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jueves, 10 de enero de 2013

PRIMERA CORRIDA DE FERIA EN EL CICLO SAN MATEO 1981 DE VALLADOLID.



PRIMERA CORRIDA DE FERIA EN EL CICLO SAN MATEO 1981 DE VALLADOLID.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Desconocemos el motivo por el cual la feria grande ha comenzado como el cocido maragato en su degustación, al revés. Empezó con una corrida del arte del rejoneo donde hubo una sustitución de un caballero rejoneador anunciado en los carteles como Riveiro Telles por otro de la misma nacionalidad Emidio Pinto que llegó, para actuar, por los pelos, al que se agregaron Luis Miguel Arranz, Joao Moura y Joaquín Buendía.
Cuarteto que ya habíamos tenido oportunidad de ver en las ferias anteriores en diversos pueblos de la provincia, pero que como en Valladolid se vive el caballo, pues los aficionados al arte ecuestre llenaron la plaza del paseo de Zorrilla en sus tres cuartas partes.
La mayoría del público confundió durante, las mas de dos horas y media que duró el festejo, a Riveiro Telles con su sustituto por aquello de que la empresa no anunció la sustitución. Y nos quedamos con las ganas de comprobar si Riveiro nos habría sacado del aburrimiento en que se convirtió esta corrida de rejones, si bien lo cierto fue  que su sutituto fue junto a Moura el más entonado del festejo.
La verdad es que los toros de nuestra amiga  esposa del empresario, Ángela Rodríguez de Arce, con diferencia a otras corridas lidiadas, estuvieron bien presentados  y salvo el tercero que manseó en exceso, y el segundo que no quiso colaborar, los demás fueron merecedores de buena nota sobresaliendo el primero y el quinto que merecieron alta calificación.
Luis Miguel Arranz en su primer oponente de arrancada boyante estuvo sin ánimos de arrimarse. No obstante lo cual colocó un gran par de banderillas de poder a poder lleno de emoción.
Mató de un rejonazo desprendido pero como el toro cayo pronto las palmas de la concurrencia le animaron a dar una vuelta al ruedo por su cuenta y riesgo.
Joao Moura es un torero muy conocido y querido por estas tierras. A pesar de que con el paso del tiempo su toreo se ha asentado y ha perdido espectacularidad, ha ganado en precisión en los quiebros, lo que encandila al público. Su tendón de Aquiles sigue siendo el rejón de muerte. En esta ocasión le cayó atravesado pero como el toro cayó rodado le concedieron una oreja que paseó en triunfo por el ruedo.
Javier Buendía al que siempre hemos admirado por su monta pausada y mandona, ha tenido una tarde para olvidar. Tras cambiarle el toro que fue un manso de solemnidad Buendía no se acopló en ningún momento con el semiastado. Pasó muchas veces en falso a lo largo de la media hora larga que duró su actuación, por lo que el público se puso en contra de él, si bien cuando el toro dobló le silenciaron la labor.
Emidio Pinto en el cuarto toro del festejo que fue el más bravo de la corrida, lo toreó extraordinariamente, dando ventajas al toro y saliendo airoso del trance. Clavó excelentes pares de banderillas. Mató de un rejón en todo lo alto, pero el público no dio importancia al rejón de muerte y no pidió un trofeo que se me antoja bien ganado. La vuelta al ruedo premió su labor.
Por colleras:
Luis Miguel Arranz  y Joao Moura en el quinto de la tarde un toro bravo, salieron desmelenados y ello llevó el interés por el público.  Protagonizaron un excelentes tercio de banderillas y en un pis pas  con gran dominio de los caballos acabaron con el toro y el público pidió de manera mayoritaria las dos orejas que presidencia concedió a los dos rejoneadores.
En el sexto de la tarde Joaquín Buendía que fue el encargado de colocar el rejón de muerte fallo estrepitosamente tirando por tierra la buena labor realizada por su compañero de collera Emidio. Los espectadores aburridos y cansados de la duración del festejo, comenzaron a abandonar la plaza antes de que el toro doblara.
Al final podemos decir que el portugués Joao Moura fue el salvador del festejo.

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