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lunes, 7 de abril de 2008

LA CORRIDA DE LOS TORREALTAS SEVILLA 2008.

Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Con la llegada de las figuras empezaron a venir los encastes que tuvieron dulzura y bondad en la temporada anterior, por aquello de que al ser figuras se encuentran con el derecho de elegir los hierros más nobles y por tanto carentes de esa fiereza que tanto temen los toreros.
La terna de hoy compuesta por un artista y, por tanto incógnita en cuanto a lo que pueda hacer, y dos valientes que se colocan en unos terrenos que acongojan al público.
Naturalmente con estos ingredientes se llenó por tercera vez la Plaza de la Maestranza.
Los toreros:
Javier Conde: Nace en Málaga, el 1 de diciembre de 1.974
Alternativa en Málaga el 16 de abril de 1.995 de manos de “El Niño de la Capea” y “Jesulín de Ubrique” como testigo.
Confirma el 17 de mayo de 1.999 con José Luis Bote y “Finito de Córdoba” como testigo.
Sebastián Castella: nace un 31 de enero de 1.983 en Beziers (Francia).
Alternativa en Beziers el 12 de agosto del 2.000, de manos Enrique Ponce y José Tomás como testigo.
Confirma el28 de mayo del 2.004 con Ponce y Matías Tejela de testigo.
Alejandro Talavante: nace en Badajoz un 24 de noviembre de 1.987.
Alternativa en Ceheguín (Murcia) el 9 de junio del 2.006 con Morante de la Puebla como padrino y “El Fandi” como testigo.
Confirma el 8 de abril del 2.007 con “El Juli” y Manzanares como testigo.
Los toros:
El encaste es Jandilla- Torrestrella, en definitiva Juan Pedro Domecq.

Con una temperatura de 30 º y un viento del Oeste de 10 Km/hora los diestros mencionados con anterioridad que vestían, respectivamente en orden de antigüedad, de: marfil y oro con cabos negros, agua marina y oro y lila y oro inician el paseíllo en una tarde donde la Maestranza se llenó hasta la bandera, para cumplimentar al Presidente D. Juan Murillo Pedrote que está auxiliado por el taurino Ruperto de los Reyes y el veterinario Pina Valero. El primer toro de la tarde se llama “Templado” lleva el nº 42 es del 01/04, pesa 573 kilos y es castaño.
Javier Conde lo saluda, sin quietud, con seis mantazos, tan faltos de confianza que hace que su peón de confianza “El Mangui” le recoja para tratar de templarle la embestida pero se limita a darle un capotazo.
Al caballo lo lleva Conde propinándole dos “trayazos” que están a punto de dar con el astado en tierra.
Pica Ignacio Rodríguez que se agarra arriba a un toro que hasta el momento todo lo que ha hecho es bueno hasta el extremo de arrancarse apoyando las dos extremidades posteriores a la vez.
En la salida Conde le echa el capote tan abajo, con la finalidad de destroncarlo, que le hace humillar hasta dar una voltereta.
En la segunda entrada el toro aprieta al peto sin cabecear y el picador se agarra arriba.
Sebastián Castella hace su quite con una serie de tres chicuelinas rematadas con una revolera que arrancan los primeros aplausos de la tarde.
El toro demuestra unas condiciones extraordinarias para la lidia.
En banderillas lidia “El Mangui” quien por llevar las manos muy arriba en los lances, hace que el toro le persiga y no se quede donde pretende dejarlo. Parean Francisco José Arijo que coloca un buen par que es aplaudido y Miguel Ángel García que también clava arriba. Cierra Arijo dejando un buen par.
El toro ha ido perfecto en banderillas demostrando su nobleza. Un toro ideal al que hasta el momento Conde no ha querido ni verlo.
Brinda al “Litri” con una perorata larga y llena de contenido como todas las que este torero prodiga.
Comienza con cuatro pases por alto aprovechando el suave desplazamiento del toro. Dos nuevos muletazos por alto sin ajuste alguno, sacan al cornúpeta por fuera de las dos rayas.
En este terreno comienza por redondos: Dos redondos buenos pero sin acople. Tres más donde tampoco se confía.
La faena se le va a ir en preparativos y nos tememos que se le va a escapar un toro de dos orejas. Y así fue finalmente, pues Conde ha estado desangelado con un toro que ha demostrado templanza a raudales. Estos toreros (denominados artistas) torean en escasas ocasiones y siempre dependiendo de que las musas de la inspiración les quiten el excesivo miedo.
Javier corta por lo sano y se va por el estoque de matar, en medio de las protestas del respetable y de algunos pitos de los disconformes con esta falta de vergüenza torera.
El público aún tiene en su cuerpo la angustia padecida ayer donde los toreros se jugaron la vida ante unos toros que no eran la “perita en dulce” que hoy había tocado al de Málaga.
En la suerte natural, saliéndose descaradamente en el embroque, pinchazo hondo que el toro escupe.
En la segunda entrada saliéndose nuevamente si bien alargando el brazo, logra un pinchazo algo más hondo que el anterior, que al estar agarrado le permite descabellar.
Falla en los dos primeros descabellos, apareciendo los primeros pitos. Acierta a la tercera y cuando el toro dobla suenan nuevos pitos de los disconformes con la poca vergüenza de Conde al que se le ha ido sin torear un toro dulce, ideal para su toreo, puesto que no ha tenido ni colada ni cornada.

Su segundo que corresponde al cuarto de la tarde responde por “Remedón” nacido en 01/04 lleva el nº 46 es negro mulato y pesa 580 kilos..
De salida se emplaza en los medios y transcurre un buen rato sin que nadie se decida a ir por él. Suenan algunos pitos, que hacen reaccionar al personal subalterno para que al menos muevan sus capotes para que el toro se fije. En uno de los cuales se va al burladero de matadores y derrota en el mismo.
Javier Conde muy cerrado en tablas le recibe con seis verónicas rápidas, sin ajuste, que no obstante son jaleadas y que remata con dos medias. Ovación de gala.
Con lances por delante lo lleva al caballo que monta Justo Jaén. Se agarra arriba. El toro se quita el palo y aprieta. Le tapa la salida.
Cuando el toro sale del caballo, Javier Conde parece que trata de hacer el quite, pero se limita a dar una verónica y seguidamente llevarle nuevamente al caballo dejándolo en la raya de fuera. El toro remiso en acudir, tardea. El picador ha de trabajar intentando que el toro se arranque. Por fin el toro se arranca cuando el picador ha soltado mucha vara para recibirle. El toro aprieta nuevamente.
En banderillas: lidia Arijo y parean “El Mangui” que coloca un palo. Miguel Ángel García deja los dos arriba. Trata de cerrar el tercio “El Mangui” quien se queja de un tirón, dejándolas en el suelo, en medio del murmullo de la Maestranza. Cierra el tercio finalmente el tercero que al colocarlas arriba es aplaudido.
Conde comienza su faena con un pase contrario por alto. Sigue con otro por delante sin cruzar.
Lo intenta por redondos en una serie de tres largos y ligados que son abrochados con el de pecho.
Un pase de tirón saca al toro a los medios.
Sigue por redondos en una serie de tres ligados pero no rematados y aparecen los primeros pitos.
Continua sobre la derecha para recetar una serie de tres redondos dejando la pierna atrás y nuevos pitos, ahora ya más insistentes, porque el toro ha repetido pero Conde no ha sido capaz de templar las embestidas.
Insiste por redondos, por aquello de que el estoque aumenta la extensión de la muleta, cita pero ahora el viento le molesta y desconfiado totalmente da dos mantazos.
Con la muleta en la zurda. Empieza ayudándose con el estoque, pero no aguanta la embestida del toro que es templada y sin problemas.
Difícil lo tiene Simón Casas para contrataciones venideras
En la suerte contraria entra a matar echándose descaradamente fuera en medio de palmas de tongo.
A “paso de banderillas” y saliéndose, con gran habilidad coloca media arriba que hace doblar al toro. El puntillero acierta a la segunda. Bronca fuerte y gritos de ¡Fuera! ¡Fuera!.
Lo de este torero ha sido esperpéntico. Falto de ilusión y de ganas ante dos toros que no han presentado dificultad alguna.

El segundo de la tarde se llama “Veraniego” marcado con el nº 11 y pesa 559 kilos.
Castella lo recibe con un lance con la pierna flexionada, pero el toro sale suelto. A la vuelta dos lances de las mismas características y el toro que se va nuevamente. Cuando acude le propina una serie de cuatro verónicas muy ajustadas que son rematadas con la media. Aplausos.
Con lances por delante lo lleva Castella muy bien al piquero que es: el camero, José Manuel Moreno “Josele” quien se agarra arriba. El toro no aprieta
Castella no hace quite limitándose a llevarlo nuevamente al caballo. El piquero vuelve a picar arriba. Cuando se retira recibe una gran ovación.
Talavante aprovecha su quite y lo realiza a base de cuatro chicuelinas muy buenas, rematadas con una media extraordinaria. Aplausos.
Banderillas: lidia Curro Molina y parean: Juan Manuel Molina quien coloca un extraordinario par, que es aplaudido, Pablo Delgado con un par bueno que merece los aplausos y cierra Juan Manuel Molina con otro extraordinario par teniéndose que desmonterar tras el permiso de su matador.
Castella saluda al Presidente, pero no brinda.
Agua sobre la muleta para contrarrestar los efectos del viento reinante. Se va a la raya externa de picadores y asentando las zapatillas en la tierra comienza por estatuarios en una serie de cuatro que son rematados con dos trincheras. Ovación.
Cuatro redondos ligados y el de pecho. Aplausos.
Dos redondos más. El toro se para. Dos muy lentos y un circular completo abrochados con el de pecho.
Es un toro con genio y con menos clase que el primero de Conde.
Continua por redondos en una serie de dos. El toro se para. Sigue con tres más ligados y abrocha con el de pecho que resulta enganchado en el remate.
Ahora el toro comienza a embestir a ráfagas.
La muleta en la izquierda. Instrumenta una serie de cinco naturales que no resultan ligados porque el toro se quiere ir, si bien Castella está pendiente de dejarle la muleta en la cara para evitarlo.
Se ha quedado sin toro, pero insiste por redondos en una última serie de seis, que casi consigue ligar en algunos. Aplausos del respetable.
Y como el toro ni tiene gracia ni emoción se va por la espada de verdad para en la suerte contraria propinar un estoconazo en el que pierde la muleta. El toro dobla y el puntillero acierta a la segunda.

El segundo de su lote que es el quinto de la corrida se llama “Aeren” colorado de capa marcado con el nº 60 y 610 kilos sobre los lomos.
Castella se estira en las verónicas que hacen los números 4ª, 5ª y 6ª. Pero el toro sale suelto. Dos nuevas buenas a pesar de la brusquedad del toro en el remate.
Castella con lances por delante sin cruzar lo lleva al caballo que monta José Doblado quien le pone la puya en el sitio.
No hay quite por parte de Castella, quien se limita a llevarlo nuevamente al montado quien al agarrarse arriba aunque delantero recibe una gran ovación.
El toro ha quedado muy crudo.
En banderillas con la lidia de Juan Manuel Molina, Curro Molina pone un magnífico par. Paco Delgado las deja arriba y cierra Curro Molina con un par de exposición con el que logra el desmonterado.
Castella brinda al público y andando muy torero y con despaciosidad se va en busca del toro que está escarbando.
Comienza con pases genuflexos por bajo en uno de los cuales se le cuela. Con pases por delante sin cruzar lo lleva al centro del ruedo. El toro ha demostrado brusquedad.
Por redondos le enjareta una serie de cuatro muy buenos a pesar de que el toro se cernía en cada muletazo. Los abrocha con el de pecho.
Nueva serie con la derecha de cuatro ligados y remate con el pectoral. El toro ha tocado la tela en alguno de ellos y se descompone.
La muleta en la izquierda y logra buenos naturales que no tienen ligazón por lo que la faena no remonta. Nueva serie con la izquierda en que logra unos naturales de buena ejecución y remate, si bien no llegan a los tendidos porque el toro no transmite.









Vuelve a los redondos que al no tener ligazón dan origen a ese murmullo tan particular de la Maestranza que invita a los toreros a que abrevien en su faena.

Castella se va por la espada de matar y en la surte contraria entra, se le cae la mano y le propina un metisaca que mata al toro, puesto que se va a las tablas para amorcillarse. Descabella al tercer intento y nuevo murmullos con pitos hacen su aparición.

El tercero de la tarde es un toro llamado “Veraniego” marcado con el nº 1 y con un peso de 530 kilos. Corniapretado de pitones.
Talavante lo recibe con verónicas si ajuste y largando mucha tela porque el toro embiste con brusquedad.
Con lances por delante bastante templados lo lleva al picador que es Tulio Salguero, quien largando vara se agarra arriba. El toro hace sonar el estribo.
Talavante no quita y se limita a llevarlo nuevamente al piquero. El toro no quiere caballo y hace trabajar al picador para que se arranque, cuando lo hace ,se limita a señalar arriba.
En banderillas con la lidia de “Niño de Leganés” parean, Fernando José que deja un palitroque arriba, sigue Julio López que deja los dos palos y cierra tercio Fernando José que ahora si prende las dos.
Talavante brinda a una aficionada que le regaló el traje con el que debutó en Madrid de novillero. Señorita que le sigue a todas partes y que se fuma un puro en cada corrida.
Lleva al toro con pases sin darle importancia hasta fuera de las dos rayas.
Y comienza su faena con naturales en una serie de cuatro que resultan buenos de ejecución pero no de remate al resultar enganchados. Dos más y el de pecho que son silenciados por el público.
Por redondos una serie de uno bueno, el segundo enganchado, en el tercero el toro pierde las manos y en el cuarto se le cuela en el remate. El toro sabe lo que se deja detrás.
Talavante se esfuerza por encontrar la distancia en que torear al toro pero no la encuentra
Con la muleta sobre la zurda y al tiempo que le anima a embestir con la voz logra dos buenos que remata con el de pecho en el que el toro protesta por arriba. Unos pitos hacen acto de presencia.
Se decide a matar y en la suerte natural pincha sin cruzar.
En la contraria metiendo el brazo con habilidad logra una estocada arriba.
Descabella acertando a la tercera.

En su segundo que el último de la corrida, marcado con el nº 48, “Lavadito” de nombre y 510 kilos de peso, Talavante lo saluda con una docena de verónicas soltando tela y rematando con una media en las que el toro se va por terrenos de fuera.
Lo lleva al caballo de picar. El toro tardea, arrancándose de improviso cuando el caballo recula para volver a citarlo, no obstante lo cual el picador se agarra arriba.
Talavante hace un quite por verónicas largando mucha tela, porque el toro corta sobre todo por el pitón derecho.
A la segunda entrada trabajada por el picador para lograrla, se agarra arriba.
En banderillas con la lidia de Fernando José Plaza parean el “Niño de Leganés” quien deja un buen par, le secunda Julio López con efectividad y cierra el “Niño de Leganés” dejando clavado un solo palitroque.
El toro cocea de continuo a consecuencia de las molestias que le produce una “mosca cojonera” pillada posiblemente en su encuentro con el caballo.
Alejandro Talavante inicia su faena con cuatro redondos largos y bien rematados que al ser abrochados con el de pecho hacen concebir esperanzas de triunfo.
Nueva serie de cuatro redondos ligados con cambio de mano para finalizar con un natural. El toro se para y le instrumenta un no obligado de pecho en tres velocidades.
El toro se ha rajado y busca la querencia de chiqueros y allí Talavante le roba unos naturales sueltos buenos de ejecución y remate pero sin transmisión alguna.
La faena se ve que no remonta a pesar de la buena disposición de Talavante.







En la suerte contraria haciéndolo todo el torero logra una estocada en todo lo alto que hace doblar al toro, acertando el puntillero Julio López a la primera.
Como resumen podemos decir que ha sido una corrida soporífera comparada con las emociones del día anterior, donde los diestros han actuado como desmotivados y alguno de ellos no queriendo ver a los colaboradores que la suerte del sorteo le había deparado.

viernes, 4 de abril de 2008

LA CORRIDA DE LOS VICTORINOS DE SEVILLA 2.008.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.

Llegaron los toros de la A coronada de Albaserrada, y con ellos la Maestranza se llenó hasta la bandera en esta tarde donde una temperatura de 30 º con un ligero viento de poniente a velocidad de 13 km/hora llevaron a Sevilla una temperatura ideal para ver toros.
Los toreros:
Tres toreros pundonorosos y no exentos de arte. Uno de ellos que tras años de lucha (lo vimos hace muchos años de novillero con caballos en la plaza de toros, que entonces era mitad permanente y mitad prefabricada de Laguna de Duero (Valladolid)) y de siempre nos ha gustado por su verdad, y cariño con todo aquel que se acercaba a saludarlo. El segundo de la terna, tampoco escatima esfuerzos y exposición en cada tarde que actúa y finalmente el más moderno, el torero preferente de Sevilla que nadie duda es de lo mejorcito que tenemos en la actualidad, especialista con este tipo de toros con los que ha triunfado en cuantas plazas ha matado este encaste.
Naturalmente con estos ingredientes esperábamos que la tarde transcurriera por los caminos del éxito.
Pepín Liria: nace el 10 de mayo de 1.970 en Ceheguín (Murcia).
Alternativa el 11 de septiembre de 1.993 en Murcia con Ortega Cano de padrino y “Finito de Córdoba” de padrino.
Confirma el 27 de marzo de 1.994 con David Castro “Luguillano” y Óscar Higares como testigo.
Antonio Ferrera: Nace en Ibiza el 19 de febrero de 1.977.
Alternativa el 2 de marzo de 1.997 en Olivenza (Badajoz) con Enrique Ponce y Pedrito de Portugal como testigo.
Confirma el 28 de marzo de 1.999 con Miguel Rodríguez y Javier Vázquez como testigo.
Antonio Jesus “El Cid”: nace en Salteras (hoy barrio de Sevilla) el 10 de marzo de 1.974.
Alternativa un 23 de marzo del año 2.000 con David Castro “Luguillano” y “Finito de Córdoba” de testigo.
Confirma en Bogotá el 20 de febrero del 2.005, con Ponce de padrino y Paco Perlaza de testigo.
Los toros:
Las “alimañas” del ganadero de Galapagar.
Toros que siempre dan espectáculo si bien ahora ya no son tan fieros ni tan poderosos en la suerte de varas, pero que siempre, debido a su casta, presentan dificultades a los toreros que no andan firmes con ellos.
La corrida transcurre así:
Y las 18,30 de la tarde preparan el paseillo ataviados de la siguiente manera:
Liria: de grana y oro,
Ferrera: de lila y oro,
“El Cid”: de rosa palo y azabache.
La Presidencia esta ocupada por una dama Anabel Moreno Muela.
Como nota anecdótica la de “Espartaco” quien puesto en pie desde su localidad aplaude para que salga a saludar su amigo Pepín Liria, acción que al momento es secundada por toda la plaza en pie. Pepín sale a saludar desde el tercio.
Y comienza la corrida:
Sale el primer toro de la tarde su nombre “Verdecito” que con el nº 8 tiene 535 kilos de peso. Su capa cárdena.
Pepín Liria lo recibe por verónicas rápidas, motivadas por la codicia del toro por embestir. El torero ha de cambiar la trayectoria al tiempo que se sale con él al tercio.
Por lances por delante lo lleva al caballo que monta Alonso Sánchez, quien se agarra arriba ante la fijeza del toro en el caballo.
Pepin lo prueba para comprobar que el toro humilla y nuevamente por lances por delante lo lleva al segundo encuentro donde el piquero vuelve a agarrarse arriba.
En banderillas con la lidia de "Ecijano II", parean, Carlos Casanova que pone un buen par en su primera entrada, el tercero que es Alfredo Cervantes también coloca su par arriba y cierra Casanova con un buen par puesto que el toro no presenta dificultades en este tercio. Ambos rehileteros son aplaudidos.
Liria comienza doblándose para seguidamente toreando por delante sacarle a los medios.










En este terreno comienza por redondos en una serie de cuatro que son abrochados con el de pecho a un toro que se revuelve demasiado rápido. Repite serie y tras un cambio de muleta por la espalda remata con el de pecho. Aplausos. Suena la música.
Ahora son dos redondos más después de los cuales el toro se para del todo.








La muleta a la izquierda logra dos naturales al final de los cuales el toro “rebaña”, no obstante lo cual trata de robarle otros dos más a base de “andar muy listo” en el remate.
Nueva serie de naturales uno de los cuales resulta larguísimo. Tres más ligados y abrochados con el de pecho.
Vuelve a la mano derecha para ejecutar dos redondos donde el toro se le para en medio del pase. Porque el toro se ha quedado sin fondo y por tanto sin recorrido.
Va por el estoque de matar y cuando monta la espada el toro se le arranca improvisadamente arrancándole la muleta.
En la suerte contraria pincha arriba.
Nueva entrada con igual suerte.
Dos entradas más en que falla y el Ohhh del público.
A la sexta entrada una estocada arriba que lo tumba sin puntilla. Aplausos.

En su segundo que corresponde al cuarto de la tarde Pepín se va a portagayola, porque quiere despedirse de la Maestranza como este templo taurino merece.
Es consciente de las dificultades, que esta puerta de chiqueros tan ancha, entraña, pero Sevilla es Sevilla, es el lugar de su residencia actual, y la debe tanto que….










En el embroque el toro pierde las manos cuando Pepin había iniciado el lance de la larga, ya no se puede rectificar y el toro le arrolla de mala manera.








La Virgen de la Macarena le hace el quite del que resulta con magulladuras, con la cara ensangrentada con la taleguilla destrozada, pero afortunadamente, sin cornada.








Tras levantarse después de pasar por encima de él una apisonadora con cuernos, Pepin, valiente donde los haya se va nuevamente a por su enemigo y en un rasgo de generosidad le deja largo para que luzca en el picador que es Juan Bernal quien se agarra trasero en el primer encuentro.









Lo lleva nuevamente, pero el toro está muy remiso. Ha de trabajar el picador para fallar cuando se le arranca. Sería conveniente que recibiera otra vara más, puesto que demuestra fuerza y malas ideas pero la Presidencia cambia el tercio.
En banderillas lidia Carlos Casanova, mientras parean, “Ecijano II” que las deja arriba, Cervantes las deja arriba tanto que uno de los palos entra en el puyazo quedando inhiesto y cierra “Ecijano II” con un par bueno que resulta delanterillo.
Pepín Liria brinda al público que se pone en pie tributándole una gran ovación. Tira la montera y le cae boca arriba. Con el estoque la vuelve.
Y comienza su faena con una serie de cuatro redondos que los abrocha con el de pecho.
Repite la serie por dos veces recibiendo aplausos.
La siguiente consta de dos redondos. El toro se para. Al tercero se le “cuela” pero logra esquivarlo. El cuarto lo prolonga con un cambio de mano, al que sigue una trinchera, que recibe una ovación.
Pepín se la está jugando con verdad, ¡la verdad de su toreo de siempre!
La muleta en la izquierda para instrumentar una serie de tres naturales ligados a base de perder un paso. Abrocha con el de pecho y recibe aplausos. La música empieza su concierto.
Nueva serie de tres naturales y el de pecho.










Resulta muy complicado el inicio de los muletazos, tanto que en uno de ellos le engancha por la entrepierna y lo levanta a gran altura, en el suelo lo busca para cornearle, pero nuevamente la Macarena le libra con la colaboración física de su peón Casanova que cual forçado portugués se agarra a los enormes cuernos jugándose el tipo por su matador.







Haciendo gala de una preparación física envidiable, Pepín se va por la espada de verdad para lograr una estocada en toda la yema que hace que el toro doble.









Se piden las dos orejas pero la presidenta de la corrida en una falta total y absoluta de sensibilidad niega la que por reglamento la pertenece conceder. Debería haber tomado nota de lo que hizo su compañero de presidencia en la corrida de la temporada anterior donde con menos merecimientos y menos dramatismo le concedió las dos orejas al torero César Rincón que también se despedía de los ruedos.
Agradeciendo con un abrazo a su peón Casanova, el que sujetara al toro y con lágrimas en los ojos se despide de la Maestranza.Y Pepín se va contento con su trofeo, viendo como su enemigo si es recompensado excesivamente con la vuelta al ruedo en la que la señora presidenta de la corrida no ha tenido criterio.
Recorre al anillo en tres vueltas al ruedo ante las aclamaciones de un público entregado a la verdad del toreo de Pepín Liria. Ha dado una lección no solo a Sevilla sino a toda España y al mundo, que podrá ver lo que ha hecho puesto que la corrida era televisada por Canal +
Ha puesto en pie a la Maestranza para despedirle de este oficio arriesgado en que se ha movido durante su actividad, y le obliga a que recorra el anillo él solo una vez más, mientras suenan con fuerza gritos de ¡Fuera!,¡Fuera!¡Fuera! a la presidenta, quién recibe una impresionante bronca de toda la plaza cuando el héroe Pepín Liria entra por la tronera del burladero envuelto en espadrapos para recomponer su destrozado traje de luces grana y oro que dicen es el traje de los valientes.
¡Suerte en tu nueva vida!, amigo Pepín.

El segundo de la tarde es un toro llamado “Milonguero” lleva el nº 23, y pesa 545 años. Toro agalgado y cárdeno de capa.
En el primer contacto con Antonio Ferrera sale suelto. Seguidamente le administra seis verónicas ligadas, pero que a medida que las va recibiendo el toro se va quedando más y más corto, por lo que remata con una media.
En la suerte de varas el toro se arranca de improviso al que guarda puerta que es Dionisio Grilo y este se defiende y le administra un puyazo.
Tras colocarse los picadores en sus sitios, Ferrera lleva a su oponente a los dominios del encargado de picar que en este caso lo es Juan Francisco Presumido, que lo hace bien y arriba.
En banderillas es el propio matador quien realiza el tercio. Las primeras banderillas tienen los papelillos de bandera española y las coloca arriba en un par arriesgado.










El segundo par lleva los colores de la bandera extremeña y el tercero es un par por dentro con una gran exposición. Es muy aplaudido.









Su faena la brinda al público quien aplaude la gentileza.








De inmediato se va con la muleta en la zurda que es el lado bueno del toro y administra cuatro naturales de mano baja en dos de los cuales, a la salida, el toro dobla las manos.
Nueva serie de cuatro largos y bien rematados abrochados con el de pecho. Aplausos.
Repite serie y nuevos aplausos.
Como le ha podido con los naturales de la izquierda, el toro debió sentirse herido en su orgullo y se niega a embestir
Lo intenta con la mano derecha pero en el primer redondo le busca el pecho.
En la suerte natural logra una estocada casi entera en la yema que tiene el defecto de estar cuatro dedos trasera. Cuando dobla el puntillero acierta a la primera. Antonio Ferrera recibe palmas cariñosas.

Su segundo corresponde al quinto de la tarde. Se llama “Melonito” nacido en 01/04 es cárdeno marcado con el nº 121 y pesa 502 kilos.
Antonio Ferrera decidido a triunfar le administra de entrada ocho verónicas rápidas por los pies del toro que remata con una media doblando las rodillas. Gran ovación.
El encargado de picar es Dionisio Grilo que tras fallar estrepitosamente, cuando el toro entra se agarra trasero.
Ferrera lo deja largo para la segunda entrada, pero el picador ha de trabajar para que el toro se arranque. Está muy “pegado al suelo”, tanto que Ferrera ha de cerrarlo hasta la raya de fuera, pero el toro sigue sin afectividad para embestir. Cuando al fin se decide a entrar, aprieta metiendo los riñones y sin cabecear. El picador se agarra arriba. Es aplaudido.
El público aplaude a Ferrera invitándolo a que banderillee.









El primer par lo inicia desde el centro del ruedo, para tener que ir acercándose al toro refugiado en tablas. Muy de cerca clava arriba en medio de los sones de la música.
El segundo par lo toma muy cerca, demasiado diría yo, pero logra clavar arriba tras lo cual el toro lo persigue durante más de media plaza, sin que Ferrera pierda la compostura, haciéndose con él finalmente.
El tercero lo quiere poner por dentro pero no hay espacio material para hacerlo. Al final se aleja para entrar a la carrera y lograrlo no sin que el toro le rompa la taleguilla a la altura de la bragueta de un pitonazo del cuerno derecho.








Su faena se la brinda a Pepín Liria en una emotiva y larga perorata. Y comienza doblándose en tres pases a media altura al tiempo que saca al toro a los medios.









Con la muleta en la izquierda administra cuatro naturales ligados y abrochados con un pase de pecho de pitón a rabo.
Nueva serie de cinco naturales de mano baja rematados con un pase de pecho extraordinario. El público enardecido.
La muleta a la derecha para enjaretar cuatro redondos y el de pecho. Aplausos.
Vuelve a la zocata para lograr dos series de de cuatro cada una, de mano baja, rematadas ambas con el de pecho de “pitón a rabo”.
Remata la faena con ayudados por bajo, rematados con un pase del desprecio que es muy aplaudido.










En la suerte natural pinchazo hondo, traserillo y tendido.
El toro se va al centro de la plaza y allí, Ferrera realiza una pelea de aliño, no exenta de arte para tratar de descabellar. Lamentablemente falla en medio del murmullo de la Maestranza.
Entra nuevamente a matar en la suerte contraria, logrando una estocada en la yema hasta la gamuza en el momento en que nuevamente en una falta de conocimiento taurino por parte de la señora presidenta de la corrida, suena un aviso. El toro cae sin puntilla.
Se le concede la vuelta al ruedo al toro que no la mereció pues no peleó en varas y estuvo demasiado remiso en banderillas y en la muleta lució porque Ferrera lo lució.
Se pide la oreja pero la presidenta no la concede.
El público le obliga a dar la vuelta al ruedo al diestro Antonio Ferrera.

El tercer toro de la tarde se llama “Lazarillo” es del 01/04, lleva el nº 137 y pesa 540 kilos.
“El Cid” lo recibe con lances donde le enseña a embestir.
Pica Manuel Espinosa que rectifica tras picotazo trasero.
Quita Manuel Jesús con dos verónicas rematadas con la media que son aplaudidas.
En la segunda entrada el picador se agarra arriba pero trasero.
En banderillas lidia “Alcalareño", mientras parean, Rafael Perea “El Boni” y David Saugar “Pirri” que cumplen en su cometido.
Brinda a Pepín Liria en medio de la ovación del público.
“El Cid” ejecuta unos naturales de ensueño rematados con un gran pase de pecho. Ovación del público.
Otra serie natural extraordinaria de ejecución temple y profundidad. Ovación.
Otra más que enardece al público sevillano.
Una serie de derechazos perfectos que son rematados con un antológico pase de pecho.









Pero hoy la "tizona" le ha jugado una mala pasada, al tener que entrar en tres ocasiones para al final dejar un pinchazo hondo arriba que no es suficiente por lo que ha de entrar una vez más (la cuarta) en la que deja media tendida.
Acierta con el descabello a la primera tras una preparación artística. Ovación.
Ha perdido posiblemente las dos orejas, pero ha dejado constancia de su gran toreo tanto con el capote como con la muleta.









Su faena fue admirada tanto por su padre como por sus subalternos, quienes posiblemente comentarían la mala suere a espadas que tuvo su matador, pero por algo al doctorarse reciben el nombre de matadores de toros.

El segundo de su lote, último de la corrida, responde por “Paquito” es un toro cárdeno claro precioso, lleva el nº 13 y pesa 550 kilos. De salida remata en el burladero en el que se encuentra “El Boni”.
“El Cid” lo recibe con verónicas lentas y templadas ejecutadas a media altura.
Cuando lo lleva al caballo el toro dobla las manos en dos ocasiones. Pitos de algunos.
Pica Luis Alberto Parrón que realiza la “suerte de la aceituna” y dado que el toro tiene poca fuerza en las manos el público aplaude con palmas de tongo.
En la segunda entrada el toro queda caído debajo del caballo. La presidenta se apresura a sacar el pañuelo blanco para cambiar el tercio.
En banderillas lidia “El Boni” pareando, “Alcalareño” que deja el primer par bien reunido y arriba. “Pirri” que no pasa dificultad alguna y cierra “Alcalareño” dejando un solo palitroque arriba.
“El Cid” comienza su faena muy cerrado en tablas con doblones a media altura sin obligar lo más mínimo al toro que no obstante pierde las manos en dos ocasiones. El público demuestra su impaciencia.
Por redondos, serie de tres buenos y mandando en el remate, pero el toro se revuelve muy rápido.









Por la izquierda le persigue y no le “echa mano” porque esta muy falto de fuerzas a pesar de que busca las zapatillas
Cuatro naturales logrados sin que le toque la franela y los remata con el de pecho. Aplausos.
Repite serie con el mismo resultado, siendo aplaudido.
Sigue por naturales en una nueva serie de cuatro que remata con un afarolado de pecho.
Es una faena para entendidos donde todo lo ha hecho, a un toro difícil, con gran pulcritud.










Se dobla con torería para tratar de que cuadre y poder hacer la suerte suprema.
En la suerte natural pincha arriba sin soltar. Murmullo de la Maestranza.
Repite suerte y resultado, con el Ohhh de decepción del público y el murmullo.
Cuando lo cuadra, el toro se le arranca de improviso y “El Cid” ha de evitarlo.
En la suerte contraria media estocada arriba sin cruzar. Suena un aviso. Trata de descabellar y a pesar de fallar deja el estoque puesto y el toro se atrona solo.