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miércoles, 21 de abril de 2010

ANALISIS DE LO VISTO HASTA AHORA EN LAS CORRIDAS DE SEVILLA 2010.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

A lo largo de esta docena de corridas contempladas en el transcurso de la Feria de Abril de Sevilla, hemos podido horrorizarnos con lo sucedido en el coso del Baratillo que debería ser referente del buen hacer y cumplimiento del Reglamento Taurino de Andalucía, olvidándonos de aquella frase de quien no queremos nombrar, en que decía que. “los Reglamentos se sancionan para no cumplirlos” y al que lamentablemente, casi, casi, visto lo visto, hemos de dar la razón.
Demasiados toros han quedado maltrechos tras derrotar contundente y reiteradamente en los burladeros tras incumplir un reglamento que, en su Artículo 53 menciona, sin matización precisa y con orden alterado, en sus tres apartados.
El 1º referido a la salida de la res, matizamos, como el reglamento debería haberlo tenido en cuenta que:
“Lo primero que hay que hacer es parar al toro y seguidamente fijar su embestida, pues de no ser así, ni el espada de turno podrá lucir sus cualidades toreras con el capote, ni ser llevado al caballo de picar con la efectividad necesaria para realizar la suerte de varas –de importancia primordial en el comportamiento posterior del toro en los tercios restantes- con garantía de buena ejecución”.
“Hay que obligar a los presidentes a que no saquen el pañuelo blanco para que salgan al ruedo los picadores, mientras el matador esté dando capa a su oponente enseñándole a embestir al principio para seguidamente lucirse si le es posible con la estética de sus lances. Pues hemos de tener en cuenta que, el toro ha sido seleccionado en su bravura en base a la suerte de varas y, la presencia de unos caballos de picar en movimiento le han de predisponer a su distracción como mal menor, y arrancarse a por ellos en el peor de los casos”.
“También los públicos han de reeducarse en el sentido de que sea el peón de confianza quien pare al toro, saliendo al tercio al recibirlo, y así evitar esos derrotes en burladeros, al tiempo que facilita a su matador para que saque conclusiones de la manera de embestir y defectos que el toro atesora”
“Luego ya el matador fijará definitivamente la embestida del toro y sus peones lo llevarán al burladero de suertes para fijarlo posicionalmente en espera de que los picadores ocupen sus lugares reglamentarios”
“Haciendo así las cosas, con la calma y despaciosidad que el toreo requiere, podremos disfrutar de una suerte de varas bien hecha dejando al toro a la distancia que su embestida y prontitud requiera” ¡Lógico y sin complicaciones! El picador tendrá más garantías de coger al toro arriba al entrarle de manera adecuada puesto que se parte de una colocación adecuada del astado”.
El 3º habla de las prohibiciones y sanciones por recortar a la res, provocar el derrote en burladeros y barrera.
La suerte de varas también ha sufrido demasiadas transgresiones tanto por parte de los picadores que han rebasado en muchas ocasiones la raya del círculo más próximo a barreras, han picado fuera de la zona del morrillo, han tapado la salida a la res, como por parte de los espadas quienes han dejado al toro entre las dos rayas e incluso en el tercio y en demasiadas ocasiones se han quedado ocupando el lado derecho del picador, contraviniendo los Artículos 54 y 55.
Los criterios presidenciales han sido dispares y esto no debería ser así si se realizan reciclajes periódicos mediante cursillos dirigidos por Presidentes conocedores del Reglamento al detalle, que los hay y muy buenos por cierto. Demasiadas diferencias en criterios de concesión de trofeos y devolución de astados.
También hemos observado que como el trapío se borró en este Reglamento, los toros hasta el momento han escaseado de él y esto es grave en una plaza como la Maestranza.
Tampoco nos gusta en absoluto los montones de arena que hay delante de los burladeros, pues aparte de no verlos función alguna, pueden causar lesiones tanto a lidiadores como a espectadores de las localidades bajas, al ser proyectada la arena en la llegada de las pezuñas de los toros y dificultar la entrada del torero apurado en el burladero.
Esperemos que el nuevo Director General de Asunto Taurinos don Manuel Brenes Rivas se haga eco de estas matizaciones y trate de corregirlas en el Reglamento que ahora padecemos.
No he querido iluminar el artículo con fotografías de denuncia, que las tengo, para no herir suceptibilidades.
POESÍA TAURINA DECIMOSEXTA TITULADA “DEL NATURAL”.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Poesía original de Eustaquio Cabezón.

-¿Qué principio tié El Pinturas
de toreo o u tauromaquia?
-Ninguno.
-¡Pero ninguno absolutamente!
Acaba de salir, como quien dice
del establo o de la cuadra
hablando más propiamente
donde nos consta que estaba
en el concezto de mozo,
y porque ahora ha estao en Francia
de monosabio primero,
piensa ya que se rebaja
si le da los buenos días
al portero de su casa.
-¡Portero, su domicilio!…
-¡Hombre, es una comparanza!...
Ya sé yo que su vivienda
No puede ser más ventilada,
-Cómo que está al aire libre;
lo cual es una ventaja
porque así no tié polilla.
-Pues el gachó bien se rasca.
-¡Es por entretenimiento!
-¿Por qué has dicho?...Yo pensaba
que era picazón nocturna,
¿comprendes?
- Sí, hombre sí, ¡sarna!
Pues se figura ese primo lo menos…
-¡Calla hombre, calla!
-Y te advierto que es más malo
que un dolor, aunque él se jazta…
-¡Pero que vas a decirme
lo que es ese “aragonauta”!
Echa un cigarro
-No juegues con los cigarritos
-¡Anda!
¡Ni que fueran imperiales
de diez pesetas la caja!
-¡Si creerás que son rialistas!
-¡Ca!, de colillas y gracias.
… … … … … … … … … …
-Pues tiene, según me han dicho,
lo menos cinco contratas
para torear.
-¿En donde?
-Dice que en distintas plazas
de la “península”.
-¡Chucho!
-Eso mismo que tu acabas de decir.
-¡Naturalmente!
¡Camará! ¡Cinco contratas!
Pues a ese paso nos suelta
que tiene el Banco de España
de apoderado cualquier día.
¡Porque es muy desahogao!
-¡Vaya!
-Por supuesto que todo eso
se lo pué contar a la indiada

Con que ¿que dices?
-¡Pues nada!
Que estoy en puerta, y es fácil
que mate un par de Veraguas
en Madrid este verano,
según “ospicios”…Pero ¡anda!
¿De que te ríes, boceras?
-De la trola. ¡Los Veraguas!
¡Cómo se han quedado contigo!
-Pues ya lo verás.
-¡De ganas!
-Me ha hecho proposiciones.
-¿Pagándote?
-¡Sí, pagaban
la conducción del cadavre
si se queda uno en las astas!
¿A qué ponerse unos moños
si aún tiés que dar las gracias
encima?
-¡Cómo está el arte!
-Está el arte que da náuseas.
Y tú, ¿tienes entre manos
alguna cosa?
-Ahora, nada;
porque aún me resiento un poco
de la cogida de marras.
-¿Dónde fue?
-En el “hipocastrio”
-Hipo…¿Y dónde está esa plaza?
-¡Atiza!...¡Si es una parte
del bandullo manjagranzas!
¡Cuidiao que eres zoquete!
-¡Pues habla como Dios manda,
y no te vengas con términos
chinorrescos!
-¡Ay, qué gracia!...
¡Tras de que estoy desasnándote
pa que no metas la pata
cuando hables de medecina!...
¡Vamos, hombre!
-¡Bueno, gracias!
-¡Pues bien, cómo iba diciéndote,
Aunque la cosa está mala,
Y hoy no se consiga contrata,
yo, en cuanto el veterinario
me diga que ahuque el ala,
ya estoy toreando.
-¡Tampoco!
-¡Pero que con esa cara,
y que menos de cien duros
los…!
-¡Pues no va a ser Carpanta
las que vas a pasar!...
-¡Bueno!,
no sé porqué he de pasarla.
-Porque hay muchos con más títulos
que tú y que yo y no lo catan.
Y hablo así porque me consta
que solicitan contratas
graztuitas. ¿Y que le dicen las empresas?
¡Qué “necuacan”!
Como les está pasando:
al “Terpsicore”, al “Bengalas”,
al “Chirlerín”, al “Honduras”,
al “Compasito”, al “Tiñama”,
al “Piruli”, al “Chuchumeco”,
al “Escorza”, al “Cuchipanda”,
al “Quiribu”, al “Canelita”,
al “Birlagatos”, al “Napias”,
al “Garulla”, al “Tumbacopas”,
al “Fumigao”, al “Legaña”,
al “Madruga”, al “Chilindorna”,
al “Organillero”, al “Basca”,
al “Tembleque”, al “Cimbanillo”,
al “Chinorre”, yal “Carpanta”.
-¿Has acabao?
-Me parece que con citados basta.
-Pues tos esos infelices
que has nombrao en tu “ratahila”…

-¡Adiós, lagartijo!
-¡Bueno!, tú a mí… ¿sabes?
-¡Sí! Vaya,
que seas tonto, que acaso
para que sueltes bravatas.
-Te digo que no se estrenan
todos esos rondaplazas:
porque son unos cuneros,
como sabes que les llaman
a todos los que no tienen
principios de tauromaquia.
-Puede que conforme estemos;
pero no sueltes palabras
de triple anís, porque escuecen
a lo mejor, ¿sabes?
-¡Anda!
Yo también soy inclusero,
y si a eso vamos, ¿qué?
-Nada;
pero es una de esas cosas
que no debieras citarlas;
porque si a ti no te duelen…
¡a mí me llegan al alma!

Es Eustaquio Cabezón un aventajado poeta cómico conocido por sus muchos trabajos en los principales periódicos madrileños que en esta poesía festiva taurina, muestra un retrato de aquellos comentarios taurinos de tiempos pasados.

martes, 20 de abril de 2010

ANÁLISIS DE LOS TOREROS DE SEVILLA EN LA FERIA DE ABRIL 2010.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Comenzaré por decir que para escribir de toros y tener cierta credibilidad, lo primero que hay que hacer es ser objetivo en las apreciaciones y no dejarse llevar por favoritismos toreros.
He leído las crónicas de la corrida de Jandilla escritas por los críticos taurinos: Santiago Sánchez Traver, Juan Carlos Gil, Ignacio de Cossío, Patricia Navarro, Juan Miguel Núñez, Zabala de la Serna, Carlos Crivell y Andrés Amorós.
Solamente uno se aproxima a mi relato, es Andrés Amorós que curiosamente es más escritor que crítico y por ello analiza lo que objetivamente ve. El resto dan su versión. La cual me parece de perlas, puesto que yo, lo he dicho mil veces, no soy crítico taurino. ¡No me considero capacitado para juzgar la labor de un hombre que se pone delante de una fiera! Sí, me considero capaz de narrar lo que ocurre en el ruedo porque para ello me sirvo de un magnetofón en el que voy grabando puntualmente lo que va sucediendo. ¡Y eso es precisamente lo que escribo!
¿Que Sevilla posee una pléyade de buenos toreros?...¡Es innegable!
Y de ella destacan entre todos los demás tres nombres que, en el momento que se fue Curro Romero, estaban abocados a ocupar su trono, si bien deberían hacer méritos suficientes.
Manuel Jesús “El Cid” ocupó, tras los triunfos en esta plaza, Madrid y Bilbao, ese puesto, pero de una manera efímera.
Posteriormente fue “Morante de la Puebla” el preferente del público de Sevilla.
Y finalmente, a raíz de la temporada pasada, el puesto preferencial pasó a ocuparlo el joven matador de Gerena, Daniel Luque.
Pero ocurre que en los momentos actuales, Sevilla sigue buscando su referente torero, si bien sus preferencias están de momento, del lado del torero de la Puebla por aquello que su torero artístico es el más acorde con los cánones de la denominada escuela sevillana.
La presente feria del 2010 finalizada para Morante con un 2-0 en el marcador y casi para “El Cid”, también con un 2-0. Ha sido otro tremendo fracaso, semejante al de la temporada anterior, de los dos figurones sevillanos, quedándonos únicamente Daniel Luque pendiente del compromiso de esta tarde frente a los Torrealtas y del mano a mano con Pereda frente a los de Fuente Ymbro. ¿Qué ocurrirá?...
Manuel Jesús “El Cid” lleva tiempo sin encontrarse. ¡No anda afinado! ¡Se le han desajustados las teclas del toque preciso en el momento adecuado que tanto fijaba las embestidas de los toros!
¡Está indeciso porque su “cuarto de kilo” le está jugando la mala pasada de la indecisión en el momento puntual! Y así los toros pesan demasiado, pues ya se sabe que: “cuando no puedes al toro, éste se viene arriba y te deja fuera de sitio”. El público de Sevilla en estos momentos no está con él. ¿Remontará, en la que le queda por lidiar, el diestro de Salteras? Esa es la pregunta del millón.
José Antonio “Morante de la Puebla” sigue apoyado por el público sevillano como lo demostró en el día de ayer al pedirle una oreja después de pelearse con un toro sobrero que no pertenecía a ganadería de sus preferencias.
Un toro que no tenía culpa de no pertenecer al hierro de Jandilla, Juan Pedro o Núñez del Cuvillo, pero que era de la misma sangre sangre tras cruces, Juan Pedro Domecq + Fuente Ymbro. Un toro con bravura áspera y primitiva, por eso conservaba su instinto de saber lo que se dejaba atrás en cada lance o muletazo, pero que a decir verdad no dio un hachazo ni tornillazo tratando de arrancar la cabeza del torero.
Era un toro cuya “caja de cambios” no era automática sino de las convencionales y este tipo de conducción solamente lo medio-dominan los “toreros fajadores” por aquello de tener que medirse tarde tras tarde con estos ¾ de casta que son los que les van curtiendo en la profesión si bien casi nunca llegan a alcanzar puestos de “podiúm taurino”.
Cuando sale uno de estos toros, muy alejados de los denominados de “fórmula 1” que son los de encaste 4/4 y seleccionados acorde con parámetros de bondad infinita rayana en la tontuna, los toreros artistas se las “ven y se las desean” para dominarlos, mientras sus partidarios le sobrevaloran lo realizado por tratarse de un toro “contraestilo” y naturalmente carente de lo necesario para que su ídolo triunfe.
Eso fue lo que ocurrió ayer en la Maestranza con ese toro de la ganadería de Javier Molina, número 39. “Flamenco”, 511 kilos que sustituyó al devuelto “Dicharacho”, número 81 de Jandilla por claudicación en la extremidad posterior izquierda que solo debió ver el presidente de la corrida. Era un toro ligerito, cariavacado con el trapío más que justito para Sevilla y que escarbó casi de salida en los medios donde se emplaza.
Morante se fue a por él para pelearse de capote y que se paró cuando José Antonio trató de rematar con la media verónica.
Seguidamente el toro apretó más de la cuenta y Morante perdió el capote y hubo de tomar precipitadamente el burladero mientras el debutante Cayetano le hacía un verdadero quite.
En varas, Cristóbal Cruz lo pica muy trasero y como no le quita la puya de la herida el toro aprieta y aprieta a arreones, sin que el peón “Lili” logre sacarlo del caballo.
Un toro que no tiene afectividad por el capote que le ofrece Morante quien con dos capotazos lo lleva a la segunda y reglamentaria entrada donde Cristóbal Cruz lo masacra tratando de que sea devuelto, pero el presidente, no pica el anzuelo, y cambia el tercio.
Morante comienza su faena doblándose con el toro en ocho muletazos por ambos pitones, muy cerrado en tablas, por lo que el toro lo aprieta, lo pone en apuros, le raja la muleta, y sus banderilleros han de salir en auxilio del matador.
Un toro muy mirón que sabe lo que se deja atrás al que Morante le roba cuatro redondos sin ajuste alguno.
Nuevo robo de tres redondos que remata con el pase de pecho sobre la mano derecha.
Le vuelve a robar cuatro redondos. Es desarmado en el quinto.
Cuatro redondos que remata con una trincherilla que pone al público en pie.
¡Una trinchera! levanta a la Sevilla taurina y hace sonar la música! ¡Inaudito pero absolutamente cierto!
Lo intenta con la mano izquierda y logra unos naturales despegados que llevan el clamor a los tendidos.
Recibe un aviso a los 11,39 segundos de faena de muleta.
Pinchazo arriba. El público le aplaude para estimularlo. Un pinchazo hondo que está muy agarrado. Capoteo de los subalternos. Morante pide el estoque de descabellar y acierta al primer golpe.
Aparecen pañuelos en los tendidos, pero el presidente no concede la oreja.
Las palmas hacen que Morante salga al tercio a saludar en medio de la bronca al presidente por no conceder la oreja al diestro preferencial de Sevilla.
Les he narrado la faena completa para que ustedes juzguen.
El mérito de Morante: ¡Fajarse con un toro no propicio al lucimiento! Claro que era el último cartucho de su participación en esta feria abrileña donde había fracasado al igual que otros tantos.
¿Estuvo Morante por encima de sus compañeros de terna? Sinceramente creo que no, pero habrá, como en botica, opiniones para todos los gustos.

lunes, 19 de abril de 2010

DECIMOCUARTA POESÍA TAURINA: “PATOLOGÍA TAURINA”.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Esta es una poesía del poeta Roig Ballester dedicada a la valentía sin dominio en el toreo.

El Sarro es un novillero
que empezó hace siete meses
despachando, entre otras reses,
cerdos en un matadero.
Clavó luego banderillas
allí en la Plaza Mayor,
y el toro tuvo el honor
de romperle dos costillas.
Al salir del hospital
mató en cierta novillada,
y desde entonces fue espada…
¡como pudo ser puñal!
Y a raíz del hecho aquel
se elevó, con deterioros
ayudado por los toros,
que hacían mucho por él.
De esta manera brutal
adquirió gama de bueno,
por lo fresco y lo sereno
que pasaba al…hospital.
El no supo, según oí
lo que era el miedo en el ruedo.
No supo lo que era miedo,
¡pero una cogida sí!
Sus reglas y condiciones
eran pocas y mermadas.
El daba las estocadas
como quien da coscorrones.
Que acertaba a dos por tres
no me cabe duda alguna;
más si él acertaba en una,
acertaba en cien la res.
Era de esos corazones
bravos hasta lo inaudito.
Le importaba a El sarro un pito
la cuestión de los pitones.
Fuera el toro como fuera,
en las astas se metía.
Por eso se lo ponía
muchas veces por montera.
La muleta para nada
le servía…En ocasiones,
para tapar los calzones
rotos por una cornada.
Y, no obstante, hay que decir
que iba a la plaza la mar
de gente a verle matar
y…casi, casi morir.
¿Es El Sarro acreedor
a semejante interés?...
¡Si es más torera la res,
mucho más que el matador!
¿Merece, lector prudente,
que se diga que es espada
un sujeto que no es nada
más que un chico valiente?...
Pues bien: sólo un animal
digno de ir uncido a un carro
negará que hay mucho Sarro
en la fiesta nacional.

EL MEJICANO ARTURO MACÍAS, DIESTRO VALEROSO Y ARTISTA.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Viene precedido de tierras originarias como una gran figura y aquí trata de demostrarlo por todos los medios y de principio, cuando prácticamente no tiene cogido el aire a los astados bravos de acá.
¡Es un diestro que no se arredra ante las cornadas!
Le habíamos visto en Fallas y nos había causado una gran impresión. Salió por la enfermería. También lo hizo, por la misma puerta, en la Maestranza de Sevilla.
¡Dos actuaciones y dos cornadas! Se nos antoja demasiado tributo sangriento.
Arturo Macías debuta en la Maestranza de Sevilla con una corrida del hierro portugués de Palha.
Hace su paseíllo junto a Serafín Marín e Iván Fandiño, vistiendo un terno palo de rosa y oro para cumplimentar a la presidencia que ocupa D. Gabriel Fernández Rey con su asesor artístico Luis Arenas.
¡Estaba muy decidido a triunfar! como lo demuestra que aproveche su quite en el primer toro de Serafín Marín, un toro nada fácil, y lo hace nada más y nada menos que por gaoneras.
El toro se le arranca con fuerza y si no llega a esquivar la embestida hurtando el cuerpo, se lo lleva por delante. La segunda gaonera es ajustada y valerosa. Remata con la revolera en cuyo lance el toro le mete el pitón en la banda de la taleguilla y lo voltea gracias a Dios sin consecuencias.
Se coloca unas bermudas blancas, que lleva siempre con los avíos de lidiar, encima de la maltrecha taleguilla y a ¡seguir buscando el triunfo!
Y lo hizo así:
En el segundo toro de la tarde que corresponde a su primero. Número 693. “Carrapato” es el nombre. Pesa 515 kilos. Su capa negra mulata. Nacido el 04 del 06.
De salida derrota en el burladero al ser llamado por un subalterno.
Arturo Macías anda muy bien al toro doblándose perfectamente con él para seguidamente andarle para atrás enseñándole a embestir y remata la serie de lances con una media verónica.
Cuando los piqueros han ocupado los lugares reglamentarios, Macías lleva el toro al caballo de picar, templándole exquisitamente al tiempo que por la cara le anda para atrás. Un recorte es el remate con el que lo deja ante el picador José Antonio Muñoz que tira muy bien la vara para agarrarse trasero. Rectifica de inmediato y una vez la puya arriba le pega a un toro que aprieta para seguidamente levantar la vara pero no sacar la puya de la herida infligida con lo que el toro permanece apretando al caballo.
Arturo Macías realiza su quite por chicuelinas buenas y ajustadas.
En la segunda entrada al caballo el piquero marra y el toro haciendo girar a la cabalgadura no le deja que coloque la puya en el sitio. El piquero trata de buscar la herida lograda anteriormente. Cuando lo consigue se limita a sujetar al toro.
Iván Fandiño realiza su quite con dos tafalleras que remata con una media verónica de buena factura.
Con lidia de Fernando Galindo parean Martín Antequera que clava un buen par. Alfredo Cervantes en su calidad de tercero deja un perfecto par arriba. Cierra Martín Antequera con un excelente par. Galindo, a una mano, cierra al toro en el burladero de matadores en medio de las palmas de los que ocupan asientos en el coso del Baratillo.
Arturo Macías tras solicitar permiso a presidencia, brinda al público de la Maestranza, quien corresponde con una gran ovación al simpático diestro mejicano quien tira la montera por encima de la cabeza hacia atrás quedando boca arriba sobre el albero del ruedo.
Desde el mismo centro del ruedo cita al toro que está cerrado en el burladero de matadores. El toro tarda en fijarse en el diestro. Cuando al fin lo hace y se arranca, Macías le ejecuta un pase cambiado por la espalda al que sigue un pase por alto, otro cambiado, otro por alto rematando con dos pases de pecho encadenados empezando por el realizado sobre la mano derecha.
Da distancia al toro y se va acercando lentamente al astado con la muleta portada en la mano derecha. Dos redondos ligados. Al tercero lo pisa la muleta. Lo desarma. Trata de recuperarla sin conseguirlo.
Tras cambiar de muleta. Tira del toro con un pase contrario tratando de buscar el terreno donde el viento, que sopla con fuerza, le moleste menos.
Lo lleva al mismo centro del ruedo. Dos redondos a un toro que denota escasez de fuerzas y por ello entra rebrincado. ¡Lo aguanta perfectamente y con mucho valor lo torea cruzándose al pitón contrario con la mano baja! Dos buenos redondos que finaliza cambiándose la muleta de mano y logrando dos naturales en el segundo de los cuales el toro se le cuela poniéndole los pitones en el pecho.
Nueva serie de naturales donde el toro se le queda debajo del cuerpo, no obstante lo cual Arturo Macías demuestra valentía y sigue dando naturales ahora ayudándose del estoque simulado para tratar de librarse de los inconvenientes del viento que ahora sopla con mucha fuerza.
Toreo de cercanías tratando de estimular al toro para que embista, a lo que el burel se niega una y otra vez. ¡Aguanta la mirada del toro con la muleta en la mano izquierda! ¡Desafía a su poco colaborador oponente y muy valiente se cruza! Finalmente remata con un pase de pecho sobre la mano derecha. Ovación.
Sigue toreando al toro ¡pasándoselo muy cerca! En una serie de buenos redondos ejecutados en las cercanías porque el toro tiene menos de media arrancada. ¡Materialmente metido entre los pitones! le vuelve a pisar la muleta como consecuencia de la embestida discontinua que posee.
¡Macías ha estado muy valiente con un toro que no ha servido para practicar el toreo artístico!
En la suerte contraria y, muy cerrado en tablas, entra a matar y como lo hace muy derecho coloca un estoconazo ligerísimamente desprendido. Capoteo de los subalternos. Toma el descabello. Saca el estoque con mucha parsimonia. Falla en el primer intento no obstante lo cual le toca la médula y el toro queda tambaleándose. Finalmente dobla sin puntilla.

Su segundo corresponde al quinto de la tarde.
Macías comienza su faena doblándose con el toro. Seguidamente le da distancia para con la muleta sobre la mano derecha lo torea con pases contrarios.
Se lleva la muleta a la mano izquierda. El toro le da dos regates avisándole del enorme peligro que entraña por ese pitón, pero como Macías viene dispuesto al triunfo sigue por naturales hasta que en el segundo el toro se revuelve con prontitud y empitonándole entre las piernas lo voltea a gran altura. A la caída viene la cornada cuando el toro lo recibe con el pitón en espera y se lo introduce en el tercio medio del muslo derecho propinándole un cornalón del que el diestro tras rodar en “croqueta” sobre el albero, queda sin poder moverse mientras se lleva la mano a la herida en un gesto de gran dolor.

En manos de las asistencias lo llevan camino de la enfermería en cuya puerta de entrada lo espera una camilla que finalmente lo llevará a las expertas manos del doctor Vila.
Serafín Marín se hace cargo de la muerte del marrajo.
En la suerte contraria logra un estoconazo arriba que es aplaudido. Seguidamente lo pasaporta al segundo golpe de verduguillo.
Con el alma en vilo y sin conocer el alcance de la cornada abandonamos la Maestranza lamentando la cogida del simpático y excelente matador de toros mejicano que es Arturo Macías, cruzándonos con su apenado apoderado.
¡Mala suerte para el diestro mejicano! Al que deseamos una pronta recuperación!