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miércoles, 2 de julio de 2014

PENSAMIENYTOS EN VOZ ALTA DE UN BLOGUERO DE TEMA TAURINO.

PENSAMIENTOS EN VOZ ALTA DE UN BLOGUERO DE TEMA TAURINO.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Mantener un blog taurino no es empresa fácil. En primer lugar porque los taurinos necesitan artículos documentados e innovados continuamente ya que su preocupación estriba en tratar de averiguar las causas por las que las corridas de toros no acaban de cuajar y para proporcionarles estos artículos hay que estar muy puesto en el tema lo que es sumamente difícil al tener que aunar en una misma persona conocimientos científicos, toreros, periodísticos y de etología animal.
Cuando se trata de dar información sobre corridas a las que se ha asistido en plaza, no basta con hacer una crítica somera de lo ocurrido en el ruedo, sino que al bloguero se le exige una descripción pormenorizada de lo realizado por cada espada y de lo aportado por el toro en su lidia, lo que requiere una grabación al segundo de cada faena, refrendada con información gráfica extensa.
Quien esto escribe ha de decirles que como mínimo suele tirar unas cuatrocientas fotografías de lo ocurrido en el ruedo tanto en la arena como en el tendido por aquello de que a muchos seguidores/as les interesa los ecos de sociedad, a veces incluso más que lo estrictamente taurino.
Estas cuatrocientas fotografías hay que procesarlas con la finalidad de darlas una determinada resolución que encaje dentro del formato que el blogguer permita, al tiempo que centrar la acción para que entre por el ojo de quien nos visita.
Son muchas horas de trabajo ante el ordenador. Trabajo no solo no remunerado sino que siempre le cuesta dinero al bloguero por aquello de que ha de sacar su entrada para presenciar la corrida, ha de desplazarse hasta el lugar donde tiene lugar el evento y además ha de tomar sus bebidas y comidas pertinentes en esos sitios donde por ser fiestas locales los precios de los establecimientos de restauración se van a las nubes por aquello de que hay que aprovechar la única ocasión del año par ganar dinero al momento.
En mi caso concreto, me he “puesto delante” en muchas ocasiones ante becerras y he podido sentir lo que los matadores de toros sienten cuando están delante de sus oponentes. También la inseguridad y el miedo de ser cogido. Me he sentido más seguro toreando con pases contrarios que al natural o al redondo por aquello de ocultar el cuerpo detrás de la muleta, al igual que cuando la muleta la he manejado con la diestra por aquello de prolongarla con el simulado. He aprendido que siempre, siempre, hay que cruzarse antes de la realización del pase por que los bravos siempre ponen la fuerza y la acometida en el pitón al que se le presentan los engaños. Por eso me fui sintiendo más seguro a medida que mis conocimientos fueron avanzando ante las reacciones de las becerras a las que he conocido de manera progresiva por mi calidad de veterinario clínico y etólogo.
He podido comprobar que dulcifican su embestida cuando se les habla bajito y con frases de halago y como agradecen cuando se les ayuda en el pase y no se le pegan trallazos con las telas pues al fin y a la postre el toreo es suavidad y dulzura y los animales se apoyan en su embestida en los trebejos que les torean.
Todo esto me ha dado los conocimientos suficientes para poder valorar lo realizado ante el toro, acorde con sus condiciones, por el torero para no criticarlo cuando hace las cosas bien, aunque lo mío es una actuación de comentarista al expresar sobre el papel (en este caso el ordenador) lo realizado por el matador y demás componentes de la cuadrilla ante el toro, de manera puntual y milimétrica por aquello de quedar constancia escrita de una determinada corrida con todos los detalles de cómo se desarrolló
En principio lo escribía, pero cómo se me escapaban detalles al tener que estar pendiente de disparar la máquina fotográfica en momentos interesantes y tener que parar el bolígrafo, opté por grabar lo sucedido con lo que gané en efectividad y precisión.
Y así de esta manera es como llega a ustedes lo que leen. Detrás quedan muchas horas de trabajo para que quien esté interesado en una determinada corrida puede seguirla al detalle de su desarrollo y no le pase lo que a mí me ha ocurrido cuando he querido saber de una determinada corrida que vi y no recordaba quienes actuaron. Busqué y rebusqué en internet entrando en las hemerotecas de los de los periódicos de la regíón de celebración del festejo, pero no hubo manera de encontrar datos.
No sé el tiempo que permaneceré con este veneno que me ha entrado en el cuerpo, pero la verdad es que he comenzado a echar de menos la tranquilidad y eso no es bueno para un bloguero y que lo más probable es que abandone esa cita diaria con el ordenador y con su “hijo” concebido hace ya unos añitos.

Cuando este día llegue, me volveré nostálgico pero descansaré tranquilamente ante la corrida presenciada sin vivir en el “sin vivir” que representa el tener todo a punto para realizar un trabajo con la verdad por delante. Verdad que muchos matadores de campanillas cambian por eso toreo mentiros a base de los trucos técnicos acumulados con su experiencia.

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