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sábado, 13 de marzo de 2010

LA NOVILLADA DE APERTURA DEL CICLO FERIA DE FALLAS 2010.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

El primer festejo del ciclo taurino Valencia 2010 es una novillada. La terna de matadores, está formada por:
Alejandro Esplá (azul cielo y oro), Luis Miguel Casares (nazareno y oro) y José Arévalo (caña y azabache).
Los novillos de Torres Gallego Hermanos.
El presidente don Francisco Peris saca el pañuelo blanco para que los alguaciles Gabriel González y José Gaspar vayan a cumplimentarle.

Sale el primer novillo de la tarde. Es el número 36. “Especulador” es su nombre y pesa 474 kilos. Es un novillo acochinado con poquito cuello y muy pobre de cabeza circunstancia que imaginamos es la causa de ser lidiado como novillo.
Sale huido del primer capotazo de saludo de Esplá, para seguidamente darse dos vueltas al ruedo. Esplá lo espera portando un capote con el reverso de color cobalto y le administra cuatro desajustadas verónicas que remata con una media de no muy buena factura.
Lo lleva al caballo con lances por delante sin cruzar que remata con una larga cordobesa.
Francisco Ponz “Puchano” es el piquero quien se agarra perfectamente arriba para tras señalar el puyazo levantar de inmediato la vara.
Esplá que ha tratado de realizar su quite, pero que ante la media arrancada del novillo que se queda debajo del lance, ha tenido que limitarse a llevarlo nuevamente al caballo. El toro no quiere caballo y se hace laboriosa la entrada a la segunda reglamentaria entrada al jaco. “Puchano” que nuevamente se agarra arriba para levantar inmediatamente el palo.
El desmonterado de Esplá para pedir el cambio de tercio, es atendido por el presidente.
En banderillas Daniel Oliver coloca un buen par. Domingo Navarro, haciéndolo él todo, coloca un buen par. Con estos dos pares se cambia el tercio. El encargado de lidiar, con acierto, ha sido Juan Rivera.
Esplá brinda a su apoderado Justo Benítez.
Y tras humedecer la muleta se va a por el novillo que está entretenido por un peón en un burladero.
La faena la inicia con dos pases por alto y continuar sobre la mano derecha con un redondo y un pase por alto.
Da distancia al novillo para continuar con una serie de tres redondos. Al cuarto el novillo se cae. Tras levantarlo con un muletazo delante de la cara, sigue con un redondo que remata con un pase de pecho sobre la mano derecha tras el cual el novillo vuelve a medir la tierra.
Casi en el centro del ruedo tres redondos. En el último el toro se cae nuevamente. Remata con un pase de pecho sobre la mano izquierda.
Con la muleta en la izquierda logra una serie de tres buenos naturales que remata con el pase de pecho sobre la mano izquierda.
Anda al novillo con garbo delante de la cara con la muleta plegada sobre el antebrazo izquierdo, tratando de proporcionarle el oxígeno necesario.
Una serie de tres buenos naturales que ha rematado con el pase de pecho sobre la mano izquierda. Es aplaudido.
Nueva serie de tres naturales buenos que remata con una especie de pase afarolado, al que sigue el pase de pecho sobre la mano izquierda.
Un novillero con conocimiento de los terrenos y colocado en el sitio.
Con la muleta en la diestra logra tres redondos buenos que ha rematado con el pase de pecho sobre la mano derecha al que sigue un desplante torero alejándose lejos de si la muleta y quedándose ante la cara del novillo.
Finaliza si faena con tres ayudados por alto y un pase de pecho sobre la mano izquierda.
Busca la igualada doblándose con el novillo.
En la suerte contraria pinchazo que el novillo escupe de inmediato. En la misma suerte otro pinchazo. En la suerte natural una estocada entera aunque desprendía que da con el novillo en tierra.

Su segundo corresponde al cuarto de la tarde. Sale el cuarto de la tarde. Número 31. “Falango” 520 kilos de peso.
Alejandro Esplá lo recibe de capote muy cerrado en tablas. Este novillero no anda muy fino con el capote. Ha tratado de rematar con una media que no le sale y luego con una revolera que tampoco sale limpia.
El encargado de picar es Teo Caballero (mayoral de Ortega Cano) que se agarra ligeramente contrario.
El novillo ha quedado con media arrancada por lo que le cuesta a Esplá llevarlo nuevamente al caballo. Lo deja tras recorte en la jurisdicción del piquero que ahora se agarra arriba. Esplá pide el cambio de tercio que presidencia concede.
En banderillas el novillo le corta el viaje a Juan Rivera quien no obstante deja el par arriba. Domingo Navarro coloca un buen par. Juan Rivera cierra tercio con un buen par. Ha lidiado Daniel Oliver que cierra el novillo a una mano, siendo aplaudido.
Esplá comienza con pases por alto a medida que lo va ganando terreno para sacarlo fuera de las dos rayas, donde allí, tras cambio de mano, logra un natural y un pase de pecho sobre la mano izquierda.
Con la izquierda logra una serie de naturales dados de uno en uno, que en el remate resultan enganchados.
Tras cambiarlo de terreno se lleva la muleta a la mano izquierda para lograr una serie de naturales de regular ejecución que remata con el pase de pecho sobre la mano izquierda.
Muleta en la derecha una serie de tres buenos redondos. Al tercero se le ha quedado debajo del cuerpo teniendo que rematar con el pase de pecho sobre la mano derecha.
Nueva serie de redondos rematados con el pase de pecho sobre la mano derecha.
Está prolongando excesivamente una faena que no va a remontar sobre la mano derecha en redondos de muleta retrasada. En los remates siempre han resultado enganchados por lo que el toro ha calamocheado mucho no permitiendo el lucimiento.
Ha de entrar tres veces a matar en la suerte contraria, para lograr una estacada casi entera, caída, tras dos pinchazos arriba que el novillo escupe.
Suena un aviso mientras el novillo se tambalea en muerte espectacular, tras colocar Esplá la muleta encima del lomo del animal.

El segundo novillo de la tarde es el número 19. “Divino” con un peso de 467 kilos. Negro mulato, bragado y meano.
Luis Miguel Casares muy decidido se va por al novillo al que ha mantenido a pesar de que el astado quería irse.
Le ha toreado de manera variada con el capote y ha rematado con una especie de media verónica.
Con chicuelinas al paso galleando lo lleva al caballo que monta Antonio Saavedra quien se agarra arriba perfectamente. El novillo sale suelto.
Casares hace su quite por chicuelinas y nuevamente lo lleva al caballo de picar. Saavedra coloca el palo en el sitio y ahora ya le ajusta el castigo ante las protestas del público. Se cambia el tercio tras el destoque del novillero.
José Arévalo hace un quite por faroles. Dos faroles en el último se cae y sale atropelladamente de la cara del novillo, para continuar con una chicuelina que remata con una revolera, ambas atropelladas.
Casares le responde con un quite por gaoneras muy buenas que remata con una media superior. Aplausos.
En banderillas Curro Robles falla dejando un par desigualado del todo. Pedro Mariscal hace bien la suerte pero solamente deja una arriba. Cierra tercio Curro Robles con un excelente par. Ha lidiado con efectividad Manuel Peña.
Tras brindar al público quien lo aplaude, comienza su faena con el pase cambiado por la espalda a un novillo que venía con mucha velocidad y fuerza. Sigue un pase por alto. Seguidamente lo recoge con redondos para cerrarlo a tablas huyendo del viento que ahora sopla con fuerza.
Con la muleta en la mano derecha logra dos redondos a media altura que resultan enganchados en el remate consecuencia del derrote del novillo.
Tres nuevos redondos que, tras cambio de muleta por la espalda, remata con el pase de pecho sobre la izquierda.
Dos buenos redondos de mano baja. Al tercero el novillo se le cuela.
Nueva serie de tres buenos redondos que remata con el doble pase de pecho comenzando con el ejecutado sobre la mano derecha.
Ha estado acertado ante un novillo muy mirón que suele desconcertar a quien se pone delante, al tener que citarle con toques muy fuerte de muleta.
Nueva serie de cuatro excelentes redondos que ha rematado con el doble pase de pecho empezando con el efectuado sobre la mano derecha. Suena la música.
Un invertido que finaliza con un desplante abriéndose la chaquetilla y ofreciéndole el pecho al novillo.
La muleta en la izquierda, dos naturales ayudados del simulado. Tres naturales limpios que remata con el pase de pecho sobre la mano izquierda.
Finaliza la faena con dos redondos que remata con el pase de pecho sobre la derecha y un invertido en el que ha resultado ligeramente achuchado.
El novillo no quiere nada por arriba.
En la suerte natural logra una estocada hasta la bola que por resultar un pelín traserilla y contraria, causa por la que el novillo no cae de inmediato. Suena un aviso en el momento en que toma el descabello. Finalmente el novillo dobla y el novillero recibe los aplausos del respetable. El puntillero está a punto de sufrir un percance, levanta al novillo que nuevamente, al estar muy herido, vuelve a doblar.

Su segundo corresponde al quinto de la tarde. Sale el quinto 35. “Ingrato” 464 kilos.
Luis Miguel Casares lo recibe con cuatro verónicas buenas donde ha demostrado oficio y colocación.
Pica Manuel Montiel a un novillo bastante distraído. Se agarra perfectamente arriba para levantar la vara y no castigarle.
Un novillo que se frena mucho en las embestidas. Casares lo deja nuevamente entre las dos rayas en la segunda entrada al caballo.
José Arévalo realiza su quite con dos chicuelinas buenas rematadas con una revolera también buena.
Responde Casares una chicuelina rematada con tafallera, dos chicuelinas más y remata con una revolera. Aplausos.
En banderillas Manuel Peña deja un par de desigual colocación. El tercero deja un buen par y cierra Peña entrando sin dejar ningún palo arriba, tras lo cual se cambia el tercio.
Luis Miguel Casares comienza doblándose con un novillo que se cierne mucho por el pitón derecho.
Muleta sobre la derecha unos buenos redondos que, tras cambio de muleta por la espalda, remata con el pase de pecho sobre la mano izquierda.
Nueva serie de cuatro buenos redondos que remata con el doble pase de pecho comenzando sobre la mano derecha.
Muleta en la izquierda comienza con naturales ayudados para seguir por naturales sin ayuda donde el novillo comienza a enterarse de los que se deja atrás.
La muleta a la derecha para robarle una serie de redondos de mucho mérito por la exposición, porque el novillo va a por él. Remata con un pase de pecho sobre la mano izquierda.
Nueva tanda de buenos redondos que, tras cambio de muleta por la espalda, remata con el pase de pecho sobre la izquierda.
Se dobla con el novillo a medida que lo va cerrando hacia las rayas en su intento de buscar la igualada.
En la suerte contraria, pinchazo arriba que el novillo escupe. En la suerte contraria estocada entera arriba. El novillo dobla. El puntillero que no acierta en dos intentos. Levanta al novillo y Casares que tras tomar el estoque de descabellar acierta al primer intento. Los preciosos caballos negros de tiro que llevando sobre la grupa un cartel con la Virgen de los Desamparados arrastran al novillo.

José Arévalo se va a portagayola.
Sale el tercero de la tarde. Se llama “Estivado”.
Una larga en la que se levanta en el momento del embroque y luego ya de pie realiza un verdadero pupurrí de lances sin demasiada quietud.
Para llevarlo al caballo, lo cita desde muy lejos y cuando el novillo acude le administra una chicuelina sensación de ajuste y perfección.
El piquero, Juan Manuel Sangüesa se agarra arriba y el público le conmina a que no apriete.
José Arévalo trata de hacer el quite pero finalmente se limita a dar unos capotazos más de defensa que de lucimiento.
Por chicuelinas corridas lleva al novillo al caballo para que Sangüesa vuelva a agarrarse arriba para levantar inmediatamente el palo.
Esplá hace su quite con tres tafalleras que ha rematado con un afarolado. Aplausos.
En banderillas con lidia de Javier Morera, es el propio matador quien lo hace. Tras tomar un par lo brinda al público quien corresponde con una ovación.
El primer par yéndose rápidamente al encuentro del novillo tras dar un salto enorme le coloca un par desigual de colocación.
En el segundo estando en el mismo centro del ruedo y el novillo en el burladero, lo cita, lo gana la cara y clava sin precisión pero con mucha voluntad. ¡Ya aprenderá!
El tercero es el mejor par pues cuadra en la cara y prende arriba. Seguidamente trata de pararlo y lo logra en medio de los aplausos del público.
¡Ha logrado sacar las manos de los bolsillos a un público que está aterido de frío, para aplaudirle!
Solicita a presidencia un nuevo par de banderillas y tras concedérselo lo clava en la suerte del violín.
Tras pedir, muy ceremonioso, permiso a presidencia, brinda al público.
Recibe al novillo, que está delante a un burladero, con una serie de cuatro redondos con las dos rodillas en tierra que remata con el pase de pecho sobre la mano derecha.
Ya de pie nueva serie de cinco redondos que remata con el pase de pecho sobre la mano derecha.
Sigue sobre la mano derecha en una serie de tres extraordinarios redondos que remata con el doble pase de pecho.
Muy torero le anda al toro con elegancia con desparpajo y con la muleta plegada sobre el brazo izquierdo.
Con la muleta sobre la izquierda logra tres excelentes naturales que remata con el pase de pecho sobre la izquierda recibiendo una gran ovación.
¡Naturales extraordinarios realizados con mucha valentía!
Cuando intenta realizar un invertido el novillo se le arranca y sale del trance con agilidad y vista extraordinaria. Sigue un desplante en el que el novillo está apunto de echarle mano, rompiéndole la taleguilla.
Finaliza la faena con unas manoletinas.
En la suerte contraria logra una estocada contraria y caída consecuencia de sus ganas de matar, entrando muy derecho y con todo.
Suena un aviso debido a que el novillo tarda en doblar. Toma el descabello. Le saca el estoque, pero como ve que el novillo se ha venido arriba, nuevamente entra a matar y logra una estocada entera aunque bastante delantera. El novillo dobla en el centro del ruedo recibiendo una gran ovación. El puntillero lo levanta. El novillero toma el descabello. Lo toca en el primer intento para seguidamente fallar repetidamente mientras suena el segundo aviso. Acierta al quinto intento cuando todo el público estaba deseando que acertara antes de que sonara el tercer aviso.

Su segundo es el sexto y último de la tarde. Sale el último novillo de la tarde. Luce el número 55 en los costillares. Su capa es cárdena. Derrota con fuerza en un burladero.
José Arévalo lo recibe con una larga cambiada en el tercio en la que el novillo le entra por el lado contrario rectificando el novillero que se levanta con la agilidad de una ardilla. Sigue lanceándole con las ganas de un novillero que quiere triunfar.
El piquero Ney Zambrano, se agarra muy trasero para rectificar de inmediato.
En la segunda entrada Ney se agarra en el sitio perfecto.
Con lidia de Roberto Ortega, toma los palos el novillero Arévalo.
El primer par de banderillas es mucho mejor que los colocados en su primero tal vez porque este novillo tiene la embestida más templada.
El segundo cuadrando en la misma cara deja un buen par.
El tercero es un par de banderillas al molinillo que clava en buen sitio para tomar el olivo con agilidad y soltura.
Brinda a Vicente Ruiz “El Soro” que sale a la arena y abraza al novillero.
Comienza con pases por alto a una mano, en el último de los cuales el novillo pierde las manos. Remata con un pase de pecho sobre la izquierda con la que saca al novillo fuera de las dos rayas.
Da distancia al novillo portando la muleta sobre la mano derecha aguanta la embestida del toro y le da un excelente redondo.
La muleta el izquierda unos buenos naturales donde todo el mérito es del novillero ya que el novillo, aunque no presenta dificultades tampoco está por la labor.
Unos buenos redondos que remata con el pase de pecho sobre la mano derecha y una trincherilla.
Un ayudado por alto es el comienzo para seguir con la muleta sobre la izquierda. Dos doblones que remata con el pase de pecho sobre la mano izquierda.
Tras probar con la mano derecha y ver que el novillo le aprieta en unos enganchados redondos vuelve la muleta a la zurda y la serie resulta excesivamente enganchada porque el novillo más que embestir topa.
Manoletinas. Pases por alto a una mano en serie de cuatro ligados. Suena un aviso.
En la suerte contraria pinchazo arriba que el toro escupe. En la misma suerte estocada hasta la bola. Rueda de peones. El novillo dobla cuando el novillero toma el descabello y acierta a la primera. Su labor es silenciada.

miércoles, 10 de marzo de 2010

TIENES MÁS VALOR QUE… “ESPARTERO”.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Hoy nos vamos a retrotraer dos siglos para recordar a un diestro valeroso: MANUEL GARCIA CUESTA “EL ESPARTERO”.
Nace en Sevilla el 18 de enero de 1865. Bautizado en la Parroquia de San Marcos, le impusieron los nombres de Manuel Prisca de la Santísima Trinidad.
Torero por primera vez en el año 1881 como peón de José Cirineo “Cirineo”, en Guillena, Bollullos del Condado, Alcalá de Guadaira y Castilblanco.
El 8 de octubre de 1882 se presenta en Sevilla como banderillero a las órdenes del mismo “Cirineo” para dos años después en fecha 12 de junio, estoquear por primera vez un cuatreño de don Manuel Cubero en la plaza de toros de Cazalla de la Sierra.
En el año 1885 actúa como matador de novillos en las plazas de Sanlúcar de Barrameda, Antequera, Azuaga, Cáceres y Sevilla en cuya plaza se presenta el 12 de julio toreando reses de Anastasio Martín provocando una explosión de entusiasmo que lo catapulta a la categoría de ídolo taurino.
El 13 de septiembre toma la alternativa de manos de Antonio Carmona “El Gordito” con el toro “Carbonero” de Saltillo.
El 17 del mismo mes toreó una novillada en Zalamea la Real resultando cogido. Al ser anunciada su reaparición como matador de toros en Sevilla el día 11 de octubre, se suscitaron grandes discusiones, a las que puso fin una aclaración, en la que se decía que Antonio Carmona “El Gordito” volvería a darle la alternativa con toros de Miura.
Confirmó alternativa y presentación en Madrid el día 14 de octubre de manos de Fernando Gómez “El Gallo” con toros de Núñez de Prado.
“El Espartero” era un torero de valentía estremecedora. ¡Quiere ser torero por encima de todo! Por eso cuando le dicen que los toros dan cornadas él responde: “Más cornás da el hambre””Si me ha de matar un toro, que sea de Miura”
Era un valor temerario al carecer de técnica y por tanto apartarse de las reglas, pero llegó a torero de primera fila y su muerte hay que atribuírsela a los organizadores de espectáculos que le enfrentaron con Rafael Guerra “Guerrita”
“Espartero” caminaba sin remisión hacia la muerte que ocurrió en la Plaza de toros de Madrid el 27 de mayo de 1894 a consecuencia de las heridas que le produjo el primer toro de la tarde “Perdigón”, colorao, ojo de perdiz, de la ganadería de Miura, al entrar a matar por segunda vez. Al dar un pinchazo a este toro resultó cogido y volteado; pero un oportuno quite de Valencia le salvó. Un testigo presencial de la corrida relató así los momentos que siguieron a la cogida:
“Manuel García contrájose, juntando las rodillas con la barba y estiróse después como electrizado; sus peones, sus mozos, los toreros acudieron…La muerte estaba allí a las claras…Levantáronle a prisa, en hombros manteniéndole en línea perfectamente horizontal, para que no hubiese derrame exterior de sangre, y cuando el grupo, presuroso y desemblantado, cruzaba casi junto a las tablas del 4, “El Espartero” levantó el brazo derecho nerviosamente, lo sacudió, dejándolo caer inerte; volvió la cara hacia donde estaba el toro muerto, contrájosele el rostro; hubo un estremecimiento, una sacudida, una rigidez…Y allí murió”
El parte facultativo decía así:
“Plaza de Toros de de Madrid-Enfermería- Función del 27 de mayo de 1894. El profesor de Medicina y Cirugía que suscribe, encargado del servicio facultativo de la Plaza en el día de hoy, da parte al señor presidente que, durante la lidia del primer toro, ha sido conducido a esta enfermería el diestro Manuel García “Espartero” en estado de profundo colapso. Reconocido detenidamente, resultó presentar una herida penetrante en la región epigástrica, con hernia visceral; una contusión en la región esternal y clavicular izquierda. Prestados los auxilios de la ciencia para el caso más alarmante que era el colapso y reconocidos como ineficaces, se le administraron los últimos Sacramentos, falleciendo el herido a las cinco y cinco minutos de la tarde y a los veinte minutos de su ingreso en la enfermería. Todo lo cual tengo el sentimiento de participar a V.S. El Jefe de servicio: Marcelino Fuertes”

Después…se cantó su muerte por parte de Felipe G Ontiveros en estos versos titulados “A la muerte de Maoliyo “El Espartero”.
Has sido en el redondel
inteligente y sereno,
y caritativo, bueno
y expansivo fuera de él;
y aunque la parca cruel
la existencia le cortó,
el pueblo no te olvidó
ni perderá tu memoria, que en el templo de la gloria
él mismo te colocó.

Y Fernando Villalón, muchos años después, interpretó la muerte con su poesía: “La muerte de Espartero”
Giralda, madre de artistas,
molde de fundir torero;
dile al giraldillo tuyo
que se vista un traje negro.
Malhaya sea Perdigón
el torillo traicionero.
Negras gualdrapas llevaban
los ocho caballos negros.
Negros son sus atalajes
y negros son sus plumeros.
De negros mayorales
y en la fusta un lazo negro.
Mocitas las de La Alfalfa;
mocitos los pintureros;
negros pañuelos de talle
y una cinta en el sombrero.
Dos viudas con claveles
negros, en el negro pelo.
Negra faja y corbatín
negro, con un lazo negro,
sobre el oro de la manga,
la chupa de los toreros.
Ocho caballos llevaba
el coche del Espartero.

lunes, 8 de marzo de 2010

POESÍA TAURINA UNDÉCIMA.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Una de las estampas dramáticas de la fiesta brava la escribió Deusdedit Criado en los siguientes versos titulados: “Pobre Consuelo”.

Por fin después de muchas dificultades,
el pobre Malagueño logró su empeño…
Madrid apreciaría sus facultades
cuando viese el trabajo del Malagueño.
De seguro quedaba como un valiente;
el pueblo, entusiasmado, le aplaudiría,
y entre palmas y bravos, luego la gente
en hombros de la plaza le sacaría.
¡Qué ropa! –murmuraba- ¡Vale un tesoro!
Ha de quedarme de ella memoria grata…
¡Qué vestido de luces, azul y oro!
¡Que precioso capote, Corinto y plata!
¡Qué alegre, desde el palco, le miraría
Consuelo, la sultana de sus amores
y con cuánta arrogancia se ternaría
el mantón de manila de mil colores!
Al ver que le aclamaba la muchedumbre,
¡cómo le envidiarían los compañeros,
y cómo ensalzarían, según costumbre,
su valor y su arrojo los revisteros!
Mientras que se estiraba la taleguilla,
todo esto discurría, con faz serena,
después que hubo salido de la capilla,
cuando llegó el instante de ir a la arena.
Iban a realizarse sus ideales
a gusto y a medida de sus deseo;
sonaron los clarines y los timbales
y entre música y palma se hizo el paseo.
Dispuestos los muchachos a la refriega,
cambiaron, dando muestras de nuestra raza,
los capotes de lujo por los de brega
y, al fin, el primer bicho pisó la plaza.
Desde el palco Consuelo, con loco anhelo,
sonrió al Malagueño, llena de gozo;
el, con otra sonrisa premia a Consuelo,
y ella pensó, orgullosa: “’Qué guapo mozo!”
Cuando las otras suertes se habían hecho,
Malagueño, vestido de azul y oro,
una vez dicho el brindis, muy satisfecho,
con estoque y muleta se fue hacia el toro.
Pero por más que hacía por el morucho,
que éste se encontraba bastante huido,
el matador no pudo lucirse mucho,
por lo cual un imbécil, desde un tendido,
queriendo hacer, sin duda, de gracia alarde,
exclamó con voz ronca:”¡Vaya un canguelo!”…
Y al oírse el muchacho, llamar cobarde
Juzgo que era un insulto para Consuelo.
Y volviéndose entonces hacia su amada,
la miró de hito en hito, muy sonriente,
como para decirle con la mirada:
“No dudes, alma mía, que soy valiente…”
Con arrogancia y arte, bien perfilado,
citó a volapié en corto, muy por derecho;
pero el valiente espada quedó enganchado
y una cornada horrible sufrió en el pecho.
Y aquel diestro que estaba tan persuadido
de oír en honor suyo batir las palmas,
convulso y jadeante sintió en su oído
el grito monstruoso de diez mil almas,
mientras con una mano sobre la herida
y la triste mirada fija en el cielo,
pronunciaba estas frases: “¡Madre querida!”..
¡Virgen de la Solana!...¡Pobre Consuelo!

Composición muy típica de la época, en la que la poesía no se permitía licencias de falta de rima y los poetas de altura eran verdaderos creadores de de belleza y los de buena voluntad, influenciados por el ambiente, componían versos como los anteriores, que son ejemplo poético-taurino de una época de la Fiesta.
Deusdedit Criado:- La única información que tengo de él es que fue un autor de zarzuelas tales como:
“A caza de tipos”. Zarzuela en un acto en prosa y verso que escribió en colaboración con A. Várela Díaz y que fue estrenada con gran éxito de público y crítica el 14 de agosto de 1896.
“La Tirana”. Zarzuela en un acto, dividida en tres cuadros en versos. Musicada por Luis Loglietti y Eduardo Arderius estrenada con gran éxito en el Teatro Martín de Madrid el 18 de septiembre de 1901.