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viernes, 12 de septiembre de 2014

POR ALGO SE LES LLAMA NOVILLEROS.

POR ALGO SE LES LLAMA NOVILLEROS.
Por LUIS ALONSO HERNÁNFEZ. Veterinario y escritor.
Por algo son novilleros y no matadores de toros.
Cierto que, los novilleros que ocupan lugar de privilegio dentro del escalafón novilleril, torean muy bien e incluso realizan cosas interesantes por aquello de aun no haber aprendido  del todo cómo falsear la verdad del lance o muletazo.
Han pasado más o menos tiempo en una escuela de alto rendimiento taurino y allí lógicamente han aprendido casi todo de lo que sus profesores han tratado de enseñar.
No me pasa por la cabeza  que estos profesores se guarden alguna carta en la bocamanga como hizo, según leí, aquel profesor de artes marciales. Vean:
“Un profesor de arte marciales, a la sazón campeón del mundo en cierta especialidad de lucha, se dedicaba enseñar la técnica y trucos a sus alumnos. El más aventajado de ellos, cuando se consideró perfectamente preparado y con conocimiento de  todo lo que su profesor sabía; viéndose más joven y más fuerte, le retó a su maestro para que pusiera en juego la corona que poseía.. El profesor aceptó.
Celebrado el combate, venció el profesor. El alumno no podía dar crédito a lo acontecido por lo que encarándose a su maestro le dijo:
-Me ha vencido usted con una llave que no me había enseñado.
El maestro respondió:
-Efectivamente. No solamente me guardé en la bocamanga esa llave sinó unas cuantas más porque te vi demasiado envidioso, ambicioso y ansioso por triunfar y me imaginé que de un día a otro me retarías, al considerarme más débil físicamente, para arrebatarme  el cetro que poseo.
Los novilleros son eso, NOVILLEROS y no matadores, por eso no redondean en muchas ocasiones el éxito consecuencia de su fallo a espadas.
Aprenden todo lo que se puede entrenar de salón: manejo de capote y muleta. Luego han de ser ellos quienes, practicando diariamente, van perfeccionando el difícil manejo del  capote y el más fácil de muleta, al ser posible mirándose en el espejo para ver como componen.
La suerte suprema  que no es otra que la de matar, es difícil de enseñar porque no hay más remedio que practicarlo con el animal vivo delante y éste no siempre reacciona de la misma forma ante el toque de la muleta como objeto auxiliar de ejecución.
La mejor estocada que recuerdo de mi vida la protagonizó el mayor de los hermanos “Tinín” concretamente  Faustino Inchausti “Tinín”. Era novillero y la realizó en la antigua semiportátil plaza de toros de Las Navas del Marqués (Avila) en uno de los festejos taurinos que en época estival se celebraban todos los domingos  y al que asistí como espectador después de haberme agenciando la entrada a la plaza portando las partituras de los músicos de la banda del pueblo dirigida por Julián que era a su vez el sacristán de la parroquia donde era párroco mi tío Mariano. Veía los espectáculos sentado en el techo de la enfermería que era el espacio reservado para la banda de música. Mejor localidad, imposible.
En ese festival, allá por los años 1956, y actuando de corto actuaban ambos hermanos que estuvieron sensacional cortando orejas, rabos e incluso patas.
La estocada la recuerdo así:
“Cuadra al novillo que era burraquito, Faustino se perfiló entre los pitones, adelantó la muleta echándola a la pezuña izquierda. Espero que el novillo se arrancara mientras la mano derecha situada a la altura de su corazón avanzaba para clavar la punta del estoque en e lo alto del hoyo de las agujas. Cuando lo hizo soltó el estoque y colocando la mano plana con los dedos mirando al cielo empujó el pomo de la espada con la parte baja de la palma hasta introducirla completamente al tiempo que salía inmaculado del alcance de los pitones” ¡El novillo cayó sin puntilla a los pies del novillero!
¡No he vuelto a ver tal perfección  en ninguno de los numerosísimos festejos que he visionado a los largo de sesenta años de aficionado a los toros!
Los novilleros actuales, practican con el carretón que hoy se vende a un precio de 890,00 euros, pero no es lo mismo que hacerlo formalmente ante el toro de verdad puesto que este artilugio es  manejado por una persona y sujeto a las reacciones de ésta.
Axioma fundamental: “Hay que conocer al toro para adelantarse a sus reacciones y saber leer lo que sus ojos, querencias, movimientos de manos orejas e incluso el rabo transmiten” Cosas que, de manera general, los novilleros aún no han podido analizar con detalle.
En la suerte suprema juegan papel primordial muchos factores. Unos dependientes del toro y otros dependientes del torero matador.
Factores dependientes del toro:
- Posición del toro respecto a los aplomos y a la cabeza.
- Forma de embestir del toro a la muleta.
- Respuesta del toro al toque de la muleta.
Factores dependientes del torero:
- Distancia elegida por el torero respecto al toro
- Posición del torero respecto a la forma de entrar a matar.
- Lugar al que enviar la punta de la muleta respecto al toro.
- Intensidad del toque de la muleta.
- Sincronización del toque de la muleta y lanzamiento del torero con el estoque hacia el toro.
Este artículo lo gesté tras ver la novillada de la Feria Taurina de Albacete de este año 2014, donde los novilleros estuvieron en toreros durante prácticamente toda la novillada, excepto en la suerte suprema, de ahí que todo quedara en "agua de borrajas" precisamente por eso porque l"LA SUERTE SUPREMA-MANQUE LES PESE A ALGUNOS- SIEMPRE SERÁ LA SUERTE SUPREMA".

 







 







 







 






 







 







 






 









 







 







 








 








 







 








 







 






 









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