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sábado, 15 de agosto de 2009

MI NUEVO LIBRO TAURINO.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

En el día de hoy llegaron a mí poder dos ejemplares de mi nuevo libro enviados por un funcionario amigo de la Excelentísima Diputación de Valladolid.
Naturalmente más que ojearlo me he puesto a leerlo como si no lo conociera y la verdad es que me ha gustado tanto, después de tanto tiempo desconectado de él (más de media docena de años) que de un tirón me he leído 200 páginas de las 325 con que cuenta el libro. Por descontado que hube de actualizarlo para la publicación.
¡Lo que nos cuesta, a los que no tenemos nombre como escritor, sacar un libro a la luz!
Y gracias que hay organismos oficiales como la Diputación de Valladolid que en su área de cultura publica todos los años una serie de libros que no dejan de ser ni peores ni mejores que lo que por ahí se edita.
Se titula “De pronóstico reservado” y es un análisis de cómo, “sale a flote” a pesar de los pesares, nuestra Fiesta más nacional cuando está “contra las cuerdas” por mor de que falten las figuras toreras, de que los toros no den la talla de bravura o porque los mandatarios políticos del momento estén por arrasarla.
Siempre surge un salvador, generalmente encarnado en una figura de la torería, que es diferente a los que hay y con ello lleva de nuevo la ilusión por este arte a los aficionados. Belmonte, "Manolete", "El Cordobés" o "El Juli" son claros ejemplos de lo apuntado.
A veces lo que emerge es una ganadería que ofrece productos bravos dotados de un picante especial, bien en forma de acometividad elevada o de instinto exacerbado que, al resultar difíciles de lidiar, llevan el morbo a la plaza derivado del peligro a que están expuestos quienes tienen el valor de enfrentarse a ellos. Graciliano Pérez Tabernero o Victorino Martín son referentes.
E incluso a veces son los medios de comunicación quienes con sus comentarios elevan una corrida a la categoría de mito con la repercusión correspondiente en llenar las plazas en corridas con los mismos ingredientes. Matías Prats en la denominada corrida del siglo.
¡La Fiesta nunca está muerta del todo! Puede estar adormecida porque las figuras se acomoden demasiado, pero al surgir un nuevo gladiador, éste motiva a los demás y la despierta nuevamente para incluso resurgir con más brío que antes.
En este trabajo, se analiza al toro en toda su etología. A los ganaderos en sus pautas de selección. A los veterinarios en como llegan a formar parte de los equipos veterinarios de reconocimientos en las diferentes plazas de toros. Al público en su comportamiento ante la corrida de toros. A los periodistas de carrera y a los intrusos. Finalmente a esos estamentos que surgen en defensa de los aficionados y luego hacen su "capa un sayo".
¡Todos son examinados con lupa! para que el neófito en esto del toro, llegue con su lectura y análisis a comprender el por qué de lo que ocurre en este complicado pero sugerente mundo del toro.
También se trata en detalle la Encefalitis Espongiforme (Enfermedad de las “vacas locas”) que de no haberse enfrentado a la misma, los ganaderos de bravo con verdadero ingenio , podría haber acabado con nuestra Fiesta taurina al haberse llevado a cabo la normativa preconizada por la U.E que no está muy a favor de las corridas de toros.
Mi nuevo "hijo en papel" no es más que una continuación de mí primer libro “Incursión por el mundo de los toros” donde dejamos en el tintero muchas cosas que ahora hemos llevado a este.
Encontrar el primer libro es una odisea, pues solamente hay por alguna librería ejemplares sueltos. Se agotó y la editorial no consideró, desde el punto de vista económico, hacer una segunda edición (como figuraba en contrato). Me resarció reintegrándome todos los derechos y por ello estoy dispuesto a que algún editor interesado la reedite, al ser muchas personas las que se han puesto en contacto conmigo solicitándome ejemplares.
Económicamente podía hacerme cargo de la publicación pero el problema de la distribución me hizo renunciar al proyecto.
¡Así están las cosas en el mundo del libro!
“De pronóstico reservado” será presentado por parte de la Diputación de Valladolid el día 18 de septiembre a las 12,00 en el Palacio Pimentel según me han anunciado. Luego será la encargada de su distribución. Naturalmente, ¡Allí estaremos!

jueves, 13 de agosto de 2009

A TORO PASADO.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Con unos cuantos días de anticipación sabíamos que la corrida de Tarifa, denominada por sus organizadores como, Sensacional CORRIDA DEL ARTE iba a ser televisada.
¿La fuente de información?: sencillamente, los preparativos que se han de llevar a cabo para la emisión del evento, que en un pueblo, -a pesar del gentío que actualmente lo inunda-, se transmiten bis a bis corriendo como la pólvora.
Y se televisó imagino que porque en la corrida participaba Morante de la Puebla en actuación no controlada por la televisión de pago que no es otra que el Canal +.
La Televisión Digital (Canal +) tiene controlado completamente el mundo del toro. Desde hace unos años está televisando todas las Ferias Taurinas importantes (Sevilla, Madrid, Pamplona, Bilbao, Zaragoza, etc) que ofrece a sus abonados a un precio más que asequible puesto que tiene, por ejemplo toda la feria de Bilbao a un precio inferior al de una localidad de jubilado en la Corrida del Arte en Tarifa (29,95 euros frente a los 30 euros).
Ante este panorama, resulta que las televisiones regionales (en este caso las autonómicas Canal Sur y Tele Madrid) han de buscar desesperadamente -con la finalidad de mantener al personal que compone su plantilla de retransmisiones taurinas-, eventos susceptibles de llevar a la pequeña pantalla por un precio módico y esta corrida era interesante. Luego vino la desgraciada cogida de Morante de la Puebla en el Puerto de Santa María el día anterior a la retransmisión y ya la maquinaria televisiva no podía parar por lo que con sus tiras y aflojas en los honorarios televisivos se llevó a efecto.
Cuando un evento en el que intervienen personas es televisado, todo el mundo quiere cobrar derechos de imagen y la televisión ofrece dinero acorde con los índices de audiencia previstos. Naturalmente el empresario de la plaza tiene contratados a los toreros por unos honorarios que serán menores en el caso de ser televisada la corrida ya que la tele pone el resto hasta llegar a los honorarios prefijados.
Pero hay muchas veces en que es difícil poner de acuerdo a todas las partes implicadas, puesto que cada uno ha de defender su euro. También el ganadero tiene derecho a cobrar por la imagen de sus toros, pues el resultado de la bravura o la mansedumbre se verá (con la vía satélite) en todo el mundo. Se juega su prestigio en caso de fracaso y eso…hay que pagarlo.
Los tiras y aflojas son un verdadero combate de pulso, donde cada cual pone toda la “carne en el asador” por defender su dinero. Intimidaciones de todo tipo. Corridas a punto de suspenderse en los momentos previos a los sorteos, porque todos exigen. Presidentes de plaza de toros que han de imponer su criterio, a veces incluso por la fuerza, para que el espectáculo no se suspenda.




¡Las televisiones se pelean por los llamados índices de audiencia!
Hoy todo es “Rating” (valuación) y “Share” (porción), anglicismos y más anglicismos en su ansia de ahogar a nuestra vapuleada lengua castellana.
En definitiva el Rating nos dice cuanta gente está viendo un programa televisivo en un momento dado. Nos da un dato cuantitativo y nunca cualitativo, es decir podemos saber cuantos están viendo el programa pero no nos informa de si es o no del gusto del televidente. ¡Menos mal!
El Share por otro lado nos dice por qué programa se decanta la preferencia del espectador. Es decir que nos da la competencia de un programa frente a otros que se están emitiendo simultáneamente.
Nos encantaría conocer exactamente cuantos abonados a la Televisión Digital, compran las corridas de toros, si bien somos conscientes que una cuestión es el número de compras y otro muy distinto, por superior, el número de espectadores que se “aprovecha” de ver el programa comprado.
Hoy día se mide todo cuanto se emite. Y lo hacen dos fuentes clave:
- El panel de audímetros de Taylor Nelson.
- El Estudio General de Medios (EGM).
Los audímetros son unos dispositivos electrónicos que se instalan en unos determinados hogares, seleccionados de antemano, y proporcionan una medición en plan de muestra, de lo que la población de un país ve durante las 24 horas del día.
En el caso de que ese día se televise una Corrida de Toros, la audiencia de la misma será registrada con una capacidad de identificación de hasta 9 miembros del hogar y 7 invitados, 9 receptores de TV por hogar y 250 canales distintos, controlando incluso la utilización del video. En España actualmente se controlan 3105 hogares con una población de 10.029 personas.
La EGM se basa en encuestas callejeras.
Fácilmente se deduce que a mayor audiencia, mayores precios por los anuncios que en definitiva es de lo que debería vivir la televisión.
La emisión de las corridas en directo perjudica al empresario pues muchos aficionados no van a la plaza para no pagar los precios elevados de las entradas de toros. Por eso la televisión resarce económicamente al empresario pagándole un canon por derechos televisivos, que luego él ha de repartir, no siempre de manera equitativa, entre los actuantes y el ganadero. De ahí las trifulcas que suelen darse en las corridas televisadas.
En un principio se trató de ensombrecer una zona local para que no se viera la televisión en el lugar donde se celebraba la corrida pero cuando la televisión es en abierto no se puede democráticamente perjudicar a una determinada zona.
En fin como ven ustedes ¡Problemas y más problemas! los que suscita este incompresible pero a la vez maravilloso mundo de los toros.

miércoles, 12 de agosto de 2009

LA CORRIDA DEL ARTE EN TARIFA.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
Con media entrada de aforo y televisada en directo por las cadenas autonómicas de la Comunidad de Andalucía y de Madrid, quienes instalaron un total de cuatro cámaras fijas y una portátil, se celebró esta corrida donde faltó el principal atractivo de la misma, el ínclito Morante de la Puebla que debido a su cogida del día anterior en el Puerto de Santa María hubo de ser sustituido por Finito de Córdoba.
Hasta momentos antes del comienzo del festejo el coche de megafonía seguía anunciando el acontecimiento con la participación del torero de La Puebla si bien, como estratagema, lucía en uno de sus laterales un rótulo con el nombre de Finito de Córdoba.
¡El mundo del toro siempre, siempre, nos depara sorpresas!
Una tarde espléndida de temperatura con un ligero vientecillo de poniente para la práctica del buen toreo y con unos toros que embistieron mucho y bien para propiciar el triunfo de Javier Conde y Daniel Luque, quienes salieron a hombros por la puerta grande de la más que centenaria plaza de toros de la ciudad de Guzmán el Bueno.
Con la Presidencia del concejal Antonio Escribano Rodríguez y tras unas palmas de tango a las 19,06 minutos hacen su aparición en el ruedo dos caballos de capa alazana montados por dos caballeros vestidos a la vaquera. Y tras ellos, el paseíllo formado por Finito de Córdoba (verde oscuro y azabache), Javier Conde (gris y plata) y Daniel Luque (calabaza y azabache).
Una plaza muy limpia y con ruedo muy cuidado.
Los comentaristas de Tele Madrid asentados en un palco anexo a Presidencia mientras que los de Canal Sur ocupaban uno de los cinco burladeros con, los que de manera escasa, cuenta la plaza. Sonia (la encargada de las entrevistas en callejón a toreros de Canal Sur) aquejada de una úlcera corneal, cumplió con su trabajo de recogida de información en la mañana antes, durante y después del sorteo, en los anexos al ruedo del que fuimos testigos y ayuda con la colaboración especial del banderillero Juan Montiel. Durante la corrida, al carecer la plaza de Tarifa de callejón, se limitó a entrevistar en el mismo ruedo a Javier Conde tras culminar su buena faena al segundo de su lote.

Sale el primer toro de la tarde. Marcado con el número 152. Negro de capa. Su lidia corresponde al diestro Finito de Córdoba quien lo recibe con cinco verónicas de “pata atrás” dentro de las dos rayas. Aplausos del público asistente.
Germán González pica en el sitio en vara excesivamente larga.
Finito quita por verónicas a un toro que se ciñe por el pitón derecho.
En banderillas Juan Montiel pasa apuros en el primer y único par que coloca al hacerlo, con los palos arriba por el pitón derecho del toro aún sabiendo que iba a cortarle el viaje. Jaime Padilla en par trabajado y expuesto deja los palos arriba recibiendo una gran ovación. Con dos pares se cambia el tercio a petición del matador.
Finito comienza probando al toro con pases contrarios sobre el pitón izquierdo. El toro aquerenciado a tablas. Redondos sin ajuste en serie de dos para que el toro se vaya a tablas. Fue el defecto del toro que luego acudía con prontitud y sin cabecear a los engaños que su matador le ofrecía.
Finito lo lleva, para quitarle la querencia, al centro del ruedo. Un redondo suelto. Dos ligados sin ajuste alguno y otros dos más que remata con un pase de pecho. Comienza a sonar la música.
Nueva serie de tres redondos al final de las cuales el toro pierde las manos. El toro se va a su querencia de la que le saca Finito con unos pases contrarios sin cruzar, sobre la cara del toro.
¡Difícil conseguir que el toro no se vaya a tablas en un ruedo con las medidas muy por debajo de las reglamentarias!
Continúa por redondos en serie de tres que remata con un despegado pase de pecho sobre la mano derecha.
Un natural ayudado con el estoque simulado. Dos más que remata con el de pecho en el que el toro protesta de manera ostensible.
En la suerte contraria (equivocadamente desde mi punto de vista puesto que el toro apretaba hacia esos terrenos) y entre las dos rayas, Finito pincha en hueso.
Nueva entrada y pinchazo hondo que hace que el toro por su falta de raza se eche. Padilla acierta al primer golpe de puntilla. Aplausos del público.

Sale el segundo de la tarde. Esta marcado con el número 206. Javier Conde se estira muy cerrado en tablas en tres verónicas que remata con una media en medio de la apoteosis del público.
Tras un capotazo de Paco Arijo, el toro sale suelto y se va en busca del caballo que monta Justo Jaén quien es desmontado. .
En la segunda entrada al caballo el picador marra para rectificar seguidamente y tapar la salida al toro en medio de las protestas y pitos del público que consideran un castigo excesivo.
Con la lidia de Paco Arijo, Carlos Casanova deja un buen par. Alfredo Cervantes tras clavar los palos arriba se cae delante de la cara del toro con la fortuna de que el toro no hace por él ante el buen quite de Padilla. Con estos dos pares se cambia el tercio.
Javier Conde brinda al público y se va por el toro que esta pegado a tablas para con dos series de pases por alto, sacar al toro a los medios en medio de los aplausos del respetable.
Allí torea por redondos en serie de dos. Ya el toro en medio de las dos rayas recibe otros dos redondos por parte del diestro malagueño.
Prueba por naturales despegados y acaba con las poses plásticas propias de su torero.
En el centro del ruedo torea por redondos para acabar con sus posturas artísticas.
Ha de entrar Conde tres veces a matar para lograr una estocada contraria, perpendicular y atravesada.

Cuando el toro dobla Javier Conde recibe una ovación.

Sale el tercero marcado con el número 20. Es un toro negro muy bien hecho que embiste con codicia al capote que en verónicas le ofrece Daniel Luque.
Fue el toro que más nos gustó en el reconocimiento y así se lo hicimos ver a la cuadrilla de Finito. Tras la primera entrada al caballo que monta Rafael Campos, Luque quita por verónicas.

El toro derriba al caballo que está más tranquilizado de la cuenta por lo que cuesta levantarlo. Luque pide el cambio de tercio que presidencia concede.
En banderillas con la lidia de Raúl Caricol, parean Curro Robles que coloca un buen par y Isaac Galvín quien también las deja arriba. Se cambia el tercio sin intervención del pañuelo de presidencia. Continúan hurtando un par de banderillas por toro al público pagano.
El toro poco picado esta muy crudo y con poder.
Daniel Luque brinda al público y comienza su faena por redondos donde el toro le acosa y no le deja encontrar el sitio. Es una pelea en la que no podemos saber quien ha sido el ganador pues el toro aprieta y mucho, mientras que Luque no se arredra.
Nueva serie de buenos redondos que remata con un trincherazo realizados de manera muy precipitada en una pelea en la que creemos ha ganado el toro.
Toreo por naturales buenos que son rematados con el pase del pecho en el que ahora quien gana es el torero que ha estado muy firme a pesar de no doblegar al toro del todo.
El toro continúa con mucho motor. Luque, tras doblarse con el toro, logra sacarle unos buenos redondos.
En la suerte contraria el matador logra un estoconazo en todo lo alto y como el toro tarda en doblar solicita el descabello. Luque tarda en decidirse a descabellar porque presiente que el toro está a punto de doblar. Pero el toro bravo se resiste a morir. Fuera de las dos rayas, Daniel descabella acertando a la primera.
Se piden las dos orejas que la presidencia concede.

Sale el cuarto toro de la tarde. Es un bonito jabonero que está con los kilos justos. Luce el número 220 y de salida es recibido por Finito de Córdoba con unas buenas verónicas que remata con una media de buena factura.

En la primera entrada al caballo el picador Manuel Muñoz se agarra arriba perfectamente. ¡Con este puyazo el toro está picado!
Incomprensiblemente para nosotros pero, en acción premeditada de Finito el toro es llevado nuevamente a la jurisdicción de Manuel Muñoz quien ahora, en medio de las protestas sonoras del público, masacra al toro.


En banderillas con la lidia inteligente de Juan Montiel, parean a un toro muy quedado a consecuencia del fuerte castigo en varas, Rafa de la Rosa que coloca un buen par y Jaime Padilla quien también las deja arriba. Y con dos pares, una vez más, se cambia el tercio. En esta ocasión nos parece acertado el cambio puesto que hay exposición y escasas posibilidades de lucimiento.
Finito de quien no ponemos en duda sus conocimientos y capacidad por habérnoslo demostrado en múltiples ocasiones, comienza probando al toro por alto y por bajo sobre ambos pitones para seguir por redondos a media distancia (perdiendo dos pasos entre pases para que el toro venga de largo) en su afán de prolongar una embestida que acaba justo debajo del cuerpo de su matador.
Varias series de redondos tratando de rematar largo, mandando, a un toro que por quedarse corto en el pase, desluce los buenos redondos del diestro de Sabadell.
Redondos y más redondos a un toro de media arrancada al que estimula con la voz y que remata con el doble pase de pecho protestado por el toro que no quiere nada de toreo por arriba.
Excesivo toreo con la derecha en faena que no vemos posibilidades de remontar. Remata la última serie de derechazos con una trinchera viendo que el toro protesta los pases por arriba.
¡Oficio en torero conseguido tras muchos años de alternativa!
En la suerte natural pinchazo hondo arriba.
Falla en el primer intento de descabello y acierta en el segundo. Su labor es silenciada.
Para nosotros ha sido una lástima que Juan Serrano no haya querido sentar su cátedra en Tarifa, pero los artístas son así y tal vez el ponientito que soplaba ligeramente resulto frío para el sabadellense criado en la calurosa Córdoba.
Sale el quinto toro de la tarde. Es un castaño de encornadura brocha y bizco del izquierdo con hechuras idóneas para embestir. Marcado con el número 195.
Muy cerrado en tablas, en el tendido de sombra justo debajo de donde se encuentra el burladero de matadores, Conde le administra tres verónicas de excelente factura que remata con una media superior. Gran ovación de un público que quiere al diestro malagueño.
En el primer encuentro con el caballo su picador que es Ignacio Rodríguez se agarra trasero y caído, para rectificar de inmediato y castigar con mesura al toro.
Javier Conde lo prueba con dos capotazos para de inmediato pedir el cambio de tercio que presidencia concede.
En banderillas con lidia de Carlos Casanova, Paco Arijo prende un buen par. Alfredo Cervantes prende un par de colocación desigual. Y nuevamente sin mediación presidencial se cambia el tercio de banderillas.
Javier Conde muy cerrado en tablas en el mismo terreno de recibo con el capote, comienza su faena de muleta doblándose por bajo a medida que gana terreno al toro hasta sacarlo fuera de las dos rayas donde remata con un pase contrario y uno por alto que el toro protesta de manera ostensible.
Un espectador gaditano que estaba junto a nosotros matiza "que nunca 18 pases de muleta han resultado tan rentables", pues con ellos consiguió Conde las dos orejas de un excelente toro. ¡Tenía razón!
Conde en faena por redondos deja mucho tiempo entre muletazos para en esa forma suya de interpretar el toreo, en ese “torear sin torear” como decía Andrés Vázquez cuando estaba de comentarista en Tele Madrid, preocuparse más de la postura estética en los pases y que en el toreo fundamental.
El toreo de Javier Conde es diferente. Es una puesta en escena de una arte que el interpreta dentro del toreo como inspiración, desmayo, relajamiento, “entrar en trance”, inhibirse de lo que le rodea y afán desmesurado por ir al toro en pases de ballet, para sorprenderlo en su arrancada con algo improvisado que levanta al público de los asientos.
Toreo que Conde ha interpretado en esta plaza en actuaciones anteriores y que le han propiciados triunfos sonados.
Al gaditano que ocupa localidad contigua no le gusta este tipo de toreo y lo manifiesta de manera ostensible e incluso conmina al toreo para que toree y se deje de posturitas, pero….
Un toro que mira ensimismado al torero que está delante pero que no le cita para que embista. Un toro desconcertado que tiene bravura y bondad, que entra sin cabecear y sin querer coger. Un toro noble al que se le han escatimado muchos pases, pero Conde es así y su interpretación del toreo va por el camino de la escenografía que también resulta bonita por ser distinta del concepto de los “pegapases”.
Para mí concretamente Conde me gusta cuando torea porque da a sus lances y pases un aditamento especial. No sé si finge o lo siente, pero la verdad es que interpreta como nadie. ¡Es distinto! Y eso le hace separarse de la gran masa que torea.
Fue una pena que ayer con ganado tan propicio, no hubiéramos podido contrastar estilos artísticos como el de Conde y el de Morante, pues Finito de Córdoba aunque es un artista ayer no estuvo porque no quiso estar y el joven Daniel Luque es un ciclón de potencia que se pela con los toros, pero…de momento no es artista.
Conde y Morante son distintos y por eso; o llegan al aficionado o fracasan, pero indudablemente son otra cosa en medio de un escalafón taurino de sota, caballo y rey.
En la suerte contraria estocada hasta los gavilanes y de inmediato, antes de que el toro doblara, pañolada por todo lo alto en medio de gritos de ¡Torero! ¡Torero! Y las dos orejas que fueron a las manos del torero que había actuado afecto de una fuerte lumbalgia como lo demostraban sus pausados y lentos movimientos.

El último toro, sale en medio de la noche, con las escasas luces artificiales que iluminan la plaza de toros de Tarifa y que tanto deslumbran a los astados. Es el número 205.

Es un toro con mucho motor, al que Luque lo atosiga de salida muy cerrado en tablas con el capote, en una serie de capotazos eléctricos por la rapidez.
El joven torero lo lleva mal al caballo que monta Benito Quinta pues le mete el toro en los mismos pechos del caballo. La caída la subsana con su veteranía el picador que se agarra arriba y lo pega en su justa medida ante las protestas de Luque que lo que debió hacer, era ordenar que saquen el toro del caballo en vez de incriminar a su piquero para que levante el palo, o bien pedir el cambio de tercio.
Daniel Luque no hace su quite al toro, por lo que éste está sin fijar. Y en este estado se llega a la suerte de banderillas.
Con lidia de Curro Robles, Raúl Caricol coloca un buen par arriba. Isaac Galvín pone una en el suelo y se cambia el tercio nuevamente con tres palitos arriba.
Daniel Luque comienza la faena por alto (equivocadamente pues debió hacerlo por bajo para demostrar quien era quien mandaba) en medio de la noche para sacar al toro a los medios de la plaza.
Redondos. Muchos y realizados con mucha prisa a un toro que no deja de embestir en el momento en que ve la muleta delante.
Enfrentamiento entre las ganas de un torero que empieza y un toro encastado y noble.
Buenos naturales donde se ponen de manifiesto las ganas por triunfar del torero de Gerena que se pelea con el buen toro de Núñez del Cuvillo.
Remate de pases tanto por trincheras como con pases de pecho sobre ambas manos.
Luque que no quiere dejar su racha triunfalista. ¡Se come materialmente al toro!
Faena encimista con pases entre los mismos pitones y remates sin arte ni oficio.
Daniel Luque se emborracha de torear por eso tira el simulado y torea al excelente toro de Cuvillo por naturales y redondos sin la ayuda, como muchas veces hemos visto hacer a “Joselito” (José Miguel Arroyo) con despaciosidad y mando antes de su definitiva retirada de los ruedo. Pero Luque es otra cosa, son ganas, poderío de avasallamiento y deseos de seguir escalando puestos a base de orejas cortadas.
En la suerte natural pinchazo hondo trasero del que el toro dobla por resultar afectada la aorta posterior.
Entusiasmo general y se piden las dos orejas y el rabo que presidencia concede.
Salida en triunfo de Conde y Luque, por la puerta grande, que es la única que tiene la plaza de acceso al ruedo.

Una tarde de toros entretenida que se vio empañada en parte, porque nos rodearon a mitad de corrida unas familias con sus hijas pequeñas que habían sido obsequiadas (según cacarearon a los cuatro vientos) con entradas por una concejala del Ayuntamiento tarifeño no aficionada a asistir, y no pararon de pasar delante de nosotros en plena lidia y de dar saltos en los asientos de los andamios supletorios que la empresa instaló en la zona de sombra.
Con esta acción un cargo público no estuvo a la altura requerida pues perjudicó económicamente al empresario y perjudicó a quienes por ser aficionados pagamos religiosamente nuestra entrada para ver la corrida tranquilamente sin tener que temblar con los saltos de la gente menuda.

Al final de la corrida coincidimos con el ganadero D. Joaquín Núñez del Cuvillo que presenció la lidia de sus astados en compañía de su hermano Marcos y cuando le dimos la enhorabuena por el comportamiento de la corrida, nos manifestó que estaba muy contento con el juego dado por la mitad de los cornúpetas. Vio esas querencias a tablas y no le gustó ese comportamiento a pesar de que le colegimos que habían tenido nobleza y afectividad por embestir. ¡Un ganadero exigente al máximo con sus productos! de ahí que ocupe el lugar de privilegio en el escalafón de ganaderos de bravo.