La Tauromaquia en Tarifa

jueves, 6 de junio de 2019

ANTONIO FERRERA, CUMBRE EN LAS VENTAS.

ANTONIO FERRERA, CUMBRE EN LAS VENTAS.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
En la plaza entusiasmó a los 23. 000 espectadores que llenaban el granito de las Ventas, menos al Sr Presidente del Festejo D. Rafael Ruíz de Medina Quevedo  quien, le hurtó el segundo trofeo de su primer toro, el nº 2. Bonito.534 Kg, nacido en marzo del 2014 y negro listón de capa, por haber quedado ligerísimamente caída la espada que arranco de la mano del torero a diez metros del morrillo del toro en la suerte de recibir.
Después, tras reconocer su equivocación, en el segundo (cuarto de la tarde) nº 129. Citaro. 607 Kg, nacido en enero del 2014  y negro bragado axiblanco de capa, el perfecto volapié  llevó las dos orejas a la mano de este hombre que es puro sentimiento taurino.
Antonio Ferrera San Marcos  el torero de Buñola a sus 41 años abre por segunda vez la Puerta Grande de Las Ventas después de 22 años de doctorado en Tauromaquia.
En esta edición de San Isidro 2019, Antonio se salió de la monotonía de esas faenas de tres tandas de redondos  rematadas con el pase de pecho, en muchas ocasiones, no obligado, seguida de a lo sumo dos tandas de naturales y remate de faenas con las tan socorridas bernadinas cuando no hay cambio de trayectoria de toro previa a embroque.
¡Nada de esto hizo Antonio!
Dejó a un lado los cánones del toreo preconizados en la Tauromaquia de Montes, para dejar correr su inspiración ante las embestidas diferentes de dos toros, para estructurar unas faenas sublimes de distancias, cites, paros, temples, mandos y despedidas de bureles.
Cuando considera que ha apurado los efluvios dimanados de su inspiración, monta la espada de matar para recetar dos estocadas distintas: la primera recibiendo tras citar al toro desde 10 metros de distancia y la segunda al volapié como rúbricas perfectas a sus memorables faenas.
Los que no entienden de toros vibraron con lo que vieron y los aficionados tomaron una dosis de oxigeno nuevo que les sacó del letargo de faenas más de lo mismo.
Ya lo dijo Belmonte: “Se torea como se es”. El toreo improvisado, seguro y sereno de Ferrera caló por completo en el público de Las Ventas y en el de los que le vieron por televisión. ¡En todos! Aficionados y lerdos en cuestiones taurinas, porque le sobra técnica pero también inspiración y sentimiento
No sabemos qué pasaría por su cabeza mientras estaba pasando con ajuste esas embestidas también sinceras de sus colaboradores, pero lo cierto es que supo ligar muletazos con la misma tranquilidad, quietud y facilidad como si estuviera toreando algo etéreo en el patio de su casa en cualquier momento de su diario entrenamiento.
Antonio no necesitó ayuda para alargar la muleta en su ventajismo ante el toro.. Por eso prescindió de él para ejecutar naturales con las dos manos  y saliéndose de los cánones del toreo crear dos faenas extraordinarias que calaron en el corazón, para sentirlas y en el cerebro, para recordarlas de cuantos tuvimos la suerte de verlas. Faenas llenas de entrega, verdad, sentimiento y al final….EMOCIÓN.
Algunas fotos de la actuación de Antonio Ferrera.











































































































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