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martes, 29 de noviembre de 2011

CONFUSIÓN EN LA FIESTA DE LOS TOROS.

CONFUSIÓN EN LA FIESTA DE LOS TOROS.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

“El nacimiento de la Fiesta, coincide con el de la nacionalidad española y con la lengua de Castilla…así pues las corridas de toros son una cosa tan nuestra, tan obligada por la naturaleza y la historia como el habla que hablamos” (R. Pérez de Ayala).
La Fiesta, nuestra fiesta, ¡Está confusa! Y cuando hay confusión resulta difícil separar lo que es apariencia de lo que es real.
Son muchos los factores "confusionales": toro, toreros, apoderados, empresarios, críticos y comentaristas taurinos, y demás personajes que, de una u otra manera y, con distintos grados de participación, intervienen en este complejo y cada vez más materializado mundo taurino.
También ciertos eslóganes como ese de: “Hoy se torea mejor que nunca” que lleva razón en cuanto al componente estético, ya que el torero con más quietud (porque el toro actual se lo permite) compone y materializa mejor los lances y pases , pero donde , tal vez, la verdad no es tanta porque falta gallardía y sobra comodidad, sobre todo, en los figurones del toreo componentes del denominado G-10.
¡Sin toro, no hay toreo! Y en esta matización, un servidor de ustedes concretamente se encuentra en el punto medio (que es donde de siempre se dice está la virtud) entre los toristras y los toreristas.
Abogo por el toro que como elemento base atendiese al torero, función del toro.
Un toro que no esté pasado de edad y carezca de raza, pero que no sea el zapatito sin edad y mutillado con el que unos toreritos pretendan hacer el toreo serio que Llapisera hacía en broma.
Tampoco quiero el torero incapaz de enfrentarse a un toro-toro.
En la actualidad se ha buscado y logrado un toro aparente. Ese toro que como decía Gregorio Corrochano: “parezca y no sea”.
Al mismo tiempo se han modificado las normas de lidia sobre todo en la importantísima suerte de varas, donde se ha pasado del castigo gradual y medido, a la monovara, recargada, prolongada, sanguinaria y destructora.
Abogo por el toro de cinco años, que es cuando está en mayoría de edad, y con el peso adaptado a sus características zootécnicas de encastes. Por descontado que las astas estarán libres de toda manipulación.
No nos explicamos por qué se abandonó la práctica, por parte del delegado de la autoridad, de comprobar la edad de los toros por los dientes, en desolladero.
Los reconocimientos veterinarios previos de la corrida antes de ser considerada como apta, han de ser escrupulosos al máximo y para ello han de contar con las condiciones idóneas para llevarlos a efecto en corrales con texturas diferentes del suelo al fin de ver con todo detalle las posibles claudicaciones y con ventanas adaptadas a la función de ver sin ser vistos por los animales los componentes del equipo de veterinarios que será conveniente se especialice cada uno de los tres en un determinado reconocimiento básico (ojos, cojeras y conformación anatómica general) para finalmente en conjunto, comunicarse entre ellos los problemas observados.
Durante mi corta estancia como componente de uno de los equipos veterinario de reconocimiento en la plaza de toros de Valladolid, configuré una especie de “guía” por la que regirnos para aunar criterios y no dejar nada a la improvisación. ¡No cuajó la idea! Pero sí con posterioridad en la plaza de toros de Medina del Campo en la que permanecí más tiempo en la función de reconocimiento veterinario de los toros de las corridas, novillos y novillos de encierros y cortes.
¡Dio resultado! y por ello lo reproduzco a continuación.



















La confusión ha llegado más allá de nuestro continente donde también han llegado los antitaurinos que como mucho aceptan las corridas sin suerte suprema y lo curioso del caso es que muchos de los componentes del G-10 aceptan, porque no son capaces de defender el acto fundamental de su pervivencia que no es otro que la corrida íntegra.
Sin lugar a dudas el descafeinamiento de la Fiesta la ha llevado a la confusión..

1 comentario:

club ciclista dijo...

Enhorabuena por el blog. Muy interantes muchos de los artículos. En especial estoy de acuerdo con éste, como veterinario pero sobre todo como aficionado; sin Toro no hay fiesta...
Saludos.
GrazalemeñoVet