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martes, 20 de junio de 2017

LAS VERDADES DEL TOREO


LAS VERDADES DEL TOREO.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Triunfar en Madrid, ¡No es cuestión de desniveles de piso de plaza! ¡Es cuestión de  grandiosidad de cuarto de kilo y de vergüenza torera!
Hay determinados coletudos que de no ser porque demasiados “forofos taurinos”, - que no ven más allá de sus narices acatarradas y jalean hasta los andares - no le tuvieran tanta consideración, estarían en el ostracismo más absoluto, puesto que: “Si obras son amores y no buenas razones” no hay porque entronizar a quién tarde tras tarde se va con el rabo entre las piernas y esa sonrisa ficticia de conformismo ante el fracaso continuado de casi la generalidad de sus actuaciones, que son demasiadas y reiteradas en algunos ciclos de los más significativos del panorama taurino español. Al final acaba fumándose materialmente un puro y…hasta el próximo fiasco.
Claro que si luego, tras cuatro actuaciones con OCHO TOROS para él solito y, alguno más, si venía al caso para tratar de que triunfara, no lo hacía, ahí estaba la “prensa especializada” para glosar sin rubor alguno y desvergüenza total los lances administrados a un toro que era unas perita en dulce, en una tertulia montada en una sala del Hotel Colón a la que asistí para sentir vergüenza ajena de tantas insensateces y mentiras como pudimos oír los 17 asistentes que componíamos la audiencia. Menos mal que aún no habíamos comido ese mediodía y así no hubo corte de digestión
Afortunadamente a Madrid en el ciclo más largo del mundo, solamente vino una tarde fuera del ciclo en esa nueva corrida de la Cultura y, prácticamente se limitó a realizar el paseíllo e instrumentar dos verónicas a un toro que, cualquiera de sus compañeros de escalafón con ganas de triunfo, hubiera cortado trofeos.
¡Demasiado poco bagaje para la primera plaza del mundo!
También el refrán lo dice: “Más vale caer en gracia, que ser gracioso” y, de eso que lleva al mito, viven algunos que sin exponer un alamar se lo están llevando crudo aunque al final del espectáculo hayan de salir un poco más acomplejado cada tarde por aquello de que…se le escapó un nuevo toro inmaculado..
Claro que, a posteriori, sus mentores le convencerán de que: Mientras el chollo continúe…no hay que apurarse”
¡Siempre he admirado a aquellos toreros que salen cada tarde a darlo todo! porque esta es la verdad de este oficio donde la muerte ronda cada tarde en cada coso, pero… cuando uno se inhibe hasta el extremo de llevar a la desesperación, por su insolvencia, a los verdaderos aficionados… ¡va un abismo!
Hoy la verdad es que me encuentro con el ánimo por los suelos a consecuencia de la muerte de un torero que la verdad es que daba todo en el ruedo. Podría gustar más o menos pero de eso a inhibirse…NADA DE NADA.
Me refiero a Iván Fandiño, ese orduñés que, desde el momento en que pisaba las dependencia de la plaza de toros en la que actuara, se refugiaba en su recogimiento, se alejaba del mundanal ruido, desconectaba de todo, apretaba sus dientas hasta hacer visibles las contracciones de sus músculos maseteros y esperaba a que saliera por chiqueros lo que fuera en forma de toro para entregarse en cuerpo y alma a ejercer su oficio consciente de que el público pagano asistía no para ver tragedias pero sí para que no se les defraudara con inhibiciones.
¡Siempre exponía al máximo! no importándole que su oponente no colaborara, ni que punteara, ni buscara las zapatillas. Era consciente que para ser figura del toreo, había que exponer y él estaba dispuesto a escalar los primeros puestos del escalafón taurino.
Luchó contra los trusts empresariales al lado de su escudero y amigo Néstor García. Estos, en no pocas ocasiones, le negaron contrataciones, pero el tándem no desesperó y siguió luchando: uno en el ruedo con la verdad por delante cada tarde y ante cualquier tipo de ganado y el otro en los despachos peleando a brazo partido, exponiendo los triunfos de su torero. Así lograban temporada tras temporada seguir adelante.
Ha tenido que ser en ese limítrofe país taurino donde ¡sí se reconocen los méritos de los toreros! y en esa plaza de Aire-de- l’Adour, donde el toro nº 53 nacido en marzo del 2013, negro de capa, perteneciente a la ganadería de Baltasar Ibán y llamado Provechito, tirara al suelo a Iván en su quite altruista  por chicuelinas al toro de su compañero Juan del Álamo y una vez en el suelo  le clavara el cuerno en el costado derecho.
Iván ha dejado su vida en una plaza  de no excesiva importancia como es la de Aire-Sur-L’Adour y, precisamente haciendo gala de su no inhibición, realizar un quite, tras haber cortado una oreja en su primer oponente, al toro de su compañero. Un cuerno le perforó el costado derecho llevándose por delante pulmón y algún órgano vital que hizo inviable el traslado al hospital de Mont de Marsan.
Desde el momento de la cornada Iván fue consciente de que su vida se había acabado de ahí que le dijera a su compañero de terna el matador francés Thomas Dufau: “Que me lleven pronto al hospital, que me estoy muriendo”..
Pero este vasco de nacimiento con raíces gallegas, tenía unos conceptos taurinos muy claros tales como: que Madrid valora  el toreo puro a diferencia de Sevilla que valora el arte o Bilbao donde la categoría y la clase son sus señas de identidad.
Como era consciente de que cuando toreas te expones a la cornada y corres unos riesgos que hay que llevarlos con mucha entereza y fuerza, pues para torear hay que tener tanto el corazón como la mente  muy bien puestos  porque en milésimas de segundo una reacción  y un movimiento puede ser vital
Iván conocía de sobra lo que le ocurrió a “Paquirri” el 23 de septiembre de 1984 en la plaza de Pozoblanco y más tarde a “Yiyo” el 30 de agosto del siguiente año en la plaza de Colmenar Viejo y, recientemente a su compañero de generación, Víctor Barrio en Teruel el 9 de julio del año pasado, pero a pesar de ello y de haber sufrido graves cornadas en sus propias carnes quería seguir siendo torero para demostrar al público y al aficionado sus progresos taurinos y ofrecerle sin inhibiciones su vida a cambio de triunfar.
¡Qué grandes diferencias hay entre unos toreros y otros!
Unos quieren estar por encima de todos los toros y todas la tardes, mientras otros…sólo  se emplean a cuenta gotas con los toros babositas y bobalicones y lo grave del asunto es que ¡el público encumbra a estos últimos! mientras cuestiona su pervivencia a los primeros en una injusticia más de esta sociedad sumamente deteriorada y poco selectiva de valores.
¡Iván Fandiño cumpliste con tu misión de ser figura del toreo! y lo pagaste alcanzando la gloria de morir en el ruedo como alguien soñó en su día y no se cumplió!, pero, de ahora en adelante, te has liberado del sin vivir de todas las tardes en espera del sonido de clarines y timbales para salir a jugarte la vida, mientras esos otros seguirán con el cuarto de kilo encogido durante el tiempo que media desde que da muerte a sus toritos hasta que sale de la plaza en medio de la bronca diaria con que el público y aficionados le despiden. Y… eso para, un torero que se precie, debe ser más doloroso que morir  en el desempeño de su trabajo dignamente sin inhibiciones.
Madrid, Bilbao Valencia, Zaragoza, Salamanca, Arlés, Nimes, Lima y Cali abrieron sus puertas grandes para que salieras triunfante.
Este artículo es mi homenaje mientras esperas en tierras extranjeras que te traigan a la tuya para esparcer tus cenizas en cualquier paraje de Orduña a la que paseaste con  orgullo por todas las plazas del mundo taurino en las que triunfaste.

                                           ¡D.E.P TORERO!