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jueves, 23 de septiembre de 2010

EL PASE NATURAL.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ.-Veterinario y escritor.
Si la verónica es el lance rey de capa, el natural lo es de muleta. ¡Pase clásico por excelencia!
En tauromaquia el pase natural (o al natural) es aquel en que el que se da salida al toro por el mismo lado de la mano con la que el torero sostiene la muleta.
Expresado así serán pases naturales tanto los que se dan con la mano izquierda, como los realizados con la mano derecha.
Si bien clásicamente, este nombre es utilizado para designar a los pases realizados con la muleta en la mano izquierda, mientras la mano derecha sostiene el estoque.
En la ejecución de esta suerte fundamental, “el diestro cita al toro en el terreno de este, abriendo la muleta en la cara de la res, adelantando una pierna, dando el pecho o medio pecho y alargando todo lo posible la embestida, tratando de impedir que el animal enganche el engaño
El toro se enrosca en el cuerpo del torero, lo que le confiere una gran belleza y cansa mucho al toro, que tiene que arquearse para seguir el semicírculo que traza el torero con la muleta
La mano derecha, con la espada, suele situarse en la cadera. Hoy, en la ejecución, se aprecia sobre todo cuanto mayor sea la lentitud y la largura con la que se ejecute el pase".
Existen tres variantes del pase natural, en función de la altura con que se saque la muleta al rematar el pase: por encima de la cabeza del toro (pase por alto), por delante de su cara (en redondo o, si es con la mano derecha, pase de la firma) o por debajo (pase por bajo). El pase natural por antonomasia es el pase en redondo.
Yo concretamente considero como natural solamente el puro, es decir el que se ejecuta con la mano izquierda y no el realizado con la mano derecha y además ayudado con la espada que prolonga la muleta en la distancia que va desde la mitad del estaquillador a la punta del estoque con lo que se disminuye el peligro de manera más que considerable.
Cuando un torero basa su faena en la mano derecha y no torea al natural con la izquierda a pesar de que el toro tome bien los pases de pecho con la derecha es que algo le falla y ese algo es…o que no sabe torear al natural o que el “cuarto de kilo” le falla en valor que traducido al castellano es MIEDO.
¿Cómo se ejecuta?
La Tauromaquia de “Guerrita” lo define así:
“Cuando el animal llegue a jurisdicción y tome el engaño, se cargará la suerte, que se remata girando y estirando el brazo hacia atrás con sosiego, describiendo con los vuelos de la muleta un cuarto de círculo, a la vez que se imprime a los pies el movimiento preciso para que una vez terminado el pase quede el diestro en posición de repetirle”.
Antonio Chenel “Antoñete” le explica así:
“En el natural hay que avanzar la pierna contraria, dar el pecho al toro, adelantar la muleta y, finalmente, llevarle hasta detrás lo más despacio posible.
La mano no debe ir excesivamente baja, aunque si lo suficiente para conducir la embestida atrás y rematar el muletazo. Se ha de rematar atrás y girar lo suficiente para quedar colocado y poder realizar el segundo pase.
Las piernas deben estar más o menos abiertas y con el medio pecho por delante. Al echar la pierna adelante te obliga a cargar el peso del cuerpo en el muslo izquierdo, peso que hasta ese momento soportaba la pierna derecha y este cambio obliga a meter los riñones.
La mano derecha que está sujetando la espada ha de estar relajada y no muy apoyada en la cadera.
El palillo de la muleta ha de agarrarse por el centro.
En este muletazo, se carga la suerte en el momento de pasar el peso del cuerpo de una pierna a la otra. Exactamente cuando se embarca el toro y, el torero, girando su cintura, cambia la pierna de apoyo.
Al toro hay que engancharlo delante, más o menos cerca dependiendo de las características del animal, y desde allí, traerlo toreado para rematarlo atrás y por bajo. ¡La distancia! ¡Darle el sitio! Para que surja la arrancada y la repetición que son la base de la belleza del pase”.
Manolo Vázquez que solía dar el natural de frente lo explicaba así:
El pase natural de frente fue algo personal que empecé a hacer en los años 50. Lo consideré como un pase de improvisación más que de repertorio ya que el toro debería reunir unas condiciones óptimas.
¡Lo fundamental es la colocación y la distancia!
“Estas deben ser las justas para que, sin que el toro alcance la muleta, el torero pueda ejecutar los tres tiempos: traer al animal, llevarle toreado y vaciarle.
¿Cómo se hace?.
Colocándose de frente, dando el pecho, para poder echarle al toro la muleta y vaciarlo con un suave giro de muñeca, de cintura, del pecho y, sobre todo, con sentimiento.
Al toro hay que vaciarlo detrás, no en línea recta, sino describiendo una semicircunferencia en la que se obliga a que el toro gire y se enrosque alrededor de uno.
El cargar la suerte no es echar la pierna adelante en cada muletazo.
¡La suerte se carga con el pecho, la cintura y con los brazos!
Al toro se le empieza a vaciar aproximadamente a la mitad el muletazo, siempre con suavidad y temple y con un acompasado movimiento de muñeca. El brazo sirve para traerse al toro, pero no para rematar el pase, porque hay un momento en que éste no da más de sí y debe ser la muñeca la que adquiera un papel protagonista.
¡La muñeca es esencial en todos los aspectos del toreo!
En el toreo, el temple, la colocación y la distancia hay que irlas intuyendo a medida que avanza la faena.
La distancia no se mide ni en metros ni en centímetros hay que ir cogiéndola poco a poco, si bien al segundo muletazo ya debes saber poco más o menos la distancia a la que el toro repite, para poder luego ligar un muletazo con otro".
¿Cómo se liga?
Al toro hay que embarcarle con el pico de la muleta, para seguidamente llevarle con la panza de la muleta y finalmente rematar el muletazo detrás otra vez con el pico.
¡El torero no puede cruzarse siempre en cada muletazo!
Hay que cruzarse lo justo para ligar un muletazo tras otro, pero no interrumpir cada pase buscando el pitón contrario de una manera antinatural.
¡En Madrid hay cierto público que pide que el torero esté siempre cruzado delante del toro y exigen que no toree con el pico de la muleta! Y ante dilema Manolo Vázquez se preguntaba:
¿Cómo puedo no meter el pico si estoy justo al otro lado del toro? ¡Se está exigiendo algo imposible de realizar!
La muleta debe estar plana si bien un poco en diagonal para seguir naturalmente la trayectoria del brazo.
¡En el toreo todo debe ser normal y natural!
Finalmente el torero sevillano dice:
Posiblemente la vez que realicé el toreo que más se aproxima a mi ideal de belleza fue a una becerra a la que le daba un natural, luego le dejaba la muleta detrás muerta y a continuación le ligaba el de pecho. Lo repetí ocho o diez veces seguidas.
¡Ligar el natural (intercalando el de frente y el clásico) con el de pecho y llegar así hasta el centro del ruedo!
Lo hice con las becerras pero no lo conseguí con el toro.

lunes, 20 de septiembre de 2010

LA VERÓNICA.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
¡Es la verónica el lance fundamental del toreo de capa! Parece sencilla pero es una de las más difíciles de ejecutar. De ella derivan, como si de sus hijos se tratare, el resto de los lances de capa.
Su creador fue Joaquín Rodríguez “Costillares” el sevillano nacido en el año 1748 en el barrio de San Bernardo.
La ejecución del lance ha variado de manera sustancial con el paso del tiempo de ahí que las distintas Tauromaquias lo definan de distinta manera. Así José Delgado “Hillo” en su “Tauromaquia o Arte de Torear”, escrita por José de la Tixera y publicada en Cádiz en el año 1796 la describió así:
“Esta es la que se hace de cara al toro, situándose el diestro en la rectitud de su terreno. Es la más lucida y segura que se ejecuta y sus reglas son a proporción de los toros. El franco, boyante, sencillo o claro, que todo es uno, se debe dejar venir por su terreno, y cuando llegue a jurisdicción, cargarle la suerte y sacarla, y hasta este acto parará el diestro los pies para lograr echarle cuantas suertes quiera, procurando siempre que quede la res derecha y no atravesada.
Si estos toros tienen muchas piernas, deberá el diestro situarse a bastante distancia para citarlo a la suerte porque siempre pueden rematarla; pero si carecen de ellas, se ha de citar sobre corto, de forma que rematen y hagan suerte; y si no sucede muy de continuo que se quedan, por falta de piernas, antes de llegar al engaño, o en el centro, entonces pude peligrar el diestro”
La Tauromaquia de Francisco Montes Reina “Paquiro”, dictada a don Santos López Pelegrín “Abenamar”,la describe así:
"Sitúese el diestro enfrente del toro de tal modo que sus pies estén mirando hacia las manos de éste y a una distancia proporcionada según sus piernas",
Continúa describiendo cómo se ha de dar salida al toro y exponiendo los recursos defensivos del torero, según la condición de cada toro.
En la Tauromaquia de “Guerrita” está descrita así:
"Se coloca el diestro de costado, en la rectitud del toro y a la distancia que le indiquen las facultades de su adversario; de esta forma la suerte tiene un menor riesgo puesto que no es necesario desplazar al toro de su terreno y con un poco que se cargue el lance el cuerpo del torero quedaba a salvo".
Pero la verónica ha evolucionado a lo largo de los tiempos; el empeño en buscar una suerte más lucida y menos arriesgada llevó a cambiar la concepción que Montes tenía de la verónica variando de manera sustancial con el paso del tiempo a consecuencia de la evolución de la bravura del toro que ha permitido buscar la plasticidad.
De los brazos altos, pasándose el toro casi a la altura del pecho en lances descompuestos, se ha pasado a las manos bajas y a la cadencia en el acompañamiento del viaje del toro, que traen los gitanos “Curro Puya” y “Cagancho”.
Una moderna verónica explicada por un torero actual es así:
“Me coloco a prudencial distancia del toro y muy perfilado con él. Para fijar al bicho muevo el capote e incluso llego a ponerme sobre las puntas de los pies. Llevo las manos algo adelantadas, más aquella del lado en donde se encuentra el bicho. Si el toro no hace por mí, yo hago por el toro y me acerco más
Cuando el astado embiste al engaño que le desafía tercamente, entonces cargo la suerte , dejo la pierna como para que pueda herir en ella, elevo un poco, muy poco, la mano contraria al lugar por donde entra el toro y con la otra, colocada casi a ala altura del muslo, le obligo a pasar cerca del cuerpo, quebrando, escorzando ligeramente la cintura, para acompañar más , para más alargar el lance, al que le imprimo un movimiento lento, pausado, parsimonioso o majestuoso.
Muchas veces el toro gira en un semicírculo a mi alrededor para luego hacerle volver a entrar una y otra vez, hasta que remato con la media verónica”.
La manera de coger el capote por delante y presentárselo al toro con las manos abiertas, simula la forma en la que La Verónica presentó el pañuelo a Jesucristo en una de sus caídas, llevando la cruz a cuestas, limpiándole el sudor y la sangre. Es por eso que se le dio este nombre a tal majestuoso lance de capote.

jueves, 16 de septiembre de 2010

EVOLUCIÓN DE LA CORRIDA DE TOROS.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Para comprender un producto cultural y el valor simbólico que se le otorga socialmente, es necesario conocer la trayectoria del espacio que lo genera.
He de matizar dos conceptos:
Diversión: evento que no requiere lugar especial y permite la participación del público.
Espectáculo: requiere un espacio y escenografía especializada. El público es mero observador.
La corrida de toros como espectáculo, ha sufrido modificaciones en su desarrollo consecuente al encuentro de diversiones culturales populares y legitimadas. Diversiones cuyos elementos originales nacen en espacios abiertos: mercados, ferias y fiestas, donde los comerciantes, charlatanes y consumidor se dan cita para intercambios materiales y simbólicos. A esos sitios acuden los artistas tratando de atraer a las gentes para de ahí, en el caso de los toreros; pasar a celebrarse en sitios especializados como plazas taurinas.
Esta corrida de toros, en su puesta en escena, evoluciona acorde con el lugar, los agentes especializados y el público. Y seguir este proceso evolutivo es absolutamente necesario para entender las decantaciones, incorporaciones y especializaciones. Comenzó siendo un festejo real que organizaban instancias civiles o religiosas para el que buscaban un “matatoros” y terminó convirtiéndose en una ceremonia pública y espectacular que contribuía a garantizar la cohesión social donde “lo más importante era que la sangre derramada constituía el elemento fundamental para regeneración de la comunidad” (Pastor 1999).
Se popularizó cuando comienza a participar el pueblo en la corrida mediante toros jubillos (toro embolado con yuguete y embadurnado en barro para no quemarse el lomo por el goteo de la resina con que estaban empapadas las bolas de fuego sujetas sobre el yuguete), toros de fuegos artificiales y toros embolados.
La legitimación del espectáculo toros viene reflejada en los Reglamentos, donde la corrida es reglamentada, según Alejandro Pizarro, desde dos puntos de vista: por un lado lo concerniente “al orden público y a los derechos de los espectadores” y por el otro lo referente a su “aspecto técnico”.
Reglamentos donde “los seres humanos establecen determinadas reglas para remediar formas concretas de mal funcionamiento y como éstas a su vez propician otros cambios en las normas, en los códigos de reglas que gobiernan la conducta de las personas en grupo” (Jovellanos).
La reglamentación en el siglo XVI iba encaminada a normar el buen comportamiento del público en las corridas. Un público que era impuntual, que subarrendaba los asientos públicos, y en la salida de las corridas de la tarde cuando se alargaban, producía desordenes. De ahí que el Consejo de Castilla determinara la presencia de corregidores y fuerza armada en la plaza para velar por el correcto desarrollo de la corrida.
En el siglo XVII se reglamentó para toreros, plaza y público.
En el siglo XVIII la tauromaquia experimenta cambios importantes en su desarrollo y evolución.
Los nobles llevados por los gustos contrarios a la Fiesta por parte de la casa real de los Borbones abandonan el toreo caballeresco para dar entrada a los lidiadores de a pie procedentes de la clase baja y a los picadores procedentes de la clase rural acomodada.
La Fiesta Taurina es trasladada de las plazas públicas a los cosos construidos al efecto. Cosos que de forma rectangular al principio, pasó a la forma circular con la finalidad de evitar rincones donde los toros pudieran aquerenciarse durante su corrida.
En el año 1785 se construye la Real Maestranza de Caballería de Ronda. En 1874 es derribada la plaza de la Puerta de Alcalá de Madrid y levantada una de forma circular. En 1883 hay plazas en Pamplona, El Puerto de Santa María, Málaga, Cádiz, Jerez y Valencia.
Las corridas que eran algo serio y formal, solían darse en un número de 16 a 18 por temporada, mientras que las novilladas variaban en número dependiendo de las necesidades económicas de reedificación de la Casa de los Padres Agonizantes en la calle Fuencarral de Madrid. Novilladas donde reinaba la anarquía en el sentido que junto a la lidia de novillos tenía lugar otros espectáculos como: luchas entre animales, números acrobáticos y vuelos de globos aerostáticos.
Las plazas de toros cuando no eran utilizadas para corridas de toros eran utilizadas por otros espectáculos tales como el circo y así en la plaza de toros de Valladolid se presenta en el año 1879 el funambulista D. Federico Arsens.
A raíz de la presentación de un oficio en Madrid con fecha 15 de abril de 1847 por parte de D. Carlos Pabón pidiendo autorización (que fue concedida) para construir en una finca que poseía en el pueblo de Casa de la Zarza (Toledo) un circo con la finalidad de subsistir a base de los festejos que en el se celebraran, las novilladas comenzaron a darse en él.
Le siguió la construcción de un circo en Madrid llamado Price, en el Paseo de Recoletos. A los diez años de existencia fue trasladado al solar que por incendio dejó en la Plaza del Rey el Teatro del Circo donde permaneció hasta el derribo definitivo en el año 1969.
En este lugar llegué a ver en los comienzos de los años 60 unos novillos bravos amaestrados que realizaban números de circo más que de lidia. No tengo comocimiento de que en él se celebraran corrida de novillos.
Ya teníamos la Monumental de Las Ventas dedicada a la lidia de cornúpetas bravos y donde en aquellos momentos no se solían dar otro tipo de espectáculos.
Se perdieron muchas suertes antiguas tales como la mancornada: consistente en que tras capeo del toro para quitarle fuerza, se le tira a tierra y con la cabeza vuelta se le pone un pie en el hocico. Suerte que realizaba con arte y precisión un lidiador andaluz llamado Christobal Ortiz que actuó en las corridas  organizadas por José Bonaparte en 1795.
También se perdieron costumbres taurinas tales como las corridas en plaza partida cuyo primer ensayo tuvo lugar en la plaza de la Puerta de Alcalá el 24 de octubre del año 1796.
Hoy en las plazas de toros se da de todo: Veladas boxísticas, partidos de baloncesto y tenis, saltos de motos, y conciertos, lo cual es bueno para darlas rentabilidad cuando no son usadas para los fines a que fueran construídas.
Las que se construyen en la actualidad son multifuncionales para lo cual se las ha techado como propuso ya en el siglo XVIII un espectador que en aquella época  logró ver realizada la segunda propuesta consistente en pasar las corridas que se celebraban los lunes a los domingos.
Resulta extraño, en un primer momento, acostumbrarse a ver toros en estos coliseos donde no hay sol y moscas, ni los olés entrecortados y sin eco, ni la taurina hora de las cinco de la tarde, pero donde, por el contrario, se evitan los inconvenientes climatológicos  y los derivados de la incomodidad de las localidades.
¡La evolución es imparable!

miércoles, 15 de septiembre de 2010

PONCE …¿TORERO COMPLETO?
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Que ¡Ponce es un torero completo! No lo duda nadie. Pues lo es: por estadística (4000 toros estoqueados), por regularidad (prácticamente, cumple siempre en la plaza), por oficio (lidia todos los toros) y por seguridad (una sola cornada de consideración).
Este artículo viene a colación para dar “un tirón de orejas” a un mejicano aficionado a los toros que se llama Manuel Cascante y que dice respecto a Ponce:
“Si Ponce es lo más grande que ha dado el toreo, yo me paso al beisbol”
¡Veinte temporadas en lo más alto del escalafón taurino! No puede cualquiera, ponerlo en su currículo.
Cuando un torero es muy suficiente, tanto que su toreo se define por la facilidad con que realiza toda su labor durante la lidia de un toro, va en detrimento de su reconocimiento, pues…¡Lo hace tan fácil! Que se le quita el mérito.
Es lo mismo que les ocurrió, en tiempos pasados, a toreros “tan largos” como “Guerrita”, “Joselito el Gallo” o Luis Miguel Dominguín. Toreros que incluso llegaban a irritar al público por lo fácil que toreaban. El público no veía exposición ante los astados.
Ponce también sabe fajarse con toros fieros y repetidores. Lo ha demostrado en distintas plazas de primera del panorama taurino español.
Como es natural, también se le han escapado toros. Sencillamente, porque no pudo con ellos al no adaptarse a sus características en tarde de mal fario. Escasos cornúpetas se han ido sin faena, entre otras cosas porque sus mentores siempre han procurado que los toros a lidiar procedieran de ganaderías comerciales como corresponde a las figuras taurinas de estos tiempos.
De vez en cuando, se prueba a sí mismo, y mata alguna corrida de Samuel Flores o de Victorino Martín pero hace bien en eludir estos hierros al tener por delante la posibilidad de otros de menos riesgo.
Ponce como individuo está por encima del humano medio. Es un superdotado en su oficio al igual que Messi, Nadal o Marta Domínguez, en los suyos, si bien su gesta, por el hecho de ser torero, no es tan cacareada.
¡Ha matado más de 4.000 toros! ¡Mil! + ¡Mil! + ¡Mil! + ¡Mil! que son muchos toros.
Tantos que ninguna ganadería actual los posee en sus fincas. Solamente los superó la Ganadería Real del Monarca Fernando VII y solamente el mítico Pedro Romero le dobló en número de estoqueados (que no toreados) sin sufrir percance alguno.
Su paseíllo 2000 lo hizo en la Maestranza de Ronda, la de los toreros machos, y en una Corrida Goyesca vistiendo un traje de la época diseñado por Lorenzo Caprile.
En esta temporada había realizado el 50 paseíllo en la difícil plaza de toros Vista Alegre de Bilbao y llegado a su 39 indulto de toro bravo.
Apadrinó muchas alternativas y como galardones de peso posee: La Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes y el título de Académico en la Real Academia de Ciencias, Bellas Artes Letras y Nobles Artes de Córdoba.
¡Ponce año tras año ha demostrado una afición fuera de límite! Pues con el capital que atesora podría vivir a “todo trapo” casi las mismas vidas bravas que ha quitado, y en cambio sigue ahí porque pretende exprimir el oficio elegido hasta que las fuerzas le permitan y eso… indudablemente es de torero. Un crack desde pequeño donde siempre ha tratado de superarse a si mismo.
Los defectos que yo concretamente como aficionado le pondría son:
1.- Nunca encuentra el toro colaborador. Siempre su oponente carece de fijeza, calamochea demasiado, derrota en exceso y había que estar muy dispuesto para sacarle faena. ¡Siempre el toro tiene la culpa de todo lo malo! Lo reitera demasiado en sus declaraciones
2.- No se prodiga con la mano izquierda. La usa en pequeñas dosis porque el natural es de difícil ejecución al no disponer de la ventaja del estoque simulado que alarga la muleta en 120 centímetros más.
3. Sus faenas las cimenta normalmente sobre la mano derecha y no siempre ligando los pases para lo cual se vale del recurso de perder más pasos de los requeridos. ¿Abuso del pico de la muleta? ¡Como la mayoría!
4. Carga la suerte antes de tiempo con lo cual se echa el toro fuera en el pase.
5.- Únicamente ha tenido “dos granos” entre sus compañeros de profesión: José Tomás y “El Juli” capaces de trastocar su talante.
Las virtudes que atesora son:
Humanamente es: educado, respetuoso, agradecido, modesto y amigo de todo el mundo.
Después de estas matizaciones si aún decide pasarse al beisbol, nos parece "de perlas" si bien se trata de un deporte nunca comparable con el arte de la lidia de toros.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

AL FINAL HABRÁ CORRIDA DE TOROS EN LA FERIA DE TARIFA.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Aquellas personas que con más de cuatro décadas sobre sus espaldas lean este blog, seguramente se acordarán de aquella canción que se llamaba “La Parrala” y que en los primeros compases rezaba:
La Parrala sí,
la Parrala no.
La Parrala mía,
de mi corazón.
Canción cuya letra viene bien para explicar en pocas palabras, lo que ha ocurrido con la organización de la Corrida de la Feria de Tarifa 2010.
La recesión económica nacional, como no puede ser menos también afectó al Excelentísimo Ayuntamiento de Tarifa que decidió, en medida acertada, no subvencionar la corrida que, desde unos años para acá y con carteles de relumbrón, se venía celebrando, en el mes de Agosto. La consecuencia fue que el diestro de Barbate Canales Rivera interesado en organizarla a base de un cartel en el que intervendría él mismo formando terna con Jesús Janeiro Bazán “Jesulín de Ubrique” y Manuel Díaz “El Cordobés”, decidiera no exponerse a un fracaso económico al no contar con la ayuda del Ayuntamiento y la Televisión Autonómica Andaluza.
Sin subvención económica por parte del Consistorio, tampoco era probable que se celebrara la tradicional corrida de la Feria, máxime cuando de siempre ha sido deficitaria, pues el público de Tarifa no acude por norma a este festejo.
Los taurinos nos habíamos hecho a la idea de que este año la plaza de toros de Tarifa no abriría sus puertas para acontecimientos taurinos. Pero como el mundo del toro es imprevisible, resurgió (pues con anterioridad había sido empresario de esta plaza) el empresario linense Curro Escarcena que, espoleado por su triunfo en la Feria de Facinas y la no celebración de toros esta temporada en la plaza de La Línea de la Concepción, se ha lanzado al ruedo contando con la colaboración del Ayuntamiento (como reza en los carteles) y el viernes día 10, día atípico y con previsiones meteorológicas de fuerte levante, dará una Corrida de toros en el que los diestros Curro Escarcena, “Jesuli de Torrecera” y Benjamín Gómez, lidiaran toros del hierro de Carlos Núñez.
Curro Escarcena es conocedor de todos estos factores y como dice el refrán:
"El que la lleva, la entiende"
¡Suerte para todos!

domingo, 5 de septiembre de 2010

RESUMEN DE LA FERIA TAURINA DE LA ASTE NAGUSIA 2010.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Finalizada la descripción pormenorizada de las ocho corridas de a pie celebradas en Bilbao con motivo de la Aste Nagusia que como comentarista taurino he colgado en mi blog, viene ahora el obligado balance, siempre como comentarista y nunca como crítico, tanto económico como artístico.
La feria taurina no solo no ha costado un duro al Ayuntamiento bilbaíno que preside Iñaki Azkuna sino que ha ganado 1 millón de euros que en los tiempos que corremos no es poco. Claro que hemos de tener en cuenta que el consistorio no colabora con subvención alguna, y además, en la contratación de toreros bajó los honorarios para que la crisis la sufran todos los participantes. ¡Como debe ser!
En el coso Vista Alegre de Bilbao “lució el sol” ( a pesar de que algún día llovió) disipando los nubarrones económicos que presagiaban tormentas provenientes de las ferias taurinas de San Sebastián y Vitoria donde la crisis propició bajadas del 9% con respecto a al temporada anterior. Bilbao solo padeció una bajada del 4,7% debido fundamentalmente a que las empresas dejaron de sacar los abonos que en años de bonanza económica servían de obsequio a sus clientes preferenciales.
El gerente Javier Heppe constata haber vendido 91.117 entradas durante los 9 días de festejos.
Hagamos cuentas:
La plaza de Vista Alegre tiene un aforo de 14.785 localidades.
Se llenó un solo día el jueves 26 de agosto con toros de El Ventorrilo para Ponce, “El Juli” y Manzanares. Ese día entraron en plaza 14.785 espectadores.
Si del total de espectadores que acudieron a los festejos 91.117 restamos 14.785 = 76.332 son los espectadores que acudieron a los 8 festejos restantes.
76.332/ 8 festejos = 9.541 espectadores de media que viene a representar un 64 % del aforo (menos de ¾ de entrada).
Luego Económicamente se saldo con beneficios.
Veamos seguidamente lo sucedido artísticamente:
Toreros:
Enrique Ponce: dio una lección magistral de pundonor y maestría torera ante toros nada fáciles. Pudo cortar algún trofeo más, si Matías hubiera sido ecuánime en su decisión comparativa con trofeos concedidos en las mismas circunstancias a otros diestros.
Julián López “El Juli”: hizo faenas de mérito al tener que pelearse con enemigos para poderles domeñar. Falló demasiado a espadas que suele ser su fuerte.
Manzanares: realizó ese toreo de muleta, (pues con el capote difícilmente se prodiga) en el que logra muletazos a base de desengañar al toro hasta conseguir torear aisladamente tras quitarle la muleta de la cara y colocarse en cada muletazo. La ligazón no es su fuerte, pero compone muy bien.
Manuel Jesús “El Cid”: está en línea ascendente después de su mal momento torero. Bien con los Victorinos que por otro lado no fueron toros de Bilbao.
Castella: Valentísimo como siempre. Jugándose la vida de verdad y fallando a espadas lamentablemente.
Padilla: Triunfó una vez más en su Bilbao.
Luis Bolívar: dejó escapar un triunfo rotundo.
Urdiales: Se revalorizó en su caché.
Perera: Actuó mermado de facultades con lesión vertebral.
Luque: no remató faenas.
"El Fandi": no fue tratado con equidad.
El resto de comparecientes: pues en su línea.
Morante de la Puebla: ¡Fracaso absoluto! Igual que en Sevilla y Madrid. ¡No se puede cimentar su fama en un capotazo! Gozó de SEIS toros y… nada.
Toros:
Salvo la corrida de Alcurrucén y un toro suelto de El Puerto de San Lorenzo, el resto no fueron toros de Bilbao, pues adolecieron de trapío, pitones y en muchos casos de afectividad de embestida que en otras palabras se denomina como falta de casta.
Imaginamos que para el año que viene, Javier Aresti, como nuevo Presidente de la Comisión Taurina, habrá tomado buena nota.