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viernes, 11 de abril de 2008

LA DECIMOCUARTA CORRIDA DEL ABONO SEVILLA 2.008.

Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.

Se habían suspendido dos corridas del ciclo seguidas, lo que al parecer nunca había sucedido y el refrán dice: “a la tercera, va la vencida”, pero tampoco esta vez pudo ser por la falta de flexibilidad de un presidente en la interpretación de un Reglamento Taurino, al que en varias ocasiones hemos tildado de imperfecto, por impreciso.
Los toreros de hoy:
Salvador Vega: nace el 10 de febrero d 1.984 en Málaga.
Alternativa: el 16 de febrero del 2.003 en Nimes (Francia) con “Joselito” de padrino y César Jiménez como testigo.
Confirma el 4 de octubre del 2.003 con Javier Conde y Morante de la Puebla como testigo.
Salvador Cortés: nace en Mairena del Aljarafe (Sevilla) el 3 de agosto de 1.981.
Alternativa el 11 de abril del 2.005 en la Maestranza de manos de Morante de la Puebla y Matías Tejela de testigo.
Confirma el 10 de mayo del 2.006 con Miguel Abellán y Antón Cortés de testigo.
Daniel Luque: nace Gerena (Sevilla) el 21 de noviembre de 1.889.
Alternativa el 24 de mayo del 2.007 en Nimes (Francia) con “El Juli” como padrino y Sebastián Castella como testigo.
Los toros:
De Alcurrucén que pertenecientes a los hermanos Lozano son de puro encaste Carlos Núñez.
Tres jóvenes toreros que venían con toda su ilusión a actuar en Sevilla por aquello de que esta plaza, junto con la de Madrid, abre las puertas de la temporada que se avecina. ¡Era su oportunidad! y no estaban dispuestos a desaprovecharla aunque “cayeran chuzos de punta”. Naturalmente con esta disposición era difícil que el agua, aunque “jarreara” les parara en su empeño de intentar triunfar.
El que hacía de director de lidia con un terno rosa palo y oro, y los otros dos con el terno de los toreros machos; el grana y oro, esperaban en la capilla que viniera el Presidente de la corrida y examinar juntos ese albero, que había sido sustituido en gran parte, del coso maestrante, para consensuar el llevar la corrida para adelante.
Tras el examen del ruedo, el Presidente aplicando el Reglamento en su Artículo 63 que transcribo textualmente:
Artículo 63. Suspensión del espectáculo.
1. Cuando exista o amenace mal tiempo de forma manifiesta haga fuerte viento que pueda impedir el desarrollo de la lidia, el Presidente o Presidenta del espectáculo recabará de los espadas actuantes y del representante de la empresa organizadora, antes del comienzo de la corrida, su opinión ante dichas circunstancias, advirtiéndoles, en el caso de que decidan iniciar el espectáculo, que una vez comenzado el mismo sólo se suspenderá si la meteorología empeora, sustancialmente, de modo prolongado.
Decide con ponderado criterio esperar media hora, para ver si cesa la lluvia que en ese momento caía de manera persistente. Decisión con la que están de acuerdo los espadas actuantes y el representante de la empresa.
Y, por falta de megafonía, inexplicable en una plaza de la enjundia de la Maestranza, se exhibe una tablilla donde se dice textualmente:
EL COMIENZO DE LA CORRIDA SE DEMORA 30 MINUTOS.
Acto seguido, toda la comitiva se va en “amor y compaña” a refugiarse al sitio donde la lluvia no les empape.
Pero ocurre que justo cuando han transcurrido seis minutos una nueva tablilla hace su aparición con el rótulo, escrito con más prisas y peor letra donde reza:
LA CORRIDA DE HOY QUEDA SUSPENDIDA
Creando el estupor en la terna actuante que al verlo decide ir a ver al Presidente con la finalidad de pedirle explicaciones por esta suspensión a todas luces partidista al tiempo que impiden la salida de la tablilla al ruedo como información a los espectadores.
No están de acuerdo con la suspensión de la corrida de “golpe y porrazo” por decisión presidencial sin respetar lo acordado de esperar treinta minutos a ver si la lluvia amainara.
Los tres matadores están dispuestos a realizar el paseíllo sin que la autoridad esté en el palco, tras un intercambio de palabras fuertes entre ellos y el presidente Sr. Pulido Plaza. Los toreros se negarán a firmar las actas de la corrida.
Se dirigen al centro del ruedo para indicar a los espectadores que están dispuestos a echar la corrida para adelante. Hasta allí se dirige el delegado gubernativo y habla con ellos durante unos minutos. No podemos saber que se habla pero finalmente los diestros se dirigen nuevamente hacia el patio de cuadrillas.
El delegado venía de parte del Presidente que les ha conminado a que vayan a hablar con él.
Mientras los tres matadores acceden a la entrevista con el Presidente, -con la condición de que la tablilla de suspensión no salga al ruedo-, en el despacho donde se dirimen el resultado final de los reconocimientos con los veterinarios de la corrida del día, dejan a sus subalternos para que impidan la salida de la tablilla al ruedo.
Alguno de los subalternos trata de borrar parte de lo escrito a tiza, consiguiéndolo.
Aprovechando que los diestros no están, sale la tablilla de la suspensión. Los toreros vuelven al ruedo y allí mientras la tablilla camina por el callejón custodiada por cuatro números de la policía uniformados con trajes de campaña, ellos reivindican con gestos su intención de celebrar la corrida. El público aplaude a los toreros.
En el centro del ruedo de la Maestranza quedan los tres matadores a los que se suman miembros de sus cuadrillas. Y hasta allí van números de la policía con intención de meter a los toreros para dentro cuando faltan aún cuatro minutos del plazo prefijado y el sol brilla en la Maestranza.
El Presidente no les ha querido recibir cuando han ido a dialogar con él tras las palabras del delegado para que lo hicieran. Ha tratado de ganar tiempo para que saliera la segunda tablilla anunciando la suspensión de la corrida y naturalmente esto a indignado a los toreros que no solamente han sido engañados sino que además han sido tratados como delincuentes, cuando aseguran que: “ellos no han venido a crear ningún altercado de orden público, han venido a torear y a dejar en albero de la plaza de Sevilla sus ilusiones”
Hoy no se puede criticar a los toreros puesto que han tratado de cumplir con su obligación en unas condiciones más difíciles de lo normal. Tampoco a la empresa que en todo momento ha apoyado la decisión de los toreros. Pero hoy sí se puede criticar a un Presidente que teniendo la razón a las 18,30 horas de la tarde la perdió seis minutos después cuando trató de suspender por su cuenta y riesgo, tal vez aplicando el apartado 2 del artículo 62, ese que textualmente dice:
2. Antes del comienzo del espectáculo, en caso de extrema peligrosidad para todos los profesionales actuantes y sin perjuicio de recabar la opinión de los espadas, el Presidente o Presidenta del espectáculo podrá decidir la no celebración del mismo, circunstancia que también procederá en tales situaciones cuando así lo convengan la opinión unánime de todos los espadas o rejoneadores actuantes, quedando vinculada por dicha decisión unánime la Presidencia.
Y lo curioso del caso es que desde las 18,36 horas no sólo no volvió a caer una gota en la Maestranza sino que brilló el sol y le dio tiempo a enjugar parte del agua que cubría el albero no repuesto.
No sé si habrá sanción para los matadores que no se han doblegado ante la rabieta de un presidente en funciones, pero de haberlas, que cada “barco aguante su vela” y no estaría de más que el Delegado de La Junta de Andalucía que es quien hace los nombramiento de los Equipos Presidenciales de la Maestranza, llame al orden a quien en el día de hoy no ha querido interpretar con rigor un Reglamento en el que se contempla que los toreros también tienen algo que decir a la hora de suspender una corrida, puesto que quienes se ponen delante jugándose la vida, son ellos.

jueves, 10 de abril de 2008

LAS COSAS DE SEVILLA.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Dentro del refranero español hay uno que dice: “Cuando el demonio no tiene que hacer, mata moscas con el rabo” y si éste refrán lo aplicamos a un jubilado, puede “arder Troya”, puesto que estos trabajadores en paro forzoso, si están dotados de sentido crítico, son peligrosísimos por aquello de que: “Más sabe el diablo por viejo, que por diablo”.
Y esto es lo que le pasa a este servidor de ustedes que habiéndose puesto como meta el escribir un artículo diariamente, a consecuencia de la suspensión por lluvia de las dos últimas corridas del ciclo ferial sevillano, debió interrumpir la narración de las mismas y no quiere dejarlos sin el articulito que, me consta, muchos esperan como: “Agua de mayo” para beber en sus fuentes (perdonen la petulancia) y escudriñarlo hasta el último detalle.
Las corridas de la Feria Sevilla 2.008 las estoy viendo como comentarista taurino, no como crítico. Matización que dejé patente en unas de mis crónicas.
Pero como por otro lado estoy convencido que la crítica puede ser constructiva cuando va encaminada a recriminar a: algún torero que no ha cumplido con su obligación en la plaza; a un ganadero que ha enviado un producto adulterado; a una empresa taurina que no ha acertado en la contratación de los protagonistas de la Fiesta e incluso a un presidente/a de plaza que no ha estado “fino” en la interpretación del Reglamento taurino, de ahí que me haya decidido a apuntarlo.
Y en Sevilla, hasta el momento, en esta Feria Taurina, todos estos personajes enumerados pueden ser criticados con el fin de que corrijan sus "desafueros".
Nos queda otro elemento por analizar: ¡El público! ¿Puede ser criticado? ¡Naturalmente! Pues aunque sea el que mantenga la Fiesta con su aportación económica, no puede endiosar a algunos diestros en detrimento de otros que en ese día puntual mostró más méritos en la plaza.
El día de los toros de Parladé estuve allí y pude ver todo.
No sé si estos toros serán unos toros experimentales o ¿qué?, pero lo cierto es que, D. Juan Pedro o la Sociedad que regenta esta ganadería, les han dejado carentes total de trapío, fuerzas y pitones.
Don Antonio Pulido en ese día y según mis cuentas, salvó a Morante del ridículo y la impotencia más espantosa por la que puede pasar un torero. Pero …??
Un Morante, todo posturas, quien con su toreo a base de trincheras, medios pases y otras zarandajas, se aparta demasiado de los cánones que marcan como pases básicos los naturales rematados con el obligado (que ahora no lo es) de pecho.
¿Que haría, este bohemio señor de calle, con unos toros que no “avisaran” y, en cambio, tocados con la violencia no dejaran componer las posturas?
Me encantaría verlo otra vez en esta temporada, y seguro que lo haré en el ciclo isidril, para poder ver su dimensión como torero. Hay que verlo fuera de estos lares, donde la gente que llena la Maestranza, una vez más, me ha decepcionado, pues desde mi visión de simple aficionado no creo se pueda premiar con una gran ovación (que incluso instó a que diera la vuelta al ruedo) recibida desde el tercio, a un torero que no dio un solo natural completo a un toro (que no existió como tal) y luego mató a la última que fue la novena entrada y un descabello.¡Inexplicable!
Las trincherillas, no tienen mérito alguno como pase torero, pues simplemente se aprovecha el viaje del toro, sin pararlo, templarlo, mandarlo y rematarlo, por mucho que a Sevilla la enloquezca hasta el extremo de que haya sustituido a los pases de pecho como remate de las tandas (que tampoco son tales) puesto que estas son consecuencia de pases ligados y hoy día, bien por falta de toro o por falta de voluntad en los toreros no se dan.
El “andar bonito” a los toros solo puede hacerse cuando estos por su falta de afectividad o por su falta de fuerzas lo permiten, si bien hay toreros como “El Cid” que lo hace con los victorinos que sí son, toros-toros.
Morante un año más ha fracasado, hasta el momento, en Sevilla. Al igual que el año pasado y eso que cuenta con una afición, o lo que sea, de esta bendita tierra que es para él una “hermanita de la caridad”.
Hay “morantistas” incondicionales, como los hubo “curristas” de por vida. Toreristas que adoran y ensalzan a su ídolo aunque no haga faena coherente y si improvisada a base de: una pase aquí, otro allá, uno por bajo, otro por alto, trincherilla, simulacro de natural etc etc a un “marmolillo” que seguía su camino y no buscaba al torero como vienen haciéndolo desde que D. Juan Pedro experimentó, no sabemos exactamente que, y surgieron los “toros artistas”.
En fin. Una sinfonía sin partitura y sin instrumentos, sin coordinación, sin orden ni concierto, que puede salir bien alguna vez, cuando “suene la flauta” por casualidad, pero no como norma del bien hacer torero.
Toros “pochos” con unas defensas que si requerían las fundas de fibra de vidrio de los Fuente Ymbros, pero para dejarlas puestas y evitar el “despostillado” a las primeras de cambio de lo que se denomina pitón que suele ser duro como el pedernal hasta que se manipula.
Y que conste que soy un enamorado del arte y no estoy cerrado a las innovaciones siempre que se hagan como conclusión de faena, para quitar dramatismo al acto de jugarse la vida.

miércoles, 9 de abril de 2008

LA CORRIDA DE PARLADÉ EN SEVILLA 2.008.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

La presencia de dos matadores artistas, cual son “Finito” y Morante junto a un torero poderoso y no carente de calidad cual es Salvador Cortés, nos animo a acercarnos hasta Sevilla para ver “en vivo y en directo” la pasión que Morante despierta en la Maestranza.
Hoy podía ser, a poco que los “sucedáneos” de los “toros artistas” del encaste Juan Pedro Domecq aportaran sus esencias, que desde hace tiempo no dejan ver. Pero como no “hay mal que cien años dure” esperamos confiados que sea en el día de hoy cuando el cambio se lleve a efecto para bien de la Fiesta y para Sevilla.
Los toreros:
Juan Serrano Pineda “Finito de Córdoba”: nace en Sabadell el 6 de octubre del 1.971.
Alternativa en Córdoba el 23 de mayo de 1.991 con Paco Ojeda de padrino y Fernando Cepeda de testigo.
Confirma el 13 de mayo de 1.993 con Ortega Cano y Manuel Caballero.
Morante de la Puebla: Nace en la Puebla del Río (Sevilla) el 2 de octubre de 1.978.
Alternativa el 29 de junio de 1.997 en Burgos con César Rincón de padrino y Fernando Cepeda de testigo.
Confirma el 14 de mayo de 1.998 con Julio Aparicio y Manuel Díaz "El Cordobés" como testigo.
Salvador Cortés Mariscal: Nace en Sevilla el 3 de agosto de 1.981.
Alternativa en Sevilla el 11 de abril del 2.005 con Morante y Matías Tejela.
Confirma el 10 de mayo del 2.006 con Miguel Abellán y Antón Cortés.
Los toros:
Parladé. Pastan en “La Goa” GRANJA (Alentejo) Portugal.
Su propietario la Sociedad Agropecuaria Dorio S.A que la adquirió a Fernando Domecq Morenés, quien la había formado con reses de Juan Pedro Domecq y con el hierro que compró a Domingo Hernández.
Dado que llegamos tarde a la plaza no pudimos entrar hasta que no se devolvió el primer toro. Si vimos por la bocana del tendido como Montiel acercaba al toro hasta la zona de chiqueros.
Seguidamente pudimos ver la Presidencia donde el manda más era D. Antonio Pulido Plaza.
La tablilla anuncia al sobrero que se llama “Cabrerito” marcado con el nº 34 y con 545 kilos de peso al que “Finito de Córdoba” vestido con un terno grana y oro le saluda con una serie de cinco verónicas donde el pie ha ido siempre para atrás porque no se ha confiado el diestro sabadellense.
El encargado de llevar el toro al caballo es Montiel y el encargado de picar es Manuel Muñoz que lleva una preciosa chaquetilla azul pavo real y oro. A la segunda entrada lo lleva “Finito” para dejar al toro largo. Cuando se arranca el picador lo toma arriba al igual que en el primer encuentro.
En banderillas con la lidia de Juan Montiel, parean Rafael de la Rosa que pone dos buenos pares, mientras que Jaime Padilla deja los dos palos arriba uno de ellos en el hoyo del puyazo.
“Finito de Córdoba” comienza su faena con tres redondo ligados, que al ser abrochados con el de pecho, son ovacionados.
Continúa con la derecha en una serie que se desarrolla así: dos redondos ligados. El toro se para. Tres ligados a base de ganar un paso en cada uno. El cuarto no aguanta al toro y termina con el de pecho. Aplausos del respetable.

Con la muleta en la izquierda pretende dar dos naturales, pero al mostrar dudas suenan unos pitos.
Vuelve a los redondos con una serie de tres ligados y largos que remata con el de pecho pero que recibe pitos.
“Finito” es de los toreros que necesita un toro muy claro para realizar su labor y este no lo era y además carecía de transmisión.

En la suerte contraria se sale pinchando sin soltar. Repite suerte. A la tercera pincha y suelta pero el estoque no se queda. A la cuarta entrada lo hace a “paso de banderillas” pincha pero el estoque se cae. En la quinta entrada más de lo mismo. Suena el primer aviso. De manera antirreglamentaria entra a descabellar lográndolo al segundo envite.

Su segundo, cuarto de la tarde, que se llama “Aguafiestas” marcado con el nº 64 y con 587 kilos de peso, de salida remata en el burladero de matadores.
“Finito” se estira en cinco verónicas de buena factura que remata con la media.
El toro se arranca de largo nada más ver el caballo que monta Germán González, al que de principio le quita la vara de un cabezazo, pero que seguidamente se agarra arriba.
En la segunda entrada obliga al caballo a dar dos vueltas sobre si mismo al entrarle por distintos lugares, los pechos, la grupa, la parte baja del peto, en las patas del caballo, etc. Al final el picador lo toma arriba y en ese momento el toro no aprieta.
En banderillas con la lidia de Juan de la Rosa, parean Juan Montiel que pone un primer par bueno a pesar de que el toro se le arranca con muchos pies y cumple Óscar Padilla.
En el cambio de tercio los clarineros hacen unos “gallos” que provocan la hilaridad en este divertido público maestrante.
“Finito” lo recibe con un pase por alto en el que el toro pierde las manos. A base de pases por delante lo saca más allá de las dos rayas para administrarle una serie, de cuatro redondos buenos sellados con el de pecho, que es aplaudida.
El viento comienza a molestar no obstante lo cual “Finito” logra otra nueva serie, calcada a la anterior, que merece los aplausos. Otra más que resulta igualmente aplaudida.
La muleta a la zurda y logra una serie de cuatro muletazos sin ligar que son rematados con el de pecho. El toro está muy quedado, tarda en embestir, por lo que la nueva serie de cuatro naturales resulta trabajosa de conseguir.
Un pase por alto y un trincherazo ponen fin a la faena antes de ir por la espada.
En la suerte contraria, haciéndolo todo el torero ante la inhibición del toro, pincha arriba. Nueva entrada, pinchazo arriba y el estoque que no entra. Suena el primer aviso. A la tercera, nuevo pinchazo sin que la espada prenda. Finalmente opta antirreglamentariamente y nuevamente por el descabello acertando a la primera. Pitos.

El segundo toro de la tarde se llama “Cataplasma” marcado con el nº 47 y pesa 540 kilos.
Morante que luce un terno catafalco y plata, lo recibe con una serie de verónicas de las que dos resultan muy buenas.
Y como debió de considerar que ya habíamos visto bastante deja que su peón Rafael Cuesta lleve el toro al caballo que monta Cristóbal Cruz, quien a pesar de que el toro se arranca violento se agarra arriba.
Morante parece dispuesto a hacer el quite, pero como no ve fijeza en el toro, desiste. Nos ha privado de su mejor arma, el capote. Lo lleva con mantazos por delante al caballo y el piquero se agarra arriba.
Salvador Cortés no perdona su quite a base de tres verónicas y media aplaudidas.
En banderillas con la lidia de Cuesta, parean Rafael Cuesta “Lili” y Francisco Javier Sánchez con limpieza y efectividad a un toro que se arranca de largo y con “muchos pies”.
Morante comienza doblándose en tres pases con los que saca el toro al centro del anillo y allí una serie de tres redondos rematados con la trinchera. Palmas. Nueva serie idéntica a la anterior pero mejor ejecutada que acaba con un cambio de mano y trinchera.
Con la muleta en la zurda, tres naturales de postura compuesta que son rematados con la trincherilla que tanto gusta por estas tierras.
Tres redondos buenos, donde la postura sustituye al remate a la cadera, que son muy aplaudidos.








Finalizando con unos ayudados por alto antes de ir por la espada de herir.
En la suerte natural pinchazo arriba. Suena un aviso. Segunda entrada y pinchazo arriba que no entra. Tercera entrada pinchazo que no entra. Aplausos a la disposición. En la suerte contraria cuarta entrada. La quinta en la misma suerte sin que el estoque entre. Suena el segundo aviso. En la sexta entrada pincha sin soltar. Lo mismo en la séptima y en la octava. A la novena estocada entera que es aplaudida. El tiempo se pasó según mi reloj. Los subalternos conscientes de lo que se avecina capotean al toro de todos los lados y de todas las maneras posibles para que doble.
Finalmente acierta con el descabello y las palmas echan humo. Cuando el toro que es pitado en el arrastre una gran ovación para Morante que sale a los medios a saludar con la montera. Incomprensible para los que somos de otras latitudes.

Su segundo toro que es el quinto de la corrida se llama “Asquito” lleva el nº 77 y tiene un peso de 579 kilos. Su capa es castaña.
Morante lo saluda con saluda con sus típicas verónicas de pierna flexionada al tiempo que lo gana terreno para sacarlo a las dos rayas.
Con lances por delante lo lleva al caballo que monta Aurelio Cruz quien se agarra arriba pero algo trasero.
En la segunda entrada el toro que demuestra escasas fuerzas se cae debajo del caballo. Hacen su aparición las palmas de tongo, que motivan que el presidente se apreste a cambiar el tercio con nuevos “gallos” en los cornetines de los clarineros.
En banderillas con la buena lidia de “Lili” no desentonan en su quehacer los banderilleros Cuesta y Francisco Javier.
Morante con pases templados por la cara lo lleva al centro del anillo. Se distancia.










Cita por redondos y logra cuatro sueltos en medio del inconveniente del viento que sopla con fuerza. El toro remiso a embestir. Le hace dos extraños en las entradas a redondos que pretende dar y Morante corta por lo sano y se va por la espada de verdad. Es muy aplaudido. ¡Inaudito! Se premia el no hacer nada.











Bajonazo ignominioso que nuevamente es aplaudido. ¡Alucinante!.
El toro dobla y el puntillero acierta a la segunda. Aplausos.
¡Excesivamente condescendiente y agradecido el público sevillano con Morante!

El tercer toro de la tarde es “Fiestero” un castaño que luce en sus costillares el nº 85 y que tiene un peso de 585 kilos. ¡Casi 600 kilos que no aparenta! ¿Estará bien equilibrada la báscula de la Maestranza?
Es un toro excesivamente nervioso al que Cortés al recibirlo con verónicas y bajar la mano hace que de un volteretón impresionante.
Agustín Romero que es el encargado de picar se agarra arriba para de inmediato levantar el palo a instancias de Salvador Cortes.
Nuevamente lo lleva y ordena que se señale solamente.
El toro esta con suavidad y bondad de ahí que Morante haga su quite por delantales y remata con una media que encandila a sus seguidores que son muchos.
En banderillas Paco Peña pone un gran par. Secunda bien Antonio García. Cierra con otro gran par Peña ante la lidia de Luis Mariscal.
Salvador Cortés el único diestro con vergüenza torera de la tarde, brinda al público de su Sevilla y en el mismo centro del platillo comienza con unja trincherilla, un redondo, otro más en el que el toro pierde las manos.











Se aleja para dejarlo respirar. Cita de largo y el toro acude para recibir tres redondos buenos de ejecución y remate.
La muleta a la zurda y con ella logra tres naturales sueltos a un toro remiso en la embestida que casi no pasa.









Una embestida mortecina propicia cuatro buenos muletazos sueltos que son aplaudidos mientras se desespera su apoderado Luis Álvarez.
El toro se ha agotado del todo por lo que decide entrar a matar en la suerte natural consiguiendo una estocada arriba que es aplaudida. El toro dobla y el puntillero cierta a la primera. Aplausos.

El segundo de su lote y último de la corrida se llama “Histrión” es un toro serio y ofensivo que porta el nº 74 y pesa 570 kilos.
Cortés le saluda con unas verónicas enganchadas la última de la serie de seis casi le arranca el capote de las manos y da con el diestro en tierra.
Codicioso con los capotes va violento al caballo que monta Juan Antonio Carbonell quien se agarra arriba y el toro sale suelto.
Cuando lo lleva Salvador a la segunda entrada en uno de los lances se le cuela peligrosamente. Nuevamente el picador pica arriba.
En banderillas con la lidia de Paco peña parean Luis Mariscal que pone un buen par que es aplaudido y Antonio García que no encuentra toro en la primera entrada. Para no perder tiempo entra Mariscal que pone un buen par. Finalmente repite entrada Antonio García que deja los dos palos arriba.
La faena de muleta la comienza Salvador Cortés con dos naturales que resultan enganchados en el remate por entrada violenta del toro. Uno bueno. No le deja colocarse al arrancarse con rapidez. Otro bueno. Se aleja y le mueve la muleta intermitentemente para que se fije. Cuando lo hace le propina un buen pase de pecho con la mano derecha.
Por redondos una serie de tres largos pero no bien rematados. Repite serie en la que los pases resultan enganchados.
Cortés insiste pero el toro o bien no embiste o lo hace con tanta violencia que no deja rematar los pases al torero si que resulten enganchados.











Como suenan esos pitos que conminan a abreviar, Cortés se va por la espada y en la suerte contraria logra estocada arriba con la que el toro se va a las tablas donde le permite descabellar a la primera recibiendo aplausos.

martes, 8 de abril de 2008

LA CORRIDA DE LOS JUAN PEDRO DOMECQ EN SEVILLA 2.008.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Nuevamente repiten los toros "Juanpedrinos", esta vez con el hierro titular, pues los de ayer aunque del mismo encaste no dejan de ser unos segundones.
La corrida de hoy ha estado pobremente presentada, pero no ha de ser un servidor de ustedes quien se dedique a hacer crítica, puesto que lo que pretendo es comentarles simplemente lo que puntualmente y con todo tipo de detalles ha ocurrido en la corrida, tras poner en orden las múltiples notas que tomo durante el desarrollo de la misma.
“Doctores tiene la Santa Madre … para juzgar lo ocurrido desde el punto de vista de la crítica.
Quizá a Feria Pasada quien esto escribe, desgrane las notas y haga una crítica sin apasionamiento de lo que la Feria de Abril sevillana nos ha deparado.
Los toreros:
Enrique Ponce Martínez: Nace en Chiva (Valencia) el 8 de diciembre de 1.971.
Alternativa en Valencia el 16 de marzo del año 1.990. Padrino "Joselito" y testigo "Litri".
Confirma el 30 de septiembre con Rafael de Paula y Luis Francisco Esplá como testigo.
Sebastián Castella: Nace en Berziers (Francia) el 31 de enero de 1.983.
Alternativa en Berziers el 12 de agosto del 2.000 con Ponce y José Tomás como testigo.
Confirma: el 28 de marzo del 2.004 con Ponce y Matías Tejela.
Manzanares: Nace en Alicante el 3 de enero de 1.982.
Alternativa en Alicante el 24 de junio del 2.003 con Enrique Ponce y Fran Rivera.
Confirma en Bogotá el 1 de febrero del 2.004 con Enrique Ponce y Manuel Libardo.
Los toros:
De Juan Pedro Domecq.
Hasta momentos antes de las 18,30 de la tarde no se tenía la certeza de si la corrida iba a celebrarse a consecuencia de la insistente lluvia que estaba cayendo sobre Sevilla. Pero por fin los tres diestros se mostraron dispuestos a ir para adelante a pesar del fuerte viento para torear, con 37 Km/hora y de componente Sur, que dificultó muchos momentos de la lidia y puso en peligro a los diestros al dejarlos al descubierto en numerosas ocasiones.
La terna compuesta por:
Ponce: de vino Utiel y oro.
Castella: negro terciopelo y azabache.
Manzanares: azul pavo real y oro.
Cumplimentaron tras el paseíllo a la presidenta del festejo Ana Isabel Moreno Muela, asesorada artísticamente por “Curro Puya”.
Un día más el lleno fue hasta la bandera a pesar del tiempo lluvioso pero con temperatura agradable de 18 º.

El primer toro de la tarde se llama “Verderón” pesa 502 kilos y está marcado con el nº 4. Es negro mulato y cariavacado.
De salida remata en tablas. Es recogido por Ponce saliendo suelto en los dos primeros capotazos. Tras fijarlo en el tercero, le administra tres verónicas más, que remata con una media de buena factura tras la cual el toro pierde las manos.

El viento molesta mucho, levantado los capotes.
El encargado de picarlo es Manuel Quinta que se agarra arriba levantando de inmediato la vara.
En la segunda entrada como rebasara el picador la raya de dentro suenan algunos pitos.
En banderillas lidia Antonio Tejero para que pareen, Mariano de la Viña que prende un buen par, José María Tejero un magnífico par siendo aplaudido y cierra Mariano con un par arriba.
Ponce comienza la faena muy cerrado en tablas con pases redondos buenos si bien con la precaución de que el viento lo puede dejar al descubierto en cualquier momento.
Tres tandas de derechazos de cuatro muletazos cada una que son abrochadas con el de pecho y que son aplaudidas.
Una tanda con la izquierda buena y bien rematada.
Nuevamente a la derecha para ejecutar una tanda de tres redondos largos y lentos que son rematados con uno de pecho lentísimo que es aplaudido.
La faena no ha remontado.
En la suerte contraria receta una entera que tumba al toro sin puntilla. Es aplaudido.

El segundo de su lote que es el cuarto de la tarde se llama “Fierecillo” es un colorao que lleva el nº 116 y que pesa 542 kilos.
Ponce se estira en unas verónicas al tiempo que se sale fuera de las dos rayas.
Allí el viento comienza a molestar.
El toro acude al caballo que monta Antonio Saavedra quien se agarra arriba pero ante un movimiento brusco del toro se quita la puya, rectificando el picador si bien ya no aprieta.
El toro cae debajo del caballo y como a la salida pierde las manos comienzan los primeros pitos y protestas por la debilidad del astado.
Son necesarias unas palmas de tongo y muchos pitos además de que nuevamente doble las manos, para que la presidenta tras la consulta con su asesor veterinario saque el pañuelo verde.
Salen la parada de cabestros que tratan de rodear al toro pero al embestirles éste no se atreven a rodearlo, por lo que ha de salir “Florito” en ayuda del cabestrero de la Plaza de Sevilla.
Tras ver que los cabestros no le obedecen se decide a meterlos para adentro a todos y posteriormente tirar la vara al toro para que se arranque y tome el camino de chiqueros. Al pararse, obliga al cabestrero de Sevilla, Manuel Ruiz Campos a quitarse la chaquetilla y citarle con ella para así, entrar definitivamente en corrales.








Tras unos minutos de espera sale el sobrero llamado “Feriante” quien lleva el nº 25 y pesa 524 kilos y pertenece a la ganadería lidiada ayer es decir de Parladé. Es un toro fenotípicamente feo que sale con bastantes pies aunque con no mucha fuerzas y al que Ponce le enjareta doce lances seguidos sin fijar los pies a la arena.
Vuelve a picar Antonio Saavedra que viste una chaquetilla de un verde chillón y que se agarra arriba en el primer encuentro. El toro pierde las manos a la salida del tercio y comienzan los pitos y las protestas del público. El toro entra nuevamente al caballo, en medio de las protestas del público que han crecido en intensidad.
A la salida de este segundo encuentro donde el piquero se ha limitado a señalar, Ponce lo cuida y como no se cae la presidencia cambia el tercio.
En banderillas el viento es ya un vendaval. El tercio transcurre sin pena ni gloria por parte de los dos hermanos Tejero ya que quien lidia es Mariano de la Villa, al que el viento le levanta el capote en repetidas ocasiones.
Ponce comienza su faena doblándose por bajo al tiempo que lo lleva a las dos rayas. Allí aunque el viento molesta le administra una serie de dos redondos sueltos. Tres redondos ligados. El toro se para. Uno más bueno a media altura y remata con el de pecho.
La muleta en la izquierda. Un natural ayudado con el estoque. Dos buenos sin ayuda. Tres componiendo la figura y gritos de ¡Fuera!¡Fuera! que hacen que Ponce vaya a por la espada de matar.









La lluvia arrecia en estos momentos y Ponce en la suerte contraria mete la mano con habilidad dejando una casi entera que hace doblar al toro para que Tejero acierte a la primera. Al ser arrastrado Ponce recibe una ovación.

El segundo toro de la tarde corresponde su lidia a Castella quien lo recibe con buenas verónicas a pesar de que viento molesta y dificulta su realización.
En la suerte de varas actúa José Doblado quien se agarra arriba en las dos entradas. Recibe aplausos.
El viento aprieta y es imposible manejar las telas.
En banderillas Juan Manuel Molina lidia y parean Curro Molina y Pablo Delgado quienes ponen unos buenos pares, si bien el mejor es el que cierra tercio a cargo de Curro Molina. Es tan bueno que ha de desmonterarse.
Castella moja la muleta con el agua del búcaro para tratar de mitigar que el viento la zarandee.
Comienza con cinco pases por alto al tiempo que lleva al toro al centro del anillo.
En ese sitio y a pesar del fuerte viento le propina tres redondos buenos de ejecución y remate. El toro se para. Tres nuevos redondos muy buenos, el martinete y el de pecho.
Nueva serie de tres redondos. El viento le descubre y está a punto de ser cogido, no obstante lo cual consigue tres buenos y el de pecho. Aplausos.
El viento arrecia y ya casi no le deja manejar la muleta, pero Castella tras el primero en que casi lo desarma, logra dos buenos que son aplaudidos.
Se echa la muleta a la zurda y logra tres naturales ajustados donde el peligro se hace patente. Aplausos.
En la suerte contraria y entre los pitones entra muy de cerca para lograr un estoconazo.
El toro se refugia en tablas y allí Castella acierta al tercer golpe con el verduguillo.

El segundo del lote de Castella se llama “Altivo” está marcado con el nº 164 y pesa 506 kilos.
De salida es protestado por su falta de trapío si bien es el que más pitones tiene de los que han salido hasta ahora. Es un toro muy nervioso y ligero.
Los gritos de ¡Fuera!¡Fuera! hacen su aparición.
Castella le recibe con verónicas que el toro toma.
El encargado de picar es “Josele” a cuya jurisdicción le lleva el toro Castella y se agarra arriba. El toro está a punto de derribar al caballo. Repite suerte en la segunda entrada tras una lidia anodina.
No hay quite.
En banderillas con la lidia de Curro Molina parean con acierto Juan Manuel Molina y Pablo Delgado.
Castella comienza mojando la muleta para seguidamente rebozarla en la arena.
Brinda al público desde el centro del anillo. No es el sitio adecuado debido al fortísimo viento pero el diestro francés está dispuesto a jugarse la vida en esta tarde.
Pretende dar el cambiado de espaldas. Un pase que si ya es arriesgado de por sí, hoy tiene la dificultad incorporada del fuerte viento que sopla. El toro se arranca desde las tablas y Castella no solo le aguanta sino que lo repite tres veces. Ovación.
Sigue por redondos donde el viento le pone la muleta completamente horizontal en muchas ocasiones.
Con la muleta en la izquierda, sin montar, muletea por naturales en una serie de tres que abrocha con el de pecho. Han sido buenos de ejecución pero no de remate debido al fuerte viento. Aplausos.











Nueva serie natural de tres buenos, trinchera y el de pecho. Ovación al tiempo que la música comienza a sonar.
Cambio de mano y ahora por redondos en una serie de cinco que remata con un cambio de mano con un natural y seguidamente el pase de pecho.
Vuelve a la diestra para ejecutar dos series de redondos circulares por la espalda, la última abrochada con un pase de pecho de los de “pitón a rabo”. Gran ovación.









En el mismo centro del ruedo va a ejecutar la suerte suprema. En la suerte contraria pincha arriba. A la segunda entrada gran estocada arriba que es ovacionada.
El toro se va a las tablas donde dobla. El puntillero acierta a la primera y Castella es ovacionado.
Castella se ha jugado la vida y por eso la plaza le obliga a que salga a saludar al tercio.

El tercero de la tarde tiene por nombre “Copito” nacido en diciembre del 2003 está marcado con el nº 179 y su peso es de 525 kilos. Su capa es castaña.
Manzanares lo recibe con cinco buenas verónicas que al ser rematadas con una media son aplaudidas. El toro ha humillado por el pitón derecho.
El encargado de picar es José Antonio Barroso al que el toro acude con rapidez y se agarra arriba.
Cuando Manzanares lo va a llevar por segunda vez, pierde las manos. Entra al caballo y el picador se limita a señalar el puyazo ante la voz de ¡Vale! de Manzanares.
En banderillas con la lidia de Francisco Javier, las ponen Juan José Trujillo, un buen par, Luis Blázquez arriba y cierra Trujillo con un enorme par.
Manzanares comienza la faena muy cerrado en tablas con un pase por alto otro por abajo y otro a media altura. Un redondo y el toro sale suelto.
Dos redondos largos y bien rematados. Otros dos buenos en el último de los cuales el toro mide el suelo. Dos más con la muleta muy baja que remata con el de pecho muy bueno por la lentitud.
Con la muleta en la zurda en el primer natural el toro pierde las manos. Uno suelto bueno. Otro más. Dos ligados a base de ganar un paso el torero. Otro más y el de pecho.
Al toro le falta un tranco para que transmita.
Por redondos una serie de tres ligados buenos donde el toro se queda corto.
Manzanares se va por la espada de verdad y en un terreno muy cerrado en tablas y en la suerte contraria pincha sin soltar y al segundo encuentro logra una estocada entera
El toro dobla. El puntillero lo levanta. Se “amorcilla” el toro.
Cuando es arrastrado recibe pitos y bronca. El torero es aplaudido.

El segundo del lote de Manzanares que es el último de la corrida se llama “Duendecillo” lleva el nº 171 y pesa 509 kilos. Es un toro de escaso trapío que no obstante el público sevillano lo ignora.
Manzanares lo recibe con lances muy suaves sin estirarse en medio de la lluvia persistente.
José Mari lo lleva con suavidad al picador que es Pedro Morales “Chocolate” quien ante una embestida violenta se agarra arriba.
Nuevamente el diestro lo lleva con lances por la cara y de nuevo el piquero acierta arriba.
En Banderillas con la buena lidia de Trujillo, colocan buenos pares, a pesar de ser perseguidos, tanto Curro Javier como Luis Blázquez. Son aplaudidos ambos.
Manzanares comienza la faena con dos pases por la cara para llevarlo entre las dos rayas.
Allí una serie de tres redondos ligados y compuestos. El toro se para. Pierde las manos. Tres nuevos redondos ligados y remata con una trinchera que tanto gustan aquí en Sevilla
Otra nueva serie de tres realizados con gusto y torería.
Arrecia la lluvia mientras Manzanares se echa la muleta a la zurda. Un natural enganchado. Suena la música. Tres naturales muy largos rematados con el de pecho. Aplausos.
Una serie de cuatro naturales extraordinarios en medio de una lluvia torrencial que ha parado el viento. Buenas entradas y salidas de la cara del toro por parte de Manzanares.
Tres redondos buenos que merecen una gran ovación.
Gran faena a un marmolillo que ha tenido mucha conexión con los tendidos. Enorme torería por parte de Manzanares que pone final a su faena con unos extraordinarios ayudados a un toro que ha sido noble y bondadoso.
En la suerte contraria receta una estocada entera que hace rodar al toro sin puntilla.
Se piden las dos orejas que la Presidenta se hace la remolona en conceder.
En este torito se ha notado el criterio de la "toreabilidad" con el que Juan Pedro Domecq selecciona sus toros. Toros que son todo bondad para con los toreros a los que les llegan a avisar para que se "quiten de su trayectoria" para no cogerlos, pero que sin esa chispita de fiereza que el ganadero ha eliminado se convierten en marmolillos y naturalmente los triunfos con ellos, ¡deberian ser menos triunfos!