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sábado, 19 de noviembre de 2011

UN ARTÍCULO TAURINO MUY PARTICULAR

UN ARTÍCULO TAURINO MUY PARTICULAR.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Escribir un artículo de tema taurino, fuera de temporada y desde el Hotel Abama Golf&amp Spa Resort de Santa Cruz de Tenerife,¡no es fácil!
¿Por qué? Pues porque en esta isla no se dan corridas de toros desde el día 7 de enero de 1984 con lo que la afición está más que adormecida, desaparecida, y ello propició que la propuesta de un político independentista y antitaurino perteneciente al ATI prosperara, favorecida por el elevado coste económico y mal estado físico en que llegaban los toros tras el estrés del viaje por mar. Miguel Cabrera Pérez Camacho se basó en la Ley de Protección de los Animales, para acabar con la Fiesta de los Toros en Tenerife.
Cómo los escasísimos amantes a los toros no protestaron y sí lo hicieron los aficionados a las peleas de gallos, estas pervivieron por considerarlas como acervo cultural, mientras desaparecieron por prohibición; las corridas de toros, el tiro al pichón y las peleas de perros.
Con estos mimbres, la Plaza de Toros de Tenerife se transformó, tras remodelación, en recinto multiusos  dedicado a celebración de conciertos, espectáculos del Carnaval, boxeo y lucha canaria.
Se encuentra uno fuera de situación ya que si trato de ponerme en la del torero, éste está en una diametralmente opuesta.
Veamos:
El torero ocupa el hotel, en cualquier lugar de España menos en esta isla, horas antes de la corrida para relajarse y concentrarse en espera de jugarse la vida ante el morlaco.
Uno, está más que relajado en un lugar paradisíaco en medio de una vegetación tan exuberante que incluso resulta agresiva ante tanto terreno improductivo y,  donde, ante el más mínimo movimiento  se ve rodeado de una serie de empleados del hotel dispuestos a complacer, ante la más mínima exigencia, en cumplimiento de las órdenes  con rigor hitleriano dimanadas de un eficacísimo director general de nacionalidad alemana que se ha roeado de un equipo eligidísmo y seleccionado entre los mejores profesionales mundiales en cada faceta.de la dirección hotelera
El torero está pendiente de la hora de comienzo de la corrida.
Uno, no mira el reloj en todo el día porque nada le preocupa que no sea el desconectarse del mundo y disfrutar de lo que le plazca en el momento que elija porque para ello está en un hotel que sobrepasa con creces las prestaciones de las cinco estrellas de calificación.
El torero sale del hotel para dirigirse a la plaza de toros.
Uno, sale del hotel para dirigirse a una playa privada donde un pantalán de rocas volcánicas mitigan la furia de las olas antes de llegar a la orilla, o a cualquiera de las dos piscinas naturales que la naturaleza inició y la mano del hombre acabó por acondicionar para placer del congénere.
El torero hace el paseíllo en la plaza de toros.
Uno, se dirige al calificado entre los mejores campos de golf del mundo. Sitio habitual, en época invernal, de los aficionados golfistas alemanes, ingleses y centroeuropeos que pululan subidos en sus buggies por las carreteras particulares de acceso a los campos de sus deporte favorito.
El torero comienza la lidia de su enemigo.
Uno, está en el Restaurante Martín Berasategui ubicado dentro del complejo hotelero, degustando uno de los platos que forma parte de la cocina del restaurador vasco.
El torero está pasando un momento de tensión ante las dificultades que le plantea su no colaborador enemigo
Uno, está en el mejor spa de España, realizando el circuito programado de saunas diversas y yacusis sofisticados hasta acabar en la cama de relajación.
El torero trata de introducir el estoque en el hoyo de las agujas del toro.
Uno, trata de meter la bolita en el hoyo del campo. Una bolita sometida, al igual que la corrida de toros, estrictamente a reglamento. Con un peso inferior a 45,93 gr y un diámetro inferior a 42,87 mm. Bolita que con el paso del tiempo ha ido transformando su material de construcción; desde madera a materiales sintéticos, surlyn y poliuretano, pasando por plumas de oca y pollo derretidas por calor y forradas de cuero tras darlas la forma esférica y la gutapercha  invento de R.A.Paterson. Bolitas dotadas de alvéolos siempre en número par entre los 250 y los 450. invento de William Taylor para mantener más tiempo la bola en el aire durante el vuelo en busca de green.
El torero regresa a la habitación para, tras ducharse, ir a dar la rueda de prensa en la tertulia programada.
Uno, se va a la amplia y comodísima cama en busca del sueño placentero, sosegado, relajado y reparador en espera de la llegada del nuevo día, para no tener nada en que pensar.
¿Qué el torero puede disfrutar de estos placeres? ¡Por descontado que sí! Si bien nunca puede hacerlo en plena temporada. Y en estas épocas el que no se encuentra realizando la campaña americana, está pensando más en el campo y en sus entrenamientos para no perder el contacto con el toro, que en el placer que producen estos lugares de relajación y descando más propios de jubilados que de hombres en plena actividad laboral.
Por todo lo expuesto comprenderán que es difícil escribir un artículo taurino fuera del ambiente que una corrida de toros genera.

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