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lunes, 29 de octubre de 2012

CUARTA CORRIDA DE TOROS DE LA FERIA MATEA 1976 EN VALLADOLID.

CUARTA CORRIDA DE TOROS DE LA FERIA MATEA 1976 EN VALLADOLID.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Que verdaderos son los dichos: “Corrida de expectación, corrida de decepción”
Pero la culpa ha sido de la Autoridad competente (léase Presidente, Delegados y veterinarios) que nunca deberían haber permitido que esta birria de toros pasaran ni el primer reconocimiento reglamentario.
Después los toreros llegaron a la plaza y se encontraron consciente o inconscientemente estos indecorosos perritoros, sin cuernos, tamaño y kilos.
¡Hasta 10.000 pesetas se llegaron a vender las entradas de barrera en la reventa!
Con lleno hasta la bandera y ante la presidencia del Comisario señor Vaquero Galindo auxiliado en materia artística por Antonio Lozano, realizan el paseíllo en mano a mano los diestros Paco Camino y Roberto Domínguez seguidos por el sobresaliente Manuel Pardo, con la finalidad de estoquear una corrida de Doña María Lourdes Martín de Pérez -Tabernero a la sazón esposa de D. Alipio Pérez -Tabernero Sánchez.
La actuación de Paco Camino la puedo resumir así:
Sale el primero de la tarde. Nº 3. “Rabicorto”. 519 kilos. Negro.
Paco Camino lo recibe con unas verónicas ceñidas que remata con una chicuelina de frente a la que sigue una media verónica excelente marca de la casa. Ovación.
El toro toma dos puyazos si bien el segundo a regañadientes.
La faena la comienza el camero con unos buenos redondos, en el último de los cuales el toro mide el suelo. Cuando trata de cambiar al toro de terreno tirando de él por delante para llevarlo a terrenos del tendido 3, vuelve a caerse, por lo que aparecen las primeras protestas.
Camino trata de torear al agotado toro por alto, pero el toro se niega a embestir, Paco Camino tira por la calle de en medio y entra a matar logrando una estocada caída que hace doblar al torito. El puntillero acierta al primer intento. Pitos para el toro y silencio para el matador.
En su segundo que es el tercero de la corrida. Nº 35. “Conductor”. 476 kilos. Cárdeno. Nada más salir al ruedo, consecuencia de su poco trapío, comienzan las protestas que aumentan cuando el animalito se cae antes de acudir a los picadores que abandonan el ruedo sin cumplir con su misión porque presidencia devuelve al toro al corral.
Sale el sobrero perteneciente al hierro de Dª. Mercedes Pérez Tabernero. Nº 20. 470 kilos y de capa negra. Un toro con más presencia que el anterior
Paco Camino lo veroniquea con arte y remata con una media extraordinaria. Gran ovación.
Una vara en la que casi derriba al piquero. Con dos pares de banderillas se cambia el tercio.
Camino comienza su faena de muleta con pases de tanteo por ambos pitones. De inmediato se da cuenta que no tiene enemigo. Serie de tres buenos naturales y a matar.
Menos de media estocada de la que el toro rueda frente a la misma puerta de arrastre. Pitos para el toro y silencio para el de Camas.
En su tercero que corresponde al quinto de la corrida. Nº 15. “Hurón”. 525 kilos. Negro. Camino lo lancea en medio de una bronca impresionante por la escasa presencia del animal. Bronca que sigue en varas y banderillas.
En la faena de muleta al primer muletazo el toro mide la tierra. Al segundo, Camino de un telonazo lo tira y sin intentar matarlo ordena que lo apuntillen en medio de los aplausos del público que está de acuerdo con la antirreglamentaria acción.
Cuando el toro es arrastrado el torero Camino es llamado por el Gobernador Civil de Valladolid para recriminarle por su acción, momento en que el diestro se ofreció a ceder sus honorarios de 1.500.000 pesetas para centros benéficos de Valladolid.
La actuación de Roberto Domínguez consistió en lo siguiente:
Sale el segundo toro de la tarde. Nº 11. “Cortado”. 540 kilos. Cárdeno.
Roberto Domínguez se estira por verónicas y recibe una gran ovación. Lleva al toro al caballo por chicuelinas al paso y es ovacionado nuevamente. A la salida del caballo el toro se cae.
En banderillas destacan “Chicorro” con un buen par y Luis Jiménez Bolaños en par de exposición.
Roberto sale muy decidido en busca del toro con la muleta portada en la mano derecha. Buenos redondos en los que en el remate, el toro besa el suelo. No hay forma de templar los muletazos ante la escasa fuerza del astado, que cabecea en exceso. La faena se traduce en una porfía entre Roberto y su oponente.
Entra a matar y logra algo más de media estocada. Palmas para Roberto y pitos para el toro.
En su segundo que es el cuarto de la corrida. Nº 12. “Viñato”. 489 kilos. Negro de capa.
Roberto Domínguez  lo recibe a la verónica de manera artística en una serie de cuatro que remata con una media. Ovación.
El peón “Solanito” lleva el toro al caballo de picar. Un refilonazo en la primera entrada y una vara en toda regla a la segunda.
En banderillas destaca “Solanito” en la lidia y parean con acierto y exposición Bolaños y “Romerita”.
En la faena de muleta Roberto pasa algunos apuros ante las inesperadas e intempestivas arrancadas del toro dificultadas con el viento que ha comenzado a soplar con fuerza.
Como el ídolo local no logra faena, el público se molesta con él y lo abronca.
Al entrar a matar es empitonado y lanzado al aire afortunadamente sin consecuencias. Tumba al toro de una estocada trasera en medio de un escándalo monumental
Sale el último toro de la tarde. El tercero en la lidia de Roberto y el sexto en lidia. Nº 23. “Miraflor”. 470 kilos. Negro.
Roberto Domínguez,  no ha podido lucirse de capote porque el toro corta el viaje y repone en cada lance.
Cuando es llevado al caballo comienzan las protestas del público metiéndose con Emilio Ortuño como empresario de la plaza y con gritos de ¡Queremos toros!
El sobresaliente hace un buen quite que es muy aplaudido y ello enerva más al público por la inhibición de Roberto en el tercio de capote.
Roberto brinda a la reina de las fiestas señorita Beita Finat y a su corte de honor. Pero se encuentra con un toro avisado y por ello peligroso en demasía, que embiste a arreones y sin fijeza alguna, siempre buscando el cuerpo del diestro.
Por estas circunstancias no hay “feeling” entre Roberto y su público porque el toro no acude al engaño y además carece de bravura y fuerzas.
Entra a matar y lo despena de pinchazo sin soltar, estocada contraria y descabello al segundo intento.
Al final el público a Roberto Domínguez le ha zarandeado, le ha rasgado el traje e incluso le ha golpeado.
Asistieron a la corrida junto al Gobernador civil de Valladolid Sr. Estévez Méndez, el subsecretario de Turismo Sr. Aguirre, el director General del Patrimonio Artístico Nacional y los gobernadores civiles de Palencia y Ávila.
¿Corrida de campanillas? ¡Asistencia de políticos en masa!

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