EL TOREO Y LA TORERÍA. II.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ.
Veterinario y escritor.
DE
TOROS GANADERÍAS Y COSOS.Situamos al toro en su
primitiva bravura para dejar de ser, en el siglo XVII, animal salvaje
al estar sometido a la tutela del hombre y soportar su presencia. La
realidad del toro bravo como base de iniciación de la ganadería fue
el conocimiento seguro que permitió establecer comparaciones y,
elegir el ganado que podía dar mayor rendimiento a la intención de
su crianza.Para ello en los siglos XV y XVI,
fueron comisionados los carniceros como
las personas prácticas para la elección del ganado. Eran los
expertos encargados por los regidores, comisarios de toros, de su
compra y, a veces, actuaban como ganaderos. Todos ellos tenían
costumbre y habilidad en el manejo de los toros para dominarlos y
conducirlos tanto a los núcleos rurales como a las plazas de villas
y ciudades.Posteriormente, y en base a las
intencionalidad que de su cría y cuidado se hacía, los ganaderos
han ido logrando un toro adaptado a la finalidad de las distintas
formas de lidia.Si bien algunos autores señalan el
siglo XVIII como el del florecimiento de las ganaderías de lidia ,
no significa en modo alguno, que en los dos siglos precedentes no
hubiese formas incipientes, ya que en cada época hubo el toro que
los tiempos exigieron y la corrida impuso.Respecto a las ganaderías de la
tierra y a lo que mis lecturas hasta ahora han llegado, es a conocer
, por ejemplo, que en 1651 se lidiaron toros en Madrid de don
Felipe Franco de Medina del Campo; toros de Tordesillas para ser
corridos en Pamplona en 1677, propiedad de un vecino de
Valladolid llamado Juan Sasso; en 1682 se compraron toros a
Francisco Joseph de Barbadillo vecino de Medina de Rioseco y en 1683
figura una ganadera como propietaria llamada María de
Salcedo.En la ciudad de Logroño, para las
fiestas de 1675 “tienen pronta la corrida de ocho toros
que son de las vacadas de Tordesillas”.En las fiestas de toros de Salamanca
habidas en agosto-septiembre de 1733, se dice: “se
celebraron dos encierros en la mañana del del 18 de agosto,
subiéndose a la plaza 24 toros, de los que catorce eran de
Portillo para rejones”En cuanto a la ganadería de Raso
de Portillo sigue en la nebulosa de contorno impreciso y de
origen que quizá algo tenga que ver con la casta navarra.Como ganadería más antigua de
Castilla gozaba del privilegio de abrir plaza en las Reales
fiestas de toros, hasta la corrida de la boda regia de
Alfonso XII con doña María de las Mercedes celebrada
el 25 de enero de 1878 en que terminó el disfrute de tal
merced.Como referencia a los primeros
propietarios copio la cita que se hace en la Historia del
toreo y de las principales ganaderías de España de Gómez
de Bedoya, publicada en Madrid en 1850. “como es
consiguiente a la antigüedad que cuenta, ha tenido esta torada
diferentes dueños , aunque no todos dotados del gusto e
inteligencia que necesario es para el mejoramiento del ganado. No
obstante D. Manuel Muñoz y D. Mateo Prado
anteriores propietarios de esta vacada , supieron elevarla a
a una de la más acreditada de su época , en cuyo estado pasaron
estas reses a la pertenencia de D. Alonso Sanz; de
éste a la de D. Pablo Danz y D. José Toribio Valdés
vecino de Pedrajas del Portillo (Castilla) quienes en 1846
la vendieron al dueño actual D. Joaquín Mazpule que
derivaron a las ganaderías de Andrés Ramos y Salvador y
Antonio Gavira.ENTRE LA PLAZA DE MADERA DEL
OCTÓGONO Y LA ANTIGUA DE FÁBRICA DE FABIONELLI.El siglo XIX comenzó con la
trágica muerte de Pepe-Hillo y la retirada poco antes
de Pedro Romero con lo que el toreo pierde el esplendor de los
años precedentes y, a lo que hay que añadir la prohibición de
las corridas de toros distada por Carlos IV en 1805 y
la guerra de la Independencia.Cuando regresa Fernando VII de
Francia en 1814 las corridas vuelve a su estado anterior.Si los primeros cinco lustros del
siglo XIX, fueron carentes de vigor torero, los siguientes fueron
fecundos gracias a la aparición de Francisco Montes y después
de El Chiclanero y Cúchares.Aquel una de las cumbres del toreo y
estos protagonistas de una competencia y rivalidad que vivificaron
la fiesta.Sigue la contienda de El Tato y
el Gordito a la que sigue la época de Lagartijo
y Frascuelo uno todo elegancia y el otro todo
valor.Les siguen Mazzantini,
Espartero y Guerrita. Gran estoqueador el
primero. Representante del coraje y vergüenza torera del segundo. Y
el torero grandioso y cumbre del tercero.A mediados de este siglo aparecen las
novilladas. Consistían en matar un res embolada fuera de la
plaza después de haber sido corrida. Para hacerlas más entretenidas
se agregaba una parte cómica de mojigangas y pantominas
que se remataban con fuegos artificiales.Cuando el siglo termina, las
novilladas constan de cuatro novillos y capeas de embolados
para los que quisieran lanzarse al ruedo.Valladolid por las causas señaladas
con anterioridad, (prohibiciones e invasión napoleónica) no se
dieron corridas y sí novilladas y bueyes enmaromados destinados a
divertimiento popular.Acabada la guerra de la independencia,
se instala en los terrenos conocidos como Campo de la Feria
una plaza de madera para lidiar las corridas anuales de la Casa
de Beneficencia donde existía un edificio de forma octogonal
que era la cárcel y que con posterioridad se convirtió en la
Academia de Caballería.La Real Sociedad Económica
consiguió por Real Cédula el privilegio de celebrar novilladas
en beneficio de la institución.El periodo que discurre entre 1815
y 1832 en que se celebra la última corrida en la plaza
desmontable se dan muchas novilladas .En este lapso de tiempo, hay que
señalar que en 1828 los frailes de San Juan de Dios
por concesión de S. M tuvieron cuatro corridas para aumentar
sus recursos.La Junta de Beneficencia alentada por
el buen éxito económico logrado se decide con la ayuda de los
señores Espinosa y Deza, armadores de la plaza del
Campo Grande y constructores de ésta a levantar la plaza por su
cuenta.En la denominación figura como Plaza
de novillos.Se
adoptó la forma
octogonal
como las de Sevilla, Ronda y Tarazona.La
plaza era pequeña. Los servicios muy deficientes; había
que arrastrar las reses hasta la calle San Quirce. Por sus escasas
dimensiones los toreros se movían mal por lo que se quitó
la barrera y se pusieron burladeros en los vértices que con
posterioridad
se volvió el
restablecimiento de la barrera.Su inauguración tuvo lugar el 15
de septiembre de 1833 con novillos de de Mota del Marqués
lidiados por la cuadrilla de Juan Martín de Salamanca.El último festejo se celebró el día
11 de octubre de 1891 con una becerrada benéfica de novillos
embolados. Se utilizó la plaza para verbenas, bailes, títeres y
fuegos artificiales.En las tres corridas de la feria de
1845 actuó Cúchares como único espada,
estoqueando toros de las cuatro ganaderías de Pedrajas de Portillo
que eran del gusto del espada.Las corridas de las ferias de 1948
y 49 tuvieron carácter real al ser presididas por
el Infante D. Francisco de Paula residente en Valladolid.Las 4 corridas de 1860 con
buenos resultados tanto artístico como económico fueron toreadas
por la pareja Cúchares- Tato.En
las corridas feriales actuaron todas la grandes figuras:
Lagartijo, Frascuelo, El Gallo Grande, Mzzantini, Espartero
y Guerrita,
que mataron las ganaderías del Raso del Portillo
y derivados, Conde de la Patilla, Carrero, Villagodio, Miura,
Veragua etc.En los últimos años de existencia de
esta plaza, el activo e inteligente empresario don Luis Saavedra
levantó la afición a una altura tan grande que difícilmente, por
aquél entonces había población tan amante y y decidida partidaria
de los toros.De los muchos novilleros que
destacaron nombramos a Villarillo, Boto, Raimundo, Fernández
“valladolid” y Antonio Fuentes un entonces
desconocido que enloqueció a la afición vallisoletana.Entre los incidentes más graves
citaremos el de Juaneca picador que derribado con gran
violencia fue a estrellarse contra el estribo de la barrera,
falleciendo al día siguiente.La grave cogida de Villarillo
el día 24 de mayo de 1889 al entrar a matar.La gran conmoción cerebral del
banderillero Maleño a consecuencia de de la cogida
grave del tórax.Cerrada la plaza para el toreo
habitada por la guardia civil. Finalmente se restaura y se abre como
plaza de esparcimiento de la ciudad y a la sombra del nombre que la
perpetuará :Plaza del viejo coso.CLARO OSCURO DE NUESTROS TOREROS.Nunca Valladolid ha tenido una toreria
grande.Tampoco, al no tener una figura grande de la toreria, ha
disfrutado de ese hálito popular que dicha figura emanaba.¿Por que esto ha sido así?Quizá el aprendizaje, ante la
realidad trágica y cruel que la capea, única escuela posible para
el aspirante , llevaba consigo, no solo por el espectáculo en sí
sino por el público en sus actitudes , excesos y violencias, capaces
de mermar , cuando no destruir, toda la ilusión, el empeño y la
vocación ante tanta dificultar , insalvable a veces.También de que nadie caiga en la
cuenta de que estos torerillos existen tras años de esta lucha y que
todos sus esfuerzos son baldíos, y queriendo torcer hasta la misma
naturaleza, de nada les sirve.A lo más que pueden aspirar, luego de
dejar pasar la juventud, será a torear en unas pésimas condiciones
y salir airosos por los conocimientos y la buena suerte.Podrá achacarse al carácter personal
, muchas veces incomprendido y otras real , del torero frente al
público y al ambiente en que se mueve.Todo ello me ha hecho pensar sino será
cierta la frase leída en una biografía , que dice: “si quieres
ser torero vete de Valladolid”. Puede que para algunos haya
sido así , pero para otros fue viaje de ida y vuelta.Es curios que la mayor parte de
nuestros toreros, como iremos viendo a través de sus biografías,
recuerdos y papeles exhumados para este trabajo, tienen un recorrido,
marcan una trayectoria que es casi siempre la misma. Primero, la
ilusión de los primeros pasos ; luego la plenitud lograda;más tarde
el desplome físico y psicológico, y por fin, el desvanecimiento y
con ello el olvido de la afición.LOS ANTECEDENTES.Hasta principios del siglo XVIII,
buscar individualidades en el ejercicio del toreo a pie, es
imposible, ya que la fiesta de los toros, en su complejidad y
variantes desde su iniciación, eran el tumulto y el desorden,
quedando relegada la actuación del que entonces, como incipiente
profesional, recibía el nombre de cazador, matatoros, toreador o
simple desjarretador, auxiliar o matarife.Sin embargo, examinado cuidadosamente
textos, he averiguado que allá por el 1700, en una lista de
toreadores figura el nombre de Antonio Salcedo “el negro
de Medina del Campo” como habitual en la lidia. Mediado el
siglo XIX, en su primer tercio los nombres de Matías
Tremiño, Guillén “El Zamorano“, Sentimientos
y el más notable Mancio participan en regocijos taurinos de
índole variada y cierta popularidad en Valladolid.Ya como figura de segundo orden,
torero que conocía muy bien su oficio, hay que mencionar a
Raimundo Rodríguez “Valladolid” apodado
así , no obstante haber nacido en Tordesillas. Dedicado a matar
novillos con gran valentía, hizo su presentación en Madrid en el
año 1880. Realizó campañas interesantes por América,
Mediodía de Francia e incluso como banderillero de Punteret
en las célebres corridas de París del año 1889. Fue el
primer novillero vallisoletano que toreó en Madrid. Se distinguió
por su toreo de capa y sus lucidos pares de banderillas en silla.
Murió en Madrid en 1893 produciendo su muerte general
sentimiento.Contemporáneo del anterior es
nuestro torero Vicente Sanz “Matapozuelos”. Nacido
en Pedrajas de San Esteban y
conocido con el nombre de ese pueblo vallisoletano por haber casado
su madre en segundas nupcias, con un vecino de esa localidad.Después de haber efectuado el tan
largo y penoso plazo de aprendizaje que, entonces se exigía a los
aspirantes a torero, empezó en la plaza de Tetuán en 1905 con
bastante éxito; pasó después por la de Vista Alegre, y debutó en
la Madrid el 11 de febrero de 1906 repitiendo dos veces más
por sus brillante actuación.Siguió su carrera por las plazas más
importantes de España, Portugal y Francia. Durante la temporada de
invierno de 1910-1911 toreó en Venezuela y sus Estados un
gran número de corridas. Tras una magnífica temporada en España a
punto estuvo de tomar la alternativa. El 6 de abril de 1913, en
la plaza de Tetuán, un toro grande y burriciego de Bertólez, le
derribó al entrar a matar, tirándole un terrible hachazo en la cara
que le destroza. Al cabo de catorce meses y nueve operaciones, salvó
la vida a trueque de quedar desfigurado. A partir de aquí comenzó
su decadencia, empezaron a escasear las novilladas y, desilusionado,
se retiró en 1917 silenciosamente sin haber logrado su meta.PRINCIPALES TOREROS DE ESTE SIGLO.Las biografías y estadísticas
alguna vez quisiéramos señalarlos dentro de la generación taurina
en que se desenvolvieron, con sus vigencias, clase de toreo y figuras
que la componían. Quizás así podamos comprender como tuvieron que
habérselas y comprender el por qué de sus actuaciones y resultados,
la disculpa o la incomprensión que tantas veces llega al público y
a sus seguidores y amigos. Todo ello nos dará al juzgarlos, si
triunfaron por propios méritos o no lo hicieron por otras causas, ya
personales o artísticas , de suerte o adversidad.PACOMIO PERIBAÑEZ SE CRECIÓ CON
LA DESGRACIA.Solo el tesón ante las dificultades
con que tuvo que enfrentarse, su mala racha de desgracias y
adversidades que a cualquier amilanarían, a él le fortalecían, le
encorajinaban; creciéndose ante las contrariedades consiguió lo que
se propuso; ser matador de toros, el primero de Valladolid, con
hechuras toreras, valor probado y hasta técnica no exenta de arte,
ello a pesar de moverse en torno, nada menos, que a las dos cumbres
del toreo Joselito y Belmonte y sus epígonos.Luego de las primeras correrías por
las plazas de nuestros pueblos comienza en Valladolid en una
becerrada y a continuación, ya en traje de luces, dicen que
“puede llegar a ser algo”.En
los años que van de 1902
a 1907 torea
bastantes festejos, muchos de
ellos en nuestra ciudad, que le preparan para su debut en Madrid den
1908 con
unos buenos mozos de Pablo Romero , con éxito claro y repetición.
Dos actuaciones muy notables en nuestro coso, como el mejor torero
que principia su carrera. Triunfos grandes y competencia con los
novilleros que más gustan. Termina el año con tantos triunfos que
se le abren las puertas de todas las plazas.El siguiente año es para Peribañez
la consagración como novillero, toreando en Madrid trece
veces. Se le menciona en Los toros de Cossío con
estas palabras: “Peribañez puede ser el mejor novillero de la
actualidad”Siguen los éxitos. Vuelve a torear
otras cinco novilladas en Madrid y, antes de la alternativa
pasaporta en esta plaza seís toros de Clairac con corte de
orejas y salida a hombros.En la feria vallisoletana de 1911
Manolete padre le da la alternativa con
corte de oreja, que no confirma hasta 1913.En 1916 la empresa organiza un
mano a mano con Florentino Ballesteros.Torea muy bien a su primero pero, al
matar, el aire le descubre recibiendo una gravísima cornada en el
pecho de la que el cirujano que le atendió Sr Villa dijo: “Es
un muerto que ha resucitado”. Después de una larga y
dolorosísima curación Pacomio logra un gran triunfo junto a
Joselito de Valladolid y, al día siguiente, toreando
son él y su hermano Rafael, fue herido de gravedad. No paran aquí
las desgracias pues sufre un grave accidente de moto son sidecar ,
ocupado por su esposa.Todo esto motivo una merma en sus
facultades que unido al olvido por parte de las empresas, lo
llevaron al retiro vistiendo por última vez el traje de luces en la
Feria de Valladolid del año 1919 donde cortó 4 orejas y
un rabo a un toro de Villagodio.Con posterioridad se hizo actor con su
esposa y muerta ésta, volvió a los ruedos actuando a las ordenes
de varios matadores entre ellos Fernando Domínguez.Acabó como asesor de la plaza de
toros de Madrid.Murió
en el año 1964.Como
recuero a su memoria la placa que la afición vallisoletana colocó
en el cincuenta aniversario de su alternativa en
el coso del Paseo de Zorrilla;; el emblema de palta de la ciudad que
le impuso el alcalde y, el brindis de Antonio Ordóñez en la
corrida de conmemoración que él escuchó desde el palco
presidencial.Pacomio fue
un buen torero; acertado ante el toro. Manejaba el capote con
facilidad y elegancia; hábil y fácil en banderillas y muleta y
mediocre con la espada.Comprendía la lidia y el toro por
tener conocimiento de los mismos.RAMÓN FERNÁNDEZ “HABANERO”.
UNA CARRERA TRUNCADA.Novillero nacido en Guanamacoa
(Habana) que tomó la alternativa en Guanajato ( México).Después de cursar los estudios de
primera enseñanza , e influenciado por el ambiente taurino y por
muchas oportunidades para su formación, se hizo torero.Venciendo la oposición familiar ,
asiste a capeas, torea por plazas de poca categoría y logra
adiestrase en el toreo de reses, en el campo.Su primer traje de luces lo viste en
Valladolid el 31 de agosto de 1913. Torea frecuentemente con
Félix Merino con el que se establece una competencia que crea
división entre aficionados.Sus éxitos le llevan a presentarse en
Madrid el 13 de agosto de 1916. Gustó pero al decaer sus
ánimos sus actuaciones dejaron de interesar por los se marcha a
México donde toma la alternativa de manos del torero azteca Gregorio
Garrido en 1923.A su regreso a España en 1926
reanuda su actividad pero como novillero actuando en nuestro coso en
varias novillada donde alterna con Félix Merino y Fernando
Domínguez.Era un buen lidiador, artista pero no
logró triunfar aferrándose el terruño de la finca donde partió
dirigiendo la ganadería de toros bravos familiar. Murió en 1960.FERNANDO DOMÍNGUEZ, ESENCIA DEL
TOREO.Dice
D. Emilio que le agrada poder escribir sobre sobre las muchas
tertulias que con Fernando
y otros toreros y amigos tuvimos, primero aquí , en Valladolid,
durante la guerra civil española y, después en Madrid durante los
años 40.Conservo con viveza cuales fueron los
rasgos que como persona le le caracterizaban en el trato y la
comunicación. Como torero, en el entendimiento del toreo, y como
benefactor, en el altruismo y complacencia con el bien ajeno.Fernando era
parco en palabras y reservado, unas veces; locuaz otras
porque conocía hasta donde podía llegar.Cuando estaba en forma era una delicia
su conversación . Intercalaba en el comentario el fino humor
satírico y picante que cultivaba en la intimidad. Decía los que
sentía; no se andaba con rodeos o eufemismos. Muchas veces su habla
se ayudaba con la mímica de las manos que dibujaban posturas muy
taurinas. Tenía mucho temperamento y carácter de artista que se
movía a impulsos de la imaginación , con sus arrebatos y
fragilidades.Frente a la profesión no pensó
nunca más que en ser torero; no supo más que eso.Tenía el complejo de no sentir
apetencia alguna por el dinero. Ni siquiera hacía cuentas de las
corridas que toreaba. Su ambición era torear bien, ser figura
destacada. Este genial artista no tenía el arte de torear por
oficio.La espada y el miedo le jugaron muy
malas partidas.Le tría a mal traer eso que se llama
“la muerte de los toros”, con lo que se le esfumaron
muchos grandes triunfos.Su ilusión se desvanecía, pero lo
que él quería sobre todo era que se le reconociera que había
toreado muy bien. .Y eso ¡vaya si lo reconocieron tirios y troyanos!Su plenitud torera se desarrolla en la
generación de los 30 y los 40 en los que estaban en el
candelero Lalanda, Ortega, Bienvenida, Armillita,
Barrera y Victoriano de la Serna que eran torero que
podían con todo en esos tiempos en que por chiqueros salía el
toro-toro con edad, sentido y de difícil dominio.Asén las Fallas de 1933 tuvo
que apechugar con dos corridas; la de la alternativa y la
siguiente- la de Guadalest y Rincón- grandes,cornalonas y broncas,
con las que entraba en el ,escalafón de los grandes toreros.Como Fernando hacía el toreo no se
podía realizar con todos los toros , ya que muchos necesitan lucha
y Fernando no ara un luchador. Era un artista con un arte de
excepcional pureza.Cuando se confiaba con un toro de
verdad , su toreo resplandecía en una línea clásica , reposado y
mandón en que consiste el hacerlo con técnica y estética, pero
además y sobre todo, en el sentirlo, el impregnarlo de su propio
yo.Su acento personal que le distinguirá
de los demás. Y ese aislarse de todo lo que le rodea para sentirse a
sí mismo en un lance o en unos muletazos es lo que tiene más
categoría en el arte de torear.Esa es la máxima calidad a que aspira
el verdadero artista; exteriorizar su personalísimo estilo. Fernando
gracias a ese sentimiento personal, logró levantar tarde muy
toreras.Belmonte dijo
de él ante unas fotos fenomenales de archivo:¡Osú!
¿Si este torero torease así más a menudo! Un
toreo que estuvo siempre aferrado a lo que ha sido, es y será
siempre la esencia del toreo; con el capote, al lance de la verónica
y la media como dino remate. Con las muleta, el natural , o mejor aún
los naturales ligados en una serie con el obligado final del pase
de pecho curvo y sacando la muleta
por la penca del rabo.Donde Fernando se afligía era en la
suerte de matar, cuando tenía que cruzarse y perder la cara del
toro. Ese miedo, como él decía, le duraba toda la tarde y le hacía
sufrir lo indecible.La mortal cogida del infortunado
Pascual Márquez por un toro de Concha y Sierra, corrida en la
que intervino Gitanillo de Triana correspondiendo a
Fernando matar el toro causante de la tragedia , colma su sufrimiento
y al desnudarse del traje de luces anuncia su próxima retirada
cosa que lleva a cabo después de la corrida de Pablo Romero toreada
en la Feria de Valladolid de 1941 y en la que un berrendo
fue: “el toro que más miedo me ha hecho pasar” como
comentó a un periodista.Vuelve a los ruedos tras una actuación
en un festival en la plaza de Valladolid, casien privado pero con
lleno, y en la volvió a demostrar lo que siempre fue: un torerazo.Y como la gente le pidió que volviese
el toreo éste enfervorizado accedió reapareciendo en la feria de
1944.Del díptico dentro del cual hemos
contemplado al hombre y al torero, nos queda el aspecto de su
personalidad enraizada en la generosidad, la caridad y el
desprendimiento en favor de todo acto humanitario , presente desde el
momento miso de iniciarse en la profesión.Rosario de festivales que se inicia
en el 1924 a favor de los niños tuberculosos y siguen en una
centena que contaron con su concurso y generosidad hasta el último
celebrado en Segovia en 1996 donde alternó son su sobrino
Roberto Domínguez que fue su ojito derecho.De entre ellos destacó el de Medina
de Rioseco del que Fernando dijo: “Nunca me he
sentido tan a gusto toreando tan bien”Y finalmente recordemos el festival
organizado por él a beneficio del Santuario de la Virgen
del Carmen en 1957 que fue un gran éxito económico
y artístico por lo que se le nombró Hermano de Honor de la
Cofradía. Y tuvo el emotivo rasgo de donar, para hacer un manto a
la virgen el capote de paseo del día de la alternativa. La
Providencia se sirvió del mismo para que de la imagen de su
predilección pasara a envolver su cuerpo mortal en el tránsito a
la eternidad.ALFONSO GÓMEZ MORO “FINITO DE
VALLADOLID”. ESTOQUEADOR DE ÉPOCA.Deseoso de correr el albur del toro y
frente a la oposición familiar, se lanza en pos de la aventura. El
matadero que escala cada noche hurtando las horas de descanso, es su
primera escuela donde da los primeros capotazos a las reses
destinadas al sacrificio.Su
carrera comienza en las
capeas de Tudela. El primer traje de luces lo viste en Castrojeriz.
Su fama de valiente se consolida por las plazas de los pueblos
castellanos rubricándolos en la plaza de Tetuán en su presentación
en 1920. Repite el
domingo siguiente y sale a hombros a pesar del desgarre de la nariz
que le produce el toro.Se presenta en Madrid en 1927 y
como cortó una oreja es puesto en cartel dos veces más.
Siguen los triunfos y las estocadas recibiendo, y en la calle, el
cartel de NO HAY BILLETES.Marcha a Caracas contratado para matar
tres corridas y actúa en catorce, nueve de las cuales en el
Nuevo Circo de la capital. Donde en noviembre de 1927
toma la alternativa de manos de el mexicano Luis Freg con
el que rivaliza en noble competencia consagrándose ambos como
grandes estoqueadores.Vuelve a España en el año 1928
donde es recibido apoteósicamente por sus paisanos.El empresario Eduardo Pagés le
dio un homenaje en Valladolid al que se unió todo el pueblo en el
que se le ofreció la alternativa donde ya se tenía dispuesta
la corrida, pero como la administración no iba bien, todo quedó en
agua de borrajas lo que le llevó a la retirada.Nuevo intento de mantenerse en 1939.
Torea en Valladolid donde a pesar de cortar orejas ya es tarde
para competir con con los nuevos valores novilleriles.Se hace banderillero actuando con los
hijos de Dominguín.Acaba como hombre de negocios
taurinos, apoderado y representante de empresas donde adquiere una
categoría reconocida a fuerza de caballerosidad tacto e
inteligencia.Fallece en Madrid donde residía el 18
de diciembre de 1959 de una enfermedad cardíaca.Considerado como uno de los grandes
estoqueadores de su tiempo que además poseía arrojo y valentía a
la hora de irse tras la espada y dominio y tranquilidad a la hora de
torear.FÉLIX MERINO. GRANDEZA Y DESDICHA
DE UN BUEN TORERO.Empezó con su compañero de fatigas
de su gran amigo Habanero.Juntos de van a Madrid con la única
patente de aspirantes a torero y, como no consiguieron el objetivo
regresar a sus casas andando por carretera. Y al llegar a casa
castigo al canto. Sus padres trataron por todos los medios de
que abandonaran la lucha pero ellos erre que erre siguieron
con sus escapadas y, entre sustos, alegrías y reprimendas llegaron a
al meta deseada consiguiendo vestirse de luces. Ramón en 1913
y Félix en 1914, en Valladolid alternando con
Habanero y Corral.Logro principal la división de la
afición vallisoletana en habaneristas y merinistas con
lo que se logra la rivalidad.Félix era
considerado como torero valiente aunque sin estilo propio y matador
seguro y fácil .Al año siguiente se presenta en
Tetuán (Madrid) con los mejores auspicios que le valieron cuatro
actuaciones.En el año 1916 logró el sueño
de presentarse en Madrid.Antes en la plaza de Valladolid en la
Corrida de la Prensa efectuó la mejor faena de muleta que en su
tierra se le vio, coronada con una gran estocada que le
proporcionaron las orejas y el rabo.Con este triunfo y la asistencia del
empresario de Valladolid Sr Retama torea el 31 e agosto
en Madrid.Estuvo valiente pidiéndose la oreja
entre aplausos.Vuelve el día 10 de septiembre
donde refrenda la buena impresión causada.El mes de junio del año 1917
consigue grandes triunfos en las cuatro novilladas toreadas
en Madrid que le colocan a las puertas de la alternativa, sobre todo
en la celebrada el día 15 en la que solo en el ruedo por
cogidas de sus compañeros de terna el público le señala como el
legítimo seguidos de la Escuela de Belmonte.Toma la alternativa en Madrid
el 16 de septiembre de manos de Joselito y de
testigo Belmonte.Los dos días siguientes torea en
Valladolid con resultado muy vario.Pero esta carrera tan rápida y
triunfal cambió de rumbo como consecuencia de una serie de
problemas: ruptura con su apoderado, su apatía y el olvido por parte
de la empresa que le había encumbrado.Parece que iba a remontar pero el
descorazonamiento le lleva a renunciar a la toma de alternativa.Rehace su vida novilleril firmando
bastantes actuaciones en Madrid y provincias.En Valladolid lo hace tres tarde,
alternando con los toreros más destacados Finito, Habanero y
Domínguez.Merino se presenta más torero que
nunca para recuperar lo perdido.Estas novilladas suponen para él el
éxito más completo.La Corrida de la Prensa, en la que
actuaron los tres toreros mencionados da a la afición una tarde
memorable .En 1927 de nada le sirvió
encerarse con corridas poderosas que otros no querían.En la plaza de Úbeda del día
4 de octubre un toraco de Palha alcanzó al torero cuando se
refugiaba en un burladero, hiriéndole de muerte. Los médicos no
consideraron la herida de fatales consecuencias y autorizaron el
traslado del diestro a Madrid aquella misma noche. Inesperadamente
el día 8 dejó de existir en el Sanatorio del Perpétu
Socorro.El día del entierro Valladolid se
manifestó en masa por las calles al paso del féretro para dar el
adiós al popular y desgraciado torero.MANOLO BLÁZQUEZ. TORERO POR UNA
APUESTA.-¿Cómo fue hacerte torero?- Por una apuesta. Habíamos ido a
Arévalo un grupo de muchachos.-¿A que no le das un capotazo a un
novillo?- Se lo di, me gustó y aquí sigo.Este es el origen de la profesión ,
sin más antecedentes , según el mismo declaró en una entrevista
periodística.Nace en Medina del Campo en 1936.
Allí viste por primera vez su primer traje de luces, y también
en la misma plaza debuta con picadores en 1955.Se presenta con buenos antecedentes
toreros en Madrid en 1957 con éxito halagüeño y
esperanzados, pero una cornada en esta plaza y otra en San Sebastián
achicaron su campo de actuaciones.Tres tardes muy afortunadas en
Barcelona en julio de 1961 le llevaron a la alternativa. .Se la dio Manolo González en
la plaza de Las Arenas de Barcelona con una lisonjera
actuación le valió, junto a algún otro motivo, sentar sus
reales en esa ciudad y desarrollar en ellas prácticamente su
carrera profesional. Allí consiguió serie continuadas de
actuaciones, triunfos sonados,con sus naturales traspiés, y
despliegue total de la tauromaquia que llevaba dentro.Los cronistas barceloneses le
llamaban el torero de la suerte porque, según ellos se solía
llevar el mejor toro del encierro.R.
Huertas relata en una
de sus crónicas que la mejor faena de la vida taurina de Manolo
Blázquez, probablemente fue a
un toro de Antonio Pérez de San Fernando el 3 de
septiembre de 1963..Después de deudo catalán las
actuaciones fueron bajando y con ello los ánimos hasta llevarle a
la despedida en Medina en la feria de San Antolín de 1969
donde cortó la última oreja.Ignoramos por que motivo no tomó la
alternativa en Madrid donde había toreado varias veces.Cuando ya nadie se acordaba de él,
reaparece en Mediana en 1983 con una actuación sorprendente por lo
artística, valiente y sincera.El enfrentarse a los toros después
de tantos años de ausencia de los ruedos , significó un mérito
extraordinario y una dignidad profesional que merecióel justo triunfo.LOS LUGUILLANOS. DE SANTIAGO
, EL MAESTRO, A DAVID, LA INCOGNITA.Mucho tiempo después de su obligado
alejamiento de los toros por por aquella malhadada cornada que cortó
la carrera hacia a fama taurina he tenido la oportunidad de hablar
con Santiago por distintos motivos, y de esas pláticas, sin
objetivo determinado, he deducido cuan humano es frente a sus
semejantes, sencillo y de un razonar que cuando uno le deja, hace
pensar.En su trayectoria profesional se
muestra sin rencor en sus palabras, ni dolor cuando hubo de perder el
sitio por percance, ante la incomprensión de los taurinos,para
volver a empezar. Sin petulancia ni presunción ante efemérides
tales como la salida por la puerta grande de Madrid, el triunfo en
Sevilla, los contratos de Barcelona , y otras más.Copiemos esas palabras del propio
torero: “no se piensa , de una forma concreta , en el triunfo,
la gloria, la fama o todo eso. Lo que sí se piensa es que,
emprendido el duro camino de esta profesión , y a no ser que una
fuerza mayor lo impida, uno debe llegar al máximo de sus
posibilidades ; uno debe cumplirse a sí mismo y si no llegara a
ocurrir así , la insatisfacción la haría sentirse
frustrado”Con este entendimiento del ser y
estar en torero recorre los ruedos en su peregrinar que inicia en
1960 como novillero por los pueblos de Castilla ; luego con
picadores por las plazas de importancia hasta la presentación en
Madrid, en 1963.Alternativa en Castellón y posterior
confirmación en Las Ventas, triste corrida ésta para
el toricantano, que vio desmoronados todos los sueños e
ilusiones , que al alcance de las manos los tenía, cuando el traidor
de Guardiola le infirió una muy grave cornada en la pierna, con la
secuela de no poder recuperarse ya enteramente.No obstante la merma de las facultades
, el año 1967 significa para Santiago el de la conquista de
la afición madrileña en una serie de corridas que son el resurgir
y en las que tarde tras tarde , éxito, tras éxito , deja la huella
imborrable de su toreoart´sitico y valeroso, ante el que el el
público todo y la crítica, con sus plumas y aplausos, sancioan ,
sin lugar a duda, concediéndole los trofeos , las salidas a hombros
y las crónicas , que que son un deleite de releer, por los
revisteros de entonces.Torero fácil con la muleta , hacía
con frecuencia lo que se admira muy pocas veces ; la ensambladura
del toro y al torero: la bravura de uno y el arte de otro . Faena
reposada por el temple. Apuraba la embestida con armonía y ritmo; y
sus pases largos, perfectamente ligados, sin dejarse enganchar la
muleta por los pitones, tenían altura, variedad y buen gusto. Y tras
de la espada se iba únicamente pensando en las orejas qu le
calentaban las manos.No siempre fue así, claro; pero esa
racha del 67 y 68 le encumbró.Hay que tener en cuenta también que
el entorno en que se movía lo ocupaba, nada más y nada menos, que
Diego Puerta, Paco Camino y El Cordobés con su
toreo de garra y multitudinario.Sin embargo de todo ello, la cornada
no se curaba, las facultades decaían y la lucha no se podía
sostener, ya que le imposibilitaba seguir toreando.Antes de cerrar, quisiera escribir una
líneas de como la conquista taurina de Valladolid por Santiago
Castro fue empresa poco menos que imposible.Apenas los aficionados llegamos a
conoce y disfrutar de su toreo . Cualquiera que fueren las causas,
ninguna justificaba, en nuestra opinión, la ausencia casi total de
los carteles de las ferias vallisoletanas, quedándose sin saber la
categoría rea del diestro de Mojados. ‘Que pena!Des resto de la familia de los
Luguillanos tenemos que decir algo de Clemente Castro
“Luguillano el Grande” como
se anunciaba últimamente, quizá por considerarse el patriarca de
la dinastía. Comenzó siendo estudiante pero parece que en vez de
las letras, lo que le atraía eran los pitones.A Salamanca se fue no ha hacerse
sabio, sino a llegar a ser torero con los mejores deseos y lleno de
buena voluntad anduvo como novillero.En 1965 sufrió una factura de
brazo penosa y muy duradera, que le llevó a abandonar la
profesión, cambiándola, para no huir del mundillo taurómaco, por
la de empresario con más o menos fuste e incluso ganadero para
redondear.De Juan Carlos “Lugillano
Chico” diremos que empezó con buenos modos, superó el
tétanos que se le presentó como consecuencia de una cogida.
Realizó la hazaña de matar seis novillos en Valladolid con
gran éxito y que le hicieron aumentar sus actuaciones hasta llegar a
la presentación en Madrid.Luego de otra serie de novilladas se
decide a tomar la alternativa en nuestra plaza el 30 de
septiembre de 1971 de manos de Diego Puerta con “El
Cordobés” de testigo donde los toros fueron de Salvador
Guardiola.Súbitamente decide retirarse, medida
que él considera la más acertada y realista, abandonando
definitivamente la profesión.De los dos retoños de Clemente,
Jorge y Davíd, toreros en ciernes, todos esperamos que
despejen la incógnita de su toreo y logren ser toreros que lleven
el nombre de Valladolid por doquier.Éste es el taurinismo de Los
Luguillanos de los que nunca olvidaré aquel paseíllo de
“los cinco de la dinastía” en el festival de marzo del
85 en el que al frente de su cuadrillas llenaban el ruedo de
la plaza con su paso tranquilo , cargado de recuerdos y nostalgias
para unos -los idos- y de sueños y esperanzas par otros -los que
empiezan.ROBERTO DOMÍNGUEZ , EL RESCOLDO DE
LA ESPERANZA.Trazar una semblanza de su trayectoria
taurina, a estas alturas, cuando todos los aficionados, sobre todo
los vallisoletanos, conocen su línea de actuación a los largo de
tantas y tantas corridas, resulta, sino difícil, sí complicado y
fuera de las limitaciones de este trabajo.Más como las corridas de Roberto
comprenden, no podía ser de otra manera, actuaciones que llevan muy
marcada huella de su personal interpretación del toreo que las
sublima, aunque solo sea por el retazo, la pincelada o el pellizco
artístico que las envuelve , así como lo incomprensible que para el
público y aficionados otras malas y deprimentes faenas frente a
toros no duros , sino boyantes , nos lleva a pensar en un carácter
físico-psicológico o más bien en una dicotomía torero-hombre,
hombre-torero.Solo así se explica esa casi
obsesión de no ser torero más que desde que se viste de luces
hasta que se despoja del traje, privándole, creo yo, de su goce y
posesión, posteriormente, y a las gentes como hombre, del atractivo
que gana la voluntad y la imagen del torero que lleva dentro y que,
en modo alguno quiere ni siquiera vislumbrar.La vida de Roberto, taurinamente
hablando, se mueve entre dos líneas, como la de todos los toreros:
el triunfo o el ostracismo. Sin embargo este torero navega en otra
singladura. La de que si haber plenamente triunfado y consolidado
como figura, no ha caído en el olvido.Ha demostrado en Madrid su clase
torera a través de corridas y detalles y también excelentes
condiciones de lidiador, en dificultades y peligros.La plaza de Las Ventas es para él
como la de Valladolid , su casa profesional, y resulta muy difícil
encontrar torero alguno que haya sabido mantener una esperanza
durante tan largo periodo de tiempo. Y esto porque la afición
madrileña sigue creyendo, como nosotros,en que algún día este
torero alcanzará el triunfo que le haga remontar hacia las alturas
y salir por la puerta grande.¿Cómo lograrlo?Si las brasas del rescoldo que late
oculto consigue una corriente de aire vivificador que las insufle,
reapareciendo la llama con fuerza de hoguera y llamarada. Quiero
decir, aplicando el símil al toreo de Roberto Domínguez, que
su esplendido arte, hecho de cabeza y sentimiento , de técnica y
estética, de inteligencia frente a la fuerza bruta, despierte ,
haga conmover a su yo, se lance a los ruedos y renazca de sus
propias cenizas el torero que la afición toda y la vallisoletana ,
particularmente, espera paciente desde siempre. Este es el reto con
que tiene que enfrentarse en esta hora baja, Roberto.Decepcionar a su tío Fernando, que
más de una vez dijo que su sobrino era mejor torero que el mismo
¡que ya es decir! , no puede en modo alguno hacerlo.Quizá la esperanza naciente sea aquel
encaje de arte y bella armonía que constituyó la faena de Medina
del Campo de junio pasado.¡Ojalá que así suceda!JORGE MANRIQUE, EL RECIÉN LLEGADO.No sé que le diría Jorge Manrique
el “toricantano”que acaba de recibir de manos de
Manzanares la muleta y el estoque que le investían de matador
de toros cuando le brindó el toro Flautista de la ganadería
de Gavira a su padre, aparte del beso y el abrazo.Quizás, refiriéndose al nombre de
toro, “que la flauta no sonara por casualidad”Y así fue; pues tras una faena
bastante completa, un toreo valiente, inteligente con arte y sabor
torero Flautista se fue al desolladero y Manrique con su
triunfo, marchó en volandas de los seguidores a soñar quimeras.Repitió tarde en la feria de
Valladolid del 85 con otro triunfo digno, pero no tan
abultado.En este presenta año le hemos visto
romper el fuego en la tradicional corrida de San Pedro Regalado
en la que tuvo que medirse con otra clase de ganado , bronco y de
lidia difícil, y ante el cual, pese a su entrega y deseos no pudo
conseguir más que una tarde mediocre y discreta.A ver si la suerte le acompaña en los
contratos que vienen, y su toreo, con el aprendizaje y los méritos
personales , logra una temporada que sea la base, para un
asentamiento sólido, que le catapulta hacia la fama , que todos
deseamos.Y como final de la tarea, o “faena
literaria” el más vivo deseo de que nuestros toreros se
desperecen, cojan “el toro por los cuernos” -esta vez
de verdad- fomente la pasión en los tendidos, discusiones en el
público, y los aficionados podamos volver a la rivalidad y
competencia que reseñada queda los años veintitantos, en que
Valladolid vivía por y para los toros.Y por otra parte, el sentimiento
profundo y sincero de no poder ni siquiera relacionar, ya que daría
lugar a fallos indeseables , a los muchos profesionales del toreo
local que, vistiendo al traje de luces, dieron a la fiesta de los
toros un papel digno y honroso que quiero resaltar y traer a la
memoria.




Con esta segunda parte, finalizó el tema y espero haya sido del interés de todos los seguidores de este blog. MUCHAS GRACIAS por seguirme.




