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martes, 5 de agosto de 2008

ULTIMA CORRIDA DE LA FERIA COLOMBINA EN HUELVA.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Con unos 5.000 espectadores se celebró en el coso de La Merced la corrida que cerraba el ciclo taurino 2008 en Huelva.





Para estoquear reses de Martelilla, ganadería formada en el año 1996 con reses procedentes del Marqués de Domecq que a su vez proceden de un cruce entre reses del Conde de la Corte y otras de Tamarón, hicieron el paseíllo los diestros:
Manuel Díaz “El Cordobés” (azul espuma de mar y oro).
Francisco Rivera Ordóñez (verde marino y oro)
David Fandila "El Fandi" (verde mar y oro).
Los espadas lucían unos capotes de paseo preciosos entre los que destacaba el que portaba "El Cordobés" regalo de su esposa Virginia con motivo de su cuarenta cumpleaños.

El primer toro de la tarde responde por Italiano, marcado con el nº 95 y con un peso de 508 kilos.
Sale suelto de los capotazos de recibo que le administra Manuel Díaz.
Demuestra cierta nobleza pero poca afectividad, por lo que el diestro de Arganda no puede demostrar sus aptitudes con el capote.
Llevado por el propio matador al caballo que monta Juan Francisco Peña, éste se agarra muy caído, rectificando cuando el toro lo permite ya que se emplea en el caballo, por lo que es cambiado el tercio con una sola, aunque larga, vara.
En banderillas con la lidia de Alventus, parean Raúl Caricol que pone un gran par entrando por el pitón izquierdo al igual que su compañero Óscar Reyes que lo hace por el derecho. Cierra Caricol con un excelente par.
Tras brindar al público, "El Cordobés" comienza con cuatro ayudados por alto que abrocha con el pase de pecho.
El toro se aquerencia en terrenos de dentro de las dos rayas y Manuel lo saca de ese terreno hacia los medios con pases por la cara sin cruzar y rematando con un molinete.
Con la muleta en la mano derecha instrumenta una serie de cuatro redondos a pies juntos y a media altura que abrocha con el pase de pecho.
Como el toro está muy parado lo deja reposar para seguidamente instrumentarle un molinete que sigue con cuatro redondos rematados con el doble de pecho.
Nuevo reposo al astado para seguir con redondos en serie de cinco que remata con el de pecho. Se distancia del toro para acercarse con la muleta en la mano izquierda e instrumentar tres naturales que el toro toma con dificultad y remata con una trinchera por lo que "El Cordobés" decide continuar tras un molinete con la mano diestra en una serie de tres redondos ejecutados en la cercanía que remata con un desplante tocando el pitón derecho del toro en medio de los aplausos del respetable.
Tras tomar el estoque de herir entra muy derecho atracándose de toro y resultando rebrincado. Tras doblar el toro se pide mayoritariamente la oreja que el Presidente concede y con ella el torero, con la gracia y simpatía que le caracteriza da la vuelta al ruedo.

Su segundo enemigo se llama Jordano, colorado de capa, marcado con el nº 102 y con una romana de 505 kilos.
"El Cordobés" lo saluda con ocho verónicas de buena factura que remata con una media.
Con elegancia lo lleva al picador que es Manuel Sánchez Montes quien se agarra arriba en las dos entradas que el toro realiza antes de ser cambiado el tercio a instancias de El Cordobés.
Las banderillas fueron un desastre en sus dos primeras entradas, debido a que el toro cortaba los terrenos. Solamente mereció la pena el tercer par de Alventus.
El toro está afecto del llamado mal de la "bravura disociada", por lo que arrebata la muleta a "El Cordobés" en el primer muletazo. Va a la caza del torero y presenta serias dificultades de lidia.
Manuel comienza la faena con dos pases por alto por ambos pitones. El toro puntea la muleta. "El Cordobés" le da distancia y con la muleta en la mano derecha le instrumenta, aunque con ciertas precauciones, seis redondos en las cercanías que remata con el de pecho.
Sigue con la muleta en la mano derecha para robarle tres redondos. El toro se para y no quiere arrancarse. Manuel cuando trata de darle un martinete casi se lo lleva por delante.




La muleta en la izquierda y en medio de un peligro que, la co ncurrencia aprecia, le roba tres naturales. El toro se para. Le roba dos más que abrocha con el de pecho en medio de una ovación. Dos series de cuatro redondos que remata con los correspondientes pases de pecho.
Vuelve a la zurda en busca de la puerta grande que tiene entreabierta, para lograr dos series de cuatro naturales cada una que remata con el de pecho.





Pide permiso al público de la sombra para realizar dos "saltos de la rana" que son muy aplaudidos antes de entrar a matar en la suerte contraria y lograr una gran estocada que tumba al toro sin puntilla.
Se pide la oreja mayoritariamente que naturalmente el presidente concede.

El segundo de la tarde lleva por nombre Humito está marcado con el nº 58 y pesa 525 kilos. Corresponde su lidia a Francisco Rivera Ordóñez. De salida tampoco se fija y su comportamiento es similar al de su hermano lidiado en primer lugar.
El toro es picado por Pedro Genil quien se agarra arriba en la primera entrada administrándole un buen puyazo. En las dos entradas siguientes recibe dos picotazos al salir suelto nada más sentir el hierro. La embestida de este toro es a base de arreones.
En banderillas con la lidia de Joselito Gutiérrez, parean Manuel Peña que deja un buen par en la primera entrada al igual que el tercero de la cuadrilla que es Juan García. Cierra Peña con un solo palo arriba a causa de que el toro le aprieta en el embroque.
La faena a un toro muy distraído la comienza Rivera con unos doblones por ambos pitones en serie de cuatro que remata con una trinchera muy buena por el pitón izquierdo.
Con la muleta en la mano derecha torea por redondos dados de uno en uno hasta lograr hacerse con la distraída embestida de su oponente.
Continúa con una nueva serie de tres redondos que abrocha con el de pecho con la mano derecha.
Nueva serie de cinco redondos que remata, tras cambio de la muleta por la espalda, con un pase de pecho en medio de los sones del pasodoble Paco Ojeda interpretado por la Banda de Música Nuestra Madre de la Consolación.






Prueba con la mano zurda para instrumentar tres naturales.
Nuevamente, en el epílogo de la faena, la muleta en la diestra para lograr tres redondos a pies juntos que remata con el de pecho.
En la suerte natural y entrando desde muy largo pincha arriba. En la segunda entrada logra una buena estocada que hace doblar al toro y el diestro recibe una ovación.

Su segundo que corresponde al quinto de la corrida se llama Linier está marcado con el nº 59 y tiene un peso de 540 kilos. Se trata de un toro acochinado que de salida cuando va camino de un capote que sale de un burladero pierde las manos y se pega un batacazo del que queda ligeramente conmocionado.
Se recupera si bien queda tocado de una descoordinación que le dura prácticamente durante toda la lidia.
El Presidente ateniéndose al Reglamento aguanta el toro en el ruedo.
El toro demuestra su bravura arrancándose de lejos al caballo que monta Diego Peña y dando un topetazo de consideración.
El público pide a Francisco Rivera que banderillee y ayudado en la lidia por Manolo Peña coloca tres pares, más que aseados, tratando de imitar a "El Fandi" incluso en el par al violín y posterior parada del toro que consigue ante los aplausos del público.
La faena la comienza el matador con un pase contrario a media altura tratando de aliviar al toro. Otro más por el lado contrario para seguidamente con pases por la cara sin cruzar sacarlo a los medios donde logra una tanda de cuatro redondos de buena factura que abrocha con el de pecho. Repite serie que tras vaciar el último muletazo por arriba, remata con el pase de pecho.
Con la zurda en cercanía y con la muleta retrasada logra una serie de tres naturales a un toro medio inválido pero con voluntad de embestir, que abrocha con el pase de pecho.
La muleta nuevamente en la mano diestra para realizar una serie de cuatro pases de pecho en cadena que son del agrado de la concurrencia. Finaliza con un desplante tocando los pitones del toro.
Entra a matar en la suerte contraria. El toro no hace nada en el embroque de ahí el fallo de Rivera.
En la suerte natural logra una estocada desprendida que hace doblar al toro. Salen algunos pañuelos, aunque escasos, por aquello de que el toro no dió ninguna facilidad tras el batacazo, pero ha de conformarse, tras doblar el astado, con aplausos cariñosos.
En tercer lugar sale un precioso ejemplar de capa sarda que atiende por Fusilero. Su peso 595 kilos. Es un toro precioso de lámina que arranca los aplausos del público.
El toro tiene motor y por ello "El Fandi" lo recibe doblándose con pierna genuflexa para seguidamente administrarle una serie de siete verónicas muy buenas que remata con un recorte a una mano muy vistoso.
Artísticamente lo lleva al caballo de picar que monta José Manuel González Cruz quien, ante el ímpetu del toro, se agarra muy trasero. "El Fandi" realiza su quite por chicuelinas que remata con otro recorte de gran belleza.
En banderillas "El Fandi" en el primer par, tras ganarle la cara a un toro con muchos pies, clava por los terrenos de adentro reunido arriba.






El segundo de dentro afuera ganándole la cara a gran velocidad.
El tercero, arrancando desde el estribo clava al violín para seguidamente lograr parar a un toro que no se somete fácilmente.
La faena la inicia con las dos rodillas en tierra. Ya en pie cuatro redondos que remata con el de pecho. Nueva serie de tres redondos que tras martinete remata con el pase de pecho con la mano izquierda.
Cuatro redondos más, martinete y el de pecho con la izquierda.
La muleta en la mano zurda para conseguir una serie de tres naturales que remata con el de pecho.
Un molinete precede a una serie de pases improvisados ya que "El Fandi" es capaz de aprovechar cualquier embestida del toro con tal de buscar el triunfo.
Una serie de cuatro molinetes de rodillas que levanta al público de los asientos.
Se perfila para matar en la suerte contraria. El toro se le arranca en el momento en que se va por él resultando una estocada a un tiempo que hace doblar al astado.
Se piden las dos orejas. El Presidente se reserva la concesión de la suya en medio de una impresionante bronca que se reproduce durante la vuelta al ruedo del torero con la oreja concedida.

Su segundo que el sexto y último de la corrida se llama Inarmado, herrado con el nº 10 y presenta un peso en tablilla de 536 kilos.
"El Fandi" lo saluda con una larga cambiada de rodillas, para seguir con lances de todas las marcas que va improvisando a medida que el toro entra en su capote. Chicuelinas, verónicas, medias y revoleras componen el repertorio.
Con chicuelinas al paso lleva el toro a los dominios del picador que es Juan de Dios Quinta quien se agarra arriba.
En banderillas El Fandi coloca el primer par denominado de la moviola en todo lo alto y reunido. El segundo arrancando desde el estribo en el mismo centro del platillo clava un excelente par. El tercero subido en el estribo pide el sombrero cordobés al mayoral de la ganadería para poner un extraordinario par al violín y después torea al toro con el sombrero al tiempo que trata de pararlo lo que consigue en medio del entusiasmo del público quien puesto en pie le tributa una gran ovación.







La faena la comienza en el centro del ruedo de rodillas toreando por redondos en una serie de cinco derechazos perfectos.
Ya en pie se aleja del toro, lo cita con la muleta muy adelantada. El toro se arranca. Lo aguanta y le instrumenta una serie de tres redondos ligados y templados que tras cambio de la muleta por la espalda, finaliza con el pase de pecho con la izquierda.
Deja reposar al toro. Nuevamente la muleta en la mano derecha para instrumentar una serie de cuatro redondos que tras martinete remata con el pase de pecho con la mano izquierda.
La muleta en la zurda. Una serie de cinco naturales, largos, templados que remata con el de pecho.
Nuevo reposo para el toro.
Un molinete da paso a un redondo que tras cambio de mano por la espalda sigue con cuatro naturales. Un martinete y remate con el de pecho.
La muleta en la mano derecha para instrumentar cuatro redondos que tras martinete remata con el pase de pecho con la izquierda.
Sigue con la derecha en una serie de cuatro redondos que tras martinete, culmina con un circular completo. Otro circular completo por la espalda.
Nuevos redondos al final de los cuales remata con un pase de pecho rodilla en tierra y finaliza con un desplante de rodillas de espaldas a la cara del toro.
"El Fandi" ha exprimido a un toro que no era nada fácil en principio, pero que con gran técnica y con deseos inmensos de triunfo ha logrado domeñar y finalmente sacarle el máximo partido.
Grandísima estocada hasta los gavilanes. Se piden unánimemente las dos orejas que el Presidente si concede en esta ocasión.

lunes, 21 de julio de 2008

MI ADMIRACIÓN POR LOS TOREROS.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

¡De siempre he admirado a los toreros!, pero ahora, mucho más.
¿Causa? Porque antes les admiraba por su trabajo, tras ver como “resolvían la papeleta” de dominar a un toro díscolo, a base de técnica, conocimientos de comportamiento, exposición y valor, pues cuando he tenido la oportunidad de “ponerme delante” (eso sí ante eralas e incluso utreras) pasaba “las de Caín”, cuando la oponente respondía a mis requerimientos taurinos cortándome el terreno tratando de “echarme mano” y me sentía impotente de “solucionar la papeleta” en medio de una especie de desazón en mi ánimo.
Yo, en esos momentos podía “mirar para otro lado” dejando que la erala fuera a parar a otras manos de los que “guardaban tapia” para, alegrarme cuando no podían tampoco con ella o “tomar nota” de como alguno solventaba la dificultad, para llevarlo a efecto en una nueva entrada, pero el torero, a veces ante un Miura, un Dolores Aguirre o un Victorino, y ante una plaza llena que indudablemente lo juzgará, ha de solucionar el problema sobre la marcha sin que nadie le sustituya a no ser que, ante la más mínima duda o equivocación, vaya al “hule”.
¡Eso es muy fuerte ! De ahí mi primera admiración.
Pero ahora les admiro más, porque yo también he sufrido una “pequeña cornada” en forma de extirpación de vesícula biliar y como, a pesar de que la intervención fue con cirugía laparoscópica normal con sus cuatro pequeñas incisiones abdominales de escasa agresividad quirúrgica, (no con una sola incisión en el ombligo como tras el experimento exitoso, lo realizarán de ahora en adelante los médicos del hospital madrileño Reina Sofía) se complicó ligeramente al tener que ampliar la incisión y posterior sutura a consecuencia del enorme tamaño de la piedra enclavada que no permitía la salida por el trocar de implantación peri-umbilical. Naturalmente se alargó, más de la cuenta, el periodo de recuperación.
Los inconvenientes de un post-operatorio, quizás porque mi umbral de sufrimiento es muy inferior al de cualquier torero, son inaguantables por aquello de limitarse los movimientos, paralizarse las digestiones, perder el apetito, sentir molestias de todo tipo y tener que estar secuestrado en la cama de una clínica.






Y en estas circunstancias tuve tiempo de pensar en esas cornadas de verdad (comparadas con mi menudencia) sufridas de forma violenta en sitios tan dolorosos como la región anal, testículos, o región abdominal con incluso ruptura de asas intestinales, que requieren enterectomía y por tanto un periodo de recuperación largo y penoso, que estos hombres (hechos de otra materia) superan con la ilusión de volver en medio de una entereza digna de encomio cuando corren el peligro de reiteración al ejercer nuevamente su oficio.
¡Esto es más fuerte aún! De ahí mi admiración rotunda.

viernes, 18 de julio de 2008

LA CORRIDA DE LOS MIURAS EN PAMPLONA 2008.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Bajo la presidencia de otro edil ataviado con frac de nombre Ariz Romero hace el paseíllo la terna compuesta por:

El Fundi (grana y oro).
Juan José Padilla (vino burdeos y oro).
Rafaelillo (azul y oro).
Para estoquear una corrida del mítico hierro de la A con asas. Asas por aquello de que “hay que agarrarse para lidiarla”. Miura está viniendo a Pamplona desde el año 1952.

Temperatura más bien fresquita en el coso pamplonés.

El primer toro de la tarde es el nº 68 Capotillo de 620 castaño bragado. Remata varias veces en el burladero de matadores.
El Fundi lo recibe cerrado en tablas. En el primer capotazo sale suelto pero no se aleja excesivamente. Vuelve en el segundo y Fundi a partir de cuarto capotazo se estira en una seria de cuatro verónicas que remata con una media, no muy ajustada, por el pitón derecho.






El Fundi con lances por delante, en los que el toro humilla mucho, lo lleva a la jurisdicción del picador Jesús Vicente quien le propina un puyazo ligeramente caído.
En la segunda entrada se agarra arriba.
Padilla hace su quite por navarras en serie de tres que remata con una revolera y finaliza con un desplante muy torero.
Lidia de Raúl Díaz. Parean, Ramón Moya que no deja ninguno y en la repetición no puede parear por cortarle el toro. A la tercera entrada deja las dos arriba de forma no muy ortodoxa. Venancio Veneros deja el par arriba. Cierra Moya dejando el par arriba.
El Fundi en un gesto que lo honra, brinda su faena a su banderillero Adrián que esta herido en el lecho del dolor.
Comienza cerrado en tablas con doblones por ambos pitones. Ya fuera de las dos rayas, se dobla por el pitón izquierdo, por el derecho y ya en el centro se dobla por el izquierdo separándose del toro.
La muleta en la derecha. Cita. Intenta dar un redondo donde el toro se sale de la suerte. Cita nuevamente con la derecha y logra una serie de dos redondos bastante ajustados.





El viento le molesta. Amortigua la muleta en el suelo. Con la mano derecha toma la distancia y una serie de cuatro redondos buenos y remata con el pase de pecho con la derecha.
Nuevo redondo. Se retira para tomar distancia. Liga una serie de cuatro redondos que remata con el pase de pecho con la derecha donde es acosado al quedarse el toro debajo del pase.
Un molinete donde resulta achuchado. Una serie de cuatro redondos buenos que remata con el doble pase de pecho.
La muleta en la izquierda, haciendo uso de todos sus recursos logra cuatro naturales que remata con el de pecho.
Repite serie de cuatro que remata con el pase de pecho con la izquierda.







Va por el estoque de herir. De vuelta, le torea por la cara buscando la igualada. Intenta entrar en la suerte natural pero el toro le persigue y le pisa la muleta.






En la primera entrada en la suerte natural encuentra hueso y se le dobla la espada.
En la segunda entrada con cierta precipitación pinchazo sin soltar. Suena el primer aviso.
A la tercera entrada, coloca un pinchazo hondo arriba que parece estar bien agarrado, pero que finalmente el toro escupe.
El Fundi entra nuevamente en la suerte contraria. Pinchazo arriba sin soltar porque el toro no le deja cruzar y a la siguiente entrada deja una estocada delantera ligeramente perpendicular que va a ser suficiente para que el toro se acule en tablas. Toma el descabello, pero el toro dobla y el puntillero acierta a la primera.
Su segundo corresponde al cuarto de la tarde nº 2 Lagartijo 680 kilos. Negro mulato entrepelado del 02/04. Toro con muchos pies. Sale suelto del primer capotazo de saludo de El Fundi. Al segundo lance ha doblando metiendo la cara con clase. Su matador se estira por verónicas por ambos pitones y remata con una media extraordinaria.
Con cinco chicuelinas corridas lo lleva al caballo que monta David Prados quien se agarra delantero. El toro no aprieta solo cornea con el pitón izquierdo y lo saca del caballo el peón encargado de lidiar Ramón Moya.
Toreándolo por delante y aún a costa de resultar achuchado, lo deja en jurisdicción del piquero que se agarra arriba. Es un toro muy alto, casi tanto como el caballo.
A la salida del caballo pierde las manos. El Fundi se destoca para pedir el cambio de tercio.
Con la lidia de Ramón Moya parean, Raúl Ruiz que las deja arriba. Venancio Veneros cumple en su cometido y cierra Raúl con un buen par.
El Fundi comienza la faena cerrado en tablas con un pase contrario por el pitón derecho. Un redondo que vacía por alto por el pitón izquierdo y ahora distanciándose con la muleta en la mano derecha, cita a un toro con media arrancada y consigue cuatro redondos a media altura que remata con uno de pecho con la mano derecha.
Las cuatro embestidas han sido completamente distintas.
La muleta en la mano izquierda. Ayudándose con el estoque logra una serie de cuatro naturales en los que el toro remata con derrotes, saltando incluso.






Distancia. Con a muleta en la izquierda, consigue una serie de tres naturales sin humillar y remata con el pase de pecho con la derecha en el que resulta apuradillo.
Un pase contrario por el lado izquierdo. Con la muleta en la derecha logra cuatro derechazos en los que es achuchado. Le roba dos naturales en el último de los cuales, casi lo atropella. Dos naturales muy buenos y en el tercero, tras cortarle el viaje, se dobla para intentar darle una trinchera, que no consigue, y uno de pecho que tampoco consigue.
El Fundi muy experto en, tras lograr robar un muletazo al toro salirse rápidamente para que no lo “eche mano”.
Después de una serie con la mano derecha otra con la izquierda y unos ayudados por bajo que el toro no toma.

Se dobla buscando la igualada y en la suerte contraria le receta un estoconazo en todo lo alto . En el embroque el toro lo empitona, lo levanta tres metros del suelo y le propina una cornada de diez centímetros, en el gluteo.
Da la vuelta al ruedo, como premio a que ha entrado a matar dejando la vida en ello, para estar a la altura de sus dos compañeros de terna que habían cortado ya una oreja cada uno.

El segundo de la tarde lleva el nº 4 Interesado con 685 kilos, negro bragado y corrido. El toro de salida no remata en el burladero. Lo recibe con una larga cambiada en el tercio. Otra nueva cuando el toro vuelve. Otra nueva. Padilla parece enrabietado. Otra más y ya de pie, empieza a torear por verónicas pero ha de esquivar a un toro que se cierne por el pitón derecho. El toro con un trote lobuno se aleja de Padilla barbeando tablas en busca de una salida. Mansea descaradamente.
El toro acude de “motus propio” al caballo que monta Antonio Calvo Montoliú quien logra un excelente puyazo. El toro no cabecea y como Montoliú tampoco levanta el palo, el toro sigue ahí.
Cuando el toro sale del caballo, va de capote en capote sin fijeza alguna.
El picador va en busca del toro y se agarra arriba.
Una vara magnífica.
Padilla hace el quite por chicuelinas. A la segunda, el toro se va a tablas y su matador ha de sacarlo de esa querencia.
El toro va en busca del picador y éste, tapándole el viaje, le administra otro puyazo que es sancionado por el delegado del callejón.
Lidia Francisco Javier Rodríguez mientras el tercio de banderillas lo ejecuta el matador.
Padilla brinda a toda la concurrencia. Coloca un gran par en el centro del ruedo. Los tendidos de la solanera cantan al unísono: ¡illa illa illa Padilla maravilla!





Padilla adornándose con carreras en círculo se va en busca del toro y prende en el mismo centro del ruedo, un excelente par. Al ser perseguido salta la barrera con una facilidad extraordinaria para volver de inmediato a la arena por el mismo procedimiento.
El tercer par lo pone al violín de forma extraordinaria, tras brindárselo a la solanera.
Brinda al público desde el centro del ruedo. Tira muy alta la montera que, tras caída dudosa, queda boca abajo.
La faena la comienza sentado en el estribo con la rodilla en tierra y logra dos pases por ambos pitones en medio de los jaleos del público. Saliéndose sigue toreándole de rodillas y ya de pie le da un molinete, un pase del desprecio y despegándose del toro, se encara con la solanera.
Se le cierne el toro tanto, que al tocarlo con los tercios traseros le hace perder el equilibrio, pasándole el pitón derecho a escasos milímetros de la chaquetilla.
El toro cada vez que se cruza con Padilla busca la barriga del matador.
La muleta en la izquierda y ayudándose con el estoque le da una serie de cuatro naturales. Sigue con la izquierda en serie de cuatro que remata con el doble pase de pecho.
Hace un desplante delante del toro para retirarse.
Con la muleta en la izquierda, tres naturales, en los que el toro sale desentendido, que remata con un molinete y el de pecho con la derecha.
Se dobla con él toreándole por la cara. Un ayudado por alto. Un natural. Otro más. Otro más y ahora toreándole por delante se va por el estoque de herir.

En la suerte contraria por el pitón que busca, se perfila muy en corto y logra una extraordinaria estocada entrando en rectitud. El toro tras sentir el hierro salta de manera espectacular mientras va en busca de Padilla que pierde el macho de la hombrera izquierda en pitonazo del pitón derecho del toraco. El toro dobla en medio de los saltos de alegría de Padilla. El puntillero acierta a la primera.
Se pide la oreja de manera mayoritaria y el presidente la concede.

En la vuelta al ruedo, Padilla de una bota de vino que le arrojan, trasega un trago espectacular por la duración del mismo que a punto está de vaciar la bota, ante la hilaridad de la sonalera.

Su segundo corresponde al quinto de la tarde nº 65 Campohermoso de 615 kilos de peso. Cárdeno claro del 01/04.
Padilla lo recibe con pases de rodillas flexionadas en los que el toro sale suelto. Ahora lo torea por verónicas en una serie de cuatro que remata con una chicuelina y una revolera.
Con chicuelinas corridas lo lleva a la jurisdición del picador que es Núñez Alventus. El toro retirado de la raya externa. Ha de trabajar el picador para que el toro se arranque. El toro aprieta. Mete la cabeza sin cornear y el picador lo pega fuerte.
Padilla tras darle distancia, le hace un quiete por faroles muy espectacular en serie de tres que remata con una media que el toro no toma y con el capote a una mano, por la cara, le hace un desplante de rodillas en la misma cara del toro.
Padilla pide el cambio de tercio que no es concedido por ser reglamentarias las dos entradas en plaza de primera. A la segunda entrada Alvetus se agarra arriba y le pega nuevamente.
Lidia Manuel Soto y va a parear el matador.
Encandila nuevamente al público adornándose antes de la ejecución. Se va por el toro y en el mismo centro clava los dos palos arriba perfectamente reunidos.

En el segundo par se aleja mucho del toro. Se va al otro extremo de la plaza, se sube en el estribo, va directo al toro y en la reunión se le caen los palos. Repite suerte y lugar, se sube al estribo, va por el toro y coloca un perfecto par arriba. Se cambia el tercio. Pide a la presidencia que le conceda un tercer par. Unos saltos, se abre la chaquetilla y coloca un excelente par al violín, mientras el coro vuelve al estribillo de: "illa illa illa Padilla maravilla".
La faena la comienza sentado en el estribo de la barrera del tendido del 3. Pase por alto. Con las rodillas en tierra serie de cinco pases por alto. Tras molinete, se dobla andándole por delante y remata, tras no conseguir el pase de pecho, con un pase de tirón por la cara.
Con la muleta en la derecha, le arranca tres derechazos. Se descara con el toro abriéndose la chaquetilla.
El toro muy cansado. Le da distancia para que se oxigene. Serie de cuatro derechazos que remata con el de pecho con la izquierda tras cambio de mano por la cara.
Sigue cimentando la faena sobre la derecha. Cuatro redondos que remata con el de pecho. Repite serie de cuatro redondos, martinete y el doble del pecho. Desplante delante de la cara en la que le da con la cabeza sobre el testuz del toro.
Con la mano izquierda, logra una serie de cuatro naturales que remata con el de pecho en que está apunto de ser cogido.
Desplante de rodillas delante del toro.
Nuevamente lleva la muleta a la mano derecha. Serie de tres buenos redondos. Ejecuta el péndulo delante del toro mirando al tendido. Dos redondos lentos. Un martinete y remata con el de pecho en medio de los sones de la banda de música de Pamplona.






Tras tomar el estoque de matar, se coloca de rodillas para instrumentar una serie de pases por alto en cadena. Le anda bien por la cara. Desplante. Remata con pase por alto torero y artístico.
En la suerte natural estocada casi entera en todo lo alto. El toro dobla al tiempo que recibe un aviso y el puntillero acierta a la primera.





Se piden las dos orejas de manera mayoritaria, pero el asesor solo concede una oreja.
Padilla muy contento al haber conseguido la primera puerta grande de lidia a pie, en la Pamplona 2008.

El tercero de la tarde es un toro sardo calzón con el nº 29 Lagañoso de 665 kilos de peso.
Rafaelillo lo recibe con una larga cambiada en el tercio. El toro sale suelto y tras vuelta al ruedo acude a los dominios del matador recibiéndolo con otra larga cambiada. Sale suelto nuevamente, otra nueva vuelta la ruedo y tras acudir al matador Rafaelillo trata de recogerlo por verónicas de rodillas pero el toro sale suelto nuevamente. Cuando el toro dobla le administra una serie de cinco verónicas que remata con una revolera. El toro le persigue pero al perder las manos se cae.
Toreándole por delante lo lleva a la jurisdicción del picador Juan José Esquivel, quien se agarra arriba. El toro aprieta metiendo los riñones y el piquero lo pega.
El toro se queda dormido y el matador ordena a su picador que levante el palo.
Rafaelillo lo torea por la cara para llevarlo nuevamente al caballo quien rebasando la raya de dentro, el piquero se agarra nuevamente arriba. El toro ahora no aprieta.
Nuevamente entra al caballo y el piquero se limita a señalar arriba. Rafaelillo se desmontera pidiendo el cambio de tercio.
Con la lidia de Maxime Ducasse, parean José Mora que coloca un par desigualado, es Ricardo Quintaña Kaito que al sobaquillo deja las dos banderillas arriba y cierra Mora con un excelente par en todo lo alto que es aplaudido.
Tras brindar al público, Rafaelillo comienza la faena cerrado en tablas con la muleta en la derecha y de rodillas. El toro le corta el terreno, en un pase por alto por el pitón izquierdo. Se dobla por el pitón derecho y le remata por el izquierdo con un pase de pecho con la derecha. Repite lo mismo doblándose por la derecha y rematando por el pitón izquierdo con un pase de pecho con la derecha.
Con pases por la cara lo saca al centro del ruedo. La muleta en la mano izquierda y ayudándose con el estoque simulado un natural. Otro sin ayuda y dos más ayudándose cruzándose mucho remata con el pase de pecho con la derecha.
Distancia. Muleta en la izquierda, logra una serie de cuatro naturales el último el toro le entra andando y a punto de atropellarlo.
La muleta en la izquierda un natural, pierde dos pasos y remata con el pase con la izquierda muy bueno.
Un redondo el toro le mide y está apunto de echarle mano.
Distancia, molinete de rodillas por el pitón izquierdo, un pase de pecho por la izquierda, derechazo en que el toro muy violento le arranca la muleta. Toma la muleta del suelo, la monta y con la derecha cita logrando un redondo. Otros dos más, el toro va por él y lo remata con el pase de pecho con la derecha.
Aire al toro. La muleta en la derecha, un molinete, un natural. El toro se para. Cita con la izquierda un natural le pierde dos pases, un coagulo del toro le cae en la cara. Dos naturales, en los que el toro lo busca pero él se sale con rapidez de la cara. Le roba tres naturales perfectos que remata con un derechazo y un pase de pecho con la derecha.
El público no agradece el esfuerzo.

Molinete de rodillas por el pitón derecho. Se le cuela por el pitón izquierdo lo tira, rueda y se sale de la cara del toro.
Muy valiente Rafaelillo. El toro imposible va a la caza y captura de su matador.
Logra una serie de naturales muy buenos.








Tras tomar el estoque de herir en la suerte natural entra a matar completamente en derechura hasta el extremo que el toro lo encuna. Estoconazo. Se pide la oreja que el presidente concede.

Su segundo es el sexto y último de la tarde. Un toro muy montado arriba. Tiene 650 kilos.Su nº el 75 y atiende por Muletero.
Rafaelillo le saluda con unos lances por delante. A partir del tercero cuando el toro dobla se estira por verónicas. Tiene una embestida templada.
Con pases por la cara lo lleva a la jurisdicción del picador que se agarra arriba.
En la segunda entrada vuelve a agarrarse arriba lanzando la vara.
Se queda dormido debajo del peto y Rafaelillo pide el cambio de tercio que la presidencia concede.
Con lidia de Ramón Mora, parean el francés Ducasse que no deja ningún palo arriba. En la segunda entrada, se cae delante de la cara del toro que afortunadamente no hace por él. Kaito cumple con su cometido.
Rafaelillo comienza la faena, tras brindis a una familia amiga, doblándose con el toro con la muleta en la mano derecha en cuatro muletazos a media altura a medida que gana terreno.
La muleta en la mano izquierda. Serie de dos naturales. El toro inicia bien el muletazo pero en el remate busca al torero.
Toma distancia. Un muletazo en que el toro se revuelve muy rápido y perdiéndole pasos remata con el pase de pecho con la izquierda.
Muleta en la izquierda, molinete y citando con la mano derecha en la que el toro se queda mucho más corto. Le roba un redondo, dos más que remata con el pase de pecho con la derecha.
Esta buscando las vueltas al toro. Unas veces toreándole y otras engañándole para que no le “eche mano”.
Una serie de dos naturales. El toro se para. Tres naturales más que vacía por arriba y abrocha con el doble pase de pecho.
Con la muleta en la derecha molinete de rodillas para seguir con dos redondos que remata con el de pecho.
Tres redondos y el doble pase de pecho.
Serie de tres redondos que remata con el doble de pecho. El toro lo toca pero no lo derriba.
Después de una serie con la derecha cuando remata con el pase de pecho con la izquierda el toro lo levanta del suelo.






Muy de cerca con la muleta en la izquierda, se cruza, le adelanta la muleta, el toro se revuelve, lo busca, pero le roba dos naturales y remata con el pase de pecho con la derecha.
Desplante de rodillas delante del toro.
Toma el estoque de matar.
En la suerte contraria le va a atacar pero el toro se arranca improvisadamente.







En la suerte contraria coloca una estocada traserilla pero en el centro. El toro muy herido ha perdido movilidad. Suena un aviso.
Uno de los subalternos trata de llevarlo a las tablas. Cuando llega a las tablas dobla y el puntillero acierta a la primera.
Rafaelillo al centro del ruedo para calentar el ambiente. Se pide la oreja y el presidente, tras consultar con el asesor, la concede.
También este torero consigue la puerta grande de Pamplona.
Como resumen: podemos decir que los toros de Miura han tenido movilidad y han resultados difíciles de lidiar.
Los tres matadores han estado en eso: matadores de toros.
La corrida ha resultado de una emotividad tal que no ha habido momento de distracción por parte del público.
Corrida de las que hacen afición porque ha demostrado esta tragicomediataurina, que es la corrida de toros-toros con toreros-toreros.