¿Qué problema tiene Morante?
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ.
Veterinario y escritor.
A mi forma de ver las cosas como
veterinario dedicado durante muchos años a la clínica de animales y
por tanto con experiencia en diagnóstico de enfermedades, todo
deriva de aquella frase de: “se hará lo que se pueda,
D. Ramón” pronunciada por el “pasmo de Triana” cuando,
D. Ramón de valle Inclán le dijo: “Juanito, a ti no te
queda más que morir en la plaza”.
Pues me da en la nariz que, al
“cigarrero” debe andar rodándole en la cabeza, trastocada
por aquello de un trastorno disociativo severo de la
personalidad, que le produce una desconexión entre
emociones, pensamientos e identidad, agravada por una depresión
profunda y terapias de electrochock, que le llevó a apartarse de los
ruedos en dos “espantadas” que le llevaron a empeorar su
trastorno pues, al caer de su pedestal celestial al que
sus fans le habían llevado, cayó en la soledad oscura al
dejar de sentir esos jaleos en sus capotazos y esas salidas
multitudinarias a hombros de sus incondicionales en días luminosos
y, esas voces acompasadas de: “José Antonio...Morante de la
Puebla”.
Endiosamiento que se paga cuando se ha
“tocado el techo de la fama” en su oficio, que no
profesión, y ya no se puede conseguir más.
Y seguro que el torero piensa en su
ego elevadísimo que posee,: ¿Y... ahora
que? Pues lo único que le queda es “morir en el
escenario donde ha mostrado su arte que, no es
otro que una plaza de toros.
Por eso se queda tan quieto con la
espalda pegada a la barrera en el inicio de esos primeros capotazos
de recibo cuando, cuenta el astado con toda la fuerza de impulso,
esperando que el toro pase y no ocurra otra cosa que el toro pase en
un lance jaleado y no se lo lleve por delante con una cornada mortal
que, a veces parece busca, que le conduzca a ingresar en el Olympo de
la fama eterna y no en la efímera de otros toreros de menos fama.
Morante
de la Puebla ha
conseguido todo lo que un matador de toros ha aspirado en este mundo
terrenal, pero le falta la
gloria eterna y,
esa no se puede conseguir en vida.