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sábado, 23 de enero de 2010

PERSONAJES TAURINOS DE TARIFA: MIGUEL PIÑERO ALCAIDE “CAYETANO”.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Es Miguel Piñero, un tarifeño que se ha caracterizado por su afición al “arte de Cúchares”. Uno más de tantos españoles que un día soñaron con la fama que proporciona el traje de luces, y ¿por qué no decirlo? con las fincas que se pueden comprar cuando las “cosas ruedan”.
También es uno más de esos toreros que no llegó más allá de los primeros “pinitos”, porque es muy difícil llegar a los más alto, al estar esta cima reservada para unos cuantos privilegiados de la legión que forman los matadores de toros de todos los tiempos.
Otro andaluz más que vio como sus ilusiones de ser torero de carteles de feria, quedaron en el baúl de los recuerdos por los imponderables de este abigarrado mundo de los toros
Miguel adoptó un nombre artístico, nada menos de “Cayetano”, pero para su desgracia, no prevaleció como para eclipsar al nuevo triunfante de la familia Rivera Ordóñez, sino que aquel "Cayetano" no pasó de torear algún que otro festival con mayor o menor éxito, y de trastear en los tentaderos las vacas que, las figuras toreras invitadas por el ganadero, dejaban para los que “hacían tapia”, o bien entrar en nuestro círculo familiar donde teníamos vacas compradas de desecho que, antes de llevarlas al matadero, aprovechábamos su bravura para “matar el gusanillo de la afición” dando unos capotazos o muletazos ejecutados con más o menos arte. “Cayetano” era avisado del evento al que acudía puntual con su capote y muleta que nunca faltaron en su “ajuar taurino”.
Después, sí ha conseguido integrarse en el “mundo del toro” y colaborar con empresarios y ganaderos en las funciones propias de sus trabajos hasta llegar a la amistad con los mismos debido a su efectividad, agrado y diligencia en el trabajo encomendado.
¿Afición?, ¡toda!, incluso hoy a sus 74 años, cuando tiene oportunidad de ponerse delante de una vaca en cualquier tentadero, lo hace y sin dudar un momento.
Su contacto con el mundo del toro, comenzó de mozalbete, trayendo a cuerda dos becerros desde Conil hasta el matadero de Tarifa, contratado por los carniceros de la Ciudad de Guzmán “El Bueno”, por el módico precio de 25 duros, (algo más de 0,60 céntimos de euro) que no era un “capital” si tenemos en cuenta que tuvo que dormir debajo de un puente a la altura de la “Venta de Retín”, en este su viaje más largo.
Normalmente solía traer los becerros desde las fincas ganaderas de bravo "Larraez" o "Iruela" por un precio de 10 duros (0,30 céntimos de euro). Los dejaba en la plaza de toros y una vez allí les encerraban en cualquiera de los ocho chiqueros con que contaba la plaza, puesto que el Matadero Municipal era el desolladero de la misma plaza.
También condujo toros a cuerda desde la campiña tarifeña hasta “El Guijo” que era donde estaba la báscula. El precio de esta conducción, era de 20 duros (0,60 céntimos de euro).
Como muchos de estos bóvidos transportados eran bravos, alguno de ellos, como un colorao de la Viuda de Román, se escapó y se metió en la oficina del Cuartel de la Guardia Civil, ubicada en aquel entonces en la calle Batalla del Salado que era carretera nacional 340.
En una ocasión trajo una vaca de la costa ("Parque del Estrecho" entre Algeciras-Tarifa) amarrada con una cuerda que iba desde una pata a uno de los cuernos. La vaca se soltó y cogió a "Cayetano". En la noche fue toreada en la plaza por Pepe Moya “El Cartero” muriendo el animal de un “berrenchín” (como dice "Cayetano").
En la plaza de toros, "Cayetano" toreó por la noche animales bravos destinados al sacrificio junto a los hermanos Núñez (Luis y Javier) y el primo de estos, Carlos Núñez de Troya, mientras que el día le dedicaban a jugar al futbol (el denomina pelota) en la playa. Era por aquellos veranos que venían estos ganaderos a veranear a Tarifa, huyendo del calor sevillano, acompañados por su profesor para no perden comba en sus estudios.
Cuenta que cada carnicero tenía su matarife. Célebres son los matarifes Fernando Rodríguez Ortiz, que estuvo 52 años en el matadero, o Paco Madrid o “Pepín”. Por aquellos tiempos había media docena de carnicerías tales como la de los hermanos Joaquín y Curro Castro, José Escribano, Antonio Chamizo, Pepe “El Cartero” y la madre de Paco Madrid.
La carne desde “el matadero” de la plaza de toros, era distribuido por el basurero “Chicharera” en un carro tirado por dos mulas que, con ruedas de madera, había tomado un cajón de transporte de toros como caja.
En 1968 alquiló, por 50 duros, un taxi a Rafael Garrido (que tenía un coche que había comprado al matador de toros ecijano, Jaime Ostos), para ir al festival que en Tahivilla organizó Antonio Rivera (padre de “Paquirri”) donde actuaron Francisco Rivera y su hermano José, y llevar al “Tarifeño” que al final iba a lidiar unas vacas de D. Carlos Des Allymes.
Compatibilizaba esta actividad para-taurina con otras como era el llevar los “pitracos” de carne (recorte del saneamiento de los canales de carne) desde el matadero a las fábricas de pescados de Salvador Pérez, Rafael Utrera, Peralta, "Los Valencianos", "Feria", Juan Aranda, Carranza y Diego Piñero, para alimento de los perros que las cuidaban. Fábricas que estaban ubicadas, la mayoría de ellas, en la actual Avenida de Andalucía concretamente desde en donde ahora está ubicada la tienda de Fotos Rojas hasta el final de la Avenida más allá de donde en la actualidad está el "Edificio Andalucía". Otras estaban en la calle San Sebastián y otra en la Chanca.
Al actuar como torilero, y cabestrero en ocasiones, en las plazas emblemáticas del Campo de Gibraltar tales como Algeciras, San Roque o Tarifa le ha hecho ser conocido por todos los diestros, famosos y menos famosos, que han actuado en estas plazas y como él tiene afición por toneladas disfruta fotografiándose con ellos, de ahí que conserve un importante álbum fotográfico.
Como también ha colaborado con las empresas taurinas en el trabajo de pegar carteles anunciadores de los festejos, posee una amplia colección de los mismos que pasados los años tendrán cotización en el mercado del coleccionismo.
La primera vez que toreó fue en el año 1954 en un Festival de la Virgen de la Luz. Se enfrentó a unas becerras de D. Carlos Des Allymes que vinieron a cabestros desde la finca ganadera "Tapatana". Al llegar a Tarifa se desmandaron y una de ellas se encontró con el trío D. José el maestro, D. José Torres y "Cayetano". Éste hizo el quite a D. José el maestro, y tras refugiarse detrás de un palo de teléfonos, la becerra le echó mano y le hirió en un brazo siendo curado por D. Mariano Vinuesa, el practicante emblemático de la ciudad de Tarifa. En este festival intervinieron como espadas: D. Benito Flores, Pepe Falucho, Pepe Donda y naturalmente, pese a la herida, Miguel Piñero “Cayetano”.
En la plaza de toros de Tarifa, su plaza, se tiró dos veces como espontáneo: la primera en una novillada con caballos organizada por el empresario D. Luis Escribano, en la que actuaban la rejoneadora Paquita Rocamora y los novilleros, Luis Escribano y Salvador Mateo. “Cayetano” que estaba en el tendido de sol acompañado por sus colegas de correrías taurinas, “El Cigarrón”, “El Liaillo”, Mermesa y Manguilla, se tiró portando una muleta y no llegó a dar un pase porque el novillo le “echó mano” nada más pisar el ruedo. Los subalternos lo retuvieron tras recogerlo del suelo, y la guardia civil lo llevo al Hospital donde estuvo hospitalizado tres días a consecuencia de las magulladuras sufridas. La segunda vez fue en otro festival en el que toreaba Luis Serrano (aficionado con unas portentosas facultades de conocimiento y dominio de las reses con quien departimos tentaderos en varias ocasiones) a un toraco palurdo al que le hizo una gran faena.
En el año 1964 formó parte como torero en la parte seria en el espectáculo del Bombero Torero. Actuó de luces junto al sobresaliente “El Cañailla” de San Fernando con trajes alquilados a “El Vito” de San Fernando.
En el año de 1969 actuó en una novillada con erales de Sánchez y Sánchez de Olvera, junto a, Joaquín dos Santos, “El Tarifeño” y el “Chato de Málaga”
En el año 1971 volvió a vestirse de luces en su pueblo natal para actuar junto a los novilleros, Salvador Fernández, Antonio Cantero y “El Tarifeño” con erales de Ybarra.
En el año 1973 con novillos de Ana Romero, siendo empresario Antonio Román actuó junto a Eusebio Fernández “El Insólito” (que desapareció y no le encontraron por mucho que lo buscaron), el sobrino de Pilar Barrera de Jerez y otro novillero del Puerto de Santa María, cuyo nombres no recuerda.
En 1980 actuó en Tarifa junto a “Macareno” de la Línea, “El Insólito” (que tras parar al novillo sufrió una lipotimia y no pudo realizar la faena de muleta) siendo finiquitado el novillo por José María Núñez (hoy matador de toros)tras haberse arrojado un espontáneo. Las reses eran de “Miguelín”.
Ha formado parte de numerosos festivales que arrancan del primero celebrado en San Fernando cuando esta sirviendo en la Infantería de Marina y se lidiaron tres vacas con motivo de la celebración de la Virgen de Carmen patrona de la Marina, junto a otros dos novilleros, uno de Algeciras y otro de San Fernando que servían en la Marina.
Festival de la Sociedad del Caballo de Tarifa donde era Director de Lidia actuando al lado de aficionados tarifeños.
Festival de la Guardia Civil de Tarifa en el año 1973.
Festival de Caritas del año 1998 que fue un tentadero en la plaza con vacas de D. Joaquín Núñez del Cuvillo que arrojó un beneficio de 500.000 pesetas.
Y en el año 1994 un Festival en pro de la Cruz Roja que no llegó a celebrarse porque a última hora el Alcalde que gobernaba no concedió la cesión de la plaza de toros.
Como las cosas taurinas no le rodaron hubo de buscarse la vida en la pintura, pero no en la pintura de cuadros con fines expositivos, sino en la pintura de brocha gorda encalando la mayoría de las fachadas de las casas de Tarifa en aquellos tiempos en que el Ayuntamiento exigía el encalado anual para mantener la ciudad decente.
Hoy vive de una pensión no contributiva heredada de su madre.
Es Miguel una persona agradable, simpática y está siempre dispuesto a colaborar en la preparación tanto de un Festival Taurino como de un escenario taurino digno con cualquiera que organice un evento de tipo taurino, aportando sus carteles, capote, banderillas y cuadros con sus fotos de torero.

jueves, 21 de enero de 2010

EL NUEVO EMPRESARIO TAURINO DE LA PLAZA DE ALGECIRAS.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Le conocí hace más de treinta años cuando, siendo un niño, me llevaba su perro a la Clínica Veterinaria que, con un socio, poseía en la Urbanización “Villa Palma” de Algeciras.
¿Nombre y edad?: Francisco Mateo Mateos y tengo cuarenta años, pero me gusta que me llamen “Curro”.
En la actualidad es un señor respetable, nada más y nada menos que el flamante empresario de la Plaza de Toros de Algeciras, un coso de 2ª categoría comparable a los de las capitales de provincia. Hijo del inolvidable y grandísimo torero Miguel Mateo Salcedo “Miguelín” diestro nacido en Murcia aunque recriado en Algeciras.
Y le visitamos en su finca “La Doctora” ubicada en un lugar privilegiado del Campo de Gibraltar en el término de San Roque. Una magnífica y preciosa finca que la esposa e hijos del torero han arreglado para conservar el santuario de la vida de “Miguelín”.
Unas de las enormes naves del caserío de la finca, lo han convertido en una especie de tablado con la finalidad de, junto con una empresa de catering, sacar una cierta rentabilidad mediante el montaje de celebraciones relacionadas con la restauración y lo taurino, aunque eso sí, primando por encima de todo “el que el aficionado recuerde toda la historia taurina de su padre” según las palabras de "Curro".

Al preguntarle si no le dio por ser torero, nos responde que tanto él, como su hermano, no mostraron interés por seguir el arte de “Cúchares” aparte que su padre nunca quiso que siguieran sus pasos debido a que las privaciones y sinsabores que el toreo lleva consigo, “Miguelín” no quiso que lo padecieran sus hijos, en una decisión que se nos antoja de lo más respetable.
Preguntado si se había “puesto delante” nos contesta que, ha toreado en el campo, ha matado algún que otro novillo a puerta cerrada e incluso llegó a torear dos festivales, uno de ellos en Algeciras complaciendo a un amigo que le hacía mucha ilusión. Pero de ahí no han pasado sus pinitos taurinos.
Como ganadero de bravo, en la actualidad se limita a encerrar unas becerras. Darlas unos capotazos o muletazos en compañía de unos amigos. Divertirse un rato. Comida buena, y al final una tertulia de toros.
“Curro” es consciente que él no era buen torero por eso hizo caso al aserto de su padre que siempre decía:
“Para ser torero hay que estar entre los cinco primeros del escalafón taurino” y al parecer “Curro” no estaba en ese “repoker” de ases toreros.
Al recordarle “el fregado” en que se mete ahora en el mundo empresarial en una plaza tan emblemática como el “coso de Las Palomas” me dice:
“Soy consciente de la gran responsabilidad que conlleva", pero este hombre secundado por su familia, es todo ilusión. "Somos cuatro hermanos jóvenes que vimos este año la oportunidad de hacernos con la plaza de nuestra ciudad, y aún sabiendo que se está más tranquilo “viendo los toros desde la barrera”, pienso que en la vida hay que hacer cosas aún a costa de enfrentarse a retos importantes que seguro que salen adelante con ilusión, ganas de trabajar y tratando de hacer bien las cosas”.
Desde mi punto de vista creo sinceramente que “Curro” cuenta con la ventaja de ser de Algeciras motivo por el que no escatimará esfuerzo por convertir la feria de su ciudad en la mejor de la zona, supeditando, si es necesario, el éxito artístico, incluso al económico.
Entran los cuatro hermanos en la empresa como una continuación de los veinticinco años que llevan mancomunados en otras empresas, si bien esta es la primera vez que se van a hacer cargo de la gestión taurina de una plaza de toros. El nombre de la empresa, "La Espaldina S.L"
Es consciente de la dificultad que representa esta temporada 2010 afecta de una brutal recesión económica agravada por la coincidencia con el mundial de futbol y su bisoñez como empresario taurino, pero su apuesta es a un plazo de cuatro años y no le importa que este primer año sea de rodaje a pesar de que va a organizar tres corridas de toros a pie con las principales figuras de la torería, una corrida de rejones con tres rejoneadores de relumbrón, una novillada picada, un festejo para los chiquillos (con regalos de 2000 entrada a los niños) y una clase práctica para la Escuela taurina, para cumplir rigurosamente el pliego de condiciones de la concesión de la plaza.
Consciente también de que el fin de todo empresario es ganar dinero, no pasa por alto la posibilidad de quedar “ras con ras” e incluso perder algo, como amante de su Algeciras natal.
Durante toda la entrevista, “Curro” ha hecho gala de HUMILDAD, cualidad harto difícil de encontrar en los tiempos que corremos. ¡De ninguna manera se le han subido los humos! ¡Es un hombre con los pies en el suelo!¡Ilusión, Ilusión e Ilusión es el triduo de su lema como empresario taurino!
Consciente de que no se puede comparar con los grandísimos empresarios que le han precedido en esta plaza, pero piensa que, respecto a ellos, cuenta con el factor ubicación, al vivir él y hermanos en Algeciras, y poder dedicarse más tiempo y en el momento oportuno, a la plaza que ahora van a regir. De inmediato van a sacar los abonos en el mes de febrero. Darán facilidades para aplazar los pagos de los mismos. Informatizarán toda la gestión empresarial, para conseguir más facilidades de información y propaganda con la finalidad de elevar el número de abonados actuales de 1.500 a 5.000 o más. ¡Este es su reto! Harto difícil, pero no imposible.
Cuando le matizamos como ventaja el gran aforo del coso de Las Palomas, nos argumenta que la plaza cuenta con 11.200 localidades, pero que diariamente el Ayuntamiento exige 250 localidades para sus compromisos. Nada que objetar por su parte en este punto, pero nosotros sí podemos considerar la exigencia como leonina, al tener conocimiento que luego los ediles (como hemos podido corroborar en otros municipios limítrofes) no asisten a los festejos sino que regalan las entradas a sus compromisos con el perjuicio económico que representa a la empresa.
Los hermanos Mateo se conformarían, en este primer año, con que el trabajo dedicado a la confección de la Feria Taurina de Algeciras 2010 les resultara económicamente compensado al menos, pues son muchas horas de dedicación, llamadas telefónicas, comidas negociadoras y kilómetros recorridos.
¿Innovaciones empresariales? Muchas e importantes. Vean: en el tema de los precios, es su pretensión, bajar los precios de las zonas altas y de sol. Bajar el abono en un 20 %. Igualar el precio de las entradas en las cuatro corridas. Puede haber abonos para toda la feria en sol por 82 euros, que traducidos a pesetas son 13.666 pesetas, y que divididas por 5 espectáculos dan un total 2.333 pesetas, que como vemos está al alcance de los bolsillos menos favorecidos. Concurso de carteles para que el ganador sea el cartel de la feria.
Al preguntarle por las ganaderías que vendrán a la feria nos contesta que:
“Actúa como veedor un amigo que es Luis Pérez ganadero de Alcalá, quien ya ha visto en el campo toros pertenecientes a las vacadas de Gavira, Zalduendo, Santiago Domecq, Luis Algarra (triunfadora el año pasado), pero aún no puede asegurarme nada porque de momento está con la contratación de las doce figuras del toreo que vendrán a las cuatro corridas de toros incluida la de rejones".
Hablando sobre la idoneidad del número de festejos a celebrar en la Feria de Algeciras, "Curro" ve ideal las tres corridas de toros y la de rejones para dignificar la feria de Algeciras, dejando la puerta abierata para el caso de que el público demande alguna corrida más en los ciclos venideros, estudiar la posibilidad de configurarla.
Considera que a Algeciras la ha perjudicado bastante el ciclo de ocho corridas, que resultaban excesivas para la población, al tiempo que algunas perdían la calidad que el aficionado exige. Apuesta por la cualidad en detrimento de la cantidad.
Le hago la proposición de hacer la presentación de carteles también en los pueblos limítrofes de Algeciras (Tarifa, Los Barrios, La Línea, Gibraltar, Conil, Vejer etc) que llevamos viendo acuden a las corridas de la Feria de Algeciras, y le parece acertada.
Pide suerte, tan necesaria en este tipo de eventos, tanto en climatología como en desarrollo artístico, para finalizar diciendo que él nunca va a ocultar nada a la prensa en cuestión de las vicisitudes por las que pueda pasar la confección de los carteles. Dirá siempre la verdad de lo que suceda, pues piensa que: "si él va a estar como empresario de la plaza, (la plaza de su ciudad de nacimiento), por espacio de cuatro años, desea de todo corazón contar, al finalizar su etapa, con al menos los mismos amigos de ahora".
Seriedad y formalidad son las premisas que la empresa taurina hermanos Mateo Mateos (La Espaldina S.L) piensa demostrar como máximos responsables de la gestión de la plaza de toros "Las Palomas".
“Curro”: una persona, puntual, amable, seria y formal al que deseamos todo el éxito que su personalidad se merece.

lunes, 18 de enero de 2010

LA ENTRADAS DE TOROS.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Aunque no muy aclarado, parece ser que en un principio, cuando las corridas de toros se celebraban en las plazas mayores de las ciudades (acondicionadas para tal fin), para presenciar el espectáculo, había que pagar a la entrada con las monedas de entonces (reales de vellón) que, con el precio justo, se iban depositando en las bolsas que, en cada puerta de entrada, portaban los cobradores.

Al construirse las plazas estables, ante la necesidad de reserva de determinadas localidades –destinadas a ser ocupadas por las autoridades-, y al establecerse diferencias de situación y comodidad, surgieron los diferentes precios.
Y así, mientras las localidades sin numerar se iban pagando como siempre, las de abono (que en aquél entonces eran las numeradas) que comprendían los llamados balcones, cajones y tarimón, (a las que se accedía desde fuera de la plaza), se hacía imprescindible la presentación a los porteros de unos boletines que, previamente, se habían comprado en los sitios designados al efecto.

Así es como se hacía en la plaza de Sevilla en el año 1738. Y así, debía ser en Madrid hasta que José Bonaparte hubo de cambiar la normativa con la finalidad de dar las máximas facilidades al público (para que asistiera a las corridas) que había perdido la costumbre de asistir debido a las prohibiciones a que había sido objeto la fiesta de los toros en los años 1804 y 1805. Con ello, se retorna a lo antiguo –en cuanto a manera de entrar en la plaza- es decir, pagando al momento con los reales de vellón a depositar en las bolsas.

En el año 1836, Francisco Montes en su Tauromaquia, preconiza la numeración de las localidades tratando de conseguir una ocupación racionalizada de la plaza y evitar los inconvenientes de las aglomeraciones que, lógicamente, traían rencillas con repercusión en la alteración de orden público.
Finalmente, llegamos al año 1840. Año en que desaparecen los cobradores de la plaza de toros de Madrid, porque varios empresarios de la capital establecieron los billetes. Estos se vendían en las calles Carretas y Alcalá en despachos acondicionados al efecto.
Al principio los billetes eran muy sencillos, formato rectangular con tamaño de 5 x 4 centímetros. Iban pegados a un cartón que en el dorso tenían unas contraseñas para evitar falsificaciones, hasta que en el año 1850 fueron sustituidos por otros entalonados, cuya parte talonaria quedaba en la caja que portaban los porteros de la plaza a los fines de control.
Luego ha ido progresando, como todo, la confección de billetes de la mano de Regino Velasco, impresor que murió en el callejón de la plaza de toros de Madrid al ser corneado por un toro que saltó al callejón. Y presumo que no estaremos muy lejos de que se implante el billetaje con cinta magnética para control recaudatorio y evitar falsificaciones.
(Resumido del capítulo que dedique a las Entradas de Toros en mi libro “Incursión por el mundo de los toros” editado por Quirón Ediciones de Valladolid en el año 1977)
Y desde siempre los mejores pintores taurinos han sido los encargados de llevar sus obras como portadas de entradas como puede verse en las que reproduzco de la plaza de toros de Valladolid.

domingo, 17 de enero de 2010

A VUELTAS CON LA CORRIDA DEL D. DE RESURRECIÓN EN MALAGA.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Demasiadas cosas habrá que analizar hasta llegar a la corrida bombazo del domingo de Resurrección prevista celebrar en la Malagueta del Paseo Reding malagueño.
Una está por encima de todas, La "revolución estética" de José Tomas.
Siempre se ha dicho que “las comparaciones son odiosas”, pero…no hay más remedio que comparar a José Tomás con Belmonte que fue el pionero de este tipo de revolución.
Situémonos en el día 15 de octubre del año 1899, Rafael Guerra Bejarano “Guerrita” lidia su última corrida en la plaza de la Misericordia de Zaragoza. La terna compuesta por “Guerrita”, ”Algabeño” y “Villita” con toros de casta navarra de Jorge Díaz.
El diestro cordobés hastiado de la incomprensión de un público que no soportaba la facilidad de su toreo se fue, dos días después, de la actividad taurina. Fue el día 17 de octubre cuando, tras reunir a su familia y cuadrilla en su casa, decide cortarse la coleta. Deja como máximas figuras del momento a “Bombita” y a “Machaquito” que a decir verdad no daban la talla, no obstante lo cual, la Fiesta soportó ocho años en una decadencia progresiva que acabó con los aficionados y con las plazas vacías.
Llegó sabia nueva encarnada en los toreros madrileños Vicente Pastor y Rafael “El Gallo” quienes, con la sobriedad del de Embajadores y las “espantadas” del recriado en Sevilla, entretuvieron al público por espacio de diez años.
¿Cómo era aquel toreo? El derivado de la norma técnica imperante que consistía en preparar al toro para la, entonces de verdad, SUERTE SUPREMA. La verdadera dimensión estaba en un toreo marginal de capote, durante los quites de las suerte de varas, a base de revoleras, largas a una y dos manos, serpentinas, desplantes etc, todo realizado a una velocidad que, a día de hoy consideraríamos de vértigo.
Y por fin llegamos al año 1913 en que apareció Juan Belmonte García y esparció la semilla de un nuevo toreo capaz de borrar de un plumazo lo que hasta ese momento se había tenido por clásico. Fue su revolución estética. Revolución que eleva al toreo a un rango artístico desconocido hasta entonces, donde el toreo marginal es sustituido por el toreo de las tauromaquias con el aditamento (aportado por Belmonte) de dramatizar todos su capotazos y muletazos con lo que Lorca llamó “duende barroco” y que alguien definió como “duende del más puro españolismo andaluz".
Ahora, hace dos temporadas, cuando José Tomás volvió, revolucionó ese toreo mortecino e insulso con que nos estaban obsequiando (no entusiasmando) los figurones del momento representados por Ponce y El Juli, (quien unos años antes había hecho su revolución) sacando de la comodidad a José Miguel Arroyo "Joselito" y Ponce.
Y José Tomás a parte de "arrimarse como un perro" (no es peyorativo), dio a su toreo, y por la verdad con que lo hace, el dramatismo en cada uno de sus pases. Un dramatismo no derivado de la torpeza como en el caso de Belmonte, sino en una gran técnica ensayada día a día delante de los espejos de su salón de entrenamiento. Esta sensación de dificultad es la que lleva la emoción a los espectadores que están que casi no respiran durante sus faenas por el acongojamiento padecido ante la incertidumbre de lo que pasará en cada pase que, alguien (en el caso de Belmonte) calificó de “parto con dolor” y que yo me atrevo de calificar como “éxtasis” en el caso de José Tomás, porque este toreo es más hondo y más largo que el de Belmonte que limitaba sus faenas a uno o dos ayudados por alto o por bajo (según las condiciones del enemigo) un natural, un pase de pecho, dos naturales más y otro pase de pecho, algún pase con la mano derecha en redondo, otro pase de pecho con la misma mano, un molinete, el afarolado y la estocada, mientras que José Tomas hace un toreo cualitativo también,pero más largo en duración, intensidad y estética ante toros, eso sí, de distinto comportamiento debido a una selección mas depurada en nobleza.
Ponce, por el contrario, es comparable a “Guerrita”. También se le puede comparar, (aunque en parte en cuanto a sus facultades ante el toro) a “Joselito” el Gallo, . Un torero que se las sabe todas y que esta sapiencia unida a una gran técnica le proporciona esas difícil facilidad que hace que no llegue nada más que a los buenísimos aficionados, porque el vulgo de los toros es lerdo en el análisis de sus faenas que, aún no carentes de “sentimiento artístico”, lo enmascaran por la tremenda facilidad con que hace todo el torero de Chiva. Torero que acaba sus faenas prácticamente sin despeinarse y con el traje de torear impoluto. Es el Alberti moderno del toreo.
Y Ponce ese día, si es que acepta el reto, estará en minoría, en cuanto a partidarios, en la Malagueta, (como lo estaba “Joselito” frente a Belmonte) porque el toreo es ¡dramatismo y no facilidad!, y porque los públicos siempre se decantan por el más trabajador, y querámoslo o no, José Tomás ha de trabajar más sus faenas al no contar con una figura agraciada y con unas maneras de elegante maniquí de pasarela con las que cuenta el valenciano.
José Tomás todo pundonor y verdad ante el toro, pondrá toda la “carne en el asador”, mientras que Ponce (más cerebral) pondrá estrictamente la necesaria dentro de su academismo taurino.
Una anécdota protagonizada por “Joselito” y Belmonte durante un tentadero, puede ser definitoria de lo que puede ocurrir en la corrida del domingo de Resurreción en la Malagueta, naturalmente hemos de transmutarla a los momentos actuales y poner de protagonistas a Ponce y José Tomás:
“José Tomás se pone en un terreno “vendido” ante una becerra y Ponce le dice:
-En ese terreno, te va a coger.
Efectivamente la becerra voltea a José Tomás, pero el diestro de Galapagar, insiste e insiste, hasta lograr domeñar a la becerra.
Cuando termina la faena, José Tomás le dice a Ponce:
- Que me iba a coger…¡ya lo sabía!, pero la gracia estaba en torearla precisamente en ese terreno".
Posiblemente esta sea la tónica de esta tarde pero, natural y presuntamente con toros de Núñez del Cuvillo.
¡Será una gran tarde de toros! si es que Dios reparte suerte a los dos como es nuestro deseo.