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viernes, 28 de junio de 2013

ANÁLISIS DE UN ARTÍCULO DE CALADO TAURINO.



ANÁLISIS DE UN ARTÍCULO DE CALADO TAURINO.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Mi amigo Ricardo Díaz-Manresa analiza pormenorizadamente la repercusión que puede tener en el futuro taurino de un torero un triunfo en la feria de San Isidro de la capital de España considerada, de siempre, como la primera plaza de toros del mundo y recientemente bautizada por un crítico taurino de allende nuestros mares como el Vaticano Taurino.
Llega a la siguiente conclusión: NINGUNA. Ya que no por triunfar en Madrid, aumentan los contratos (en número y emolumentos) de los triunfadores.
Nosotros nos preguntamos: ¿Por qué  ha de ser Madrid quien goce del privilegio de ser la censora del poRvenir taurino de un torero? Acaso: cuenta ¿con la mejor afición de España?, ¿los mejores presidentes? y ¿los toros con más trapío?  
Los aficionados de Madrid, les solemos ver en otros ciclos taurinos de las diferentes capitales taurinas, sobre todo a aquellos con alto poder adquisitivo que les permite sufragar los enormes gastos que, seguir las ferias taurinas, supone.
Presidentes buenos, regulares y malos les hay en todas las plazas y en Madrid hay de todo “como en botica” cuya decisión final a la hora de valorar faenas depende del estado anímico del momento y de lo que hayan podido captar entre el vocerío del público. Hay demasiados presidentes sin unanimidad de criterio, cuando sería fácil unificar criterios en base a un reglamento interno de palco presidencial.
Toros con más trapío aparecen en otros ciclos taurinos tanto de plaza de primera como de plazas de pueblo.
La plaza de toros de Madrid actualmente ya no es una criba del escalafón, ni aporta nuevos valores al mismo. Incluso ha perdido, para bien, aquella característica de: “encumbrar cada año a un torero, para luego precipitarlo despiadadamente al abismo cuando les fastidia que se haya erigido en figura”.
Tampoco tiene el listón más alto de exigencia para salir por la puerta grande, ya que lo tiene fijado en el corte de dos orejas aunque sea sumando una y una de cada toro.
Es mi opinión que, un torero llegue a los puestos altos del escalafón taurino, mediante triunfos regulares y continuados y no por un triunfo puntual en Madrid que indudablemente sumaría puntos, pero nada más, no llevándole a la entronización.