivir prácticamente del abono que al ser adquirido generalmente por gente adinerada no sentirán la crisis, si bien de su devenir artístico dimanarán repercusiones emocionales en el sentido de ganas o no de ver toros por parte de los aficionados.








Los aficionados nos tendremos que conformar con ver los festejos de nuestra ciudad y alrededores (que disminuirán en número de manera ostensible), pues es muy posible que la cadena de televisión privada que antes por un módico abono (lo que valía una corrida de plaza portátil) nos permitía ver los ciclos más importantes de España haya de declinar su ofrecimiento, bien en parte por baja de cuñas publicitarias o por falta de abonados.
¡Este es mi análisis y bien sabe Dios que quisiera equivocarme del todo!