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sábado, 21 de febrero de 2026

UNA DE MIS INTERVENCIONES EN ONDA CERO COMO COMENTARISTA TAURINO. AÑO 1994.

UNA DE MIS INTERVENCIONES EN ONDA CERO RADIO. Feria Valladolid 1994.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Éste ciclo se celebra en la nueva plaza de toros de Valladolid, pues la antigua que fue inaugurada el 29 de septiembre de 1.834, con toros de El Raso de Portillo que estoquearon los diestros Paquiro y Salamanquino estaba situada y, aún lo está, en el ángulo que ocupan las calles Expósito, Fabionelli y San Quirce junto a la plazuela de Santa Brígida.
Allí al contemplar estos muros desde dentro del patio, los buenos aficionados escuchan aún ensimismados, el murmullo de esas buenas faenas porque allí se respira ambiente taurino a pesar de los años transcurridos. Por fuera es un cuadrado y por dentro es un ruedo ochavado que componen un redondel gracias a los ocho burladeros que mataban los ángulo.
En 1885 se la modificó en el sentido de dotarla de callejón con lo que se perdieron algunos metros del redondel y quedar en un diámetro de 39 m.
Se inauguró con una corrida de ocho toros del hierro de Basilio Molpeceres (en aquellos tiempos no se anteponía el D. al nombre del ganadero) de la vecina localidad de Olmedo y que fueron estoqueados por el matador de toros Domingo Mendívil.
Para evitar el molesto viento, se pensó en cubrirla de cristales obra que suponía un presupuesto de veintemil duros y al no atreverse con la empresa, la plaza quedó como estaba con un tendido y dos pisos más con un aforo de 9.374 localidades.
¡Que paradoja señores!, más de 9000 localidades que se quedaban cortas para la afición reinante. Por eso se empezó la construcción de la nueva plaza en el Paseo de Zorrilla en 1978 según proyecto del arquitecto D.Teodosio Torres con forma de un polígono de 50 lados y diámetro de 50 metros. Consta de un tendido, dos pisos y una capacidad de11.542 personas que ahora, tras una nueva reforma disminuyó el aforo en unas 1.500 localidades pues se trataba de proporcionar mayor comodidad a los espectadores.
La inauguración de la nueva plaza tuvo lugar el 20 de septiembre 1890 con una corrida de toros de Saltillo que estoquearon los diestros: Lagartijo, Espartero y Guerrita.
Las actividades taurinas seguían su curso ascendente.
Ahora vamos a entrar en una nueva fase. Un nuevo Trofeo Taurino va a sumarse en este feria del 94 a la larga lista ya existentes en este Valladolid taurino.
Se trata del Trofeo titulado “Premio al matador en la suerte de varas” cuyo titulo inicial era “Trofeo Tercio de quites” pero que después de un larguísimo coloquio que duró gran parte de la larga cena celebrada en el Restaurante Lucense donde, se abrió boca con unos exquisitos “entremeses” de riñones y criadillas, regados con un excelente vino de estos pago y rematada con un excelente plato de patatas con rabo de toro procedente de uno de los toros de Molero Hermanos lidiado en una de las corridas de la Feria Taurina de Medina del Campo, proporcionado por ese gran especialista en carne de toro de lidia que es Florentino Pereda,se voto con unanimidad por parte del jurado el cambio de denominación del Trofeo, debido a lo poco que se prodiga el tercio de quites, con el afán de que el premio no quedara desierto.
Un jurado formado por los taurinos siguientes: Sr. Arévalo, senador. Sr Gómez Rico, presidente de la plaza de toros. Mauro Hernández, expresidente de la misma plaza, D. José Molero, ganadero, Florentino Pereda propietario de Industrias Cárnicas. D. Ángel Hernández Tornerito”, asesor taurino de la plaza de toros de Valladolid, al igual que lo es D. Fernando Merino, D. Félix Feliz delegado de callejón. D. Luis Alonso, veterinario y D. Pedro Iturralde, crítico de ABC y de la Cope que actuará de presidente del jurado.
Excusaron su presencia los también miembros: D. Emilio Casares Herrero,escritor taurino, D. Félix Domínguez aficionado padre del matador de toros Roberto Domínguez y D. José Luis Lera, decano de la prensa taurina de esta ciudad.
¿Por qués este debate sobre el título a dar a este Trofeo?.
Permitanme que haga un poco de historia: antiguamente durante la suerte de varas la misión de los diestro de a pie, era doble; fijar al toro y quitarlo. Si señor, quitar al toro cuando había peligro de que pudiera coger a alguien. Fuera de esta circunstancia estaba totalmente prohibida la intervención de los diestros de a pie, ya que se tenía el convencimiento de que lo único que se conseguía era quebrantar a los astado.
En el Reglamento de 1917 se dice; “no se permitirá pasar a los toros de capa, cuando el espada a que le corresponda considerara necesario pararlo, a fin de posicionarlo de la mejor forma posible para llevar a efecto la suerte de varas. Pero como se iba imponiendo de manera habitual el torear a los toros en todos los quites, se hizo ley y ésta hubo de sancionarse en estos términos
Los espadas no podrán capear a aquel toro que no le corresponda, pues solo lo podrán efectuar en el caso de haber obtenido el permiso de su compañero.
Hoy no hay ninguna prohibición sobre el pasar el toro de capa salvo en los quites, y esto, al corresponde a cara espada el sacar al toro del caballo en cada puyazo, ha evolucionado en el sentido del que el tercio sea más artístico y se convierta en una demostración de su mejor repertorio con la capa en competencia animadísima con sus compañeros de terna y dando una plasticidad que incluso gusta a lo no iniciados.
Claro que hoy por esos dimes y diretes que suele haber entre esas figuras del toreo que, han de verse las caras casi a diario al estar obligados a actuar muchas tarde juntos para no sufrir recortes en sus emolumentos, lo cierto es que ese pique en los quites ha desaparecido y es lo que se ha tratado de resucitar y ¡ojala que se logre!, con la implantación de este trofeo capaz de incentivar a los matadores por conseguirlo. Lo cual resulta harto difícil al ser otros intereses maratonianos los que les incentiva.
Seguidamente se trataron otros temas en un animado coloquio donde se puso sobre la mesa, el tema del “afeitado” pero que al ser tema tan manido se paso de inmediato por alto.
Mauro comenta el gran triunfo el Alaejos del novillero sin picadores Juan Bautista Martín. Se toca el tema de las banderillas negras.
El senador Arévalo suscita el tema de por qué se hace hoy todo tan trasero, banderillas traseras, estocadas traseras y el porqué los espadas solicitan el cambio de tercio en banderillas con peticiones cada vez más frecuentes del cambio sin haber puesto los 3 pares reglamentarios.
Aquí el debate se calienta con enfrentamiento entre un presidente y un asesor taurino que fue banderillero en sus buenos tiempos sobre la conveniencia o no el cambio de tercio en banderillas. Interviene el veterinario en el sentido de que justifica el cambio cuando éste puede ser perjudicial para la integridad del animal y no en cualquier otro caso. Lo cual es compartido por la mayoría del jurado.
Y esto es todo por hoy señores.
Agradeciéndoles la atención prestada, un saludo muy cordial de Luis Alonso y hasta mañana.