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miércoles, 8 de octubre de 2008

CORRIDA DEL CONDE LA CORTE EN LA FERIA DEL PILAR ZARAGOZA 2008.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Con la presidencia de Bentue Ferrer ante un tercio de aforo, hacen el paseíllo dos toreros más que forjados con toros complicados y un novel torero maño que se enfrenta a semejantes mastodontes en su segunda actuación de la temporada.

Son en definitiva:
Luis Miguel Encabo (espuma de mar y oro)
Fernando Robleño (blanco y oro)
Alberto Álvarez (rioja y oro).
Parece increíble que el emblemático encaste del Conde de la Corte, origen de lo que impera en el mundo del toro bravo, como son los encastes Domecq y Atanasio, esté tan falto de afectividad y por ende de bravura.
¡Seis ejemplares seis! mansos, descastados y a la defensiva que tampoco apretaron a la caballería, de ahí que cinco de ellos fueran pitados en el arrastre, salvándose por los pelos el quinto que a punto estuvo de proporcionar triunfo a un torero más bajo de estatura que él, cual es Fernando Robleño.
Y es que ¡cuando los toros no están en tipo! generalmente no suelen embestir por eso fracasó el encierro que trajo Luis Guillermo López Olea, quizá influenciado por esos aficionados toristas de Zaragoza que son partidarios de los toros armario.
Y no voy a relatar como otros días, con pelos y señales lo ocurrido en el coso de La Misericordia, porque no quiero aburrirles, sino que me limitaré a comentar lo más interesante que no fue otra cosa que:

Luis Miguel Encabo se pasó la tarde persiguiendo a su primero y tratando de enseñar a embestir a su segundo en faena excesivamente larga cimentada sobre la mano zurda aún a sabiendas de que la remontada se le antojaba imposible.





Lo mejor con el capote lo hizo en un quite que hizo a un toro de su compañero de terna Alberto Álvarez.








Banderillas más efectivas que lucidas, si bien con exposición en determinados momentos.
Demostró facilidad y seguridad en todo lo realizado.







Reseñar la valentía de su picador José Fernández que siguió apretando con la vara con el caballo derribado, mereciendo una ovación.

Fernando Robleño estuvo artista y valiente en su primero al que realizó la faena que seguidamente transcribo:
El toro en el burladero de matadores y Robleño en el centro del ruedo con la muleta sobre la mano derecha. Lo cita. Lo aguanta y consigue una serie de cuatro redondos que remata con el pase de pecho sobre la mano derecha.







Nueva serie de cuatro buenos redondos que tras cambio de muleta por la espalda remata con el pase de pecho sobre la mano izquierda.






Da distancia al toro. Lo cita sobre la mano derecha. Lo aguanta y consigue una nueva serie de cuatro buenos redondos. El toro mide el suelo en el último impidiendo el remate con el pase de pecho sobre la mano izquierda, Robleño consigue la ovación cuando tras dar un nuevo redondo remata con el pase de pecho que antes no consiguió.







Tres naturales ligados. El toro se para. Vuelve a tomar la distancia para lograr dos nuevos naturales. El toro se para nuevamente. Dos nuevos naturales ligados. El toro se para. Finalmente logra una serie de cuatro naturales que remata con el doble pase de pecho.
Muleta sobre la mano derecha. Serie de tres muletazos dando el pecho. El toro se para. Toma nuevamente la distancia. Nuevos muletazos en uno de los cuales le perfora la muleta con el cuerno derecho al tiempo que le rompe el estoque de ayuda.
Robleño que se encuentra muy a gusto con el toro condeso.
Finaliza la faena de esta manera tan particular: un ayudado por alto. Un natural. Un derechazo. Un natural abrochado con el pase de pecho sobre la mano izquierda.
Realiza la suerte suprema en la suerte natural logrando un estocada que resulta ligeramente desprendida por lo que pierde el trofeo de la oreja, tras doblar el toro y acertar el puntillero a la primera.
Ha de dar la vuelta al ruedo, tras salir al tercio a saludar.

En su segundo enemigo que corresponde al quinto de la tarde reseñar el buen puyazo logrado en la segunda entrada por el picador Pedro Iturralde, tras hacer la suerte de “la aceituna” en la primera entrada ante un toro desmotivado del todo.






Robleño muy valiente y con oficio ante un toro al que ha tenido que lidiar a la defensiva y que no le ha “echado mano” por haber estado falto de afectividad en la consecución del muletazo.







Al encuentro logra la estocada que debió lograr en su primero para conseguir el triunfo.

Alberto Álvarez torero de la tierra que se emocionó al brindar la lidia y muerte de Nocheclara a su hermano no logrando acoplarse al manso a pesar de un prometedor comienzo de faena sobre la mano derecha en unos redondos perfectos de ejecución y remate a un toro que si bien no “buscaba las zapatillas” si se quedaba corto a la altura de la cadera en su defecto de no humillar.






Probó con la izquierda pero le fue imposible lograr un muletazo.
Su segundo corresponde al sexto y último de la tarde. Marcado con el nº 72. De nombre Primoroso, tiene un peso de 534 kilos y su capa es negro burraco.
Lo saluda con dos lances a pies juntos manejando con soltura y arte el capote.






El picador se ha limitado a dar los dos puyazos sin apretar a instancias del matador.
En banderillas con la lidia de Domingo Siro, parean Miguel Ventosa Venturita que deja un buen par así como el tercero de la cuadrilla Rafael Goria.








Alberto tras brindar a la concurrencia deposita la montera encima de sus dos pies para recibir al toro con un pase cambiado por la espalda que repite para seguir con pases redondos a media altura a un toro que no humilla en serie de cuatro que remata, tras cambio de muleta por la espalda con el pase de pecho sobre la mano izquierda.








Con la muleta en la mano zurda logra una serie de dos naturales muy buenos. El toro se para. Toma distancia para lograr dos naturales más. Nueva parada del cornúpeta y nueva distancia para lograr otros dos naturales que abrocha con el pase de pecho sobre la mano izquierda.
Tres naturales más muy buenos seguidos de dos más extraordinarios que ha rematado con el de pecho sobre la izquierda.
Alberto Álvarez ha templado, mandado y ha logrado lentitud incluso en unos naturales donde ha demostrado saber perfectamente lo que ha de hacer en una faena cimentada sobre la mano izquierda realizada con mucha cabeza.
Finaliza su faena con unos naturales de frente dando el pecho.
En la suerte natural logra una estocada arriba demasiado perpendicular.
A la hora de descabellar como no cierta hasta la cuarta entrada recibe un recado presidencial.

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