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lunes, 16 de diciembre de 2013

LAS DIFRENCIAS ENTRE LAS CORRIDAS DE TOROS EN ESPAÑA Y EN MEXICO.



LAS DIFERENCIAS ENTRE LAS CORRIDAS DE TOROS EN ESPAÑA Y EN MÉXICO.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Presenciamos una corrida en la Monumental de México y añoramos las corridas de la Monumental de Las Ventas, porque en nuestra patria los toros tienen más mordiente y más casta y ello conlleva que, cuando embisten, lo hacen con más posibilidades de coger al diestro que está delante.

Por esta circunstancia, en España hay más emoción y los toreros han de lidiar más que tratar, durante la faena, de tomar la posición en la que el toro se arranque.

Era una corrida de encaste Santacoloma, pero carecían de la movilidad, malas ideas y el pronto aprendizaje de los toros de este encaste en España. Estaban muy "agarrados al piso" y ello quitaba emoción a la faena  Y como por otro lado las cabezas estaban muy cortas de pitones pues eso…que nos hicieron añorar los toros de España donde el trapío y los pitones son notas dominantes sobre todo de Despeñaperros para arriba.

En cuanto a los toreros; éstos hacen, en el ruedo, las mismas cosas que los españoles e incluso con el capote son más variados porque las condiciones de los toros son menos exigentes y ello propician suertes más comprometidas.

Con la muleta…¡Lo de siempre! Redondos y naturales (hasta aburrir a la concurrencia)  que son rematados con el pase de pecho. Hay cambiados por la espalda e invertidos. Exceso de desplantes ante toros que lo permiten por estar remisos en embestir.

A la hora de matar. Se me antoja que no son tan seguros como los diestros de nuestros lares. O al menos esa es la impresión que tuvimos después de ver OCHO toros ya que en México lo de regalar toros está a la orden del día y en la corrida que presenciamos vimos ocho toros en la arena, dado que el Juez de Plaza no tiene inconveniente en autorizar la lidia.

Al igual que aquí, valoran con jaleos los pases ligados y creo que para conceder los trofeos el público no es tan exigente como el nuestro y los jueces de plaza no son tan rigurosos como los presidentes de las nuestras.

En cuanto a la asistencia de público, éste día se vio, mucho cemento. La falta de casta en los toros lleva el aburrimiento en los tendidos y cómo esta se prodiga un día sí y otro también, los aficionados dudan asistir y los espectadores sencillamente no repiten aburrimiento al faltar emoción en las faenas.

A nosotros que generalmente no nos cansamos de ver torear por muchos trapazos que se den, la corrida de la México se me antojó un tanto tediosa por la desesperación que me produjeron esos toros que para embestir necesitan una temporada entera tras insistencia continua de sus matadores.

Tres animosos y notables toreros que pusieron todo de su parte, pero que se estrellaron ante estos bureles quitaesenciados en bravura, que no obstante tenían su peligro como se vio en la espectacular cogida de uno de los banderilleros en el primer toro de la tarde.

Voy narrar una faena de cada matador, para que se hagan una idea de cómo se desarrolló la corrida.

Abre la terna Arturo Macías que viste un terno azul pavo y oro. En su primer oponente que sufre una voltereta espectacular en el tercio de banderillas, tras encaminarse ceremoniosamente al centro del ruedo para brindar a la escasa concurrencia, comienza su faena de muleta con un pase contrario por alto. Seguidamente se dobla por ambos pitones con la muleta portada en la mano diestra.. Se posiciona para el toreo al redondo y logra una serie de tres redondos en el último de los cuales el toro pierde las manos y seguidamente se para. Continúa con redondos de muleta retrasada en series muy cortas puesto que el toro no repite. Remata con el pase de pecho bueno de ejecución y remate.

Nueva serie de buenos redondos entre los que intercala cambiados por la espalda tratando de dar emoción a una faena donde el toro carece de transmisión.

Metido prácticamente entre los pitones y tras insistir logra dos redondos + dos redondísimos + cambiado por la espalda + natural que remata con desplante torero. Le roba unos naturales y remata con el pase de pecho sobre la mano derecha. Un redondo y, tras martinete sale toreramente de la cara del toro.

Sigue sobre la mano diestra en serie de dos buenos redondos. El toro se para. Se posiciona nuevamente y logra unos buenos redondos que, tras martinete  remata con el pecho sobre la mano derecha, seguido de un desplante torero muy cerca de la cara del toro. Ovación.

Macías aguantó las paradas del toro metido prácticamente entre los pitones al conocer muy bien las características de este toro mexicano.

Remata su faena con el toro muy cerrado en tablas en base a cuatro manoletinas, un redondo y remata con el pase de pecho sobre la mano derecha seguido de un desplante torero.

En la suerte suprema logra algo más de media estocada contraria que va saliendo a medida que es capoteado, en rueda, por los banderilleros. Con el verduguillo, tras recibir un aviso presidencial, falla en repetidas ocasiones. Del toro pierde los cuartos traseros, momento que aprovecha el puntillero Jaime Gutiérrez para atronar al toro en el segundo golpe de puntilla.

Reportaje gráfico de lo realizado por Macías en sus toros.






























































El segundo toro de la tarde corresponde su lidia al diestro Fermín Rivera que viste un terno purísima y oro. Tiene un peso de 489 kilos. Nació en junio del 2009. Pertenece a la ganadería de Marrón. El toro sale con muchos pies y es toreado desde dentro de los burladeros por los banderilleros en costumbre mexicana.

Cuando lo saluda el matador, sale suelto de los dos primeros capotazos. Siguen dos verónicas de las que también sale suelto. Dos nuevas verónicas y remate con una revolera a un toro que no tiene una embestida franca.

Con lances por delante sin cruzar mete al toro prácticamente debajo del caballo del picador. El toro aprieta y el piquero se agarra arriba.  Finalmente el toro sale suelto.

Con una sola vara se descota el matador para pedir el cambio de tercio que Presidencia concede.

Fermín Rivera realiza su quite por chicuelinas en serie de tres buenas y remate con revolera.

Tras banderillear a la mexicana por parte de un lucido Wilson, Javier Escalante es cogido al caer delante de la cara del toro.

Fermín Rivera brinda al público y cuida la montera entregándosela a su mozo de espadas. Comienza su faena doblándose por ambos pitones para cuando  tiene al toro fuera de las dos rayas administrarle un redondo y seguidamente retirarse mucho des astado

Con la muleta portada en la mano derecha se va en busca del oponente. Torea al toro muy de cerca en toreo vertical en serie de tres buenos redondos. Nueva serie de buenos redondos que, tras cambio de muleta por la espalda, remata con el pase de pecho sobre la mano izquierda, retirándose toreramente de la cara del toro.

Un pase contrario por bajo lo deja posicionado para seguir al redondo en buen toreo templado que es jaleado por el público. Remata con el pase de de pecho sobre la mano derecha y recibe una gran ovación.

Se acerca al toro con la muleta portada en la mano izquierda. Serie de naturales a un toro que se queda mucho más corto por este pitón. Remata final con el de pecho sobre la mano izquierda.

Nuevo distanciamiento y acercamiento en esta ocasión con la muleta portada en la mano derecha. Trincherazo sobre el pitón izquierdo del toro que lo deja posicionado para seguir el toreo al redondo. Tres buenos redondos, citando en la cercanía. Un redondísimo y remate con el de pecho sobre la mano izquierda. Remate con el pase del desprecio y salida airosa andando de la cara del toro.

Tras dejar reposar al toro, un molinete lo deja posicionado para seguir toreando. Pase de pecho sobre la mano derecha. Aguantando, un redondo. Dos más, instrumentados con mucha quietud y andando muy bien por la cara al toro remata con el pase de pecho sobre la mano izquierda.

Tras tomar en barreras el estoque de verdad, se va a la toro para instrumentarle unos buenos trincherazos que no obstante resultan enganchados en el remate .Entra a matar en la suerte contraria y logra un pinchazo arriba sin soltar porque el toro se movió antes del embroque y ya no pudo rectificar la entrada. Nueva entrada logrando una estocada contraria de la que el toro dobla. Cuando va a apuntillarle el banderillero el toro se levanta. Finalmente dobla de nuevo y es apuntillado por detrás.

Reportaje gráfico de lo realizado por Fermín Rivera en sus toros.


























































El tercero es un toro con poco peso no llega a los 400 kilos. Corniapretado  y escaso de pitones que es protestado por el público.

Juan Pablo Sánchez que viste un terno carmesí y oro se va a por el toro. El astado desdeña los capotazos de saludo del torero. Seguidamente lo torea por delante de la cara sin cruzar y remata en el mismo centro del ruedo con una media verónica demasiado despegada.

En la suerte de varas, el picador se agarra arriba. El toro se va en el momento que siente el hierro. En la nueva entrada, el piquero levanta inmediatamente la vara, a instancia del matador.

Juan Pablo se destoca en solicitud del cambio de tercio que presidencia, concede.

Gustavo Campos pasa en falso en la primera entrada en banderillas.  En la nueva entrada las deja arriba teniendo que tomar precipitadamente el burladero. El tercero las deja arriba y cierra Campos con un excelente par que merece la salida al tercio a petición del público.

Juan Pablo Sánchez brinda al público la muerte de este toro y recibe la ovación pertinente. También cuida la montera entregándosela a su mozo de estoques. La faena la comienza doblándose sobre ambos pitones al tiempo que gana terreno, retirándose de su oponente cuando lo tiene entre de las dos rayas.

Se acerca con la muleta portada en la mano derecha. Tira de él para sacarlo fuera de las dos rayas. Tres excelentes redondos que remata, tras cambio de muleta por la espalda, con el pase de pecho sobre la mano izquierda.

Tras dar distancia al toro, se acerca con la muleta montada sobre la mano derecha. Cuatro excelentes redondos. Cambio de muleta de mano, un natural y remate con el pase de pecho sobre la mano izquierda y salida torear de la cara del toro.

Un pase de pecho sobre la mano derecha lo deja posicionado para el toreo al redondo. Excelentes redondos en los que incluso codillea. Remate con el pase de pecho sobre la mano derecha. ha tratado de torear sobre la izquierda, pero al no lograrlo se lleva nuevamente la muleta a la mano derecha. Excelentes redondos que remata con el pase de pecho sobre la mano derecha de los denominados de `pitón a rabo.

Pase de pecho codilleando sobre la mano derecha lo deja posicionado para el toreo al redondo. Serie de cinco excelentes redondos, templados y bien rematados. Seguidamente lo torea magníficamente delante de la cara, recambia la muleta de mano y remata con el pase de pecho sobre la mano izquierda.

Sigue toreando al redondo. Intercala un cambiado por la espalda. Nueva dosantina y remate final con el de pecho sobre la izquierda.

En la suerte suprema y en terrenos contrarios pinchazo arriba que no profundiza. Nueva entrada en la suerte contraria donde logra un pinchazo hondo agarrado. Tras desprender el estoque nueva entrada a matar. En la suerte contraria y muy cerrado en tablas otro pinchazo que el toro escupe. Toma el descabello y acierta al primer intento.

Reportaje gráfico de lo realizado por Juan Pablo Sánchez en sus toros.



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jueves, 5 de diciembre de 2013

HISTORIAS DE UN VIEJO VETERINARIO. LA JACA HERIDA DE JOAO MOURA.



HISTORIAS DE UN VIEJO VETERINARIO. LA JACA  HERIDA DE JOAO MOURA.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Era la feria de Medina del Campo donde la afición al caballo es grande por aquello de la intervención de los mismos en los encierros de toros bravos.

Al encierro de ese día habían acudido muchos caballistas de prácticamente toda la provincia de Valladolid dispuestos a ver la corrida de rejoneo de la tarde donde actuaban tres afamados caballeros rejoneadores: JOAO MOURA, GINES CARTAGENA Y FERMÍM BOHÓRQUEZ HIJO para finiquitar los ejemplares de la vacada de Molero Hermanos.

La plaza casi se llenó con la correspondiente alegría de los empresarios,  familia CAMINERO.
Un servidor de ustedes estaba de asesor en
presidencia ocupada por el amigo Matilla que, además de un presidente con base y conocimientos, era tío de Raúl el fenomenal futbolista del Real Madrid y Presidente de la Peña Taurina festiva denominada “La Sopa de Ajo” donde tantas y tantas veces hemos sido invitados a comer durante nuestros años de veterinario de la plaza de toros de Medina. En la actualidad conservo; un pañuelo que me regalaron con el escudo de Medina artísticamente bordado, otro donde reza “Peña La Sopa de Ajo” y naturalmente el cariño a cuantos componentes me demostraron su aprecio y consideración.

Joao Moura habría terna. Hacía unas semanas que había adquirido a Vista Alegre, una alegre y estilizada yegua alazana  cruzada en árabe, por una cuantía económica importante. El “Niño Moura” trató de parar al molero, pero el astado le cortó el terreno, apretó hacia los adentros,  estampanando al animal contra las tablas de la barrera del callejón de los terrenos de sol frente a presidencia y delante de la puerta grande, aprovechando para introducir el cuerno, reglamentariamente arreglado, hasta la cepa. Cornada profunda en el tercio superior de la pierna derecha entre la unión del borde posterior del músculo glúteo superficial  con el borde anterior del músculo largo vasto, llegando hasta el músculo glúteo profundo, que perforó una ramificación de la artería ilíaca, concretamente el origen de la arteria muscular grande posterior del muslo 

Desde nuestra privilegiada atalaya de Presidencia, pude ver como la sangre manaba a borbotones de la herida infringida a pesar de que, los otros dos rejoneadores de la terna con toallas, trataban de tapar el enorme boquete de la cornada mientras Moura llevaba a su yegua herida al patio de  caballos.

Durante el camino pidió a su hermano que llamara por teléfono a un prestigioso cirujano equino cordobés para que tomara un helicóptero y se trasladara a Medina. ¡No le daría tiempo a llegar! ¡La yegua requería intervención inmediata!

Desde la posición que ocupaba, pude ver la gravedad de la cornada, por lo que me vi en la obligación de prestar ayuda al animal. Pedí permiso al presidente amigo, para ausentarme de la presidencia e ir al patio de caballos.

Cuando llegué, Moura estaba lidiando al toro agresor. Tras ofrecerme para operar a la yegua al hermano, que estaba tapando la herida, me encaminé a tomar lo necesario al maletero de mi coche, aparcado desde primeras horas de la mañana en dicho patio por haber tenido que atender a tres caballos heridos en los encierros.

Joao Moura no me conocía como veterinario clínico especialista en équidos, sí como veterinario taurino al haber coincidido en varias plazas.

Para cambiar de cabalgadura, tras colocar los rejoncillos de castigo, pasó por el patio de caballos para interesarse por el estado de su yegua. Al encontrarme operándola me preguntó:

- Está usted capacitado para arreglar la cornada.

- Naturalmente, fue mi respuesta. Me he decidido a intervenir porque el compañero Sanz Parejo, no hubiera llegado a tiempo

- Comprendo, comprendo. Pues…adelante.

Ya tenía a la yegua dormida en pie con la misma anestesia que utilizaba para castrar a los caballos en esa posición mientras comían tranquilamente el pienso en su comedero de la cuadra.

Ayudado por el hermano del rejoneador (que e.p.d, trás accidente de tráfico) traté de encontrar el comienzo de la arteria rota, no sin ciertas dificultades al no querer dilacerar demasiados tejidos en la apertura que luego retrasarían la cicatrización de la herida.

¡Logré encontrarla y ligarla! Tras colocar las sondas pertinentes, procedí a suturar por planos.

Todo fue un éxito, corroborado por los aplausos de los numerosos aficionados al mundo del caballo que se habían dado cita en el quirófano improvisado, al que hubieron de acordonar los policías municipales para permitirnos trabajar.

Numerosas cámaras de vídeo grabaron la operación que finalizó momentos antes del final de la corrida. Moura estuvo a nuestro lado acariciando a su yegua todo el tiempo que le permitió la lidia de su lote.

Tras inducir la recuperación anestésica, la yegua por su propio pie subió al camión del rejoneador que lo llevó a su finca en Villafranca de Xira donde se recuperó satisfactoriamente de la operación.

Como anécdota les contaré que Moura me emplazó para abonarme los honorarios de mi operación, al Hotel San Roque, emblemático establecimiento taurino.

A esta corrida había asistido mi hijo mayor, Luis, acompañado de un amigo y condiscípulo de la Facultad de Medicina. Llegaron antes que un servidor al hotel y, mientras tomaban una cerveza en el bar de dicho establecimiento, oyeron la siguiente conversación que mi hijo me transmitió nada más verme llegar al Hotel.

Ginés Cartagena le dice a Joao Moura:

- No temas la cornada de la yegua. La cornada fuerte va a ser la que te va a meter este veterinario que la ha operado.

Cuando llegué a la barra del bar del hotel, Moura me estaba esperando y tras invitarme a un vino de Ribera de Duero, me preguntó por el importe de mis honorarios.

Mi respuesta fue la siguiente:

- A usted no le cobro nada, pues he bajado de Presidencia a atender a un animal porque mi ética profesional me pedía que no le dejara morir desangrado. Pero a éste, y me dirigí a Ginés Cartagena, que me ha tildado de pesetero sin conocerme, no le atenderé un caballo herido aunque me lo pidiera de rodillas.

La cara de estupor de Fermín Bohórquez que presenció la escena fue de cine.

¡Sin duda alguna me había salido el componente genético de mi santo padre!

Un buen día a la Academia de Caballería, coincidiendo con los días de la Feria de Septiembre, llegó el hermano de Moura preguntando por el veterinario para regalarme una silla de montar portuguesa de Do Sal, idéntica a las que el gran rejoneador portugués utilizaba en el desarrollo de su depurado arte ecuestre de rejoneo. Silla que no he utilizado porque quiero admirarla subida en su caballete en el despacho de mi casa al tiempo que recuerdo a la yegua Vista Alegre y a su señor dueño el gran rejoneador  conocido como “El Niño Moura” por su actuación en Madrid con 15 años de edad, al que me une una buena y desinteresada amistad.

Nota: Si éste artículo cayera en manos de alguna persona de los que grabaron la operación, les agradecería que se pusieran en contacto conmigo, pues es un documento gráfico que me gustaría tener. GRACIAS.