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jueves, 23 de enero de 2014

MANZANARES Y GLOBOMEDIA.



MANZANARES Y GLOBOMEDIA.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Cómo cotidianamente, he leído el artículo de mi admirado amigo Ricardo Díaz-Manresa quien, cómo escritor, siempre ha sido claro y transparente como el antiguo agua del Lozoya que de estudiante bebía en la capital de España.

Después lo mezclaron con el agua del Manzanares y perdió su pureza.

Se trataba de un artículo sobre el torero Manzanares hijo, dando explicaciones a la afición de Sevilla sobre el veto a la empresa de la Maestranza.

Y a decir verdad, me ha resultado, por primera vez en mi dilatada lectura de sus artículos, farragoso, deslavazado y casi, casi, incomprensible. ¡Con lo excelente escritor que es!

Claro que más incomprensibles son muchas veces los toreros.

Ahora resulta que José María Dolls Samper”Manzanares hijo” ha roto con la tradición del Jefe de Prensa, que los toreros importantes tenían, y lo ha cambiado por Globomedia, -que es una productora de televisión española, líder en facturación en el sector de las productoras televisivas que fundó en el año1992, Emilio Aragón junto a otros dos más- para que le gestione la comunicación y el management.

Parece ser que ha sido Globomedia quien ha fichado a Manzanares, a través de la Directora de Comunicación y Relaciones Externas del grupo, María Penedo una experimentada periodista a quien, cómo partidaria de lo novedoso que es lo que impera en la televisión, debió gustarle la imagen del torero, como hombre, tras haberle estudiado en las fotos hechas por los afamados fotógrafos: Buno Weber, Mario Testino, Meter Lindbergh o Jean Baptiste Mondito entre otros, y decidió incorporarle a su carpeta de valores.

Manzanares estará al lado de Belén Esteban y, posiblemente de momento, por debajo de ella en el baremo de productividad.

Algo debe tener este torero como hombre atractivo, cuando le han fichado cómo icono firmas tan importantes como la relojera IWC o la de perfumes Givenchy.
Para nosotros que, a decir verdad, no entendemos de bellezas masculinas, su cara se nos antoja más de boxeador estilo Mike Tyson (al que se la da un aire), que de "guaperas" como Stewart Granger. Su físico es como el de cualquier joven de estos tiempos que suelen cultivar sus cuerpos en los gimnasios a falta de trabajo.
Si bien, es posible que Globomedia, se haya basado en otros méritos, pues ya lo calificó cómo: "Manzanares es un renovador de la tauromaquia, donde busca la modernidad del toreo sin perder la esencia"
Lo cierto es que, el hasta ahora torero, se está codeando con valores de otras parcelas; cómo actores y sobre todo modelos femeninas como Adriana Lima y Carolina Kurkoba Schwanger, que esperemos no repercutan en la concentración requerida para un torero de élite.

Los aficionados somos muy tradicionalistas por ello, las fotos que, de un torero nos gustan, son las tiradas cuando está delante del toro y vestido con el traje de luces o cómo mínimo de traje corto. Y por fotógrafos taurinos que son los que saben elegir el momento preciso de la suerte taurina.

Nos importa un bledo el reloj que luzca cuando está vestido de paisano porque, de momento, delante del toro no suelen lucirlo, por no necesitar saber la hora ya que ésta está reflejada de manera permanente en un gran reloj obligatorio en todas las plazas donde actúan.

Y en lo referente al perfume que utilice, también nos tiene “al pairo” porque desde nuestras localidades no lo percibimos y, al toro estos olores suelen molestarles bastante, hasta el extremo de huir de ellos.

Él (o tal vez Globomedia en su boca), ha sido el único que, hasta el momento, ha destapado el tema de las diferencias con la Maestranza

Manzanares en su página web ha colgado un comunicado para, según él, dar explicaciones y justificarse ante la afición de Sevilla, por haberse unido al grupo de sus cuatro compañeros que han decidido no torear en La Maestranza de la antigua Híspalis, mientras esté gestionada por la empresa actual.

Nos preguntamos por qué se une al grupo cuando, el empresario en cuestión ni le mencionó en sus quejas por la falta de solidaridad de los toreros con la crisis al no querer bajar sus caches.

¿Tal vez por aquello del agradecimiento de que el “tandem” de “Morante” y “El Juli”, le hubieran admitido en su cerrada parcela de mandones del cotarro taurino?

Sale en defensa de sus compañeros con estas líneas:

“Me consta que varios de mis compañeros han sufrido un tratamiento irrespetuoso, injusto e irresponsable en lo personal y en lo profesional con ejemplos tan recientes cómo las desafortunadas declaraciones del empresario que regenta la Maestranza

Y luego se justifica así:

Se siente muy consternado por unas declaraciones….”

Sin tener en cuenta que el empresario en cuestión puso los "puntos sobre las ies" de la verdad de la Fiesta, cuando le "tiraron de la lengua" y seguidamente le "tocaron las orejas".Cosa que Canorea, como taurino bravo, no aguanta y explosiona como la gaseosa.

¡Tampoco fue para tanto! Finalmente pidió perdón que es propio de los arrepentidos y de la gente de bien.

¿Cómo deberíamos sentirnos los aficionados, a los que además nos cuesta el dinero, con los numerosos petardos con que, tanto sus compañeros como él, nos “obsequian” temporada, tras temporada?

Manzanares continúa escribiendo:

“No tolera la falta de consideración a cualquiera de los cuatro elementos primordiales de la Fiesta de los Toros: afición, plaza, toro y toreros”.

¿Cuántas veces los toreros han dejado de considerar a la afición con la falta del elemento toro?

Y continúa escribiendo que:

“El lamenta más que nadie su ausencia…..”

¡Naturalmente!, pues él cobraba un buen dinero. Toreaba toros terciaditos en todos los sentidos. La decaída afición sevillana estaba con él, al ser partidaria de las faenas inconclusas e intermitentes por su falta de ligazón.

La Maestranza hace años que no va acorde con la categoría que siempre atesoró. Ahora, el público que acude a ella (aunque este mal viene de largo) es más partidario de los trincherazos y de los desplantes pintureros que al fin y a la postre no es torear.

Manzanares es un torero de dinastía que desde sus comienzos fue cuidado entre algodones hasta completar su tauromaquia en un oficio minuciosamente programado.

Encontró el sitio de matar los toros, abusando de la suerte de recibir que no es la adecuada para los borreguiles y quedados toros de ahora. Pero está suerte es muy valorada por los espectadores lerdos en materia taurina que son los que en ferias pueblan los tendidos.

Finalmente dice:

“No es cuestión de dinero…

Es muy posible que así sea, pues el quinteto está más que “forrado”. Es cuestión de imponer su ley de “mandones dictatoriales” del toreo, donde el resto de sus compañeros de oficio les importan un “rábano”, ocupados como están, sólo en ser ellos los contratados hasta en las plazas de los pueblos. A los del resto del escalafón que les “parta un rayo”.

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