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domingo, 8 de mayo de 2016

LA CORRIDA DE REAPARICIÓN DE JOSÉ TOMÁS EN JEREZ 2016

LA CORRIDA DE REAPARICIÓN DE JOSÉ TOMÁS EN JEREZ 2016.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
La empresa de la plaza de toros de Jerez había cuidado al máximo el ruedo, ante la persistente lluvia de la mañana, cubriéndole con unas lonas.
Momentos antes del inicio de la corrida cuando, los amantes de nuestra Fiesta más nacional acudían a la plaza para llenar por completo el aforo de las cerca de las 9.000 localidades, nuevamente ese contingente  de antitaurinos subvencionados se manifestaban, protegidos por las fuerzas de seguridad, ante la puerta número 14 que es por donde entran las autoridades, con gritos variados entre los que destacaba el de ¡ASESINOS! ¡ASESINOS!
Presenció la corrida el rey emérito acompañado de su hija la infanta Elena quienes ocuparon barrera reservada al efecto. El público agradeció el apoyo a la Fiesta tributándole una ovación.
Tras deshacer el paseíllo, la ovación de reconocimiento a José Tomás le saca al tercio a saludar y el torero invita a que salgan al tercio sus compañeros de terna para recibir y compartir la ovación.
El primer toro de la tarde nos puso los congojos en el cuello cuando, en el segundo par de banderillas, alcanzó a Juan José Padilla que no se había recuperado del todo del pisotón sufrido por el toro en el primer par de garapullos.
El diestro jerezano tras el porrazo sufrido en la parte derecha de la cabeza quedó tendido en la arena de manera dramática. Pero el “Ciclón de Jerez” es hombre curtido en mil batallas y naturalmente se recuperó tras pasar por la enfermería y salió  con un espadrapo en su sien derecha, para matar a este cuvillo.
De siempre hemos considerado el pase natural como el “pase rey” de muleta, y ese debe ser también el concepto que del toreo tiene José Tomás, puesto que la grandísima faena de muleta ejecutada a “Lanudo” la cimentó sobre esa mano. Un nuevo "Lanudo" hijo de aquel con el mismo nombre que, indultado injustamente en Algeciras por Miguel Ángel Perera ,sí transmitió los genes bravos a su descendiente.
El torero de Galapagar vio tantas posibilidades en este su primer toro para salir por la Puerta Grande que no quiso brindar la muerte del mismo a una sola persona, el Rey, como era preceptivo, sino que lo brindó a todos cuantos habíamos pasado por taquilla para presenciar su vuelta a los ruedos españoles en este antiguo y pequeño coso  para esta ocasión, plaza de Jerez.
El torero de las “cero pulsaciones”, no ha perdido, a pesar de su voluntaria inactividad, un ápice de su valor, técnica, arte y personalidad. ¡Es el José Tomás de siempre! Quien nos pone los pelos como escarpìas cuando observamos como los hilos de oro del bordado de su traje de torear quedan prendidos en las hebras de queratina desprendidas de los pitones de sus oponentes.
Comenzó con una serie de cinco estatuarios tancredianos para seguidamente bordar el natural en medio de los sones del pasodoble más torero que es “Manolete”, y no “Nerva”, y matar de un volapié sensacional que merecieron las dos orejas y el rabo.
La verónica, José Tomás la bordó pero en esta ocasión quiso arriesgar más lanceando, tras unas buenísimas chicuelinas, por gaoneras donde el cuerpo ofrecido por delante del capote ofrece más exposición.
Y luego…con la pañosa, sin importarle el viento de levante que soplaba con cierta fuerza, atornilló las zapatillas en la arena del ruedo de Jerez y con esas muñecas prodigiosas llenas de sensibilidad y suavidad instrumentara unos naturales perfectos de cite, temple, mando y remate.
El de Galapagar, relajado al máximo como si estuviera entrenando en el salón de casa frente a los espejos que lo enmarcan, logró una faena tan perfecta que puede ser el icono para reverdecer la Fiesta de los Toros por alguien que, realizando el toreo de verdad, encandila a los aficionados jerezanos de siempre quienes ,aún añoran a su ídolo Rafael de Paula y a los nuevos que se incorporan a la interpretación de este arte.
Hoy Jerez tiene otro referente. Un torero de agallas como es Juan José Padilla quien tras el susto en su primero desorejó a su segundo tras toreo emotivo que enervando a sus paisanos le pidieron merecidamente los trofeos.
Y finalmente el tandem  Manzanares- Cuvillo  no podía quedarse atrás y por ello, tras una gran estocada ejecutada en la suerte de recibir paseó las dos orejas que le posibilitaron salir por la puerta grande en compañía del estratosférico José Tomás y el Ciclón- pirata de Jerez.
Una tarde para el recuerdo meced a los merecimientos del añorado José Tomás que está físicamente como siempre aunque con las sienes adornadas de unas canas que consideramos naturales como consecuencia del miedo padecido en sus actuaciones al jugarse la vida de verdad.
Reportaje gráfico de lo realizado por Juan José Padilla.
 

















































































































 
 
 
 
 
 
Reportaje gráfico de lo realizado por José Tomás.
 










































































































 
 
 
 
 
 
 
 
Reportaje gráfico de lo realizado por José María Manzanares.
 
 











































Otras fotos.