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viernes, 23 de mayo de 2014

LA CORRIDA SUSPENDIDA EN MADRID TRAS LA MUERTE DEL SEGUNDO TORO.

LA CORRIDA SUSPENDIDA EN MADRID TRAS LA MUERTE DEL SEGUNDO TORO.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ.Veterinario y escritor.
En la corrida anunciada del Ventorrillo, sólo vimos un toro de esta ganadería y otro de Los Chospes, pero en sus lidias hubo más emoción que, salvo en el último toro de Iván Fandiño donde entró a matar a cuerpo limpio en la corrida del 13 y martes, en el resto de lo visto hasta ahora en esta feria isidril del 2014.
Actuaban tres toreros valerosos que además saben torear muy bien, pero que en este coso venteño, el viento hace estragos  no dejando exponer  con garantías el arte taurómaco al jugar con la vida de aquellos diestros que se apartan del aserto de “Guerrita” cuando dijo aquello, aunque no por motivos ventosos, de: “En Madrid que atoree San Isidro”.
El año pasado hubo un intento de solucionar este grave problema  en el primer escenario mundial de la representación de la corrida de toros, pero el quitavientos, en forma de lona suspendida, se vino abajo el día de la inauguración del invento sin que hasta el momento se hayan depurado responsabilidades ni se haya intentado volver a llevar a efecto el proyecto con absolutas garantías de éxito para la buena marcha  del toreo, la seguridad parcial de la vida de los toreros  y el éxito económico derivado del éxito artístico.
Los asistentes a Las Ventas, pasan frío, mojaduras e incomodidades  de paraguas que impiden seguir las secuencias  de las faenas, pero sobre todo pasan MIEDO, mucho MIEDO, cuando desde sus localidades al comienzo del paseíllo, ven ondear con fuerzas, hasta restallar a veces, las tres banderas  que presiden los festejos de la Feria Taurina más grande y más extensa del mundo.
Si D. Livinio Stuyck Candela el abogado empresario que se convirtió en gerente de la Nueva Plaza  de Toros de Madrid, creó la Feria de San Isidro y construyó en colaboración con la alcaldía de Madrid  la Venta del Batán, levantara la cabeza, seguro que lo haría un solo momento para volver a su estado, cuando viera como su ciclo taurino de la Feria de San Isidro  ha multiplicado por cinco el número de corridas, hasta llegar las treinta y una seguidas.
Plaza que es difícil de llenar en su aforo de 24.000 almas. Tampoco se llenó en la corrida duodécima de la Feria de San Isidro. Se llegó a los tres-cuartos de plaza.  
David Mora (azul y oro), Antonio Nazaret (lila y oro) y Jiménez Fortes (grana y oro) hicieron el paseíílo ante D. César.
Manuel Benítez “El Cordobés” despierta una gran pasión en los tendidos cuando aparece en el callejón camino de ocupar su localidad en una barrera, en este día en que la Comunidad de Madrid le rinde un homenaje en los 50 años de confirmación de alternativa en esta plaza donde salió por la puerta grande en ocho ocasiones.
Davíd Mora se va a portagayola para recibir al primer toro de la tarde.  Nº 20. Deslio. 532 kilos. Negro con el hierro de El Ventorrillo.El toro sale distraído. Mora le mueve el capote para que se fije en él. El toro se va hacia el diestro. El viento le descubre y el toro le arrolla, topándole y enviándole a gran distancia. Aparatosa y dramática cogida. Una vez en el suelo lo cornea. Lo levanta. Lo recoge en el aire. Lo voltea nuevamente y David Mora cae al suelo herido de gravedad con dos cornadas: una en el muslo y otra en la axila. Permanece inmóvil en la arena aunque consciente hasta que las asistencia le llevan a la enfermería.
Ha de hacerse cargo de la lidia de este toro Antonio Nazaret quien, con lances por delante sin cruzar, lo lleva al caballo de picar que monta Israel de Pedro. El picador se agarra arriba. El toro aprieta con la cabeza a media altura pero sin cabecear. En la segunda entrada Israel vuelve a agarrarse arriba. Con ciertos apuros lo saca un banderillero y lo deja en el capote de Jiménez Fortes quien realiza su quite en base a dos chicuelinas ajustadas. Una tercera en la que el toro se le cuela por el pitón derecho improvisando una revolera. Ovación.
En banderillas Félix Jesús Rodríguez tirándolas desde cierta distancia las deja arriba. El tercero deja una sola arriba. Cierra tercio Rodríguez quien las tira nuevamente y las prende arriba. El público incompresiblemente le tributa palmas.
Nazaret comienza la faena de muleta doblándose por ambos pitones al tiempo que lo gana terreno. Cuando lo tiene fuera de las dos rayas monta la muleta sobre la mano izquierda. Dos naturales buenos. El toro se para. Nazaret se `posiciona nuevamente. Serie de naturales que, tras cambio de muleta por delante de la cara del toro, remata con el pase de pecho sobre la derecha. Continúa sobre la izquierda en una serie de naturales ayudándose del simulado que remata tras cambiar la muleta de mano con el de pecho sobre la mano derecha. Dos buenos naturales rematados con el d epecho sobre la mano derecha con la finalidad de realizar todo sobre el pitón mejor del toro que es el izquierdo.
Un pase de pecho sobre la mano derecha lo deja posicionado para el torero al redondo. Tres buenos redondos que remata con el de pecho sobre la mano derecha.
Deja reposar al toro y se lleva la muleta a la mano izquierda. Dos buenos naturales en el tercero el toro se va a por torero. Se cambia la muleta de mano y da una serie de redondos de uno en uno porque le toro no repite las embestidas. Se cambia la muleta de mano delante de la cara del toro para rematar con el pase de pecho sobre la mano derecha.
Tras tomar el estoque de matar busca la igualada doblándose por ambos pitones. El toro se oriente de manera alarmante. En la suerte natural logra una estocada entera desprendida ovacionada en la ejecución. El toro dobla y el puntillero acierta a la primera.
El segundo toro de la tarde es del hierro de Los Chospes. Nº 7. Fetén. 537 kilos. Castaño salpicado Nacido el 09/09. El toro sale suelto de los primeros capotazos de saludo de Jiménez Fortes yéndose a los terrenos de nadie. En los medios comienza a escarbar. Cuando acude nuevamente al capote de Fortes éste al tercer capotazo se estira la verónica. En la tercera Jiménez Fortes el toro lo zancadillea con la extremidad posterior. Se cae delante de la cara del toro. El toro hace por él y no sé si ha resultado herido.
Fortes con lances por delante muy templados y sin cruzar lo lleva al caballo que monta Antonio Muñoz rematando con un recorte. Cuando el toro se arranca el picador se agarra arriba. Lo tapa la salida y lo pega en medio de las protestas del público que pita con fuerza. El toro al salir del caballo con presteza se va al capote de Fortes quien con dos capotazos lo deja posicionado para la segunda entrada. Nuevamente el picador se agarra arriba. Lo saca el banderillero y lo deja en el capote de Nazaret. El viento molesta en exceso.  Tres buenas chicuelinas y cuando va a rematar la media el toro le puntea en la rodilla derecha y lo derriba. Cuando se incorpora se duele de la rodilla pero no obstante encorajinado se va a por el toro y remata con una revolera.
En banderillas José Antonio Carretero clava un buen par,
Jiménez Fortes brinda a El Cordobés. Muy cerrado en tablas frente al tendido 9 comienza la faena de muleta mientras Nazaret se va a la enfermería para ver el alcance del golpe recibido en la rodilla. Se dobla por ambos pitones al tiempo que gana terreno para llevar el toro a los medios. Allí remata con un buen pase de pecho sobre la mano izquierda.
El toro echa mano al su matador al perder pie y le propina una cornada en el muslo derecho cuando está en el suelo. Se levanta sin mirarse a pesar de que sangra abundantemente. Mientras torea comienza a claudicar  de la pierna derecha.
Serie de buenos redondos que remata con el pase de pecho sobre la derecha y dobla con el de pecho sobre la izquierda.
Nuevamente se lleva la muleta a la izquierda para ejecutar una serie de buenos naturales aislados, ayudándose del simulado que remata con el pase de pecho sobre la mano izquierda.
Nuevamente la muleta a la derecha para dar una serie de buenos redondos que remata con el pase de pecho sobre la derecha y dobla con el de la izquierda.
Tras tomar el estoque de matar se va a por el toro para doblarse por ambos pitones en busca de la igualada. Cuando iba a tirarse a matar en la suerte natyural el toro se va a por él y está punto de llevárselo por delante. Afortunadamente se salda el trance con pérdida de la muleta.
Se tira a matar en derechura, el toro lo encuna afortunadamente y lo destroza la taleguilla. Pudo recibir una cornada en el pecho pero San Isidro hizo el milagro. Tras doblar el toro, este torero que ante la cara del toro en el suelo cuando lo tenía a su merced demostró impavidez, impasibilidad y no perdió la compostura ni la expresión tranquila en el rostro, pasó a la enfermería, siendo ovacionado durante el trayecto. de la que no salio al ruedo.
Como los tres toreros estaban en la enfermería y según el dictamen de los doctores no podían continuar la lidia se anuncia por megafonía la suspensión de la corrida.
Reportaje gráfico de lo realizado por David Mora.

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Reportaje gráfico de la realizado por Antonio Nazaret.





















































































Reportaje gráfico de la realizado por Jiménez Fortes.































































Otras fotos de la corrida 
































miércoles, 21 de mayo de 2014

ELUCUBRACIONES SOBRE EL TORO DE LIDIA.

ELUCUBRACIONES SOBRE EL TORO DE LIDIA.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Antes los ganaderos en las vacadas o ganaderías de reses bravas compuestas por animales de procedencia heterozigota (casta) trataban de imponer su criterio selectivo dentro de las características raciales  Con ello lograban, al tiempo que imponer su personalidad de ganadero, particularidades somáticas o temperamentales que le diferenciaban del resto de las vacadas.
Se seguían unas pautas de explotación extensivas en predios adecuados a la edad de los animales en su proceso de preparación para la lidia.
La cubrición tenía lugar en la primavera introduciendo una semental en cada predio para cada 25 vacas con las que permanece hasta el mes de junio.
La paridera en plena dehesa desde finales de enero hasta el mes de abril, permaneciendo las crías con sus madres hasta el destete, en que separados comenzaba su alimentación supletoria.
Toda la vacada se movía diariamente en busca del alimento que la tierra producía con lo que cuando llegaban a la lidia, bien de novillos o de toros, estaban más o menos preparados físicamente.
Cómo los animales han de estar obligatoriamente separados no solo por sexos sino por edades, se requerían grandes dispendios económicos con repercusión de la valoración en el mercado que solía ser muy alta, puesto que el ganadero tenía que mantener a los toros desde el nacimiento hasta los 5 años y cuidar de que no se alteraran lo más mínimo en su integridad tanto fisiológica como psicológica.
El oficio de ganadero de reses bravas se heredaba de padres a hijos. Estos iban asimilando las enseñanzas de los padres en cuanto a selección y manejo del toro.
Por regla general los ganaderos de élite solían ser gente de dinero poseedores de grandes fincas ubicadas en Andalucía, Extremadura, Salamanca y Sierra de Madrid. No vivían del toro bravo pero sí para él.
Cómo la producción del toro de lidia no era rentable, muchos ganaderos consideraron la oferta de los constructores que se hicieron súper ricos cuando la burbuja inmobiliaria. Los ganaderos necesitaban dinero que ganaron fácilmente vendiendo las reses de  cuasi desecho  a estos nuevos ricos que buscaban proyección social a la que siempre echaron en falta.
La consecuencia inmediata fue que: los ganaderos tiraron por tierra su prestigio y los nuevos ricos hicieron ganaderías sin “ton ni son” que vendían por cuatro perras ya que a ellos el tema toro les venía grande al no saber de que iba la cosa, pero su nombre apareció en los carteles de las grandes ferias al tiempo que ocupaban burladeros donde se codeaban con los políticos y personajes de la vida nacional pudiendo pavonearse de este “privilegio”.
Al no haber criterios selectivos sólidos, las ganaderías fueron tornando en su involución lógica y natural, a la mansedumbre que lleva la pérdida de casta. Los toros no embisten y se caen demasiado. Se echó tanto “agua al vino” que ahora recuperar el pilar fundamental de la producción del Toro, cual es la técnica de la acometividad (bravura) algo psíquico, temperamental, y por tanto sometido a la acción de acciones  dispares y diversas, nos va a costar tiempo, sudor y lágrimas.
De momento conservamos el otro pilar menos susceptible de cambios drásticos cual es la presencia o trapío entre otras cosas porque lo han exigido las aficiones de las plazas de Madrid y Bilbao, pero también esta base sustentadora está resquebrajándose peligrosamente en otras plazas que en su día fueron importantes tales como: Sevilla, Zaragoza, Valencia o Logroño.
Claro que si tenemos en cuenta la mejor definición que para mí se ha dado del toro de lidia como es la de Prieto y Prieto no se necesitan verdaderos armarios para tener trapío, pues estos toracos, luego se caen al estar faltos del motor necesario para mover estos verdaderos trailer tauricos. 
Prieto lo define como: “Cabeza medianamente voluminosa, ancho de testuz; ojo saliente, vivo, grande y brillante, morro u hocico fino, húmedo y elástico; cuernos bien colocados, ni muy bajos, ni muy altos, ni estrechos ni anchos en demasía, de color verdinegros y nunca blanquecinos; oreja pequeña, cuello flexible y no muy prolongado, coincidiendo con una cabeza bien puesta ; pecho no muy ancho y profundo; vientre recogido; ancas ligeramente elevadas ; dorso como afilado pero lleno; lomos rectos; cola lata y prolongada hasta pasar los corvejones; extremidades anteriores rectas y finas; extremidades posteriores casi rectas; corvejones bien pronunciados; cuartillas de los cuatro remos más bien largas que cortas; pezuñas recogidas, bien hendidas, elásticas y del color de los cuernos o negras; aplomos excelentes. La coloración  de la capa o piel varía , pero es signo de buena raza o subraza la persistencia del color del pelo en las reses de una misma ganadería , por lo menos el fondo de capa igual, aun cuando varíen los matices; los órganos de la generación aparecen normalmente constituidos y bien desarrollados”.
El toro de lidia tiene tendencia celoide, eumétrica, concavilinea  y brevilinea. Su alzada a la cruz debe rondar el 1,38 m, que es la media entre el morucho salmantino 1,35 m y el toro negro de las Campiñas andaluzas 1,40 m y su peso con una media de 550 kilos.
Y por regla general todo lo que se salga de estos parámetros será un general fracaso de lidia, aunque algunas unidades embistan. Cuando un toro está sobrado de kilos generalmente se cae. Las caídas llevan consigo que sus embestidas sean descompuestas, porque estos animales tratan de guardar el equilibrio para no caerse, más que de seguir los engaños. Suelen protestar defendiéndose cuando se les obliga a ejercer su condición psicológica semifijada por selección.
Como tampoco somos capaces de estudiar en las ganaderías el gen de las caídas, por aquella animadversión que los ganaderos tienen a los hombres de ciencia genética, ahí tenemos las ganaderías sin cariotipar lo que debería ser obligatorio como lo son los test de brucelosis y de tuberculosis.