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lunes, 14 de enero de 2013

LA TERCERA CORRIDA DE LA FERIA MATEADEL AÑO 1981EN VALLADOLID.



LA TERCERA CORRIDA DE LA FERIA MATEA DEL AÑO 1981 EN VALLADOLID.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
La corrida de esta tarde ha despertado mucho interés en los aficionados pues no en balde se trata de una terna de artistas. Antoñete, en esta temporada de su reaparición, viene de triunfar en Madrid, Puerto de Santa María y Palencia. Rafael de Paula es esperado con interés a pesar de que en sus dos anteriores comparecencias en nuestra plaza le enviaron dos toros al corral. ¡Tal vez la incertidumbre de lo que puede hacer cree el morbo que lleve gente a la plaza!¡Los gitanos son así! o salen por la puerta grande o a almohadillazos. Roberto Domínguez es un gran torero pero no acaba de despegar. ¿Por qué? pues sencillamente porque no triunfa en Madrid o en Sevilla que son las plazas que dan o quitan, y a él, le ha tocado la de arena. Pues apunta pero no dispara de ahí el sobrenombre de “apuntador”. En su tierra siempre está bien, pero nuestra feria es muy tardía y aunque triunfe ha de esperar a la nueva temporada para conseguir contratos.
Estos tres artistas iban a lidiar una corrida de don Salvador Gavira, pero como fueron desechados en el reconocimiento fueron sustituidos por otros de Sánchez Fabrés que por estos lares casi siempre dieron buen juego.
Fue una tarde desabría, asperá y fría. Llovía antes del comienzo de la corrida y una vez empezada cayeron varios chaparrones, no obstante lo cual la plaza casi se llenó.
Antonio Chenel “Antoñete” (verde manzana y oro). Hace el paseíllo destocado. Sale con muchos bríos a recibir a su primero un toro con 573 kilos. Lo torea artísticamente de capote  con esa elegancia innata que posee el torero de Madrid. Con la muleta estuvo sensacional en varias series en las que engancho al toro adelante y lo llevó toreado hasta la cadera. Pases con empaque torero, ligados y perfectamente rematados. Pases de adornos de todas marcas donde destacaron los recortes, pases de castigo y los doblones y ayudados por bajo. ¡Toreo antológico! ¡Toreo del bueno! Que desgraciadamente para él no remató con los aceros, pero a nosotros y al público deleitó en faena que quedará retenida en el subconsciente.
Lástima de los tres pinchazos y la media estocada atravesada, no obstante lo cual el público le saca al tercio a saludar.
En su segundo, ejemplar de 544 kilos estuvo bien si bien su oponente no le dio facilidades al entrar a los engaños con la cara alta. Antoñete aguantó y logro pases de mérito.
Mata de pinchazo, estocada rendida y descabello al segundo intento. Nuevamente el público lo saca al tercio a saludar.
Rafael de Paula (grana y oro). Recibe muy confiado a su primero un toro con 497 kilos y el público se encandila. El toro le hizo un extraño al segundo muletazo y Paula se descontroló de tal manera que tiró por la calle del medio y comenzó a aliñar a su oponente para acabar con él de una media muy caída que es premiada con pitos.¡Paula no tiene piernas! De ahí su inseguridad.
En su segundo un toro de 500 kilos de peso que fue un extraordinario toro con el que Paula no pudo confiarse, porque le faltó valor. A veces lo intentaba y lograba un buen pase para en el siguiente dudar y casi, casi salir corriendo de la cara del toro.
Mató de dos pinchazos y estocada muy baja y el público le dedicó una sonora pita cuando el toro fue arrastrado que finalizó en bronca con lanzamiento de almohadillas..
Roberto Domínguez (tabaco y oro) en su primer oponente  de 475 kilos estuvo extraordinario con cadencia, ritmo y toreo de muleta planchada en pases lentos en grado sumo. Temple exquisito sin dejarse tocar la muleta en ningún momento de la faena. Toreo por ambos pitones y con ambas manos en medio de una naturalidad excelsa. Extraordinarios pases de pecho donde con la muleta en el hocico del toro llevaba a éste hasta rematar en el hombro contrario. Mató de un estoconazo y la plaza se llenó de pañuelos blancos en petición de las dos orejas y el rabo. Presidencia concede las dos orejas.
En su segundo un toro de 525 kilos. Salió deslucido y fue poco a poco a más. Lo toreó bien de capote.  La faena la cimentó sobre la mano izquierda en varias series de naturales, pues en el primer redondo recibió un peligroso derrote. Fue molestado mucho por el viento. Fatal con los aceros, al noi confiarse por el pitón derecho. Necesito de cuatro pinchazos y descabello. Por los méritos de su primero, sus paisanos le concedieron la vuelta al ruedo. 
Y los toros? Pues los coquillas de Sánchez Fabrés fueron como su tipo conlleva; chiquitos y pobres de cabeza. Con el picante propio de la estirpe junto a la nobleza y la bravura

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