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sábado, 13 de octubre de 2012

QUINTA CORRIDA DE LA FERIA MATEA VALLADOLID 1975.

QUINTA CORRIDA DE LA FERIA MATEA VALLADOLID 1975.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
La terna de esta tarde para estoquear una corrida de D. Salvador Domecq, cuyos astados sustituyeron a la anunciada de Manolo González, estaba compuesta por el cartel que adjuntamos:


Una tarde otoñal con calor incluso y una entrada de más de tres cuartos del aforo.
Palomo Linares después de varios años de ausencia, el público se mostró con él hostil en demasía. Se encontró con que su primer oponente estaba tan escaso de fuerzas que no pasaba ni en los lances ni en los pase de muleta por lo que el de Linares no pudo lucirse lo más mínimo a pesar de que el público metiéndose con Palomo le exigía el toreo artístico por ambos pitones, bajo los gritos de “muchacho”, “muchacho”. Palomo Linares tomó el camino de en medio y lo pasaportó de una estocada tendida. Fue pitado por el respetable.
Su segundo tuvo más recorrido y en él Palomo lo veroniqueó excelentemente Luego con la muleta consiguió dos tantas de excelentes redondos También toreo excepcionalmente al natural de manera relajada y parsimoniosa. Una faena cuasi perfecta realizada en un palmo de terreno que finalizó cara a la solanera con pases de rodillas y desplantes valerosos. Mató de un metisaca que le privó de conseguir el segundo trofeo pedido insistentemente por el público. Presidencia hubo de conceder la oreja que luego fue muy protestada en la vuelta al ruedo por los sapientes espectadores de los tendidos de sombra que consideraron que el toro era de rabo.
Dámaso González no estuvo muy acertado que digamos en su primer toro por no acoplarse a la embestida que es el fuerte del torero albaceteño. No hubo entendimiento entre oponentes, pero como Dámaso estuvo muy animoso se le pidió la oreja que presidencia concedió tras media estocada y descabello.
En su segundo nada pudo hacer pues el toro se paró. Insistencia y más insistencia de Dámaso y como premio a su enorme voluntad fue ovacionado.
Sebastián Cortés lanceó con el arte gitano a su primero. Una serie de redondos artísticos que sirvieron para que cortara una oreja al que pasaportó de pinchazo, estocada y descabello.
Su segundo se negó a embestir y a pesar de la porfía del gitano no consiguió que embistiera. Dos medias y estocada acabarón con el burel.
¡El gitano tiene maneras!
Los toros de Salvador Domecq de aceptable presentación, entraron una sola vez al caballo de picar porque no tenían fuerza. Sus embestidas aborregadas sin plantear problemas a los coletudos pero también sin ofrecerles posibilidades de triunfo.

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