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jueves, 15 de mayo de 2008

TAMPOCO LOS DE CARMEN SEGOVIA SIRVIERON EN LA 6ª DEL CICLO ISIDRIL 2008.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Bajo la presidencia de D. Luciano Briceño hicieron el paseíllo: Diego Urdiales (rioja y oro)
Fernando Cruz (tabaco y oro)
El Capea (verde botella y oro).
No hubo lleno total en tarde amenazante de lluvia.
Toros de Carmen Segovia de procedencia Torrestrella.
El primero de la tarde responde por Chistoso marcado con el nº 33 y con 550 kilos de peso.
Tras la primera verónica de recibo por parte de Diego Urdiales, sale suelto.
Se arranca con prontitud al caballo que monta Bernal quien se agarra caído para rectificar en cuento puede.
Tras quitar Urdiales por verónicas, en la segunda entrada se agarra arriba.
El quite de Fernando Cruz es un coctel de una chicuelina, una verónica y una media de remate.
En banderillas con lidia de Víctor García, parean: Luis Miguel Villalpando y Pablo García que colocan su primera entrada arriba. Cierra Villalpando que ha de entrar dos veces porque en la primera entrada es cortado por El Capea muy oportuno cuando el toro le corta el viaje. En la segunda entrada las deja arriba.
Diego Urdiales brinda al público recibiendo la ovación de agradecimiento.
La faena la comienza a un toro que se arranca de largo con dos pases por alto. Un redondo. Un pase por alto, para alejarse de inmediato y comenzar con redondos.
Un redondo. El toro se para. El viento comienza a molestar. Dos redondos buenos. Al tercero es enganchado. El toro se cae. Remata con el de pecho.
Continúa por redondos con dos buenos por ligazón, ejecución y remate. Abrocha con el el doble de pecho.
Nueva serie en redondo con seis ligados y largos que remata con el de pecho de pitón a rabo.
Con la muleta en la zurda, logra una serie de cuatro naturales que son abrochados con el de pecho en que casi lo tira el toro con los cuartos traseros.
Nueva serie que ha de interrumpir al pisarle el toro la muleta y hacerla un jirón.
Con la nueva muleta sigue con la izquierda en una serie de tres buenos naturales. El último de los cuales, al rematarlo por encima de la pala del pitón, es protestada por el toro. Remata con una trinchera y el de pecho.
Vuelve a la mano derecha recetando una buena tanda de cuatro que abrocha con el de pecho.
Continúa con tres pases por alto que el toro protesta.
En la suerte natural, pincha arriba sin soltar. Nueva entrada en la misma suerte y con idéntico resultado. A la tercera logra una estocada caída y contraria que hace rodar al toro sin puntilla. Es aplaudido y cuando el toro entra al desolladero ha de saludar desde el tercio.

Su segundo, cuarto de la tarde, está marcado con el número 13. El nº que tanto gusta al maestro Chenel. Se llama Dormidito y tiene el nada desdeñable peso de 645 kilos. Es un toro mastodóntico que más que embestir, topa.
Sale suelto de la primera entrada al caballo que monta Manuel Burgos. En la segunda entrada se agarra arriba y cuando tratan de sacarlo cocea.
Fernando Cruz trata de hacer su quite pero desiste, limitándose a meterlo de nuevo al caballo y el piquero nuevamente se agarra arriba.
En banderillas con la lidia de Villalpando, parean Víctor García López y Pablo García con desigual suerte, puesto que el primero deja los dos palos arriba, el tercero de la cuadrilla deja uno solo igual que Víctor que cierra el tercio.
La faena la comienza Diego Urdiales con cinco pases buenos por bajo.
Una vez fuera de las dos rayas comienza por redondos en una serie de cuatro buenos aunque no logra ligarlos. Nueva serie de cinco que abrocha con el de pecho recibiendo aplausos.
Con la muleta en la izquierda una serie de dos ligados. El toro se para. Al tercero le da un fuerte derrote al remate, no obstante remata con el de pecho. Aplausos.
Vuelve a la mano derecha para instrumentar una serie de cinco redondos buenos que remata con el de pecho. Repite serie en número y calidad.
En la suerte contraria logra un estoconazo que propicia una ovación que se prolonga en todo el tiempo que transcurre hasta que el toro dobla. Lo levanta el puntillero al acercarse. Urdiales le saca el estoque para que seguidamente el toro ruede sin puntilla.
Hay una petición unánime de oreja que naturalmente el presidente concede mientras el torero roto por el éxito llora de emoción.

El segundo toro de la tarde está marcado con el nº 78, tiene un peso de 510 kilos y atiende por Cuartelero. De salida, aprieta hacia los adentros.
Fernando Cruz lo saluda con dos verónicas movidas de las que sale suelto.
Con lances por delante sin cruzar, lo lleva al caballo que monta Pedro Iturralde quién en el primer encuentro le tira la vara bien, pero el toro hace un extraño por lo que marra. Ha de trabajar a un toro que sale suelto del primer encuentro y tras agarrarse bien arriba en el segundo, vuelve a salir suelto con dos coces de propina. En la tercera entrada lo sujeta arriba y le tapa la salida con la finalidad de poder acabar el tercio. ¡Una prenda de toro!
En banderillas con la lidia de Juan Bautista Martín, parean con escaso lucimiento a causa de que les corta los terrenos en el embroque, Agustín Serrano y Pedro Muriel. En el primer encuentro, Serrano no deja ninguna banderilla arriba. Su compañero deja 1. El en la nueva entrada otra y así de una en una, al igual que se fabrican, completan un tercio demasiado trabajado para tan escaso lucimiento.
Fernando Cruz ante este regalito no se confía en los pases de tanteo. Al darse cuenta que el único pitón por el que puede conseguir algún muletazo, es el izquierdo se echa la muleta a la zurda para conseguir una serie de naturales sueltos a un toro que no para de gazapera.






Nueva serie de tres redondos sueltos que son enganchados en el remate. Insiste Fernando a un toro que siempre le engancha la flámula en el remate, porque es un toro manso y listo.
Ha de desistir finalmente y tras tomar el estoque de matar, en la suerte natural un pinchazo arriba sin soltar. Otro más en el que recibe un pitonazo en el brazo. Nuevo pinchazo arriba a un toro con poder y mal genio que va por el torero.






La vergüenza torera de Fernando Cruz no le permite atizarle un sartenazo, por eso falla en la suerte de matar.
El toro se acula en tablas y allí le intenta descabellar fallando en los dos primeros intentos por lo que suenan algunos pitos que se repiten cuando el toro dobla. El puntillero lo levanta y por fin Fernando acierta con un descabello.

Su segundo que es el quinto de la tarde se llama Soleá y tiene una romana de 552 kilos. Sale de chiqueros corretón y desdeñando las telas cuando Fernando Cruz le saluda con dos verónicas. En los siguientes tres lances sale suelto.
Cuesta trabajo llevarlo al caballo que monta Rafael Sauco en los dos encuentros, por lo que han de trabajar tanto toreros como picador, que no obstante se agarra arriba.
El Capea trata de aprovechar su quite, demostrando su disposición, por chicuelinas siendo desarmado en el segunda y finalizando, tras recoger el capote, con una revolera.
En banderillas Juan Martín Soto deja una al cortarle en el embroque, lo mismo que su compañero de pareo, Pedro Muriel. Y así de una en una se completa el tercio ante un presidente que cumple el reglamento y retrasa el cambio. Juan Martín en la segunda entrada pasa apuros al ser perseguido.
Fernando comienza su faena por alto en dos pases. Sigue un redondo y otro más sacando el toro fuera de las rayas de picar, donde finaliza con dos pases de pecho que son aplaudidos.
Con la muleta en la mano derecha dos redondos. El toro se le para en medio del tercer pase. Lo aguanta. Tres redondos más y finaliza con el de pecho. Es aplaudido.
Sigue con otras dos tandas con la mano derecha en la que ha demostrado firmeza ante un toro que le busca de continuo.
La muleta en la mano zurda para instrumentar una serie de seis naturales sueltos donde sufre coladas continuamente.
Continúa con la mano derecha para lograr robar tres derechazos que abrocha con el doble de pecho.
Vuelve a la zurda en su afán de remontar una faena imposible. Dos naturales y al tercero el toro va por él.






En la suerte contraria logra una estocada con gran exposición que lo tira sin puntilla.
El tercer toro de la corrida tiene cinco años. Atiende por Boticario está marcado con el nº 43 y pesa 547 kilos.
El Capea lo saluda con unas verónicas que resultan enganchadas por un toro que derrota en el remate y va con las manos por delante.
Tras llevarlo al caballo que monta Ángel Rivas, el toro romanea mientras el piquero se agarra arriba.
En la segunda entrada acierta en el sitio de colocar la puya.
En banderillas con la lidia de Zamorano, parean “El Ruso” en dos buenos pares que le proporcionan el desmonterado y José Andrés González que deja un palitroque arriba.
El Capea comienza su faena con dos pases por alto. Continúa por redondos en una serie de dos instrumentados de uno en uno. Dos más buenos. El tercero lo vacía por encima de la pala del pitón y el toro protesta. Abrocha con el de pecho que resulta enganchado.
Por naturales consigue dos lentos porque el toro embiste con esta cadencia. En el último está a punto de coger a su matador.






Continúa por redondos sin que la emoción llegue a los tendidos por la falta de colaboración de su oponente.
Ante tanto infortunio se decide a entrar a matar lo que hace en la suerte natural logrando un pinchazo sin soltar. Entra de nueva en la misma suerte y pinchazo que el toro escupe.
Cambia de suerte y en la contraria logra una estocada con habilidad que hace que el toro doble. Toro difícil porque media mucho y cabeceaba de continuo.

Su segundo que es el último de corrida, se llama Castizo, es un toro salpicado que pesa 619 kilos.
No se fija en los lances que El Capea le ofrece.
En estas condiciones lo lleva al tercio más importante de la lidia. Al caballo que monta Manuel Vicente García quien se agarra arriba a pesar de que el toro no humilla y aprieta con la cara por las nubes.
Tras llevarlo a la segunda entrada, el piquero se agarra arriba pero se limita a señalar el puyazo.
Diego Urdiales aprovecha su quite en forma de dos delantales, abrochados con una media verónica.
En banderillas con la buena lidia de El Ruso, parean Zamorano que pone dos buenos pares sobre todo el segundo en que el toro le corta el viaje y José Andrés González que pasa apuros serios.
El Capea comienza su faena por alto en dos pases que abrocha con dos de pecho.
La muleta en la diestra por redondos en serie de tres ligados en los que el toro le aprieta y El Capea lo quiebra.
Continúa por redondos en secuencia siguiente: Uno suelto. El toro se para. Dos ligados. Dos más rematados con una trinchera. Tres redondos rematados con el de pecho. Pitos.
La muleta en la zurda: Un natural bueno. El toro se para. Dos naturales buenos y ligados. Dos más sueltos. Otro más largo y bien realizado. Desplante. Recibe palmas.






Con la muleta en la derecha: Dos redondos, buenos ejecutados tras realizar el péndulo entre los pitones. Dos más buenos y un arrimón que el público agradece, si bien suenan los pitos de los disconformes.






En la suerte contraria espadazo metiendo la mano con habilidad. El toro se acula en tablas. Pide el descabello. Falla en tres ocasiones y suena un aviso. Falla la cuarta y acierta a la quinta. Los aplausos de sus allegados.

miércoles, 14 de mayo de 2008

LA QUINTA DEL ABONO DE SAN ISIDRO 2008, FUE UNA NOVILLADA.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

De haber sido crítico taurino, lo hubiéramos tenido muy claro.
Nuestra crónica se hubiera limitado a señalar a una novillada, con hechuras de corrida de toros, que nos proporcionó un panadero-ganadero de San Sebastián de los Reyes, que llevan el nombre de Montealto, frente a la que un novillero Chechu no se aclaró y los otros dos, de Albacete por cierto, que demostraron estar placeados, tener diferentes dosis de arte, que no de valor, y ser buenos ejecutores de la suerte suprema.
Novillos criados en fincas de los alrededores de Madrid que mansearon en los primeros tercios, lo que importa poco en estos tiempos donde lo principal es que embistan a la muleta, puesto que este tercio es quien da o quita ilusiones y éxitos.
Pero como comentarista he de referirles más pormenores de la novillada. Y eso es lo que trataré de llevar a ustedes para que en la posteridad quede lo realmente ocurrido en esta quinta de abono de la Feria Isidril del año 2008.
Desde hace bastantes años suelo divertirme más en las novilladas, de novilleros cuajados naturalmente, que en las corridas de toros donde observo demasiadas inhibiciones.

Cuando llegamos a la localidad de la plaza ya estaba en el ruedo un novillo sardo chorreado que tenía por nombre Gitano como deducimos del libreto que recogimos al comprar la almohadilla. La tablilla señalaba 480. Era un novillo colorao, chorreado bragado y listón. Nos habíamos perdido la suerte de varas que, al decir de quien ocupaba localidad contigua, no había ofrecido nada que reseñar pues había entrado dos veces y el piquero se agarró arriba.
Rubén Pinar trata de aprovechar el quite que le corresponde y comienza por chicuelinas en una serie de dos al final de las cuales el novillo le arrebata el capote y en su afán de cogerlo en el suelo, el mismo se propicia una voltereta de impresión. Pinar tras tomar nuevo capote consigue la tercera chicuelina que remata con una revolera.
En banderillas, Pedro Vicente Roldán las tira desde cerca y logra dejarlas arriba. Domingo Navarro es alcanzado en el muslo derecho a la salida del par, pierde pie y no es corneado por intervención de San Isidro, al cometer la equivocación de querer levantarse ante la misma cara del novillo que le derrota sin afortunadamente alcanzarle en el cuello. Cierra Pedro Vicente tirándolas nuevamente que es la forma que él debe tener de prender los rehiletes.
Chechu comienza la faena a base de cuatro doblones, el último de los cuales resulta enganchado. El novillo se para y el novillero aprovecha para montar la muleta.
El novillo acusa mucha movilidad aunque sin fijeza alguna.
Con la muleta en la mano derecha logra cuatro redondos ligados que remata con el doble de pecho y es aplaudido.
Continúa con nueva serie a base de tres redondos que son enganchados en el remate. Tres más, de mejor ejecución, que remata con el doble de pecho.
La muleta en la zurda: Un ayudado con el estoque simulado. Dos buenos. Tres buenos con el defecto de rematarlos por encima de la pala del pitón.
Quiere continuar por naturales pero como al primero resulta desarmado, desiste y se pasa a torear con la mano diestra.
El primer redondo es enganchado en el remate. En el segundo, el novillo pierde las manos. El tercero, aceptable. Rematando con el de pecho con la derecha.
Antes de entrar a matar finaliza con un redondo enganchado y otro bueno.
El novillo se ha aquerenciado en tablas y le cuesta trabajo al novillero sacarlo de allí para ejecutar la suerte suprema.
En la suerte contraria logra una estocada corta perpendicular y ligeramente caída al meter la mano con habilidad. Su labor fue silenciada.

El segundo de su lote es el cuarto de la novillada. Es un novillo de capa negra que responde por Agujeta que luce el nº 32 y pesa lo que muchos toros, 532 kilos. De salida demuestra una gran habilidad para enganchar las telas.
Chechu es incapaz de recoger al novillo.
La suerte de varas corre a cargo de Mario Herrero que se agarra caído ante la entrada cuarteada del novillo que cornea con furia el peto del caballo. Cuando deja de cornear, rectifica el piquero.
En la nueva entrada se agarra arriba. El novillo no ha humillado en el tercio y sale con la cara arriba.
En banderillas con la lidia de Juan José Jimeno, parean: Pedro Vicente Roldán y Domingo Navarro. Ambos cumplen en el primer encuentro. Cierra Roldán con un par caído.
Chechu comienza su faena de esta improvisada forma: Tres ayudados por bajo. Doblón con la izquierda. Doblón a dos manos.
Continúa por redondos sueltos consecuencia de dar distancia al novillo.
Un faena anodina donde se ve a las claras que el novillero no tenía hoy su día. ¡Le falta motivación! de ahí que trate de buscar la igualada para acabar cuanto antes con el calvario que tiene delante.
En la suerte contraria consigue una estocada también contraria. El novillo tarde en doblar a pesar de los toques de los banderilleros. Le traen el descabello pero el novillero prefiere no intentarlo esperando que el novillo se eche. Cuando lo hace Domingo Navarro acierta al primer puntillazo. Silencio

El segundo novillo de la tarde lleva el nº 37 se llama Calabaza y pesa 515 kilos. Es de octubre del 2004 y muy bonito de hechuras.
Lo recibe Rubén Pinar con tres verónicas de gusto que remata con una media muy buena.
El novillo en cuanto ve al caballo que monta Daniel López, se va por él y lo derriba. Tras lograrlo se va suelto. Nuevamente de largo se arranca al caballo. Lo cortan. Cuando desde más cerca se arranca al montado, Daniel López se agarra arriba y lo pega.
Quita Ruben Pinar con unas verónicas lentas rematadas con una media de trazo lento.
En banderillas lo único destacado es el par con riesgo que pone Alberto Martínez al resultar perseguido.
El novillero comienza su faena a base de cuatro muletazos por bajo, un natural y remata con una trinchera. Recibe aplausos.
Sigue por redondos donde aguanta un parón debajo del cuerpo y remata con un trincherazo.
Con la muleta en la zurda, logra tres naturales muy buenos que remata con una trinchera.
La muleta en la derecha: Tres redondos superiores y uno de pecho perfecto.
Se distancia. Cita de largo por redondos. Lo aguanta y sigue en una tanda de cinco que remata con el de pecho.
Nuevamente la muleta en la izquierda. Una tanda de tres naturales perfectos. Tres más con cambio de mano y derechazo perfecto que remata con el de pecho.
Tras tomar los aceros, estocada perfecta en la suerte natural que hace doblar al novillo. Luego el puntillero falla repetidamente. Se pide la oreja mayoritariamente y el presidente la concede.

Su segundo que es el quinto de la tarde es un novillo burraco llamado Comilón, marcado con el nº 49 y con 506 kilos sobre el esqueleto.
Rubén Pinar, lo recibe por verónicas a la salida de una de ellas, el novillo sufre una voltereta impresionante.
En las dos entradas al picador, este se agarra arriba pero no le pega porque las fuerzas están justitas en este bonito ejemplar.
Aprovecha su quite Tendero con tres chicuelinas que remata con una revolera.
En banderillas destaca en sus dos entradas Basilio Mansilla que logra el desmonterado.
Rubén brinda al público y comienza su faena con pases por alto a una mano.
Cuando le ha sacado de las dos rayas, se distancia. El novillo está pronto.
La muleta en la mano derecha para lograr una serie de cinco redondos que abrocha con el de pecho.










Continúa por redondos con uno suelto y cuatro ligados donde el novillo se rebrinca.
La muleta en la zurda: dos naturales que remata arriba y que no tienen lucimiento.
Pasa a la derecha para instrumentar una serie de cuatro redondos ligados, de mano baja, que abrocha con el de pecho. Es muy aplaudido.
Nueva serie con la derecha, buena. La faena no remonta a pesar de la gran voluntad del novillero.
Con la zurda serie de cinco naturales a pies juntos que resultan aseados y al ser rematados con el de pecho es aplaudida.
Gran estocada. Como el novillo tarda en doblar, aunque se pide la oreja al no ser mayoritaria no es concedida. El premio, saludos desde el tercio.

El tercero de la tarde atiende por Cotorro, marcado con el nº 41 y con 484 kilos de peso. Es un precioso novillo colorao chorreado que corresponde lidiar a Miguel Tendero.
Lo recibe por verónicas despaciosas y bien ejecutadas.
Y de la misma manera, con lances por delante sin cruzar, lo pone en jurisdicción del caballo que monta José Palomares, pero el novillo desdeña al montado y se va con rapidez hacia los terrenos de nadie.
Allí lo recoge “El Niño de Belén” y lo lleva nuevamente al montado con conocimiento y arte. Cuando se arranca, tras dudar, Palomares se agarra arriba y el toro en el peto no cabecea.
Tendero lo prueba por delante y sin hacer quite lo lleva nuevamente al caballo. El toro hace lo mismo de antes y nuevamente es “El Niño de Belén” quién lo pone en suerte para que el piquero vuelva a agarrarse arriba.
Trata de aprovechar el quite Chechu, pero como hoy se ve que no es su día, lo único que consigue es que le destroce el capote.
En banderillas bajo la lidia de “El Niño de Belén” parean: Rafael García y Alberto Molina que cumplen con su cometido. Cierra Rafael con un buen par.
Miguel Tendero brinda al público por lo que, en correspondencia,
es aplaudido Muy tranquilo, con temple y quietud, comienza por bajo en unas trincheras que son muy aplaudidas. Sigue con cuatro derechazos perfectos que son abrochados con el de pecho. Nueva tanda de tres, templados. La mano baja y remata con el de pecho.

Con la muleta en la zurda logra cuatro naturales de mano baja que remata con un trabajado pase de pecho, a un novillo que se abre en el remate del pase y obliga a que el novillero se ponga en derechura a cada intento de pase.











Un novillero con gusto, conocimiento y temple por lo que recibe aplausos.
Tras tres derechazos lentos y perfectos de ejecución, remata con una trinchera y se va a por la espada de matar.
Logra una estocada tendida y ligeramente trasera que hace doblar al novillo recibiendo una vuelta al ruedo en premio a su buena labor.

En su segundo que es el sexto de la corrida, Tendero se enfrenta a un todo señor toro con un peso de 515 kilos de nombre Palomito que irrumpe en el ruedo con muchos pies.










Lo recibe con una serie de cinco verónicas a pies juntos y con la mano baja que son rematadas con dos medias de plasticidad y ejecución perfecta. Son jaleadas y aplaudidas.
Con lances por delante y rematando con un vistoso recorte, lo lleva al caballo que monta Ángel Rivas quien se agarra arriba.
Quita por verónicas de buena ejecución de pata adelante que lo deja en las dos rayas. El novillo se arranca con prontitud y Rivas vuelve a agarrarse arriba.
Chechu trata de hacer su quite pero el público le protesta y ha de desistir.
En banderillas, con la lidia de Rafael García, parean “El Niño de Belén” y Alberto Molina que aciertan en su cometido.
Miguel Tendero comienza su faena con seis doblones por bajo con perfecta coordinación entre piernas flexionadas y mano baja que tras el último, en el que el novillero se rompe, estalla una gran ovación.
Sigue con una serie de tres redondos, de mano baja y ligados que son rematados con una trinchera muy aplaudida.
Nueva tanda de cuatro que abrocha con el de pecho donde la mayor virtud ha sido el temple.
Una última con la derecha de cuatro que al ser rematada con el de pecho es aplaudida con fuerza.
La muleta en la zurda para lograr dos naturales que resultan enganchados. Toma distancia y logra tres buenos de verdad que son abrochados con el de pecho.









Nueva serie de cuatro naturales de mano baja abrochados con el de pecho. Aplausos.
Otra más de cinco y el de pecho. Aplausos.
Cierra con otra serie de cinco finalizando con una trinchera previa al pase de pecho.
En la suerte natural logra una gran estocada arriba entera y el toro dobla. El puntillero acierta a la primera y comienzan a aparecer pañuelos en los tendidos.Tras ser arrastrado el novillo la petición es mayoritaria y el Presidente concede una oreja.

lunes, 12 de mayo de 2008

LA MANSADA DE DOLORES AGUIRRE EL 11 DE MAYO EN MADRID.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Bajo la presidencia de D. Manuel Muñoz Infante, tres alumnos que coincidieron en la Escuela Taurina de Madrid, se enfrentan ilusionados a la dura corrida de Dolores Aguirre tras hacer el paseíllo detrás de Timoteo y Carmelo alguacilillos de la Monumental de las Ventas.
Tres matadores animosos. Uno de ellos, conocido nuestro desde sus comienzos por aquello de residir en Valladolid, que confirma alternativa, ante unos toros que siempre han demostrado carencia de bravura de la buena y aspereza y dificultades máximas.
El primer astado de la tarde responde por Comadroso. Es un buen mozo de 606 kilos que está marcado con el nº 46.
Joselillo lo saluda con verónicas sin ajuste de las que sale suelto. Amaga el salto al callejón. Tres verónicas rematadas con la media, recibe este toro tardo en arrancarse por parte de su matador, antes de llevarlo con lances por la cara sin cruzar al caballo de picar que monta Tomasete. Cuando está cerca demuestra su mansedumbre saliendo huyendo hacia toriles.
Joselillo lo lleva nuevamente y ahora Tomasete, tras marrar, se agarra arriba pegándole fuerte y tratando de sacarlo el peón Juan Martín Soto vallisoletano de nacimiento.
Joselillo consciente de lo mucho que se juega en esta corrida, quita por chicuelinas ajustadas en una serie de tres que remata con una revolera.
Ha de trabajar el espada para llevarlo nuevamente a la contraquerencia del picador quién en la segunda entrada se agarra arriba.
Lo saca Juanín para seguir lidiándole en la suerte de banderillas en ayuda de sus compañeros que parean, Óscar Álvarez que deja los palos arriba al igual que el tercero, David Díaz que resulta perseguido. Cerrando con un buen par Óscar.
Cuando el toro el llevado a una mano por Juan Martín Soto resulta perseguido de forma violenta y rápida teniendo que dejar el capote para hacerse el quite y tener tiempo para llegar con justeza al burladero.









Trás realizar la ceremonia de confirmación entre Robleño y José Miguel Pérez "Joselillo" con Sergio Aguilar de testigo, el nuevo doctorado brinda a su madre, moja la muleta y comienza su faena doblándose ante un toro violento y con malas ideas.
Sigue con dos redondos de los que el cornúpeta sale suelto. Dos nuevos redondos, al tercero le engancha la muleta que Joselillo no quiere perder y le remata con un pase de pecho, donde el toro se rebrinca. Dos nuevos en los que el toro quiere irse descaradamente. Otro más y el remate de pecho.
La muleta en la zurda: un natural al final del remate el toro se va. Dos nuevos en los que el toro se queda corto. Al tercero lo echa mano y lo voltea cayendo encima del toro que amortigua un fuerte golpe en el suelo.
Dolorido va por el toro con valentía para propinarle dos redondos buenos que abrocha con el de pecho. Ovación fuerte para el torero que va por el estoque de matar.
En la suerte contraria logra una gran estocada que es ovacionada, mientras el toro le tira una cóz que Joselillo esquiva.
Cuando el manso es arrastrado el público mediante una ovación, obliga al diestro a saludar desde el tercio.

Su segundo que es el sexto de la corrida, atiende por Angelón que con sus 621 kilos de peso es un torazo que aprieta, pero ante el que Joselillo no se arruga.
Después el toro no quiere telas.
Tras llevarlo al picador este se agarra arriba. Le pega fuerte después de lo cual sale suelto.
El toro gazapea de continuo. En la nueva entrada vuelve el piquero a agarrarse arriba.
En banderillas con la lidia de Óscar Álvarez, Juanín entra con rapidez colocando un para arriba. El toro pierde las manos. David Diaz las deja arriba y cierra Juan que con apuros ha de tomar el olivo.
Joselillo está muy dispuesto y por ello brinda al público quien agradece el detalle con una gran ovación que se suma al mérito de lo realizado en el primero.
En el centro del ruedo el torero va por el cambiado por la espalda que consigue con ciertos apuros porque el toro no obedece al toque. Sigue por redondos a un toro distraído que se frena.
Dos redondos, un natural y el de pecho.
Joselillo dispuesto a triunfar ante un toro que solo presenta dificultades, pues cuando no se distrae se cae. Resulta casi imposible lograr nada ante un toro que cuando le logra tomar la distancia logra unos naturales sueltos de mérito.









Responsabilizado, toma la muleta con la izquierda logrando naturales sueltos pesar de que el toro trate de cogerlo.
Ahora por redondos, el toro toma el primero. En el segundo se para. El tercero, cuarto y quinto lentos que logra robar y que abrocha con el de pecho recibiendo una gran ovación.
Unos ayudados dan paso a una gran estocada en la suerte contraria que tumba al toro.









Hay una petición generalizada y masiva de la oreja que el Presidente concede.










El segundo de la tarde cuya lidia corresponde a Fernando Robleño, responde por Cubatisto y tiene una romana de 594 kilos. Un bonito toro de lámina con la cornamenta acapachada.
El saludo por parte de Robleño es largo y tedioso por el elevado número de capotazos necesarios para poder fijarlo.
El toro que gazapea de continuo no quiere capa de ahí que se vaya en su deambular al picador de guarda puerta que es José Palomares quien se agarra arriba reteniéndole un momento para poder administrarle el castigo. Parece ahormado en unos lances lentos que por verónicas logra su matador.
Nuevamente por su cuenta se va por el picador que está en los terrenos de su querencia de manso y nuevamente Palomares lo toma arriba.
Sale suelto y continúa su deambular por el ruedo ante la impotencia de Robleño para fijarlo.
Ahora se va por el caballo de Manolo Montiel, quién le pega tras poner la puya arriba, ante las protestas de un público que no quiere se le castigue. El toro continúa gazapeando continuamente.
En banderillas lidia José Antonio Alponte y parean: Juan Carlos García que deja el primer par arriba. Sigue el tercero, Iván Carro que prende al relance y cierra Juan Carlos que coloca una sola porque el toro le corta.
Hay devolución de trastos de confirmación de alternativa.
La faena de muleta la comienza Robleño, con un pase contrario suelto. Sigue con un redondo por bajo aislado que parece fijar al toro.
Continúa con redondos en los cuales el toro propina un tornillazo cuando llega a la jurisdicción del matador.
Prueba con la muleta en la izquierda auxiliado con el estoque simulado para que el toro humille, si bien sigue dando tornillazos también por este lado.
¡El peligro se ve evidente!
Nueva serie de redondos sin que el toro se emplee. Nueva serie con las mismas características en la que el toro sale suelto en cada muletazo.
Las ganas de Robleño son evidentes en ese robo de muletazos sueltos en medio de una polvareda impresionante causada por un viento huracanado.
Cuando va por el estoque de herir es aplaudido.
En la suerte contraria pinchazo arriba que es escupido. El torero ha sido punteado en la taleguilla que resulta destrozada. En la suerte natural, una gran estocada que hace doblar al toro sin puntilla. Las palmas premian su labor.

Su segundo, cuarto de la corrida, responde por Cubatista, marcado con el nº 58 y con 578 kilos de peso. Toro de mucha movilidad y grandes pitones.
Juan Carlos García resulta desarmado y lo pasa mal al ser perseguido momentáneamente por el toro que de haber insistido en su persecución no se hubiera librado de cornada.
En la primera entrada al piquero Palomares se quite la puya que estaba arriba. Vuelve a picar arriba en la segunda entrada y le tapa la salida para que no se vaya. Fuerte puyazo que deja al toro parado de momento. Nuevamente lo llevan al caballo en una entrada que resulta protestada por el respetable.
En banderillas con la lidia de Juan Carlos García, Alponte deja una en la primera entrada. Iván Carro pone un buen par y cierra el tercio Alponte con un buen par en que él lo hace todo.
El toro está desesperadamente tardo.
Robleño comienza su faena con redondos sueltos y trabajados a un toro que no transmite emoción alguna. El toro se niega a embestir a pesar de la insistencia de su matador.









Suenan las primeras palmas de tongo que precipitan el que Robleño se vaya por la espada de herir.
En la suerte contraria, estocada delantera y caída que hace doblar al toro. Lo levanta el puntillero cuando se acerca, pero nuevamente dobla y el puntillero acierta a la primera. El silencio es el premio del público de Madrid.

El tercero de la corrida se llama Langosto y pesa 580 kilos.
Sergio Aguilar lo recibe en una buena pelea con el capote por bajo a un toro que repite.
Lo lleva al caballo que monta Antonio Prieto hijo, quien se agarra arriba en las dos entradas. Pegándole fuerte en la segunda en medio de las palmas de tongo del público. El matador pide el cambio de tercio que el Presidente concede.
En banderillas los encargados de parear son Luis Carlos Aranda que coloca un buen par. Francisco Javier Alarcón, cumple y cierra Aranda con un buen par que es aplaudido.
El matador moja la muleta para paliar el viento reinante.
Comienza con doblones por ambos pitones en serie repetida al final el toro se le cuela peligrosamente.
Aguilar ve al momento que el pitón bueno del toro es el izquierdo. La muleta en la zurda. Dos naturales. Otros dos más. Nuevos naturales a un toro que repite.
Por el lado derecho el toro no tiene un pase pues va por el torero de manera clara y descarada.
Al intentarlo nuevamente por el lado izquierdo el toro avisado ya no le deja ni colocarse.
Va por el estoque de herir.
En la primera entrada, pinchazo que el toro escupe. En la segunda logra una media estocada arriba algo contraria y perpendicular. El toro se refugia en tablas pero demasiado entero para que se le pueda descabellar. Por esta causa Sergio Aguilar falla en tres intentos. Un aviso. Al cuarto acierta. Los pitos premian su labor.


Su segundo, quinto de la corrida, se llama Carafeo y pesa 590 kilos. Tras su salida se da una vuelta galopando por la plaza si rematar en los burladeros. Cuando Sergio Aguilar le ofrece el capote, desprecia las telas olímpicamente, denotando no obstante que puntea por el pitón derecho.
La suerte de varas resulta trabajosa, no obstante lo cual recibe dos puyazos.
En banderillas con la lidia de Luis Carlos Aranda, parean: Francisco Javier Alarcón que deja un palo en el morrillo en su primera entrada y los dos con "delicadeza" en la segunda entrada a un toro que no hace por él y que sale suelto.
Con cuatro pases realizados por ambos pitones, Aguilar, lo saca a los medios. En ese terreno continúa por redondos en una serie de cuatro que es rematada con el de pecho y un trincherazo.
Nueva serie de cuatro redondos que abrocha con el doble de pecho.
Cuando intenta cambiar de mano el toro le quita el estoque simulado y Sergio continúa toreando por naturales a un toro gazapón que le pone en apuros en varias ocasiones.
Toma nuevo estoque y torea por redondos en una serie que puede realizarla debido a la perfecta colocación de que hace gala este torero, y a pesar de que el toro entra con la cara arriba y sin fijeza alguna en los remates de los pases. En uno de estos muletazos el toro le alcanza con un pitonazo en los machos de la pierna derecha.
Tras tomar el estoque de matar ha de trabajar para lograr que el toro cuadre, debido al continuo gazapeo y a la distracción del desesperante manso.
En la suerte contraria y entrando desde muy largo logra una estocada que tumba al toro sin puntilla. Su labor es silenciada.